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Carta abierta a Miguel Jara

 

Sr.  Miguel Jara,

Hace unos días publicamos en La Ciencia y sus Demonios un artículo referido a su página web y a lo que allí escribe. Como recurso público que es, donde según usted mismo dice refleja la mayor parte de sus escritos y publicita sus libros, entenderá que cualquier persona está en su perfecto derecho de alabar o criticar las afirmaciones que expone en ellos.

El artículo en cuestión señalaba cuatro aspectos, todos ellos recogidos y contrastables en su propia web www.migueljara.com:

  • La ausencia de referencias a formación académica en ciencias y/o medicina en su resumen de currículo.
  • El hecho de que sus artículos únicamente critiquen a la llamada “medicina oficial” y a los consorcios y negocios farmacéutico-médicos (algo en lo que podemos estar muy de acuerdo) y en contraste no exista en su blog artículo alguno criticando terapias cuya efectividad no ha sido comprobada científicamente, como la homeopatía y otros remedios naturales, las cuales son anunciadas comercialmente en su web.
  • El hecho de que muchos de sus artículos no son únicamente informativos, sino que contienen un gran componente de opinión y, como tal, pueden ser discutibles y nunca considerados como una verdad absoluta.
  • El que las editoras de la revista British Medical Journal (BMJ) confirmaron al autor del artículo que Miguel Jara no era corresponsal en España de su revista, algo que mencionaba en el resumen de currículo de su web. (Una información que, por cierto, ha modificado tras la publicación del artículo).

En cualquier caso, usted tiene todo el derecho del mundo a escribir sobre lo que desee, sea cual sea su formación, así como de situar cualquier tipo de anuncio en su web, siempre y cuando unos y otros no violen la ley, y por supuesto es un derecho que en ningún momento pretendemos cuestionar.

Ahora bien, pensamos que una persona que se pretenda caracterizar por su capacidad crítica y por su compromiso en la denuncia y opinión de negocios de dudosa ética o el abuso al que las multinacionales farmacéuticas nos tienen acostumbrados, también debería estar abierto a la crítica y a la discusión sobre sus propias opiniones.

A la luz de su reacción, parece que no es así. En todo momento tuvo usted la ocasión de responder al mencionado artículo en el propio blog de La Ciencia y sus Demonios, donde los comentarios, a diferencia de otros blogs, son abiertos y donde permitimos la réplica y la crítica a cualquiera de los escritos publicados.

En lugar de eso, hemos recibido por correo electrónico y por BuroFax una notificación de su parte amenazando con emprender acciones legales en caso de que no fuera retirado el artículo en cuestión.

Independientemente de que hayamos respetado su petición y hayamos retirado el artículo, Sr. Jara, su comportamiento nos parece, como poco, paradójico, cuando proviene de alguien que suele denunciar la falta de información y la censura, abogando por “buscar las verdades frente a los intereses del poder y ofrecérselas a los demás ciudadanos”. Usted ha criticado a quien, en lugar de informar, censura. Ahora nos pide que eliminemos la opinión de uno de nuestros colaboradores en lugar de discutir y argumentar contra ella.

No llegamos a comprender la facilidad con la que determinadas personas enarbolan la libertad de expresión y el derecho a vilipendiar a profesiones enteras, mientras recurren a la amenaza y a la denuncia con el objeto de hacer desaparecer todo rastro de crítica mínimamente contraria a sus opiniones o intereses.

No obstante, por incongruente que a nosotros nos pueda parecer, también está en su derecho de no hablar de lo que no desee.

Desde la Ciencia y sus Demonios no le vamos a solicitar que retire la información inexacta e injuriosa que sobre nosotros ha publicado en su blog, donde incluso ha incurrido en la falta de publicar comunicaciones personales, algo que sí está penado por la ley. Nosotros no tememos a la libertad de expresión, y pensamos que las acciones y reacciones de cada uno nos califican por sí mismas.

Por último, queremos manifestar que el blog «La Ciencia y sus Demonios» es fruto de una labor divulgativa de la ciencia por parte de profesionales de la misma que no tienen ninguna relación profesional, comercial o retributiva por parte de ninguna industria, sea ésta farmacéutica, química, alimenticia u otras. Los únicos ingresos que genera este blog son unos escasos 100€ al año (este año llevamos 70€) procedentes del adsense de Google, y que se destinan a contratar mejoras del alojamiento gratuito que ofrece el proveedor del servicio.

Por supuesto, tiene este blog y esta misma entrada abierta a rectificar, discutir o matizar cualquiera de las afirmaciones que aquí se vierten.

Atentamente,

El equipo de La Ciencia y sus Demonios

Categorías:Actualidad
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