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Izquierda política y evolución biológica


Por: Darío

Un filósofo o un abogado metido a escribir o a hablar acerca de cuestiones científicas para justificar sus posiciones ideológicas   sobre ciertos temas que le interesan, ha de tomarse con cuidado, más cuando aquellos hacen gala de una ignorancia escandalosa acerca de esas cuestiones científicas que pretenden usar, es más que  deprimente y desagradable ver a un científico usar sus conocimientos científicos (valga la redundancia), más su ignorancia acerca de la historia de la economía, de la filosofía y del pensamiento libertario en general, para tratar de darle sustento a sus posturas ideológicas acerca de uno o varios temas que le interesa tratar.

Cuando una persona, formada en pensamiento racional y el método científico  está más interesada en justificar una posición que en explicar un fenómeno y abandona sin miramiento alguno aquellos y después acusa a sus opositores de hacer lo que él realiza, no es de extrañar que emplee groseras simplificaciones de la realidad social, económica y política del momento que le tocó vivir.

Este es el caso del biólogo y maestro universitario español Máximo Sandín, el cual no solamente reniega de todas las formas que le es posible de las bases del conocimiento científico de la biología, sobre todo en la Teoría Sintética, sino que hace gala de un desconocimiento profundo sobre cosas como el marxismo, al que no duda en manipular para darle sustento a sus visiones “antidarwinistas”, o de las ideas de Adam Smith, al cual se ve que conoce -es una manera de escribir- solamente de oídas. Además, como si lo anterior no fuera suficiente, no duda en hacer uso del discurso  conspirativo sobre la ciencia, sus integrantes y las instituciones en general, tan caro a ciertos sectores de lo que aquí hemos dado en llamar la izquierda esotérica. Todo esto al menos se puede apreciar en la entrevista que se publicó en la revista Diagonal y que el periódico electrónico Rebelión reproduce, dando, por cierto, pie a una discusión muy interesante en este último medio.

La entrevista al Dr. Sandín (Entrevista a Máximo Sandín, autor de “Pensando la evolución, pensando la vida”. La visión darwinista de la condición humana es una justificación del statu quo.) contiene, como mencionamos líneas arriba, simplificaciones y tergiversaciones excesivas en número y forma que se vuelve en momentos muy difícil ver a cual hacerle más caso. Empecemos, por proponer, con la pregunta que el entrevistador de Diagonal  le realiza sobre las implicaciones sociales, políticas y económicas de la visión que lo que el Doctor llama “Darwinismo” a lo cual comenta lo siguiente: “Voy a responder con unos datos históricos. A principios del Siglo XX hubo un duro debate entre científicos conservadores, fervientes darwinistas, que justificaban las desigualdades sociales en base a las diferencias biológicas entre los individuos, teorías que han recibido el nombre de “determinismo biológico” (por cierto, muy en auge en la actualidad) y científicos progresistas que afirmaban que el ambiente y las condiciones sociales en que los individuos se desarrollaban eran responsables de gran parte de esas diferencias; eran los llamados “ambientalistas”. Naturalmente, fueron los perdedores en el debate.” (Subrayado de nosotros.)

¿Naturalmente?

¿De cuándo acá unos debates sobre un problema  acerca de la ciencia y la sociedad se pierden o se ganan “Naturalmente”?  ¿Qué debemos entender por “Naturalmente”?

El mismo Dr. Sandín nos lo explica de inmediato: Y es que la visión darwinista de la condición humana es, desde su origen, una justificación del “statu quo”. (Subrayado de nosotros.)

Si esto lo escribe o lo dice un creacionista, un “diseñointelegentista” o un inútil de la izquierda esotérica, no nos extrañaría. Pero que lo diga una persona que de entrada tiene formación de lo que dice criticar es, por decirlo suavemente, increíbe, si no fuera por qué lo estamos leyendo. Porque de entrada indica o un prejuicio  del Doctor y/o un franco desconocimiento de  la historia de su materia y de las presuntas vinculaciones que pretende establecer. López Arnal:Salvando las enormes distancias, el darwinismo, como el marxismo o el positivismo por ejemplo, no es una tradición científico-cultural homogénea. Más bien lo contrario. El gran historiador italiano Valentino Gerratana, el editor de los Quaderni, hablaba de ello hace más de 40 años en un artículo titulado “Marxismo y darwinismo” que tradujo al castellano Francisco Fernández Buey, el coeditor de la colección “Hipótesis” para Grijalbo: “[…] (Es) Darwin y no Marx, quien domina la escena cultural influyendo en todos los sectores de la misma. Cierto es que la profundad de esta influencia no guarda relación con su extensión: el darwinismo es ante todo una atmósfera cultural que se difunde en todas las direcciones coloreando las tendencias más distintas e incluso opuestas. Así, por ejemplo, socialistas y antisocialistas, demócratas y reaccionarios, serán durante aquellos años igualmente darwinistas y se establecerán entre ellos largas disputas para dilucidar quién lo es con mayor legitimidad. No sólo la mayoría de los naturalistas, sino también filósofos y literatos, sociólogos y artistas, se nutrirán de aquella doctrina y se sentirán sugestionados por ella directa o indirectamente”. O la mayoría de pensadores políticos, sean del signo con el que se identifiquen. (Subrayado de nosotros.

Pero esto es algo que tiene cien años de quedar claro, salvo para el  Dr. Sandín, el entrevistador y la legión de seguidores de aquel. Panneckoek: “El que el marxismo haya adquirido su importancia y su posición gracias al papel que ocupa en la lucha de clase proletaria es algo perfectamente conocido de todos. Para el observador superficial, en cambio, las cosas parecen ser diferentes con el darwinismo porque éste trata de una nueva verdad científica que ha de enfrentarse a la ignorancia y a los prejuicios religiosos. Sin embargo, no es difícil darse cuenta de que, realmente, el darwinismo ha tenido que sufrir las mismas vicisitudes que el marxismo. El darwinismo no es una simple teoría abstracta que habría sido adoptada por el mundo científico tras haberla discutido y puesto a prueba de forma puramente objetiva. ¡No!, inmediatamente después de su aparición, el darwinismo tuvo sus abogados entusiastas y sus adversarios apasionados; también el nombre de Darwin fue enaltecido por las personas que habían entendido algo de su teoría, y desprestigiado por quienes lo ignoraban todo de su teoría sino es aquello de que “el hombre desciende del mono” y que eran indiscutiblemente incompetentes para juzgar desde un punto de vista científico la exactitud o la falsedad de la teoría de Darwin. El darwinismo también desempeñó un papel en la lucha de clases, y por ello se extendió también rápidamente y tuvo partidarios entusiastas como adversarios encarnizados.

La idea que parece manejar el Dr. Sandín sobre como influyó en la sociedad las teorías de Darwin conlleva una serie de visiones unilaterales que la evidencia histórica simplemente no  sustenta. En la entrevista dice el Dr. Sandín: “Porque la ideología darwinista ha transformado en “leyes” científicas los peores defectos de la condición humana: el egoísmo, la competencia, la avidez por la riqueza, la explotación de los hombres y de la Naturaleza, forman parte de las “leyes naturales”, y para que estas “leyes” se cumplan, la usura, el expolio y la violencia son instrumentos necesarios.”

El que en momentos históricos sectores de la clase dominante utilizaran a Darwin para justificar tan burdamente como bien dice el Dr. Sandín la explotación y sus privilegios, no implica que ese fuera, por parte de Darwin, su fin principal: darle armas teóricas a la clase dominante. Panneckoek: “El darwinismo llegó en el momento idóneo. La teoría de Darwin, según la cual el hombre es descendiente de un animal inferior, destrozaba todo el fundamento del dogma cristiano. Por eso la burguesía se apoderó el darwinismo con tanto empeño en cuanto hizo su aparición.

No ocurrió así en Inglaterra. Vemos una vez más hasta qué punto era importante la lucha de clases para la propagación de la teoría de Darwin. En Inglaterra, la burguesía ya dominaba desde hacía varios siglos y, en general, no tenía entonces ningún interés en atacar o destruir la religión. Por eso la teoría de Darwin no apasionó a nadie en Inglaterra, a pesar de ser muy conocida; se consideró simplemente como una teoría científica sin gran importancia práctica. El propio Darwin la consideraba así y, por temor a que su teoría desafiara los prejuicios religiosos reinantes, evitó voluntariamente que se aplicara inmediatamente a los hombres. Sólo tras muchas demoras y después de que otros lo hicieran antes que él, Darwin decidió comprometerse. En una carta a Haeckel, deploraba que su teoría chocara con tantos prejuicios y encontrara tanta indiferencia, hasta tal punto de que creía que no viviría lo suficiente para verla superar esos obstáculos”.

“Pero las cosas fueron completamente diferentes en Alemania; y Haeckel respondió con razón a Darwin que en Alemania, la teoría darwiniana había levantado un enorme entusiasmo. En realidad, cuando la teoría de Darwin se publicó, la burguesía se estaba preparando para entablar un nuevo ataque contra el absolutismo y los junkers. Los intelectuales dirigían la burguesía liberal. Ernest Haeckel, un gran científico y, además, de lo más audaz, extrajo inmediatamente las conclusiones más avanzadas contra la religión, en su libro Natürliche Schöpfungsgeschichte. Así pues, mientras que el darwinismo gozaba de una recepción entusiasta por parte de la burguesía progresista, también era violentamente combatida por los reaccionarios.(Subrayado de nosotros).”

El Dr. Sandin y su entrevistador (quien en un escrito posterior trata de descalificar las criticas vertidas contra él y su entrevistado y que no duda en toda la entrevista al Dr. Sandín en hacer al ”Abogado del Diablo” para darle más juego) pretenden que les aceptemos el juego de que la definición que tienen de “darwinismo” es una definición “urbi et orbi” cuyo casi única finalidad fue proporcionarle armas intelectuales a la clase burguesa de la época de Darwin y de la actual para proteger sus privilegios y el orden vigente, ya que carece totalmente de validez científica (posteriormente abordaremos este punto). Incluso no dudan en citar a Marx y Engels (para casi seguramente beneplácito de la inútil izquierda esotérica) lo que implica, al menos, un desconocimiento abismal sobre el marxismo y la izquierda en general.  Mattick: “Marx no se preocupó de la dialéctica o de cualquier otra ley absoluta de la naturaleza, porque para él “la naturaleza fijada en aislamiento de los hombres, no es nada para los hombres” (Marx). Él trata la sociedad como un “agregado de las relaciones en las que los productores viven con respecto a la naturaleza y a sí mismos” (Marx).  Aunque la naturaleza existe independientemente de los hombres, existe efectivamente para los hombres solamente en tanto puede ser sentida y comprendida. El proceso de trabajo en sus diversas formas, incluyendo el trabajo científico, es la interacción y el metabolismo entre los hombres y la naturaleza; éste domina, explota y altera la naturaleza, incluyendo la naturaleza del hombre y la de la sociedad. Las «leyes de la naturaleza» no se refieren a la «realidad última», sino que son descripciones del comportamiento y regularidades de la naturaleza tal y como son percibidas por los hombres. Las percepciones cambian con el cambio del conocimiento y con el desarrollo social que afecta al estado del conocimiento. Los conceptos de la realidad física no se refieren sólo a la naturaleza y a los hombres, sino también, indirectamente, a la estructura de la sociedad y al cambio social y, por consiguiente, histórico. Aunque relaciones sociales específicas, circunscritas a formas específicas de la producción social, puedan encontrar reflejo ideológico en la ciencia y afectar a sus actividades en cierta medida, la ciencia, como el proceso de producción mismo, es el resultado de todo el desarrollo social previo y, a este respecto, es independiente de cualquier estructura social particular. Los conceptos de la realidad física pueden ser compartidos por sociedades estructuralmente diferentes. Y justo como diferentes tecnologías pueden evolucionar dentro de una estructura social particular como, por ejemplo, la actualmente denominada segunda revolución industrial, del mismo modo un concepto de la realidad física puede ser reemplazado por otro sin afectar a las relaciones sociales existentes. Con todo, estos nuevos conceptos son aún históricos en comparación con los conceptos más tempranos de la realidad física, asociados con previos y diferentes modos de producción y relaciones sociales”. (Subrayado por nosotros).

Y esto que Mattick escribe acerca de las relaciones entre el marxismo, la producción capitalista y las ciencias físicas se puede extrapolar sin problemas a las ideas de lo que el Dr. Sandín llama despectivamente “darwinismo” en particular, y a la ciencia biológica en general. El siguiente comentario, que pretende ser una descalificación (una de varias) a los que actualmente defienden en su trabajo cotidiano la Teoría Sintética simplemente no cuela: “Es muy célebre la sentencia de John Rockefeller (siempre aparecen los Rockefeller cuando se sigue la historia del darwinismo): “El crecimiento de un gran negocio es simplemente la supervivencia del más apto /…/ es simplemente la combinación de una ley de la Naturaleza con una ley de Dios”, porque ni es tan reciente como el Dr. Sandín pretende hacernos creer el involucramiento y apoyo de los poderosos a las teorías de Darwin, y forma parte de los que Panneckoek ya había comentado que pasaba en su época -cien años hace-. Ya hemos visto en las citas anteriores como tirios y troyanos se apropian de el conocimiento de la Teoría de Darwin para sus fines particulares, que no son más que los intereses de la clase de la que son parte, ya de manera real, ya ideológicamente, los sustentantes de tales fines. Panneckoek: “Por todas partes, la burguesía liberal progresista debía luchar contra las fuerzas reaccionarias. Los reaccionarios ocupaban ya o querían volver a ocupar el tan reñido poder gracias a sus apoyos religiosos. En tales circunstancias, incluso los debates científicos estaban animados por el ardor y la pasión propios de una lucha de clases. Los textos que se publicaron, a favor o en contra de Darwin, tenían pues un carácter de polémica social, a pesar de que los firmaban autores científicos. Muchos escritos populares de Haeckel, si se les considera desde un punto de vista científico, son muy superficiales, mientras que los argumentos y protestas de sus adversarios eran de una estupidez increíble cuyo equivalente sólo puede observarse en los argumentos utilizados contra Marx.”

Así que el cuento que el estimado Doctor Sandín y su entrevistador nos quieren vender acerca de “darwinistas” que están vendidos al sistema para los cuales las implicaciones sociales de su trabajo son ninguneados, es eso, un cuento. Una alienación que solamente es válida en las cabezas de el Dr. y su entrevistador. Dr. Sandín: “Para ellos la ciencia es algo aséptico, basado en datos científicos (aunque todavía están buscando los suyos) y al margen de ideologías sin ser conscientes de que su teoría es todo lo contrario de lo que predican. Es una proyección sobre la Naturaleza de los conceptos económicos y sociales de la doctrina del “Laissez faire”, según Bertrand Rusell y otros prestigiosos pensadores(Subrayado por nosotros).

¿¿¿¿Bertrand Russell????

Incluso, si asumimos el perfil histórico (falseado por el Dr. Sandín) del origen de las teorías de Darwin, esto no nos indica algo acerca de su validez científica o su carencia. Villoro: “El hecho de que un conocimiento esté determinado históricamente no permite concluir su falsedad, ni siquiera su carencia de objetividad; ni su verdad es tampoco garantía de que carezca de conocimiento social. La reflexión filosófica no puede remplazar los resultados de una sociología del conocimiento de base empírica.(Subrayado por nosotros).

Y si la reflexión filosófica está basada sobre mentiras, tergiversaciones y medias verdades como las exhibidas en la entrevista, pues el reemplazo es menos aceptable. Ahora: si bien es cierto que el Dr. M. Sandín no se declara abiertamente marxista o de izquierda (al menos no se ha encontrado algo de ello ni en su página de internet ni en los textos en los que se ha tenido acceso) también es real que muchas veces hace uso de un “discurso antisistema” semejante al que aplica una parte de la izquierda, por lo cual su uso de las cartas de Marx puede entenderse como un abuso para tratar de justificar su postura. Y escribimos un abuso por qué, si conociera mejor el pensamiento de este autor, difícilmente podría seguir usando “el mantra” del darwinismo para explicar la situación económica y social vigente tanto en la época de Darwin como en la actual. Pero, dando el beneficio de la duda, podemos preguntarnos: ¿Qué tan real es esto?

Mucho se ha escrito acerca de las influencias de Smith, Malthus y Spencer sobre Darwin, y viceversa. Y escribimos “viceversa”  sin equivocarnos porque incluso se ha escrito, por parte de algunos opositores a lo que llaman “darwinismo”, que la versión definitiva del libro principal de Darwin fue influenciada por Spencer, por ejemplo, como base para la descalificación del trabajo científico de Darwin. Sin embargo, estas descalificaciones obvian, en muchos sentidos, dos cosas: una, que la teoría científica de Darwin fue mientras éste vivió una discusión abierta, y que lo sigue siendo, como corresponde a toda teoría científica que se respete,  y dos, las situaciones históricas que les tocó vivir a Darwin y sus contemporáneos , y es a partir de estos desconocimientos que el Dr. Sandín realiza generalizaciones que no se sostienen. La principal, y en muchos sentidos, la única, es que se responsabiliza a Darwin de proporcionar el soporte ideológico de las teorías económicas vigentes del capitalismo  olvidando, o desconociendo, que cuando Darwin fallece, finalmente la discusión social generada por la modificación de la Ley de Pobres en 1834 era historia pasada, junto con las relaciones sociales generadas y sus consecuencias. Pero es este desconocimiento el que ha dado en parte, así lo creemos, origen al vínculo absurdo de “darwinismo” (que no “darwinismo social”, este producto de Spencer y seguidores)  e injusticia económica.

En breve: la Ley de Pobres (oficialmente Ley de Speenhamland) fue una ley (versión de una ley más amplia de 1601) que otorgaba un subsidio a los pobres de Inglaterra y que estuvo vigente entre 1795 y 1834, con lo que se trataba de evitar que la gente que no pertenecía a la clase alta y sus satélites (la mayoría) se hundiera en la miseria (se hablaba de “un Derecho a la Vida”) y/o se viera obligada a trabajar para subsistir en pleno apogeo de la Revolución Industrial. Por razones que no viene a caso discutir, esta Ley al parecer generó exactamente lo contrario de lo que se proponía (evitar la miseria y la degradación del pueblo) y evitó también que la industria inglesa se hiciera de mano de obra que le hacía falta, hasta que a los dueños de estas industrias les fue imposible seguir obteniendo ganancia y plusvalía (¿debemos recordar que son dos conceptos diferentes éstos?). Como sea: para 1834 la situación se hizo insostenible y tal Ley (de la que, por cierto, jamás se promulgó oficialmente como operaría en las escalas el subsidio) fue invalidada. Y es aquí en donde entra lo que nos interesa del tema que estamos tratando. Antes hemos de hacer notar a los lectores de La Ciencia y sus Demonios que en esa época Darwin todavía no había publicado ni el suspiro de una hoja.

Polanyi: “Las reformas a la Ley de Pobres de 1834 acabó con esta obstrucción al mercado de la mano de obra: se abolió el “derecho a la vida”. La crueldad científica de esa ley resultaba tan repulsiva para el sentimiento público en los decenios de 1830 y 1840 que las vehementes protestas contemporáneas nublaron la imagen a los ojos de la posteridad. Muchos de los más necesitados fueron sin duda abandonados a su suerte, al retirar el subsidio franco, y entre quienes más padecían se encontraban los “pobres meritorios”, demasiado orgullosos para entrar al hospicio que se había convertido en un lugar vergonzoso. Es posible que la historia moderna no registre un acto social más despiadado: la reforma aplastó a grandes multitudes, aunque solo pretendía proveer un criterio de genuina necesidad en la prueba del hospicio. La tortura psicológica era fríamente aconsejada y tranquilamente puesta en práctica por filántropos como un recurso para aceitar los engranes del molino del trabajo. Pero las mayorías de las quejas se debían a la forma abrupta en que se destruía una institución tan antigua y se ponía en práctica una transformación radical. Disraeli denunció esta “revolución inconcebible” en la vida de la gente. Pero si solamente se contaran los ingresos monetarios, pronto se habría considerada mejorada la condición de la gente”.

Pero esta última consideración no sucedió. Polanyi: “Las atrocidades burocráticas cometidas contra los pobres durante el decenios siguiente a 1834,( …), fueron meramente esporádicas y nada comparables con los efectos totales del mercado mano de obra, la más potente de todas las instituciones modernas. Su alcance era similar a la amenaza planteada por  Speenhamland, con la significativa diferencia de que la fuente del peligro no era la ausencia sino la presencia de un mercado competitivo de mano de obra. Si Speenhamland había impedido el surgimiento de una clase trabajadora, ahora los pobres trabajadores estaban conformando tal clase por la presión de un mecanismo insensible. Si bajo Speenhamland se había cuidado de la gente como bestias no demasiado preciosas, ahora se esperaba que la gente se cuidara sola, con todas las probabilidades en contra. Si Speenhamland significaba la miseria tranquila de la degradación, ahora el trabajador se encontraba sin hogar en la sociedad. Si Speenhamland había exagerado los valores de la vecindad, la familia y el ambiente rural, ahora se encontraba el hombre separado de su hogar y sus parientes, separado de sus raíces y de todo ambiente significativo. En suma, si Speenhamland significó la pudrición por inmovilidad, el peligro era ahora la muerte por desamparo.”

Todo lo narrado en la cita anterior generó, ya se ve, una revolución en la vida y las ideas de toda la sociedad inglesa en su momento. Para los trabajadores la pobreza con toda la degradación. E. P. Thompson en su libro “La formación de la clase obrera en Inglaterra” trae la narración de un viajero por el Distrito de Halifax alrededor de 1832 (ya se aplicaba para entonces lo que se promulgó en 1834): “Es verdaderamente lamentable contemplar a tantos miles de trabajadores, que anteriormente ganaban 20 o 30 chelines por semana, obligados ahora a vivir con 5s, 4s. o incluso menos, … Es  de lo más pesaroso contemplar a esos trabajadores en esa situación, porque todavía conservan el carácter franco y valiente que adquirieron en los días de su independencia.”

Para la clase dominante y sus satélites la derogación (para muchos autores fue una modificación) de la Ley de Pobres y las  consecuencias a que dio lugar tal acto, también significó, en el terreno de las ideas, una revolución, y no menor. Si partimos que fue hasta 1834 que el capitalismo industrial se instala como sistema social en Inglaterra, es absurdo, como pretende hacernos creer el Dr. Sandín, que el darwinismo (que ni siquiera pintaba en las discusiones de ese momento) “justificara” o “se apoyara” en las ideas de Adam Smith o, peor aún, que sirviera de apoyo a la justificación científica de este proceso. Polanyi: “Si sugerimos que el estudio de Speenhamland es el estudio del nacimiento de la civilización del siglo XIX, no tenemos en mente solo su efecto económico y social, ni siquiera la influencia determinante de estos efectos sobre la historia política moderna, sino el hecho de que nuestra consciencia social se forjó en su molde, sin que la generación actual lo advirtiera en su mayor parte. La figura del miserable, casi olvidada desde entonces, dominó una discusión cuya huella fue tan poderosa  como el más espectacular de los eventos históricos. Si la Revolución Francesa estaba en deuda con el pensamiento de Voltaire y Diderot, Quesnay y Rousseau, la discusión de la Ley de pobres formó la mente de Bentham y Burke, Godwin y Malthus, Ricardo y Marx, Robert Owen y John Stuart Mill, Darwin y Spencer, quienes compartieron con la Revolución Francesa el parentesco espiritual de la civilización del siglo XIX. Fue en los decenios siguientes a Speenhamland y la reforma de la Ley de pobres que la mente del hombre se volvió a su propia comunidad con una nueva angustia de preocupación: la revolución que los jueces de Berkshire habían tratado en vano de detener, y que eventualmente liberó la reforma de la Ley de pobres, desplazó la visión de los hombres hacia su propio ser colectivo, como si antes hubieran pasado por alto su presencia. Se ponía al descubierto un mundo cuya existencia misma no se había sospechado siquiera: el de las leyes que gobiernan una sociedad compleja. Aunque el surgimiento de la sociedad en este sentido nuevo y distante ocurrió en el campo económico, su referencia era universal.” (Subrayado de nosotros.)

A esto  agregaremos que Engels, en su libro sobre la situación de la clase obrera en Inglaterra, se lanza con una serie de fuertes condenas morales contra el sistema que genera esa miseria espantosa que tanto escandalizó a los intelectuales de su época.

En este sentido, tomando en cuenta todo lo anterior,  no es nada extraño que Darwin, como él mismo lo reconoció, se basara en Malthus para la elaboración de sus  conceptos  que formalizaron todas las observaciones que hizo en sus viajes y en las granjas. Él, Darwin, no tenía por qué saber que Marx consideraba a aquel  como un panfletario del sistema de explotación capitalista a diferencia del respeto que sentía por Ricardo, y en esto, el Dr. Sandín, su entrevistador y todos los antidarwinistas de la izquierda esotérica equivocan su crítica. La idea de la lucha por la existencia, para decirlo de alguna forma, “flotaba” en el ambiente de todos los hombres que por su posición económica y social podían “darse el lujo” de la reflexión y el ejercicio intelectual. Las ideas de Darwin que plasmó en sus obras estaban basadas en la reflexiones de la época que le tocó vivir. Y retomamos la idea de Villoro: “El hecho de que un conocimiento esté determinado históricamente no permite concluir su falsedad, ni siquiera su carencia de objetividad…”

Pero, si Darwin no tuvo que ver en el origen de las discusiones y las consecuencias sociales que se daban en torno a la famosa Ley, ¿tuvo, entonces, algo que ver en la consolidación del capitalismo industrial y la sociedad que se generó?

Dr. Sandín: “La idea de la selección “natural” la obtuvo [Darwin] de la observación y lecturas sobre las actividades de criadores de animales y plantas, y su concepción de las relaciones entre los seres vivos, la “lucha por la vida” y la “supervivencia de más apto” provienen de Robert Thomas Malthus y Herbert Spencer, dos individuos muy desagradables, discípulos de Adam Smith, que veían la proliferación de los pobres como una amenaza para su bienestar.”(Subrayado por nosotros.)

Veremos posteriormente que la parte de “ver a los pobres como una amenaza” en el caso de Adam Smith es simplemente falso y, por el otro lado, el Dr. Sandín no parece saber que en aquella época todos los que pensaban acerca de las cuestiones sociales se consideraban discípulos de Adam Smith. Ahora bien, para  contestar la última pregunta formulada acerca de la responsabilidad de Darwin en la consolidación del capitalismo industrial es necesario dedicar un tiempo a Smith ya que el Dr. Sandín lo menciona constantemente en la entrevista, siempre de manera negativa. ¿Cuál era la posición de Smith frente a los problemas de su tiempo y cuál es su herencia?

Contestar profundamente esta pregunta sale de los marcos de la discusión de este texto, así que nada más tomaremos algunas cosas y remitimos a los lectores a la breve bibliografía. Lo que sí podemos apuntar es que Adam Smith no era, a despecho de lo que el Dr. Sandín y su entrevistador quieren hacernos creer, un insensible que nada más veía por sus intereses personales y de clase. Suponer esto es sencillamente desconocer el entorno histórico en que Smith desarrolló su trabajo. Es desconocer el mismo trabajo teórico de Smith.

“Al finalizar el libro cuarto de “La riqueza de las naciones” -escribe en el estudio preliminar del libro “Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones” G. Franco- después de rechazar los intentos llamados a favorecer un sistema económico con preferencia a otros, y decir que el hombre, mientras no viole las leyes de la justicia, se haya en perfecta libertad para perseguir su propio interés y competir en el campo de la industria  y de la inversión con otras personas, pasa a hablar acerca de cuales son las obligaciones del Soberano. El automatismo y el libre juego de las fuerzas económicas le dispensa de muchos menesteres incompatibles con las funciones de gobierno: “Según el sistema de libertad natural [cita Franco a Smith], el Soberano únicamente tiene tres deberes que cumplir, los tres muy importantes, pero claros e inteligibles al intelecto humano: el primero, defender a la sociedad contra la violencia e invasión de otras sociedades independientes; el segundo, proteger en lo posible a cada uno de los miembros de la sociedad de la violencia y de la opresión de que pudiera ser víctima por parte de otros individuos de esa misma sociedad, estableciendo una recta administración de la justicia;  y el tercero, exigir y mantener ciertas obras y establecimientos públicos cuya erección y sostenimiento  no pueden interesar a un individuo o a un pequeño número de ellos, porque las utilidades no compensan los gastos que pudiera haber hecho una persona o un grupo de estas, aún cuando sean frecuentemente muy remuneradoras para el cuerpo social.” (Subrayado por nosotros)

Quizás aquí es cuando uno empieza a darse cuenta de que existe una gran distancia entre Smith, y Malthus, por ejemplo.

Franco: “Adam Smith, panegirista de la división del trabajo, clave de la vida económica, reconoce sus peligros. Sabe muy bien como llevado a límites extremos recorta las facultades del individuo y le incapacita para pasar fácilmente de un empleo a otro. Por eso considera necesaria la intervención del Estado  en cuestiones de educación, sustituyendo a la iniciativa privada cuantas veces se muestre incapaz de cumplir esa tutoría. La intervención en el campo religioso se deriva del deber inexcusable por parte del gobierno de garantizar la libertad y el pensamiento de todos los ciudadanos, impidiendo que unos grupos sociales opriman a otros por razones de conciencia. La propia conservación del Estado aconseja limitar la influencia de aquellas confesiones cuyo poder absorbente llega en ocasiones  a mediatizar la independencia del soberano”. (Subrayado por nosotros).

Contrasten esto, queridos lectores, con la siguiente perla del Dr. Sandín: “La concepción individualista, competitiva (“el egoísmo individual lleva al bien general, etc., base, por otra parte de la teoría del “libre mercado” de Adam Smith) son conceptos centrales de las culturas de raíces calvinistas.” (Subrayado por nosotros). Esta tontería ni siquiera tiene sentido, y el Dr. Sandín haría bien, si quiere hablar de la ética protestante y el trabajo, en darle una leída al célebre libro de M. Weber.

O con esto otro. Dr. Sandin: (Hablando de Dawkins) “ … para Adam Smith, es el egoísmo del carnicero, del cervecero o del panadero el soporte de la sociedad mediante “la mano invisible del mercado …” Esto es llevar el vicio demasiado lejos y exhibir un desconocimiento profundo de lo que dice criticar. Franco: “Adam Smith no fue precisamente un doctrinario y por eso se abstuvo de llevar hasta sus últimas conclusiones los principios de la libertad natural. Tampoco se le puede considerar como un vocero de los industriales y de los comerciantes. Cuando escribió el autor que nos ocupa su libro famoso se habían producido muchos de los inventos llamados a transformar radicalmente la industria inglesa. La Revolución Industrial, sin embargo, no había comenzado aún. Predominaba la pequeña industria manufacturera y el taller del artesano (…) Los industriales y los comerciantes eran proteccionistas y solo aspiraban a fortalecer sus privilegios y asegurar la exclusiva en el comercio con las colonias, extirpando en germen cualquier conato de competencia extranjera.” “Ningún otro autor ha proferido palabras más duras en aquella época contra las coaliciones de comerciantes y manufactureros, ni abogado con más calor por los intereses de los agricultores y de los obreros.(Subrayado por nosotros)

Como bien podemos ver, el asunto de “la mano invisible del mercado” no tiene que ver con lo que el Dr. Sandin plantea.

A. Smith no pudo ser, a despecho de lo que el Dr. Sandín diga, el defensor a ultranza de los intereses de la clase social dominante de su época. Pero ahora bien: si Darwin no tuvo que ver algo con el origen de las justificaciones “científicas” que avalaban la miseria de la gente y el origen de clase proletaria y de las cuáles ni siquiera Smith puede ser responsabilizado , ¿tuvo algo que ver con la consolidación del capitalismo industrial posterior a 1859? Para ese año apareció la primera edición de su obra principal, conocida coloquialmente como “El Origen de las especies”.

Hemos visto en las líneas anteriores, de parte de los intelectuales del comunismo consejista la forma en que las teorías de Darwin fueron recibidas social y culturalmente hablando. Ahora veamos si la idea de que  Darwin proporcionó los elementos teóricos para sustentar lo que se conoce como “darwinismo social” es válida. Retomemos un momento el estudio sobre Smith, la Ley de pobres y el entorno de esos años.

Polanyi: “Cuando se advirtió la importancia de la pobreza, el escenario estaba listo para el siglo XIX. La división ocurrió, alrededor de 1780. En la gran obra de Adam Smith, el auxilio de los pobres no constituía todavía ningún problema; sólo un decenio más tarde, se planteó como un problema general en la “Dissertation on the Poor Laws” de Townsend y nunca dejó de ocupar la mente de los hombres durante los siguientes 150 años.

“El cambio de atmósfera, de Adam Smith a Townsend, fue en efecto sorprendente. El primero marcó el final de una época que se abrió con los inventores del Estado: Tomás Moro y Maquiavelo, Lutero y Calvino; el último pertenecía a ese siglo XIX en el que Ricardo y Hegel descubrieron desde ángulos opuestos la existencia de una sociedad que no estaba sujeta a las leyes del Estado sino qué, por el contrario, sometía el Estado a sus propias leyes. (…) [La riqueza para Smith] era sólo un aspecto de la vida de la comunidad, a cuyos propósitos permanecía subordinada; era una característica de las naciones  que luchan por su supervivencia en la historia y no podía separarse de ellas. (…) [Por lo tanto] consideraba que sólo dentro de cierto marco político podía formularse la cuestión de la riqueza, entendiendo por tal el bienestar material de “el gran conjunto del pueblo”. No hay en su obra ninguna sugerencia de que los intereses económicos de los capitalistas  impusieran la ley a la sociedad, de que tales intereses fueran la divina providencia que gobernara al mundo económico como una entidad separada. (…) Ninguna mano oculta trata de imponernos los ritos del canibalismo en nombre del interés propio. La dignidad del hombre es la de un ser moral, que como tal es un miembro del orden cívico de la familia, el Estado y “la gran Sociedad de la humanidad”. La razón y la humanidad imponen un límite al trabajo a destajo; la emulación y la ganancia deben ceder ante ellas. (…) La economía política debía ser una ciencia humana; debía de ocuparse de lo que era natural en el hombre, no en la naturaleza.” (Subrayado de nosotros.)

Adam Smith, ya lo vemos, tenía muy en claro que debía prevalecer la defensa de la humanidad por encima de los intereses económicos. Pero en el caso de Townsend la cosa es de otra forma.

Polanyi:La Dissertation de Townsend , 10 años más tarde, se centraba en el teorema de las cabras y los perros. El escenario  es la isla de Robinson Crusoe en el oceáno Pacífico, frente a las costas de Chile.”

“En esta isla, Juan Fernández dejó unas cuantas cabras para proveerse de carne en caso de futuras visitas. Las cabras se habían multiplicado a una tasa bíblica y se convirtieron en un conveniente almacén de alimentos para los corsarios, principalmente ingleses, que estaban obstruyendo el comercio español. A fin de destruirlas, las autoridades españolas llevaron a un perro y una perra, los que también se multiplicaron grandemente a través del tiempo, disminuyendo el número de cabras que se comían. Entonces se restableció una nueva especie de balance”, escribió Townsend. “La más débil de ambas especies fue la primera que pagó su deuda con la naturaleza; la más activa y vigorosa preservó la vida”. A lo que añadía: “Es la cantidad de alimentos regula el número de la especie humana”.

(Subrayado de nosotros).

¿Les suena conocido todo esto, estimados lectores de La Ciencia y sus Demonios? El problema es que el cuento anterior parece ser esto, un cuento. Polanyi: “Señalamos que una búsqueda de las fuentes no pudo confirmar la historia. Juan Fernández trajo las cabras; pero los legendarios perros fueron descritos  por William Funnell como hermosos gatos, y no se sabe que los perros o los gatos se hayan multiplicado; además, las cabras estaban habitando en rocas inaccesibles, mientras que las playas -en esto convienen todos los reportes- abundaban en focas gordas que habrían sido una presa mucho más tentadora para los perros salvajes. Pero el paradigma no depende del apoyo empírico. La carencia de una autenticidad de anticuario no puede restar nada al hecho de que Malthus y Darwin debieron su inspiración a esta fuente: Malthus la aprendió de Condorcet, Darwin de Malthus. Pero ni la teoría de la selección natural de Darwin, ni las leyes de la población de Malthus, podrían haber ejercido ninguna influencia apreciable sobre la sociedad moderna de no haber mediado las máximas siguientes que Townsend dedujo de sus cabras y perros y que deseaba aplicar a la Ley de pobres:”

“[Townsend] El hambre domará a los animales más feroces, les enseñará decencia y civilidad, obediencia y sujeción, al más perverso. En general, es solo el hambre lo que puede aguijonearlos y moverlos (a los pobres) a trabajar; pero nuestras leyes han dicho que los pobres no tendrán hambre jamás. Debemos confesar que las leyes han dicho también que los pobres serán obligados a trabajar. Pero entonces la restricción legal se atiende con grandes problemas, violencias y ruidos; crea mala voluntad y nunca podrá producir un servicio bueno y aceptable; en cambio, el hambre no sólo es pacífica, silenciosa, una presión constante, sino que, como la motivación más natural para la industria y el trabajo, induce los esfuerzos más poderosos; y cuando se satisface por la libre abundancia de otros, establece fundamentos duraderos y seguros para la buena voluntad y la gratitud. El esclavo debe ser obligado a trabajar, pero el hombre libre debe ser dejado a su propio juicio y discreción, debe ser protegido en el pleno disfrute de lo suyo, ya sea poco o mucho, y debe ser castigado cuando invada la propiedad de su vecino.” (Subrayado de nosotros).

Este terrible último párrafo es la verdadera base del sistema capitalista como lo conocemos desde entonces, y no las teorías de la selección natural de Darwin. Polanyi: “Aquí está un nuevo punto de partida para la politología. Al enfocar la comunidad humana desde el lado animal, Townsend omitió la cuestión supuestamente inevitable de los fundamentos del gobierno; y al hacerlo así introdujo un nuevo concepto de la ley en los asuntos humanos, el de las leyes de la naturaleza.” (Subrayado de  nosotros).

Y de aquí para adelante, caballeros. A partir de estas premisas le fue posible a intelectuales como Hobbes, Hartley y Quesnay  “el salir” de las puras metáforas sobre las sociedades humanas y creer que tenían una ley de comportamiento social con validez semejante al de la Ley de la Gravitación Universal de Newton. Polanyi: “Hobbes había sostenido la necesidad de un déspota por qué los hombres son “como” bestias; Townsend insistió en que los hombres son “efectivamente” bestias, y que precisamente por esta razón solo se requiere un mínimo de gobierno.  Desde este punto de vista novedoso, una sociedad libre podría considerarse integrada por dos razas: la de los propietarios y la de los trabajadores. El número de estos últimos estaba limitado por la cantidad de alimentos;  y mientras que la propiedad estuviese segura, el hambre los impulsaría a trabajar. No había necesidad de magistrados, ya que el hambre es más disciplinante que los magistrados. Apelar a los magistrados -observaba, agudamente, Townsend-, sería “una apelación de la autoridad más fuerte a la más débil”. (Subrayado de nosotros.)

Todas estas salvajadas intelectuales de Townsend dieron la coartada intelectual necesaria a los apologistas del sistema vigente que estaba naciendo pero que no terminaba de consolidarse, ya que incluso en estos años las relaciones entre terratenientes, obreros y campesinos seguían conservando las formas que tenían en la edad feudal. ¿Por qué? ¿Qué fuerzas mantenían vigentes las relaciones entre las diferentes clases sociales? Townsend les dio la pista, o al menos así lo vieron. Polanyi: “El paradigma de las cabras y los perros parecía ofrecer una respuesta. La naturaleza biológica del hombre aparecía como el fundamento dado de una sociedad que no era de orden político. Fue así que los economistas renunciaron pronto a los fundamentos humanistas de Adam Smith e incorporaron los de Townsend. La ley de la población de Malthus y la ley de los rendimientos decrecientes de Ricardo, hacían de la fecundidad del hombre y del suelo elementos constitutivos del nuevo reino cuya existencia había sido puesta al descubierto. La sociedad económica había surgido como algo distinto del Estado Político.(Subrayado por nosotros.)

Y ahora si: El “homo oeconomicus”, junto al “bellum omniun contra omnes” estaban, gracias a unas cabras y unos perros de los no es seguro su existencia, puestos para la justificación de los intereses de los poderosos que, a través de sus representantes intelectuales, quisieron convertir un orden social en un orden natural tan eterno como se veían las leyes de la física newtoniana. Es a partir de todo lo anterior que los economistas listos y convenencieros, más, hay que decirlo, algunos biólogos despistados, pudieron hablar, por ejemplo, de la sobre-población como un problema “básicamente científico” o “estrictamente natural” que permitía, permite, por supuesto, evitar cualquier discusión referente a la forma en que la riqueza social (generada por y para los hombres) se encontraba, y se encuentra, distribuida.

Podemos ahora respondernos la pregunta que hicimos líneas arriba: Darwin, ¿tuvo algo que ver con la consolidación del capitalismo industrial posterior a 1859? Respuesta: No.

Malthus seguramente estaba enterado de todos estos debates, ¿esperan acaso el Dr. Sandín y todos los esotéricos de izquierda opuestos a Darwin que éste se encontrara al tanto de todos  los debates económicos y sociales de su época? Ni siquiera el entrevistado parece estar al tanto de la forma en que su disciplina (la biología), y en específico la teoría evolutiva, han sido usadas,  y lo siguen siendo,  tanto por los defensores del sistema capitalista como por sus antagonistas.

¿CÓMO FUNCIONA LA NATURALEZA?

Aunque esta pregunta pudiera parecer tramposa, la hacemos con base en lo que el Dr. Sandín comenta en la entrevista que le realizaron: “Las consecuencias de edificar una supuesta teoría científica, una visión de la Naturaleza, sobre conceptos, más bien sobre prejuicios sociales sórdidos y crueles y posteriormente intentar hacer creer que esos prejuicios son “leyes naturales” han sido nefastas. Han sido usados como instrumento de dominación, de justificación de la injusticia y de lucha contra la Naturaleza. Por eso tengo cierta reticencia a intentar aplicar teorías “científicas” a la planificación social. Pero en cualquier caso parecería más razonable observar cómo funciona realmente la Naturaleza e intentar amoldar, adecuar el comportamiento social a ella, como han hecho siempre los seres humanos considerados “primitivos” por los “superiores” que lo que han hecho los creadores del “libre mercado” y su extensión científica el darwinismo, que es exactamente lo contrario. (Subrayado de nosotros.)

La frase “observar como funciona realmente la Naturaleza”, y toda la cita anterior, peca con exceso de lo que critica, y más todavía. Si se acepta el “como realmente funciona” significa, desde nuestro punto de vista, caer en lo que se le critica a los científicos que trabajan con la Teoría Sintética al tratar de establecer sus criterios de investigación con base en consideraciones totalmente ajenas a la moral humana (signifique esto lo que sea) por qué finalmente se trata, según estos últimos, de ver como la naturaleza funciona verdaderamente, independientemente  de nuestros deseos y nuestros prejuicios, lo cual, si esto es cierto, significa, también, que se está realizando un trabajo científico creíble, con lo cual la discusión del Dr. Sandín no tiene siquiera sentido alguno y es una pérdida de tiempo. Y por el otro lado, y de acuerdo con lo que hemos visto en líneas anteriores, el que Darwin basara  su trabajo en metáforas sociales, no significa, ya lo hemos subrayado también, que el trabajo de Darwin no tenga validez científica alguna, a pesar de los deseos del Dr. Sandín: “La base científica, experimental o empírica de “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o el mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la existencia”, verdadero título de la obra de Darwin es absolutamente inexistente.”

¿La base científica del trabajo de Darwin es “absolutamente inexistente”? Solamente en este blog, y a despecho de la ingente cantidad de libros dedicados al tema, los escritos dedicados a la validez científica del trabajo de Darwin y todo el desarrollo posterior que se basan y aceptan el trabajo de éste demuestran, una y otra vez, la  certeza científica de la evolución, del trabajo de Darwin y de la teoría sintética. Y además, si por modelos se trata, que el Dr. Sandín no pare en proponer el suyo, según la larga cita siguiente: “ Y en este contexto las características fundamentales de la naturaleza derivadas de “mi” propuesta, (que no voy a plantear aquí porque es un tema complejo, porque los procesos biológicos son de una enorme complejidad) son que los fenómenos que componen la vida, desde las células, los órganos y tejidos, los organismos, las especies y los ecosistemas, hasta la totalidad del ecosistema global que constituye la Tierra, están organizados en sistemas interconectados, cada uno de ellos integrados en otro sistema de rango mayor en los que todos, absolutamente todos sus componentes son necesarios para un funcionamiento equilibrado.”

“Que lo que mantiene la dinámica de la Naturaleza no es la competencia sino algo que podíamos llamar cooperación si no fuera un término antropocéntrico tan del gusto de los darwinistas y que prefiero denominar relaciones de interdependencia. Es decir, que la forma más adecuada de vivir en armonía con la Naturaleza ha sido la que ha mantenido el Hombre durante la inmensa mayor parte de su existencia sobre la tierra: el “colectivismo primitivo”, pero como es evidente que no parece razonable intentar volver a ese modo de vida, creo que se puede definir sucintamente el modelo social que más se ajusta a la forma, a los sistemas en que está organizada la Naturaleza con tres palabras: Autogestión y federalismo. (Subrayado de nosotros.)

Cooperación, relaciones de interdependencia, Autogestión y federalismo. Palabras y frases que reflejan, y creemos que el Dr. Sandín no se opondrá a esto que escribimos, una visión del mundo que evidentemente trata de ser la antípoda de otra basada en la competencia pero que, por el otro lado, no deja de ser, ésta visión, una más, quizás un modelo que tendría que demostrar su pertinencia y validez para la explicación de lo que sucede en la naturaleza de acuerdo al método científico comúnmente aceptado. E incluso sería necesario ver hasta que punto lo que dice el Dr. Sandín se opone al modelo propuesto por Darwin ya que, en primera, no se ve de que forma la cooperación y las relaciones de interdependencia necesariamente se opongan a la noción de competencia (el equilibrio forma también parte del discurso biológico vigente, y no es posible dejar de ver en el discurso del Dr. Sandín cierto paralelismo con la entropía y los sistemas termodinámicos mal entendidos), y en segunda, porque pensar en términos de federalismo y autogestión los sistemas en los que los seres humanos (¿quiénes más?) entendemos que está basada la naturaleza, según el Dr. Sandín, tendría que demostrarse de alguna manera, siempre y cuando podamos, primero, ponernos de acuerdo en un concepto tan escurridizo como lo es el de “autogestión”, y si no pregunten a los diferentes anarquismos. Además, y si las propuestas de qué es la naturaleza no les parecen a ustedes, estimados lectores de La Ciencia y sus Demonios, suficientes, existen algunos que plantean que la naturaleza y su organización son otra cosa, como el Dr. Guy Barrand de la Universidad París-Sud, que plantea en un trabajo aparecido recientemente en “Arxiv” que los sistemas de la naturaleza se encuentran estructurados como una programación Orientada a Objetos (para los que no conocen de computación, la programación OO es, simplificando mucho, un tipo de programación que se encuentra en los lenguajes de alto nivel como, por ejemplo, Visual Basic o JAVA). Para sus argumentaciones, el Dr. Barrand no duda en utilizar el formalismo matemático de Hilbert y la mecánica cuántica, entre otras cosas, en una discusión que, finalmente, él mismo acepta es más filosófica que científica. ¿Cuál será el criterio para aceptar la posición filosófica del Dr. Sandín o del Dr. Barrand como la más acertada? No lo sabemos.

Pero lo que sí podemos saber más allá de toda duda razonable, es que la Teoría Sintética funciona, por qué es la base de muchas de las cosas que el Dr. Sandín aborrece. Al preguntar el entrevistador acerca  de las razones por las cuales la visión de Darwin es la más aceptada, el Dr. Sandín se despacha con lo siguiente: “Parece claro que el arraigo de la “fe” (porque eso es lo que es) en el huxleismo (hablemos con propiedad) es producto del adoctrinamiento que los biólogos reciben en las universidades (han creado un mito de la figura de Darwin que no se corresponde, ni de lejos, con la realidad), por los libros de texto, generalmente de origen anglosajón que se utilizan y por el control de las publicaciones científicas también fundamentalmente anglosajonas. No olvidemos que la concepción de la vida del darwinismo-huxleismo tiene un gran componente cultural y que Darwin es un icono de la cultura anglosajona (…) Un adoctrinamiento que remata el recibido en los libros de texto de secundaria, que, por cierto, según me han informado colegas dedicados a la enseñanza, suelen ser una verdadera apología de la “ingeniería genética” y los transgénicos. Parecen bastante bien controlados.” (Subrayado de nosotros.)

Dejando de lado los insultos gratuitos de los iconos, el control dictatorial, la fe y el adoctrinamiento, habría que preguntarse si la ingeniería genética y los productos transgénicos podrían existir siquiera con una base no científica como la demostrada de la teoría biológica basada en los trabajos de Darwin, entre otras cosas. Es francamente difícil aceptar que esto último sea cierto y uno no puede dejar de preguntarse que se propone el Dr. Sandín al insultar a los colegas de su profesión y en paralelo denunciar cosas que son el caballito de batalla de la izquierda esotérica en sus más diversas presentaciones. Pareciera que en vez de entender que sucede independientemente de sus deseos, el Dr. Sandín trata de ganarse adeptos.

Y lo misma pregunta acerca de si al Dr. Sandín le interesa más ganar adeptos que entender que está sucediendo se da por el siguiente comentario. Dr. Sandín: “Voy a intentar resumir cómo se montó la supuesta base teórica aceptada hoy, como dicen, por “la comunidad científica”: A principios del siglo XX, el darwinismo estaba prácticamente marginado por los biólogos porque los datos experimentales contradecían la variación gradual como responsable de la generación de nuevas especies. Entonces, un grupo de matemáticos y genetistas reunidos por su condición de fervientes eugenistas se inventaron la llamada “genética de poblaciones”, basada en una concepción simplista de la transmisión de las características genéticas que ya se sabía errónea por entonces, pero con los datos recientes es absolutamente falsa y basada en cálculos matemáticos (la probabilidad de sacar cara o cruz en una moneda lanzada al aire), es decir, también al margen de los datos experimentales. Sobre esa base “científica” se montó la llamada “Síntesis Moderna”, que es lo que se enseña actualmente en las universidades como base teórica de la evolución.” (Subrayado por nosotros.)

Todo  esto que dice el Dr. Sandín es discutible. Para empezar, se pretende que aceptemos la idea de que la “Síntesis Moderna” es el trabajo de un grupo de conspiradores que se basaron en el trabajo de un sólo hombre que a su vez tenía el avieso propósito de crear algo que justificara el sistema vigente (ver la discusión anterior), y que olvidemos que la teoría de Darwin es la continuación y conjunción de trabajos anteriores, algo que él mismo escribió reconociendo que siempre se sintió en deuda con científicos anteriores, de acuerdo a lo que nos cuenta el Dr. Godfrey Guillaumin: “Hacia 1830, el problema del origen de las especies se reconocía en la obra de [Charles] Lyell como una dificultad teórica derivada directamente del desarrollo de la geología la paleontología y la zoología. (Fue por ello que hacia 1836 [John] Herschel, en la carta dirigida a Lyell, sostuvo que el origen de las especies era el misterio de los misterios.) La obra de Lyell fue muy  importante para Darwin. En una carta escribió: [Darwin] “siempre tengo la sensación de que la mitad del contenido de mis libros sale del cerebro de Lyell y que nunca lo reconozco suficientemente … que el gran mérito de los “Principios” era que alteraba el tono completo del propio pensamiento y, por consiguiente, que cuando se veía una cosa nunca vista por Lyell, uno lo seguía viendo parcialmente a través de sus ojos.”

Para continuar, viene de nuevo a sacar el asunto de la eugenesia que inmediatamente remite, guste o no, a las atrocidades cometidas por los nazis en la Segunda Guerra Mundial en donde Darwin, Nietszche, Marx y Stalin vienen a ser los malditos que le dieron la idea de la selección del más fuerte a Hitler, cuando ya varios estudios han refutado eso. También parece que  el Dr. Sandín ignora o no quiere ver que cierta forma de eugenesia se practica en la medicina contemporánea en, por ejemplo, la administración de antibióticos y hormonas. En “La Biología molecular y el provenir de la medicina” (1966), de Edward L. Tatum, , el autor escribe lo siguiente: “Las posibilidades preventivas y terapéuticas serían entonces múltiples y variadas, yendo de la prevención  de la infección a la de la duplicación, de la expresión y de la integración del material nucleico viral, quizás con la ayuda de agentes virales tales como el HBB, la guanina y el IUDR, hasta la quimioterapia específica que desemboque en la destrucción de las células modificadas, o incluso a su reconversión en la normal.”

“Numerosos autores como yo, han dado su opinión sobre la exploración técnica de los conocimientos recientes de la genética y de la biología molecular con vistas a mejorar la vida humana y a actuar sobre la herencia. Desde esta óptica, las intervenciones eugenésicas tienen un efecto al nivel de los genes existentes y traducen el esfuerzo voluntario y consciente para atenuar la prevalencia y la expresión de genes indeseables. Este esfuerzo no será coronado por el éxito más que en la medida en la que los genes desfavorables sean identificados, en la que se disponga de métodos que permitan la detección de estos “genes silenciosos” en los portadores, y sobre todo en la medida en la que los seres humanos acepten su responsabilidad social y se abstengan de perpetuar tales genes.”

“La intervención eugenésica se sitúa en el estadio de la expresión fenotípica de un gen. Aunque el término haga recular a algunos, la eugenesia se practica ya en la medicina bajo la forma de administración de vitaminas y hormonas como la insulina y la tiroxina. Se encuentran todavía ejemplos más sintomáticos en la prevención de la acumulación nefasta  de productos tóxicos debidos a desordenes genéticos, por restricciones dietéticas, como la fenilalanina en la fenilcetonuria, de la galactosa en la galactosemia, de ciertos aminoácidos ramificados en la enfermedad  del sirope de arce, o en la acidemia isovalérica descrita recientemente. Estas enfermedades son de gran interés, pues van todas acompañadas de retraso mental. Este hecho, asociado  a la acción de ciertas drogas como el LSD (ácido lisérgico), permite preveer la comprensión, a partir de bases orgánicas, de otras enfermedades como la esquizofrenia, y su tratamiento eficaz.”

Todo lo anterior fue escrito en una época en que el VIH ni siquiera se planteaba en el horizonte. Y a menos que sea uno un necio negacionista del SIDA, o un sádico que se plantee “que la selección natural debe seguir su curso”, ¿no es acaso la investigación sobre la prevención y/o su cura eficaz una especie de intervención eugenésica? Al parecer las cosas no son tan simples en un asunto de blanco y negro.

Y finalmente, el asunto de las matemáticas.

Es la primera vez, que nosotros conozcamos, que se plantea de forma directa que las matemáticas sirven, de una manera que el Dr. Sandín no demuestra, para apoyar a la teoría evolutiva. Toda la literatura creacionista y del “diseño-intelegentismo” consultada, plantea, por regla general, cuando se refieren a las matemáticas, que estas muestran que la evolución darwiniana es falsa por qué, simplificando mucho, la lógica matemática indica que aquella no puede ser cierta. En el caso de quien esto escribe, simplemente no puede estar de acuerdo con el Dr. Sandín. Dejando de lado la absurda ejemplificación de la probabilidad, queremos decir dos cosas. Primero:  las aplicaciones matemáticas usadas en biología no realizan sus cálculos ni su teoría en abstracto, independientemente de la realidad experimental de las poblaciones y/o grupos sociales que sufren, por ejemplo, de una enfermedad determinada, como se ve en el caso en que la Epidemiología hace uso de las matemáticas.  No servirían de algo si las matemáticas se quedaran en una cuestión teórica independiente de las bases experimentales, y no pretendemos negar las dificultades inherentes al uso de las matemáticas en la biología. Segundo: los comentarios del Dr. Sandin son la cara reversa de la moneda en la que por el lado principal se encuentran los  trabajos y comentarios de personas como Dembski, a las cuales se les puede dedicar lo siguiente: [Ziman] “La logicidad no es una condición suficiente del discurso científico. Se aplica sólo a la gramática del lenguaje científico, pero no dice nada acerca de los contenidos de los mensajes cuya forma limita. Los teoremas consensuales de la lógica formal constituyen una importante rama de la matemática pura, pero desde un punto de vista científico prácticamente no dicen nada. Casi toda la ciencia se basa en una serie de principios que comparte la comunidad de estudiosos,  pero que no se pueden deducir de la lógica sola.” Y no importa aquí si se quiere negar o apoyar una teoría científica: las matemáticas por sí solas no deciden la validez de alguna teoría científica. Que nuestra cultura científica pretenda como fin deseable la matematización de su conocimiento no significa que dicha matematización sustituya a ese conocimiento.

MARX NO ES RESPONSABLE

El abuso que mencionamos líneas arriba de la figura de Marx por parte del Dr. Sandín para tratar de darle validez teórica a  sus posiciones en contra del trabajo y la teoría de Darwin  es parte de una tradición que toma fuerza, por un lado, de las vivas discusiones que se fomentaron al calor de las luchas de clases tal como lo comentaron Pannekoek y Mattick y, por el otro lado, es la herencia de los equívocos que se generaron a partir de las interpretaciones filosóficas heredadas de la Escuela de Frankfurt. Como quiera que sea, la utilización de los escritos de Karl Marx para justificar posiciones a favor o en contra de la teoría darwinista obvian la cita de los trabajos de Marx, en el peor de los casos o, cuando bien va, hacen una interpretación parcial de ellos, como en el caso del Dr. Sandín: Pero no resisto la tentación de citar textualmente a Karl Marx, del que no se puede decir que fuera precisamente simple, en una carta a Engels, después de leer con atención el libro de Darwin que, inicialmente consideró positivamente como explicación “materialista” de la Naturaleza: Es curioso ver cómo Darwin descubre en las bestias y en los vegetales su sociedad inglesa, con la división del trabajo, la concurrencia, la apertura de nuevos mercados, las ‘invenciones’ y la ‘lucha por la vida’ de Malthus. Es el bellum omniun contra omnes de Hobbes, y esto hace pensar en la Fenomenología de Hegel, en la que la sociedad burguesa figura bajo el nombre de ‘reino animal intelectual’, mientras que en Darwin es el reino animal el que representa a la sociedad burguesa. (Marx-Engels Correspondence 1862 Source: MECW Volume 41, p. 380). (Subrayado de nosotros).

Según el Dr. Sandín, la cita de la carta anterior debe interpretarse como una crítica fulminante contra de Darwin. Según nosotros, la cosa no es así. Marx efectivamente mostró una admiración por el trabajo de Darwin que se manifestó en muchas cartas y escritos que, incluso llegó al grado de dedicarle su trabajo de El Capital (Por cierto, Marx no solamente le envío una copia de El Capital a Darwin, también le envió una a Spencer). Por que, a diferencia de lo que parece creer el Dr. Sandín, Marx encontró en Darwin la equivalencia naturalista de lo que el veía en la historia desarrollada por los hombres en general y en el capitalismo en particular. López Arnal: “Pero hay otras cartas. Esta por ejemplo, errada en mi opinión, es de 1861: “El libro de Darwin es muy importante y me convence como fundamento científico-natural de la lucha de clases histórica. El precio que hay que pagar, naturalmente, es la grosera manera inglesa del desarrollo. Pese a todas sus insuficiencias, aquí no sólo se da el golpe mortal a la “teleologia” en la ciencia de la naturaleza, sino que también se expone el sentido racional de la misma” (MEW 30, p.578).”

“Esta otra es de ocho años después. Una carta a su hija Laura y a su yerno Paul Lafargue: Partiendo de la lucha por la vida en la sociedad inglesa -la guerra de todos contra todos, bellum omnes contra omnes-, Darwin ha sido llevado a descubrir que la lucha por la vida es la ley dominante en la vida “animal” y vegetal. Pero el movimiento darwinista, por el contrario, ve en ello una razón decisiva para que la sociedad humana no se emancipe nunca de su animalidad” (Marx a Laura y Paul Lafargue, 15.2.1869; MEW 32, p. 592). Remarco (escribe López Arnal): el movimiento darwinista. Ya entonces.”

Pero no solamente existen cartas, sino también citas del trabajo de Darwin y comentarios. Marx: “(citando primero a Darwin) Presumo que bajo grado de organización significa que las distintas partes están poco especializadas para las funciones específicas; y que podemos comprender el motivo por el cual partes que deben cumplir funciones diversas deben permanecer variables, por qué la selección natural no debe haber preservado o rechazado cualquier desviación pequeña de las formas tan cuidadosamente como en los casos en que la parte debe cumplir fuciones específicas. Del mismo modo, un cuchillo que debe cortar cosas de todo género puede asumir casi cualquier forma, en tanto que el mismo instrumento, usado para fines particulares, debe asumir una forma específica”. (Ch. Darwin, On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life, Londres, 1859, p, 149).

“(Escribe Marx después de esta cita:) Diferenciación, especialización, simplificación: he aquí algunos de los resultados más importantes de la división de los instrumentos o de las herramientas de trabajo de acuerdo con su empleo: en instrumentos de corte, por ejemplo, o de perforación, de comprensión, etc. ¡Baste imaginar solamente las formas infinitamente diversas que se les ha dado por ejemplo a los cuchillos, ya que para cada tipo particular de empleo se les da su objetivo particular correspondiente y exclusivamente la forma correspondiente a este objetivo particular!”

“No bien un mismo tipo de trabajo, o mejor dicho, no bien las diversas fases de la fabricación que se llevan a cabo en la producción de un determinado producto o de una mercancía particular se diversifican, se descubre que la facilidad de su ejecución depende de determinadas modificaciones introducidas en en los instrumentos, adaptados anteriormente a usos diversos. En que dirección deba producirse la modificación resulta claro de la experiencia y de las dificultades particulares que poco a poco impone la forma todavía no modificada. La diferenciación, la especialización y la simplificación de los instrumentos de trabajo tienen, por lo tanto, el mismo origen que la división del trabajo; si así no fuera, sería necesario un conocimiento “a priori” de las leyes de la mecánica, etc. Darwin (véase la cita) hace la misma consideración a propósito de la especialización y de la diferenciación hasta de los órganos de los seres vivos.(Subrayado de nosotros).

Esta cita demuestra, a despecho de lo que puedan pensar el Dr. Sandín y compañía, que Marx, al considerar y admirar el trabajo de Darwin, encontró en éste la equivalencia natural de su estudio social. López Arnal nos recuerda incluso que marxistas con competencias lógicas acreditadas como Manuel Sacristán eran claros del vínculo existente entre el trabajo de ambos pensadores: “Manuel Sacristán escribió unas notas sobre esta última carta [la enviada a su hija y su yerno}: “1. a) Marx admite que la génesis de la idea de Darwin no empequeñece a su acierto; b) Distingue tácitamente entre ciencia y política;c) Rechaza tácitamente la inferencia “ab esse ad debet”; d) Texto de mucha importancia para mostrar que es un error imputar a Marx economicismo. El esquema mental es el mismo: hay papel activo de la cultura, de la artificialidad. Más, en general, concepción de la relación hombre-naturaleza. 2. El texto documenta, por una parte, el límite del naturalismo de Marx. Por otra, un efecto bueno del hegelismo, que (?) pensar por “Aufhebung”. Consiguientemente, el indeterminismo”.  (Subrayado de nosotros).

En su afán de justificarse ideológicamente, el Dr. Sandín olvida (o desconoce, no lo sabemos) que el interés de Marx por comprender como la ciencia y la técnica es utilizada por el capital para someter a los trabajadores y generar la plusvalía pasa por una comprensión clara del fenómeno social del uso de aquellas en el proceso de producción capitalista. Marx incluso es claro, a diferencia del Dr. Sandín, que la ciencia es, antes que otra cosa, un trabajo colectivo, y no las resultas de la mente de una persona por muy brillante que sea. Marx: “[define al trabajo científico como] trabajo en general … todo trabajo científico, todo descubrimiento, todo invento. Está condicionado en parte por la cooperación con seres vivos y en parte por la utilización de trabajos de predecesores” (“El Capital”), tal como Darwin mismo lo reconoció, lo vimos en una cita anterior. Y no solamente esto. Marx: “Darwin ha despertado el interés por la historia de la tecnología natural, esto es, por la formación de los órganos vegetales y animales como instrumentos de producción para la vida de las plantas y los animales. ¿No merece la misma atención la historia concerniente a la formación de los órganos productivos del hombre en la sociedad, a la base material de toda organización particular de la sociedad? ¿Y esa historia no sería mucho más fácil de exponer, ya que, como dice Vico, la historia de la humanidad se diferencia de la historia natural en que la primera la hemos hecho nosotros y la otra no?”  (“El Capital”).

Esto es hacer ciencia (ciencia económica y social, que en Marx va hasta sus últimas consecuencias del trabajo científico de sus predecesores) y no pretender obtener una serie de justificaciones que sirvan para apuntalar un prejuicio. A pesar de lo que crean y piensen el Dr. Sandín y su entrevistador, y con ellos muchísimos integrantes de la izquierda esotérica (esa posición que ha renunciado a estudiar y a pensar en nombre de pseudofilosofías irracionalistas) los trabajos teóricos de Marx y Darwin no se oponen  por qué, desde diferentes ámbitos, los dos tratan de entender un ámbito de una realidad asequible al conocimiento humano que han elegido estudiar,   y no pretendieron ganar adeptos fáciles.

Pero seamos claros también. La posición esbozada por el Dr. Sandín y por su entrevistador es parte de una corriente de izquierda que tomó mucha fuerza a partir del auge del trabajo teórico de la Escuela de Frankfurt (sobre todo de algunos de sus representantes) en los años sesenta del siglo pasado. En el caso específico de la ciencia, y simplificando mucho, ya que este no es el lugar para una explicación a profundidad del trabajo teórico de Frankfurt, la ciencia es desvinculada del proceso de producción capitalista y absolutizada como proceso independiente. En otras palabras, olvidaron o desvincularon, dentro de su crítica cultural de la sociedad capitalista, que el capital se apropia de la ciencia  no en cuanto a “ciencia capitalista” sino en cuanto a ciencia y que aquel determina sus usos y aplicaciones en el proceso de valorización, dando, por consiguiente, a la ciencia, el carácter de “fuerza productiva” independiente del desarrollo capitalista . Altvater: “El concepto de productividad (proporcionado por Habermas a la ciencia) tiene por función … “la proletarización tendencial de los estudiantes y de las profesiones universitarias” y probar así la solidaridad objetiva que liga los estudiantes al proletariado. Una vez admitida que la ciencia es una ciencia productiva autónoma, nada más fácil que caracterizar al conjunto de la “intelligentsia” científica como trabajador productivo, independientemente de su relación con el proceso de producción capitalista, …”

“La teoría de la ciencia fuerza productiva refleja un fenómeno real: el creciente carácter científico de la producción. Como la “producción” de fuerzas de trabajo cualificadas y altamente cualificadas, por un lado, y los resultados científicos explotables desde el punto de vista capitalista, por otro, pueden limitar el desarrollo de las fuerzas productivas y el proceso de acumulación, el capital y el Estado, en tanto que “capitalista colectivo ideal”, están obligados a adaptar escuelas y escuelas superiores, de forma creciente, a las necesidades cuantitativas y cualitativas en fuerzas de trabajo y en resultados científicos. Esto no implica por tanto que escuelas escuelas superiores sean sectores productivos, ni que los profesores y estudiantes sean trabajadores productivos o la ciencia productiva en sí.” 

Pero al olvidar o desconocer todo lo anterior, Frankfurt para empezar, y ahora el Dr. Sandín, pretenden hacernos pasar la idea de una ciencia es algo que para ambos se mueve (a través de sus representantes) como un monolito que, incluso por sí mismo, apuntala la ganancia capitalista de las empresas, y además olvidan o desconocen que ya Marx mismo puso en evidencia las contradicciones inherentes al proceso de valorización capitalista, de los cuales la ciencia como tal forma parte. Altvater: “Las contradicciones que esto implica (la idea de la ciencia autónoma) para el proceso de producción en tanto que proceso de valorización del capital se excluyen del teorema que hace de la ciencia “una fuerza productiva” independiente del capital. Cuando se hace abstracción del proceso de producción capitalista en tanto que unidad del proceso de trabajo y del “proceso de valorización” y se confunde la “necesidad” de la ciencia y de la formación para el capital con su “productividad”, se eliminan al mismo tiempo las contradicciones que proceden y se traducen en el “numerus clausus”, la debilidad permanente y pretendidamente “natural” de los recursos que dispone el Estado para la educación, la falta de técnicos y directores.”

Y también se eliminan en esa abstracción las apreciaciones que permiten aclarar quienes y de qué formas deciden, realmente, el contenido de la investigación científica dando pié a dos posiciones que de entrada parecen esquizofrénicas pero que en realidad son complementarias: o los científicos son seres  carentes de la mínima capacidad para decidir el contenido y la dirección de sus proyectos e investigaciones ya que se encuentran sujetos a la dictadura de Colegios, Asociaciones, Directores, universidades o empresas que con base en los subsidios someten o excluyen a los rebeldes y meten miedo a los conformistas, o son seres que se regodean en su miseria determinista para seguir disfrutando, como nos platica el Dr. Sandin, de su enajenación y su posición privilegiada. En ambos casos: pura caricatura que ni explica el proceso contradictorio de valorización del capital con respecto a la ciencia ni la forma en que se toman las decisiones en las diferentes comunidades científicas, y de paso sirve para desacreditar cualquier teoría inconveniente con algún modelo teleológico como los que pregona el creacionismo o su hermano “científico” del diseño inteligente, para complacencia del Dr. Sandín que a su vez  desacredita cualquier debate contra los integrantes de dichas corrientes psudofilosóficas  porque los científicos no tiene nada que debatir sobre esas cosas (Dr. Sandín), aunque  esos escriban y digan tonterías con singular alegría un día sí y otro también, organicen juicios para tratar de ganar  lo que son incapaces por  vía de  la ciencia y su método, y pretendan hacer pasar su farsa teórica por conocimiento científico, engañando a un público desinformado. Y finalmente: ¿Qué otra cosa se podría esperar de esa abstracción que desvincula a la ciencia de la valorización capitalista y la convierte en un absoluto? Altvater: “Si se considera ciencia a la ciencia productiva, independientemente de sus efectos contradictorios sobre el capital, únicamente a través de la manipulación tecnocrática, solo quedan como categorías críticas contra la utilización concreta de esta “fuerza productiva” criterios tales como los siguientes: humano/inhumano, investigaciones militares/investigaciones pacíficas.”

O selección natural/autogestión-federalismo, como nos comenta el Dr. Sandín en su entrevista…

Terminemos.

Dr. Sandín: Creo que los jóvenes progresistas que se creen darwinistas por oposición al creacionismo deberían informarse sobre quienes crearon y quienes mantienen este “pensamiento único” biológico en contra de todas las evidencias científicas. También sería bueno que se informaran sobre la verdadera opinión sobre el darwinismo de Marx y Engels, cuando leyeron la obra de Darwin con atención”. (Subrayado de nosotros.)

Hemos visto en esta larga discusión que el anterior comentario del Dr. Sandín simplemente no es cierto: la opinión de Marx y Engels acerca del trabajo de Darwin fue siempre laudatoria, lo hemos visto tanto en los escritos y cartas de Marx y los intelectuales del Comunismo Consejista, ya qué, para ellos y otros más, no existían las confusiones como las que ha mostrado el Dr. Sandín. Korsh: “Thomas Hobbes no estaba haciendo ninguna crítica en el siglo XVIII cuando describía la situación de la sociedad burguesa (de la sociedad en general, de acuerdo a la ilusión común entonces a los pensadores burgueses) como un “bellum omnes contra omnes”, solo pacificado, pero definitivamente, por férrea dictadura del estado; ni tampoco pensaba estar criticando nada los posteriores cantores de la “libre concurrencia” al intentar basar esa idea con una fórmula darwiniana mal entendida que es a su vez una injustificada transposición de la situación de la sociedad burguesa a la naturaleza. Y Mandeville glorificaba en el siglo XVIII a la sociedad burguesa cuando describía una estructura dispuesta finalísticamente  por una providencia juguetona según la fórmula “Private Vices – Public Benefits” (…)

“Por lo que hace especialmente a la relación entre lucha concurrencial burguesa y la “lucha por la existencia” darwiniana, Darwin mismo ha dicho: “Esta es la doctina de Malthus aplicada a todo el reino animal y vegetal”. Mas correcto sería decir que la particular forma de la división del trabajo producida en la sociedad burguesa por la concurrencia de varios productores de mercancías es, (…) una forma animal inconsciente de autoconservación social. Ya Hegel ha llamado a la sociedad burguesa “reino animal espiritual”. En este sentido escribe Marx en “El Capital”:

“ … la división social del trabajo enfrenta a productores independientes de mercancías que no reconocen más autoridad que la concurrencia, la constricción que ejerce sobre ellos la presión de sus respectivos intereses  del mismo modo que en el reino animal “la lucha de todos contra todos” mantiene más o menos las condiciones de existencia de todas las especies.” (Subrayado de nosotros)

Y tampoco se puede aceptar los comentarios que hace el Dr. Sandín con respecto al trabajo al trabajo de T. H. Huxley: “El verdadero artífice del darwinismo (no el único, pero sí el principal) fue Sir Thomas Henry Huxley que sí era biólogo (además de eugenista) y fue el que “depuró” las confusas ideas de Darwin más convenientes para su ideología: la selección “natural” y el azar. Para ello, fundó, junto con Hooker, Spencer y otros científicos afines el X-Club que controló las principales instituciones científicas de Gran Bretaña y también fundaron la revista Nature, con el objeto de promover el darwinismo y controlar las publicaciones. Se puede decir que Thomas Henry Huxley fue “el San Pablo” del darwinismo, al que convirtió en una especie de religión.” No se puede aceptar esto por qué presupone que, al menos en los casos de Spencer y Huxley, ambos compartían un afinidad de carácter ideológico, algo que no parece ser el caso, al menos en la idea de progreso, ya que, mientras Spencer era partidario de lo que ahora sería considerada una visión ingenua de la “idea del progreso”, el trabajo de Huxley, en sus consecuencias sociales, parece que llevó más bien a un escepticismo radical que desembocaría en el nihilismo de la “decadencia de Occidente” y el alucinante trabajo de O. Spengler. Y el asunto del X-Club y la fundación de la revista “Nature”, a menos que el Dr. Sandín presente algo más que sus declaraciones -pruebas aceptables más allá de toda duda razonable- parece un ejemplo más de conspiración barata de la peor especie.

En suma: lo que el Dr. Sandín y su entrevistador hacen con respecto al trabajo de Darwin-científico estudioso de la naturaleza son una serie de extrapolaciones injustificadas de la crítica de la función ideológica que desde Marx se ha dedicado a las ciencias sociales, principalmente a la Economía, pero no solo a ésta. Un error grave que se repite varias veces en los trabajos de los principales representantes de la Escuela de Frankfurt y en los de sus seguidores, pretendiendo que las limitaciones ideológicas que el marxismo había detectado en las ciencias sociales se aplican, sin más, a las ciencias físicas, o a la biología, como en el caso que nos ocupa. Desde los años sesenta del siglo pasado este es un irracionalismo que pretende usar a la razón contra ella misma en una actitud que recuerda aquello de “pretender usar el Evangelio contra la Iglesia sin tener que seguir el Evangelio” y ha dado pié a las más desaforadas “teorías” que no explican algo, que se pretenden o muy revolucionarias o al menos alternativas, pero que terminan por hacerle el juego a la derecha política. Y terminan estas “teorías” por hacerle el juego a la derecha por varias razones: siembran confusiones acerca de lo que es el método científico y su aplicación  al conocimiento humano en sus diferentes esferas, evitan que las personas que no están en contacto directo con el conocimiento científico generado entiendan algo de lo que pasa ahí por que o es muy confuso, o muy soberbio, o muy “unilateral” o cualquier adjetivo que sirve para menospreciar a la ciencia y, finalmente,  alejan de cualquier posición marxista o al menos crítica a los científicos naturales que de entrada no son hostiles al socialismo. Peor es aún la cosa por que esto último no es nuevo.

Pretendiendo el Dr. Sandín y seguidores descalificar el trabajo de Darwin usando el de Marx, pretende también, quizás sin proponérselo, pero eso es lo de menos, darle una prioridad al marxismo en las ciencias naturales que éste ni tiene ni tampoco quiere, de la misma manera que el marxismo soviético (y sus derivados) lo hizo hace menos de 100 años. Korsch: “El marxismo, independientemente de su indiscutida aceptación de la “prioridad” (Priorität) genética de toda la naturaleza a todos los acontecimientos  históricos y humanos, está interesado primordialmente sólo en los fenómenos e interrelaciones de la vida histórica y social. O lo que es lo mismo: está primordialmente interesado sólo en cuanto, respecto a las dimensiones del desarrollo cósmico, ocurre dentro de un breve período de tiempo y en cuyo desarrollo puede entrar como fuerza práctica, influyente. La incapacidad para ver eso por parte de ciertos marxistas ortodoxos del partido comunista explica sus persistentes intentos para reclamar la misma superioridad indudablemente poseída por la teoría marxiana en el caso de la sociología, en aquellas opiniones bastantes primitivas y atrasadas que hasta el mismo día de hoy mantienen los teóricos marxistas en el campo de las ciencias naturales. Por estas innecesarias intromisiones, la teoría marxiana está expuesta al bien conocido desdén que dedican a su carácter “científico” incluso aquellos especialistas contemporáneos que en general no son hostiles al socialismo.(Subrayado de nosotros.)

Hoy no existen ni los soviéticos, ni los partidos comunistas influyentes, pero cada vez que se quiere usar a Marx para cuestionar algo que no gusta de las ciencias naturales, aparecen o los seguidores de Frankfurt o personas como el Dr. Sandín que realizan, pretendiendo usar el marxismo, “intromisiones innecesarias” irracionalistas que no explican algo, siembran confusión y le sirven muy bien a los dueños del capital para descalificar  cualquier alternativa que niegue la forma en que usan la ciencia y la tecnología, cuando logra el capitalismo   sobrellevar sus propias contradicciones, cosa por lo demás un poco más sencilla mientras la lucha de clases discurre por carriles irracionales sobre todo cuando se tocan estos temas de la ciencia y su herencia social y se confunden las cosas. Es un poco divertido ver como los irracionalistas de la izquierda esotérica de hoy siguen el mismo patrón de comportamiento de los dogmáticos de ayer.

¿Es la teoría sintética una teoría científica, o es un engaño, como se esfuerza en decir el Dr. Sandín, y con él varios más?

Para quien esto escribe, sin ser biólogo, la Teoría Sintética y el trabajo de Darwin en general cumple con la idea de ciencia. Ahora bien: si la realidad es una lucha de ideas, y solamente esto, puede que el Dr. Sandín tenga razón. Su actitud hipercrítica, la invocación a ver exclusivamente un problema ideológico en una investigación científica hace que no se pueda dejar de citar unas palabras de Marx en el prólogo a “La ideología alemana”:

“Imaginaba, hace poco tiempo un tipo curioso que, si los hombres se ahogaban en el agua, era debido únicamente al hecho de que estaban poseídos  por la “idea de la gravedad”, y que sólo era necesario sacarles de la cabeza esa manía, considerándola por ejemplo como una idea nacida de la influencia religiosa y de la superstición para sustraerlos del peligro de ahogarse.”

Quizás, hoy, baste quitarnos “la idea religiosa del darwinismo” para no morir por SIDA o caer en cama por gripe. Uno nunca sabe… aunque, por lo que poco que puede apreciarse, por el lado del marxismo como por el lado de la ciencia, se ve que la herencia de Darwin es, hasta hoy, funcional y científicamente válida, independientemente de si mañana es sustituida por algo mejor.

                            México, D.F., 15 de julio – 25 de agosto de 2011

REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA.

–  La entrevista al Dr. M. Sandín:

Sergio de Castro Sánchez: Entrevista a Máximo Sandín, autor de “Pensando la evolución, pensando la vida”.  La visión darwinista de la condición humana es una justificación del statu quo.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=130930

Revisado el 24 de agosto de 2011.

– Salvador López Arnal:  Sobre Marx, Darwin y el darwinismo.

http:/ /www.rebelion.org/noticia.php?id=131309

Revisado el 24 de agosto de 2011.

–  Paul Mattick: El marxismo y la nueva física.

http://www.geocities.com/cica_web

Revisado el 24 de agosto de 2011.

Libros consultados:

  • Adam Smith: Investigación sobre la naturaleza  y causas de la riqueza de las naciones. FCE. México, 2002
  • Anton Panneckoek: Marxismo y Darwinismo. En: Carlos Marx: Vida y Obra. Críticas de la Economía Política. Edición Latinoamericana 22/23. Ediciones El Caballito. México, 1984.
  • E. Alvater, Freerkhuisen: Sobre el trabajo productivo e improductivo. En: Trabajo productivo e improductivo. Críticas de la Economía Política. Edición Latinoamericana 8. Ediciones El Caballito. México, 1978.
  • Edward L. Tatum: La biología molecular y el provenir de la medicina. En: Biología Molecular. Varios autores. Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. México, 1981.
  • Karl Korsch: Karl Marx. Ariel. México, 1983.
  • Karl Korsch: Tres ensayos sobre marxismo. Ediciones ERA. México, 1979,
  • Karl Marx: Capital y Tecnología. Manuscritos inéditos (1861-1863). Editorial Terra Nova. México, 1980.
  • Karl Marx: La ideología alemana. Ediciones de Cultura Popular. México, 1976.
  • Karl Marx: El Capital. Siglo XXI Editores, México, 1999.
  • Karl Polanyi: La Gran Transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo. FCE. México, 2001.
  • John Ziman: La credibilidad de la ciencia. Alianza Editorial. España, 1981.
  • Luis Villoro: Creer, saber, conocer. Siglo XXI Editores. México, 2002.

Revista Consultada.

  • Godfrey Guillaumin: Evidencia y teoría de la evolución. Ciencia. Revista de la Academia Mexicana de Ciencias, volumen 60, número 4. México, octubre-diciembre de 2009.

  1. stop
    29 agosto, 2011 en 6:40 | #1

    wow, gran documentacion, Dario.
    Por un gran largo texto que un “amigo magufo” me hizo leer ,Dr.Sandin es bastante lioso entre las ideologias y la teoria evolutiva.

    Como comentario,… tal vez sea culpa de que no he dormido mucho, pero el texto es bastante lioso y dificil de leer, deberias intentar no usar tantas reberberaciones( o como se llame al exceso de conectores entre frases )

  2. 29 agosto, 2011 en 6:46 | #2

    En pocas palabras: No importa si la teoría «darwinista» se inspiró o fue causa o consecuencia de la revolución industrial, la guerra fría, la muerte de Amy Winehouse, el cáncer de Hugo Chávez o la misma crucifixion de Jesús. Eso no le suma ni resta validez a la teoría.

  3. Pocosé
    29 agosto, 2011 en 11:44 | #3

    Quizás al Dr. Sandin lo que le ocurre es que pretende doblegar la realidad dialécticamente, para que esta se ajuste a sus anhelos y convicciones, cosa mucho mas habitual de lo que fuera deseable.
    A mi me gustaría que nuestra especie hiciera honor a la denominación que tan vanidosamente nos hemos atribuido “Homo sapiens sapiens”, pero la indoblegable realidad evidencia que a la denominación que claramente hacemos honor, es a la de “Homo tribalis” y salvo honrosas mutaciones, estamos incluso,genéticamente marcados con esta tribalidad que permanentemente se manifiesta tanto de manera inocente o lúdica, como sangrienta y devastadora. No es culpa del darwinismo, este solo explica por que es así.

  4. Sweradan
    29 agosto, 2011 en 13:20 | #4

    Si
    :P tendré que ponerme a leer en otro momento…

  5. Isaac
    29 agosto, 2011 en 13:59 | #5

    El Dr. Sandin se traspaso al lado oscuro de la fuerza!!!

  6. Manu
    29 agosto, 2011 en 14:05 | #6

    ¿Habrá respuesta de Sandin? …

  7. Víctor
    29 agosto, 2011 en 14:31 | #7

    Magnífico el texto Darío. Sólo una corrección. Tu afirmación:

    “Marx efectivamente mostró una admiración por el trabajo de Darwin que se manifestó en muchas cartas y escritos que, incluso llegó al grado de dedicarle su trabajo de El Capital”

    No es del todo correcta. Esta afirmación se encuentra en muchos libros pero, en realidad, no es cierta o, al menos, es inexacta (en tu propio enlace al texto de López Arnal se comenta). La creencia se remonta a cuando, revisando la correspondencia de Marx, encontraron una carta de Darwin, que se creyó que iba dirigida a Karl Marx, donde rehusaba a que se le dedicara un libro. Isaiah Berlin fue el que propagó la idea de que, realmente, la carta iba dirigida a Marx y que se trataba de dedicarle El Capital. Sin embargo, estudiosos del tema como Margaret A. Fay, Ralph Colp o, más recientemente, la especialista y biógrafa de Darwin Janet Browne, han puesto de manifiesto el error de esa idea. Browne lo explica así en La historia de El origen de las especies de Charles Darwin (Debate, Madrid, 2007, p. 111):

    “En una ocasión se creyó que Marx quiso dedicar El Capital a Darwin, pero aquella impresión se basaba en un malentendido. En efecto, Marx mencionó El origen de las especies en su texto y envió a Darwin un ejemplar de presentación de la tercera edición de El Capital en señal de aprecio. Todavía forma parte de la colección de libros de Darwin con una nota de Marx en su interior. La confusión nacía de un error de identificación de una carta dirigida a Darwin. La carta procedía en realidad de Edward Aveling, el filósofo político y yerno de Marx, que adoptó con entusiasmo los planteamientos seculares de Darwin. Aveling le preguntó a Darwin si le importaría que le dedicara uno de sus libros. Como no deseaba que la asociaran públicamente con el ateísmo de Aveling, Darwin denegó la petición.”

  8. niefcz
    29 agosto, 2011 en 15:33 | #8

    Whow, que post más largo y más interesante.
    Muchos deberían aprender a evitar tocar temas en los que son profanos, en la política ocurre muchísimas veces y sobretodo cuando algún dirigente intenta hablar de economía.
    Saludos

  9. Víctor
    29 agosto, 2011 en 16:28 | #9

    Alguien sabe qué le pasa al wordpress. He enviado un texto hace casi dos horas y aún no se ha publicado :(

  10. Phosphoros
    29 agosto, 2011 en 20:16 | #10

    Hola
    ¡¡¡Excelente artículo!!!, este Sandín todavía no se de que la juega es ¿Creacionista del Diseño Inteligente, es Neolamarkista?, lo que si es obvio que es, un Pseudoizquierdista que vive cómo un Burgués. Ese tipo de gente, -que gobiernan nuestro país ahora-, es despreciable.
    Saludos.

  11. Txomin
    29 agosto, 2011 en 21:24 | #11

    Muy buen artículo, muy extenso y detallado. admirable respuesta, sí señor. Yo en su día hice una réplica a varios comentarios falaces que vierte en un vídeo aquí:

    http://oreocarabus.blogspot.com/2010/04/esta-entrada-es-una-respuesta-resumida.html

    Pero desde luego este texto es mucho más detallado. enhorabuena.

  12. 29 agosto, 2011 en 22:08 | #12

    Víctor :

    Alguien sabe qué le pasa al wordpress. He enviado un texto hace casi dos horas y aún no se ha publicado :(

    Joer, pues sí que está raro, si. No te lo había mandado a moderación, sino a ¡Spam!

    Leche…

  13. 29 agosto, 2011 en 22:10 | #13

    Txomin :

    Muy buen artículo, muy extenso y detallado. admirable respuesta, sí señor. Yo en su día hice una réplica a varios comentarios falaces que vierte en un vídeo aquí:

    http://oreocarabus.blogspot.com/2010/04/esta-entrada-es-una-respuesta-resumida.html

    Pero desde luego este texto es mucho más detallado. enhorabuena.

    Muy buena nota, Txomin, me la apunto (entomólogo tenías que ser ;-))

  14. Víctor
    29 agosto, 2011 en 23:31 | #14

    Entonces, J.M, ¿lo recuperas tú? Porque a mi me dice que está duplicado y no puedo volver a enviarlo. Y a Darío felicidades. Te hago una pequeña corrección en mi comentario perdido. Esperemos recuperarlo.

  15. 30 agosto, 2011 en 0:16 | #15

    Ya está recuperado en su sitio, Víctor.

    Saludos

  16. 30 agosto, 2011 en 3:32 | #16

    Gracias a todos por sus comentarios :)

    Txomin: No creo que mi respuesta sea mejor que la tuya. Leyendo la información del enlace que pones, a mi me parece que tú das una respuesta desde una área que, al no ser yo biólogo, me está vedada. Diría, más bien, que mi trabajo es complementario al tuyo.

    Victor: Gracias por tus felicitaciones.

    Efectivamente, por López Arnal y otros medios conocía este texto que tú mencionas. Quizás, e hilando fino, pienso que el problema es más bien que Darwin, por su misma situación de clase, y siguiendo con las preocupaciones que Paneckoek menciona en su texto, tampoco quiso verse involucrado en su nombre junto a alguien que ya en vida tenía mala fama de lioso. Como sea, y de algo estoy seguro, el Dr. Sandín está totalmente equivocado en la apreciación de Marx y Darwin: Si Marx no tenía una admiración por el trabajo de Darwin, tampoco lo despreciaba, como la izquierda esotérica quiere hacernos creer.

    Phosphoros: Me alegra mucho que valores el escrito como lo haces. Tus medidas son altas, caballero. Y con respecto a que flauta toca el Dr. Sandín, es algo que tampoco me queda claro. Quizás es el problema de querer quedar bien con Dios y el Diablo … aunque me parece que cada vez es más claro cual es su Dios :P

    Carlos: Efectivamente: todo lo que mencionas, y lo que se acumule, no indica algo sobre el carácter científico del trabajo de Darwin. Nunca una discusión ideológica ha decidido algo en este aspecto, aunque a algunos pueda no gustarles.

    niefcz: quizás el asunto estriba en documentarse lo más que se pueda y ser consciente de las limitaciones, sobre todo cuando se habla de temas para los cuales uno no se formó de principio.

    Pocosé: Lo que escribes en el primer párrafo se aplica muy bien a lo que aquí llamamos izquierda esotérica, pero es, finalmente, algo en lo que todos podemos caer. Creo que a esto le llaman sesgo cognitivo.

    Con respecto al segundo párrafo, no tengo opinión.

    stop: tomo en cuenta lo que escribes para futuros texto. En descargo de mi conciencia, solamente escribiré que ésta una sintésis de algo más grande. Y efectivamente, el tema no es sencillo. Ni al escribirlo, ni al leerlo.

    Saludos a todos.

  17. 30 agosto, 2011 en 5:09 | #17

    Muy bueno Darío, claro y detallado, felicitaciones. Me sirvió para enterarme de varías cosas de las que no tenía idea.

  18. Víctor
    30 agosto, 2011 en 10:45 | #18

    Darío: Mi corrección se refería a la dedicatoria de El Capital no a que Marx despreciara la obra de Darwin. Como sabrás, lo de la dedicatoria se usa mucho como argumento ad hominem por los creacionistas estadounidenses. Y, de nuevo, felicitaciones.

    P.D: Gracias por recuperar el texto, J.M.

  19. Nelson
    30 agosto, 2011 en 16:19 | #19

    Al leer todo el artículo me recordé de esa falacia que consiste en disparar toda clase de argumentos dispersos, uno tras otro, cosa de marear al adversario. Realmente, un trabajo de relojería analizar y rebatir punto por punto todas las magufadas que soltó ese señor en una sola entrevista. Admirable, no sólo por la precisión, sino por la paciencia para desmadejar ese verdadero nudo de afirmaciones desparramadas.

  20. Felipe Aizpún
    30 agosto, 2011 en 20:29 | #20

    Darío
    Tu artículo es muy interesante y muy bien documentado. Estoy de acuerdo en que algunas de las analogías que hace Sandín con ciertas teorías económicas son inadecuadas. De hecho creo que nada tiene que ver el darwinismo con las teorías del laissez faire y con la mano invisible de Adam Smith que propugnan un orden basado en la cooperación espontánea, el “orden extenso” explicado estupendamente más adelante, en el siglo XX por los autores de la escuela austríaca y en especial por Hayek.
    Pero en todo caso es innegable que las dos ideas básicas de la teoría darwinista, la lucha por la vida y la supervivencia del más apto, están tomadas de Malthus y Spencer como el propio Darwin no tuvo inconveniente en conceder.
    Pero creo que tu crítica a la entrevista de Sandín, evita, quizás intencionadamente, lo esencial de la misma, para recrearse en lo accesorio, distrayendo así la atención del lector.
    Lo importante de la obra de Sandín es poner de manifiesto que el darwinismo, no sólo el de Darwin, sino el que actualmente conocemos como Teoría Sintética (ampliada o no) se contradice frontalmente con la evidencia que la ciencia nos enseña y que panfletos como los que nos ha venido sermoneando Dawkins durante décadas son de una inanidad intelectual extraordinaria.
    Pero no porque lo diga Sandín. Es una pena que en un blog que se pretende a la vanguardia del conocimiento científico no se haga ni mención, por ejemplo, de un libro reciente de gran repercusión como es el último de James A. Shapiro, de la Universidad de Chicago “Evolution: a View from the 21st Century”
    Shapiro mantiene básicamente lo siguiente:
    1.que el darwinismo (variaciones fortuitas +selección natural) es una teoría completamente falsa mantenida por prejuicios filosóficos y que “hace falta mucha fe” para seguir creyendo en ella.
    2. que las diferencias en los genomas de los organismos superiores en relación a sus hipotéticos ancestros no son explicables por el modelo gradualista de acumulación de mutaciones accidentales sino de profundas reorganizaciones del genoma por episodios de TGH, deleciones, repeticiones, transposiciones etc.
    3. que dicho modelo implica una historia evolutiva necesariamente saltacional y teleológica, que solo puede ser explicada desde una perspectiva sistémica y no desde la tradicional visión gen-centrista
    4.que muy posiblemente las grandes extinciones y radiaciones son respuestas a cambios medioambientales abruptos.
    5. que el papel de los virus en la evolución, podría haber sido mucho más importante de lo que hasta ahora se ha dicho, especialmente por su condición de receptáculo de información genética potencialmente funcional

    En definitiva, cualquiera que conozca los trabajos de Sandín y sus artículos verá que Shapiro y otros colegas suyos en USA están “descubriendo” lo que básicamente ha venido manteniendo Sandín desde 1995. A lo mejor acaba teniendo razón…

    Un cordial saludo

  21. 30 agosto, 2011 en 23:08 | #21

    Hombre, post sobre evolución y ya tardaba en aparecer el señor Aizpún. Díme, ¿harás como siempre y te irás en cuanto alguien te saque los colores con tu lógica de parvulario?

  22. 30 agosto, 2011 en 23:13 | #22

    Hombre, Felipe, también tienes en tu detector de palabras clave a “Sandin”. Todo el que critique cualquier cosa que huela a darwinismo te mola, sea Sandín o Santa Teresa de Calcuta :mrgreen:

    Vayamos por partes:

    1. Es indiferente que Darwin hubiera sacado ideas de Maltus, de Smith o de la Santísima Trinidad en plena vorágine sexual. Ese argumento no valida ni invalida nada. Yo puedo obtener una idea genial de un cuento de los Pitufos o de un libro de física subatómica. Lo importante serán mis resultados, no la fuente de mi inspiración.

    2. Es mentira que la “evidencia que la ciencia nos enseña” contradiga a la biología evolutiva actual. Otra cosa es que tu no te hayas enterado de la copla y sigas en el siglo XIX.

    3. Con respecto a los comentarios que basas en las tesis de Shapiro:

    3.1. Para decir eso hay que demostrarlo. Lo que está mantenido por prejuicios filosóficos son párrafos como ese (esto es así porque yo lo valgo). No amigo. Hay miles de publicaciones con ejemplos de especiación por medio de mutaciones fortuitas filtradas y acumuladas por selección natural. Otra cosa es que no os gusten, las ignoréis y sigáis soltando “uy, pues yo no conozco ninguna”.

    3.2. Obviamente. ¿Te he dicho ya que sigues en el siglo XIX? ¿Crees que hay algún biólogo evolutivo que niegue el papel de las alteraciones cromosómicas en la evolución?. Por favor, actualízate un poquito. Y, por cierto, esas traslocaciones, delecciones y duplicaciones precisan de algo previo: genes. Un gen, para repetirse, debe existir previamente ¿De donde han salido esos genes?¿Cómo se han modificado?

    3.3. Esto no es que sea falso, es que es una completa barbaridad. Tu argumento consiste en que “la variación fortuita más selección natural no produce especiación, luego la evolución es un proceso teleológico”. Es decir, “niego la existencia probada de la selección natural y así justifico la existencia de un dios”. Patético, anticientífico, antirracional y fundamentalista. Con este párrafo bastaría para descalificar todo tu argumento.

    3.4. ¿No jodas? Y yo que pensaba que habían sido los los Transformers que viajaban en el tiempo para matar trilobites…

    3.5. Muy posiblemente. ¿Y? ¿Los virus también justifican la “teleología” del proceso evolutivo? ¿Son las herramientas de dios? Te lo hemos repetido por activa y por pasiva: no defendemos que la evolución se produzca exclusivamente mediante la acumulación gradual a ritmo constante de mutaciones aleatorias. Existen otros mecanismos de variación, algunos de ellos con una gran capacidad de cambio. La evolución es un proceso complejo, que aún estamos intentando comprender. Dejad de colar a dios por los resquicios del conocimiento. Lleváis 2.000 años haciéndolo y cada vez debéis retroceder más…

    En definitiva, cualquiera que conozca los trabajos de Sandín, de Shapiro y de otros colegas suyos en USA, sacará sus propias conclusiones: mucha palabrería y poca experimentación. Algo que ni siquiera pueden achacarle a Darwin…

  23. Phosphoros
    30 agosto, 2011 en 23:40 | #23

    Hola
    Dario Muchas gracias, en verdad, tu artículo es Excelente.
    Saludos.

    P.D.: Felipe Aizpún es un caradura, en aparecer por acá, me ha Censurado muchísimas veces en su Blogucho, sólo por que le muestro lo Evidente: Diseño Inteligente = Creacionismo.

  24. 31 agosto, 2011 en 0:06 | #24

    Felipe:

    No estaba muy seguro de hacer algún comentario de lo que escribes considerando las preguntas que has dejado de responderme. Por mantener la discusión de este post, comentaré algunas de las cosas que escribes.

    Darío
    Tu artículo es muy interesante y muy bien documentado. Estoy de acuerdo en que algunas de las analogías que hace Sandín con ciertas teorías económicas son inadecuadas. De hecho creo que nada tiene que ver el darwinismo con las teorías del laissez faire y con la mano invisible de Adam Smith que propugnan un orden basado en la cooperación espontánea, el “orden extenso” explicado estupendamente más adelante, en el siglo XX por los autores de la escuela austríaca y en especial por Hayek.

    Efectivamente, Felipe. Los comentarios del Dr. Sandín no tiene algo que ver con lo que se plantea en las teorías económicas de la libre concurrencia (algo que hasta Hayek hubiera denunciado), así como las que se puedan derivar del marxismo. Es esto lo que me interesa recalcar a los lectores.

    Pero en todo caso es innegable que las dos ideas básicas de la teoría darwinista, la lucha por la vida y la supervivencia del más apto, están tomadas de Malthus y Spencer como el propio Darwin no tuvo inconveniente en conceder.

    De acuerdo con esto que pones, si lo enlazas con lo que escribí en el artículo sobre el origen de la supervivencia del más apto de acuerdo al trabajo de Townsend. Recuerda que también cito a Polanyi en que esa idea es el producto de un mito más que de hechos verificables, y que la idea de la supervivencia del más apto es, de acuerdo a Polanyi, algo que prevalecía en todos los que podían por su condición darse el lujo de la reflexión intelectual en la época en la que nacía el capitalismo y hacía su aparición la clase obrera.

    Pero creo que tu crítica a la entrevista de Sandín, evita, quizás intencionadamente, lo esencial de la misma, para recrearse en lo accesorio, distrayendo así la atención del lector.

    Equivocado, Señor. Lo esencial es, por si no te queda claro, desenmascarar una visión del mundo que con base en mitos pseudofilosóficos (como un marxismo muy mal entendido) trata de evaluar un trabajo y una idea científica, aunque te pese.

    Lo importante de la obra de Sandín es poner de manifiesto que el darwinismo, no sólo el de Darwin, sino el que actualmente conocemos como Teoría Sintética (ampliada o no) se contradice frontalmente con la evidencia que la ciencia nos enseña y que panfletos como los que nos ha venido sermoneando Dawkins durante décadas son de una inanidad intelectual extraordinaria.

    Felipe: aclaremos cosas. En la entrevista el Dr. Sandín jamás habla de ciencia: habla sobre la ciencia, y lo hace desde una posición ideológica muy cercana a lo que aquí hemos dado por llamar esoterismo de izquierda. Si leíste mi escrito, evidentemente que tomo posición por la teoría sintética al citar algunos textos referentes al tema y al escribir que secundo la idea de esta teoría como idea científica, pero no la evalúo. No tengo los elementos, ya que yo no soy biólogo, para realizar semejante tarea. Y en la parte que sí tengo algo que decir, ya que el lenguaje matemático no me es desconocido, francamente no estoy para nada de acuerdo con el Dr. Sandín, ya que desde mi punto de vista está realizando un proceso, que ya ha sido recorrido por muchos negadores de la validez científica del trabajo de Darwin y sus consecuencias, que consiste en atribuirle a las matemáticas la capacidad de decidir si una teoría científica es o no válida. Mi cita del texto de Ziman más el comentario que hago acerca de la matematización del conocimiento científico me ponen en la antípoda del Dr. Sandín, y de ti, por cierto.

    Dawkins no es el que estaba a critica aquí. Pero si puedo decirte lo siguiente: que Dawkins sea muy audaz y rudo para escribir y decir sus posiciones, no lo hace el “darwinista por antonomasia”, a lo más lo pone en la línea de fuego de gente como ustedes. Pero tengo la impresión de que el hombre disfruta ser la bestia de ustedes, y si el Dr. Sandín solamente tiene estos comentarios pseudofilosóficos como respuesta a aquel, pues ya veo quien lleva la mano en la discusión.

    Y, me parece muy simpàtico esto que pones: … se contradice frontalmente con la evidencia que la ciencia nos enseña … . ¿Qué has aprendido tú, abogado, de ciencia como para que ahora vengas a sermonear con esto? Por lo que he visto, desde el lado de la biología traes toda una empanada mental, y desde el lado de la termodinámica y la teoría de la información … todavía sigo esperando las respuestas a mis preguntas. ¿Quieres qué te las repita?

    Pero no porque lo diga Sandín. Es una pena que en un blog que se pretende a la vanguardia del conocimiento científico no se haga ni mención, por ejemplo, de un libro reciente de gran repercusión como es el último de James A. Shapiro, de la Universidad de Chicago “Evolution: a View from the 21st Century”

    Oyeme inútil: ¿cuándo carajos nos propusimos esto de ser la vanguardia de cualquier cosa? No seas mentiroso, esto no ayuda en nada a tu causa.

    Y este libro que tanto citas, en serio, ¿ya lo leíste?

    Shapiro mantiene básicamente lo siguiente:

    1.que el darwinismo (variaciones fortuitas +selección natural) es una teoría completamente falsa mantenida por prejuicios filosóficos y que “hace falta mucha fe” para seguir creyendo en ella.

    Mira tú, que esto no es algo nuevo. Lo vengo leyendo en tu blog y en los textos de Dembski, por poner el caso, y no dejo de ver en esto pura filosofía barata, o pseudofilosofía, si quieres.

    2. que las diferencias en los genomas de los organismos superiores en relación a sus hipotéticos ancestros no son explicables por el modelo gradualista de acumulación de mutaciones accidentales sino de profundas reorganizaciones del genoma por episodios de TGH, deleciones, repeticiones, transposiciones etc.

    Esto ya te lo han explicado los Doctores (biólogos de verdad, no diletantes como tú y yo) por qué no es correcto. No pienso invadir áreas que no conozco bien, y menos en tu compañía.

    3. que dicho modelo implica una historia evolutiva necesariamente saltacional y teleológica, que solo puede ser explicada desde una perspectiva sistémica y no desde la tradicional visión gen-centrista

    Esto también ya te lo han explicado los Doctores (biólogos de verdad, no diletantes como tú y yo) por qué no es correcto. No pienso invadir áreas que no conozco bien, y menos en tu compañía.

    4.que muy posiblemente las grandes extinciones y radiaciones son respuestas a cambios medioambientales abruptos.

    Esto, taaaaaaaaaaambién, ya te lo han explicado los Doctores (biólogos de verdad, no diletantes como tú y yo) por qué no es del todo correcto. No pienso invadir áreas que no conozco bien, y menos en tu compañía.

    5. que el papel de los virus en la evolución, podría haber sido mucho más importante de lo que hasta ahora se ha dicho, especialmente por su condición de receptáculo de información genética potencialmente funcional

    Repito aquí el mismo comentario que en 4.

    En definitiva, cualquiera que conozca los trabajos de Sandín y sus artículos verá que Shapiro y otros colegas suyos en USA están “descubriendo” lo que básicamente ha venido manteniendo Sandín desde 1995. A lo mejor acaba teniendo razón…

    En definitiva: el trabajo científico del Dr. M. Sandín nunca estuvo a discusión en este texto, su posición ideológica, sí. Si el Dr. Sandín escribe sobre cosas de matemáticas y biología, quizás tenga yo algo que comentar, ya que la epidemiología matemática es algo en lo que estoy interesado en especializarme, y hasta donde yo he podido ver, no encuentro razones válidas para dudar de valídez científica de la teoría sintética. A mi interesaba cerrarle la puerta a toda aquellos que pretendían usar el marxismo como caballito de batalla ideológico (saludos, Dr. Cervantes) en contra de un trabajo científico que considero real y serio y del que es considerado su principal creador. Si esto es equivocado, si el Dr. Sandín o el Dr. Shapiro tienen razón o no (cosa que no veo como), es una discusión en la que yo no participaré, y estoy seguro que tú tampoco, Felipe. Lo único que sí deseo es vivir lo suficiente para ver como esa filosofía barata del diseñointelegentismo es definitivamente enterrada, y me alegraré de saber que intenté prestar algún arma para este fin noble :)

    Un cordial saludo

    Qué estés bien, y ya veremos cuando se te da la gana contestar a mis preguntas.

  25. Phosphoros
    31 agosto, 2011 en 18:46 | #25

    Hola
    Cómo nos tiene acostumbrados, Felipe Aizpún, desapareció misteriosamente (de modo Inteligentemente Diseñado, quizás).
    Saludos.

  26. Felipe Aizpún
    31 agosto, 2011 en 19:19 | #26

    Dario, JM y demás tertulianos
    Ruego me disculpéis si me abstengo de contestar a algunos comentarios, pero tengo por norma no debatir cuando se esgrimen como argumentos simplemente descalificaciones personales groseras o insultos, como desgraciadamente es el caso algunas veces en este foro.
    En cualquier caso simplemente quiero recordar que me he limitado a contar lo que dice un Sr como Shapiro. Debo entender que las descalificaciones que me han sido dirigidas deberían trasladarse a él, en especial las que dan por hecho estar anclado en el siglo XIX, no saber nada de ciencia evolutiva contemporánea, ofrecer sólo pura filosofía barata, tener una empanada mental, pensar que no se ha enterado de la copla, llamarle patético, anticientífico, antirracional y fundamentalista. No sigo
    Repito, no son mis teorías simplemente me limito a contar lo que dice Shapiro en su libro.
    Para los lectores que no conozcan quien es Shapiro y que puedan pensar, a la luz de estas lindezas que dedicáis a sus propuestas , que se trata de algún tuercebotas de segunda conviene aclarar que James A. Shapiro es profesor del Departamento de Biología Molecular y Bioquímica de la Universidad de Chicago especialista en arquitectura genómica y en ingeniería genética natural.

    Aquí teneis su currículo http://shapiro.bsd.uchicago.edu/cv.shtml
    Tiene más de 40 años de experiencia como enseñante y como investigador y sus publicaciones científicas son muy numerosas; 5 libros y más de un centenar de artículos especializados en este área.
    No me da la impresión de ser un personaje anclado en el siglo XIX…
    Y por cierto, sí, me he leído su libro y lo recomiendo vivamente. Ya le he dedicado 3 posts en nuestro blog, y en breve aparecerá una serie de 6 o 7 más ya que son muchos los temas que en el mismo se abordan. Temas de actualidad por supuesto. Os invito a seguirlos.

  27. 31 agosto, 2011 en 20:06 | #27

    Felipe: lo que te escribo es solamente para ti, y las confusiones que detecto en tu discurso las escribo directamente para ti.

    Y que ganas las tuyas de desviar el post: típica maniobra magufa.

  28. 31 agosto, 2011 en 20:07 | #28

    Felipe, eres un buen ejemplo de que un buen conocimiento de un fenómeno es áquel que nos permite describirlo con una fórmula matemática:

    MENSAJE DE FELIPE + RESPUESTAS REBATIÉNDOLE = HUIDA INDIGNADA POR LA TANGENTE

    Anda, demuestra por una vez que esta “teoría” es inválida y contesta, por dios…

  29. Cronopio
    31 agosto, 2011 en 22:10 | #29

    Es realmente curioso como a partir de los postulados de un científico como Shapiro, que lo único que hace es plantear un enfoque genómico como superposición al código genético linear, apoyándose en formas de variabilidad estructurales, cromosómicas,… para explicar que posiblemente los seres vivos se han dotado evolutivamente de herramientas para potenciar la capacidad de variabilidad genética (con más posibilidades de viabilidad) a partir de unidades genéticas previamente constituidas; algunos que no entienden lo que leen, vean la confirmación de sus fantasmas creacionistas.
    Shapiro compara la capacidad de variación genómica con los leguajes de programación informática de alto nivel y especula con el grado de “ingeniería natural genética” de la que son capaces los seres vivos. Se apoya en hechos archisabidos de regulación de la expresión genética, la no aleatoriedad total en los fenómenos transposónicos, de duplicación genica y de reorganización cromosónica y especula con la importancia de la epigenética en los procesos de especiación evolutiva y de respuesta al ambiente (que solamente interpretados de forma muy sesgada podrían parecer lamarkianos, pero nunca creacionistas).
    Muchas de sus conclusiones son claramente especulativas y así lo reconoce en sus escritos. Shapiro pone el acento en la importancia evolutiva de la variabilidad genómica a partir de genes ampliamente “probados” durante millones de años de evolución. Y especula sobre su importancia.
    Para muestra, un botón:
    http://web.mac.com/redifiori/Russell_Di_Fiori/Modern_Synthesis_files/Shapiro.2005.Gene.pdf

  30. KC
    31 agosto, 2011 en 23:04 | #30

    EDUCATION: Harvard College, Sept., 1960-June, 1964
    B.A. in English Literature, Magna cum laude
    Phi Beta Kappa, 1963

    Corpus Christi College, Cambridge, England, Sept.1964-August,1967
    Ph.D. in Genetics, October, 1968 (W. Hayes, supervisor)

    No sé bien cómo llamar a alguien doctorado por genética en la “Corpus Christi College”… por muchos libros que haya escrito. Pero bueno, como he dicho muchas veces, puede ser algo contradictorio, que no incompatible, como es el caso de alguien que debe de saber mucho de genética, pero cuyas interpretaciones no son las “oficialmente científicas”…. ¡como Galileo!

    Por lo que veo, el hombre fue precavido cuando se dio cuenta de que de la literatura no podría vivir :D

    Saludos.

  31. Felipe Aizpún
    1 septiembre, 2011 en 7:20 | #31

    Darío
    Te contradices. Por un lado me reclamas que te conteste a tí directamente y no desvíe la respuesta y sin embargo tu comentario lo único que me dice es que como no sabes suficiente de biología te remites a lo que dicen los Doctores y afirmas que no te interesa debatir de ello en mi compañía. Aclárate. En cualquier caso, repito, sólo podemos debatir si se dejan de lado los insultos personales.

  32. Felipe Aizpún
    1 septiembre, 2011 en 7:22 | #32

    KC
    no hagamos quote mining con el curriculo de Shapiro.
    ¿Qué tal si le echamos un vistazo a sus publicaciones?

    http://shapiro.bsd.uchicago.edu/publications.shtml

    Impresionante ¿verdad?

  33. Felipe Aizpún
    1 septiembre, 2011 en 7:26 | #33

    JM
    no es serio decir que los trabajos de Shapiro son “mucha palabra y poca experimentación” Sus trabajos son numerosísimos y la base de datos artículos científicos que aporta en su libro en justificación de sus propuestas es inmensa.

  34. 1 septiembre, 2011 en 7:31 | #34

    Felipe, ¿entiendes algo de una sola publicación de la lista que pones? Manejas a Shapiro como un estudiante de ESO una central nuclear…

    ¿Que tal si respondes en lugar de adorar a tus ídolos?

  35. Felipe Aizpún
    1 septiembre, 2011 en 7:34 | #35

    Cronopio
    Esto ya es una respuesta que se ajusta al guión del debate. parece sin embargo que el que no ha entendido el libro de Shapiro (o simplemente no lo ha leído) eres tú. Tu comentario no refleja en absoluto el espíritu de la crítica de Shapiro al paradigma darwinista que es rotunda y contundente. Lo descalifica sin paliativos. Es verdad sin embargo, que en escritos anteriores Shapiro no había sido tan claro y que parecía moverse entre dos aguas. Aquí no, Por cierto, no confundamos al personal. Ni yo he hablado de creacionismo ni mucho menos lo hace Shapiro que es un autor perfectamente comprometido con el paradigma naturalista y específicamente crítico con el movimiento del diseño inteligente.
    Lo que sí es verdad es que los avances de la ciencia nos van alejando de un modelo que podía compaginarse con un naturalismo ontológico. El problema se encuentra cuando queremos explicar los nuevos datos en versión puramente naturalista con ideas como la “ingeniería genética natural” de Shapiro. En las páginas 134 a 139 Shapiro intenta justificar la metáfora de la ingeniería natural sin la necesidad de la intervención de un “ingeniero”. El resultado, sin embargo es bastante desafortunado. Vale la pena comprobarlo.

  36. 1 septiembre, 2011 en 14:10 | #36

    ¿Qué tal si le echamos un vistazo a sus publicaciones?
    http://shapiro.bsd.uchicago.edu/publications.shtml
    Impresionante ¿verdad?

    ¿Y que tal si ademas de mirar la lista de publicaciones te lees algo de lo que escribe en ellas?

    Genome sequencing has revealed abundant evidence of the importance of reverse transcription in genome evolution.

    Comparative genomics has led to the view that a major force in protein evolution consists of the accretion and shuffling of domains as organisms diverge.

    Genetic change is almost always the result of cellular action on the genome. These natural processes are analogous to human genetic engineering, and their activity in genome evolution has been extensively documented.

    Vaya, parece que su opinion es bastante diferente a la que tu le atribuyes.

  37. 1 septiembre, 2011 en 14:35 | #37

    Darío
    Te contradices. Por un lado me reclamas que te conteste a tí directamente y no desvíe la respuesta y sin embargo tu comentario lo único que me dice es que como no sabes suficiente de biología te remites a lo que dicen los Doctores y afirmas que no te interesa debatir de ello en mi compañía. Aclárate. En cualquier caso, repito, sólo podemos debatir si se dejan de lado los insultos personales.

    Preferible admitir que no se sabe suficiente de un tema a hacer lo que tú haces: tergiversar los conceptos para ajustarlos al cretinismo intelectual llamado diseño inteligente. Y no solamente tergiversas, sino que pretendes crear reglas del juego sobre como conocer en biología, cuando te han demostrado que ni lo básicio manejas correctamente.

    Y la discusión no es sobre el tal Shapiro, como pretendes desviarla. Al hacer esto reafirmas lo que escribí en el artículo: ante la carencia de elementos científicos, quienes defienden basura alternativa a lo que llaman la ciencia oficial no tiene más que peroratas ideológicas que no sirven para un debate serio. No conozco el texto del señor Shapiro, por lo qué de momento me ajusto a lo que manejan <b<los expertos por encima de lo que dice un diletante como tú: creo que a esto se le llama honestidad intelectual. Algo que tú eres incapaz de tener: No sabes biología, no sabes termodinámica, no sabes teoría de la información. Y como no sabes un carajo de algo, pretendes que uno vaya al único terreno que manejas de maravilla: el de la ideología conservadora que pretende ser conocimiento científico.

    Sigues sin contestar mis preguntas.

    Y no te insulto: te describo. Soberbio ignorante que vende humo religioso disfrazado de conocimiento científico.

    Farsante, en una palabra.

  38. 1 septiembre, 2011 en 17:36 | #38

    Javi :

    Vaya, parece que su opinion es bastante diferente a la que tu le atribuyes.

    No es solo eso. El proceso mental que siguen los creacionistas, diseñólogos o como quieran camuflarse es siempre el mismo:

    - Coño, este tío dice que es posible que la transferencia horizontal de genes (póngase el proceso que se desee) puede haber tenido más importancia de la que creíamos en la evolución.

    - Eso significa que Darwin estaba equivocado.

    - Luego, Dios creó todas las cosas.

    Ainssss…

  39. Phosphoros
    1 septiembre, 2011 en 17:48 | #39

    Hola
    Felipe Aizpún es un Creacionista Básico (para no decir Simplón), le tiré la Carnada y picó…¡¡¡Já!!!.
    Saludos.

  40. Phosphoros
    1 septiembre, 2011 en 18:30 | #40

    Hola
    Me gustaría mucho que algún DiseñoCreacionista -o CretinoDiseñista- me explique, ¿de que modo los los Elementos Genéticos Móviles (Virus, Plásmidos y Transposones) contradicen la Evolución Biológica?….o, dicho de otro modo, ¿en dónde está la “Inferencia de Diseño” en los Elementos Genéticos Móviles?.
    Saludos.

  41. Felipe Aizpún
    1 septiembre, 2011 en 20:47 | #41

    Javi,

    Esas citas son muy significativas del discurso de Shapiro en el libro. Yo no las habría escogido mejor. Veamos qué nos dices:

    Genetic change is almost always the result of cellular action on the genome. These natural processes are analogous to human genetic engineering, and their activity in genome evolution has been extensively documented.

    En efecto, esto se corresponde plenamente con lo que yo he avanzado en mis comentarios. Shapiro explica que las respuestas adaptativas de los seres vivos a los cambios en el entorno desencadenan cambios en su genoma, lo que contradice plenamente el viejo dogma central de Crack. Dichos cambios no son en absoluto variaciones fortuitas o accidentales sino respuestas de ingeniería genética, es decir reorganizaciones más profundas del genoma llevadas a cabo por maquinaria molecular específica.
    Shapiro concede que tales procesos deben ser entendidos necesariamente como procesos teleológicos encaminados a la conservación, supervivencia y proliferación de los organismos vivos.
    A diferencia de lo que decía Cronopio en su comentario Shapiro no dice que los seres vivos se hayan dotado de herramientas para potenciar la capacidad de variabilidad genética. Falso. Dice que se han dotado de herramientas para dar respuestas específicas orientadas teleológicamente. No es lo mismo sino todo lo contrario.
    Claro que estas observaciones del funcionamiento íntimo de los procesos de modificación genética en los seres vivos ha llevado a Shapiro a conceder que necesariamente las células tienen facultades cognitivas y sintientes, y están capacitadas para llevar a cabo “decision-making and goal-oriented functions” (pag 139) sin que resulte posible por el momento dar cuenta de la naturaleza y justificación de las mismas.
    Shapiro comprende razonable la crítica que le hiciera un premio Nobel en el sentido de que la existencia de procesos de ingeniería genética y molecular exigen la “presencia” de un ingeniero. Al fin y al cabo, (y esto es de mi cosecha), un proceso de ingeniería no es otra cosa que un proceso de adecuación de medios a fines, y esto es precisamente la nota distintiva de la conducta racional.
    Shapiro, repito se mantiene siempre dentro de un discurso naturalista pero sostiene que los fundamentos del pensamiento biológico tradicional se tambalean (pag 25): “the intellectual foundations of molecular biology have indeed been shaken and shaken hard”
    Supongo que matar al mensajero es un desahogo, pero el debate científico va por otros derroteros.

  42. 1 septiembre, 2011 en 21:20 | #42

    ¿Porque forzosamente deben ser entendidos estos procesos teleologicamente hablando?
    EDUCATION: Harvard College, Sept., 1960-June, 1964
    B.A. in English Literature, Magna cum laude
    Phi Beta Kappa, 1963

    Corpus Christi College, Cambridge, England, Sept.1964-August,1967
    Ph.D. in Genetics, October, 1968 (W. Hayes, supervisor)

    Ah, ahora ya me queda claro.
    Por cierto como se le hace para sacar un doctorado en genetica partiendo de una carrera en letras??? :)

  43. Phosphoros
    1 septiembre, 2011 en 22:29 | #43

    “ingeniería genética”, “maquinaria molecular específica”, “la existencia de procesos de ingeniería genética y molecular exigen la “presencia” de un ingeniero”…sin palabras.

  44. Cronopio
    1 septiembre, 2011 en 23:55 | #44

    “Dice que se han dotado de herramientas para dar respuestas específicas orientadas teleológicamente”.
    Mientes. No lo dice. Lo dices tu. Y que no diga lo que tu quieres que diga es lo que criticas precisamente en las últimas entradas de tu blog, después de hacerte falsas ilusiones al publicar artículos elevando a Shapiro a los altares a partir de reseñas parciales de su libro (hasta Julio).

  45. 2 septiembre, 2011 en 0:03 | #45

    Felipe:

    Supongo que matar al mensajero es un desahogo, pero el debate científico va por otros derroteros.

    ¿Matar al mensajero? ¿Cómo crees? Te queremos tanto que deseamos conservarte lo más posible para explicar a los alumnos de biología que la evolución ni es buena ni mala, sino a veces una desgraciadez. Y a los de matemáticas para mostrarles que aunque la posibilidad les parezca mínima, eres un ejemplo de como el exceso de ruido religioso degrada la gráfica de todo mensaje a una línea contínua con la que es imposible derivar algo interesante.

    De verdad: te apreciamos mucho aunque parezca que te tenemos pena…

  46. 2 septiembre, 2011 en 1:56 | #46

    En efecto, esto se corresponde plenamente con lo que yo he avanzado en mis comentarios. Shapiro explica que las respuestas adaptativas de los seres vivos a los cambios en el entorno desencadenan cambios en su genoma, lo que contradice plenamente el viejo dogma central de Crack. Dichos cambios no son en absoluto variaciones fortuitas o accidentales sino respuestas de ingeniería genética, es decir reorganizaciones más profundas del genoma llevadas a cabo por maquinaria molecular específica.

    Tú eres de los que nunca aprendieron inglés, ¿verdad?

    Dice que se han dotado de herramientas para dar respuestas específicas orientadas teleológicamente.

    Eso te lo estás inventando.

    Claro que estas observaciones del funcionamiento íntimo de los procesos de modificación genética en los seres vivos ha llevado a Shapiro a conceder que necesariamente las células tienen facultades cognitivas y sintientes

    ¡¡¡Jajajaj!!! Venga, chaval, si me pones dónde dice eso Shapiro, te doy un gallifante.

    pero el debate científico va por otros derroteros.

    Y que lo digas. Está en las antípodas de por donde tú andas.

  47. Phosphoros
    2 septiembre, 2011 en 1:58 | #47

    Y, a la larga, confesará que el “Diseñador Inteligente” es el “Dios de la Biblia”….

  48. Persona
    2 septiembre, 2011 en 6:10 | #48

    Darío, sólo te ha faltado añadir que el que te quiere bien te hará sufrir… Felipe no te quejes, por lo menos te estan prestando un poco de atención con tus prédicas entre herejes.

    Sun saludo.

  49. 2 septiembre, 2011 en 13:24 | #49

    Phosphoros :
    Y, a la larga, confesará que el “Diseñador Inteligente” es el “Dios de la Biblia”….

    Por supuesto, de eso no te quepa la menor duda.

  50. Felipe Aizpún
    2 septiembre, 2011 en 14:09 | #50

    Cronopio

    Me lo pones fácil, apunta:

    Pág 136-137:

    “Although they may go through many trial-error steps, human engineers do not work blindly. They are tying to accomplish defined functional goals. Can such function-oriented capacities be attributed to cells? Is this not the kind of teleological thinking that scientists have been taught to avoid at all costs? The answer to both questions is yes.”

    Y más abajo en pág 137:

    “Despite widespread philosophical prejudices, cells are now reasonably seen to operate teleologically”

    Shapiro se explica con bastante claridad, lo puede entender cualquiera, hasta un abogado.

  51. Felipe Aizpún
    2 septiembre, 2011 en 14:11 | #51

    Javi.
    Tú me lo pones todavía más “a huevo”:
    Página 143 línea 19

    “Living cells and organisms are cognitive (sentient) entities that act and interact purposefully to ensure survival, growth and proliferation. They posses corresponding sensory communication, information-processing, and decision-making capabilities.”

    Y acabo con una perla. Cuando se refiere a los complejos sistemas de ingeniería molecular que, en su opinión, protagonizan los cambios adaptativos de los seres vivos, dice (pag134)
    “It requires GREAT FAITH to beleive that a process of random, accidental genome changes could serve this function”

    Y con esto me despido hasta una próxima ocasión. Espero que esta vez al menos no me acusaréis de haber huido sin dar la cara, cosa que nunca he hecho, por cierto.

    Saludos cordiales

  52. 2 septiembre, 2011 en 15:09 | #52

    Felipe Aizpún:

    Y con esto me despido hasta una próxima ocasión. Espero que esta vez al menos no me acusaréis de haber huido sin dar la cara, cosa que nunca he hecho, por cierto.

    Qué te vaya bien, propagandista del cuarto para las doce. Y sigues sin contestar mis preguntas. Ya nos encontraremos en otra 8-)

  53. 2 septiembre, 2011 en 15:12 | #53

    Solo me queda una duda.
    Si requiere “una gran fe” el pensar en un sistema originado del azar…
    ¿Que requiere un sistema generado por un diseñador que jamas se ha podido demostrar?
    Espero pueda responderlo antes de que se retire usted Felipe.

  54. 2 septiembre, 2011 en 16:09 | #54

    Javi.
    Tú me lo pones todavía más “a huevo”:
    Página 143 línea 19

    Muy bonita cita, pero pagina 143 ¿de donde? Y esa frase, la fundamenta en…???

  55. Phosphoros
    2 septiembre, 2011 en 17:17 | #55

    Hola
    Vámos a suponer que Felipe Aizpún tiene razón y Shapiro tiene una tendencia DiseñoInteligentista…¡¡¡¿¿¿y qué???!!!, no dejaría de ser otra Mosca en la Sopa, nada más.
    Estos IDiots, se piensan que con juntar un puñado de científicos que los apoyen, van a conseguir “abolir” la Teoría Evolutiva…a mi me suena a Creacionismo.
    Saludos.

  56. 2 septiembre, 2011 en 20:48 | #56

    No tengo ni idea de las afiliaciones o prejuicios religiosos o filosóficos de Shapiro, ni me importan un pimiento. Lo que interesa es las pruebas y afirmaciones que éste pueda dar (argumento ad hominem reducido al mínimo, vaya).

    Si empleamos en término "cognición" en sentido amplio, y refiriéndonos a la capacidad de recoger información, interpretarla y elaborar una respuesta, podemos decir que muchas células presentan esta capacidad. Esto no es nuevo, dado que desde décadas se utiliza esta capacidad en cualquier laboratorio docente de fisiología animal.

    Sin embargo, lo que sí resulta muy interesante es la capacidad de alteración en la expresión genética según la reacción provocada por determinados cambios ambientales, que inducen reacciones en la célula que pueden alterar el ADN (p.ej. mediante metilaciones, que pueden configurar improntas, silenciamientos e inactivaciones en el genoma), lo que conocemos genéricamente como epigenética.

    Estas alteraciones incluso pueden llegar a ser heredadas, algo realmente interesantísimo, pues representan una respuesta al medio que puede pasar a la siguiente generación. Esto, que bordea las lindes del lamarckismo, en realidad es una parte de una plasticidad genotípica que no hemos conocido en su justa dimensión hasta hace pocos años (y de la que seguramente nos falta mucho por descubrir). De hecho, la plasticidad genética en sí misma es un carácter valiosísimo, que puede ser muy adaptativo.

    Aquí resulta muy interesante que, realmente, la selección no está trabajando con un carácter fenotípico, sino con un carácter genotípico que produce variedad fenotípica. Curiosamente, esto que encanta a los creacionistas (porque no llegan a comprender ni su funcionamiento ni sus implicaciones, claro) es un apoyo muy fuerte a uno de sus demonios más odiados: Richard Dawkins, el cual mantiene que el objeto de la selección no es el individuo, sino el gen.

    Hasta aquí la ciencia, las posibilides y las líneas de investigación que nos abren unos hechos sorprendentes que hacen aún más complejo el sistema de selección y regulación genética.

    Ahora bien, si Shapiro utilica "cognición" en el sentido estricto, como capacidad de recoger información y procesarla partiendo de una serie de características subjetivas que implican cualquier tipo de consciencia o proceso inteligente, abandona el camino de la ciencia y mete las patas en el lodazal pseudocientífico y magufo hasta la cintura.

    No existen pruebas de que esas respuestas sigan un patrón subjetivo y mucho menos inteligente. No existe evidencia alguna de características telológicas en el proceso. Realizar tales afirmaciones a partir de los datos conocidos sí que representa una interpretación subjetiva, injustificada y anticientífica, lo diga Shapiro, el espíritu de Darwin o el Papa de Roma.

    Saludos.

  57. Prothaos
    2 septiembre, 2011 en 23:52 | #57

    Me han pasado un artículo que también se dedica a juntar churras con merinas, con tal de protejer su limitada visión de la realidad:
    http://www.aceprensa.com/articles/2008/feb/20/los-desafios-del-cientificismo-sin-alma/
    A mi, personalmente, me parece un auténtico despropósito…me han pedido una crítica, pero la verdad es que no estoy sembrado…¿a vosostros que opinión os merece?

  58. Phosphoros
    3 septiembre, 2011 en 1:14 | #58

    Teleología + Teología = Diseño Inteligente

  59. Cronopio
    3 septiembre, 2011 en 21:48 | #59

    Prothaos, con esta frase:
    Leon R. Kass, ex presidente del Consejo de Bioética del Presidente de EE.UU., explicó este fenómeno y señaló que la filosofía y la religión son el mejor contrapeso. ( a la ciencia)
    Y con el corolario de quien era el presidente de semejante asesor, se me acabo el comentario de un texto pueril, anacrónico y paradigmáticamente estúpido.

  60. Marco88
    8 septiembre, 2011 en 10:20 | #60

    Hombre, si quereis alguna crítica, desde el punto de vista científico, sobre la obra de Darwin por parte del Dr. Sandín sólo teneis que ir a su página web “Somos bacterias y virus”. Ahí encontrareis muuuchos trabajos de científicos muy conocidos y respetados en el mundo científico que señalan que puede que ese genio llamado Darwin estuviera un “poquitín” equivocado a la hora de plantear la teoría de la evolución por selección natural. Y lo mismo con los neodarwinistas Huxley y compañía. Antes de hablar de que sólo plantea una crítica del darwinismo desde le punto de vista ideológico y social, y por ello repudiarle como una posible fuente de crítica veraz de la teoría darwinista, no estaría demás echar un vistazo a sus teorías de forma imparcial, por eso de informarse de ambos lados y tal.

    Un saludo.

  61. 8 septiembre, 2011 en 13:53 | #61

    @Marco88,

    Ahi no hay ningun “trabajos de científicos muy conocidos y respetados en el mundo científico” que digan nada en contra de la Teoria Sintetica. Las unicas criticas de Sandin son retoricas. No tiene ni un solo dato para sustentarlas.

  62. 8 septiembre, 2011 en 15:16 | #62

    Antes de hablar de que sólo plantea una crítica del darwinismo desde le punto de vista ideológico y social, y por ello repudiarle como una posible fuente de crítica veraz de la teoría darwinista,…

    El problema, Marco88 es que el Dr. Sandin basó, en la entrevista que le realizaron, sus críticas a Darwin y a la biología en eneral en conocimientos que se ve muy bien que desconoce totalmente, haciendo uso de autores cuyos textos se ve que nunca ha leído. Esto wes lo que se critica aquí.

    Con respecto al trabajo científico del Dr. Sandín, mi opinión es que son más retórica que sustento científico. Y aclaro, es mi opinión. No pretendo ir más lejos para no caer en lo que se le critica al Dr.: hablar sin sustento de conocimiento alguno.

    Saludos.

  63. marco88
    9 septiembre, 2011 en 13:40 | #63

    Javi

    el Dr. Sandín básicamente lo que ha estado haciendo en los últimos años es recopilar información sobre el campo de la genética molecular a partir de los trabajos publicados por numerosos científicos “respetados” (y con respetados me refiero a que han publicado numerosos trabajos en revistas tan influyentes como “Nature”), y a partir de ellos, intentar establecer una teoría que trate de explicar la evolución desde otro punto de vista (científico) diferente al de Darwin, ya que esta última puede no ser tan “fuerte” y ” fiable” como parecía ser en sus comienzos. De todas formas, en cuanto tenga algo de tiempo, os dejaré algunas referencias sobre artículos que aparecen en su web y en los cuales sacan una conclusión muy curiosa, algo así como que quizás el modelo darwinista para explicar la evolución, a tenor de la ingente cantidad de información obtenida en genética molecular en los últimos años, puede no ser del todo válida para explicar esto, o también otros señalan simplemente que es necesario replantearse el modelo darwinista como explicación de la evolución de las especies, por este mismo motivo.

    Hasta que no os los muestre supongo que simplemente diréis que es una falacia, pero únicamente es para indicaros que el mundo científico no sólo se divide en darwinistas y creacionistas, y que el Dr. Sandín no critica el darwinismo/neodarwinismo sin ningún sustento científico.

    Muchas gracias y un saludo.

  64. marco88
    9 septiembre, 2011 en 13:45 | #64

    Disculpad, en el último párrafo he señalado que “el mundo científico no sólo se divide en darwinistas/creacionistas”, un error por mi parte porque los creacionistas no deberían de incluirse en el mundo científico, ya que simplemente, basan sus ideas en la fé, totalmente contrario al conocimiento obtenido por el método empírico propio de la ciencia.

    Disculpad de nuevo y un saludo.

  65. Víctor
    9 septiembre, 2011 en 15:37 | #65

    marco88: Es que eso que dices, que ya es discutible, ya lo han tenido en cuenta los articulistas de este blog http://cnho.wordpress.com/2010/07/26/entendiendo-la-evolucion-viii-%C2%BFhacia-una-nueva-sintesis/

  66. Galileo Galilei
    11 septiembre, 2011 en 2:50 | #66

    “Pero como, después de haber sido jurídicamente advertido por este Santo Oficio de que debía abandonar la falsa opinión de que el Sol sea el centro del mundo y que no se mueva y que la Tierra no sea el centro del mundo y se mueva, y que no podía mantener, defender ni enseñar de ningún modo, ni de palabra ni por escrito, la mencionada falsa doctrina. Y después de serme notificado que la tal doctrina es contraria a la Sagrada Escritura, escribí y di a la imprenta un libro en el cual trato de la mencionada doctrina perniciosa y aporto razones con mucha eficacia a favor de ella, sin aportar ninguna solución, soy juzgado vehementemente sospechoso de herejía, es decir, de haber mantenido y creído que el Sol sea el centro del mundo, e inmóvil, y que la Tierra no sea el centro y que se mueva.

    Por lo tanto, queriendo yo levantar de la mente de Vuestras Eminencias y de todos los fieles cristianos esta vehemente sospecha, razonablemente concebida contra mí, con el corazón sincero y fe no fingida, abjuro, maldigo y detesto los mencionados errores y herejías y, en general, todos y cada uno de los otros errores, herejías y sectas contrarias a la Santa Iglesia; y juro que en el futuro nunca diré ni afirmaré, de palabra o por escrito, cosas tales que por ellas se pueda tener sospecha semejante de mí; empero que si conozco a algún hereje, o que sea sospechoso de herejía, lo denunciaré a este Santo Oficio o al Inquisidor u Ordinario del lugar donde me encuentro.

    (…) Yo, Galileo Galilei, he abjurado como queda escrito por propia voluntad.

    …Y sin embargo gira…”

  67. 11 septiembre, 2011 en 17:46 | #67

    Al parecer alguien se perdiò por aquì, ya que la cita #66 no viene a cuento, y la frase …Y sin embargo gira… es de concenso comùn entre los conocedores de la vida de Galileo, que simplemente nunca la dijo.

    Siguiente vendedor :P

  68. Víctor
    14 septiembre, 2011 en 20:29 | #68

    Ya está el de siempre que cita a Galileo. A parte de la cagada del “Y sin embargo gira…”, debería quedarte una cosa clara: herejía no es sinónimo de verdad.

  69. Antonio vives lopez
    23 septiembre, 2012 en 21:36 | #69

    Esta misiva de darwin es realmente hermosa:

    “Podría discutir y mostrar que la selección natural ha hecho y hace todavía más por el progreso de la civilización de lo que usted está dispuesto a admitir. Recuerde el peligro que corríamos hace pocos siglos las naciones europeas de ser aplastadas por los turcos y como parece ridícula en nuestros días semejante idea. Las razas más civilizadas, a las que llamó caucasianas, batieron a los turcos completamente en la lucha por la existencia. Lanzando una mirada por el mundo, sin detenerse en un porvenir muy lejano, ¡cuantas razas inferiores serán bien pronto eliminadas por otras que han alcanzado un grado de civilización superior!”.

  70. 24 septiembre, 2012 en 8:15 | #70

    Antonio Vives, en tu mensaje hay varias cosas que no me quedan claras. Lo fundamental, ¿Y? Nos das una cita que atribuyes a Darwin (va con mayúsculas, aunque no te guste los apellidos se escriben con mayúsculas), pero no das referencia para confirmarla. Pero aún asumiendo que sea cierta, la pregunta sigue siendo ¿Y? ¿Invalida el concepto biológico de “selección natural” esta cita? Ya nos lo contarás.

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