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La inversión en ciencia en caída libre, ¿alguna reacción?

22 noviembre, 2012

A estas alturas de película no voy a gastar líneas para explicar lo importante que es la ciencia y el desarrollo tecnológico para la sociedad, así como los beneficios que produce al PIB de un país. La respuesta es obvia, y los análisis sesudos están ahí para quien quiera leerlos. A la vez estamos siendo espectadores de cómo los recortes que se están llevando a cabo años de trabajo en I+D.

En cuestión de muy poco tiempo estamos siendo testigos de un recorte en el porcentaje de inversión que no se veía desde hace décadas. Esto se traduce en menos gastos en proyectos de investigación, en que se maltrate a los jóvenes investigadores o que se retrasen o desaparezcan convocatorias de becas y contratos. La consecuencia es clara: de la promesa de cubrir el déficit de 50.000 investigadores que tiene nuestro país, pronosticada por el gobierno Zapatero, a perder más de 4.000 empleos ligados a la investigación durante 2011.

Alguien ajeno al mundo de la ciencia podría decirme: “ya, lo normal en tiempos de crisis, en todas partes hay despidos y recortes, ¿y?”. Pues que tendría algo de razón. Estamos siendo testigos a una situación económica espantosa de la que la ciencia no puede abstraerse. Pero ante situaciones equivalentes, contemplamos como otros colectivos toman las calles y protestan. El mundo de la ciencia es complejo, parar inversiones que estaban en marcha significa retroceder y posteriormente necesitar de muchos años para volver al punto de partida. Ante eso ¿qué se hace dentro del colectivo de investigadores?

Tampoco quiero ser injusto, no es que esté diciendo que no se esté haciendo nada, pero calificaría de “suaves” las medidas que se están tomando ante una situación tan grave. Mucho cabreo y malestar en los centros de investigación, reuniones y cartas a las autoridades competentes (de incierto efecto) o a revistas científicas de primer nivel, como Nature. También hemos sido testigos de pequeñas, e insisto en lo de pequeñas, manifestaciones en nuestras calles, de artículos de prensa por parte de asociaciones y sociedades científicas, e incluso formas originales de transmitir sus quejas.

La mayoría de los científicos, con mayor o menor cabreo, han seguido funcionando con total normalidad pese al recorte de salario, de dinero para proyectos, de posibilidad de financiación o de capacidad de reclutar personal a sus grupos de investigación, de que algunos centros tuvieron que cerrar para ahorrar… Y el 2013 tampoco pinta muy bien, se oyen rumores. Algunos serán globos-sonda y otros son directamente embustes, pero desgraciadamente otros se transformarán en realidad, sin poder discernir ahora a qué grupo pertenece cada cual. Posibles despidos (en forma de ERE), nuevo recorte salarial, menos dinero para proyectos (si se convocan), sin posibilidad de contratación jóvenes investigadores, tam, tam, tam, suenan los tambores de la rumorología. ¿Hasta dónde aguantará el colectivo de investigadores para plantarse?

En el año 2004, los científicos franceses andaban “un pelín” indignados con ciertas medidas de sus gobernantes. Y dijeron ¡basta ya!. Hubo dimisiones en bloque. Todos los científicos que poseían cargos de gestión los abandonaron. Dimitieron más de 2.000 investigadores, no compraron nuevo material, ni fueron a congresos, ni participaron en comités de evaluación y paralizaron toda la maquinaria burocrática que rodea la ciencia. Se limitaron a cumplir a rajatabla su labor dentro del laboratorio. Medida drástica que surgió su efecto.

He discutido sobre la posibilidad de implementar medidas de este tipo en nuestro país, y a ninguno de los investigadores que he preguntado (y algunos de ellos poseen una amplia experiencia en gestión científica) me gusta esa idea. Es más, estoy convencido de que estas líneas van a molestar bastantes a más de uno (ya conocemos la tendencia de disparar a los mensajeros en nuestra madre patria). Algunos me dicen que ante un parón al estilo francés “pasaría inadvertido, ni se notaría” (sic). Esa respuesta me preocupa mucho, porque si un sector deja de trabajar y no se nota, se está lanzando el mensaje de que igual ese sector es prescindible. Yo no coincido, yo sí que creo que se notaría. Los científicos participan en docencia, en divulgación, en temas de salud, viajan, se reúnen, producen e inventan. Y eso afecta a sectores como la enseñanza, la salud, el turismo o la tecnología. Otros no se quieren ver implicados en estas movidas, al fin y al cabo a ellos no les va tan mal –a algunos incluso les va muy bien-, y todos sabemos que a muchos científicos le cuesta mirar más allá de su poyata, y otros manifiestan que quizás haya que hacer algo, pero sólo si las cosas van a peor.

¿Esperamos a estar a 10 metros del abismo, al borde del abismo, cayendo por el abismo? No lo sé, creo que algo hay que hacer, más allá del simple simbolismo de una carta. El gobierno está tomando una serie de medidas que le hacen sentirse a uno como una presa. Y ante el depredador uno puede quedarse quieto, pero si el depredador tiene buena vista, le auguro poco éxito a esa presa.

  1. 22 noviembre, 2012 en 20:41
  2. J.M.
    23 noviembre, 2012 en 8:34

    El banner publicitario que aparece bajo el artículo resume la respuesta del gobierno y de todo el plantel financiero neoliberal que nos gobierna a las inquietudes planteadas en el artículo:

    Si quiere financiación para sus proyectos, COFIDIS.

  3. 23 noviembre, 2012 en 15:15

    Yo estoy de acuerdo contigo. Con la reciente huelga este tipo de temas salió en el laboratorio, y la impresión general que me dio es precisamente que la mayoría de la gente no mira más allá de sus propias poyatas (“yo tengo mi beca para la tesis asegurada, me dedico a lo mío y punto”). El problema es que como dices, esto no tiene visos de mejorar, así que más de uno se encontrará con la realidad en sus narices algún día, tristemente, y entonces ya verás tú cómo decide movilizarse.

    Llevo poco en la ciencia, pero considero que es de los sectores menos solidarios y colectivistas de toda la sociedad, por triste que suene, y no sé si tiene arreglo, la verdad.

    Saludos

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