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Piedras que caen del cielo

15 enero, 2013

apofisEl último acercamiento del asteroide (99942) “Apofis” la pasada madrugada del jueves 10 de enero ha permitido a los astrónomos calcular con mayor precisión las próximas órbitas de este fragmento de roca de 325 metros. Afortunadamente, los datos son optimistas, y el peligro de colisión con la Tierra está cada vez más lejos.

Desde la antigüedad, las rocas caídas del cielo han representado un fenómeno fascinante. Múltiples interpretaciones mitológicas han tratado de explicar la naturaleza de estos ocasionales bombardeos siderales. El estudio moderno de los asteroides puede fecharse en plena Ilustración, cuando un meteorito cayó en la localidad francesa de Lucé, en el año 1768 y que fue estudiado por científicos de la  Academia de Ciencias de Francia. Si bien en ese momento no se llegó a aceptar de forma rotunda el origen extraterrestre de estos cuerpos, varios impactos acaecidos en Europa durante las siguientes décadas hicieron que naturalistas y científicos de la época acabaran abrazando la hipótesis de las caídas.

Hoy sabemos que los asteroides y meteoroides son muy comunes en nuestro sistema solar. Los primeros presentan un tamaño desde 50 metros a los más de 500 kilómetros de Vesta (530 km) y Palas (532 km), los mayores asteroides conocidos (hay que recordar que Ceres, con 960 km de diámetro mayor, es considerado planeta enano desde el 2006). Los meteoroides son cuerpos más pequeños, desde aproximadamente 50 metros hasta 100 µm, por debajo de cuyo tamaño hablamos ya de polvo cósmico. Cuando un meteoroide alcanza la superficie terrestre, se denomina meteorito. Asteroides, meteoroides y cometas forman los denominados “cuerpos menores del sistema solar”.

Asteroid_BeltLa mayor parte de asteroides se encuentran en una región conocida como “cinturón de asteroides” o “cinturón principal”, situado entre las órbitas de Marte y Júpiter. No obstante, existen otros grupos de asteroides, como los asteroides Troyanos que ocupan los puntos de Lagrange de la órbita de Júpiter, o los Centauros, que orbitan entre Júpiter y Neptuno cruzando las órbitas de los gigantes gaseosos. Además de estos grupos mayores, un gran número de pequeños asteroides cruzan la órbita de los planetas interiores, incluyendo la Tierra,  originados fundamentalmente por la desestabilización de su órbita a consecuencia de colisiones en el cinturón principal. Por el contrario, la fuente principal de cometas es el cinturón de Kuiper y el disco disperso, situados más allá de Urano y que albergan millones de cuerpos cometarios congelados orbitando el Sol. La hipotética nube de Oort, a casi un año luz del Sol, sería la última fuente de asteroides y cometas de período largo.

Es imposible hacernos una idea del número total de estos cuerpos en nuestro Sistema Solar. Existen más de dos millones de asteroides de más de 1 km de diámetro solamente en el cinturón principal; el número de asteroides menores y de meteoroides es, hoy por hoy, incalculable.

Kuiper_oort_es

Los peligrosos

Una importante cantidad de cuerpos menores presentan unas órbitas que cruzan la de la Tierra, y algunos de ellos pueden alcanzar nuestro planeta, como ocurre con los millones de meteoritos que recibimos cada año. Sin embargo, debido a su pequeño tamaño, solamente un pequeño porcentaje alcanza la superficie; el resto se consumen durante su tránsito a través de la atmósfera.

Sin embargo, algunos cuerpos más grandes sí pueden representar una seria amenaza. Un gran meteorito o un pequeño asteroide que no sobrepase los 100 ó 200 m de diámetro puede producir catástrofes locales y se estima que caen a la Tierra con una frecuencia aproximada uno cada 100 años. Un asteroide más grande, de varios centenares de metros, podría destruir una gran región o provocar un tsunami devastador de caer en el océano. Por encima del kilómetro de diámetro, existen grandes probabilidades de que se produzca una catástrofe global, implicando a la totalidad de la atmósfera y la biosfera.

Varias agencias espaciales, y especialmente la NASA, vigilan estos cuerpos menores que pasan cerca de la Tierra. Denominados NEO por las siglas en inglés de Near Earth Object (objetos cercanos a la Tierra), se han descubierto cerca de 8.000 entre cometas, asteroides y meteoroides. Aunque estamos lejos de conocer el número real, ninguno de los conocidos representa un peligro global en un futuro próximo.

El asteroide del juicio final

Órbita del asteroide Apofis

Órbita del asteroide Apofis

Entre los objetos cercanos a la Tierra, uno de los más conocidos es (99942) Apofis. Se trata de un asteroide rocoso de unos 325 m de diámetro que pertenece al grupo de asteroides Atón, caracterizados por presentar un semieje orbital menor a 1 UA. Es decir, la órbita de estos cuerpos es menor que la terrestre, pero su excentricidad puede hacer -como en el caso de Apofis- que cruce la de la Tierra.

Apofis completa una vuelta a su órbita cada 325 días, cruzando dos veces la órbita terrestre en este período. Obviamente, el peligro de impacto únicamente se presenta cuando ambos cuerpos, la Tierra y el asteroide, se encuentran orbitando en la región de cruce. Esto es lo que ocurrió el pasado 10 de enero, cuando Apofis pasó a 14 millones de kilómetros de nuestro planeta, unas 36 veces la distancia a la que se encuentra orbitando la Luna.

Desde su descubrimiento, se estimaron dos aproximaciones extremadamente peligrosas: las que tendrán lugar durante 2029 y 2036. En un primer momento, los cálculos arrojaron una gran probabilidad de impacto para 2029 del orden de 1 entre 37 (2,7%). Afortunadamente, observaciones posteriores permitieron refinar los cálculos descartando la posibilidad de impacto en 2029, pero manteniendo cierta cautela con la de 2036, dado que la alteración orbital producida por el paso de 2029 podría  precipitarlo hacia el planeta en su siguiente aproximación de 2039.

En 2006, cuando el asteroide pasó a 42 millones de kilómetros, esta probabilidad también se vio reducida hasta situarla en 1 entre 45.000. Suficiente sin embargo para animar a la prensa  sensacionalista, que incluso llegó a correr un bulo según el cual un niño habría corregido el cálculo de la NASA situándolo en la alarmante probabilidad de 1 entre 45.

Tras las mediciones realizadas en esta última aproximación del 10 de enero de 2013, unidas a las de 2011 y 2012,  podemos respirar tranquilos. Las probabilidades de que Apofis acabe estrellándose contra la Tierra en 2036 son muy pequeñas, del orden de una entre un millón.

Visión en tres colores del asteroide Apofis (Misión Herschel de la ESA)

Visión en tres colores del asteroide Apofis (Misión Herschel de la ESA)

Sin embargo, hay muchas piedras…

A pesar de que la amenaza de Apofis pueda desestimarse y de que ninguno de los cuerpos próximos a la Tierra que conocemos no parecen representar un peligro a corto plazo, el número de cometas, asteroides y meteoroides es enorme, y de muchos de ellos no tenemos aún constancia de su existencia. Esto, unido a que las alteraciones orbitales pueden modificar las órbitas de estos objetos hasta volverlas peligrosas, hace que sea necesario mantener una red de seguimiento de NEOs, así como avanzar en el estudio de estrategias para evitar un posible impacto o minimizar las consecuencias del mismo.

Se están estudiando diversos métodos para desviar cuerpos peligrosos y alejarlos de la ruta de colisión con la Tierra, modificando de alguna manera su órbita. Una de las posibilidades es impactar una nave espacial, de manera que la fuerza transmitida altere lo suficiente su órbita. Este método es el considerado más plausible en este momento, y es el que pretende estudiar la misión Don Quijote, de la Agencia Espacial Europea.

Un segundo método consistiría en algo menos violento: empujar ligeramente el asteroide mediante el tirón gravitacional de una nave espacial hasta modificar su órbita; sin embargo, este método requeriría actuar cuando el asteroide estuviera aún muy lejos de nuestro planeta para magnificar el efecto.

Existen otras propuestas, como modificar el albedo del asteroide para que la radiación solar modifique la órbita o remolcar un pequeño asteroide de unas decenas de metros de diámetro hasta impulsarlo a una ruta de colisión con el cuerpo peligroso. La propuesta más cinematográfica, hacer explotar bombas nucleares para desviar su curso es mucho más controvertida, a pesar de que sea defendida por algunos científicos. Además del peligro de lanzar una gran carga nuclear al espacio, la desintegración del asteroide  producir millones de pequeños cuerpos imposibles de detectar que provocaran una sinfín de catástrofes al alcanzar la Tierra. La ventaja, según sus defensores, es que se trata de un método barato y que podría ponerse a punto rápidamente.

En cualquier caso, es necesario seguir investigando en este camino, y el proyecto internacional NEOShield, al que la Unión Europea contribuirá en los próximos tres años con 4 millones de euros, profundizará en estos métodos de defensa para protegernos de cualquier posible “asteroide del fin del mundo”.

  1. JJ
    16 enero, 2013 en 16:30

    Muy buen post. Y los que preocupan son los asteroides, como si de repente abrieramos los ojos y nos dieramos cuenta que toda la vida hemos caminado en medio de una avenida llena de autos.

    Sólo basta ver las imágenes del satélite Soho, para descubrir la cantidad de asteroides (antes de desaparecer) que muy probablemente en algún momento atravesaron la órbita de nuestro planeta.

  2. salador
    16 enero, 2013 en 20:29

    Tengo entendido que el descubrimiento de nuevos asteroides es una de la las actividades que mas apasionan a los astrónomos (aficionados y no tanto) del mundo. Uno de ellos nos hizo partícipes de su entusiasmo este último verano, bajo el imprescindible cielo estrellado. Según dijo, todo nuevo descubrimiento (o con indicios de serlo) se centraliza a nivel mundial en Oxford, donde se homologan – por así decirlo – los nuevos asteroides, definiendo inequívocamente una trayectoria única para cada uno. El protocolo es universal y desde luego tremendamente riguroso en los cálculos, pero todo el mundo puede aportar sus descubrimientos.

    Actualmente se tienen perfectamente registrados unos 200.000 asteroides, y su número crece sin cesar.

    Muy buen artículo.

  3. Herbert West
    16 enero, 2013 en 23:02

    ¡Coño!

    Un dibujo de los orbitales atómicos,

    ¡Ah! ¡No! Es la nube de Oor
    :D

  4. Juan de terzas
    18 enero, 2013 en 1:16

    ¡Joer!… no basta con usar el casco todo el día en la obra y en la moto… va a haber que ponérselo uno a todas horas jijijiji!!!

  5. Rhay
    13 febrero, 2013 en 14:26

    ¿Habéis visto esta noticia?

    http://es.noticias.yahoo.com/asteroide-rozar%C3%A1-tierra-viernes-viaja-28-000-km-105640105.html

    Esto me suscita una duda… Pasando tan cerca de la Tierra, ¿no debería ser captado por su fuerza gravitatoria? Quiero decir, si esta vez pasará a 27.700 km de la Tierra y la próxima vez que lo haga en 2.046 pasará a 9.900 km, entiendo que el 2012 DA14 debería ser considerado satélite de la Tierra porque nos orbita… O es eso, o estos de Yahoo no tienen ni idea de lo que dicen y me estoy haciendo un taco…

    ¿Alguien sabe algo sobre esto?

  6. Masklin
    13 febrero, 2013 en 15:42

    Rhay, por lo pronto se me hace curiosa la velocidad, 28.000 km/h, porque era la velocidad de despegue de los transbordadores espaciales para vencer la gravedad. Eso da una pista.

    Quizás lo mejor es que veas las orbitas. Para ello te dejo este enlace que es de una página chilena de noticias de astronomía. Es bastante sencilla pero está muy bien.

    http://www.cosmonoticias.org/un-asteroide-rozara-la-tierra-dentro-de-11-meses/

  7. 13 febrero, 2013 en 15:50

    Si claro que se vera afectado por la gravedad terrestre, pero como, habra que calcularlo, puede que la perturbacion lo haga mas peligroso o que lo expulse de su orbita actual. Habria que hacer cuentas.

    En cuanto a lo de ser considerado satelite, DA14 no orbita la Tierra, sino que tiene una orbita muy parecida alrededor del sol.

  8. Blueoriol
    13 febrero, 2013 en 17:31

    Las armas nucleares no servirian unicamente para destruir el supuesto asteroide (de hecho segun el tamaño del asteroide, es dudoso que se pudiera destruir con un arma nuclear).

    Creo que la idea es detonarlas en un lateral del asteroide para desviarlo.

    Otra cosa: Si bien es cierto que destruir un asteroide tiene la consequencia de que en lugar de un asteroide tienes varios, segun el tamaño del asteroide (con un supesto rumbo de colisión) seria la única opción.
    A parte de los impactadores cineticos, las armas nucleares son, por ahora, las unicas opciones viables por ahora.

    Eso si, las armas nucleares deben detonarse lo mas lejos de la Tierra que sea posible, porque en el espacio, sin la resistencia del aire, la explosión podría llegar a ser muy grande (en tamaño) y si eso pasase cerca del planeta podría incinerar parte de la atmosfera.

  9. Masklin
    13 febrero, 2013 en 18:01

    En realidad, cuanto más lejos de la tierra alteres el rumbo del asteroide, menor grado de modificación necesitarás para “esquivar” la Tierra. De todas maneras, el DA14 es relativamente pequeño.

    Rhay, acaba de salir otro artículo en el que directamente responden a algunas de tus preguntas. Espero te sirva.

    http://www.cosmonoticias.org/lo-que-necesitas-saber-sobre-el-paso-cercano-del-asteroide-2012-da14/

  10. Rhay
    14 febrero, 2013 en 16:08

    Gracias por los aportes. Me han dado mucha información.

    Yo tenía la estúpida idea de que la gravedad era una constante en el Universo, y que su fuerza de atracción era de 9,81 m/s2 en todas partes, pero claro, la gravedad depende de la masa… Si la velocidad a ras de suelo para contrarrestar la gravedad terrestre es de 28.000 km/h, evidentemente este objeto no podría caer en la órbita terrestre jamás, ya que viaja a una velocidad superior a la fuerza de atracción de la Tierra… Es así, ¿no?

    Dios, daría un riñón y un testículo por ser capaz de entender las ecuaciones de Newton y Einstein, os lo juro…

  11. Masklin
    14 febrero, 2013 en 17:13

    Piensa siempre que la gravedad se produce entre varios cuerpos, no solo uno. Simplificando, vamos a decir que dos masas.

    En este caso particular tenemos el producto de las masas de DA14 y de la Tierra divido por el cuadrado de la distancia (que con movimiento no es una constante). Eso te da un vector fuerza en una dirección. Sólo con eso sí caería a la Tierra. Pero hay que sumarle el vector de la velocidad de DA14 que tiene otra dirección. Y la velocidad de la tierra otro vector más. Además deberiamos tener en cuenta un tercer cuerpo, el Sol que interactua con ambos objetos… Y como decia cierto anuncio ¡Y la Luna!

    Resumiendo, es un sistema y no solo un asteroide a tener en cuenta.

  12. 14 febrero, 2013 en 20:42
  13. Blueoriol
    14 febrero, 2013 en 22:56

    Ciertamente Apofis no es muy grande, así que parece que sería factible desviarlo.

    Quien sabe, tal vez, en su proximo paso, pueda intentarse con éxito.

  14. Blueoriol
    15 febrero, 2013 en 20:01

    Por cierto: Hoy a caido un asteroide (creo que en Russia), estallando en el aire (unos 8 Km) provocando un enorme destello lumínico y una onda de choque que ha acabado con bastantes ventanas, pese a que el asteroide tendría, como mucho, 20 o 30 metros de diametro (no era redondo, pero para entendernos).

    Como un pequeño Tunguska.

  15. 15 febrero, 2013 en 20:16

    Para quien quiera seguirlo en directo: http://www.nasa.gov/mission_pages/asteroids/main/index.html

  16. Blueoriol
    15 febrero, 2013 en 21:30

    Ya hay imagenes del asteroide de Russia (en los Urales) y por cierto son magnificas.

    Una corrección: Los destrozos causados por este asteroide no fueron a causa de una onda de choque sino de una onda sónica (puesto que al bólido se le ha calculado una velocidad de Match 25) y tampoco media ni 20 ni 30 metros. Su tamaño se ha estimado en unos 10 metros. Ha habido numerosos heridos a causa de los cristales rotos.

  17. 16 febrero, 2013 en 14:07

    Guaaaauu me ha dejado apabullada!! que buen articulo y cuanto sabeis!!!! pensar que de pequeña quería ser astrónoma jajaj, ahora leo mucho de esto y no entiendo nada!!!

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