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La Ciencia, Internet y la comunicación


ciencia internetAutor: Darío

Empezando el año, la revista Science publicò un artìculo titulado Science, New Media, and the Public de Dominique Brossard y Dietram A Scheufele ( Science, New Media, and the Public,” Science 339: 40-41, 4 January 2013) de los cuales Materia (La ciencia naufraga en la red) y FrancistheMule Science’s News (¿Ha naufragado la divulgaciòn cientìfica en la web?) se hacen eco, y recomendamos su lectura, sobre todo por la dificultad de acceder a la fuente original al no contar con suscripción. También porque de una manera u otra la sensación de estar peleando por algo que parece haber fracasado, ha estado en el fondo del trabajo que los responsables de este blog, con alcances varios, nos hemos echado encima.

Por lo que las páginas anteriores nos comentan, una de las preocupaciones más grandes de los autores originales del texto es que tanto científicos, divulgadores y periodistas especializados deben de replantearse la forma en que tratan de llegar ante el gran público sobre todo porque, con cierta verdad de perogrullo, la forma en que nos acercamos a la información expuesta en Internet ha significado que no siempre quienes tienen algo sensato que decir son los más aceptados, y “el ruido” o la basura que se genera a través de los diferentes medios sea “más escuchado” que la información sensata y trabajada de los que tratan de hacer llegar la ciencia real al gran público:

Sería ingenuo pensar que las noticias científicas on-line se consumen igual que a través de la televisión o los periódicos. Al contrario, estamos en un nuevo mundo de interacción con el público, de reutilización y reinterpretación de los contenidos. Ya no tratamos con los medios de comunicación de masas en su sentido tradicional, sino con mensajes que son socialmente contextualizados a través de Facebook, los retuits y los comentarios de los lectores

, escribiò Dietram A Scheufele en el texto original.

Para este experto, la posibilidad de que la endogamia informativa que hace que la ciencia y el escepticismo sea la forma de comunicación entre iniciados ya convencidos, sea la única forma de discutir la divulgación de la ciencia, a partir del hecho de que al parecer la ciencia y sus divulgadores no logran entender la forma en que las redes sociales funcionan, es una posibilidad muy preocupante. Incluso aunque la otra autora del artículo original, Dominique Brossard, parece mantener una posición más optimista que la de su colega, no deja tampoco de compartir la preocupación general de que la ciencia, el pensamiento escéptico y la racionalidad están perdiendo la batalla al no poder acceder al gran público y quedarse entre los ya convencidos.

La preocupación de los autores del artículo y de los que en sus espacios comentan aquel, es algo que de una forma u otra hemos comentado a lo largo de la existencia de este blog, que la divulgación de la ciencia real y el pensamiento crítico y escéptico es algo que muchos (tanto autores como comentaristas que lo manifestamos abiertamente, como posiblemente mucho de los que leen lo que este medio publica y no participan) compartimos. Lo mismo hemos hablado de las formas de participación como de los temas a tratar, y lo mismo hemos encontrado comentarios y escritos de gran calidad que “visitas” de gente que cree que su muy particular posición anticientífica, anti-racional y conspirativa es correcta y mucho mejor que lo que ellos denominan “ciencia oficial”. Quienes compartimos el trabajo de escribir y comentar en este blog partimos del norte de que la ciencia, su conocimiento masificado y su aplicación generalizada son los mejores antídotos contra la estupidez, el totalitarismo gubernamental y empresarial y los negocios descarados de quienes haciendo uso de la ignorancia y/o la desesperación de la gente que sobre todo se encuentra en situaciones lìmite, pretenden llenarse los bolsillos con “soluciones” mágicas que no resuelven un pepino, pero que hacen ricos a sus impulsores. Por lo mismo, más de una vez no hemos dudado en desenmascarar (a veces muy rudamente) a los vendedores de basura esotérica y en llamar charlatanes a quienes verdaderamente los son.

Pero los escritos citados dan pie a muchas preguntas, que creo que de alguna forma u otra rondan por las cabezas de quienes estamos involucrados en la defensa y la divulgación de la ciencia y el pensamiento crítico. Me gustaría que, entre todos, pasáramos a contestar a las siguientes preguntas:

1.- ¿Es posible realizar una mejor defensa y divulgación de la ciencia para que ésta alcance a mayor cantidad de personas?, ¿de qué manera tendría que ser?

2.- Una de las preocupaciones principales de los autores tanto del artículo original es que la forma en que muchas redes sociales están estructuradas hacen que temas que posiblemente valen la pena discutir por polémicos, como la nanotecnología están muchas veces sujetas a criterios tan vagos (y muchas veces absurdos) como el “Me gusta” de Facebook. Desde la perspectiva de quien esto escribe lo que los autores y comentaristas dicen sin decirlo abiertamente (quizás porque no se dan cuenta) es que la divulgación de la ciencia y el escepticismo se hace en medios que los defensores de aquellos no controlan: el clásico problema de dejar en manos de terceros (FB, Twitter, Microsoft, etc.) lo que son nuestros intereses, información y posiciones, problemas éstos muy conocidos en los medios que se dedican a la seguridad informática y a la divulgación del Software abierto (en donde los códigos fuente y la administración queda en nuestras manos y no en las de entes desconocidos). La pregunta es: ¿Mejoraría la divulgación y la defensa de la ciencia si quienes la ejercitan tuvieran además el control de los medios en que este ejercicio se lleva a cabo?

3.- Quienes escriben artículos de divulgación científica saben que muchas veces la divulgación de un tema se hace a costa de la formalidad y la exactitud de la materia o del tema que pretenden dar a conocer. Algunos lo resuelven sobre la base de que sus posibles lectores tienen el interés y la disposición suficientes como para afrontar el reto de leer un tema sin perdida de exactitud, en donde solamente el aparato matemático (cuando lo hay) es minimizado hasta donde sea posible, pero sin ahorrarle trabajo a los lectores, mientras otros tratan de hacer (y lo consiguen muchas veces) explicar el tema para decirlo coloquialmente, “con palitos y bolitas”, de tal forma que los lectores entienden mucho de lo leído en una lectura o posiblemente dos del escrito. La pregunta es: ¿cuál es la mejor manera de escribir y divulgar: hacer que lectores se esfuercen o hacer que los lectores se la lleven cantando y bordando en la lectura?

4.- Lo siguiente es una petición: ¿alguien tiene acceso a estudios sobre divulgación de la ciencia y está dispuesto a compartirlos?

5.- En países como España y Estados Unidos, en donde el acceso y el conocimiento de la información científica pasa principalmente por Internet más que por las bibliotecas y centros universitarios y de divulgación y en donde la pertenencia de un Smartphone o una tableta define que muchas veces un joven o un adolescente se conecte o no, ¿la defensa de la ciencia y el escepticismo debe ser un papel del Estado o de los particulares?

Ciertamente que puede haber más preguntas, pero lo de acuerdo a lo que parece es la preocupación fundamental del escrito publicado en Science y lo que ha aparecido en otros medios, creemos que abarcamos lo principal.


  1. Francisco
    17 enero, 2013 en 10:03 | #1

    1. Como poderse se podría hacer, pero creo que el principal problema de la divulgación científica es el principal problema del resto del periodismo: sensacionalismo y poco rigor. Si nos vamos a blogs de científicos que se interesan porque los no especialistas entiendan algo de su trabajo (tipo los productos naturales ¡Vaya timo!), o a blogs de periodistas de divulgación cientídica rigurosos y que realmente consideran a la ciencia algo valioso (como el Maurcio José Schwarz), entonces vemos que la divulgación científica está en su mejor momento hasta ahora (gracias a la facilidad y velocidad de difusión modernas). Luego está el caso de los telediarios, periódicos y programas de radio; ¿es mejorable la divulgación en estos medios? Infinitamente, pero, hoy día, con internet, es preferible hacer ver a la gente que internet es una poderosa herramienta de información: hay que enseñar a todos los ciudadanos a querer buscar, buscar y seleccionar la información con cierto rigor de la red.
    3. Cuando uno hace divulgación científica, debe tener claro el público al que se va a dirigir y, teniendo eso en cuenta, redactar en consecuencia. Sea parco o generoso en detalles siempre habrá un público al que no llegue; creo que debe ser una decisión personal de cada divulgador decidir a qué tipo de personas quiere hacer llegar la noticia.

  2. Herbert West
    17 enero, 2013 en 12:14 | #2

    Muy buenas preguntas Darío.

    Yo uno de los problemas que veo es que la gente quiere información sobre los temas científicos de actualidad, pero muchas veces para poderlo entender bien hacen falta unos conocimientos básicos previos.

    Entonces si quieres explicarlo o supones esos conocimientos o empiezas por el principio, lo que haría que tal vez no llegues nunca.

  3. 17 enero, 2013 en 13:24 | #3

    1.- Sin duda es posible mejorar. El punto es que los anticientíficos, magufos, posmodernistas, fanáticos religiosos, conspiranoicos, y demás amigos de lo improbable toman la divulgación científica como un ataque, y la disonancia cognitiva los lleva a negar de buenas a primeras cualquier cosa que los contradiga. Yo pienso que cada persona, por muy dogmática que sea, tiene algo de escéptico, por mucho que crea en “el secreto” no se conforma con sólo pensar cosas buenas, y así… Si se tomara como punto de partida para la divulgación ese pequeño germen de pensamiento crítico que cada uno tiene, sería mucho más probable una “conversión”. Claro que para hacer esto, es necesario saber el punto en que se encuentra el sujeto objetivo (por decirlo así, medir su nivel de escepticismo inicial), con lo que se complica mucho la divulgación masiva.
    Como otra opción, siempre me han parecido buenas ideas los programas como “El Mundo de Beakman” y “Los Cazadores de Mitos”… que hicieron por mi escepticismo científico mucho más que las clases de ciencias de la escuela.

    3.- Pienso que con el hipertexto y las demás opciones que nos da Internet no es necesario elegir entre una de ambas opciones, ya que se pueden combinar, por ejemplo, escribiendo un cuerpo de texto del estilo más ameno/impreciso, pero con vínculos, notas y otros recursos que ahonden más en los temas tratados. O también escribir un texto más ‘pesado’, pero acompañarlo de recursos como fotografías, vídeos, animaciones flash interactivas que expongan de forma más amena/simple el tema.
    Y respecto a los conocimientos previos necesarios, pienso que la solución va por nombrarlos en el texto, enlazando artículos que los expliquen en más detalle (así fue como aprendí, por ejemplo, de qué va la datación por Carbono14, o qué es un fMRI, en artículos más ‘avanzados’)

    5.- Sin perjuicio de lo que puedan aportar los privados (y ojalá que aporten mucho), pienso que es un derecho fundamental de las personas el estar bien informados y educados, tener acceso a información fidedigna y adquirir las herramientas cognitivas para entender el mundo; por lo que el Estado no puede desentenderse de asegurar estos derechos. Está demás decir lo necesario que es el fomentar el pensamiento crítico en las escuelas publicas, enseñar adecuadamente el razonamiento científico (y no sólo los hechos descubiertos por científicos), y una saludable dosis de imaginación y escepticismo.

  4. Albireo
    17 enero, 2013 en 13:36 | #4

    Yo pienso que, desgraciadamente, el caso español es distinto al de los demás países supuestamente desarrollados. Si, en esto también “Spain is diferent”.
    Somos de lo peorcito en varias de las aptitudes necesarias para que exista una buena comunicación y divulgación científica.

    La primera y mas importante es la formación básica en ciencias que tiene la población en general. Es indudable que los que tienen mayor y mejor educación serán los que mas se interesan por todo lo relacionado con el avance científico, siendo además capaces de valorar su importancia. En España el nivel que tenemos es muy bajo y por ello nadie tiene el mas mínimo interés

    La otra característica española que dificulta la buena comunicación científica es el deplorable nivel que hay en los medios. Como ya han dicho Francisco y Herbert, el potencial de mejora de estos es enorme, tanto en la forma como en los contenidos. En este mismo blog hemos leído mucho sobre los “patinazos periodísticos” de muchos medios, incluso de los teóricamente mejores. Yo opino que esto es reflejo de lo anterior, es decir, un pueblo inculto en ciencias sólo puede tener un sector mediático analfabeto en ese aspecto.

  5. 17 enero, 2013 en 21:20 | #5

    Excelentes tu preguntas Dario, me quedo pensando en la 4!! al menos porque he comprobado personalmente que es muy complejo . En general a los científicos, al menos los que yo conozco, no les gusta divulgar. Tienen terror a que les quiten las ideas. Además hay que sumarle que en la mayoría de los casos son cosas que no tiene valor en su Curriculum Vitae a la hora de concursar, porque en el ámbito Universitario, al menos el Argentino, los que son de élite son aquellos que publican solo en revistas de alto impacto e indexadas, no un articulo para divulgación.

  6. 18 enero, 2013 en 19:02 | #6

    Hola

    Lo primero de todo. Los enlaces a Materia y a Francis no funcionan. Te mandan a otro sitio

    En cuanto a las preguntas.

    1.- Por supuesto que sí. Con la internet ha pasado simplemente lo que ha ocurrido con otras formas de comunicación (libros, prensa, TV, …) Siempre se ha pensado de manera idealista que al aparecer un nuevo medio de comunicación eso va a significar que la gente va a descubrir su “hambre por aprender”. Pues no. Cuando hay un nuevo medio de comunicación la gente lo usa para entretenerse principalmente. El conocimiento requiere algo de esfuerzo personal ya que aunque lo des muy masticadito, la gente tiene que hacer el esfuerzo mínimo de leerlo y “gastar” su tiempo en ello. Y mucha gente prefiere “gastar” su tiempo en leer algo como la última parida dicha por (táchese lo que no proceda): el Mou, la Milá, el Jordi Gonzalez, los de Intereconomía, Gandia Shore, etc. antes que leerse un texto de divulgación científica, o leerse un buen libro, o ver una buena película.

    2.- ¿Hacer una especie de “internet-exclusiva-ciencias/letras”? No creo que funcione. Eso es decirle al público algo como: “estas son las reglas del juego” y lo más seguro es que el público te diga, “pues juega tu solo” Somos los divulgadores los que nos tenemos que adaptar a las reglas de juego de internet. Si la montaña no va a Mahoma,…

    Una posible solución sería que las sociedades científicas se dirigieran a Google y a otros buscadores y les convencieran para que en los motores de búsqueda siempre saliera una web con información científica fiable en la lista de los 10 primeros resultados.

    3.- Todo depende de a qué público te quieras dirigir. Como el mejor ejemplo que conozco soy yo mismo, si me voy a informar de física cuántica necesito que me lo expliquen “con palitos y bolitas” porque reconozco que en ese campo soy un absoluto ignorante que se pierde con una facilidad pasmosa. Si la cosa va de biología, pues me gusta algo con más “chicha”.

    4.- Lo tendré en cuenta.

    5.- Los particulares, sin duda alguna. Si la divulgación científica dependiera de los “papás/mamás de la patria” entonces esto estaría mucho peor. Estoy hasta las narices de papa-estado.

    Y ahora un comentario personal. Creo que el principal problema que tiene la divulgación científica a nivel global es la endogamia. Parece que nos encanta auto-adularnos.

    Saludos

  7. Jose Manuel
    20 enero, 2013 en 16:22 | #7

    Caray, Darío, lo cierto es que la mayoría de las preguntas planteadas en tu post tienen una respuesta práctica muy clara con este blog, que siendo de divulgación científica y del pensamiento escéptico, español y usando Internet, con todas sus ventajas e inconvenientes citados en el artículo, acumula ya más siete milones y medio de visitas.

    Creo que los tiros van por ahí y que conviene analizar iniciativas como este blog para ir obteniendo respuestas y soluciones cada vez mejores.

    Y, por supuesto, tener claro que sólo desde los recursos del poder (el Estado, sobre todo, pero no exclusivamente) se puede llegar a las amplísimas masas populares. Desde recursos e iniciativas más limitados, hay que asumir que la capacidad de divulgación es siempre mucho menor, lo que ayudará a dimensionar y evaluar mejor el éxito de cada iniciativa divulgadora.

    En cualquier caso, como dice un muy antiguo adagio, “es mejor encender una luz, por débil y vacilante que sea, que maldecir la oscuridad”. Os recuerdo que la portada de la edición española del magnífico libro de Sagan “El mundo y sus demonios” es una cerilla encendida. Hasta Sagan, gran divulgador de la Ciencia y del Pensamiento Escéptico donde los haya, parecía tener claro el potencial de cada iniciativa según la plataforma desde que se realice.

    Se llega hasta donde se puede y eso es ya hacer mucho, realmente. Hay que pisar la tierra con ambos pies, y esta realidad social que vivimos actualmente es durísima, pero es mucho mejor que la de hace 150 años, a pesar de todo. Pero sin los recursos del Poder, se llega hasta donde se llega. Está bien aspirar siempre a más, pero hay saber el terreno que se pisa en cada momento y valorar desde esa perpspectiva.

    Felicidades por el post, Darío y un saludo a todo el equipo de administradores, colaboradores y amigos y seguidores del este blog (¿Véis que no está tan mal la cosa? Ahora hay un enorme equipo de personas tras esto, que empezó hace tan solo cuatro años con un puñadito de amigos científicos queriendo divulgar Ciencia y Escepticismo desinteresadamente. No os quejéis mucho ni os asuntéis, que lo estáis haciendo bien, de veras. Tenéis muchas de las respuestas a los interrogantes que planteas, Darío).

  8. Jose Manuel
    20 enero, 2013 en 16:27 | #8

    Joder con la “perpspectiva” que se me ha colado. Una errata de tecleo de las mías. Sé perfectamente que se escribe “prespestiba” :P. Ya conocéis mi legendaria torpeza con este instrumento de tortura concido como “teclado”. Mis dsculpas.

  9. Julio
    20 enero, 2013 en 22:36 | #9

    Considero que la Ciencia en materia de divulgación está alejada de la media de la población.
    La Ciencia no sabe transmitir conocimientos a nivel básico, utilizando elementos sencillos y prácticos para su entendimiento.
    Huelga decir, además, que salvo honrosas excepciones, los divulgadores escriben mal y son traducidos peor.
    Masificar el conocimiento es una tarea imposible desde cualquier punto de vista. El conocimiento siempre va a ser de lo que poseen un IQ superior a la media.
    Es cierta esa ingeniosa frase de la década del ’60 del siglo pasado “El conocimiento es poder”, ahora cabría que preguntarse ¿para quién es ese poder? ¿Con qué fines va a utilizar ese poder? Porque también el poder es soberbia y altanería.
    En estos 15 años que lleva (más o menos) la Internet ¿qué deja como saldo con eso de la democratización del conocimiento? Pues, absolutamente nada. Sólo hay democratización de la información, más información que se tapa con más información todo el día, todos los días.
    Para mí con esto del conocimiento, de la información y la Internet, hay algo que dejamos en el camino y que debemos recuperar….

  10. Francisco
    29 abril, 2013 en 2:13 | #10

    Que tal amigo, tal vez sea un poco tarde para participar, pero yo me dedico a la investigación de la comunicación pública de la ciencia a través de Internet… si te interesan estudios yo puedo facilitarte varios muy interesantes.

    Saludos

  11. Dario
    29 abril, 2013 en 8:17 | #11

    Francisco: ¿existe la posibilidad de que nos hicieras llegar los estudios vìa el correo del blog? lacienciaysusdemonios@gmail.com

    Gracias anticipadas.

    A los demàs: gracias por sus comentarios. El tema no lo he dejado y tengo en lista la terminaciòn de otros escritos referentes al tema de la Internet y la ciencia, contemplada con otros datos.

    Saludos.

  1. 2 marzo, 2013 en 6:25 | #1

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