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Segunda edición: Docenas de pruebas de la eficacia de la Homeopatía
La homeopatía es una cosa alternativa. Tanto que postula afirmaciones totalmente contrarias a nuestros conocimientos modernos de física, química, biología y medicina. Basada en el uso de remedios carentes de principios activos, centrándose en la creencia de que lo similar cura lo similar y en la afirmación de que el agua tiene más memoria que BlueGene, pues es considerada una pseudociencia.
Sin embargo, hoy los defensores de la Homeopatía pueden estar de enhorabuena. En este blog hoy publicamos docenas de argumentos que demuestran que la homeopatía, simplemente… funciona.
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ARGUMENTO DE LA TEORÍA CONSPIRANÓICA
1) Cualquiera que esté en desacuerdo con la homeopatía está a sueldo de las Grandes Farmacéuticas.
2) El hecho de que las Grandes Farmacéuticas también fabriquen remedios homeopáticos no tiene importancia.
3) Luego la homeopatía funciona.
Segunda edición: Pinzones de Darwin y Selección Natural. Evolución a tiempo real.
Los pinzones de las islas Galápagos son un símbolo de la evolución de las especies. Ligados a la revolucionaria figura de Charles Darwin, aparecen en todo libro de texto y artículo divulgativo como una imagen histórica, una reliquia centenaria perteneciente al pasado de la Biología Evolutiva. Pero no son solo historia. En las últimas décadas, estas aves han protagonizado rápidos eventos de evolución a tiempo real, archivados en varios estudios científicos, sobre los que nos pondremos (brevemente) al día a lo largo de esta entrada.
A mil kilómetros del Cabo de San Lorenzo, en Ecuador, inmerso en el profundo azul del Océano Pacífico, se levanta un escenario volcánico de belleza sin igual, un templo natural salvaguardado en buena medida de la profanación humana y un lugar dónde la naturaleza, con su hermosa y cruenta prosa, nos muestra algunas de sus más fascinantes cartas. Sobre el infinito ponto se elevan las islas Galápagos, archipiélago indomable que constituye hoy uno de los Parques Nacionales y Reservas Marinas más importantes del mundo.
Su fama se debe en gran parte al importantísimo aporte que supusieron para revolucionar toda una rama del árbol de la Ciencia, la Biología. Charles Darwin, famoso naturalista, en su largo peregrinaje a bordo del HMS Beagle, arribó a estas islas el 15 de septiembre de 1835. Maravillado por la extraordinaria biodiversidad de estas islas, recolectó numerosos especímenes y tomó valiosas notas, que en un futuro resultarían apoyos fundamentales para levantar lo que sería el futuro marco teórico que explicaría el origen de las especies, del hombre y de la complejidad biológica. Aunque si en algo pudo haberse equivocado, es que la Selección Natural, puede ser mucho más poderosa de lo que nunca hubo imaginado.
Parásitos (3). ¿Neo? Pse… no es el único que esquiva las balas.
Neo es uno de los nuevos superhéroes / Mesías / salvadores de la humanidad del siglo XXI. En su versión virtual, en el temible mundo de «Mátrix», había alcanzado tal control sobre dicha realidad que podía moldearla y alterarla a su propio antojo; lograba que el espacio-tiempo ondulara sobre sí mismo; había convertido a los Agentes en poco menos que peleles e incluso era capaz de resucitar a la versión virtual de personajes más que amigos. De todas las escenas de dicha trilogía, la más famosa es aquella en la que Neo, en extraordinario alarde de velocidad extrema, era capaz de esquivar las balas con unos reflejos de órdago. Pero… ¿y si digo que tal velocidad y reflejos no son para tanto si lo comparamos con el mundo real?
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Esta es la tercera entrega de esta serie dedicada a los parásitos. Hasta ahora hemos hablado de dos especies de avispas: Cotesia glomerata en la primera entrega; y Ampulex compressa en la segunda entrega. Esta vez volvemos a repetir la jugada para conocer a dos insectos a cada cual más sorprendente: al hospedador y a su parásito. Este parásito vuelve a ser otra especie de avispa, que como ya dije en su día, resulta que estos bichos son los reyes del parasitismo. Las avispas son miembros de un amplio grupo de insectos con más de 140.000 especies descritas, los Hymenoptera, que incluyen también a los abejorros, a las abejas solitarias, a las abejas que viven en colonias (incluyendo aquellas que fabrican rica miel), así como a las innumerables hormigas tan laboriosas. Leer más…
Evolución en islas (3). Palmeras Simpáticas Simpátricas Simpátridas

Howea forsteriana, nativa de la isla de Lord Howe, créd.: realmpalmtrees
Desde que Charles Darwin centrara su atención en el mundo insular tras su viaje en el Beagle, donde destacó a las curiosas tortugas y simpáticos pinzones de las Galápagos, las islas y archipiélagos que salpican nuestros mares y océanos han sido considerados por los biólogos como laboratorios naturales en los cuáles estudiar la evolución de las especies. No es una afirmación casual, ya que estos remotos enclaves suelen albergar una fauna y flora típica y exclusiva, de carácter endémico, cuyo estudio puede ilustrarnos con varias notas acerca de cómo se originan y cambian las especies a lo largo del tiempo; o sobre cómo cambian sus poblaciones espacial y temporalmente, conquistando nuevos ambientes y adquiriendo novedosas adaptaciones. Y de ello va la serie “Evolución en islas”. En la entrada de hoy, nuestros docentes serán unas bonitas palmeras originadas en un remoto paraíso australiano.
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Un precioso lugar para estudiar la evolución de las especies es la isla de Lord Howe. Es la típica islita tropical de paradisíacas playas y hermoso paisaje. Está localizada en el mar de Tasmania, al noreste de Sidney (Australia) y a mitad de camino entre el continente australiano y Nueva Zelanda (ver aquí). Es una isla muy pequeñita, que apenas abarca entre 12 y 14.5 km2. De origen volcánico, se originó hace 6.4 – 6.9 millones de años y está presidida por dos abruptas y escabrosas montañas: Monte Gower (875 m) y Monte Lidgbird (777 m). Casi toda la isla, incluyendo los llanos y las montañas, es rica en vegetación. Existen bosques de palmeras, bosques dominados por un tipo de monocotiledónea arborescente llamada Pandanus, bosques de pluviselva tropical y en las mayores altitudes, frondosos bosques tapizados de musgo (ref. 5 y 6). Leer más…
Érase una vez (3) las Aves (VI). Registro fósil, destino: el Cretácico de los ornituromorfos
Nuestro objetivo en la serie “Érase una vez…” es escudriñar el origen de un grupo de animales concreto, para ello nos valemos de todas las herramientas disponibles por la Biología Evolutiva (anatomía comparada, genética, taxonomía…) y por la Paleontología, de modo que el uso del registro fósil, hoy mucho más completo que hace siglo y medio, se convierte en algo inevitable. Y con el registro fósil nuestro objetivo será ilustrar no solo el origen, sino también el sendero evolutivo de las aves. Por ello acá veremos aquellos ancestros de nuestras aves modernas que volaron en los cielos cretácicos: esas antiguas aves llamadas ornituromorfos.
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Este tercer capítulo de “Érase una vez…”, dedicado en exclusiva al mundo de los bichos emplumados, se está convirtiendo por sí solo en una miniserie; que recomiendo seguir desde sus inicios ya que todos sus episodios siguen un hilo conductor. En el primer episodio presentamos a los bichos con plumas, en el segundo episodio vimos los órganos vestigiales que aparecen en este grupo animal, en el tercer episodio escuchamos lo que dicen los genes acerca de las aves, en el cuarto episodio conocimos los relojes moleculares y aves monstruosas, para ya en el quinto episodio analizar fósiles transicionales y especies actuales para estudiar el origen y evolución de algunos grupos modernos de aves. En este sexto episodio, sin embargo, conoceremos las aves fósiles que nos permiten seguir el sendero evolutivo de las aves como grupo, conozcamos al linaje desde el cual evolucionaron las neornites, veamos a las Icthyornithes y a las Hesperornithes, así como sus lejanos antepasados conocidos por el extraño nombre de ornituromorfos.
Érase una vez (3) las Aves (V). Registro fósil, destino: Transiciones evolutivas modernas
¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No! Es… pues vaya, sí que era un pájaro, un gorrión casero sin ir más lejos. La confusión es lógica, puesto que principalmente son las aves los vertebrados más visibles de los cielos, especialmente durante el día, aunque las noches son compartidas con los murciélagos. Sin embargo ¿Cuál es el origen de las aves actuales? ¿Cuándo aparecieron? ¿Cómo evolucionaron? Esas son las preguntas que intentaremos responder en este nuevo capítulo de “Érase una vez…”, nuestra quinta parada en el mundo evolutivo de las aves. Este episodio está dedicado a explorar la evolución de las aves modernas, las Neornithes, durante esa época de la Tierra conocida como Terciario, cuando los mamíferos comenzaron su dominio sobre la Tierra.
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En el primer episodio de “Érase una vez (3) las Aves” presentamos rápidamente a este grupo animal, vimos los peligros que les acechan y cómo la evolución aún incide sobre estos animales; en el segundo episodio estudiamos qué huellas ha dejado la evolución sobre estos organismos, esas reliquias de una era pasada aún visibles hoy; a continuación, hicimos una tercera parada para ver qué aprendieron los científicos cuando analizaron genéticamente a las aves. Por fin, en el cuarto episodio emprendimos el sendero del registro fósil, nos cuestionamos cuando aparecieron las aves modernas y descubrimos la controversia que surgió entre la paleontología y la genética, antes de conocer aves monstruosas y patos infernales. En este episodio, ya la quinta entrega que dedicamos a nuestros sacos de plumas, veremos a los tatarabuelos de algunas aves del siglo XXI.
Érase una vez (3) las Aves (IV). Registro fósil, destino: Terciario
“Érase una vez” es una serie dedicada a conocer el origen de un grupo animal. A lo largo de este tercer capítulo estamos desvelando algunos secretos de nuestras hermosas emperatrices emplumadas, las Aves. Inicialmente las presentamos, después vimos los recuerdos que les dejó la evolución y luego nos centramos en su genética. Ahora es el turno de los fósiles. Cuando se habla de fósiles de aves es imposible esquivar a Archaeopteryx. Sin embargo, en los próximos episodios intentaré que quede bien patente que el viejo Archie no el único fósil conocido de ave ¡ni muchísimo menos! Sino que forma parte de un precioso gradiente que empieza con nuestras aves modernas y que no acaba con él. Pero hay muchos fósiles de aves. Por ello esta será solo la primera entrada dedicada a ellos.
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Técnicamente esta es la octava entrada de la serie “Érase una vez“. Sin embargo, tan solo hemos visto dos grupos animales y medio. Eso ha pasado porque hicimos una primera probatina del registro fósil cuando estudiamos a los Sirenios, ese grupo de mamíferos marinos que incluyen a los manatíes y al dugongo. Después vimos a los Proboscídeos, a los que dedicamos tres episodios: durante el primero los presentamos en sociedad y estudiamos la evolución de los mamuts; en el segundo estudiamos los proboscídeos del Plioceno y la evolución de los elefantes modernos; en el tercero finalmente vimos su registro fósil con todo lujo de detalles. Luego llegó el tercer capítulo, que como bien sabéis lo estamos dedicando a las Aves, cuyos episodios ya he comentado en un párrafo anterior. En este episodio, haremos una primera cata de su registro fósil. Y conoceremos a verdaderos monstruos con plumas… incluso a un “pato demoniaco”.
Evolución: una historia de cuernos y sexo.
En Biología Evolutiva, por Selección Sexual entendemos aquella presión evolutiva que ejercen los miembros de un sexo al elegir solo a miembros concretos del sexo opuesto como parejas reproductoras. Dicha elección puede ser activa, basándose en ciertos atributos presentes en las potenciales parejas. La elección también puede ser pasiva, siendo las potenciales parejas quienes se han ido eliminando unas a otras en base a distintos combates o rituales. De ese modo, los atributos elegidos activamente o aquellos que han permitido la victoria sobre las demás parejas potenciales serán los que se hereden y potencien de generación en generación, siendo cada vez más exagerados. Un atributo útil por activa y por pasiva es la cornamenta.
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La idea de la Selección Sexual como mecanismo para explicar las exageraciones de los miembros de un determinado sexo fue propuesta originalmente por el padre de lo que hoy es la Biología Evolutiva: el genial naturalista británico Charles Darwin. Él consideró que desde la perspectiva más radical de su Selección Natural, la supervivencia del más apto, atributos como la falsa cola del pavo real tenían muy poco sentido, ya que más que un apoyo para la supervivencia parecía un estorbo enorme. Pero este sinsentido desaparecía cuando se miraba a la Selección Natural desde otro ángulo (que hoy reconocemos como más importante): la lucha por la perpetuación. En ese sentido, considerando como factor clave el lograr más descendencia que nadie, una gran y falsa cola supone para el pavo real la mejor baza para lograr la mayor cantidad de hembras posibles. Pero mejor que sea el propio Darwin quien nos explique este panorama:
Imágenes de la Ciencia y de la Naturaleza: VY Canis Majoris

Tamaño comparativo de VY Canis Majoris con las órbitas de algunos planetas de nuestro Sistema Solar.
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El Universo es enorme, rematadamente enorme, tan absurdamente enorme que ni tan siquiera somos capaces de imaginar las dimensiones que pueden alcanzar diminutas pizcas de este cosmos. Y en el Universo hay cosas grandes, rematadamente grandes, tan grandes que por muchos ceros que pongamos nuestra mente no asimila tales cifras. Por tal razón hemos de aludir a las metáforas y las comparaciones. Y por ello presentamos de tal modo la que sería la mayor, o una de las mayores, estrellas conocidas: VY Canis Majoris, abreviadamente VY CMa. Es un monstruo tan bastamente enorme, es una entidad tan titánicamente colosal, tan cochinamente grande, que si se alojara en el centro de nuestro Sistema Solar… se comería a La Tierra, merendaría un Júpiter con asteroides y Saturno llegaría como cena.















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