Evolución Molecular. Introducción (II). Engranajes funcionando.
Después de una temporada de letargo, por fin presentamos una nueva entrega de la serie “Evolución Molecular“. Con esta entrada la serie aún permanece en estado prebiótico; y por una buena razón, esta serie nace con la filosofía de no requerir conocimientos previos de biología o de bioquímica para entenderla. Por ello partimos desde lo más básico y poco a poco, iremos construyendo unas mínimas bases de biología. En la primera entrega comenzamos con lo más sencillo: vimos cuál era la naturaleza íntima de la proteína, de qué estaba compuesta y cómo esta composición influía en lo que luego sería su forma tridimensional. En esta entrada, veremos cómo funciona esa estructura tridimensional (aunque simplificaremos bastante, eso sí).
Antes de comenzar, un breve consejo. Si no has visto la entrada anterior, podría ser recomendable que lo hagas, ya que esta entrada se basa en lo que ya hemos visto.
Entonces habíamos partido de la premisa del teólogo británico William Paley. Según sus afirmaciones, publicadas medio siglo antes de que Darwin escribiera su más famosa obra, los seres vivientes son una prueba de “diseño divino”, en el sentido más literal del término. Y para ello comparó a los seres vivos con relojes: al igual que un reloj es prueba de un relojero; un ser vivo es prueba de un diseñador. Elegir este punto de partida no es casual, nos servirá para remarcar las diferencias que existen al más íntimo nivel entre un reloj y… pongamos por ejemplo, una escolopendra.
Pero todavía no ha llegado el momento de remarcar tales diferencias. Todavía estamos describiendo las piezas de nuestro reloj, las proteínas. El otro día hicimos un alto para averiguar de qué estaban hechas. Vimos que los aminoácidos se unían unos con otros formando largas cadenas que, gracias a sus distintas propiedades, provocaban que tales cadenas se retorcieran sobre sí mismas adoptando formas tridimensionales. En solitario y en conjunto, estas formas tridimensionales son la forma activa de la proteína, los engranajes de nuestro reloj, las piezas que le permiten funcionar con gran precisión.
Ahora bien, ¿cómo tiene lugar este funcionamiento? Para explicarlo, saltaremos de ejemplo en ejemplo, de dificultad creciente.
Los anticuerpos.
El ejemplo más sencillo es el de los anticuerpos, llamados inmunoglobulinas cuando están “enganchados” a la superficie de la célula que los fabrica. Son proteínas formadas por cuatro cadenas de aminoácidos, que se unen formando una estructura que grosso modo recuerda una «Y». ¿Cómo funcionan los anticuerpos?
Los anticuerpos son básicamente proteínas que se unen a otras moléculas quedándose pegados a ellas. Esto sucede porque los extremos de los anticuerpos tienen una forma tridimensional que encaja perfectamente con esas moléculas; de esa manera, para la molécula X existe un anticuerpo anti-x con el que encaja a la perfección, de la misma forma que encajan las piezas de un puzzle o encajan las formas del siguiente juego infantil.

A. Unión de antígeno y anticuerpo. B. Anticuerpo en todo su esplendor. C. Juego infantil "encaja las formas".
.
Virus del Mosaico del Tabaco.
Ahora imaginad que en puesto de encajar con una molécula X, esa forma tridimensional es perfecta para encajar con otras proteínas idénticas a ella misma. Algo así ya existe en nuestro mundo macroscópico, son las piezas de Lego ®, un divertido juego que consiste en construir casi cualquier cosa que salga de nuestra imaginación partiendo de un conjunto de piezas clónicas (aunque de diferentes colores) que además, encajan perfectamente unas con otras.
Con el Virus del Mosaico del Tabaco, un virus de plantas cuyo genoma es de RNA, pasa un tanto similar. Las proteínas que forman su cápside (la cubierta protectora que envuelve al material genético) son todas idénticas entre sí. Pero además, tienen una forma tridimensional que les permite encajar unas con otras tan eficientemente que dan lugar a un perfecto tubo hueco, en cuyas paredes se guarece el preciado y delicado material genético. Nuevamente, tenemos una forma tridimensional ideal para encajar con otras formas, solo que esta vez, esa forma es ella misma.

A. Detalle de la estructura del virus, nótese como encajan las proteínas (Pr.) que forman la cápside entre sí y con el ácido nucleico. B. Virus del Mosaico del Tabaco visto a Microscopio Electrónico. C. Torre de Lego. Crédito: pathmicro.med.sc.edu
.
Las aquaporinas y el receptor de acetilcolina.
En la entrada anterior vimos que determinados aminoácidos eran hidrofóbicos (tienen repulsión por las moléculas de agua). En un medio acuoso esto provoca que tales aminoácidos luchen por ocultarse del agua tras los aminoácidos hidrofílicos, provocando el retorcimiento de la cadena que comparten. Sin embargo, los aminoácidos hidrofóbicos tienen una gran atracción por los lípidos (justo lo contrario sucede con los aminoácidos hidrofílicos), por ello, cadenas formadas en gran medida por este tipo de aminoácidos forman proteínas que atraviesan las membranas de las células, constituidas básicamente por lípidos.
La forma, la estructura tridimensional de las proteínas bajo las condiciones celulares (físicas y químicas) es lo que determina su función. Esto también sucede con aquellas proteínas que atraviesan la membrana celular. De hecho, muchas de ellas tienen una forma tridimensional que forma un canal. Como sucede, por ejemplo, con las aquaporinas. Tales proteínas son un tubo hueco que atraviesa la membrana celular facilitando el paso de las moléculas de agua a través de la misma. Y además su composición de aminoácidos repele a iones como el H3O+, un ión semejante al agua pero con un protón de más. De ese modo las aquaporinas impiden que se les cuelen protones indeseados, evitando la variación del pH celular.
.
Pero su forma no solo les permite formar canales o, como ya hemos visto, acoplarse a otras moléculas. Su forma tridimensional, determinada por su secuencia de aminoácidos, puede combinar ambas características, para formar un elemento muy útil y activo, un verdadero “engranaje”.
Como por ejemplo el receptor de acetilcolina. Es una proteína que se encuentra en las sinapsis neuronales y cuya función principal es iniciar el impulso nervioso. Esta proteína, como las aquaporinas, atraviesa la membrana celular. Y tiene también forma de canal, pero cerrado. Y como en el caso de los anticuerpos, tiene extremos que encajan perfectamente con una molécula concreta, en este caso la acetilcolina.
De modo que si hay acetilcolina en el medio, esta tiene un «sitio de unión» en el receptor de acetilcolina donde se acopla eficientemente. Sin embargo, esta acetilcolina acoplada actúa como un nuevo elemento que desestabiliza la proteína. ¿Qué sucede entonces con esta? Como cualquier otra molécula, la proteína debe estabilizarse de nuevo, para ello adopta una forma tridimensional ligeramente distinta, pero estable. Esta nueva forma es un canal abierto que permite la entrada de iones Na+ al interior celular, lo cual es a su vez el primer paso para desencadenar un impulso nervioso.

A. Micrografía electrónica de los receptores. B. Receptor de acetilcolina. C. Receptor cerrado. D. Receptor abierto. Crédito: University of Newfoundland
.
Mioglogina y Hemoglobina.
Nuestros siguientes ejemplos son dos proteínas muy conocidas, particularmente una de ellas, cuyo nombre forma parte ya de la “cultureja” popular. Y ambas representan proteínas que los estudiantes de Biología están hartos de ver. La mioglobina y su hermana mayor, la hemoglobina.
La mioglobina es una proteína presente en el tejido muscular de muchos vertebrados y principalmente, en los mamíferos. Formada por una única cadena de tan solo 153 – 154 aminoácidos, es la primera proteína cuya estructura tridimensional fue descrita. Tal descubrimiento fue realizado por el bioquímico británico John C. Kendrew (1917 – 1997), quien en el año 1958 publicó un artículo en Nature titulado “A three-dimensional model of the myoglobin molecule obtained by x-ray analysis” (disponible online aquí). Desde entonces se publicaron oleadas de artículos describiendo la estructura tridimensional de otras proteínas; sin ir más lejos, el bioquímico austriaco Max F. Perutz (1914 – 2002) describió en el año 1960, también en Nature, la estructura tridimensional de la hemoglobina en un artículo titulado “Structure of Haemoglobin: A Three-Dimensional Fourier Synthesis at 5.5-Å. Resolution, Obtained by X-Ray Analysis“. Ambos autores recibieron el Premio Nóbel de Química del año 1962 por “sus estudios de las proteínas globulares” (ver aquí).

Izquierda, Max F. Perutz. Derecha, John C. Kendrew. Premios Nóbel de Química de 1962 por sus estudios de las proteínas globulares. Crédito: nobelprize.org
.
La mioglobina tiene otro carácter especial, contiene un grupo prostético, es decir, un componente adicional que no es un aminoácido, ni tampoco forma parte de la cadena original de aminoácidos, ni tampoco es una modificación de los mismos. Un grupo prostético es una molécula extra presente en la proteína. En la mioglobina este grupo prostético es el grupo hemo (hemos dicho hemo, no emo, importante no confundir ni mezclar). El grupo hemo es una estructura química compleja, carente de cualquier tipo de tendencia suicida y que está formada por un «anillo porfirina» con un átomo de hierro en su centro. Además, presenta una importante afinidad por el oxígeno, carácter que es explotado por la mioglobina y la hemoglobina.

Izquierda. Esquema bidimensional del grupo hemo. Derecha. Esquema tridimensional de la mioglobina (la flecha señala el grupo hemo)
.
La hemoglobina, la proteína presente en nuestros glóbulos rojos (o hematíes) y responsable del color bermejo de nuestra sangre, es una proteína como la mioglobina salvo por ligeras diferencias: no está formada por una única cadena de aminoácidos, sino por cuatro, dos cadenas alfa (α) y dos cadenas beta (β), con 141 y 146 aminoácidos respectivamente. Importante: cada cadena de aminoácidos recibe el nombre de subunidad. Cuando manejamos proteínas formadas por más de una cadena de aminoácidos, cada cadena es llamada subunidad. Es buena idea recordar este nombre
Las cadenas α y β tienen algunas diferencias mutuas a nivel de secuencia, aún más diferencias encontramos entre ambas y la mioglobina. Sin embargo, y al contrario de lo que dicen muchos creacionistas (disfrazados o no de Diseño Inteligente), estas diferencias a nivel de secuencia no solo no inutilizan a tales proteínas, sino que a pesar de sus diferencias tienen una forma tridimensional y una función muy parecida. Además, tales diferencias no impiden reconocer a las cadenas α, a las cadenas β, y a la mioglobina, como moléculas emparentadas.

Izquierda, mioglobina. Derecha, hemoglobina, en azul las cadenas beta y en rojo las cadenas alfa. Crédito: Universidade do Porto
.
La función básica de la mioglobina y la hemoglobina es la misma: unirse al oxígeno, acto que consiguen gracias al grupo hemo. La mioglobina es una proteína que se une mucho más eficientemente al oxígeno que la hemoglobina, eso en un sentido práctico significa que la mioglobina es capaz de raptar el oxígeno del medio con mucha mayor eficacia. Tal eficacia puede calcularse si medimos la concentración necesaria de oxígeno para ver a la mitad de las moléculas presentes de mioglobina (o hemoglobina) unidas a una molécula de oxígeno. Esto se llama nivel de saturación al 50%.

Distintas afinidades por el oxígeno, nótese que la mioglobina se satura mucho más con una menor presión parcial de oxígeno (pO2). Crédito: Mark-Berg, J. et al (2008)
De ese modo, basta una presión parcial de oxígeno de 1-2 torr (la presión parcial de un gas está directamente relacionada con su concentración) para tener a la mitad de las moléculas de mioglobina unidas a una molécula de O2. Dicho de otra manera, cuando tenemos una presión parcial de O2 de 1-2 torr, se da una situación de equilibrio dinámico, donde hay la misma cantidad de moléculas de O2 uniéndose a la mioglobina que separándose de ella.
En el caso de la hemoglobina, por su parte, es requerida una presión parcial de 26 torr (¡una presión parcial 13-26 veces mayor!) para tener la misma situación de equilibrio dinámico.
Las diferencias entre los niveles de saturación de ambas proteínas se deben a la posición del grupo hemo en el seno de cada proteína (una posición determinada por su estructura tridimensional) y por el tipo de aminoácidos que son adyacentes al mismo.
.
La eficacia para unirse al oxígeno (en el caso de estas globinas); la eficacia para unirse a la acetilcolina (en el caso del receptor de acetilcolina); la eficacia para unirse a copias de sí mismo (en el caso de las proteínas de la cápside del Virus del Mosaico del Tabaco); o la eficacia para unirse a moléculas muy concretas (en el caso de los anticuerpos); recibe el nombre de afinidad. Una proteína muy eficaz uniéndose a otra molécula, es una proteína con mucha afinidad por esa molécula.
En nuestro caso, podemos decir que la mioglobina tiene mucha mayor afinidad por el oxígeno que la hemoglobina. Esta distinta afinidad… ¿puede verse como algo negativo? ¿es que la hemoglobina es una chapuza comparando con la mioglobina, 10 veces más afín, 10 veces más eficaz uniéndose al oxígeno? Como siempre, depende. Y en nuestro caso, pues no. De hecho es una muestra de que incluso un gradualismo en la afinidad repara distintas funciones.
En los pulmones, la presión parcial del oxígeno es de 100 torr, como vemos en el gráfico, a esa presión parcial se establece un equilibrio donde el 98% de la hemoglobina se carga de oxígeno. Sin embargo a la presión parcial de 20 torr presente en los tejidos se establece un equilibrio en el que solo el 32% de la hemoglobina permanece cargada de oxígeno. ¿Qué implica eso? Que cuando la hemoglobina procedente de nuestros pulmones alcanza los tejidos de nuestro cuerpo, pasamos de una situación donde el 98% de la hemoglobina está cargada, a una situación en la que solo el 32% de la hemoglobina puede permanecer así. Por esa razón, cuando la sangre irriga los tejidos a través de los capilares, el establecimiento del nuevo equilibrio implica que el 66% de las moléculas de hemoglobina presentes descarguen su oxígeno sobre los tejidos (98% – 32% = 66%).
Comparémoslo con la mioglobina, a 100 torr el 98% de esta proteína se carga de oxígeno; mientras que a 20 torr solo el 91% de la mioglobina puede permanecer en ese estado. Esto implicaría que si la mioglobina viajase de los pulmones a los tejidos, tan solo el 7% de la mioglobina liberaría el O2 captado. Un transporte desde luego, mucho más ineficaz. Por eso la mioglobina tiene otra función: actuar como reservorio de oxígeno en el tejido múscular para situaciones de emergencia.
.
Una habilidad de la hemoglobina que facilita su carga y descarga, y que además explica por qué la curva de saturación (que vemos en los gráficos anteriores) tiene forma de S en puesto de ser exponencial, es que también se da el caso de que las distintas subunidades de la hemoglobina (es decir, las distintas cadenas de aminoácidos que la forman) cooperan entre sí en la carga y la descarga del oxígeno.
La molécula de hemoglobina sin oxígeno (llamada desoxihemoglobina) ya de por sí es una molécula que se encuentra bastante tensa, este estado es llamado estado T (tenso). Debido a tal tensión, cuando la molécula de oxígeno se une al grupo hemo de una subunidad, se introduce un nuevo elemento que produce una reacción en cadena (nunca mejor dicho) que desestabiliza todas las subunidades. Las fuerzas moleculares que fuerzan a recuperar la estabilidad, provocan que la hemoglobina cambie la configuración espacial de sus cadenas y gire 15º todas sus subunidades. Este nuevo estado, el de la hemoglobina oxigenada (oxihemoglobina), es llamado estado R (relajado).
Como el estado R tiene mucha mayor afinidad por el oxígeno que el estado T, cuando una subunidad de la hemoglobina se une con una molécula de oxígeno, el cambio conformacional que tiene lugar debido a esta unión, facilita aún más la ocupación de los tres espacios restantes para el oxígeno (ya que la hemoglobina dispone en total de cuatro grupos hemo, cuatro sitios de unión al oxígeno).

Cambio conformacional de la hemoglobina por unión de una molécula de oxígeno. Izquierda, desoxihemoglobina. Derecha, oxihemoglobina. Crédito: Mark-Berg, J. et al (2008)
.
Este cambio conformacional se ve más bonico en la siguiente imagen:

Cambio conformacional de la Hemoglobina debido a la unión (oxy-) y desunión (deoxy-) del oxígeno a esta macromolécula. Crédito: Wikipedia
.
La forma tridimensional de una proteína, aspecto bajo el cual adquiere su funcionalidad, no depende en exclusiva de su combinación de aminoácidos. En absoluto. Esta configuración depende también de su ambiente, del medio que le rodea en la célula; fundamentalmente de la temperatura, el nivel de acidez (pH) y la presencia de otras moléculas. Todos estos elementos participan en la estabilidad de la proteína y en su forma, y por lo tanto, en su comportamiento y eficiencia.
La hemoglobina no iba a ser menos. La forma de la hemoglobina depende de la temperatura, como cualquier otra proteína. Una temperatura demasiado baja tiende a reducir la velocidad de la mayoría de las reacciones químicas (proteínas adaptadas al frío son la excepción) y por ende, la velocidad de la actividad de la hemoglobina. Una temperatura demasiado alta, rompe los enlaces que estabilizan la proteína y la deforman, inutilizándola por completo.
El pH (la concentración de protones en el medio, H+) actúa de forma similar a una temperatura elevada, un incremento o una reducción del mismo altera los enlaces que estabilizan la forma tridimensional de la proteína, provocando la reducción de su eficacia y afinidad. Una excesiva alteración del pH suele inutilizar cualquier proteína.
En el caso de la hemoglobina no solo tenemos esto, sino un fenómeno conocido por el nombre de Efecto Bohr (en honor a su descubridor, el físico y fisiólogo danés Christian Bohr, padre del futuro Nóbel de Física Niels Bohr). Los protones libres (H+) tienden a unirse al grupo hemo de la hemoglobina, induciendo la liberación del oxígeno unido a la misma y por ende, el cambio estructural hacia el estado T.
.
HbT + 4O2 <—> nH+ + HbR(4O2)
donde HbT es hemoglobina en estado T y HbR es hemoglobina en estado R
Un tejido muy activo libera una gran cantidad de CO2. El 90% del CO2 que penetra en el glóbulo rojo es convertido por una enzima (hablaremos de las enzimas en la siguiente entrada), llamada anhidrasa carbónica, en H2CO3, ácido carbónico, una molécula que tiene mucha facilidad para convertirse espontáneamente en HCO3– , liberando un protón en el medio.
.
CO2 + H2O —> H2CO3 <—> H+ + HCO3–
.
Como vimos en el párrafo anterior, los protones tienden a liberar el oxígeno de la hemoglobina. De ese modo la riqueza de CO2 producida por un tejido con un alto consumo de O2, a su vez induce una liberación más eficaz de O2 desde la hemoglobina. Otras moléculas, como el 2,3-bifosfoglicerato, son capaces de estabilizar el estado T y facilitar la liberación del oxígeno. Por ello, otra estrategia complementaria para suplir la demanda de oxígeno es producir 2,3-bifosfoglicerato en grandes cantidades. De nuevo, otro ejemplo de cómo otras moléculas presentes en el medio pueden afectar al funcionamiento de una determinada proteína.

Efecto Bohr de la Hemoglobina (Hb). La imagen representa la curva de saturación (sí, como las que antes hemos visto) de la Hb a distinto pH. La línea roja representa la saturación en los pulmones, su pH ligeramente alto (7.6), con menos protones, permite que mayor proporción de Hb pueda cargarse de oxígeno; en los tejidos sucede lo contrario, el pH ligeramente ácido (7.2), con más protones, reduce considerablemente el porcentaje de Hb que puede estar cargada, induciendo así una liberación de oxígeno mayor de la habitual. Crédito: Tonga
.
Claro que después de esta exposición, nuestros “amigos” de siempre podrían pensar algo así: “Y ahora tendrás del valor de decirnos que no hay diseño, después de habernos enseñado sofisticados elementos funcionando con soberbia precisión, donde un pequeño cambio desestabilizaría todo el edificio, ¿qué no ves diseño? ¿qué no ves perfección? ¿y cómo justificas eso?” .
Dejando de lado que inferir diseño sin siquiera tener la menor idea de qué o quien es el Diseñador, o que inferir diseño sin proponer los mecanismos por los cuáles un ser es fabricado y puesto en marcha, o inferir diseño sin conocer la situación de ese “taller perdido”, es poco menos que falaz; podríamos decir que tampoco existe perfección en sentido alguno ni tampoco inteligencia en ningún momento.
Por ejemplo, la mioglobina es mucho más afín al oxígeno que la hemoglobina, lo cuál ya nos indica que la segunda no es tan perfecta realizando su función primordial: captar oxígeno, de serlo, sería un sistema de transporte mediocre. Claro que también podría argumentarse que esa no es su razón de ser, sino que la razón de ser de la hemoglobina es transportar el oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos, no simplemente captarlo. Y eso lo hace muy bien. ¡Pues tampoco! Ya que la hemoglobina todavía es capaz de realizar otra cosa mucho mejor que transportar oxígeno.
El grupo hemo es una molécula que se une al oxígeno con eficacia, sin embargo, esta eficacia es una broma si la comparamos con su habilidad para unirse al CO, el monóxido de carbono. Este gas es venenoso para nosotros, ¿por qué? Bueno, porque el grupo hemo ¡es 25.000 más afín al CO que al oxígeno! Claro que cuando el grupo hemo está en la hemoglobina la cosa cambia, esta afinidad solo se reduce unas cien veces. Sí, es mucho, ¡pero aún significa que la hemoglobina es como mínimo 200 veces más afín al CO que al oxígeno! Por ello, si podemos decir algo con respecto a la hemoglobina, si apostamos por la idea del “diseño“, es que esta es una proteína especialmente “diseñada” para asfixiarnos durante un incendio, momento en el que la cantidad de CO en el ambiente se eleva un poco por encima de lo normal.

Precioso ejemplar de Cobra India (Naja naja). Si el bicho levanta la gola, mejor no tocar. Crédito: gettyimages.com
No solo la hemoglobina. En el mismo sentido el receptor de acetilcolina estaría especialmente “diseñado” para ser bloqueado por ciertas toxinas presentes en el veneno de algunas cobras (Naja sp.) o de los marinos caracoles cono (Conus sp.). No creo que haga falta recordar las consecuencias de un bloqueo de la actividad nerviosa. Igualmente, los anticuerpos, proteínas cuya unión a otras moléculas sirve para señalar a los microbios enemigos de nuestro cuerpo a los que hay que destruir, en ocasiones son “diseñados” expresamente para atacar el propio cuerpo que han de cuidar, provocando horribles, muy horribles, y a menudo mortales, enfermedades auto-inmunes.
Todo esto quizás no hable mucho de la tal supuesta “Inteligencia”, pero sí mucho de una mala breva de aupa. De todas maneras, el único objetivo de esta entrada era conocer un poquito mejor los engranajes que nuestros relojes (metafóricamente hablando y dando muchas licencias). En nuestra próxima entrada, daremos el primer pasito para distinguir relojes de seres vivos, a Rolex de Pingüinos, veremos una capacidad única de las células de la que carecen los relojes: fabricarse a sí mismos. Lo veremos en “Evolución Molecular. Introducción III. Enzimas, fábricas en la célula”.
Para terminar, un fantástico vídeo del DNA Learning Center, perteneciente al Cold Spring Harbor Laboratory. El vídeo nos habla de mecanismos de aviso y señalización molecular, del servicio de mensajería de la célula. Es similar al ejemplo del receptor de acetilcolina, pero más complejo y a gran escala, en este vídeo, desde el momento 02:45, podemos ser testigos de las proteínas, sus interacciones y veremos como cambian de forma, una y otra vez. Todo gracias a su estructura tridimensional y a la necesidad de recuperar la estabilidad después de haber establecido… contacto!
.
Entradas relacionadas:
.
Fuentes para consultar y ampliar.
- Campbell, M. K. & Farrell, S. O. (2004) Bioquímica. Ciencias e Ingenierías. Cengage Learning Editores, 2004; ISBN 9706863354, 9789706863355, 824 páginas
- Mark-Berg, J. et al (2008) Bioquímica. Reverte, 2008; ISBN 8429176004, 9788429176001, 1026 páginas.
- Russell, P. J. et al (2007) Biology Volume 3: The Dynamic Science, Volumen 3. Cengage Learning, 2007; ISBN 0495010340, 9780495010340, 1124 páginas
- Pocock, G. (2005) Fisiología Humana: La base de la Medicina. Elsevier España, 2005, 2ª edición, 712 páginas

















Bueno Cnidus, ya que nadie te lo dice te lo diré yo: ¡pedazo de artículo! No van a tener excusas para no saber que las proteínas tienes estructuras interesantísimas. Un tema que me parece fascinante es el de la evolución de las proteínas, pero dado que todavía tenemos “sub judice” algo relacionado con ese tema de momento Gonn y yo nos callamos. A ver si pronto podemos contar una bonita historia de la enzima que cambio de rol
Alumnos de biología que vais a septiembre, aquí hay buen material. Leed y criticarlo, que asi funciona la ciencia.
Creo que muchas personas de mi edad quieres ser biologos, pero pocos tienen maestros como ustedes!
Recuerdo que en mi libro de biología solo decían:
“Los aminoacidos se unen en cadena para crear proteínas escenciales para la célula, como una pulsera a la que se le van agregando cuentas de muchos colores diferentes”
Y eso es todo lo que recuerdo xD
Creo que ahí se acababa el tema, pero lo entiendo mucho mejor como lo explican así.
Ahora lo voy entendiando todo O.O
Acojonante. Plas plas plas. De todas formas tengo que decir que esto es complicao ¿eh? Como siga la cosa complicándose a este ritmo, pronto va a ser imposible de seguir para los que no tenemos una licenciatura en Bioquímica xD.
Pero tengo dudas:
- en la figura donde se ve la estructura de la mioglobina, aparecen una serie de hélices (la estructura secundaria de la cadena de aminoácidos, imagino). Bien, ¿qué son los colores? Dudo mucho que los colores sean puro arte. ¿Qué diferencia hay, por ejemplo, entre la hélice verde y la azul? ¿Acaso no es la misma cadena?
- dejas caer que la la presión parcial de Oxígeno en los pulmones es mucho mayor que en los tejidos. Aunque entiendo que no es el objetivo del post, no puedo dejar de preguntarme ¿qué tienen los pulmones que la presión parcial es mayor ahí? ¿No será que la presión parcial es menor, no como la causa de que los glúbulos rojos liberen el oxígeno, sino como consecuencia de ello?
Graxias!
Ontureño,
- Sobre la imagen de la mioglobina, en parte la veo algo artístico, en parte es muy útil para distinguir las distintas hélices alfa de la proteína.
- Sobre el oxígeno. Los pulmones tienen la particularidad de que es el lugar dónde llega directamente el oxígeno atmosférico, donde la concentración de oxígeno es más elevada que en los tejidos y por ende, su presión parcial. Por su parte, si bien en los tejidos se libera el oxígeno, este es también rápidamente consumido.
Espero haber ayudado, sino, aquí estamos
Venga, un saludo!
Perdona por no responder antes. Vale, ya veo, la idea es que en colores se representan diferences cadenas alfa, separadas cualitativamente entre si por un trozo de cadena de aminoacidos que no esta en ninguna forma de estructura secundaria. Correcto?
Correcto