Agoreros de todas clases llevan unos años anunciando el fin del mundo (otro) para el 20 de diciembre de 2012. Esta fecha fue popularizada por el pseudo-investigador Fernando Malkum a mediados de los 90, en un documental titulado “Las 7 profecías mayas”, y tomaba el final de uno de los calendarios mesoamericanos denominado “Calendario de cuenta larga”, un calendario que comenzó a contar los días a partir del 11 de agosto de 3114 a.c. y que finalizaría el 20 de diciembre de 2012, según la correspondencia con el calendario gregoriano que utilizamos actualmente.
Sin duda alguna, de no tener todo el adorno mitológico y visionario que acompaña al mundo maya, nadie en su sano juicio pensaría que el último día de un calendario corresponde al fin del mundo. Sería como si el próximo 31 de diciembre fuéramos destruidos porque no quedan más hojas en nuestro calendario de pared.
Pero hay que explicar un poco a que se debe todo este jaleo y confusión con respecto a los calendarios y profecías mayas. Este pueblo mesoamericano, como cualquier otro, precisó de una manera de contar el tiempo para poder organizar las labores más elementales en cualquier civilización. Los mayas manejaban varios calendarios, obteniendo un sistema realmente complejo. El primero de ellos, o Tzolkin tenía una duración de 260 días, producto de la superposición de dos ciclos: uno de 13 días y otro de 20 unidades o “meses” con nombre propio. Posiblemente relacionado con algún evento cíclico como la gestación humana o la órbita de Venus, servía tanto para ceremonias religiosas como para asuntos más prácticos tales como las tareas agrícolas.
Se nos ha enseñado que los genes transmiten los caracteres entre padres e hijos. Pero, al parecer, las cosas son algo más complejas. Factores externos, provenientes del medio en que vivimos, influyen en el programa genético induciendo cambios durante el desarrollo del individuo. Entre estos factores se encuentra la educación que recibimos y el trato que se nos da durante nuestra niñez. Así, sin modificar la estructura básica de los genes, estos condicionantes ambientales pueden regular su expresión. Dicho de forma más sencilla, cuando decimos “que bien educado está el niño” esta afirmación posee un fundamento científicamente más sólido de lo que se había pensado anteriormente. A esta revolucionaria aportación científica se le conoce como Epigenética. Novedosas aportaciones como la epigenética se precisan para ensanchar el acervo cultural del hombre, en particular, el de nuestras clases dirigentes. Si así fuera, dudo que el ministro señor Guindos pudiera argumentar en Alemania o USA lo que acaba de manifestar en Las Cortes: “la ciencia sufre de una deficiencia estructural al ser dependiente de las subvenciones estatales”. Merkel y Obama se desmayarían al escucharlo. Leer más…
El herrerillo chivato
Estamos en época de rescates, pero de rescates de aquellos que siempre caen de píe. Pero aquello de verdad necesita un rescate es la educación. Todos conocemos el grado de ignorancia científica de la población estadounidense, donde un porcentaje muy significativo de ella afirma que hombres y dinosaurios coexistieron. A juzgar por los resultados de una encuesta, Europa no le tiene nada que envidiar. Así en ABC leo que
un 10,3% de los españoles afirma que el Sol se mueve alrededor de la Tierra, por un 22,4% de los franceses. Y de forma sorprendente, un 21,8% de los entrevistados en los Países Bajos y un 14,8% de los daneses (los dos países con más conocimientos objetivos sobre ciencia) responden que el Sol orbita alrededor de nuestro planeta.
La educación necesita un rescate a nivel mundial. ¿Para cuando señorías calienta-escaños?
Finalmente, tras meses a vueltas, se publican los estudios sobre los mutantes de la gripe aviar. El primero de ellos ha sido publicado esta semana en Nature, el segundo será publicado en Science.
Por ahora sólo he podido leer el de Nature evidentemente, pero hay cosas que llaman la atención en el trabajo. Como es obvio, no han utilizado humanos. Lo más parecido a un humano que han usado es un hurón, que es el animal que se suele usar para modelos de gripe, así que los propios autores reconocen que no saben si dichas mutaciones darían lugar a un virus que pudiese transmitirse entre humanos. Además, todas los cambios son en la hemaglutinina (que es la parte del virus que le confiere la especificidad de hospedador), y al final del trabajo hacen pruebas con tratamientos disponibles hoy en día, demostrando que su virus se podría controlar con, al menos, una vacuna y un antiviral que se comercializan hoy en día (ojo, no han dicho si han probado más, dicen que han probado estos dos y funcionan). Y en la última frase reconocen, humildemente, que si la gripe aviar mutase y fuese transmisible entre humanos, no necesariamente tendría que adquirir las mutaciones que ellos han provocado en el laboratorio, pero que un mayor conocimiento de éstas, puede ayudar a combatir otras.
Imagen del fenómeno conocido como “súperluna” visto desde Johannesburgo, Sudáfrica, hoy, sábado 5 de mayo de 2012. La luna llena o “súperluna” ofrece una imagen agigantada del satélite, en el punto de su órbita más cercano a la Tierra en este año. EFE/Kim Ludbrook
Los que no sufrieron anoche un cielo nublado, como ocurrió en Madrid, tuvieron la ocasión de ver un doble fenómeno astronómico: una superluna acompañada de una lluvia de estrellas fugaces.
En una población, no todos los individuos contribuyen con el mismo número de descendientes a la siguiente generación. Cuando esa diferencia reproductiva se encuentra originada por causas intrínsecas (genéticas), se produce un curioso fenómeno: el mayor éxito reproductivo no solo hace que el organismo tenga más hijos, sino que además éstos hereden la propia ventaja. Por lo tanto, los vástagos del individuo favorecido partirán con un genotipo ventajoso en cuanto a la probabilidad de obtener mayor número de descendientes. En esto consiste básicamente el concepto frecuentemente malinterpretado de «selección natural»: la reproducción diferencial de distintos genotipos en una población dada.
Es importante tener en cuenta el factor estadístico e histórico a la hora de explicar el funcionamiento de la selección natural y, por lo tanto, del proceso evolutivo; un individuo bien dotado no necesariamente tendrá mayor número de descendencia que otro peor dotado. Existen factores no genéticos que pueden influir de forma radical, como por ejemplo, una muerte prematura accidental o una infección que afecte a la eficacia reproductora. Por ello, todo el proceso selectivo debe entenderse como un fenómeno probabilístico a lo largo de extensos períodos de tiempo: a la larga, cabe esperar que los genotipos que otorgan una ventaja reproductiva intrínseca aumenten en la población por una reproducción diferencial favorable a sus portadores.
Ya estamos cerca de acabar los supuestos «44 hechos científicos corroborados por la Biblia» sin encontrar aún uno solo que pueda representar una verdadera sorpresa. Lejos de ello, lo que se asevera desde el libro sagrado no deja de ser lo esperable para el conocimiento vulgar de la época. Veamos que nos deparan las siguientes revelaciones:
34. Génesis 11:1-9 Diferentes Grupos Étnicos. Fue en la rebelión de Babel donde Dios cambió el lenguaje y los rasgos característicos de las personas esparciéndolos así sobre la faz de toda la tierra.
Razonamiento falaz donde los haya. El relato bíblico de la Torre de Babel no predice la existencia de distintas lenguas humanas. Al contrario, se trata de una descripción mitológica para tratar de explicar un hecho previamente conocido: la existencia de diversas lenguas. En los tiempos en los que fue escrito el Génesis (950 aC – 450 aC), la región de Israel conocía de sobra la existencia de otras lenguas; no solamente por sus vecinos y la mirada al Mediterráneo, sino directamente en sus carnes tras la invasión de Asiria en el 720 a.c.
El video que aquí presento muestra (una vez más) la más absoluta incultura científica que poseen aquellos que defienden la enseñanza del creacionismo en las escuelas en perjuicio de la evolución. En un debate realizado frente a un grupo de profesores de biología, el senador de Louisina, Mike Walsworth, afirma que no existe ninguna prueba experimental que sustente la evolución. Una profesora, con una paciencia a prueba de bombas, refuta ese argumento explicando como puede comprobarse la evolución en directo analizando los cambios que se producen en el genoma de un cultivo de la bacteria Escherichia coli cuando las bacterias se reproducen en el cultivo a lo largo del tiempo (un experimento realizado por Richard Lenski, entre otros). El momento épico se produce cuando el senador interrumpe la explicación de la profesora para preguntar “si la bacteria evolucionará hacia una persona”. No sé si comprobar que no solamente en España se puede ser un cenutrio y senador a la vez consuela, o por el contrario hace pensar que esto no tiene arreglo.
La ciencia en España avanza. En el número de abril de la revista PLoS Biology se ha publicado un estudio en el que han participado varios centros catalanes en colaboración con un grupo alemán. Y la verdad es que el estudio promete.
Poco le puedo contar a los lectores de este blog sobre la estructura del VIH que no sepan ya. En cualquier caso, les remito al archivo del blog, donde encontrarán literatura suficiente para horas y horas de lectura. Centrémonos por lo tanto en los resultados del trabajo.
Los investigadores presentan sus resultados sobre el estudio de la entrada del VIH en el organismo. Previamente se habían identificado gangliósidos en la membrana del virus. También se había estudiado el papel de los gangliósidos y del ácido siálico como receptores en otros virus. Así pues, ahora ellos demuestran el papel del ácido siálico en los gangliósidos de la membrana del VIH. En resumen, los gangliósidos permiten que las células dendríticas maduras capturen el virus. Con otros virus, esto desencadena una respuesta que produce la destrucción del virus, pero en el caso del VIH el resultado es completamente diferente. Podríamos decir que es incluso opuesto. Mientras que en la mayor parte de los casos se destruye el virus y se utiliza para la “presentación de antígenos” a los linfocitos de forma que se desencadena la respuesta inmune, en el caso del VIH no se produce tal respuesta, y el virus utiliza las células dendríticas para llegar hasta los linfocitos, que son realmente su objetivo.
Pan es el más interno de los más de 50 satélites de Saturno. Descubierto en 1990 y con apenas 20 km de diámetro, presenta una extraña forma de nuez, con un anillo ecuatorial que parece originarse de las partículas barridas del anillo en cuyo interior orbita.
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