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Historia del negacionismo del SIDA (III): el grupo de Perth


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Aviso médico


El llamado Grupo de Perth se formó a principios de los años 80 por investigadores médicos del “Royal Perth Hospital” (Australia). Inicialmente estaba constituido por Eleni Papadopulos-Eleopulos, Valendar F. Turner, John M. Papadimitriou. Un pequeño número de otros investigadores se han unido de forma regular o bien ocasionalmente a la lista. El grupo firma colectivamente artículos y cartas publicadas en revistas científicas, revistas de divulgación general o notas prensa. Normalmente estas publicaciones no contienen resultados experimentales sino que poseen mucho texto y un elevado número de referencias en el que basan un argumentario eminentemente teórico.

¿Quiénes constituyen exactamente el grupo de Perth

Este grupo empezó a formarse a partir de 3 personas, una física nuclear, un médico de urgencias y un patólogo. Ninguno de ellos tenía la menor experiencia en virología, y mucho menos en manejo de retrovirus. Conozcamos un poco más a estas personas:

Eleni Papadopulos-Eleopulos, nacida en Grecia, es licenciada (no tiene ningún doctorado) en física nuclear por la Universidad de Bucarest y ha trabajado como técnico médico en el Royal Perth Hospital de Australia. Nunca ha trabajado experimentalmente en temas relacionados con SIDA, con el virus VIH o con pacientes afectados de SIDA, aunque haya sido presentada incorrectamente como doctora en diversas ocasiones. Las tareas de la señora Papadopoulos en el hospital de Perth ha sido medir la sensibilidad de los humanos a la radiación ultravioleta (1). La dirección del hospital de Perth ha afirmado que no comparte los puntos de vista de Papadopulos-Eleopulos (2). Según el director del hospital, Philip Montgomery:

El Royal Perth Hospital no apoya los puntos de vista del grupo de Perth sobre el VIH, y éstos han sido advertidos de que ellos no podrán usar material del hospital en tareas relacionadas con su investigación privada. Además, los empleados han sido advertidos de que su investigación privada no debe ser relacionada en ningún momento con el Royal Perth Hospital (1)


Un paseo por PubMed muestra que Papadopulos tiene 23 publicaciones en el campo biomédico en revistas ISI, la primera de ellas en el año 1982. Sus primeras publicaciones están relacionadas con estrés oxidativo y su papel sobre el sistema circulatorio, el resto ya están relacionadas con críticas a diversos aspectos sobre conceptos relacionados con el VIH-SIDA. Su última publicación es del año 2007. Más adelante volveré sobre este aspecto.

Valendar F. Turner es un médico del servicio de urgencias del Royal Perth Hospital. Ha publicado 30 trabajos, el primero de ellos en 1980, los primeros de los cuales están relacionados con aspectos de medicina de urgencias. A partir de 1990 se incorpora como un firmante más en los trabajos del grupo de Peth.

John Papadimitrou

John M. Papadimitriou es profesor del Departamento de Patología de la Universidad de Australia Occidental y especialista en inflamación, apoptosis y patología molecular. Ha desarrollado una extensa labor científica en patología como lo avalan sus 173 publicaciones. En el tema de VIH/SIDA sólo tiene 10 publicaciones. La primera de ellas es de 1990 y no aparece con los firmantes del grupo de Perth. Posteriormente hablaré de esa publicación. Las otras 9 sí son de este grupo, y a diferencia del resto de sus trabajos, son teóricos y sin experimentación que la sustente.

Otros participantes que se añadieron posteriormente al grupo de Perth son los físicos Bruce Hedland-Thomas, David Causer y Barry Page; el bioquímico Todd Miller y el investigador médico Herman Alfonso.

No asombra para nada que entre estos negacionistas no haya ni un solo experto en SIDA. De hecho en un estudio realizado de una conocida lista de 2.458 nombres de “expertos” que apoyan las ideas negacionistas, se halló que algunos llevan más de cinco años de muertos; la gran mayoría son comunicadores o profesionales de otras áreas, estudiantes, científicos que trabajan en disciplinas no médicas, como matemáticas o astronomía, o bien profesionistas de la salud que no son médicos o que practican medicinas “alternativas”. Al final, la lista de casi 2.500 nombres se redujo a sólo 31 expertos en sida: menos del 0.01% de los 350.000 expertos en SIDA que existen en el mundo (3).

El grupo de Perth: “The Origins”

El primer trabajo de Papadopulos que aparece indexado en PubMed lleva por título “A Mitotic Theory” (4). En él expone una hipótesis que luego desarrollaría junto con la idea del estrés oxidativo:

Se propone que todos los carcinógenos, incluyendo la radiación, inducen una oxidación específica de las unidades -SH de la miosina, con una reducción concomitante de las unidades -SH de la actina (…). Esta teoría predice que los agentes reductores deberían de ser tenidos en cuenta a la hora de prevenir y tratar el cáncer

Podemos leer en la propia página web del grupo de Perth el comentario de los evaluadores de la revista, donde se dice que es una hipótesis interesante, bien argumentada y bien documentada. Además añaden:

No hay dudas de que el modelo propuesto por Papadopulos-Elopulos puede servir como base para realizar una evaluación experimental de los cambios periódicos entre la miosina y la actina y el control en procesos biológicos más importantes

Llama la atención que con una crítica tan espléndida se publicaran sólo unos pocos trabajos en revistas que no están situados en lo alto del ranking (5, 6, 7) mostrando la relación entre estrés oxidativo y vasoconstricción, pero nada relacionado con el cáncer. De hecho hubo un cambio de foco, hacia el nuevo objetivo: el SIDA.

Justo en esa época empezaron a aparecer en los medios los primeros casos de SIDA, y la comunidad científica se afanaba en descubrir las causas de la misma. Papadopulos escribió un artículo entre 1983 y 1984 (al menos eso afirma en la página del grupo de Perth), en el que se sugería la implicación del estrés oxidativo en el SIDA (“Reappraisal of Aids:Is the Oxidation Induced by the Risk Factors the Primary Cause?”), que envió a Nature en 1986 (no deja claro por qué tardó dos años en enviarlo una vez escrito). Según parece el trabajo fue revisado por Luc Montagnier,. El artículo no fue aceptado por (i) contradecir los datos existentes que indicaban que el SIDA era una enfermedad infecciosa (en el año 1983 ya se había identificado el virus VIH), (ii) por la falta de credenciales y experiencia de la autora en el tema del SIDA y (iii) lo más importante, no aportar ninguna prueba experimental. De hecho, el mismo trabajo fue enviado posteriormente a Medical Hypotheses., donde también fue rechazado al principio, y finalmente aceptado (8). Posteriormente, varios de los trabajos de crítica sobre nuevos conocimientos en torno al SIDA han sido publicados en esta revista por Papadopulos. No es extraño, Medical Hypotheses es una revista que permite especular, incluso cuando no hay grandes evidencias experimentales que avalen lo que se afirma. Así por ejemplo en el año 2008 apareció un trabajo firmado por Lawrence Broxmeyer y Alan Cantwell titulado “AIDS: It´s the bacteria, stupid!” (9). En él se postula que las micobacterias acidoresistentes que producen la tuberculosis son la causa primaria del SIDA. A partir de ese momento Papadopulos y sus colegas del grupo de Perth han combatido las principales líneas argumentales sobre el SIDA.

¿Cuáles son los puntos de vista del grupo de Perth?

1. El cáncer, patologías coronarias y la depresión del sistema inmune se debe a la oxidación. La curación de las mismas se consigue por medio de la ingestión de sustancias antioxidantes. El SIDA entraría en este grupo, y la oxidación, debida fundamentalmente a la interacción semen-recto (apuntando directamente a relaciones homosexuales), drogas ilegalizadas (heroína, crack, cocaína…), malnutrición y/o mezcla de todas ellas producen SIDA. A pesar de no haber demostrado experimentalmente ninguna de estas conclusiones, a la vez que otros científicos demostraban que ninguna de esas causas por sí solas causan SIDA (10, 11, 12, 13, 14, 15) y que ese modelo precisa de propuestas esotéricas para justificar el SIDA en niños, hemofílicos, personas no hemofílicas que han recibido transfusiones de sangre durante intervenciones quirúrgicas o los que accidentalmente se han inoculado muestras de sangre de enfermos del SIDA (16), el grupo de Perth sigue insistiendo en ellas. Se ha demostrado por ejemplo que en la ciudad de Elista (antigua URSS) un grupo de niños fue infectado en un orfanato porque las enfermeras emplearon jeringuillas sin esterilizar (17). Esa vía de transmisión es muy común no sólo para el VIH, sino también para las hepatitis B y C. En los los años 80, en Rumanía el régimen comunista de Nicolae Ceausescu desalentaba la planificación familiar y promovía la entrega de los hijos no deseados a instituciones estatales. Muchos de esos niños recibían transfusiones sanguíneas como un tónico contra la anemia y la desnutrición. Esa sangre jamás fue controlada. También era frecuente la reutilización de las jeringas destinadas a la vacunación infantil. Se calcula que por esa vía unos 12.000 contrajeron el SIDA, muchos de los cuales murieron (18). Un caso que se hizo famoso fue el de los niños de Bengasi (Libia). En el hospital infantil de El Fateh más de 420 niños fueron infectados con VIH entre los años 1997-1999. La noticia saltó a la prensa cuando varias enfermeras búlgaras y un médico palestino fueron acusadas de diseminar la enfermedad entre los niños (19). Más allá de si fue un acto criminal o una negligencia se mostró como en ese hospital hubo fallos de higiene y se reutilizaban las jeringuillas, lo que ayudó a diseminar el virus entre los pacientes.

2. Niegan la existencia del virus VIH. No solamente su participación en la enfermedad, como hacen otros disidentes como el profesor Duesberg, sino que niegan que se haya aislado, estudiado y fotografiado. De nuevo, han de buscar todo tipo de excusas para eludir las publicaciones en las que se muestra el aislamiento del virus VIH, extracción de sus componentes proteicos y su genoma (que ha sido secuenciado) y fotografiado por microscopia electrónica. En el “bonus track” (al final) del artículo enlazada (pinchar aquí) se pueden ver varias imágenes de viriones del VIH con las referencias bibliográficas donde se explica cómo se han obtenido.

Esta foto muesta al virus que no el existe, el VIH. Electron microscopy of HIV-1 treated under permeabilizing conditions revealed holes in the membrane of the virus. HIV-1 samples that were untreated (A and D), treated under nonpermeabilizing conditions (B and E), or treated under permeabilizing conditions (C and F to K) were examined by transmission electron microscopy. Magnifications: ×4,000 (A and F) and ×20,000 (B to E and G to K).. Los paneles A y D muestran partículas víricas que no han sufrido ningún tratamiento. Referencia: 20

Fotografías al microscopio electrónico de cortes de ganglios linfáticos infectados muestran partículas víricas, con un cono más denso en su parte central. Estas partículas no se observaron en ganglios procedentes de personas sanas (21). Durante los meses siguientes al aislamiento del virus por vez primera se fueron acumulando mucho más datos: (i) el mismo tipo de virus fue aislado de distintos pacientes de SIDA: homosexuales, hemofílicos, drogadictos, africanos…, (ii) además de la inmunoprecipitación de proteínas víricas (p25, P18) del suero de pacientes con síndrome linfoadenopático, así como de un porcentaje significativo de paciente con un SIDA muy avanzado, también hay resultados positivos en ELISA realizados con proteínas extraídas de virus parcialmente purificados (22), (iii) experimentos realizados tanto in vivo como in vitro muestran que el virus VIH infecta linfocitos CD4, no infectando los CD8 (23).

Posteriormente el virus VIH fue clonado, secuenciado y renombrado con las siglas con las que hoy lo conocemos (24, 25, 26). La secuencia mostró la organización genética típica que está presente en otros retrovirus de animales. Pero además, se identificaron dos genes (tat y nef) que son importantes en regulación y que convierte en el VIH en uno de los retrovirus más complejos aislados hasta el momento.

Descubrimientos posteriores han aportado muchas más datos a favor de la responsabilidad del VIH en la enfermedad: (i) La transmisión del SIDA por transfusión prácticamente ha desaparecido en aquellos países que han rechazado la sangre de los portadores del virus VIH, (ii) la inhibición de la multiplicación del virus mediante una combinación de inhibidores específicos de proteínas del virus (transcriptasa inversa y proteasas) ha mejorado de forma importante las condiciones de los pacientes. Los mutantes resistentes que han aparecido a dichos inhibidores poseen mutaciones en los genes que codifican las dianas de dichos inhibidores (27).

Sin embargo, y de forma paradójica para alguien que dice que el VIH no existe y que el SIDA no tiene ninguna relación con los retrovirus, este grupo de Perth no apoya el abandono de los antirretrovirales como terapia, de hecho en su página web puede leerse:

Bajo nuestro punto de vista, no existe hasta el día de hoy ninguna evidencia de que el SIDA esté causado por ningún retrovirus. Por tanto, no vemos ninguna razón para que los pacientes de SIDA sean tratados con drogas antiretrovirales. [...] Sin embargo, nunca hemos afirmado que las drogas antiretrovirales no deban recetarse nunca, debido a que no es descartable que tengan beneficios clínicos, actuando de manera distinta a como agentes antiretrovirales. [...]

Los antirretrovirales son potentes oxidantes (28), y por tanto producen oxidación celular que, según ellos, puede producir mayor inmunodepresión similar al SIDA. Por otro lado miembros del grupo de Perth escrito acerca de los efectos nocivos de moléculas como el AZT (29). Por tanto aquí hay una paradoja cuanto menos sospechosa. Parece que quieran cubrirse las espaldas ante posibles pleitos de personas que abandonen la medicación y empeoren, y además dan coartada a un hecho claro: el SIDA no progresa en aquellas personas que toman los antirretrovirales.

También es llamativa la poca base experimental que este grupo genera para el volumen de argumentos que maneja. Y resulta llamativo cuando en el año 1990, uno de los miembros del grupo J. Papadimitriou firma un trabajo en el que analiza los efectos del AZT sobre degeneración muscular (29). En este trabajo se observan fotografía de microscopía electrónica mostrando fragmentos musculares y sus alteraciones en enfermos de SIDA que han tomado o no el AZT. En el mismo estudio se detalla que no se observan partículas víricas (el VIH no suele ser observado en tejido muscular). Uno se pregunta por qué no ha hecho un experimento similar estudiando ganglios linfáticos de enfermos de SIDA. Hubiese sido más ilustrativo.

Epílogo

La actividad el grupo de Perth da la impresión de que ha decrecido ligeramente, el número de publicaciones en revistas científicas, según el PubMed, ha bajado. La última publicación indexada que hace referencia al SIDA es del 2006. Algunos miembros del grupo de Perth han participado en calidad de perito de la defensa en juicios, como por ejemplo un caso en donde se acusaba a un hombre de trasmitir el VIH a una mujer sabiendo que era portador. El juez declaró:

Ms Papadopulos-Elopulos no tiene titulación en medicina, biología, virología, inmunología, epidemiología, o cualquier otra disciplina médica. Nunca ha tenido relación con ningún ensayo clínico de ningún tipo relacionado con alguna enfermedad. Su labor en el Royal Perth Hospital fue la de comprobar la sensibilidad de la gente a la radiación ultravioleta (…). Ella no ha leído e ignora una enorme cantidad de poblaciones recientes sobre el diagnóstico y tratamiento del SIDA (30)

Además el juez tiró una por una todas las afirmaciones realizadas por Papadopulos. Entre otras: (i) el virus VIH existe y es identificable, (ii) no hay una disputa real entre los científicos sobre este aspecto, (iii) existen fotografías de microscopía electrónica que muestran el virus VIH, (iv) los test genéticos desarrollados permiten identificar el virus VIH de forma fiable, (v) las secuencias de los retrovirus endógenos son diferenciables de los del VIH, (vi) el método de detección del VIH es específico o (vii) el virus VIH provoca SIDA.

El grupo de Perth se ha separado hace poco del “Rethinking AIDS group”, un grupo disidente de los conocimientos científicos sobre las causa del SIDA. En la página web sólo se indica que las causas de la separación son de tipo ético y científico, sin dar más detalles.

Las últimas publicaciones, declaraciones y libros escritos por Luc Montagnier han abierto una nueva causa de disputa de éste con el grupo de Perth. Luc Montagnier ha escrito que tras la infección por parte del VIH éste promueve un estrés oxidativo que podría favorecer la progresión de la enfermedad (31, 32). Incluso Montagnier ha llegado a escribir, aunque nunca ha llegado a demostrar los beneficios, que los compuestos antioxidantes deberían ser usados junto con los antirretrovirales para tratar la enfermedad (33). Es cierto que esa teoría, sea cierta o no, pertenece a Papadopulos, tal como he mostrado en este artículo, eso es algo que Montagnier no debería eludir. Pero los resultados experimentales muestran que los de Perth han ido demasiado lejos al afirmar que el VIH no existe y que no está implicado en la enfermedad, al menos sin pruebas experimentales. Hipótesis como los que barajan el grupo de Perth sobre el papel del estrés oxidativo en la progresión de la enfermedad o la implicación de los micoplasmas tal y como sugiere Montagnier (33, 34) deberían ser testadas por el bien de los millones de enfermos, pero hacer afirmaciones gratuitas en base a algo no demostrado siempre es arriesgado y sólo sirve para sembrar el rechazo en la comunidad científica. En esto momentos el grupo de Perth afirma que necesita entre 50.000 y 100.000 dólares para probar su teoría. No es mucho dinero para un proyecto de investigación, y los que creen firmemente en las tesis de Papadopulos seguro que invierten en él. Ningún científico jamás criticará que alguien haga experimentos para demostrar que tiene razón, lo que sí criticará es que diga que tiene razón sin haberlo demostrado. Y si para tenerla, además retuerce, ignora o tergiversa resultados que tienen fuertes evidencias experimentales detrás, entonces de la crítica se pasará al rechazo.
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Entradas relacionadas:

  • Entrevista. Javier Martínez Picado. “No acierto a entender qué puede alimentar la disidencia sobre el VIH/SIDA, pero aquellas personas con responsabilidades sanitarias, científicas, pedagógicas o informativas deberían ponderar cuidadosamente sus consecuencias

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Referencias

1. Experiencia Papadopulos 1
2. Experienca Papadopulos 2
3. Sobre formación de los negacionistas
4. Papadopulos-Eleopulos, E. (1982) J. Theor. Biol. 96: 741-758
5.Papadopulos-Eleopulos E. y col. (1985) Physiol Chem Phys Med NMR 17:407-12
6. Papadopulos-Eleopulos E. y Fox R.A. (1987) 18:812
7. Papadopulos-Eleopulos E. y col. (1989) Cardiovasc Res. 23:662-665
8. Papadopulos-Eleopulos E. (1988) Med. Hyp. 25:151-162
9. Lawrence Broxmeyer y Alan Cantwell (2008) 9Med. Hyp 71:741-748
10. Aina, O. y col. (2005) Clin. Diagn. Lab. Immunol. 12:525-530
11. Des Jarlais, D.C. y col. (1993) J Acquir. Immune Defic. Syndr. 6:820-82
12. Donegan, E. y col. (1990) Ann. Intern. Med. 113:733-739
13. Katzenstein, D.A. (1996) N. Engl. J. Med. 335:1091-1098
14. Hughes, S.M. y col. (2009) Pediatrics 123:e347-351
15. Vermund, S.H. y col. (1993) N. Engl. J. Med. 328:442
16. O’Brien, W.A. y col. (1996) Curr. Opin. Immunol. 8:613-618
17. Caso de Elista
18. Caso de Rumanía
19. Caso de Libia
20. Graham y col. (2003) J Virol. 2003 77:8237-8248
21. Barré-Sinoussi, F. y col. (1983) Science 220:868-871
22. Brun-Vezinet, F., y col. (1984) Lancet 184:1253-1256
23. Klaztman, D. y col. (1984) Science 225:59-63
24. Alizon et al. (1984) Nature 312:757-760
25. Wain-Hobson et al. (1985) Cell 40:9-17
26. Ratner y col. (1985) Nature 313:277-284
27. Montagnier, L. (2009) Angew. Chem. Int. Ed. 48:5815-5825
28. Lagathu y col (2007) Antivir. Ther. 12:489-500
29. Panegyres et al. (1990) J. Neurology, Neurosurgery and Pshychiatry 53:649-655
30. Supreme Court of South Australia: R v. Parenzee. Decision on appeal, dated 27 April 2007. Accessed 9 May 2007
31. Montagnier L: Virus. .New York, WW Norton & Company Inc, 2000.
32. Piedimonte G. y col. (1997) J. Infect. Dis. 176:655-664
33. Montagnier L: Les Combats de la vie. Paris, 2008
34. Blanchard, A. y Montagnier, L. (1994) Ann. Rev. Microbiol. 48:687-712

  1. 16 septiembre, 2010 a las 11:46 | #1

    Muy interesante el artículo y deja clara la postura de estos elementos del grupo Perth.
    ¿Existe la palabra “profesionistas”? y donde pone “in vivo como in vitro” hay que separarlo de tanto.
    Un saludo

  2. felix
    16 septiembre, 2010 a las 12:10 | #2

    Hoy salía la noticia en mi radio local de que los científicos han descubierto que los niños bostezan por imitación de los mayores, así pues, los del grupo peth parece que no son los únicos, que pierden el tiempo. Por otro lado las personas que sufren enfermedades graves tienden a apoyar la opción que les parezca que les permitirá sobrevivir, así pues por mucho que esta gente diga, seguirán tomándose los retrovirales, visitando lugares mágicos o lo que haga falta para vivir.

  3. Uno
    16 septiembre, 2010 a las 17:24 | #3

    Al final todo se reduce a la famosa frase “Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias”. Si creen en algo, que hagan los experimentos, hasta entonces, nadie los tomará en serio.

  4. 16 septiembre, 2010 a las 17:29 | #4

    NewZealander me encanta ver que os lo miráis con lupa ;-)
    Ya lo he corregido, gracias.

  5. Darío
    16 septiembre, 2010 a las 18:10 | #5

    ¿Què el grupito de Perth no desaconseja el uso de los antirretrovirales? ¿Serà por què no quieren ser demandados de algo?

    Què mal pensado soy :twisted:

  6. Rhay
    17 septiembre, 2010 a las 12:22 | #6

    Na… De mal pensado nada, Darío… Es que si esta gente comienza a recibir demandas por sostener la magufería que sostienen, se arruinan. Estos no son como los creacionistas, que mueven millones de dólares por todo el mundo. Estos son un grupo de muertos de hambre que no merecen ni el tiempo en hablar de ellos.

    La Papadopoulos haría bien en reciclarse un poquito y sacarse un doctorado en Física. Cualquiera se pone en manos de esta tipa…

  7. Rhay
    17 septiembre, 2010 a las 12:23 | #7

    Por cierto, y como siempre, gracias Manuel por esta magnífica serie destapa-charlatanes.

  8. 17 septiembre, 2010 a las 20:53 | #8

    Y aún siguen hacinedo congresos!! EL último en Barcelona, junto con esotéricos y especialistas en extraterrestres…
    http://glamboy69.wordpress.com/2009/11/23/dubtar-de-la-ciencia-mata-la-secta-negacionista-entre-nosaltres/

  9. Rhay
    18 septiembre, 2010 a las 19:48 | #9

    Qué buena, Arqueòleg, la entrada que nos has dejado. Yo vi a esta monja en un simposio que hizo en Palma, y la tía no tiene desperdicio. Todos los males del mundo son responsabilidad de las farmacéuticas. Qué obsesión, por todos los dioses…

  10. Untipo
    2 octubre, 2011 a las 20:02 | #10

    Oye,Manuel, estos articulos son muy buenos: no tengo conocimientos para saber si las objeciones a las hipotesis negacionistas son ciertos pero se ve que son articulos ecuanimes, justos, sin ataques ad hominem, claros en la exposicion y profundos en la investigacion, muy bien.
    La verdad es que te estoy haciendo la pelota para ver si me respondes rapidamente mi pregunta;): dado que existen virus analogos al VIH en distintas especies de simios, ¿existe en la actualidad alguna linea de investigacion para determinar porque a ellos no les afectan tan dramaticamente como a nosotros y ver si pueden surgir tratamientos de esos conocimientos?

  11. 2 octubre, 2011 a las 20:24 | #11

    Untipo, hablo de memoria, pero si que hay abiertas líneas de investigación sobre retrovirus de simios que apenas les afectan. También tenemos el caso contrario, retrovirus de felinos que provocan un “SIDA-like”. Hay expertos que opinan que los virus de primates han convivido con ellos durante muchos cientos de miles de años, y se ha llegado a una pérdida de patogeneidad (el cómo es desconocido). Otros afirman que para llegar a esa situación primero se ha de pasar por una etapa de explosión de infectividad (una cepa mucho más patógena) para luego llegar a una más atenuada. Es un tema abierto en el que hay mucho para hacer y mucho por demostrar. Luc Montagnier en su libro “Las batallas de la vida” (Alianza Editorial) le dedica un capítulo a ese tema.

  12. Untipo
    2 octubre, 2011 a las 20:25 | #12

    Estupendo articulo Manuel.
    Permíteme una pregunta: Dado que existen virus análogos al VIH en diversas especies de simios,¿se están realizando estudios para averiguar porque a ellos no les afectan tan dramáticamente como a nosotros y a partir de ahí poder desarrollar algún tratamiento?

  13. Untipo
    2 octubre, 2011 a las 20:26 | #13

    ah,joder,perdon,pense que mi comentario#10 no se habia grabado.

  14. Untipo
    2 octubre, 2011 a las 20:30 | #14

    Pero hombre,lo importante mas que saber como ha llegado la especie a esa situación(que también está bien), es conocer como el sistema inmunitario de dichos simios funciona ante el virus,no?

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