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El diseño inteligente como explicación teleológica

31 agosto, 2010

Cuando uno discute con creacionistas a veces salen a la palestra respuestas pseudocientíficas, insoportables desde el punto de la vista de la razón. Eso puede llevar a preguntar, ¿pero cómo alguien puede creer en un argumento de este tipo?. Me voy a reservar mi respuesta para dejar hablar a los expertos. En un artículo publicado en una revista especializada en psicología se aborda el por qué de las respuestas teleológicas (relativa a las causas finales) ante diversas cuestiones.

El artículo en cuestión tiene la siguiente reseña: Lombrozo, T., Kelemen, D., and Zaitchik (2007) Inferring Design. Evidence of a Preference for Teleological Explanations in Patients with Alzheimer´s Disease. Psychological Science, 18: 999-1006 (enlace), y en resumen viene a decir lo que a continuación os comento:

En 1802 William Paley presentó un nuevo concepto. Paley invitó a sus lectores a que imaginar una piedra y un reloj. Uno puede preguntarse cómo han llegado hasta allí, así como su origen. Una conclusión apropiada para la piedra es que siempre ha estado ahí, pero para el reloj, argumentaba Paley, ese pensamiento no es correcto. Eso es debido a las complejas características del reloj, cada pieza del reloj es necesaria para que éste funcione correctamente, por lo que se sugiere la existencia de un diseño que necesita de un diseñador (Nota del traductor: fijaos que la idea de complejidad irreducible de Behe en realidad está copiada de este concepto de Paley, ni siquiera es original). Aplicando el mismo razonamiento a humanos y otros seres vivos, Paley argumentó que se necesitaba de un diseñador: Dios.

La gente, normalmente explica la existencia y las propiedades de los objetos como las piedras aplicando mecanismos causales (p. ej. procesos geológicos), mientras que para explicar la existencia de artefactos tales como los relojes recurre a su función (p. ej. dar la hora). Cuando se enfrentan a objetos que aparentan tener función, como un corazón, parece natural adoptar un método funcional, o teleológico, de su origen: el corazón existe y tiene las propiedades que tiene para bombear sangre.

Deducir una explicación teleológica de una función aparente, es lo que los autores llaman una deducción hacia el diseño, y a menudo es más que discutible una explicación de ese tipo. Las posibles explicaciones para el origen de un corazón puede resultar de una creación divina (según Paley) o mediante evolución(visión científica). Pero la deducción de diseño no siempre es válida. Las montañas pueden ser escaladas, pero la mayoría de los adultos rechazan que existan para ser escaladas. Eso se debe a que los adultos restringen las explicaciones teleológicas a aquellos casos en los que la función invoca la explicación de por qué existen. El hecho de que los relojes den la hora explican su existencia, pero el hecho de que las montañas se puedan escalar no explica la existencia de las montañas.

En el artículo se examina la hipótesis de que las explicaciones teleológicas son convincentes y persuasivas por rellenan un hueco explicativo: a menos que la gente no tenga evidencias de lo contrario, se asume que hay una buena correlación entre la estructura de un objeto y su posible función, lo que permite una explicación teleológica.

Estas evidencias pueden encontrarse en los niños, los cuales aún no han tenido acceso a suficientes conocimientos. Ellos prefieren las explicaciones teleológicas para objetos como los relojes, pero también muestran “promiscuidad teleológica” ya que dan también la misma explicación para las piedras o las montañas. Por ejemplo, la gran mayoría de los niños de 7-8 años responden que las montañas existen para dar un lugar a los animales para subir, como preferencia a la explicación de existen como accidente geológico.

Es por ello por lo que la evidencia del diseño es una respuesta natural a la falta de explicación. Pero, ¿este pensamiento se mantiene en adultos?. Un sustrato para este tipo de estudios lo constituyen aquellos adultos que han perdido parte de la capacidad de pensamiento, como son los enfermos de Alzheimer (AD), una forma de demencia que causa importantes pérdidas tanto conceptuales como semánticas.

Se ha descrito recientemente que los enfermos de AD poseen una característica típica de la infancia que consiste en dar vida a cuerpos inanimados, como por ejemplo los aviones o el sol. En estos enfermos se ha observado que también existe una elevada tendencia a escoger respuestas teleológicas

Ejemplos de las preguntas formuladas:

  • Artefactos: ¿Por qué las mesas tienen una superficie plana?. Respuesta Mecanística (M): porque las patas están dispuestas para que la superficie quede a la misma altura, Teleológica (T): para que la gente podamos comer en ellas
  • Órganos: ¿Por qué existen los ojos?. (M): Porque poseemos una células especializadas en recibir la luz y se han combinado para formar el ojo, (T): para que podamos ver.
  • Organismos: ¿Por qué existen los árboles?. (M) Porque crecieron a partir de una semilla; (T) para que los animales tengamos sombra y protección.
  • Objetos inanimados: ¿Por qué brilla tanto el sol?. (M) Porque las reacciones químicas que se llevan a cabo en el sol liberan luz; (T): para que los animales y plantas tengan luz suficiente para vivir.
  • Fenómenos naturales: ¿Por qué llueve?. (M): porque el agua se condensa en nubes y forma gotas; (T): porque las plantas y animales necesitan agua para crecer

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En contraste con lo que pasa en adultos sanos, los pacientes de AD aceptan y prefieren las respuestas teleológicas; reflejando un comportamiento parecido al que se observa en niños. Este resultado, evidencia de que las explicaciones para entender el mundo de una manera casual es un pensamiento humano básico. Cuando nos encontramos ante un objeto al que se le puede encontrar una función, los humanos inferimos en primer lugar las evidencias del diseño, y se asumen las explicaciones teleológicas. Estos mismos resultados se obtienen con adultos sanos, cuando estas mismas preguntas se realizan a personas con muy pocos conocimientos científicos, o cuando el tiempo que se les da para responder es extremadamente corto. Casier y Kelerman (2007) mostraron que las respuestas teleológicas se reducían significativamente cuando las personas encuestadas poseían un buen nivel de estudios. Sin embargo, cuando incluso personas bien formadas eran obligados a responder de forma muy rápida volvía a observarse una subida en las respuestas teleológicas, sugiriendo que el tiempo de procesado de la información es fundamental para escoger entre la evidencia del diseño u otra alternativa (Kellerman y Rosset (2007).

La existencia del diseño inteligente/creacionismo, y la mala interpretación que muchas personas han hecho de la teoría de la evolución sustenta más la evidencia de la tendencia de los humanos de ver el mundo en términos de diseño. Este concepto ha de ser muy tenido en cuenta en educación. La preferencia natural hacia explicaciones teleológicas ha de ser consideradas a la hora de responder el creacionismo, y de realizar los esfuerzos adecuados para saber transmitir conceptos abstractos tales como la teoría de evolución.

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Entradas relacionadas:

  1. Ontureño
    31 agosto, 2010 en 12:25

    Buena entrada.

    Un apunte muy muy tiquismiquis. Las reacciones que tienen lugar en el Sol y que son la causa de la luz no son químicas precisamente, sino reacciones nucleares de Fusión. Es una tontería, pero me duele que en este blog se confunda Física con Química xD.

  2. 31 agosto, 2010 en 12:39

    Ontureño tienes razón. Este artículo lo escribí hace mucho (viene de mi anterior blog) y en mi defensa sólo puedo decir que creo que esa frase está traducida directamente del artículo de la revista.
    Saludos y seguid así de atentos ;-)

  3. icvav
    31 agosto, 2010 en 12:52

    Interesante.

    Un detalle: en la última pregunta: ¿Por qué llueve?, has puesto una T donde debería ir una M

  4. 31 agosto, 2010 en 13:02

    Icvav, corregido gracias ;-)

  5. 31 agosto, 2010 en 13:16

    ¿Esto quiere decir que los que defienden el DI tienen alzheimer?

  6. Jon
    31 agosto, 2010 en 14:04

    No puedo reprimir mi “tiquismiquismo”. En la frase “Artefactos: ¿Por qué las mesas tienen una superficie plana?”, creo que lo correcto sería decir superficie plana horizontal o superficie horizontal a secas, ya que una mesa con patas de distintas longitudes (2 y 2) también podría formar un plano, pero no permitiría comer en ella.

    P.D. No me tiréis tomates. ;-)

  7. 31 agosto, 2010 en 14:05

    jesús :¿Esto quiere decir que los que defienden el DI tienen alzheimer?

    No creo, pero supongo que a los que tienen Alzheimer les ‘pedirá el cuerpo’ defender el DI.

    Saludos.

  8. Jon
    31 agosto, 2010 en 14:27

    El artículo es interesante pero quisiera preguntar algo: ¿No se suponía que del “por qué” se ocupaba la filosofía y del “cómo” la ciencia?

    Es que se me hace muy raro ver respuestas mecanísticas a preguntas de tipo “por qué”. De hecho, creo que es un error tratar de responder ese tipo de preguntas con la ciencia, porque están mal formuladas o, dicho de otra manera, tal y como se formulan tienen muy difícil respuesta científica, si es que la tienen (que particularmente creo que no).

    La pregunta: “¿Por qué existen los ojos?”, ¿qué sentido tiene?, ¿admite respuesta desde la ciencia?
    En cambio la pregunta: “¿Cómo funcionan los ojos?”, sí tiene fácil respuesta usando la ciencia.

  9. Peregring-lk
    31 agosto, 2010 en 15:08

    Jon :
    El artículo es interesante pero quisiera preguntar algo: ¿No se suponía que del “por qué” se ocupaba la filosofía y del “cómo” la ciencia?
    Es que se me hace muy raro ver respuestas mecanísticas a preguntas de tipo “por qué”. De hecho, creo que es un error tratar de responder ese tipo de preguntas con la ciencia, porque están mal formuladas o, dicho de otra manera, tal y como se formulan tienen muy difícil respuesta científica, si es que la tienen (que particularmente creo que no).
    La pregunta: “¿Por qué existen los ojos?”, ¿qué sentido tiene?, ¿admite respuesta desde la ciencia?
    En cambio la pregunta: “¿Cómo funcionan los ojos?”, sí tiene fácil respuesta usando la ciencia.

    Toma ese por qué como un porqué mucho más suave, como un, ¿de qué forma?, o ¿cómo es posible?. No es el mismo ¿por qué? el ¿por qué? filosófico que le ¿por qué? que se muestra aquí.

    Muy bueno el artículo. Es una respuesta científica para los a-científicos jaja. Es explicarlos a ellos, desde el punto de vista que ellos mismos contradicen. Perfecto.

  10. 31 agosto, 2010 en 15:17

    Encontrarle la respuesta a la frase “Casier y Kelerman (2007) mostraron que las respuestas teleológicas se reducían significativamente cuando las personas encuestadas poseían un buen nivel de estudios.” Es bastante fácil. En todas las organizaciones educativas se le da al big bang y a la teoría de la evolución una credibilidad ciega. Se le toma como un hecho, nadie le pone cuestionamientos. Veo un grave problema en ese aspecto. Las personas que critican al creacionismo por su fe, tienen por su parte fe en una teoría. No estoy diciendo que debemos ser creacionistas, ya que no hay base científica para serlo, estoy diciendo que tampoco deberíamos ser evolucionistas por el mismo hecho.

  11. KC
    31 agosto, 2010 en 15:27

    Dguin :

    jesús :¿Esto quiere decir que los que defienden el DI tienen alzheimer?

    No creo, pero supongo que a los que tienen Alzheimer les ‘pedirá el cuerpo’ defender el DI.
    Saludos.

    Ojalá fuera eso, Jesús :D

    Jon :
    La pregunta: “¿Por qué existen los ojos?”, ¿qué sentido tiene?, ¿admite respuesta desde la ciencia?
    En cambio la pregunta: “¿Cómo funcionan los ojos?”, sí tiene fácil respuesta usando la ciencia.

    Yo diría que, como dice el artículo, hay personas que tienen una necesidad mayor de responder al “por qué” que al “cómo”. Y es tal la necesidad de “por qués” que si hace falta se inventan el “cómo”. Por tanto, cuando alguien formula “por qué existen los ojos”, aunque no tenga sentido científico, sí que la comparación que se hace en el artículo en referencia a las posibles respuestas dependiendo de la intención de la pregunta, puede ayudar a entender la diferencia de la importancia de que la pregunta parta de un presupuesto teleológico o no (no, esto no es un tributo a los hermanos Marx) :D

    Cualquier mente, llegado a cierto nivel de interacción con la realidad, llegará alguna vez a preguntarse por qué. El problema, diría, se da cuando nos inventamos el cómo para dar una versión Disney de las cosas y sentirnos así más agusto, cómodos e intocables.

    De todas formas, la percepción de la realidad es tan subjetiva como la combinación entre circunstancias, ambiente y el mismo sujeto.

    Saludos.

  12. 31 agosto, 2010 en 15:33

    Alexopf, a ver ¿estás diciendo que no hay ninguna evidencia científica que apoye la evolución?

  13. 31 agosto, 2010 en 15:38

    Manuel :
    Alexopf, a ver ¿estás diciendo que no hay ninguna evidencia científica que apoye la evolución?

    Estoy diciendo que no hay pruebas concluyentes. Por lo que se tendría que seguir cuestionando, hasta que se encuentren las pruebas irrefutables

  14. 31 agosto, 2010 en 15:45

    Pues mira Alexopf el conjunto de evidencias experimentales a favor de la evolución es tan abrumador que es lo que se debe de enseñar en clase de ciencias. No como dogma de fe, ya que la ciencia carece de verdades absolutas, sino como la explicación más plausible a las evidencias obtenidas. Al igual que se enseña el modelo de gravedad de Newton o la teoría de la relatividad de Einstein.

    Si algún día aparecen evidencias en contra también se deben de enseñar, al igual que se debe enseñar espíritu crítico para saber diferenciar teorías cientificas fundamentadas en el métodos científico de supuestas verdades sin el menor rigor científico.

  15. 31 agosto, 2010 en 15:55

    Lo de tildarlo de fe fue una exageración para expresar una idea. No creo que la evolución tenga tantas evidencias experimentales como dices. Mucho de lo que hay son especulaciones. No se ha encontrado la división del átomo para esta teoría para decirlo en criollo. Los avances científicos de producen del cuestionamiento. Si queremos que se avance debemos hacerlo. Abandonar un poco el creer porque me lo enseñaron y adoptar una postura como la de Descartes del tipo: todo lo que me han enseñado es incorrecto.

  16. 31 agosto, 2010 en 16:07

    No sé si Descartes dijo alguna vez “todo lo que me han enseñado es incorrecto”, pero desde luego si lo dijo sería en un contexto, porque dudo que él renegara de la geometría de Euclides, por ejemplo. Y esa frase tomada como mecanismo de avance me parece una solemne tontería, además de una chuleria que no viene a cuento. Una cosa es dudar y ser crítico y otra afirmar que “antes que yo la nada”.

    Pero no quiero perderme en filosofías. Dices que no hay tantas evidencias experimentales de evolución. Y eso, ¿lo dices desde tu formación en ciencias biológicas, como experto en ciencias naturales o como….? Lo digo porque fijate como será la cosa que ni los que postulan el diseño inteligente niegan que la evolución exista. Fíjate las evidencias que tiene que haber para que hasta ellos la acepten ;-)

  17. Jon
    31 agosto, 2010 en 16:13

    Peregring-lk :

    Jon :El artículo es interesante pero quisiera preguntar algo: ¿No se suponía que del “por qué” se ocupaba la filosofía y del “cómo” la ciencia?Es que se me hace muy raro ver respuestas mecanísticas a preguntas de tipo “por qué”. De hecho, creo que es un error tratar de responder ese tipo de preguntas con la ciencia, porque están mal formuladas o, dicho de otra manera, tal y como se formulan tienen muy difícil respuesta científica, si es que la tienen (que particularmente creo que no).La pregunta: “¿Por qué existen los ojos?”, ¿qué sentido tiene?, ¿admite respuesta desde la ciencia?En cambio la pregunta: “¿Cómo funcionan los ojos?”, sí tiene fácil respuesta usando la ciencia.

    Toma ese por qué como un porqué mucho más suave, como un, ¿de qué forma?, o ¿cómo es posible?. No es el mismo ¿por qué? el ¿por qué? filosófico que le ¿por qué? que se muestra aquí.
    Muy bueno el artículo. Es una respuesta científica para los a-científicos jaja. Es explicarlos a ellos, desde el punto de vista que ellos mismos contradicen. Perfecto.

    ¿Cómo se toma un “por qué” más suave? ¿Susurrando? :-)
    Si tengo que tomar ese “por qué” como un “cómo es posible”, ¿por qué no usar directamente el “cómo” como yo mismo propuse desde un principio?
    ¿Cómo distinguir el “por qué” filosófico del que aquí se muestra si ambos se escriben exactamente igual?

  18. 31 agosto, 2010 en 16:23

    Me estas malinterpretando. Creo que eso surge del automáticamente tildarme de creacionista solo por criticar a la evolución. No estoy diciendo que la evolución no haya ocurrido. Tampoco soy una persona muy instruida en Biología, y esto te lo reconozco para que veas la sinceridad con la que te estoy hablando. Mi división del átomo en este aspecto seria la prueba científica del paso de materia inanimada a un organismo. Cualquier evolucionista debe reconocer que todavía hay huecos de conocimiento en esta teoría. Hay huecos, por lo tanto debe haber dudas, ergo debe ser criticada. Es decir, la evolución no se debe dar como un hecho consumado. Presentar sus falencias también.
    El hecho que tenga mis dudas no significa que no crea en la teoría. Creo en la teoría de cuerdas, aunque no están las pruebas científicas que la confirmen completamente.

    PD: No estaba parafraseando a Descartes a pasado un tiempo desde que leí el discurso del método. Quise expresar la idea que el dio.

  19. Jon
    31 agosto, 2010 en 16:25

    alexopf :Encontrarle la respuesta a la frase “Casier y Kelerman (2007) mostraron que las respuestas teleológicas se reducían significativamente cuando las personas encuestadas poseían un buen nivel de estudios.” Es bastante fácil. En todas las organizaciones educativas se le da al big bang y a la teoría de la evolución una credibilidad ciega. Se le toma como un hecho, nadie le pone cuestionamientos. Veo un grave problema en ese aspecto. Las personas que critican al creacionismo por su fe, tienen por su parte fe en una teoría. No estoy diciendo que debemos ser creacionistas, ya que no hay base científica para serlo, estoy diciendo que tampoco deberíamos ser evolucionistas por el mismo hecho.

    En mi opinión, no es que no haya base científica que valide el creacionismo como afirmas, sino que no entra dentro del campo de estudio de la ciencia. Que es bien distinto.
    La teoría de la evolución será una teoría mejor o peor, con más o menos aciertos, y que explica el fenómeno de la vida con mayor o menor detalle, pero al menos está sujeta a postulados científicos. En cambio, el creacionismo no se puede explicar con la ciencia.

    No es que ambas sean teorías fallidas dentro de la ciencia, sino que una está dentro del “saco de la ciencia” y la otra dentro de…

  20. Darío
    31 agosto, 2010 en 16:35

    alexpof::

    ¿Qué es para ti qué una teoría científica tenga huecos?

  21. 31 agosto, 2010 en 16:43

    Que haya partes vitales de la teoría que no se puedan explicar por esta. Concretamente, como ya había comentado, es el paso de la materia inanimada a la orgánica donde encuentro esa duda. Creo que es razonable. Aunque reconozco que la biología no es el campo de mi especialidad. Hasta donde llega mi conocimiento del tema es “el” punto que se necesita comprobar de la evolución.

  22. 31 agosto, 2010 en 16:45

    Alexopf no te tacho de creacionista, aunque hoy día sean ellos el grupo más estridente de los que critican a la evolución. De hecho no conozco a ningún científico que critique evolución por motivos que no sean religiosos.

    De hecho tu argumentario no es una crítica a la evolución. Me explico. Dices la prueba científica del paso de materia inanimada a un organismo, pero eso no lo estudia la evolución. La evolución biólogica no trata de explicar el origen de la vida, sino como los organismos varían genotípica y fenotípicamente a lo largo del tiempo, y como se puede explicar la actual biodiversidad del planeta. Tu planteas que no hay una explicación sobre la abiogénesis, y sobre esto la ciencia tiene hipótesis, y coincido contigo en que estamos muy lejos de conocer lo que ocurríó y cómo ocurrió. A pesar de ello esas hipótesis se han de explicar en clase de ciencia, porque es ciencia. Hay que enseñarlas con sus puntos fuertes y sus debilidades porque pueden servir como punto de partida (o de destierro) de protocolos experimentales que suministren nuevos datos.

    Dices que crees en la teoría, mal hecho. En las teorías científicas no se “cree”. Las teorías científicas se conocen a través de las evidencias que las sustentan, y uno se apoya en ellas para argumentar a su favor o se procede a encontrar evidencias en contra para refutarla.

    Toda teoría científica tiene sus huecos de conocimiento (¿de qué vivirían muchas creencias si no fuese así?) porque cada puerta que abres, cada respuesta que encuentras abre nuevas ventanas, te plantea nuevas preguntas. Es fruto de la complejidad de la materia viva y una de la maravillas del reto en que nos encontramos.

  23. 31 agosto, 2010 en 16:54

    Gracias por sacarme de mi error. De manera que mi principal critica a la evolución no es materia de estudio de esta. Todos los días se aprende algo nuevo.

  24. Jon
    31 agosto, 2010 en 17:04

    KC: he entendido el “leit motiv” del artículo.
    Lo que quería expresar con ese aparente juego de palabras entre “por qué” y “cómo” es lo siguiente: siendo muy pequeño recuerdo que “achicharraba” a mis padres preguntándoles el “por qué” de miles de cosas que observaba a mi alrededor.
    Con el tiempo descubrí que jamás encontraría el “por qué” de nada, ya que aquello suponía tanto como preguntarse el sentido místico de las cosas, algo que nuestra asombrosa herramienta que es la ciencia no puede ni debe intentar responder.
    A cambio descubrí que lo que a mí me interesaba en realidad era el “cómo” de las cosas, que sí estudia la ciencia y que, aunque más “material” que “espiritual”, es infinitamente gratificante.

    Tan importante como encontrar la respuesta correcta a las preguntas es encontrar las preguntas adecuadas a formular. Por eso creo que preguntarse “por qué” en vez de “cómo” en ciencia sólo lleva a la frustración y a caer en la trampa de la pseudociencia, que sí se atreve a darle respuesta con múltiples consecuencias, siendo la menos mala de ellas el humor.

    Saludos cordiales.

  25. Peregring-lk
    31 agosto, 2010 en 17:09

    Jon :

    Peregring-lk :

    Jon :El artículo es interesante pero quisiera preguntar algo: ¿No se suponía que del “por qué” se ocupaba la filosofía y del “cómo” la ciencia?Es que se me hace muy raro ver respuestas mecanísticas a preguntas de tipo “por qué”. De hecho, creo que es un error tratar de responder ese tipo de preguntas con la ciencia, porque están mal formuladas o, dicho de otra manera, tal y como se formulan tienen muy difícil respuesta científica, si es que la tienen (que particularmente creo que no).La pregunta: “¿Por qué existen los ojos?”, ¿qué sentido tiene?, ¿admite respuesta desde la ciencia?En cambio la pregunta: “¿Cómo funcionan los ojos?”, sí tiene fácil respuesta usando la ciencia.

    Toma ese por qué como un porqué mucho más suave, como un, ¿de qué forma?, o ¿cómo es posible?. No es el mismo ¿por qué? el ¿por qué? filosófico que le ¿por qué? que se muestra aquí.
    Muy bueno el artículo. Es una respuesta científica para los a-científicos jaja. Es explicarlos a ellos, desde el punto de vista que ellos mismos contradicen. Perfecto.

    ¿Cómo se toma un “por qué” más suave? ¿Susurrando?
    Si tengo que tomar ese “por qué” como un “cómo es posible”, ¿por qué no usar directamente el “cómo” como yo mismo propuse desde un principio?
    ¿Cómo distinguir el “por qué” filosófico del que aquí se muestra si ambos se escriben exactamente igual?

    Llámalo pragmática. Pero no le busques cinco pies al gato, es una pregunta auxiliar al discurso. Intenta entender lo que te pretenden decir, y no tomar al pie de la letra las palabras que se usan para decirtelo.

  26. jc
    31 agosto, 2010 en 17:31

    alexopf :Me estas malinterpretando. Creo que eso surge del automáticamente tildarme de creacionista solo por criticar a la evolución. No estoy diciendo que la evolución no haya ocurrido. Tampoco soy una persona muy instruida en Biología, y esto te lo reconozco para que veas la sinceridad con la que te estoy hablando. Mi división del átomo en este aspecto seria la prueba científica del paso de materia inanimada a un organismo. Cualquier evolucionista debe reconocer que todavía hay huecos de conocimiento en esta teoría. Hay huecos, por lo tanto debe haber dudas, ergo debe ser criticada. Es decir, la evolución no se debe dar como un hecho consumado. Presentar sus falencias también.El hecho que tenga mis dudas no significa que no crea en la teoría. Creo en la teoría de cuerdas, aunque no están las pruebas científicas que la confirmen completamente.
    PD: No estaba parafraseando a Descartes a pasado un tiempo desde que leí el discurso del método. Quise expresar la idea que el dio.

    Bueno solucinado el problema Alexopf. La Evolución NO trata en ningun momento explicar como surgió la vida a partir de la materia no viva. La teoria de la evolución es la que da una respuesta a como a partir de un único tipo de ser vivo pudo darse la biodiversidad que ahora conocemos. Tu prueba del atomo se la tienes que pedir a disciplina, no a la biologia evolutiva.

  27. 31 agosto, 2010 en 17:35

    jc :

    alexopf :Me estas malinterpretando. Creo que eso surge del automáticamente tildarme de creacionista solo por criticar a la evolución. No estoy diciendo que la evolución no haya ocurrido. Tampoco soy una persona muy instruida en Biología, y esto te lo reconozco para que veas la sinceridad con la que te estoy hablando. Mi división del átomo en este aspecto seria la prueba científica del paso de materia inanimada a un organismo. Cualquier evolucionista debe reconocer que todavía hay huecos de conocimiento en esta teoría. Hay huecos, por lo tanto debe haber dudas, ergo debe ser criticada. Es decir, la evolución no se debe dar como un hecho consumado. Presentar sus falencias también.El hecho que tenga mis dudas no significa que no crea en la teoría. Creo en la teoría de cuerdas, aunque no están las pruebas científicas que la confirmen completamente.
    PD: No estaba parafraseando a Descartes a pasado un tiempo desde que leí el discurso del método. Quise expresar la idea que el dio.

    Bueno solucinado el problema Alexopf. La Evolución NO trata en ningun momento explicar como surgió la vida a partir de la materia no viva. La teoria de la evolución es la que da una respuesta a como a partir de un único tipo de ser vivo pudo darse la biodiversidad que ahora conocemos. Tu prueba del atomo se la tienes que pedir a disciplina, no a la biologia evolutiva.

    Si entiendo. Un par de comentarios atrás había agradecido por sacarme del error.

  28. jc
    31 agosto, 2010 en 18:05

    Perdona Alexopf, me demoré un ratito y no vi la respuesta de Manuel, ni la tuya.
    Por otra parte en este blog se aprende algo cada día. No dejes de visitarlo ;)

  29. jose
    31 agosto, 2010 en 19:35

    “¿No se suponía que del “por qué” se ocupaba la filosofía y del “cómo” la ciencia?”

    ¿? ¿Dónde está escrito eso?

  30. paa
    31 agosto, 2010 en 20:34

    Jon :El artículo es interesante pero quisiera preguntar algo: ¿No se suponía que del “por qué” se ocupaba la filosofía y del “cómo” la ciencia?

    Yo estoy de acuerdo contigo, la ciencia busca contestar el cómo funcionan las cosas. No el por qué, si se buscara el por qué, la misma pregunta implicaría que lo que estamos estudiando tiene un sentido, que “ha surgido con un propósito” (con todas las comillas del mundo).
    Creo que muchas veces caemos en una trampa lingüística, porque en la vida diaria utilizamos ambos pronombres interrogativos como si fueran sinónimos. Y esa trampa impide que seamos capaces de explicar rigurosamente algunos conceptos.

    jose :“¿No se suponía que del “por qué” se ocupaba la filosofía y del “cómo” la ciencia?”
    ¿? ¿Dónde está escrito eso?

    Yo lo leí en un libro de Ramon y Cajal: “Los tónicos de la voluntad”

    Sinceramente, si a mi me hubieran preguntado en frío ¿por qué existen los ojos o los árboles? lo más coherente que me hubiera salido es encogerme de hombros y poner cara de tonta. Luego si eso tratar de explicar la teoría de la evolución. No creo que exista ninguna pregunta que pueda provocar más cortocircuitos en un biólogo: ¿por qué existe un ser vivo o un componente de este?

    Pero por otro lado me parece muy interesante el trabajo, y me confirma que la explicaicón fácil es que alguien más listo lo hizo y que somos unos antropocentristas que creemos que todo ha sido hecho para que nos sirva para algo. en serio, muchas gracias Manuel.

  31. Jon
    31 agosto, 2010 en 21:25

    Descubro sorprendido que alguien ha captado la esencia de lo que quería decir. Gracias Paa, es probable que hayas explicado tú mejor que yo lo que pienso.

  32. jose
    31 agosto, 2010 en 22:00

    Entonces según vosotros la ciencia no puede responder ningún porqué?

  33. KC
    31 agosto, 2010 en 22:34

    Diría que también es diferente el preguntarse por qué existe la vida que por qué existen los ojos… Para lo primero diría que, de momento, la Ciencia no tiene solución, así que sólo queda la especulación filosófica. Para lo segundo la Ciencia sí tiene respuesta.

    Por qué existen los ojos y cómo se formaron los ojos aparenta tener sinonimia, aunque no es lo mismo decir “para ver” que “por un proceso celular que hizo que…”; las dos preguntas las podría resolver la Ciencia. Por qué existe la vida y cómo se formó la vida requerirían respuestas diversas, ya que ni siquiera suenan parecidos, la segunda la podría resolver la Ciencia, la primera, de momento, no. Eso si es que existe una respuesta y no es un espejismo o paradoja interrogativa.

    Con lo cual, de lo anterior, se deduce que el contenido del objeto sobre el cual uno se pregunta es importante para escoger la herramienta con la cual desentrañarla.

    Pero es claro que la Ciencia sí puede responder ciertos por qué, así como la Filosofía se encargó del cómo mucho antes que cualquier científico, al menos en según qué campos no exactos (Hobbes, Rousseau, Locke).

    Saludos.

  34. KC
    31 agosto, 2010 en 22:36

    Se me ha caído el bote de tinta una vez más. Llamadme disléxico negritoide :D

    Saludos.

  35. 31 agosto, 2010 en 22:36

    La ciencia puede explicar (p.ej., “¿por qué se cumplen las leyes de Kepler?”), pero sólo MEDIANTE DESCRIPCIONES y mostrando cómo unas descripciones se siguen matemáticamente de otras (p.ej., “porque se cumple la ley de la gravedad, y las leyes de Kepler se siguen de ella”).
    http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2009/09/explicacion-y-descripcion.html

  36. jc
    31 agosto, 2010 en 22:37

    Jose, no es que no pueda responder al porque, simplemente que las preguntas que trata de responder son otras. No busca el porque estamos aqui, sino el como hemos llegado hasta aqui. Eso incluye por ejemplo como se formo el universo o como la vida surgió de la no vida. En ningún caso en porque de la nada apareció algo o de lo inanimado lo vivo. De todas formas según avanzas en el como, cada vez tiene menos sentido el porque, ¿no?.

  37. Darío
    31 agosto, 2010 en 22:56

    jose :
    Entonces según vosotros la ciencia no puede responder ningún porqué?

    ¿Por qué los planetas tienen esa trayectoría alrededor del sol, en nuestro sistema solar?

    Feynman proponía que no estaba mal, si te daba tu gana, decir por qué los ángeles así lo querían. :mrgreen:

  38. Cronopio
    1 septiembre, 2010 en 0:11

    Jon :
    No puedo reprimir mi “tiquismiquismo”. En la frase “Artefactos: ¿Por qué las mesas tienen una superficie plana?”, creo que lo correcto sería decir superficie plana horizontal o superficie horizontal a secas, ya que una mesa con patas de distintas longitudes (2 y 2) también podría formar un plano, pero no permitiría comer en ella.
    P.D. No me tiréis tomates.

    A tiquismiquis no me ganas. Ahí va el primer tomate: Las mesas no tienen porque ser horizontales ni servir para poder comer en ella necesariamente. Las mesas de dibujo son inclinadas. De hecho elaborar una definición de mesa concisa, que las incluya a toda y no incluya ningún otro objeto es una ardua tarea. Haced la prueba.

    Respecto al porque y al como, según mi punto de vista, en ciencia son absolutamente sinónimos. Es lo mismo pregutar “por qué existe el delta del Ebro” que “como se formó el delta del Ebro” o “por qué existe el ojo” que “como se formó el ojo”
    Las respuestas teleológicas intentan responder un ¿por qué? con un “para…” La pregunta implica causalidad y la respuesta (errónea) funcionaldad utilidad o intención.
    Ha salido el tema de esa edad terrible de los niños en la que preguntan el porque de todo. Un consejo de padre. Nunca respondáis empezando por “para…” pensad bien la respuesta y sed coherentes, porque os volverán a hacer la misma pregunta varias veces y una de las cosas que evalúan es la fiabilidad de la fuente. Si vuestras respuestas son contradictorias en el tiempo perderéis “puntos”. Nunca respondáis que es demasiado pequeño para entender la respuesta porque interpretarán que eres demasiado tonto para saber explicarsela. Lo más gratificante de esa época es cuando te preguntan un porque que implica una asimilación de una respuesta anterior. Les estás abriendo ventanas nuevas.
    Nota: disculpad el posible mal uso de “porque” “por que” “por qué” “porqué”(¿?) nunca me he aclarado con el uso correcto de esas formas (o si lo hice, se me olvidó).

  39. jose
    1 septiembre, 2010 en 0:27

    jc, “por qué estamos aquí” es una pregunta de entre muchas que se me ocurren y que empiezan por “por qué”. Yo les he preguntado si creen que la ciencia no puede responder a ninguna que empiece así.

    Las preguntas que hacéis son muy raras o por lo menos muy alejadas de la experiencia diaria. Preguntas más cercanas, de hecho hechas por niños que conozco, serían por qué algunas enfermedades son contagiosas y otras no, por qué cuando corremos nos falta el aire, por qué los perros se huelen el culo, por qué rebotan las piedras en el agua cuando las tiras bien, por qué las cosquillas nos hacen reir, por qué duele la frente al comer helado, por qué tenemos que comer y beber, por qué los plátanos no tienen pipas, por qué a veces al hacer un mate se rompe el tablero, por qué el balón coge efecto si le damos bien, por qué las ronchas pican, por qué los corchos de las botellas de champán salen disparados, por qué los coches hacen tanto ruido mientras que las bicis son silenciosas, por qué la mantequilla se funde pero un huevo se solidifica cuando los calientas, por qué sube y baja la marea, por qué soñamos, por qué hay estaciones, en fin, en cualquier libro de ésos de ciencia en la cocina hay miles de éstas.

    No hay que tener miedo de responder preguntas hechas por niños como las que acabo de escribir. No hay por qué ir de trascendente. Tampoco hace falta que nadie haya designado a propósito las estaciones para que haya estaciones y para que la ciencia haya descubierto por qué hay estaciones. No tiene que haber ningún propósito, simplemente se mira alrededor y se pregunta uno por qué son así las cosas. Preguntar por qué pasa algo no implica hacer ninguna asunción implícita sobre ningún propósito, designio ni nada de eso. Nosotros vemos que las cosas pasan y nos preguntamos por qué pasan, eso es todo. No “quién hace que pasen” ni “cuál es el propósito de que pasen”. Y si rechazáis las preguntillas de arriba, todas las ramas de la ciencia tienen preguntas así, miles de ellas, que aunque a los legos nos parezcan raras, para los científicos correspondientes son cotidianas, y muchos científicos que nunca conoceremos se dedican a contestarlas para nosotros. Eldredge se preguntaba por qué se ve tan poca evolución en los fósiles a nivel de especies, y ya véis el resultado.

    Respecto a por qué existen los ojos, ¿qué problema hay? Es una herramienta la hostia de adaptativa. Ver es una gran ventaja cuando hay luz alrededor. La causa de su existencia es la selección natural. Me parece mucho más difícil explicar su evolución que la causa de su existencia.

  40. Edmundo
    1 septiembre, 2010 en 1:10

    Yo he elegido varias respuestas de tipo mecanístico. Sin embargo, sigo creyendo en un Demiurgo. ¿Por qué?.

  41. Jon
    1 septiembre, 2010 en 1:16

    Jose, precisamente prefiero usar el “cómo” porque el “por qué” lo entiendo como un “para qué”. Semánticamente los interpreto de una manera muy similar y eso implicaría propósito, como tú dices.

  42. jose
    1 septiembre, 2010 en 1:40

    Ah bueno, que es cosa de las palabras que tú prefieres usar.

  43. Jon
    1 septiembre, 2010 en 1:52

    Cronopio: ya sé que las mesas no tienen por qué tener la función de permitirte comer, ni tienen por qué ser horizontales, incluso pueden existir mesas cuyos tableros no constituyan superficies planas, pero mi corrección no hacía referencia a la definición de mesa sino a la lógica del enunciado:

    “Artefactos: ¿Por qué las mesas tienen una superficie plana?. Respuesta Mecanística (M): porque las patas están dispuestas para que la superficie quede a la misma altura, Teleológica (T): para que la gente podamos comer en ellas”.

    De la respuesta mecanística de las patas se deduce que la pregunta hace referencia a una mesa cuyo tablero es una superficie no sólo plana sino horizontal (suponiendo que las patas se apoyaran a su vez en una superficie considerada horizontal respecto de un triedro trirrectángulo de referencia o que, al menos un número mínimo de patas (dependiente del número total de patas de la mesa), se apoyaran no en una superficie horizontal material sino en puntos de apoyo de igual cota, estando el resto de patas sin apoyo -> condición de equilibrio estable bajo la acción del campo gravitatorio terrestre).

  44. KC
    1 septiembre, 2010 en 1:53

    Cronopio #38, sobre el porqué, porque, por qué y por que (copio y pego), para repasar porque yo también me suelo hacer líos:

    # 1. PORQUÉ. Es un nombre masculino que significa ‘causa, motivo': No comprendo el porqué de tu actitud. (Añado que SIEMPRE va con “el” delante, ya que se podría decir que es como una frase hecha: el porqué de la cuestión).

    # 2. POR QUÉ. Se trata de la secuencia compuesta por la preposición POR y el pronombre interrogativo QUÉ: No comprendo por qué te pones así. ¿Por qué no viniste a la fiesta? (Añado: cuando tiene cariz interrogativo, haya o no símbolo de interrogación).

    # 3. PORQUE. Se trata de una conjunción causal: No fui a la fiesta porque no tenía ganas; o de una conjunción final: Recemos porque no llueva. En este caso, se admite también la grafía en dos palabras: Hice cuanto pude por que no llegara este caso. (Añado: sería la traducción del because inglés, lo dice el mismo palabro BE-CAUSE -causal-).

    # 4. POR QUE. Se trata de la combinación de la preposición POR y el pronombre relativo QUE; en este caso es más corriente añadir al relativo el artículo antepuesto (el): Este es el motivo por (el) que te llamé. También puede tratarse de la preposición POR seguida de la conjunción subordinante QUE, secuencia que aparece en el caso de verbos cuyo régimen preposicional exige POR y llevan además una oración subordinada: Me preocupo por que no te pase nada malo. (Añado: dentro de todos estos es el que menos se usa; casi siempre es la última opción).

    Como diría García Márquez, esto está muy bien, y es importante para entenderse, pero aún más importante es saber qué se quiere decir y decirlo de forma coherente, aunque cometamos errores. La repera sería que se explicara el porqué se escriben esos fonemas de forma distinta, aun siendo prácticamente homófonos y no intentar aprendérselo como una tabla de multiplicar, que sería lo que viene haciéndose en este país en bastantes ámbitos. Y así nos va, claro.

    Saludos.

  45. KC
    1 septiembre, 2010 en 1:56

    # 3. PORQUE. Se trata de una conjunción causal: No fui a la fiesta porque no tenía ganas; o de una conjunción final: Recemos porque no llueva.

    Vaya, he ido a copiar/pegar de algún lingüista científico… :D No lo había leído.

    Saludos.

  46. Jon
    1 septiembre, 2010 en 2:03

    jose :Ah bueno, que es cosa de las palabras que tú prefieres usar.

    No es que sea cosa de las palabras que yo prefiero usar en un sentido aleatorio sino que en mi más que escaso conocimiento lingüístico no le encuentro coherencia semántica a determinadas preguntas formuladas con el “por qué”.

  47. shaey
    1 septiembre, 2010 en 3:06

    alexopf :
    El hecho que tenga mis dudas no significa que no crea en la teoría. Creo en la teoría de cuerdas, aunque no están las pruebas científicas que la confirmen completamente.

    Acaso hay alguna prueba científica que la confirme aunque no sea completamente?

  48. Darío
    1 septiembre, 2010 en 6:29

    MUCHÍSIMAS, shaey, MUCHÍSIMAS PRUEBAS. RECORRE ESTE BLOG PARA QUE LAS CONOZCAS.

  49. jose
    1 septiembre, 2010 en 10:48

    Jon, entonces sólo te referías a “determinadas” preguntas? A cuáles?

    Es que al principio decías que la ciencia no preguntaba “el por qué” así en general y que jamás encontrarías el por qué de nada, y luego te alegrabas de lo bien que lo había captado paa al decir “No [busca] el por qué, si se buscara el por qué, la misma pregunta implicaría que lo que estamos estudiando tiene un sentido, que “ha surgido con un propósito” (con todas las comillas del mundo).”

  50. Jon
    1 septiembre, 2010 en 12:43

    Corrección del comentario #43: en la condición de equilibrio estable de la mesa bajo la acción del campo gravitatorio terrestre, el número mínimo de patas es dependiente no sólo del número total de ellas sino de la posición de las mismas.

    Jose: en mi opinión, en un sentido general la ciencia estudia el “cómo” (causa-efecto) y no el “por qué”, que me parece más una pregunta de tipo filosófica.
    De todas formas, cuando posteriormente decía que no le encontraba coherencia semántica a alguna preguntas de tipo “por qué” (y no a todas), lo hacía porque en la formulación de ciertas preguntas sí me parece que el “cómo” y el “por qué” adquieran un significado parecido.

    En cualquier caso, más allá del debate lingüístico, el mensaje central de mi comentario es que para mí es tan importante buscar la manera de formular las preguntas correctas como tratar de encontrar sus respuestas.

  51. jose
    1 septiembre, 2010 en 13:08

    Jon, ya sé que es tu opinión, pero no sé en qué la fundamentas. Por qué opinas eso? Te parecen malos los ejemplos cotidianos que te puse?

  52. kirk
    1 septiembre, 2010 en 13:32

    Desde la base del artículo, cabe preguntarse si la visión es objetiva o subjetiva, en función del observador,…el que observa a la piedra, el que observa el reloj, su función (la del observador) en el sistema de referencia…

    ¿que visión tendría un conejo que observase a su derecha una piedra, y a su izquierda un reloj?..según mi opinión no diferenciaría más alla de la forma de las cosas.

  53. Jon
    1 septiembre, 2010 en 14:07

    Jose, la baso en la manera en que interpreto yo el lenguaje.
    No puedes pedirme una fundamentación estricta de mi opinión en relación a los ejemplos que has puesto, ya que las propias preguntas que has escrito están formuladas con muy poca rigurosidad y adolecen de un nivel de incertidumbre muy elevado (como para tratar de responderlas a un niño).

    Pongo un ejemplo, que siempre se entiende mejor: “¿Por qué algunas enfermedades son contagiosas y otras no?”
    Esta pregunta, tal y como está formulada, puede tener varias interpretaciones.

    En primer lugar tendríamos que asegurarnos de que manejamos la misma definición nosológica de enfermedad (descartando otros conceptos que puedan crear confusión como “trastorno”, “síndrome”,…).

    En segundo lugar deberíamos saber a qué nos referimos con la palabra “contagiosas”. Si hacemos referencia a “enfermedades infecciosas” (descartando las “infestaciones”, las “enfermedades parasitarias”,…), al tipo de transmisibilidad (directa o indirecta),…

    Y por último deberíamos saber si, cuando la persona pregunta por qué unas enfermedades son contagiosas y otras no, está haciendo alusión a por qué unas enfermedades son infecciosas y otras no o por qué una enfermedades infecciosas se transmiten unas veces y otras no.

    ¿Qué sentido tiene reparar en si elegimos la partícula “cómo” o “por qué” cuando la propia pregunta es mucho menos rigurosa que esa decisión?

  54. Jon
    1 septiembre, 2010 en 14:12

    Aunque resulte pesado repito: tan importante como buscar respuestas es formular las preguntas correctas, entre otras razones porque la manera de formular la pregunta condiciona y dirige la respuesta de alguna manera.

  55. jose
    1 septiembre, 2010 en 14:24

    Vale Jon, pues concreta la pregunta todo lo que quieras. ¿Por qué hay enfermedades, o afecciones, o lo que sea nosológicamente correcto en este caso, que son infecciosas, o lo que sea? O cámbiala en el sentido que quieras para que sea una pregunta muy rigurosa y con poco nivel de incertidumbre.

    Vale, ahora, esa pregunta rigurosa, ¿la ciencia es incapaz de responderla? ¿es cosa de la filosofía explicar esa transmisión?

    Por otra parte, respecto a la simplicidad misma, ¿dices que si un niño te pregunta por qué se acaba ya el verano, no puedes recurrir a la ciencia para explicárselo, y habría que decirle que su pregunta adolece de un bajo nivel de rigurosidad? A mí más bien me parece escurrir el bulto :-P

  56. Jon
    1 septiembre, 2010 en 15:41

    No se trata tanto de concretar la pregunta como de ser rigurosos en el uso de los conceptos y términos.
    El empleo estricto del vocabulario científico-técnico es condición sine qua non para el correcto desarrollo y avance de la ciencia.

    ¿La ciencia es capaz de responderla? Por supuesto que sí. ¿Es cosa de la filosofía explicar esa transmisión? Por supuesto que no.

    Por último, yo no he dicho que no puedas recurrir a la ciencia para explicarle a un niño por qué acaba el verano o cualquier otra pregunta para la que la ciencia tenga una respuesta sólida. Nada más lejos de mi intención que decir tal cosa. Creo que me has interpretado mal.
    Y tampoco he dicho que haya que responderle que su pregunta adolece de un bajo nivel de rigurosidad. Eso te lo decía a ti, porque presupongo que eres mayor de edad.

    Para nada creo que haya que escurrir el bulto y no responder a un niño que pregunta, sino que habría que dejarle claros los conceptos a medida que le das la respuesta.

  57. 1 septiembre, 2010 en 17:59

    Opino que el diálogo entre “comos” y “porqués” es acertado e interesante, aunque me parece que se deriva de que algunas de las preguntas formuladas en el texto incitan a la confusión por el modo en que se plantean. Concretamente las dos primeras. Me explico.

    En el caso de la mesa la explicación teleológica es la más elemental pese a todo. Porque realmente la mesa está diseñada exprofeso para servir a una función. Hay que recordar que se trata de un obejto fabricado por el ser humano (a diferencia del resto de ejemplos). Una herramienta que tiene una finalidad concreta (salvo cuando son “de diseño” que a veces son incómodas e inútiles). Por tanto, su funcionalidad contiene su finalidad y por tanto determina sus características, como el hecho señalado de tener superficie plana. Así que no creo que la pregunta sea apropiada para dilucidar el grado de “teleologismo” de un sujeto. En este caso está “pensada/diseñada para ello”.

    En el caso de la segunda, además de preguntar directamente por una “causalidad existencial”, nos encontramos con el hecho confuso de que la propia evolución del órgano está determinada, nuevamente, por su función. El ojo existe porque permite aprovechar la radiación lumínica para informarnos del entorno. Si no fuese así se habría atrofiado, como algunos otros órganos vestigiales en los humanos. O como le sucede a los topos con los propios ojos, que “involucionan” (bonito palabro). Pero que exista “para algo” no quiere decir que esa función contenga una voluntad teleológica en sí. No es necesario que “sea pensado/diseñado para ello” sino seleccionado evolutivamente (no veo necesario explicar más ese concepto en este blog).

    Sin embargo en el resto nos preguntan cuestiones en las que no hay relación entre la existencia del objeto y las aplicaciones que derivan de consecuencias secundarias al propio objeto, salvo para los muy infantiles, cenutrios o antropocentristas. Que los animales aprovechemos los árboles, el sol o la lluvia, evidentemente no tienen relación con la razón de porqué/como estén ahí. Ahí no hay teleologismo que valga si aplicamos el sentido común.

    Como conclusión me quedo en que el estudio confirma algo que ya se sabe por otros previos, que ciertos pensamientos de tipo mágico e infantiloide propio de los creyentes son una mera desviación del mecanismo cerebral eufuncionante. Una perturbación desde la lógica sesuda hacia la explicación facilona.

    Buen post.

  58. jose
    1 septiembre, 2010 en 18:28

    “yo no he dicho que no puedas recurrir a la ciencia para explicarle a un niño por qué acaba el verano”

    O sea, que al final la ciencia sí se ocupa del “por qué” y no sólo del “cómo”.

  59. 1 septiembre, 2010 en 18:56

    Es que la explicación teleológica es INCOMPATIBLE con las leyes físicas (salvo la que resulta del mecanismo de la selección natural, que es sólo APARENTEMENTE teleológica): una partícula física sólo (¡¡¡SÓLO!!!) se mueve hacia un lado o hacia otro como resultado de la suma de FUERZAS FÍSICAS que ejercen sobre ella las partículas que la rodean. Los “fines” no tienen, literalmente, FUERZA para conseguir que un miserable electrón se desvíe ni una trillonésima de milímetro del camino que le marca la intensidad de los campos eléctricos y gravitatorios por los que navega.

  60. Jon
    1 septiembre, 2010 en 20:05

    jose :“yo no he dicho que no puedas recurrir a la ciencia para explicarle a un niño por qué acaba el verano”
    O sea, que al final la ciencia sí se ocupa del “por qué” y no sólo del “cómo”.

    Si esta es la conclusión que sacas después del largo debate que llevamos entonces me surge la duda de si has llegado a entender algo de lo que he querido transmitir o si simplemente buscabas que se te diera la razón sobre un asunto particular.

    Si hablara con un niño sobre el “por qué” de que acabe el verano no pondría tanto interés en lo estricto de la explicación, pero si hablara con un adulto trataría de hablar de “cómo empieza y acaba el verano” más que de “por qué acaba el verano”.

    Saludos cordiales.

  61. Jon
    1 septiembre, 2010 en 20:13

    jose :“yo no he dicho que no puedas recurrir a la ciencia para explicarle a un niño por qué acaba el verano”
    O sea, que al final la ciencia sí se ocupa del “por qué” y no sólo del “cómo”.

    Lo que yo proponía era sustituir el “por qué” por el “cómo”, no marcar ciertos límites a la ciencia, como se deduce de tu comentario “la ciencia sí se ocupa del “por qué” Y NO SÓLO del “cómo””.

  62. jose
    1 septiembre, 2010 en 23:22

    Hombre, yo creo que tengo razón y he explicado por qué lo creo. En cambio, veo que tú empiezas diciendo que se suponía que los porqués son asunto filosófico, no científico, cosa que refuerzas diciendo que un día comprendiste que jamás encontrarías el porqué de nada (aunque supongo que sabes por qué existen las estaciones no?), pero luego pasas a sólo “determinadas” preguntas, luego dices que en realidad lo principal de tu mensaje es otra cosa, luego que si no te he entendido, que sólo quiero que me den la razón… se vuelve la cosa un poco liosa.

    Por ejemplo, antes me decías “No puedes pedirme una fundamentación estricta de mi opinión en relación a los ejemplos que has puesto”. Pero es que yo no te he pedido eso, sólo te pregunté si mis ejemplos te parecían malos. Sí, me parecen malos por tal. No, no me parecen malos por cual. Directo. La verdad, eso de “una fundamentación estricta” no sé ni lo que es.

    No sé, yo creo que mis preguntas y ejemplos son de una claridad y sencillez extremas. Es que si la ciencia ni siquiera es capaz de responder preguntas tan normalitas como por qué es bueno para la salud lavarse las manos antes de comer y los dientes después… (¿te imaginas a los filósofos discutiendo eso? juas)

  63. Cronopio
    1 septiembre, 2010 en 23:42

    Primero, dar las gracias a KC por la explicación del uso correcto de los “porqueses”. Gracias KC.
    Segundo, admirar el tiquismiquismo mesero conceptual de Jon. Chapeau, Jon. XD
    y finalmente estar muy de acuerdo con el comentario de Uno de tantos #57.

  64. Jon
    2 septiembre, 2010 en 2:16

    Veo que sigues sin entender mi mensaje.

    Cuando digo que un día comprendí que jamás encontraría el “por qué” de nada, lo que estoy diciendo es que me di cuenta de que no encontraría respuestas porque formulaba mal las preguntas. Decir eso no significa que no sepa, ni que no crea que la ciencia tiene una explicación racional para las estaciones.

    Luego dije “determinadas preguntas”, porque el uso del “por qué” en vez del “cómo” se me hace más útil en unas preguntas que en otras, es decir, que en algunas preguntas sí le veo sentido. Y repito que esto no deja ser una apreciación personal, es decir, mi opinión basada en mi limitado conocimiento y uso del lenguaje (como dije anteriormente).

    Dices que luego dije que en realidad lo principal de mi mensaje era otra cosa y ese “otra” sobra (es una tergiversación intencionada o no de mis comentarios), ya que si entendieras mi mensaje te darías cuenta de que la problemática sobre el uso del “cómo” y el “por qué” no es “otra cosa” (insinuando que cambio de tema), sino que es un caso particular de mi mensaje principal.

    Por si no ha quedado claro repito el mensaje principal: “el uso correcto y riguroso del lenguaje es condición sine qua non para el avance de las ciencias”, por eso me planteo como caso particular si conviene o no el uso del “por qué” en vez del “cómo” en la formulación de determinadas preguntas.

    Luego dije que me daba la sensación de que lo que te interesaba del debate era únicamente tener la razón porque dejaste un comentario escueto (#58) con tu conclusión de que tenías la razón y no comentaste nada sobre lo que te parece mi planteamiento de si a veces el empleo del “cómo” en vez del “por qué” redunda en mayor claridad y búsqueda de la respuesta correcta.

    En cuanto al segundo párrafo, tú me dijiste: “Jon, ya sé que es tu opinión, pero no sé en qué la fundamentas. Por qué opinas eso? Te parecen malos los ejemplos cotidianos que te puse?
    Y te respondí en la primera frase de mi siguiente comentario (#53): “Jose, la baso en la manera en que interpreto yo el lenguaje.”
    No llegué a decir literalmente si me parecían malos o buenos porque raramente doy respuestas tan escuetas (no porque no sea directo, sino para evitar ser demasiado simplista) pero las siguientes frases creo que lo responden de sobra.
    La forma en que formulas las preguntas no me terminan de convencer porque pueden dar lugar a malentendidos por falta de rigor y consistencia en la forma en que están expresadas.

    Con tu último comentario confirmo mi sospecha de que no me entiendes.
    Yo no digo que esas preguntas las tenga que tratar la filosofía (eso sería de locos), sino que para darles respuesta desde la ciencia tienes que ser muy preciso con la manera en que haces la pregunta y eso incluye todo: “por qué es bueno para la salud lavarse las manos”. Define “bueno” en términos científicos (no puedes porque la ciencia no estudia lo bueno y lo malo, luego ya estás incluyendo en la pregunta un concepto que no estudia la ciencia).

    Saludos cordiales.

  65. Jon
    2 septiembre, 2010 en 2:40

    Después del intenso debate con jose estoy planteándome cambiar de nick y ponerme algo así como “el tiquismiquis que no se hace entender” :-)

  66. jose
    2 septiembre, 2010 en 14:24

    No encontrarías respuestas porque formulabas mal las preguntas. Pero las preguntas que puse todas tienen respuesta científica, aunque sean muy poco rigurosas e inconcretas y puedan dar lugar a malentendidos. Eso no quiere decir que la ciencia no pueda contestarlas ni hace que la pregunta empiece de otra forma. Si se produce un malentendido, se aclara y ya está. Si la respuesta al principio parece demasiado corta, o poco detallada, o enfocada donde no debe, se pide una aclaración. Se trabaja, no se da carpetazo al tema declarando que la ciencia no admite respuesta.

    Lo de otra cosa. Decías al principio: “La pregunta: “¿Por qué existen los ojos?”, ¿qué sentido tiene?, ¿admite respuesta desde la ciencia?
    En cambio la pregunta: “¿Cómo funcionan los ojos?”, sí tiene fácil respuesta usando la ciencia.”

    Pues sí, la pregunta “por qué existen los ojos” tiene mucho sentido y sí admite respuesta desde la ciencia.

    “tal y como se formulan tienen muy difícil respuesta científica, si es que la tienen (que particularmente creo que no).”

    Pues yo creo que sí. Ya te dije en el 39 por qué existen los ojos. ¿Algún comentario sobre eso?

    Luego pasaste a decir que es importante formular las preguntas correctas. ¿Quién puede estar en desacuerdo con eso? El problema es que todas las preguntas que he puesto hasta ahora son correctas, todas admiten respuesta científica, así que “la ciencia no contesta porqués” y “hay que hacer preguntas correctas” no es lo mismo. Esto no significa que no les puedas poner pegas, pero al final, tras aclaraciones, aclaración de malentendidos y demás, seguimos teniendo una cosa que pasa y queremos saber por qué pasa. Como por qué hay ojos, o estaciones. Todo se reduce a eso.

    ¿Por qué hay estaciones?

    Si la ciencia responde a eso, entonces la ciencia sí responde a los porqués.

    Y efectivamente la ciencia responde a eso.

    Sí, la pregunta se puede refrasear para que empiece de otra forma, por ejemplo ¿cuál es la causa de que haya estaciones? o ¿qué provoca que haya estaciones? En realidad la pregunta detrás de las palabras es la misma. La ciencia conoce esa causa.

    Lo de cómo interpretas tú el lenguaje. Decías que no le encontrabas coherencia semántica a determinadas preguntas que empiezan por “por qué”, pero nunca dijiste qué preguntas. “Por qué hay estaciones?” es una de ellas?

    Dices que para que la ciencia admita porqués tienes que ser muy preciso. No lo veo, la verdad. Si te digo que te tienes que lavar las manos antes de comer porque eso reduce el riesgo de que te tragues cosas que van a hacer que te pongas enfermo y por tanto pases unos días hecho una mierda, no estoy haciendo ningún esfuerzo para precisar nada y todo el mundo lo entiende. Esta respuesta puede llevar a otras preguntas, claro: qué cosas? como cuánto se reduce el riesgo? qué significa “enfermedad”? “tragar” o más bien “deglutir”? etc. Eso es una ventaja: hace a la pregunta más productiva, mejor.

    ¿Vas a decirme que no entiendes la respuesta porque no sabes qué significa “bueno”?

    Y la ciencia sí estudia lo bueno y lo malo. Lo de las manos es un ejemplo de bueno para la salud. Algo malo para la salud es fumar.

    Me parece que intentas sacar punta a cosas que son muy sencillas.

  67. Jon
    2 septiembre, 2010 en 16:58

    Insisto en que creo que no terminas de entender mi mensaje y, peor aún, lo distorsionas para dar a entender que digo cosas que no digo. A alguien que no haya seguido con atención la conversación se le pueden escapar las tergiversaciones pero a mí no.

    Yo no he dado carpetazo a nada diciendo que la ciencia no admita respuestas. Eso es una interpretación tuya y es totalmente falsa.
    Quieres dar a entender que yo pongo ciertos límites a la ciencia y que creo que la ciencia no puede explicar determinados fenómenos de sobra conocidos pero eso es una falsedad y no tiene nada que ver con mi mensaje: “es necesario un uso riguroso del lenguaje para el correcto avance de las ciencias”.

    Repito que la conveniencia del uso del “por qué” o del “cómo” es una percepción subjetiva mía. Yo ya he dicho varias veces que es una opinión personal mía, mientras que no me queda claro del todo si lo que tú dices es tu opinión o la verdad absoluta, universal e incuestionable (lo cual no dejaría de ser irónico cuando no haces ni el mínimo esfuerzo en usar con rigurosidad los conceptos científicos a la hora de plantear las preguntas).

    En el caso particular de las preguntas que tú has hecho puede que no tenga demasiada o ninguna importancia el uso del “por qué” o del “cómo”, por 2 razones:

    1) Porque la manera en que están planteadas y el uso poco estricto de los términos las hace tener mucha incertidumbre. Pueden ser válidas para una charla distendida en una cafetería pero no para redactar un trabajo científico serio.

    Repito lo que dije: ¿qué sentido tiene discutir si es mejor usar el “por qué” o el “cómo” cuando el resto de la pregunta muestra mayor nivel de imprecisión?
    Pongo una analogía muy simple: imagina que queremos medir la longitud de un cable con un metro que tiene una precisión del milímetro. De acuerdo a la teoría sobre determinación de errores en medidas experimentales deberemos dar la longitud del cable como el valor medio de una serie de medidas más/menos su error.
    Tomamos varias medidas y la media nos da 29,42 cm y su error cuadrático medio 0,02 cm.
    Podríamos pasarnos siglos discutiendo si hemos hecho correctamente las medidas y si el error cuadrático medio de 0,02 cm es válido pero, ¿qué sentido tendría discutir eso si la propia precisión del aparato es de 1 milímetro?
    La longitud del cable sería l = 29,4 +/- 0,1 cm y no tiene sentido plantearse la precisión de las medidas (siempre que se hayan descartado errores accidentales y sistemáticos aplicando leyes de probabilidad).
    No tiene sentido discutir si usamos “por qué” o “cómo” (= precisión de las medidas que hacemos) si la precisión del aparato es mayor que éstas (= rigurosidad con que se formula la pregunta).

    2) La ciencia tiene respuesta a todas esas preguntas, de tal forma que, conociendo previamente la respuesta, no tiene tanta importancia la manera de hacer la pregunta ya que el sentido general de la misma nos lleva a todos a responder de la misma forma.
    Sin embargo, la ciencia no funciona así. La ciencia busca respuestas a preguntas nuevas, no preguntas nuevas o diferentes a respuestas ya conocidas. De ahí que sea tan importante ser sumamente quisquillosos con la forma de formular la pregunta.
    Ejemplo: todos conocemos el fenómeno de las estaciones, por eso no importa mucho cómo formules la pregunta, porque a todos nos vendrá a la cabeza la misma explicación.
    No obstante, si observamos un fenómeno nuevo y desconocido, la forma de hacer preguntas sobre ese fenómeno observado puede ser fundamental para tratar de explicarlo. La forma de preguntar guía en la posible respuesta o explicación que uno da.
    Ése es el problema de no ser capaz de extrapolar las cosas, como tú haces, y quedarse con la anécdota o con el detalle particular.

    La ciencia, al menos como yo la entiendo, no va tanto de saberse de memorieta la respuesta a las preguntas como quien se sabe de carrerilla todas las obras de un autor o los valores de las constantes físicas, sino de investigar y buscar nuevas y mejores explicaciones y relaciones entre fenómenos.

    Hasta donde yo sé, la ciencia no estudia lo bueno y lo malo. ¿Cuál es la definición de “bueno” en física, química, ingeniería, geología, biología,…?
    Me parece genial usarlo en una conversación coloquial pero no me negarás que fuera de ese círculo no significa nada.

    Y por último, en cuanto a lo de que trato de sacar punta a cosas que son muy sencillas, me parece estupendo que tengas esa opinión, porque si las cosas te resultan tan sencillas como dices no tendrás problemas en hacer grandes descubrimientos y avances en alguna de las disciplinas científicas.

    Por desgracia a mí las cosas no me resultan nada sencillas y si “trato de sacar punta a cosas sencillas” es precisamente porque cuanto más definidas quedan las cosas más fácil es evitar malentendidos y obtener resultados consistentes.

    Saludos cordiales.

  68. Jon
    2 septiembre, 2010 en 17:24

    Corrección de la explicación de la analogía: “No tiene sentido discutir si usamos “por qué” o “cómo” (= precisión de las medidas que hacemos) si la rigurosidad con que se formula la pregunta ofrece mayor incertidumbre que éstas (= precisión del aparato).

    Jose, aprovecho para recomendarte que leas, si no lo has hecho ya, el discurso inaugural de Feynman en el Caltech de hace años. Hace una interesantísima crítica constructiva de la ciencia poniendo numerosos ejemplos entre lo que él llama “cargociencia” (= pseudociencia) y la ciencia de verdad.
    El sentido de mis mensajes van un poco por esa línea y ese genio tenía una capacidad discursiva infinitamente mejor que la mía, así que no me extrañaría que leyéndole 2 minutos a él se comprenda más que leyéndome 5 horas a mí.
    Hay muchas formas de engañarnos (consciente o inconscientemente) a la hora de hacer ciencia y es especialmente curioso el ejemplo que pone de cómo se tardó tantos años en llegar al valor de la carga del electrón que manejamos actualmente desde aquel lejano experimento de Millikan.

  69. jose
    2 septiembre, 2010 en 17:52

    Jon, es muy fácil. Es más fácil que todo eso.

    La ciencia explica por qué hay estaciones.

    ¿Sí o no?

    Sólo dos letras, por favor.

  70. Jon
    2 septiembre, 2010 en 18:55

    jose :Jon, es muy fácil. Es más fácil que todo eso.
    La ciencia explica por qué hay estaciones.
    ¿Sí o no?
    Sólo dos letras, por favor.

    ¿Has leído mis comentarios enteros? ¿Eso es lo único que se te ocurre comentar después de leerlos? ¿Eso es todo lo que te interesa?

    Ya veo que quieres llevar la conversación a un necio debate lingüístico que no aporte nada más que demostrar ante todo el mundo que TÚ tenías razón y YO estaba equivocado.
    Si fuera como tú seguiría resistiéndome o incluso te respondería que la ciencia no explica “por qué hay estaciones” sino “cómo hay estaciones”, es decir, que NO (como a ti te gusta: sencillo, simple, irrelevante, insignificante, vano,…), pero como no quiero seguir eternamente una conversación absurda que no aporta nada a ninguno de los 2 y veo que esto es muy importante para ti y no quisiera que te quitara el sueño esta noche, te daré la enorme satisfacción de proclamarte vencedor de una competición que para mí nunca tuvo lugar (entre otras razones porque es una opinión sin más, no una teoría científica, que es a lo que parece que quieras elevar el asunto).

    Así que busca un sitio cómodo donde sentarte y prepárate para leer lo que tanto ansías y tanto esfuerzo te ha costado conseguir: la ciencia SÍ explica por qué hay estaciones. ¿Contento? Me alegro.

    Saludos cordiales.

    P.D. La próxima vez que intentes que los demás respondan a tus preguntas y más de manera monosilábica, ten la consideración de hacer tú lo mismo con ellos, porque todavía te quedan unas cuantas que responder, entre ellas, la definición del término “bueno” en alguna disciplina científica.
    Por cierto, disculpa que no me diera tiempo de contratar un catering y una orquesta para celebrar tamaño aconticimiento. Enhorabuena.

  71. jose
    2 septiembre, 2010 en 19:55

    Y también explica por qué hay ojos.

  72. Jon
    2 septiembre, 2010 en 20:14

    Se ha quedado buen día al final…

  73. bodomias
    3 septiembre, 2010 en 11:06

    Muy interesante el artículo y los comentarios. Me ha encantado el debate del como y el por qué; ha sido muy esclarecedor. De hecho, como yo no soy persona de ciencia me ha aclarado varios conceptos.

    Como soy un poco portera, me he leído el debate Jon vs. Jose y a punto he estado de poner palomitas en el micro. Diría dos cosas:
    Jon, se te entiende perfectamente y tu postura y comentarios son muy coherentes; has argumentado hasta reducir a tu oponente al desafío del comentario #69, que no tiene desperdicio alguno.
    Jose, y dale molino… como dicen en mi pueblo, eres un “rayao”.

    Saludos.

  74. Jon
    3 septiembre, 2010 en 12:18

    ¡Anda, si alguien nos estaba leyendo! Y yo que pensaba que ya habíamos espantado a todos. ;-)

    Lo mejor que le pueden decir a una persona que participa en un blog es que sus comentarios le han servido de algo a otra persona. Sólo por eso merece la pena participar.

    Saludos cordiales.

  75. jose
    3 septiembre, 2010 en 13:57

    Al principio, Jon preguntaba si admitía respuesta desde la ciencia la pregunta de por qué hay ojos. Ahora sabe que sí la admite :-)

  76. Jon
    3 septiembre, 2010 en 15:19

    … manzanas traigo. :-D

  77. seekerr
    16 septiembre, 2010 en 22:37

    Jon, una pregunta personal si me lo permitis…

    Tenes hijos?

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