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Efectos secundarios del uso de la medicina alternativa en niños

28 diciembre, 2010


La medicina alternativa ha tomado como bandera, para colocarse por encima de los remedios convencionales, que no tiene efectos secundarios. Esa afirmación ha sido comentada en este medio. Esta semana además, una nueva publicación se une a esas denuncias. Un grupo de investigadores australianos ha analizado las reacciones adversas de la ingesta de medicinas complementarias tales como remedios herbales, suplementos vitamínicos o tratamientos homeopáticos, y ha encontrado que a lo largo de dos años se produjeron 39 casos, con cuatro fallecimientos.

Este estudio se ha publicado esta semana en la revista “Archives of Disease in Childhood”, donde se hace constar que llegar a conocer los efectos secundarios de terapias alternativas es complejo, ya que a diferencia de la medicina convencional que está obligada a informar de cada efecto adverso, las terapias alternativas no tienen obligación de hacerlo. A pesar de ello los investigadores fueron capaces de encontrar 39 casos de niños menores de 16 años, el 65% de los cuales tuvieron efectos secundarios graves, muy graves o mortales.

El profesor de medicina complementaria de la Universidad de Exeter, Edzard Ernst, que no participó en este estudio afirmó, que los efectos secundarios de las medicinas complementarias son conocidos desde hace tiempo. Ernst afirmó que “quizás el mayor peligro de las medicinas alternativas radica en que reemplazan terapias que sí son eficaces, en ese caso incluso una medicina que no es nociva, como por ejemplo los preparados homeopáticos, puede representar un serio problema para la salud”.

La autora del trabajo, Alissa Lim, del Royal Children’s Hospital de Melbourne, afirma que todas las muertes son consecuencia directa de la decisión de emplear terapias alternativas en lugar de convencionales. Así describen el caso de un bebé de 10 meses que acabó con una septicemia después de ingerir medicinas naturopáticas y dieta especial para tratar un eccema. En otro caso un niño que sufrió fuertes convulsiones y un ataque cardiaco murió después de ser tratado con las terapias alternativas que los padres habían elegido por miedo a los efectos secundarios de los medicamentos convencionales.

Referencias

Lim, A. y col. (2010) Adverse events associated with the use of complementary and alternative medicine in children

Los Ángeles Times


  1. 28 diciembre, 2010 en 13:43

    Escuche hace poco que la medicina alternativa que funciona se llama medicina. y hoy me vuelve a la cabeza, son siempre los más inocentes los que sufren la barbarie de la ignorancia.

  2. 28 diciembre, 2010 en 15:02
  3. Carlos
    28 diciembre, 2010 en 17:33

    Que horror que estos productos tengan tanta mercadotecnia y se estén haciendo día con día cada vez mas famosos.

  4. Manu
    28 diciembre, 2010 en 17:40

    Ya podría ser una inocentada, pero no…

  5. AvA
    28 diciembre, 2010 en 20:45

    Manuel :
    Y luego están los productos milagro: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/12/20/noticias/1292872641.html

    Será mejor no leer los comentarios. ¬_¬ Dan vergüenza ajena. *FPalm

    Manu :
    Ya podría ser una inocentada, pero no…

    Ojalá Manu, pero va a ser que no. :(

  6. MR
    29 diciembre, 2010 en 1:03

    Hay que subrayar que los efectos secundarios de este tipo de terapias no se documenta. En cambio, en la medicina científica sí.
    El resultado óptimo para los magufos.

  7. Eladio
    29 diciembre, 2010 en 11:22

    ¿Rezar es pernicioso? Desde luego, si no te medicas y rezas, es malo. Si no apagas el incendio y en vez de eso rezas, es malo (creo que era en un libro de Máximo Gorki, la imagen de una procesión con el pope a la cabeza para pedir a Dios que apagase un incendio me pareció de lo más conmovedor y descriptivo. Casi tanto como la cara de los soldados rusos a los que hacían llegar -cuando esperaban refuerzos logísticos en la Primera Guerra Mundial- vagones de tren llenos de… iconos).
    ¿Pero rezar, en sí, es malo? No creo que se pueda afirmar. De mismo modo que las vitaminas no son malas y esos “productos” de que hablan en el artículo no tienen porqué ser malos.

    Otra cosa es que alguien los use EN VEZ de lo que debería usar. Pero lo erróneo no estaría en los productos, sino en no seguir el tratamiento científico prescrito. Si un medicamento “no oficial” produce septicemia en un niño… ¿qué tipo de tratamiento era? ¿Le llamamos “tratamiento” a cualquier cosa, también a posar una mano encima del paciente? ¿Y a regalarle una estampita?

    Por otra parte… defender la medicina oficial diciendo “sí, tenemos efectos secundarios, pero vosotros más” parece pueril.

    Y, finalmente, ¿qué releñes es la “medicina oficial”? Si precisamente el método científico consiste en ponerlo en duda permanentemente todo, no existe “oficialidad”, ni rangos, ni herejías. Existen unos métodos que, estadísticamente, funcionan. Si alguien quiere mantenerse fuera de las estadísticas, que lo haga. Así tendremos más candidatos a los Darwin Awards y la Seguridad Social (magnífica, a pesar de todo) estará menos congestionada.

  8. Aioros
    30 diciembre, 2010 en 16:50

    Es ver los comentarios del enlace que puso Manuel y me recorrió un escalofrío tremendo.

    Eladio :
    De mismo modo que las vitaminas no son malas y esos “productos” de que hablan en el artículo no tienen porqué ser malos.

    Dejando de un lado el desvarío sobre el rezo, vas y dices que “esos” productos no tienen que ser malos cuando te acaban de decir que tienen efectos secundarios y que estos no están estudiados ni controlados por ninguna autoridad. Si ya hay un medicamento APROBADO y con ESTUDIOS que le respalden y funcionan, sí es malo tomar en vez o a la vez algún producto naturista ya que, o no funciona o la mezcla puede provocar reacciones que de las que no se tiene información.

    Eladio :
    Por otra parte… defender la medicina oficial diciendo “sí, tenemos efectos secundarios, pero vosotros más” parece pueril.

    No he visto que alguien la defienda de esa forma. Aquí el artículo señala el hecho de que las “medicinas” alternativas tienen efectos secundarios constatados, cuando uno de sus argumentos es que no los tienen. Y sobre todo, que al no cumplir con una regulación como sí lo hacen las farmacéuticas, esos efectos secundarios no son conocidos.

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