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Batalla perdida

18 septiembre, 2012

La feroz defensa que algunas personas hacen de algunas terapias alternativas, aquellas cuya eficacia jamás ha sido demostrada, tiene diversas razones. Pienso que ninguna de esas razones está basada en un análisis racional, ya que cualquier crítica escéptica o científica de la misma será menospreciada. Por tanto los debates con los defensores de estas terapias son batallas perdidas de antemano.

Este verano hemos cumplido tres años en la blogosfera. Durante este tiempo hemos intentado, con mayor o menor éxito, difundir conocimientos científicos, así como trasmitir herramientas para realizar análisis crítico y escéptico de las situaciones que nos rodean día a día. En este período hemos escrito mucho sobre múltiples terapias autocalificadas como alternativas (o complementarias), sobre sus debilidades, así como acerca del seguimiento irracional que de muchas de ellas se hace. Hemos tratado la homeopatía , las flores de Bach, el par biomagnético, los medicamentos milagrosos, y otras docenas de métodos que se venden como terapia pese a que jamás han demostrado una eficacia mayor de la que puede tener un placebo.

Nuestra insistencia en pedir pruebas científicas de su eficiencia ha sido interpretada por muchos amantes de las terapias alternativas como una estrategia de defensa de la medicina científica (en algunos casos con veladas acusaciones de estar comprados por las empresas farmacéuticas). Nada más lejos de la realidad, lo que no nos cabía en la cabeza es que personas ponga su salud en manos de terapias que jamás han demostrado su eficacia.

Hemos mantenido largos e infructuosos cambios de opiniones en la red, que me ha servido para comprobar que la defensa de este tipo de terapias tiene mucho de sentimental y poco de racional, por lo que cualquier crítica escéptica caerá en saco roto, y los análisis científicos sólo consiguen reacciones furibundas. Los timos clásicos, como el tocomocho, la estampita o el que ejercen los trileros, juegan con la avaricia de los timados, sin embargo los componentes que manejan los defensores de las terapias alternativas (siendo de algunas de ellas un timo) son muy diferentes.

Por ejemplo juegan con la desesperación de personas que no encuentran ni remedio ni cura en la medicina científica, ya sea por no haber dado con un médico adecuado o porque la ciencia aún no conoce tratamiento para la misma. En otras ocasiones los pacientes se sientes ninguneados por una medicina masificada y administrativamente caótica; a pesar de la buena disposición de los facultativos es complejo atender de forma personalizada a los pacientes, algo que realizan si problema en muchas terapias alternativas, ya que su éxito (cuando existe) procede de ese trato, ya que la terapia en si misma, no tiene ningún efecto curativo.

Y no puedo olvidarme ni de las enfermedades psicosomáticas ni de las curaciones espontáneas, ya que muchas terapias alternativas les deben mucho a ellas. Hay personas que se consideran enfermas, pero en realidad no poseen un problema orgánico, sino mental. Para muchos de estos pacientes, pensar que están en tratamiento (aunque sólo tomen bolitas de azúcar o les estén pasando un pedazo de cuarzo por la cabeza) es suficiente para sentirse sanada. Y también ocurre que en circunstancias excepcionales se producen curaciones espontáneas, algo que todavía la medicina no entiende. Incluso tumores graves desaparecen. Y lo hacen tanto cuando usan medicina científica (a pesar del mal pronóstico), cuando usan la alternativa (que se encarga de airearlo como propaganda de eficiencia de sus métodos) o cuando había abandonado cualquier tratamiento y se había encomendado a la Virgen. Cualquier investigador biosanitario daría un riñón por entender el porqué de esas curaciones. De momento se sabe tan poco, que nadie con un mínimo de decencia puede asignar esa curación a su terapia favorita.

Volviendo a mi tesis de inicio, mi opinión es que la defensa de terapias no basadas en pruebas científicas, no está basada en la razón, sino que hay componentes irracionales para su apoyo. De poco me sirve que personas muy sesudas e inteligentes las defiendan. De hecho esa es una prueba más de la existencia de un fuerte componente irracional. Conocemos grandes científicos que son creyentes en seres mitológicos o médicos especialistas en pulmón que fuman. Nuestro comportamiento no solamente está basado en pautas racionales, hay otros impulsos que guían nuestros actos.

Pero mientras hay aspectos de la vida donde esto puede ser anecdótico (no veo nada peligroso que un pasajero se encomiende a su dios personal en un avión a punto de despegar), la cosa cambiar cuando la vida de una persona (y la de su familia) puede estar en juego. Hay terapias donde se conoce su efectividad (alta, baja o nula) porque han sido analizadas y probadas científicamente en numerosas ocasiones. De otras no se tiene ni idea de su eficiencia, sólo tenemos la propaganda de los que viven de ella, y testimonios personales (a favor o en contra) que poco ayudan. Y por último están aquellas que se ha comprobado su ineficacia (total o parcial) para curar (o mitigar los efectos) de muchas enfermedades.

Pero para todas ellas encontraremos seguidores y defensores. Y no sólo por parte de quienes tienen intereses creados, sino por otros muchos. Quizás porque por una vez se cumplió lo del “a mí me funciona” o quizás porque esté de moda ir contracorriente y formar parte de un pensamiento alternativo frente a “los poderes creados”. Pese a ser consciente de que ninguna de estas dos razones pasan un examen analítico riguroso, difícilmente hay vuelta atrás. Se entra dentro de un mundo sentimental donde no rige el análisis.

Por eso es tan complicado establecer debates a este nivel. Lo considero una batalla perdida. Se asemeja a los estériles debates sobre la existencia o inexistencia de un dios. A lo máximo que puedo aspirar es a mostrar los resultados que posee la ciencia en el análisis de cada una de las terapias, lo demás lo considero una batalla perdida.


  1. 18 septiembre, 2012 en 11:39

    “[Q]uizás porque esté de moda ir contracorriente y formar parte de un pensamiento alternativo frente a “los poderes creados””.

    Cierto: para mucha gente lo alternativo es bueno sólo por ser alternativo.

  2. 18 septiembre, 2012 en 12:09

    Tampoco lo considero una batalla perdida. Bien es cierto que el 99% de las personas con las que discutes de estos temas acaban pasando de ti o salen fortalecidos “porque eres un tío de mente cerrada”, pero hay un 1% que lo piensa detenidamente y, aunque no dejará de creer al momento, sí que empezará a pensar un poco críticamente.
    En ausencia de acciones, ese 100% hubiera seguido creyendo en las mismas bobadas, así que un 1% tampoco está tan mal.

  3. Manu
    18 septiembre, 2012 en 12:46

    Establecer un debate con un “creyente” puede ser una batalla perdida, pero informar verazmente puede ayudar a que muchas víctimas de la desinformación intencionada caigan en las redes de estos chamanes. Ánimo, contar la verdad rara vez es bien recibido..

  4. Nicolas
    18 septiembre, 2012 en 14:08

    Una pregunta que puede sonar muy ignorante. El efecto placebo, ¿se verifica en personas con un problema orgánico o solo es posible si la enfermedad es psicosomatica? Si es el primer caso, ¿desaparece la enfermedad o desaparecen momentáneamente los síntomas?

    Y más en el tema de esta entrada, concuerdo con AmigoMagufo, si bien la mayoría no se preocupa por averiguar y se quedan con lo que le recomendó alguno, hay gente que investiga un poco para ver en que se basa el funcionamiento de una terapia determinada, y si esta verificada o no. Y si encuentran una pagina seria como esta entre todas las magufadas que pueden aparecer, algunos van a contagiarse del rigor científico para evaluar el funcionamiento de una terapia. No menosprecien lo que hacen acá, con más de 4 millones de visitas, un buen número de personas se replanteo la validez de la medicina alternativa.

  5. vidaz
    18 septiembre, 2012 en 14:54

    Y tanto que es una batalla perdida. Y cuando una conversación de este tipo sale en grupo, siempre soy el bicho raro. A veces tengo la sensación de vivir en el pasado.

    La gente cree en Dioses, crecepelos, lavativas milagrosas y existe un desconocimiento generalizado de lo que es la ciencia, incluso en personas con buen nivel de formación.

    Con lo que ya no puedo, es cuando después de conspiraciones, intereses, etc. de la ciencia (como si los remedios “alternativos” fuesen gratis…) aluden a la democracia! Como si la verdad se decidiese por mayoría, en vez de comprobarse.

    Al final en este asunto, no me queda otra que recurrir a internet y sitios como éste para mitigar mi soledad ;-)

  6. 18 septiembre, 2012 en 18:00

    A veces también me da por pensar que me enfrasco en una batalla perdida cuando le comento a alguien que las supuestas bondades de su terapia alternativa / remedio milagroso / ritual mágico / tratamiento natural no son tal.
    Pero después me acuerdo de algo: en los diferentes foros y blogs de los “excépticos cerrados de mente” [sic] en que participo suelo leer frases como “en mi tiempo de magufo…”, “cuando era un defensor de la homeopatía…” o “cuando tomaba todo remedio natural que apareciera…” y me acuerdo que yo mismo me creía esos cuentos de las energías místicas y que natural=bueno y demás… Y ahí recuerdo que de no ser por esta gente que está dando una batalla perdida, yo seguiría sin saber qué es un doble ciego, o por qué un testimonio no es una prueba de efectividad.

    Creo que una pregunta interesante a tener en cuenta es; ¿Cuántos de nosotros dejamos de creer en magufadas gracias a alguien que se dio el trabajo de argumentar en contra de esas cosas? [Os animáis a hacer una encuesta sobre cómo vuestros lectores hemos llegado al mundo del pensamiento crítico y el escepticismo? =)]

  7. salador
    18 septiembre, 2012 en 18:18

    Seria una batalla perdida si los creyentes fueran un bloque monolítico inmutable, pero tienen dudas y discrepancias como todo el mundo. Las creencias son particulares, cambiantes e infinitas. Entre ellas aparecen contradicciones monumentales, así que es frecuente que entre sus filas aparezcan deserciones, en particular si tienen un interés real por los avances de la ciencia. Casi todos los científicos creyeron en su tiempo (en su infancia fundamentalmente) en cosas absurdas, y de esa vergüenza salió un interés por aprender y conocer. Silenciosamente, sin verdades y sin ganar ni perder batallas.

  8. 18 septiembre, 2012 en 18:44

    Un estudio realizado en Alemania sugiere que la espiritualidad y el ya famoso efecto placebo pueden ser desencadenados por redes de actividad neuronal muy similares o casi idénticas, por lo que la lucha contra la superstición en todas sus variantes puede llegar a ser una tarea bastante descorazonadora. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2012/03/espiritualidad-y-efecto-placebo-las-dos.html

  9. 18 septiembre, 2012 en 18:56

    No está perdida la batalla… recién comienza!

  10. salador
    18 septiembre, 2012 en 19:15

    Fuentealba, tienes razón. A los 16 años yo leía las tonterías de Von Daniken, tras un empacho de doctrina católica mientras los ovnis aterrizaban en un monte cercano. No me acuerdo de quien me dijo que por esos caminos no íbamos a ninguna parte, pero algún escéptico debía ser y de algo sirvió. O no.

  11. Anónimo
    18 septiembre, 2012 en 19:58

    la enfermedad es SIEMPRE psicosomática , nada se crea en un cuerpo si el cerebro no lo manda , Asi de simple os puedo dar mil razones pero esta es la mas simple. Que mas da si alguien se cura con placebos, si asi lo desea , es necesario seguirle metiendo gomas grosor butano por el culo para hacer pruebas si la persona cree que visualizando sale de ello ? Y no soy curandera , soy neuropsicologa , sé como funciona esto

  12. 18 septiembre, 2012 en 20:36

    Anónimo, ¿o debo decir anónima? De momento eres la única en darme la razón a lo que he escrito. Una pena que me des la razón con un comentario tan pobre como el tuyo, pero es lo que hay. Y te lo dice un neurocirujano que se sacó el título en la misma facultad que tú el tuyo ;-)

    PD: No puse en el listado de temas tratados la tontada esa de que “no hay enfermedad si la mente no quiere”, pero considéralo incluido en “decenas de temas tratados”.

  13. 18 septiembre, 2012 en 21:27

    Y empieza el “porque yo lo valgo”… Pero eso si les pides un estudio respaldando dicha afirmacion y una de tres (hay mas pero me fastidia)
    1: Eres un mente cerrada deberias tener una perspectiva mas amplia.
    2: De seguro estas al servicio de la Farmafia, todo mundo sabe donde esta el switch para cerrar la mente a las enfermedades pero asi dejarian de ganar dolares.
    3: Te ignoran olimpicamente y cambian de tema o no los vuelves a ver, como las palomas de la plaza que zurran y se largan…
    Un gusto volver a pasar por aqui…
    Gran tema como siempre, ¿es mi idea o noto un dejo de depresión en el autor? Demasiado lidiar con Logos o Jolimu??? :D

  14. Albireo
    18 septiembre, 2012 en 21:31

    Anónima, vete a provocar con tus majaderías a otra parte.¿Neuropsicóloga? ¡Anda ya!

  15. Piedad
    18 septiembre, 2012 en 23:21

    Tu lo has explicado muy bien. Las enfermedades psicosomáticas están muy relacionadas (no todas) con el estrés y el nivel de vida que llevamos. Muchas de estas terapias, ofrecen relajación y se ofrecen en un entorno muy calmado y pacifico. Además, junto con ellas, se recomiendan paseos, tranquilidad, espiritualidad, cosas que a la mente sientan muy bien, a la vez que para muchas personas, también se convierte en el acercamiento a un nuevo grupo social, a nuevos amigos. Si se pone todo ellos junto en la misma receta, es fácil entender por qué el “éxito” de algunas.
    También has explicado algo muy bien: el ser humano no es sólo racional, nuestra corteza gris es la última parte del cerebro que se ha desarrollado a través de los siglos de evolución. No sabemos que se produce primero, la emoción o el pensamiento:¿lloramos por qué estamos tristes? o ¿estamos tristes porque lloramos?. El caso es que los humanos somos la suma de emociones y pensamientos. Las terapias alternativas (y no las defiendo, aunque entiendo su éxito) juegan con las emociones. Ofrecen a la gente esperanza, calidez, calma, buenas maneras, relaciones sociales nuevas… muchas de estas cosas que enuncio, son tan necesarias para el buen funcionamiento del cuerpo y de la mente, como la comida o el oxigeno. Por eso funcionan.

  16. Piedad
    18 septiembre, 2012 en 23:30

    Quería decir que por eso “funcionan ” cuando lo hacen y por eso tiene tantos adeptos.

  17. Xurxo Xabaril
    19 septiembre, 2012 en 1:06

    Estimado Manuel, aunque si pueda parecer una batalla perdida frente a los creyentes convencidos, hay mucha gente que sin serlo, por no tener los conocimientos de ciencia, nos hemos creído durante mucho tiempo los versos de los “vendedores de motos”, como les dicen por allí. Aunque algunos cuentos son demasiado absurdos para tomarlos en serio, otros se presentan para quien no tiene una formación mínima como más creíbles. Puede que la batalla esté perdida frente a algunos integristas de la “mente abierta” pero es imprescindible para quienes como yo somos distraídos o ignorantes.
    Gracias, de verdad, (uno que ni siquiera “es de letras” sinó de “artes”, el reino de la magufada)

  18. 19 septiembre, 2012 en 8:26

    Piedad, hay algunos aspectos de tu comentario con los que no coincido.

    En primer lugar, si bien coincido en que existen enfermedades (o síntomas) psicosomáticos, no hay la menor prueba científica de que todas las enfermedades son debidas a problemas mentales/emocionales, tal y como mucha gente opina (no digo que tú lo hagas). Pero sí que existen pruebas de lo contrario. La viruela afectó a millones y millones de personas de todas las clases sociales (desde vagabundos hasta miembros de la nobleza o las casas reales), razas y religiones. Esta enfermedad ha desaparecido gracias a la higiene y la vacunación. Y como este ejemplo hay miles de ellos en los libros de medicina como para andar ahora diciendo (como algunos pseudoterapeutas hacen) que si uno enferma es por culpa de su mente y sus pensamientos negativos.

    En cuanto a la eficiencia de las terapias alternativas… Pienso que el razonamiento es a la inversa: la defensa se hace porque hay alguien que alguna vez la ha probado
    le ha funcionado. Esto deja una huella afectiva que está protegida contra cualquier análisis racional. Pero el hecho de que a una persona le funcione no indica que la terapia funcione. Aquí podría hacer un análisis largo del por qué (hay muchos motivos), que jamás traspasará una barrera sentimental creada alrededor de una terapia (que se trasmite boca a boca entre conocidos).

    Para ilustrarlo te pondré un ejemplo real. Tengo un amigo que tras 3 días de fuerte catarro (posiblemente gripe), sin que ningún medicamento le hiciera gran cosa empezó a tomar un remedio homeopático contra la gripe. Al día siguiente empezó a mejorar y a los pocos días se le pasó. Hoy defiende esa terapia (aunque no ha vuelto a repetir el “experimento”). Su caso es de libro, y ha sido documentado y analizado científicamente hasta el hartazgo, pero la explicación del por qué ocurre es interpretada por cualquier defensor de la homeopatía como un ataque personal. La razón de la mejoría es simple: los procesos catarrales víricos (salvo raras complicaciones) siguen una dinámica de campana: un día de malestar, pocos días de malestar intenso (la mitad de ascenso y la otra mitad de descenso) y otro par de días de recuperación. Si tomas un medicamento justo en la fase más aguda o principio de bajada, notarás la mejoría muy rápidamente. Y si tomas zumo de fruta en vez del medicamento, también. Y eso pasa en muchas ocasiones cuando se ingiere un tratamiento, que la enfermedad ya está desapareciendo. Es por eso que los experimentos que analizan la efectividad de un medicamento han de realizarse de forma muy cuidadosa, para comprobar su efecto real contrapuesto al efecto “curso natural” de la enfermedad. Pues bien, todo esto se lo expliqué a mi amigo, y fue inútil. Si le contaba que un comprimido homeopático sólo contiene azúcar y ningún principio activo (éste está tan diluido que no hay ninguna molécula de dicho principio) me salía con la memoria de agua. Si le argumentaba que nadie ha demostrado que la memoria del agua exista (pese a que se ha buscado insistentemente), entonces replicaba que puede existir, pero que aún no se ha descubierto. Cuando le respondí que independientemente de la dilución o de la memoria del agua, se había demostrado experimentalmente que la homeopatía no era terapia eficaz, acababa con un “pues a mí me ha funcionado”. Ese es el resorte mental que queda. Da igual que otras veces se le hubiera pasado el catarro a base de sudar en la cama y leche caliente, o que hay miles y miles de casos (y enfermedades) para los que la homeopatía no funciona, cuando a uno le funciona algo construye un esquema mental donde la razón no entra. Y ese esquema mental lo construye uno mismo o se lo construyen, tal y como saben muy bien los publicistas, capaces de instalar en nuestra mente sentimientos que no resisten el menor análisis crítico. El problema es que no es lo mismo una crema que te hace parecer “más bella” que algo que promete curar el cáncer.

    Esto es sólo una anécdota para ilustrar lo que intento explicar. Y es un ejemplo de por qué a veces funciona una terapia alternativa. Hay muchas más razones, además del efecto psicosomático, pero eso daría para otro artículo.

  19. KC
    19 septiembre, 2012 en 8:27

    Anónima, las cosas a veces no son tal cual las cuentan por aquí, y te lo dice un astronauta licenciado en Oxford que actualmente da clases de física teórica en Cambridge y en sus ratos libres diseña rascacielos.

    Saludos.

  20. Asma al-Assad
    19 septiembre, 2012 en 14:17

    Parece que vuestro negocio-blog no pasa precisamente por sus mejores momentos.Aunque no creo que ello os preocupe en exceso. Siempre estaréis dispuestos a subir a otro “caballo ganador” y a lamerle el culo a los poderosos por unas migajas del pastel.

    Lo del camuflaje ideológico supongo que seguiréis dejándolo en las manos del trotsko-mierda y mentiroso compulsivo Rhay y de Darío, el “comunista” confeso. Los tiene cuadrados el tal Darío para declararse comunista. ¡Hay que echarle huevos!

  21. 19 septiembre, 2012 en 14:21

    Asma es otro que me da la razón. Y además es tonto del culo. En fin, lo que hay que aguantar en un planeta donde la estupidez humana hay que medirla en años-luz (porque le da varias vueltas a la Tierra).

  22. Piedad
    19 septiembre, 2012 en 15:52

    Manuel, creo que ambos hablamos de lo mismo o al menos estoy de acuerdo contigo en lo que dices. Es cierto que no todas las enfermedades son debidas a problemas mentales o emocionales. Pero lo cierto es que para la mayoría de ellas tampoco existe un único factor que lo desencadene, las enfermedades suelen ser producto de factores genéticos, ambientales e individuales, si no ¿cómo puede explicarse que una persona, expuesta ante un determinado foco de infección, enferme o desarrolle algún tipo de trastorno, mientras que otra persona permanece sana en una situación semejante?. Es con ese factor individual y ambiental, con el que juegan las llamadas “terapias alternativas”.

    El ejemplo de tu amigo, como bien dices es de libro. Pero existen muchos otros casos (que obviamente, tienen una explicación científica que nada tiene que ver con el “ungüento” de turno) dónde la obviedad del porqué se produce la mejoría no es tan clara y, esos son los que sirven de argumento a estos tipos de “medicinas alternativas” por llamarlas de algún modo.
    Y normalmente, todas ellas, tienen algún argumento de base que proviene de la ciencia y ha sido tergiversado (como las religiones). Por ejemplo, algunos datos que proceden de la Psicobiología (y que son parte de debate aún) apuntan hacia una posible conexión psicobiológica que puede explicar ciertos trastornos. Y pongo un ejemplo: la percepción de no control sobre situaciones estresantes, el afrontar situaciones estresantes de manera pasiva, respuestas de indefensión y desesperanza o la escasa expresión emocional – entre otras variables-, parecen estar relacionadas con ciertos patrones fisiológicos (incremento de glucocorticoides…) que reducen la competencia inmunológica, incrementando la vulnerabilidad hacia las enfermedades asociadas al sistema inmune (entre ellas, el cáncer, menor resistencia a enfermedades infecciosas…). Esto les sirve de base para decir “que todas las enfermedades son emocionales y se pueden tratar sin productos farmaceúticos” y surgen entonces sus terapias alternativas. Haciéndose eco también, de que detrás de sus orígenes hay un incuestionable científico (en algunos casos hay médicos, psicólogos, químicos…), o que sus argumentos tienen base científica (como el ejemplo que proviene de la psicobiología). Y lo cierto es ( y esto ya es pura opinión personal, muy cuestionable) que en algunos casos, este tipo de terapias (por ejemplo, el reiki) relajan, dan confianza al paciente, le devuelven la esperanza y quizá frenen esas respuestas fisiológicos dañinas para la salud. Y los casos en que “funcionan” por el motivo que sea, son el “apoyo objetivo” de este tipo de terapias.

    Precisamente en una de tus afirmaciones está la respuesta (o al menos, la que yo también creo) de por qué es una batalla perdida este tipo de debates: “cuando a uno le funciona algo construye un esquema mental donde la razón no entra”. Tu también hablas de FUNCIONAR. Y la gente normalmente no se para a pensar el “porqué” de que algo vaya bien, en la mayoría de nuestras reacciones somos como el perro de Pavlov Estímulo-Respuesta: me tomo unas gotas, se me quita el dolor !EUREKA! la solución es la homeopatía, la jugoterapia o la invocación al espiritu de mi abuela y, te aseguro que esa creencia, en ocasiones y de manera inexplicable (o no tan inexplicable) hace milagros (teniendo en cuenta que yo no creo en ellos).

  23. 19 septiembre, 2012 en 16:11

    Piedad, dices y, te aseguro que esa creencia, en ocasiones y de manera inexplicable (o no tan inexplicable) hace milagros (teniendo en cuenta que yo no creo en ellos)

    Aquí lo que yo me planteo es si la creencia es la que realmente hace ese milagro, o ese “funcionar” es debido a otras razones. Y es muy importante conocerlo, porque en el primer caso valdría la pena investigar para encontrar los mecanismos subyacentes, que pueden ser aprovechados como terapia. Pero si es simple casualidad, entendiendo ésta como el caso en el que el remedio llega a la vez que factores ajenos a ésta promueven una curación (la infección remite por mutación del patógeno, las células de un quiste han dejado de recibir irrigación sanguínea, etc), entonces jamás podremos controlar estas terapias, y las curaciones quedarán como anécdotas. De momento, y hasta donde yo sé la inmensa mayoría de las terapias alternativas no tienen la eficiencia suficiente como para emplear el calificativo de terapia. Y la relación causa-efecto, en los pocos casos donde han habido curaciones tampoco se ha podido establecer. Valoraré cualquier información científica que complemente/contradiga esto último que he escrito.

  24. Darío
    19 septiembre, 2012 en 17:19

    Lo del camuflaje ideológico supongo que seguiréis dejándolo en las manos del trotsko-mierda y mentiroso compulsivo Rhay y de Darío, el “comunista” confeso. Los tiene cuadrados el tal Darío para declararse comunista. ¡Hay que echarle huevos!

    Vaya, que al fascista idiota disfrazado de izquierdista le ha dolido algo :mrgreen:

    Lo mejor del asunto, Manuel, es que al ver comentarios como el del idiota ese, llego a la conclusión de que nada de lo aquí escrito es batalla perdida. Si un sarnoso como ese que se esconde detrás del avatar Asma al-Assad es capaz de dedicarnos semejantes perlas, quiere decir que a los estafadores de la izquierda esotérica que sostienen toda esa basura de la medicina alternativa sin ganar muchas veces un centavo y a los mamarrachos que lucran con basura alternativa a costa de la salud, la integridad y el bolsillo de gente ignorante y/o desesperada, les molesta lo que hacemos. Quiere decir que vale la pena y que es necesario seguirlos denunciando, exhibiendo y molestando para cortar a todos ellos el negocio o el alucine en el cual esconden su ignorancia, su robo o su descaro. Que lo hagan por un amiguito imaginario o por su enfermedad ideológica con la cual denigran cualquier alternativa política válida, es lo de menos. Me encanta ponerlos en la picota y me fascina que me consideren su enemigo, si me conocieran en persona me adorarían :twisted:

    Desde que estoy trabajando en este blog y conviviendo con la gente que he conocido aquí, no siento que algo de lo hecho sea en vano. Al contrario: si por la existencia de este blog, solo una persona con alguna enfermedad grave como el cáncer ha desechado la basura alternativa, o ha denunciado al estafador sacacuartos como García Blancas, o ha dejado de creer en la basura pseudo-religiosa de una Logos77, o sabe que las vacunas no son el demonio que algunos idiotas dicen, sentiré que el trabajo ha valido la pena. Si un payaso me llama lameculos de las empresas por qué al menos una persona se convence de que la única alternativa que tiene al ser sero-positivo es la terapia de los ARV, sentiré que mi trabajo y el de todos nosotros ha valido la pena. Si alguien me critica por mi militancia política, pierde el tiempo. Y yo gano, junto con los honestos que saben de lo que hablan y comparten sus conocimientos sin ganar un solo centavo aquí por hacerlo, cuando una persona usa la única y real medicina (que siempre tiene que ser mejorada, pero que nos pertenece a todos), si una persona deja de creer en amigos imaginarios o al menos deja de confundir sus deseos con el conocimiento real, si alguien sabe que tiene el derecho a creer en lo que sea, pero no confundir a los desesperados como los enfermos terminales o las familias de estos para hacer negocios.

    No hay que dejar de hacerlo. A pesar de todo, y de lo difícil que puedan presentarse las cosas, no hay que dejar de evidenciar a los inútiles esotéricos, ganen dinero o no. A esto inútiles no los podemos convencer de nada, pero si podemos contribuir a quitarles clientela, a dejarlos solos con su alucine político, o que reduzcan el tamaño de sus iglesias, no deberíamos dejar de trabajar. La mínima honestidad intelectual y moral, política en suma, lo exige.

  25. Herbert West
    19 septiembre, 2012 en 17:30

    Piedad

    Me parece entender que lo a lo que te refieres es a la mejoría de los síntomas subjetivos y algunos otros no subjetivos que están directamente a la ansiedad.

    ¿Es así?

  26. Nicodemo
    19 septiembre, 2012 en 17:39

    Lo que es una batalla perdida es atrincherarse en el fundamentalismo cientificista. No todo son flores de Bach, pulseras magnéticas, pastillitas de azúcar homeopáticas ni medicina Hamer. Existen muchos suplementos naturales que han demostrado ser efectivos y en muchos casos están validados por la ciencia (me refiero a suplementos como la coenzima q10, la L-carnitina, el Magnesio, Calcio, la D-Ribosa, el Propóleo, la acción analgésica del harpagofito o las perlas de ácidos grasos Omega 3, como alternativa o complemento a las nefastas estatinas). El desdén de la ciencia oficial (médica en este caso) por recomendar estos productos junto a la medicación convencional es de una soberbia inaudita.

    Por cierto, ese bulo y superchería anticientífica de “remisión espontánea” para explicar la curación en una enfermedad es una completa tomadura de pelo. Una de dos: o la persona está tomando “algo” al margen de la medicación oficial (o conjuntamente con ella) que le ha hecho remitir ese tumor o enfermedad o es que los médicos creen en la virgen de Lourdes. Un proceso teóricamente irreversible en una enfermedad es explicable científicamente pero argumentar la llamada remisión “espontánea” para explicar su curación (fracasados los tratamientos médicos) es un canto a la incompetencia médica.

  27. Piedad
    19 septiembre, 2012 en 18:15

    Cuando hablamos de creencias Manuel, hablamos de la mente ( o si quieres un ente menos abstracto, hablamos de conexiones neuronales). En el DSM-IV (APA,1994, 2000) se defiende que los factores psicológicos pueden influir de forma significativa sobre el inicio y curso de cualquier trastorno orgánico (primer dato que se apuntan las “terapias alternativas”) y entre esos factores psicológicos establece seis tipos:
    1. Trastornos mentales (depresión, trastorno de personalidad, retraso mental).
    2. Síntomas Psicológicos. (síntomas de ansiedad).
    3. Rasgos de Personalidad y Estilos de afrontamiento.
    4. Conductas desadaptativas relacionadas con la salud.
    5. Respuestas fisiológicas asociadas al estrés.
    6. Otros factores no especificados (factores demográficos, culturales o interpersonales).

    Por otro lado, la relación entre los fenómenos conductuales y los mecanismos nerviosos, endocrinos e inmunológicos, está sobradamente reflejada en obras de autores como Ader, Felten y Cohen (http://es.wikipedia.org/wiki/Psiconeuroinmunolog%C3%ADa ). La evidencia empírica, ha demostrado que la actividad inmunológica humoral y celular, al igual que algunos parámetros psicológicos, puede ser modificada mediante procesos de condicionamiento clásico.

    Para que todo este rollo… pues porque no hay como me pides (o al menos que yo conozca) ningún estudio que demuestre de manera empírica la eficacia objetiva de estas “terapias alternativas”. Pero al igual que el perro de Pavlov salivaba con el sonido de la campana (que nada tenía que ver con la comida), determinados nucleos cerebrales se activan aumentando la cantidad de dopamina cerebral, (sustancia relacionada con el placer y el bienestar), cuando la gente toma algo que cree que le va a hacer bien (el llamado efecto placebo) y es muy posible –o no- que esto ocurra aquí: me tomo esto, me siento mejor, me relajo, mantengo los glucocorticoides a raya, mi sistema inmunológico mejora, y ya no me duele nada.
    Y como mente y cuerpo están en profunda conexión (a pesar de Descartes ☺ ), como bien defiende el DSM y la Psiconeuroinmunología, es posible que el “éxito”, en algunos casos de estas terapias tenga una explicación científica que nada tiene que ver con las flores, el biomagnetismo o las energías.

    La meditación, (no es terapia alternativa, pero hasta hace bien poquito no se había introducido en occidente porque también se pensaba que era un camelo), por ejemplo, y sobre ella si hay más estudios científicos, puede modificar la estructura cerebral. De hecho un americano Dr. Dan Siegel (http://drdansiegel.com/about/biography/) ha creado su propia terapia para tratar problemas Psiconeurológicos basada en ella y, su eficacia ha sido demostrada. Lo que quiero decir con ello, es que la relajación de la mente, la atención plena –como suelen llamarla-, el control de la mente para dejarla libre (se haga de manera consciente o inconsciente, hay estudios, ahora no recuerdo los datos, que demuestran que rezar el rosario tiene los mismos beneficios que meditar) beneficia nuestra salud. Y quizá dentro de estas “terapias alternativas”, todas aquellas que tengan que ver con respirar y relajarse y que además aporten contacto o apoyo social, sean las que más “éxito” obtengan.

    Igual he echado demasiado rollo para explicar algo simple, pero el tema es complejo. Yo no creo que sea tan fácil como analizar una sustancia y, ver que no contiene más que agua y unas gotas de extracto de vainilla y decir “no funciona”. Creo que son muchas las variables que interactúan en el ser humano, para que de alguna manera, si bien no existe una relación causa/efecto, si exista una correlación de algún tipo de forma que “creer que tomo algo que me mejora me mejora”. Y si bien no hay investigaciones ni datos concluyentes, desde la psicología siempre se están realizando proyectos que si no hablan en concreto de las “terapias alternativas” si estudian de que manera las creencias afectan a nuestro organismo y a nuestras conductas.
    Y quiero dejar bien claro, que bajo ningún concepto estoy defendiendo la “medicina alternativa”, solo trato de entender porque pueden “funcionar” en base a algunos datos que llegan de algunas ciencias.

  28. Piedad
    19 septiembre, 2012 en 18:28

    Herbert West, si, me refiero a síntomas subjetivos, a otros relacionados con la ansiedad, con el estrés… Y el estrés está relacionado ( y datos científicos lo demuestran) con el desarrollo o transcurso de enfermedades, que si se reduce el índice de estrés por el mecanismo que sea es posible que se consiga una mejoría.. la cosa está en saber si es así como funcionan, en los casos en que funcionan, estas terapias, porque claro está que las energías, las flores y los aceites no sirven de mucho.

  29. Juan de terzas
    19 septiembre, 2012 en 19:13

    Acabo de leer un comentario que decia:

    “”””””””””””Parece que vuestro negocio-blog no pasa precisamente por sus mejores momentos.Aunque no creo que ello os preocupe en exceso. Siempre estaréis dispuestos a subir a otro “caballo ganador” y a lamerle el culo a los poderosos por unas migajas del pastel.

    Lo del camuflaje ideológico supongo que seguiréis dejándolo en las manos del trotsko-mierda y mentiroso compulsivo Rhay y de Darío, el “comunista” confeso. Los tiene cuadrados el tal Darío para declararse comunista. ¡Hay que echarle huevos!””””

    JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA Y JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA Y

    ¡¡Que chistes mas buenos se leen a veces por aquí………!!

    Pero para chiste bueno lo de que “Todas las enfermedades son psicosomáticas”… Es que me he acordado que hace tres años, mientras reparaba un compresor de R410 se me cayó encima y me amputó la falange distal del dedo índice de la mano derecha. por diversos motivos tardé 5 horas en llegar al hospital y pa cuando empezaron a tratarme se me había organizado una septicemia de padre y muy señor mio que poco le faltó para que me trasladara al otro barrio a vivir… Si yo hubiera sabido en su momento que la septicemia es una enfermedad psicosomática mas ya me hubiera yo predispuesto para no contraerla….

    maravilloso artículo, Manuel, aunque se te note cierta tristeza de fondo. Y una vez mas poniendo el dedo en la llaga… como el apóstol Tomás.

  30. 19 septiembre, 2012 en 19:20

    Nicodemo dices.

    Lo que es una batalla perdida es atrincherarse en el fundamentalismo cientificista.

    Claro, claro, pedir pruebas científicas de que algo funciona es fundamentalismo cientifista. En fin….

    Existen muchos suplementos naturales que han demostrado ser efectivos y en muchos casos están validados por la ciencia…

    Lo sé, y si te animas a leer un poco el blog verás que no los he criticado.

    El desdén de la ciencia oficial (médica en este caso) por recomendar estos productos junto a la medicación convencional es de una soberbia inaudita.

    Eso no es cierto, y tú lo sabes. Muchos médicos prescriben esos productos, cuando consideran que tendrán un valor terapéutico añadido (aspecto que no se ha demostrado para todo ellos). Incluso, en el colmo de satisfacer los deseos del paciente prescriben homeopatía, olvidando la ciencia que han estudiado.

    Por cierto, ese bulo y superchería anticientífica de “remisión espontánea” para explicar la curación en una enfermedad es una completa tomadura de pelo.

    La remisión espontánea se ha verificado en hospitales. Si dudas del paciente (que afirma no haber tomado nada), de los médicos (que afirmaban haber abandonado el tratamiento por su ineficacia) y de las publicaciones donde se recogen esos casos, ya no puedo hacer nada. Hay estudios con estadísticas incluidas. Ahí tienes PubMed para verificarlo.

    Un proceso teóricamente irreversible en una enfermedad es explicable científicamente pero argumentar la llamada remisión “espontánea” para explicar su curación (fracasados los tratamientos médicos) es un canto a la incompetencia médica.

    Espero no devolverte a la realidad si te comunico que existen enfermedades incurables, para las que no tenemos tratamiento. ¿Incompetencia médica? Tampoco tenemos naves que nos lleven a la Luna en una hora. ¿Incompetencia aeronáutica? Se está trabajando para remediarlo, te lo aseguro.

  31. 19 septiembre, 2012 en 19:28

    Piedad, no discuto los aspectos beneficios de una mente tranquila capaz de alejar el estrés. Lo que sí me parece preocupante es leer (como algún comentarista de este blog ha escrito) que maravillosa la medicina alternativa si funciona como placebo. Pues no, porque se ha comprobado que el efecto placebo sólo cura en un 2-3% en el mejor de los casos (y la mayoría sólo es para eliminar síntomas). Ese dato igual es bueno para tumores terminales, pero para enfermedades tratables con medicina científica es pésimo. Y por eso me parece un grave error apostar por estas terapias. Bueno, en realidad no sé porque te cuento esto, ya que me da la impresión que ue estás de acuerdo con ello, pero ha sido una forma de escribir “en voz alta”.

  32. Piedad
    19 septiembre, 2012 en 19:38

    jajaajajajaj Manuel, si estoy de acuerdo con ello :-)

  33. J.M.
    19 septiembre, 2012 en 20:00

    Asma al-Assad :

    Parece que vuestro negocio-blog no pasa precisamente por sus mejores momentos.Aunque no creo que ello os preocupe en exceso. Siempre estaréis dispuestos a subir a otro “caballo ganador” y a lamerle el culo a los poderosos por unas migajas del pastel.

    Las plantas y otros remedios naturales son útiles, pero no para todo el mundo. En tu caso, no lo son: por favor, deja la marihuana que te está haciendo polvo…

    Te lo ganaste: de cabeza al profeta aneuronado, por espabilao.

  34. Herbert West
    19 septiembre, 2012 en 21:47

    Nicodemo :
    me refiero a suplementos como la coenzima q10, la L-carnitina, el Magnesio, Calcio, la D-Ribosa, el Propóleo, la acción analgésica del harpagofito o las perlas de ácidos grasos Omega 3, como alternativa o complemento a las nefastas estatinas). El desdén de la ciencia oficial (médica en este caso) por recomendar estos productos junto a la medicación convencional es de una soberbia inaudita.

    ¿Y hablar sin tener ni puta idea no te parece de una soberbia inaudita?

  35. Paprivi
    20 septiembre, 2012 en 0:36

    Yo pienso que no es una batalla perdida el tratar de exponer de forma razonada el porqué de que ciertas terapias alternativas no tengan otros efectos más allá del placebo. Creo que como en cualquier discusión que se pueda tener de cualquier tema, siempre hay gente dispuesta a razonar independientemente del nivel de conocimientos científicos que se tenga. Es cierto que hay mucha gente que no está dispuesta a hacerlo por el motivo que sea (cabezonería, orgullo, fanatismo…), pero hay un tanto por ciento importante que sí lo haría.

    Otra cosa distinta es qué recomendar a alguien cercano sobre alguna de estas terapias si sabes que al menos le va a ayudar, aunque solo sea dándole algo de esperanza y por el propio efecto placebo. En este caso tendría serias dudas entre simplemente prevenirle de no dejar el tratamiento que le haya indicado su médico, advertirle de lo que se pudiera tomar y lo que se pudiera gastar económicamente, o decirle directamente que se olvidara de esa opción.

    Saludos.

  36. Juan de terzas
    20 septiembre, 2012 en 0:52

    La amiga “piedad” toca un tema realmente interesante: la meditación/oración. En mi propia persona he experimentado lo beneficioso que puede ser orar o meditar, ¡y eso que soy ateo perdido!. Pero tal vez mi método de oración/meditación sea un poco particular. A partir de las oraciones que me fueron enseñada en mi infancia y de un par de cursitos de meditación he construido una metodología propia muy simple pero que me da excelentes resultados.

    el método es totalmente sencillo: los días que las situaciones me desbordan y necesito reconducir mis emociones y mis ideas busco un lugar privado y sigo el siguiente ritual:

    1º me doy un automasaje de pies y pantorrillas durante unos 20 minutos.
    2º con una luz muy baja en intensidad y un CD de musica muy lenta recito, por este orden, “la canción del pirata”, “caminante no hay camino” y “elegía a ramón sijé” (estas poesías me las sé de memoria) de forma lenta y pausada concentrándome en el contenido de los versos.
    3º continúo repitiendo los versos de los tres poemas hasta que las ideas comienzan a clarificarse solas, las emociones empiezan a encajarse en su sitio y, finalmente me siento en paz y con sueño y, por fin, cierro los ojos y me duermo.

    Lo que noto cuando practico este ritual es que me desvinculo de mí mismo y puedo verme de forma objetiva. cuando estoy en este estado de desvinculación conmigo mismo me puedo hablar con claridad y sin perjuicios ni prejuicios llamándole al pan, pan, y al vino, vino.

    Lo que acabo de exponer viene al caso de tema que estamos tratando en el sentido de que, en efecto, las “terapias alternativas” curan, por decirlo así, en la medida que el paciente gana sosiego para para afrontar sus dolencias. No creo que el efecto placebo sea otra cosa mas que esto.

    Pero lo que es preocupantes es que se aborde como “acto de fe” el poder curativo de todas esas chorradas, que si florecillas, que si agua desmemoriada, que si rollos y mas rollos por los que encima hay que pagar… Todo aquel que se atreva a dar un diagnóstico y prescribir un tratamiento y no esté debidamente colegiado para ejercer tal acción está ESTAFANDO incluso cuando pueda esgrimir que un 3% o un 4& de sus pacientes se curan…

  37. Juan de terzas
    20 septiembre, 2012 en 1:02

    ” (me refiero a suplementos como la coenzima q10, la L-carnitina, el Magnesio, Calcio, la D-Ribosa, el Propóleo, la acción analgésica del harpagofito o las perlas de ácidos grasos Omega 3,”

    ¿este párrafo a qué anuncio de yogur se refiere?

  38. 24 septiembre, 2012 en 14:27

    Sí, pero no… Discutir con los verdaderos creyentes no va a cambiarlos a ellos, han establecido un compromiso humano y emocional con su creencia, sea cual sea. Tratar de cambiarlos mediante el debate es frustrante e inútil.

    Pero… esos debates ponen en la mesa de las discusiones muchísimos datos que de otra forma no tendrían ninguna difusión. Y esos datos, esos argumentos contra las pseudomedicinas, esos estudios científicos, esos hechos, sí pueden afectar a quienes AÚN NO son fieles creyentes, los que escuchan emocionados que hay curaciones mágicas pero que todavía no se comprometen con ellas, pero que buscan la terapia con la que les están evangelizando y sólo encuentra loas, conspiranoia, evidencia anecdótica y sitios web de vendedores de humo. Esas personas, si encuentran tu blog, o los de otros escépticos y popularizadores del conocimiento científico, no van a discutir contigo, no van a participar, pero sí pueden reflexionar sobre los hechos con mayor conocimiento de causa. Y algunos, a la larga, lo agradecen.

    Por eso perder la batalla contra los creyentes no significa haber perdido la batalla contra las creencias y su difusión. Creo yo.

  39. elengendro
    24 septiembre, 2012 en 20:14

    Yo no tenía ni idea sobre las vacunas, (De letras, analfabeta científica y víctima de la Logse), cuando me puse a investigar por internet (lo que demuestra mi analfaburrismo científico) me encontré con la monja de las vacunas, con la Jenny McCarthy, con Dsalud, con Barbara Loe Fisher y con el resto de chusma, menos mal que también me encontré con Respectful Insolence y después con muchos más :Dra. Jomeini, Per Ardua ad Astra, science base medicine, vosotros.
    Si no fuera por vosotros, (todos vosotros) a lo mejor seguía creyendo que las vacunas provocan autismo, que el virus de Sida no existe, y que la naturopatía es mejor que la “medicina oficial”. Por favor no nos dejéis a los ignorantes en manos de los magufos, (por lo menos hasta que aprendamos a utilizar pubmed solitos), que como yo hay muchos que no somos especialmente imbéciles,sino solo ignorantes y cuando nos presentan con información razonable y razonada, y la podemos contrastar con las burradas magufas somos capaces de comparar, razonar y aprender.
    La batalla contra los magufos y los crédulos puede que esté perdida de antemano, pero aún podéis salvarnos a muchos.
    Y nada más, que muchas gracias por todo majos, que realizar la labor divulgadora que realizáis sin cobrar un duro, y además teniendo que aguantar a todo el maguferío es impagable.

  40. Rhay
    25 septiembre, 2012 en 12:05

    ¡Ayvé! ¡Si no me había dado cuenta de que me llamaban por aquí! :D

    En fin, que gracias por el halago. Viniendo de gentuza como tú, Asma, no puede ser otra cosa. Nada, que espero que la próxima vez que te pegue un parraque de lo que sea, no vayas al médico, que están comprados por “El Sistema”.

    Subnormal… ¬¬

  41. bioincompente
    25 septiembre, 2012 en 21:47

    A mi lo unico que me falta es que según Piedad el problema de que yo tenga una enfermedad u otra es una pura cuestion de mi fortaleza mental
    acabo de indicarselo a los virus que se me comen que me voy a poner a meditar y se van a cagar todos de miedo.

  42. Rhay
    26 septiembre, 2012 en 12:38

    A ver, y sin ánimo de crear más polémica, el estrés es muy importante en el control de una enfermedad, incluso infecciosa, pero no porque la meditación o la calma mate a los virus, sino porque un cuerpo estresado es un cuerpo cuyo sistema inmune se resiente, y por tanto se le da puerta abierta a los bichines para que hagan de las suyas. Una de las cosas que mi internista me controla es, precisamente, el nivel de estrés, ya que de eso (entre muchos otros factores, ojo) va a depender mi recuento de CD4+…

  43. Juan de terzas
    26 septiembre, 2012 en 16:45

    La cosa es tan sencilla como la plantea Rhay…. ¡¡Peeeeeeeeeeeeero!! no sé si es que el personal carece de neuronas o se pasa tres pueblos con las drogas.

  44. J.M.
    26 septiembre, 2012 en 17:49

    Yo voto por las drogas…

  45. Chanri666
    26 septiembre, 2012 en 18:33

    Como todos ustedes seguramente, tambien he discutido con amigo/as esotericos y lo deje por imposible. A uno en concreto le pedi que no ve enviara mas “tonterias”, pero a pesar de ello y no se muy bien si por mala leche o por ser un alma candida que aun intenta convencerme, me envia panfletos y videos magugos que son de chiste, literalmente. La ultima joya que me recomendo se llama “Thrive”, pseudo-documental que deja a Cuarto Milenio como un programa de ciencia respetable. Lo tiene todo ETs, conspiraciones mundiales, energia libre y el toroide como solucion para todos nuestros problemas. Me reiria si no fuera por las patadas en la boca que le propina a la ciencia.

  46. Juan de terzas
    26 septiembre, 2012 en 23:01

    bueno, para el que quiera echarse unas carcajadas, pego a continuacion una “discusion” que he tenido con una tonta en face book. estabamos comentando una entrada de “REdune prevencion sectaria” y los ultimos comentarios fueron estos:

    YO DIJE:

    ” perdona…. el reiki es netamente LITURGIA. Es decir: el reiki no es nada si no se utiliza con el fin de canalizar fe. Para que el reiki aparentemente funcione es necesario que terapeuta y paciente “crean” y este es su mayor peligro. Por otra parte el paciente de reiki que tiene la suficiente fe para aceptarlo alcanza un estado de vulnerabilidad emocional frente al terapeuta que queda a merced de éste y sus motivaciones mas conscientes o mas inconscientes… NADIE QUE NO SEA PSIQUIATRA O PSICOLOGO DEBIDAMENTE INSCRITO EN SU COLEGIO PROFESIONAL CORRESPONDIENTE DEBE JUGAR CON LAS EMOCIONES DE LOS PACIENTES.
    Para tener fe en el reiki es necesario lo siguiente:
    1º un nivel cultural muy bajo
    2º un desconocimiento supino de la mas elemental medicina.
    3º tener un desequilibrio emocional tan fuerte que esté comprometido el sentido de la realidad.
    4º ser fácilmente sugestionable.
    Azucena: Si tanto sabes sobre sectas ¿por qué defiendes una de sus herramientas favoritas?”

    UNA TAL Azucdena ghazal ME RESPONDE:

    “Mira, yo ayer envié reiki a una gatita, a distancia, a una desconocida. La gatita está mejor, yo a la chica no la he cobrado un duro, y un gato no puede sugestionarse. Podeis creerlo o no, me da igual, es vuestro problema. Sé mucho sobre sectas, y os aseguro que el reiki no es una secta, es una terapia y funciona muy bien (hablo por mi experiencia), aunque sé que hay sectas que ofrecen formación como herramienta para captar adeptos, por ejemplo Brahma Kumaris, entre otras. Cuando un grupo impone normas, mantener contacto frecuentemente con ellos, controla las relaciones entre otros compañeros del curso, etc… es una secta o puede llegar a serlo. Hay lugares que se limitan a dar la información, expedirte un título, y punto. Como cualquier otra escuela.”

    MI RESPUESTA FUE LA MAS LOGICA:

    “Vete a un psiquiatra y ¡¡ya!!”

    PEEEEEROO!! LA TIPA ESA VA Y RESPONDE:

    “Jajaja… tu falta de educación y la facilidad que tienes para emitir juicios sobre temas que desconoces dice mucho de tí. En fin, veo que este grupo deriva en amarillismo, muy a mi pesar.”

    No merecía la pena responderle mas, pero aun así me permití el lujo de responderle aun lo siguiente:

    ” Redune Prevención Sectaria va, segun yo creo, sobre desenmascarar a todo tipo de sectas y, el REIKI, en esencia, en la forma y en el fondo no es mas que otra secta mas y además de las mas destructivas que existen, por eso es tan copiada su técnica por otras muchas sectas….”

  47. Rhay
    27 septiembre, 2012 en 0:49

    Juan, yo no estoy de acuerdo en que la gente que tenga fe en el reiki sea de nivel cultural bajo. Muy al contrario, el reiki precisamente triunfa entre los grupos de progres alternativos licenciados en Filosofía, Filología, Bellas Artes y cosas por el estilo… Precisamente lo que diferencia al reiki de una secta al uso es que no incide principalmente sobre la población analfabeta (como puede ser el caso de las apariciones marianas de cualquier punto del planeta, desde El Escorial a Medjugorje), sino que es algo “alternativo” a la “ciencia oficial”.

    La mayoría de gente que conozco que hace negacionismo del VIH/sida, las vacunas y demás son gente culta, no nos engañemos…

  48. 27 septiembre, 2012 en 9:05

    Ahi estoy bastante de acuerdo con Rhay. En general, toda la filosofia new age tiene mucha mas aceptacion entre las clases medias-altas.

  49. Albireo
    27 septiembre, 2012 en 10:22

    Si se cree en el reiki o en cualquier otra magufada, necesariamente se tiene el nivel cultural bajo. Otra cosa es que os estéis refiriendo a si se va al cine, si se leen libros de autores de moda o si se ha estudiado una carrera.

  50. Rhay
    27 septiembre, 2012 en 21:13

    Albireo, ser un analfabeto científico no te convierte en un inculto…

  51. Darìo
    27 septiembre, 2012 en 21:51

    Yo tambièn creo que estas tonterìas esotèricas como el reiki solamente se dan en los analfabestias circulos cultos de nuestras sociedad … hace unos dìas intentè explicar la homeopatìa a un grupo de albañiles (obreros de la construcciòn) con estudios secundarios, dos de ellos con bachillerato superior incompleto … nada màs por què la censura no me permite escribir la de groserìas con las que se despacharon todos cuandon empezaron a entender el transfondo del cotorreo homeopàtico, y cuando se dieron cuanta de que eso que tomaban como “medicina” era una tomadura de pelo :mrgreen: … mejor acabamos con unas màs efectivas cervezas :mrgreen:

  52. 27 septiembre, 2012 en 22:27

    ser un analfabeto científico no te convierte en un inculto

    Discrepo completamente. Tanto que este es uno de esos países donde tenemos un elevado número de pretendidos intelectuales que no sólo no conocen nada de ciencia, sino que la desprecian. Por muchas medallas que les cuelguen algunos, muestran un grado de incultura supina. Y para colmo aparecen en tertulias donde se ríen de quienes no han leído los discursos de Cánovas. Eso sí, lo mismo les da si una ballena es un pez o un mamífero.

    Y volviendo al tema anterior, es cierto que hay mucho esotérico culto (en el artículo doy mi opinión del porqué), pero supongo que habéis sido testigos en este medio de defensores de lo esotérico con textos que provocan desprendimiento de retina por su redacción y ortografía.

  53. Piedad
    28 septiembre, 2012 en 0:59

    Bioincompen; lee bien, porque Piedad no ha dicho eso, te lo digo yo que la conozco bien ;-))

  54. Piedad
    28 septiembre, 2012 en 1:25

    Esto no es propaganda subversiva, ni una apoligía del Reiki. Yo no se mucho de esta tradición oriental y más allá de energías y manos, yo veo relajación y tal vez esperanza o fe (he pronunciado las innombrables, pero es lo que observo). Esto también son informaciones que circulan por ahí y, que al provenir de una fuente fiable (un hospital, una doctora que declara beneficios para los pacientes y unos enfermos que se sienten mejor) tienen mayor poder de persuasión. En cualquier caso, me encantaría saber si se hizo esa investigación y si sigue ofreciéndose Reiki en el Ramón y Cajal.

  55. Albireo
    28 septiembre, 2012 en 7:59

    Rhay :Albireo, ser un analfabeto científico no te convierte en un inculto…

    Ya hemos hablado en varias ocasiones del concepto de incultura que se tiene en la sociedad actual. Manuel lo aclara muy bien en su comentario: no sabes quien pinto Las tres Gracias, eres inculto, dices que el epicentro de un terremoto se sitúa a 5 km en profundidad , no pasa nada, se considera normal.

    Yo creo que precisamente ahí es donde está el origen de la new age y otras patochadas alternativas, en ese círculo social de pensamiento aberrante por falta de formación básica en ciencias, pero que se creen muy listos y “cultos”. O sea una mezcla perfecta de osadía intelectual, estupidez y esnobismo.

  56. 28 septiembre, 2012 en 8:10

    Piedad, se han hecho estudios de efectividad del Reiki (los puedes encontrar en PubMed), y para la mayoría de los casos presenta similar efectividad a la de un placebo (aunque tal y como digo aquí http://lacienciaysusdemonios.com/2011/01/18/%C2%BFes-realmente-efectivo-el-reiki/ queda por investigar). En algunos hospitales se emplea, especialmente en las unidades de oncología. No es que cure ningún cáncer (como algunos curanderos o malinformados quieren hacer creer) sino que puede ayudar a paliar algunos de los síntomas de esa enfermedad. Precisamente hace tiempo comentaba esto con una enfermera. Me decía que en oncología, además de los efectos del cáncer, dos síntomas que causaban estragos eran la ansiedad y el dolor. La ansiedad por la incertidumbre de si se va a salir de allí o no, y el dolor tanto por efecto del tumor como por los efectos secundarios de las terapias empleadas. En ese sentido, todo lo que sea capaz de producir algo de relajación en los pacientes será bienvenido. Y se visto que el Reiki puede causar confort en algunas personas.

    Ayer releí la parte dedicada al efecto placebo en el libro Bad Science de Ben Goldacre. Comenta un caso muy curioso. Desde 1950 hasta 1980 se empleó un medicamento contra la gastritis que poseía una efectividad del 75%-80%. De golpe, en los años 80 esa efectividad bajó hasta el 50%. ¿Por qué? La razón no se encontró en el estómago, no es que apareciesen gastritis resistentes. Lo que ocurrió es que apareció un nuevo compuesto farmacéutico, que vino acompañado de una fuerte campaña publicitaria. El resto lo hizo la mente.

  57. Albireo
    28 septiembre, 2012 en 8:28

    Vale, pero en el vídeo del reiki sale una “terapeuta” hablando de la energía vital y llega a decir que lo del calor en las manos es porque “la energía por definición es calor”.

    Existe un gran contraste entre las declaraciones de las terapeutas, de los pacientes (sin duda influidos por las primeras) y de la oncóloga. Esta última, como no podía ser de otra forma, mucho mas sensata, declara que les pareció (supongo que a la dirección médica del centro) “todo muy bueno, que no producía nada” a la hora de autorizar el uso del reiki.

    Quiero decir que me parece muy bien que le den reiki a los pacientes, pero deberían callarles la boca a las terapeutas para que dejen de decir sus chorradas energéticas en suelo hospitalario. Que yo sepa los payasos que se ocupan de las plantas infantiles no van proclamando que las sonrisas curan o palian síntomas por conexiones espirituales-esotéricas.

  58. 28 septiembre, 2012 en 8:33

    Que yo sepa los payasos que se ocupan de las plantas infantiles no van proclamando que las sonrisas curan…

    Los payasos no, pero hay quienes llenan su cuenta corriente con la “risoterapia”. Aunque yo prefiero la Lutherterapia:


    :D

  59. Piedad
    28 septiembre, 2012 en 23:03

    Manuel, he leido el articulo sobre la efectividad del Reiki al que me remites y todos los comentarios (me he ganado por lo menos una caña). Me iba a enrollar por ahí, pero hay algo que ha despertado mi curiosidad. Cuentas:

    “Ayer releí la parte dedicada al efecto placebo en el libro Bad Science de Ben Goldacre. Comenta un caso muy curioso. Desde 1950 hasta 1980 se empleó un medicamento contra la gastritis que poseía una efectividad del 75%-80%. De golpe, en los años 80 esa efectividad bajó hasta el 50%. ¿Por qué? La razón no se encontró en el estómago, no es que apareciesen gastritis resistentes. Lo que ocurrió es que apareció un nuevo compuesto farmacéutico, que vino acompañado de una fuerte campaña publicitaria. El resto lo hizo la mente.”

    Y yo me pregunto: ¿Por qué ese 25%-30% de beneficio que proviene de la mente no tiene tanto valor como el valor del fármaco?.
    Intentaré explicarme (aunque no tengo muy claro a dónde quiero ir a parar, solo muchas ideas rondándome): Si el Reiki en ciertas circunstancias, como las que tu amiga enfermera te describió, es beneficioso (dejamos de lado las energías y nos centraremos en la relajación), ¿Serán también otras técnicas de relajación válidas para tratar a pacientes oncológicos? En Psicología Aplicada y, en concreto, para tratar fobias, problemas de estrés…, se utilizan varias técnicas de relajación sin hacer alusión a ningún tipo de energía o divinidad (técnica de relajación progresiva de Jakobson, por ejemplo) ¿Se habrá utilizado en hospitales este tipo de técnicas, antes que el Reiki para el mismo tipo de pacientes? ¿Conseguirán también beneficios por pocos sean como la tradición oriental?

    Supongo que comparar “técnicas de occidente” con “terapias orientales energéticas”, sería una forma de comprobar si es sólo la relajación la que produce beneficios o es el hecho de creer que existe algo más allá de lo que se ve, lo que produce el efecto “X” (placebo, mejoría, confort, beneficio…). En el primer caso, la ciencia se lleva el gato al agua y en el segundo ( y la ciencia se sigue llevando el gato al agua), quizá, podría pensarse que el ser humano (o algunos seres humanos) necesitan creer que la vida tiene sentido, que hay algo superior a ellos y que no están desamparados y la fe en eso los calma (eso si, yo no los llamaría, como les decís “¿magufos?”). Creo que en este artículo o en el de Reiki no se está en contra de esto, bueno, al menos y si he leído bien, tu Manuel no estás en contra de ello, sino que ( y corrígeme si me equivoco, por favor), lo que más molesta (a mi también) es que se engañe a la gente, que se la estafe e incluso que se juegue con su salud. Dicho esto, creo que no hay que generalizar, y que no todo es blanco o negro y, que a veces, como con el caso de gastritis, la ciencia médica (fisiología) y las creencias (mente) caminan de la mano.

    Dejar claro que en ningún momento defiendo las energías, la sanación con piedras caliente, ungüentos o la vegetoterapia por nombrar algunas cosas que he leído por ahí. Pero si creo que si algo le hace bien a las conexiones neuronales, antes de tirarlo directamente a la papelera porque hable de cosas inexistentes, hay que darle mil vueltas.

  60. Sergio
    29 septiembre, 2012 en 9:08

    Jajaja! consuela saber que no soy el único que sale derrotado al encontrarse ante un gran muro de “fe” con una espada de “racionalidad” ;)

  61. Juan de terzas
    29 septiembre, 2012 en 18:36

    Dice piedad:
    “Pero si creo que si algo le hace bien a las conexiones neuronales, antes de tirarlo directamente a la papelera porque hable de cosas inexistentes, hay que darle mil vueltas.”

    Pues yo creo que, en realidad, sí. Hay que tirar directamente a la papelera todo aquello cuyo rigor científico sea nulo y/o todo aquello que sea presentado por cualquiera que se llame a sí mismo “maestro” (o palabra sinónima)… Si no se tira a la papelera de forma contundente llega a ocurrir que la “creencia” se desarrolla incontroladamente como un cáncer y a la larga el daño puede ser muy grave.

    Sin embargo debería estudiarse en mayor profundidad el “efecto placebo” y comprender mejor su mecánica para aprovecharse su potencial paliativo de forma eficaz.

    Hay que estudiar también mas a fondo el funcionamiento de la liturgia en general para comprender por qué es tan efectiva a la hora de reconducir la gestión de las emociones.

    Y hay una emoción que precisa de un muy profundo estudio: EL MIEDO. porque esta emoción es la madre de todas las creencias.

  62. Juan de terzas
    29 septiembre, 2012 en 18:53

    Una fábula muy corta:

    Un hombre se levantó de la cama y se preguntó: ¿cual es el sentido de la existencia?

    formuló su pregunta y vinieron religiosos, filósofos, maestros,, políticos y pléyades distintas de personajes que le dieron una respuesta…. y todos y cada uno de ellos le aseguró que su respuesta era la verdad.

    El hombre preguntó a un científico y éste respondió:

    “No lo sé…”

    Y el científico se puso a investigar.

  63. Darìo
    29 septiembre, 2012 en 19:12

    Pero si creo que si algo le hace bien a las conexiones
    :roll: neuronales, antes de tirarlo directamente a la papelera porque hable de cosas inexistentes, hay que darle mil vueltas

    Hay que darle mil vueltas … a ver … a ver … ¿en dònde quedò la bolita? …

    Si lo que dices es que algo pueda servir de consuelo en situaciones lìmite, suena bien … pero de ahì a que un placebo le haga bien a las conexiones neuronales … si, ya vas ….

  64. Anónimo
    31 diciembre, 2012 en 4:03

    La clave está en saber cuando hay que usar la medicina convencional y cuando puedes salir adelante sin abusar de ella, usando placebos u otro tipo de medicinas que te ayuden a pasar de eso sin necesidad de medicamentos dañinos para el cuerpo.

  65. Albireo
    31 diciembre, 2012 en 11:43

    Anónimo :
    La clave está en saber cuando hay que usar la medicina convencional y cuando puedes salir adelante sin abusar de ella, usando placebos u otro tipo de medicinas que te ayuden a pasar de eso sin necesidad de medicamentos dañinos para el cuerpo.

    Y a ti eso te lo enseñaron en…

    (¿o te lo contó una vecina?)

  66. Terribilis
    31 diciembre, 2012 en 21:08

    Joer… ¿Para qué el Reiki? Es lo mismo rezar por alguien ¿no? con los mismos efectos… Pero, obvio, el objetivo del rezo debe saberlo. Así como lo hacen los curas, para cobrar conforme a tarifa.

    Vale vale Ok, ok… no me acuséis de cavernario… Digamos que el rezo evolucionó a reiki, así como primero fue el huevo que la gallina. Y mientras el gallo…. jo ¿y qué antecede al gallo que fecundó al huevo? mmm Ya sé, si seré listo: la Paloma ¿O era el espíritu santo? Bah…estoy confundido…

    MMM aunque dicen que rezar no cura…Esos ateos del demonio http://www.elmundo.es/elmundosalud/2006/03/31/salud_personal/1143806054.html

    Saludos con Reiki a distancia, en las axilas para que os riáis. Feliz Año 2013

  67. Andrés E.
    19 abril, 2014 en 13:53

    Interesante tu entrada, Manuel. Lamentablemente, esto es como conversar con alguien que no habla tu idioma: no hay una base común sobre la que edificar un argumento. Pero esta clase de divulgación sí es útil para quien ha comenzado a cuestionar la veracidad de estas cuestiones.

    Me entró curiosidad acerca de las “curaciones espontáneas”. ¿Sabes dónde puedo investigar un poco sobre el tema? Particularmente, me gustaría conocer estadísticas sobre en qué porcentaje se observan.

    Gracias y saludos,
    Andrés

  68. josemanuel238
    19 abril, 2014 en 14:21

    Quizás el fallo esté en considerar todo esto, en el ámbito de un blog o de una acción de divulgación, como una “batalla” en vez de como una parte más del complejo y largo proceso de divulgación y de esclarecimento de las cuestiones tratadas.

    Cuando en una discusión o debate se tiene la intención de “ganar” en vez de profundizar mediante él en las cuestiones a debatir, entonces creo que se ha perdido la perspectiva más correcta y enriquecedora, tanto para los que debaten, como para los que seguimos el debate como parte de las acciones de divulgación científica y del pensamiento escéptico que, por ejemplo, realizáis muy brillantemente en este blog, Manuel.

    A lo mejor, bastaría (por vuestra parte al menos, mi admirado y estimado Manuel) con un simple cambio de visión y de actitud frente lo que hacéis en este blog y, más concretamente, en la sección de “Comentarios”.

    No batalláis, sino que hacéis lo que está a vuestro alcance para divulgar y esclarecer. Que cada lector batalle por sí mismo contra sus eventuales prejuicios, creencias irrracionales y malentendidos o ignorancia. Tratar de hacerlo tú (vosotros) por los demás, es agotador por imposible, por partir de un error de principio.

    Un muy cordial saludo y, una vez más, sinceras felicidades por vuestra labor.

  69. josemanuel238
    19 abril, 2014 en 14:31

    El científico está preparado, entrenado y tiene vocación para encontrar verdades, profundizar en ellas, esclarecerlas y, eventualmente, difundirlas para el bien de todos. No está equipado, entrenado, preparado ni tienen vocació para batallar. Para eso están los “soldados” o los “guerreros”.

    Si alguien no preparado debidamente para hacer algo, se pone a hacerlo, lo más normal es que termine agotado, derrotado y decepcionado antes o depués.

    Hay que tener claros los propios límtes siempre, asi como ser consciente de qué es lo que uno hace o puede realmente hacer. Tú, Manuel, eres un excelente virólogo y brillantísimo divulgador, pero no eres un guerrero. No batalles: investiga y difunde, que es lo que realmente haces envidiablemente bien. Si quieres emprender y ganar batallas, antes prepárate y equípate debidamente para ello, que si no te quemarás.

  1. 18 septiembre, 2012 en 12:30
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