La mala educación

24 enero, 2011

Es  triste tener que criticar un proyecto educativo. Sin embargo, algunas iniciativas deberían ser mejor evaluadas antes de lanzarse a su distribución. La difusión de la cultura no consiste solamente en enseñar, sino en enseñar bien. Una buena intención puede verse mal recompensada con unos resultados nefastos, únicamente por haber elegido mal las herramientas y estrategias educativas y/o divulgativas.

En nuestra modesta opinión, es lo que ocurre con el coleccionable “Bichos“, editado por RBA con la colaboración de National Geographic y distribuida estos días por el diario español «El Mundo».

En él se ofrece una colección de 55 fascículos, acompañado cada uno de ellos con un insecto o arácnido muerto y conservado en resina plástica, que trata de evocar el proceso natural de inclusión en ámbar que ocurre en la naturaleza y que permite observar al animal desde cualquier ángulo y visión.

Los insectos y arácnidos proporcionados en la colección no han sido recogidos en sus medios naturales, sino que proceden de centros de cría en cautividad. También se certifica que no se incluye ninguna especie amenazada. ¿Por qué resulta entonces criticable esta iniciativa?

La recolección de insectos y su conservación en colecciones ha sido una actividad educativa potenciada durante décadas. Muchos niños que hoy rondan la cincuentena poseían su discreta colección de insectos, y gran número de naturalistas en activo se iniciaron recogiendo y “disecando” insectos en su infancia. Cualquier lectura sobre los viajes de Darwin, las expediciones españolas a las américas o los más recientes y maravillosos relatos de Gerald Durrel están plagados de descripciones sobre la recolección y conservación de ejemplares vivos de animales y plantas.

Sin duda alguna, podemos afirmar que el coleccionismo de seres vivos ha sido una fuente de educación y de vocaciones naturalistas durante décadas.

Pero los tiempos cambian.

Hoy día, nuestra concepción en cuanto a la relación del hombre con el resto de la biosfera es muy distinta a la de hace tan solo 30 o 40 años. Hemos comprendido que no podemos disponer de otros seres vivos a nuestro antojo. Sabemos ahora que los recursos del planeta no son ilimitados, y nuestro puesto en él no consiste en explotarlo y expoliarlo sin reservas, ni tan siquiera en ser los jardineros ideales. Para asegurar un mundo mejor, estamos replanteándonos la forma en la que nos relacionamos con el entorno, dentro de un marco de sostenibilidad  y respeto.

No trato de realizar un discurso sentimentalista en favor de la sensibilidad de una avispa o de la consciencia de un geranio. En absoluto. Pienso que una planta no siente, al carecer de sistema nervioso, y que la capacidad cerebral de un escarabajo le impide sentir pena, miedo, o deseos de venganza. Ni siquiera creo que una avispa sea consciente de su propia existencia.

No se trata de eso, sino de cómo abordamos nuestra relación con el planeta. No podemos seguir creyéndonos poseedores de una patente de corso que nos permite destruir a otros seres vivos alegremente. Y si me apuráis, ni siquiera por lo que estos seres puedan sentir o no sentir, sino por mero egoísmo: sólo aseguraremos un entorno aceptable a nuestros  hijos y a nuestros nietos si les enseñamos a conservar y a respetar el hogar que comparten con toda la humanidad.

En los últimos veinte años, esta forma de enfocar nuestra relación con la naturaleza se ha visto plasmada tanto en la educación como en el propio quehacer científico. Los naturalistas decimonónicos recogían todo bicho viviente que cayera en sus manos durante sus campañas de exploración. De ellos aprendimos y ellos nos inspiraron a realizar colecciones entomológicas, a disecar aves y mamíferos, a coleccionar huevos o a montar esqueletos como formas de acercarnos al conocimiento natural. No se trata de que nuestros próceres estuvieran equivocados. Al contrario, ellos y los conocimientos que atesoraron son los que nos permiten plantearnos hoy estos asuntos. Simplemente, eran otros tiempos, otros conocimientos y otros métodos de trabajo.

Hoy, recoger insectos en el campo está estrictamente prohibido. Es más, cualquier entomólogo reconocido que investigue en un centro oficial necesita un permiso especial de la administración para recolectarlos. No puede salir al campo a coger lo que encuentre. La tramitación de permisos de captura conlleva un seguimiento muy estricto, tanto de los objetivos y justificación de la investigación como del reporte de resultados obtenidos. En las Facultades de Biología hace muchos años que no se piden colecciones entomológicas a los alumnos. Nuestra labor de investigación pretende minimizar el impacto sobre el medio, cambiando el concepto de que es necesario destruir lo que se estudia.

Educativamente trabajamos en el mismo sentido. La Educación Ambiental, una disciplina transversal presente en diferentes ciclos formativos, pretende mostrar a nuestros estudiantes esta nueva forma de relacionarnos con el medio. Cualquier naturalista sabe que no pasa nada por capturar y disecar un par de mariposas comunes o unos cuantos escarabajos peloteros. Sin embargo, estamos tratando de hacer comprender a nuestros críos que no es necesario matar a un ser vivo para divertirse o para estudiarlo. Existen otros métodos incruentos y mucho más respetuosos con el medio, como son la fotografía de la naturaleza, las anotaciones de campo, los terrarios con ejemplares vivos, etc. No es tanto un problema de consecuencias como de conciencia.

El trabajo es arduo y lento, y aún tendremos que ver pasar muchos años para obtener los frutos de este cambio de concepción. Sin embargo, los indicadores son halagüeños. Cuando empecé en esto de la entomología, existía toda una legión de aficionados que se dedicaba a arrasar el campo -muchas veces literalmente- para obtener los ejemplares más preciados. Esta gente no estaba armada con malas intenciones, sino únicamente con desconocimiento. Era la filosofía de “bicho que veo, bicho que cojo, que hay muchos”. Hoy, los coleccionistas que conozco son los mismos que hace años, ahora peinando canas. Por el contrario, muchos nuevos aficionados se aglutinan en torno a asociaciones fotográficas y conservacionistas, realizando colecciones aún más difíciles que las de cuando éramos niños: colecciones de imágenes. Esta nueva actividad tiene además un valor añadido incalculable, dado que la mayoría de ellos ponen a disposición pública sus “capturas”, ofreciendo unas herramientas para la divulgación y la propia investigación, impensables con nuestras colecciones de chavales. Un ejemplo excepcional es el portal Biodiversidad Virtual, donde cientos de fotógrafos aficionados aportan imágenes que luego son identificadas y utilizadas por especialistas.

Pues bien, en este escenario, resulta paradójico que una de las editoriales más implicadas en obras divulgativas y educativas opte por fórmulas ya pasadas y ofrezca a los niños una colección de insectos muertos y conservados. El ejemplo que esto supone para los chavales es una enorme contradicción. Mientras desde numerosas organizaciones, incluyendo la educación pública, se está realizando un importante esfuerzo dirigido a alcanzar un modo de vida más respetuoso con el medio, este coleccionable de “bichos” reales intenta volver a los tiempos de las colecciones de insectos secos, de las taxidermias y de los huevos robados de los nidos.

Como decíamos en un principio, no se trata del impacto sobre el medio. Los miles de individuos sacrificados para esta colección proceden de granjas de cría y son especies relativamente comunes. De lo que se trata, es de lo difícil que resulta hacer entender a un chaval que no debe matar escarabajos, mientras en el kiosko le ofrecen  un ejemplar real de ciervo volante avalado por prestigiosas editoriales. Algo aún más injustificable cuando las tecnologías actuales permiten la realización de obras tanto o más realistas mediante modelos y variado material audiovisual, que contribuyan a difundir entre los jóvenes el papel insustituible que cada especie tiene en el ecosistema por pequeña que sea, así como el sinsentido que supone acabar con ella por el simple hecho de guardarla como objeto de colección.

En nuestros días, estas iniciativas editoriales van directamente en contra de todos los esfuerzos que la educación, y especialmente la educación ambiental, dirigen a difundir el respeto al resto de seres vivos y a nuestra forma de interactuar con el medio con la intención de alcanzar un futuro sostenible.


  1. cataliz
    24 enero, 2011 en 5:46

    Prefiero comprar bichos de plastico =S (para fastidiar a mis primas XD) , en tanto los reales que son envueto por resina u otra cosa se ven mejor para quienes estudian estos insectos y no cualquier persona. es solo mi opinión.

  2. 24 enero, 2011 en 8:56

    ¡Vaya!, me sorprendo y me alegro de leer este artículo. La idea que pasó por mi cabeza cuando vi el anuncio en televisión fue: “Esto es grotesco”. Me cuesta digerir que se venda como objeto de gran consumo el cadáver de un ser vivo plastificado.
    En fin, por lo menos me alivia (un poco, no mucho) que los insectos provengan del cultivo, porque sinceramente uno puede esperarse cualquier cosa en estos tiempos…

  3. Anita
    24 enero, 2011 en 9:22

    Me ha encantado el artículo. Efectivamente, no puedo estar más de acuerdo en que el ser humano en incontables ocasiones se comporta como si fuera el “dueño” del planeta y los seres que lo pueblan y eso se traduce en actuaciones carentes de respeto.
    Supongo que una avispa no es consciente de su propia existencia, pero nosotros sí que somos conscientes de la misma, y ahí está nuestra labor.

  4. josemi
    24 enero, 2011 en 9:28

    Yo confio en el buen criterio de las madres para tirar estos montones de bichos a la basura.

  5. jagabaldon
    24 enero, 2011 en 9:42

    Yo también estoy en contra de esas colecciones que entregan insectos o minerales, al final van a la basura, no cumplen su utilidad y causan un destrozo.

  6. Fernando G-C
    24 enero, 2011 en 10:08

    Puff, por donde empezar ….
    A mi modo de ver, lo principal en la educación es la sensibilización sobre el respeto medio ambiente basado en el conocimiento. Yo creo que un chico si tiene metido en una resina tres bichos procedentes de zonas tropicales, le va a costar menos entender el sentido de la biodiversidad y estará más sensibilizado sobro la necesidad de proteger la naturaleza y construir un espíritu crítico sobre las aptitudes que hay que adoptar para proteger aquello que se aprecia.

    Quizás podríamos comprarle una cámara réflex, un objetivo macro, un conjunto de parasoles, un trípode, unos flashes y un curso de fotografía macro para intentar hacer fotografía a insectos, pero creo que la frustración cuando pasen las horas y no logre hacer una sola foto enfocada puede ser mayúsculo. Esto será una opción que tome el cuando sea más mayor y en base a experiencias y conocimientos previos.

    También podemos hablarle y decirle que sí, que la ley prohíbe coger bichos, incluso molestarlos, o coger sus restos, pero es tan absurda que no la cumple ni la administración ni los científicos que lo estudian. Entre otras cosas porque para pedir los permisos de captura te exigen que digas qué especies vas a capturar, algo la mayoría de las veces imprevisible, porque para determinar muchas especies necesitas hacer estudios genéticos, o caracteres taxonómicos, imposibles de verificar en el campo, léase genitalias.

    Cuéntale al chaval que la autopista por la que vamos cada fin de semana, que además se ha plagado de molinos, era un área ZEPA pero que prevaleció el interés general y del desarrollo local antes que la necesidad de proteger un hábitat determinado.

    No creo que por coleccionar bichos en plástico nadie se tire a expoliar nidos ni a hacerse taxidermista. Más bien demostrará una inquietud que se puede canalizar, que se puede potenciar, que te permite ir a un libro y decirle “mira nosotros en nuestros pinares tenemos una preciosidad exclusiva de nuestras tierras que tenemos que proteger, es la Graellsia isabelae”.

    En fin, que todo suma, y no creo que sea una aptitud anticuada para chavales, y que esto no se debe confundir con lo que se hacía en siglos pasados (XIX y XX fundamentalmente). Que puede ser un punto de apoyo para la sensibilización sobre la necesidad de proteger la naturaleza, el entorno, la biodiversidad, que se podrían también realizar otra serie de actividades en los colegios e institutos como puede ser colección de cromos de especies animales, vegetales y minerales, etc.

    En definitiva, que a mi no me parece mal y lo dicho, todo suma.
    Un saludo,
    Fenando G-C

  7. albireo beta cygni
    24 enero, 2011 en 10:13

    Otra cosa a tener en cuenta es que si te dan la colección ya hecha, te pierdes lo mejor y mas valioso del coleccionismo: el esfuerzo por conseguir tus ejemplares.
    Porque en esto de los bichos, además de saber como conservar y exponer la colección, está todo lo referente a las “trampas” para atraparlos, con la consiguiente sabiduría y experiencia que te aporta (comportamiento animal, tipos de nidos, fases de desarrollo, etc).
    En fin, que dudo mucho de que sea realmente educativo el que los papás les compren bichos en el kiosco a sus hijos.

  8. Rhay
    24 enero, 2011 en 11:56

    No puedo estar más de acuerdo. Cuando vi la reedición de este coleccionable (hace ya unos años que salió este mismo) pensé “joer, no hemos aprendido nada…”

  9. Marino
    24 enero, 2011 en 12:43

    Fernando G-C :
    Puff, por donde empezar ….
    A mi modo de ver, lo principal en la educación es la sensibilización sobre el respeto medio ambiente basado en el conocimiento. Yo creo que un chico si tiene metido en una resina tres bichos procedentes de zonas tropicales, le va a costar menos entender el sentido de la biodiversidad y estará más sensibilizado sobro la necesidad de proteger la naturaleza y construir un espíritu crítico sobre las aptitudes que hay que adoptar para proteger aquello que se aprecia.
    Quizás podríamos comprarle una cámara réflex, un objetivo macro, un conjunto de parasoles, un trípode, unos flashes y un curso de fotografía macro para intentar hacer fotografía a insectos, pero creo que la frustración cuando pasen las horas y no logre hacer una sola foto enfocada puede ser mayúsculo. Esto será una opción que tome el cuando sea más mayor y en base a experiencias y conocimientos previos.
    También podemos hablarle y decirle que sí, que la ley prohíbe coger bichos, incluso molestarlos, o coger sus restos, pero es tan absurda que no la cumple ni la administración ni los científicos que lo estudian. Entre otras cosas porque para pedir los permisos de captura te exigen que digas qué especies vas a capturar, algo la mayoría de las veces imprevisible, porque para determinar muchas especies necesitas hacer estudios genéticos, o caracteres taxonómicos, imposibles de verificar en el campo, léase genitalias.
    Cuéntale al chaval que la autopista por la que vamos cada fin de semana, que además se ha plagado de molinos, era un área ZEPA pero que prevaleció el interés general y del desarrollo local antes que la necesidad de proteger un hábitat determinado.
    No creo que por coleccionar bichos en plástico nadie se tire a expoliar nidos ni a hacerse taxidermista. Más bien demostrará una inquietud que se puede canalizar, que se puede potenciar, que te permite ir a un libro y decirle “mira nosotros en nuestros pinares tenemos una preciosidad exclusiva de nuestras tierras que tenemos que proteger, es la Graellsia isabelae”.
    En fin, que todo suma, y no creo que sea una aptitud anticuada para chavales, y que esto no se debe confundir con lo que se hacía en siglos pasados (XIX y XX fundamentalmente). Que puede ser un punto de apoyo para la sensibilización sobre la necesidad de proteger la naturaleza, el entorno, la biodiversidad, que se podrían también realizar otra serie de actividades en los colegios e institutos como puede ser colección de cromos de especies animales, vegetales y minerales, etc.
    En definitiva, que a mi no me parece mal y lo dicho, todo suma.
    Un saludo,
    Fenando G-C

    Fernando, despertar el interés por la naturaleza no implica necesariamente bichos metidos en ámbar. Creo que el mismo resultado lo puedes conseguir haciendo la colección con réplicas de plastico metidas en resina. Yo tengo una reproducción de un ácaro metido en un cubo de plastico transparente, sobredimensionado a unos 3 cm de largo, y te aseguro que para cualquier chaval es igual de flipante que si fuese una vacaloura de verdad en ámbar.
    Es mas, en cuanto a inculcar el valor del respeto a la naturaleza, que mejor que decir, es una colección de réplicas exactas, para poder disfrutar de ellas sin maltratar el medio ambiente. ASí matas dos pájaros de un tiro…

  10. Marino
    24 enero, 2011 en 12:48

    albireo beta cygni :
    Otra cosa a tener en cuenta es que si te dan la colección ya hecha, te pierdes lo mejor y mas valioso del coleccionismo: el esfuerzo por conseguir tus ejemplares.
    Porque en esto de los bichos, además de saber como conservar y exponer la colección, está todo lo referente a las “trampas” para atraparlos, con la consiguiente sabiduría y experiencia que te aporta (comportamiento animal, tipos de nidos, fases de desarrollo, etc).
    En fin, que dudo mucho de que sea realmente educativo el que los papás les compren bichos en el kiosco a sus hijos.

    Totalmente de acuerdo. Nunca entendí esto de las colecciones prediseñadas. No se, todas las personas que conozco con colecciones de lo que sea, le dan valor a cada objeto porque representa un recuerdo, una parte de su propia historia.

  11. jose
    24 enero, 2011 en 13:28

    Colección para padres vagos pero con remordimientos de conciencia. Quieren que el niño tenga contacto con la naturaleza y le gusten los animales, pero con la oficina y el padel no hay tiempo para nada. Además, luego llegan a casa sucísimos. Mejor traerse la naturaleza a casa, y además pulcramente metida en urnas transparentes debidamente esterilizadas y privadas de toda vida.

  12. 24 enero, 2011 en 14:21

    Bueno, evidentemente hay maneras mejores de acercar a los niños a la Naturaleza, pero yo no lo veo tan mal si los bichos han sido criados en cautividad.

  13. Cat77
    24 enero, 2011 en 18:30

    Totalmente de acuerdo. Yo también recogí mariposas y algún otro bicho siendo niña, y los clavaba a un corcho con un alfiler para conservarlas… Si lo pienso ahora me da hasta repelús. Con el tiempo se me hizo imposible la idea de matarlos y nunca más lo hice. Creo que el respeto por la naturaleza pasa invariablemente por comprender que esos bichos son seres vivos, no meras figuritas.

  14. Cat77
    24 enero, 2011 en 18:35

    Totalmente de acuerdo. Yo misma capturaba mariposas cuando era una niña, y las clavaba en un corcho con un alfiler para conservarlas. Cuando lo pienso ahora me da hasta repelús. Con el tiempo se me hizo imposible la idea de matar seres vivos, y nunca más volví a hacerlo. Creo que el respeto por la naturaleza pasa invariablemente por entender que esos bichos son seres vivos, no figuritas de porcelana.

  15. AvA
    24 enero, 2011 en 19:02

    Y a mí me regalaron la mitad de la colección hace un par de años… -_-U

  16. 24 enero, 2011 en 21:52

    ¿Realmente supone menos impacto ambiental una réplica de plástico que el bicho real?
    Es una duda que he tenido siempre con otras cosas y que aquí también se me plantea: ¿Vale la pena ahorrar en papel a costa de tener más ordenadores? ¿Llevar polipiel en vez de cuero? ¿Plástico para los muebles u objetos caseros, en vez de madera o vidrio? ¿Es realmente tan inocua una fotografía, teniendo en cuenta la maquinaria que lleva detrás? Bien deben de suponer algún coste ecológico la carcasa de plástico, las lentes, las baterías, etc. ¿No genera mucho más impacto ambiental utilizar petróleo i crear industrias contaminantes para fabricar cosas que podrían realizarse con materiales que no requieren procesos tan complejos para convertirse en el producto final, y que en muchas ocasiones son biodegradables? No sé si me explico. Para fabricar una silla, por ejemplo, puedes necesitar cortar un árbol. Es un impacto ambiental fácilmente reversible: se planta otro árbol. Por otra parte, al acabar la vida útil de la silla ésta se convierte en un desecho orgánico. ¿El impacto ambiental producido por la fabricación de un plástico es tan fácilmente reversible? Y una vez acabada la vida útil de la silla, ¿qué pasará con ella? ¿Hay realmente vida más allá del contenedor amarillo?
    Lo siento si me he extendido y es un poco off topic, pero como os he dicho, es un asunto que lleva años preocupándome, y me imagino que vosotros sabréis algo del tema.
    En todo caso, os felicito por vuestro trabajo.

  17. 25 enero, 2011 en 0:24

    No creo que sea offtopic en absoluto, Nuria, sino más bien un aspecto importante. Y además tocas un tema vital: la contrapartida ambiental (cortar un árbol y plantar otro).

    En este caso, no te se responder porque no tengo datos sobre el impacto de cada actividad; ten en cuenta que el impacto ambiental de las granjas necesarias para abastecer tal colección es importante, y además en este caso, los animales están incluídos en una resina plastica.

    A pesar de todo, no me refiero tanto a impacto como a educación. El punto está en que con estas actividades enseñamos al chaval que matar a otro ser vivo es justificable para hacer una colección y aprender algo que podría aprender de otra forma.

    Saludos.

    P.D. También respondo con esto a Javi ;-)

  18. Rhay
    25 enero, 2011 en 0:34

    Núria, te recomiendo que veas un documental coproducido por Televisió de Catalunya y Televisión Española llamado “Comprar, tirar, comprar”. Creo que debería ser de obligado visualizado para todos. Habla de la obsolescencia programada de muchísimos aparatos y el impacto que esto tiene a nivel global. Muy bueno, la verdad.

    http://www.rtve.es/mediateca/videos/20110109/comprar-tirar-comprar/983391.shtml

  19. Ana
    25 enero, 2011 en 1:07

    Simplemente darte la enhorabuena por el artículo. Sin caer en sentimentalismos o teorías demasiado espirituales lo has explicado muy claramente.

  20. Antiespecista
    25 enero, 2011 en 3:24

    http://es.wikipedia.org/wiki/Sensocentrismo

    Un saludo y enhorabuena por su blog.

  21. 25 enero, 2011 en 17:35

    Sí, entiendo que en el artículo lo que te planteabas era la educación en el respeto a los demás seres vivos, y estoy de acuerdo contigo. Pero el tema del impacto ambiental me da mucho que pensar últimamente.
    Gracias por el enlace, Rhay, creo que es exactamente lo que quiero saber.

  22. 25 enero, 2011 en 20:24

    Nuria :

    Pero el tema del impacto ambiental me da mucho que pensar últimamente.

    Es que el impacto ambiental de cualquier actividad es para pensar, y mucho…

  23. 26 enero, 2011 en 0:17

    Ciertamente muy adecuado el artículo. Yo pensé cuando vi el anuncio, que los bichos serían de cría, pero aún así, no me pareció muy correcto. En cualquier caso, como bien has dicho, otra oportunidad desaprovechada para hacer las cosas bien. En cualquier caso, creo que igual esto es un reciclaje de stock, porque esta colección ya salió hace tiempo. Así que igual no han matado más insectos, sino que sólo los han desempolvado un poco, y a vender. Un saludo!

  24. 26 enero, 2011 en 19:13

    Me parece un artículo estupendo.

    Será estupendo que los insectos se hayan criado en cautivoidad (según los autores de la colección), pero no puedo entender que diferencia hay cíovicamente hablando entre poner en la colección insectos criados por el ser humano con estos fines u otros que se hubiesen recolectado de la naturaleza. Obviamente para los autores es un ahorro de esfuerzo tremendo y, además, de esta forma se aseguran de tener disponibles todos los ejemplares. Pero no puedo evitar pensar que en una generación en la que Google Maps nos enseña los rincones más escondidos de La Tierra, teenmos simuladopres de laboratorios virtuales, etc ¿ por qué no se puede enseñar la morfología de los insectos mediante algún programa de realidad virtual que seguro que existe?

  25. jc
  26. Toño
    1 febrero, 2011 en 23:23

    Sólo quería decir que lo de “criados en cautividad” no me lo creo. Algunos de los escarabajos que se ven en la colección, y concretamente el ciervo volante, tienen una fase larvaria que dura AÑOS dentro de la madera o bajo el suelo. Es fácil criar una mariposa desde el huevo, es cuestión de pocas semanas, pero nadie puede creerse que vayan a hacer lo mismo con un escarabajo.

  27. 24 febrero, 2011 en 14:27

    desmontando los argumentos de quienes defienden la colección:

    1. No se trata solo de hablar de legalidad, porque es legal ir a las corridas de toros y es legal celebrar corridas de toros y es una auténtica salvajada torturar a un toro, con este ejemplo demuestro que no todo lo legal es aceptable.
    2. Dificilmente se puede defender el valor educativo de una colección de cadáveres en resina existiendo miles de alternativas;: la observación en la naturaleza, la fotografía digital, el dibujo, los recortables, 3D, juegos multimedia, libros….
    Con lo cual es burdo sacrificar una vida de un ser vivo para meterlo en resina plástica para divulgar.
    Sería como demostrar lo maravillosa que es la medicina destrozando un cuerpo en lugar de usando ilustraciones.
    3. El que una multinacional presente una colección como legal y de especies no amenazadas y criadas en cautividad no significa que en sus países de origen (muchas veces con corrupción, permisos amañados, pobreza que lleva a la gente a la desesperación) esos animales hayan sido criados, de hecho buena parte de ellos habrán sido extraídos de su medio y no son animales de granja como una oveja sino animales silvestres.

    Y finalmente
    4. Es absolutamente inaceptable que un niño se acerque a la naturaleza obviando el hecho totalmente despreciable de considerar al ser humano como dueño y señor de la vida y acercarse a la naturaleza como algo de usar y tirar en lugar de un sistema vivo donde sentirse integrado

    Espero y deseo y lucharé para que esa colección sea eliminada del mercado.

    Antonio Ordóñez

    PD para el compañero Fernando GC

    En tu frase
    Quizás podríamos comprarle una cámara réflex, un objetivo macro, un conjunto de parasoles, un trípode, unos flashes y un curso de fotografía macro para intentar hacer fotografía a insectos, pero creo que la frustración cuando pasen las horas y no logre hacer una sola foto enfocada puede ser mayúsculo. Esto será una opción que tome el cuando sea más mayor y en base a experiencias y conocimientos previos.

    Perdona pero no lo comparto si te registras en biodiversidad virtual , plataforma para la protección y difusión del conocimiento de la biodiversidad por parte de la ciudadania verás que en pocas semanas con la ayuda de cualquier usuario se puede aprender un montón con una simple cámara de móvil.
    NO ES necesario el equipo que comentas para disfrutar de la naturaleza sin manipularla y sin capturarla.
    De hecho solo hace falta salir al campo y explicar a los niños que es un ecosistema y el lugar que ocupamos en el.

    Y este texto
    También podemos hablarle y decirle que sí, que la ley prohíbe coger bichos, incluso molestarlos, o coger sus restos, pero es tan absurda que no la cumple ni la administración ni los científicos que lo estudian. Entre otras cosas porque para pedir los permisos de captura te exigen que digas qué especies vas a capturar, algo la mayoría de las veces imprevisible, porque para determinar muchas especies necesitas hacer estudios genéticos, o caracteres taxonómicos, imposibles de verificar en el campo, léase genitalias

    Esto querido amigo es la demagogia que usan los coleccionistas ibéricos para defender su actividad depredadora.

    Las genitalias de invertebrados tienen tanto que ver con los coleccionables de los niños como las disecciones de esfínteres en quirófano con un puzzle del cuerpo humano.

    Puestos a mezclar churras con merinas pongámonos más sofisticados.

    En las carreteras se atropeya fauna silvestre, se contaminan ríos, se desmontan cerros para poner molinos y las leyes de protección de fauna a veces no están diseñadas todo lo bien que se debiera pero…
    Eso no le da a nadie (insisto a nadie) el derecho de saltarse la legislación y capturar insectos.

    Te ejemplarizo con este fácil ejemplo

    En las ciudades españolas se va a implantar ir a 30 KM por hora en todas sus calles
    Y todos sabemos que ir a más de 30 KM por es muy fácil en una avenida amplia y también podemos intuir que hay medidas tan importantes como la punitiva como son la educación vial pero HAY QUE IR A 30 KM POR HORA EN ESAS CALLES

    Así que después de años aguantando la demagogia en defensa de la captura de insectos poniendo como excusa que si la ley esto o la ley lo otro.

    A CUMPLIR LA LEY COMO TODO HIJO DE VECINO O A PEDIR LOS PERMISOS PERTINENTE COMO HACE TODA PERSONA QUE RESPETA LA LEY
    Y SI ESTAS EN CONTRA PUES ESTARAN INCUMPLIENDOLA

    Estoy harto de la demagogia coleccionista ibérica.

  28. 24 febrero, 2011 en 14:29

    Y por ultimo

    En definitiva, que a mi no me parece mal y lo dicho, todo suma

    Para mi esta colección no suma
    RESTA,
    RESTA RESPETO POR LA VIDA Y EDUCACIÓN MAL INTERPRETADA Y DISEÑADA
    RESTAR NO ES SUMAR.

  29. 24 febrero, 2011 en 14:58

    Por cierto dos apreciaciones:;

    Las mayusculas las he usado para resaltar ideas no porque esté enfadado, porque a mi los coleccionistas de insectos (no coleccion de ciencia o investigacion como metodologia de trabajo) y los que usan las capturas como hobbie y como divulgación me dan pena..

    Y por cierto enhorabuena a Chema por el excelente articulo en este blog.
    Un abrazo a todos

  30. Jaime Collado
    27 febrero, 2011 en 10:02

    Bueno, tras leer los diversos comentarios, sólo puedo estar de acuerdo con las personas lógicas que defienden la eliminación de esta colección. Vivimos en el siglo XXI, una época moderna, verdad?. Y si es tan moderna, que demonios hacen multitud de especímenes eliminados de la vida para ser incrustados en un bloque de plástico?. Ahora mismo tenemos multitud de medios para dar a conocer este mundo a la gente, sin la necesidad de tener que quitarle la vida a ningún animal para el gusto de una colección. Y con esto, me refiero también a esas “personas” que recolectan cualquier artrópodo en el campo para su colección personal, y luego poder decir: “Mira, yo tengo una colección impresionante de mariposas”, si, efectivamente impresionante, pero “MUERTAS”. Qué sentido tiene esto, a lo mejor a esas personas les gustaría que les disecasen y les metiesen en un cubo de plástico para su posterior estudio, seguro que sí.
    Para el señor Fernando GC:
    Creo que si apoyamos estas iniciativas, lo que le enseñamos a la juventud es que un “bicho” muerto es más bonito que verlo en su medio. Es una manera de decirles que para estudiar un animal es mejor estudiarlo muerto. Vuelvo a repetir que vivimos en el siglo XXI, no en la prehistoria por favorrr. Para poder llevarnos el recuerdo fotográfico de un animal, no es necesario tener un equipo de profesional, con la cámara de un móvil vale perfectamente. No se trata de una foto artística, sino de una foto que nos valga para identificarlo. Como bien te han dicho más arriba, en http://www.biodiversidadvirtual.org, podrás comprobar esto que te digo. Verás fotos que no valdrían para una exposición, pero tienen la suficiente calidad como para poder identificar esa especie y conocer algo más sobre ella.
    Vamos a ser un poquito coherentes. Y por último, felicidades por este artículo en defensa de los animales.
    Un abrazo.

  31. ALBERTO
    1 septiembre, 2011 en 16:08

    PERO ESPERAR UN MOMENTO ALGUNO DE VOSOTROS A ESPERIMENTADO LO QUE ES TENER LA COLECCION DE BICHOS E . MAS CONOCIMIENTOS SABIDURIA TODO LO TIENE ESTA COLECCION Y DICE EN LA PRIMERA REVISTA EN LETRA ROJA : NIINGUN BICHO DE ESTA COLECCION ESTA PROTEGIDO NI EN PELIGRO DE EXTINCION TODOS LOS INSECTOS Y ARACNIDOS QUE FORMAN PARTE DE ESTA COLECCION AN SIDO CRIADOS EN GRANJAS ESPECIALIZADAS Y NINGUN EJEMPLAR A SIDO CAPTURADO DE SU ABITAC NATURAL . ESTAS GRANJAS SE COMBIERTEN EN UNA ALTERNATIVA QUE CONTRIBUYE DIRECTAMENTE A GENERAR EMPLEO E IMPULSAR LA ECONOMIA A LAS ZONAS RURALES DONDE SE ENCUENTRAN SE TRATA DE UN PROYECTO RESPETUOSO CON EL MEDIO AMBIENTE QUE A CONTADO CON EL APOYO DE GRANDES INSTITUCCIONES CIENTIFICAS OSEA NO OS DEDIQUEIS A CREAR PAGINAS RIDICULAS Y PATETICAS PARA PARAR LA COLECCION QUE OS PENSAIS

  32. 1 septiembre, 2011 en 17:21

    Pues pensamos que:

    1. No hace falta gritar para exponer tus ideas.

    2. El problema no es solo de dónde salen los insectos, sino el concepto de que de matar seres vivos como objeto de colección está justificado. Existen muchos motivos por los que es necesario acabar con un organismo vivo (como por ejemplo cuando es un peligroso parásito), pero la noción de que disfrutar y aprender de la naturaleza debe pasar por recolectar y matar ejemplares es anacrónica, y más en una sociedad en la que los valores que tratamos de inculcar son, precisamente, el respeto a la biodiversidad.

    3. Sí, he experimentado lo que es tener una colección de “bichos”. Lo he experimentado mucho, a lo largo de mi infancia, de mi adolescencia y en mi vida adulta. En la institución en la que trabajo hay una colección compuesta por más de cinco millones de ejemplares, procedentes de investigaciones científicas y de las colecciones que antiguamente se pedían a los alumnos de entomología. Pero los tiempos cambian (hoy ya no se piden estas colecciones, y no salen peores biólogos que antes).

    Es decir, léete el artículo para entender que no denunciamos el origen, sino la filosofía de la colección.

    Un saludo.

  33. 1 septiembre, 2011 en 18:13

    Es la primera vez que veo al responsable de ventas de un producto protestar por una critica.

    Siguiente gerente :mrgeen:

  34. Cronopio
    1 septiembre, 2011 en 22:28

    HALUCINADO ME A DEJADO LA SABIDURIA DE ALBERTO. ESTE SE COME LOS PUNTOS, LAS COMAS LOS BICHOS TODOS Y EL ABITAC ENTERO.

  35. miserato
    10 diciembre, 2011 en 17:28

    esta bn tener un solo enjemplar pero creo q esta “gente q iso esta coleccion” esta dominada por la plata imaginense cuanto ejemplares de estos insectos mataron para esto

  36. Anónimo
    13 mayo, 2012 en 19:52

    la verdad a mi me fascina el tener la coleccion de insectos y que allan lansado esta gran oportunidad para obtener especies de diferentes lugares del mundo,estos mueren por vejes es oro esto para un coleccionista de insectos y llama mucho la atencion y es la oportunidad para que miles de personas sepan un poco mas de los insectos en mi opinion es genial respeto mucho cada opinion pero en el mundo todos pensamos distintos a algunos le llama coleccionar cosas yo colecciono ysectos y respeto mucho eso yo seria como el carniboro y ustedes los vegetarianos jaja

  37. 13 mayo, 2012 en 19:59

    Uf, casi me estalla un globo ocular con tu ortografia.

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