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Segunda edición: Las murallas de Jericó y el fundamentalismo.
Y, sí, desde aquel entonces la cantidad de ruido que se puede encontrar sobre el tema de Jericó, especialmente en la red, es inmenso. Pero a nosotros lo que realmente nos interesan son los datos. Lo que realmente dice el registro arqueológico. Y ese es el tema de este post. (publicado originalmente el 12/12/20110)
Nuestros primos los neandertales
Se está montando mucho revuelo en los blogs de ciencia estos días con un tema recurrente. ¿Somos o no somos familiares de los neandertales? Nosotros no vamos a ser menos, así que toca explicar un poco el tema y el revuelo.
Empecemos por el principio de la historia para ponernos en situación. Hace unos cuantos años ya, la moda era separar a los Homo sapiens en dos subespecies: Homo sapiens sapiens y Homo sapiens neanderthalensis. Eso fue lo que muchos de nosotros estudiamos en la escuela. Y nos lo creímos.
Unos años más tarde, cuando se descubrió la PCR, cuando se empezaron a secuenciar genomas, se dijo que no, que todo había sido un error, que los cálculos estaban mal hechos, y claramente eran especies diferentes. Recordemos que si fuesen la misma especie, tendrían descendencia fértil, y si son especies diferentes no, por lo que este cambio era muy importante.
Y durante un tiempo, la cosa quedó así. Era la época de los descubrimientos de Atapuerca. Y cada vez nos situaban más lejos. La moda de ser una especie diferente, única. Muchos dudaban de estas nuevas teorías, argumentando lo evidente: si sapiens y neandertales vivían en el mismo sitio… ¿no iban a relacionarse? Vamos, que somos humanos… Pero parecía que no, que se debían ignorar mutuamente.
La ciencia siguió avanzando, y la teoría se volvió a un “bueno vale, puede que se relacionasen… pero la descendencia no era fértil”. Erre que erre con que somos bien diferentes.
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A que nos fastidian el fin del mundo…
Agoreros de todas clases llevan unos años anunciando el fin del mundo (otro) para el 20 de diciembre de 2012. Esta fecha fue popularizada por el pseudo-investigador Fernando Malkum a mediados de los 90, en un documental titulado “Las 7 profecías mayas”, y tomaba el final de uno de los calendarios mesoamericanos denominado “Calendario de cuenta larga”, un calendario que comenzó a contar los días a partir del 11 de agosto de 3114 a.c. y que finalizaría el 20 de diciembre de 2012, según la correspondencia con el calendario gregoriano que utilizamos actualmente.
Sin duda alguna, de no tener todo el adorno mitológico y visionario que acompaña al mundo maya, nadie en su sano juicio pensaría que el último día de un calendario corresponde al fin del mundo. Sería como si el próximo 31 de diciembre fuéramos destruidos porque no quedan más hojas en nuestro calendario de pared.
Pero hay que explicar un poco a que se debe todo este jaleo y confusión con respecto a los calendarios y profecías mayas. Este pueblo mesoamericano, como cualquier otro, precisó de una manera de contar el tiempo para poder organizar las labores más elementales en cualquier civilización. Los mayas manejaban varios calendarios, obteniendo un sistema realmente complejo. El primero de ellos, o Tzolkin tenía una duración de 260 días, producto de la superposición de dos ciclos: uno de 13 días y otro de 20 unidades o “meses” con nombre propio. Posiblemente relacionado con algún evento cíclico como la gestación humana o la órbita de Venus, servía tanto para ceremonias religiosas como para asuntos más prácticos tales como las tareas agrícolas.
Córdoba un reflejo (poco atildado) de Roma
La Tierra plana: un ejemplo de pensamiento dogmático
Esta es la imagen de una Tierra plana realizada por Orlando Ferguson en 1893 y que está depositada en la biblioteca del Congreso de los EEUU. Es un mapa que sirve de inspiración a la Sociedad de la Tierra Plana, la cual sigue existiendo. Quiero pensar que esas personas que aún creen que la Tierra es plana o que está hueca, lo hacen con el único propósito de mantener un debate cómico, aunque después de leer a según que comentarista que conozco uno ya no sabe qué pensar. De hecho, en muchos foros escépticos y estudios psicológicos toman el modelo de la Tierra plana como ejemplo de pensamiento dogmático, el cual unido a las ideas mitológicas podría acabar con cualquier vestigio de civilización en poco tiempo.
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El cromañón que descubrió el efecto Venturi.
Según nos informó el guía de la cueva de arte rupestre de Ardales (Málaga), en realidad es muy poco probable que el anónimo sapiens paleolítico que descubrió el efecto se llamara Venturi. Al fin y al cabo nuestro desconocido inventor vivió varias decenas de miles de años antes de que naciera el insigne físico italiano que hoy día le da su nombre al efecto.
Por el mismo motivo, es muy poco probable que nuestro anónimo descubridor (o descubridora) supiera conceptualizar su invento en términos de presión y velocidad de fluidos. Teniendo en cuenta el contexto mágico-animista que solían usar como marco explicativo para intentar comprender el mundo que les rodeaba, quizás para ellos el curioso efecto fuera solo un fenómeno mágico más, una magia que, eso sí, funcionaba sorprendentemente bien desde un punto de vista técnico.
Fuentes fiables
Estaba perdiendo el tiempo en uno de esos momentos en los que te dejas llevar de un enlace a otro y acabas leyendo las cosas más insospechadas en la página de cualquier iluminado, cuando he ido a recalar en una tantas webs que aportan “evidencias incuestionables”, ocultas bajo mil cerrojos por pérfidos gobiernos y conspiraciones internacionales.
Esta vez se trataba de una curiosa mezcla entre estética gótica y esoterismo, sazonados de espiritualidad religiosa. En ella, un buen hombre se empeñaba en mostrar de nuevo las archiconocidas pruebas del Arca de Noé en el Monte Ararat. Que si el piloto que en 1959 fotografió un barco en el monte, que si el profesore de Ohio que lo confirmó, que si el gobierno turco que tiene prohibido el paso a la zona, etc., etc.
Sin embargo, lo que me ha llamado poderosamente la atención ha sido el final de la nota, donde el autor aporta pruebas muy novedosas que confirman la veracidad de tal descubrimiento, así como las confabulaciones de los gobiernos turco y estadounidense para ocultarlo.
Paralelismos entre la evolución biológica y la evolución del lenguaje

La revista PLoS Biology recoge un interesante artículo que afirma que existen serios paralelismos entre la evolución del lenguaje y la evolución de las especies postulada por Charles Darwin. Os presento algunas ideas extraídas del mismo y, para profundizar en el tema, os animo a la lectura del artículo.
En Febrero de 1837, incluso antes de que el Beagle partiera, Sir John Herschel ya tenía la idea de que los idiomas tenían un ancestro común. Esto se recoge en una carta que Darwin envió a su hermana Caroline donde afirmaba:
todo el mundo piensa que la Tierra tiene 6.000 años, pero Sir John piensa que hacen falta mucho más años para que dos idiomas tales como el chino y el caucásico se hayan separado
La cerámica que precedió al barro

Cuando se dice que la cultura japonesa es milenaria no se está exagerando, estamos ante una de las civilizaciones más antiguas de nuestro planeta. Si bien todavía no hay unanimidad en cuanto a la cronología, se acepta que existían en esas tierras asentamientos humanos con cierta estructura social, que vivían en viviendas manufacturadas y que empleaban utensilios sofisticados antes del año 10.000 a.C.
El llamado período Jomon se inició hacia el 14.000 a.C. y duró hasta el 300 a.C. Los vestigios arqueológicos que han permitido llegar a esas conclusiones son las denominadas “viviendas-foso”, así como la cerámica de esa época.
Los primeros asentamientos en pequeños núcleos de viviendas en foso se produjeron al poco de finalizar la última glaciación. Sus habitantes vivían de la caza, la pesca y la recolección de frutos, aunque también se apunta la existencia de una agricultura primitiva de cereales (posiblemente arroz). Las casas eran sencillas, denominadas “viviendas-foso”, que eran excavadas en profundidad y posteriormente recubiertas por diferentes materiales vegetales.
¿De dónde viene el pensamiento religioso?

El dinero de los contribuyentes europeos no tendría que gastarse en cosas tan raras como en definir a Dios, según el Daily Telegraph (1). Entre otros proyectos subvencionados por la Comisión Europea y presentados como costosos, extravagantes, incluso inútiles, el diario británico señala el programa Explaining Religion (EXREL), beneficiario de una subvención de cerca de dos millones de euros. Sin embargo, este programa no ambiciona en absoluto “definir a Dios”, lo que intenta es arrojar luz sobre los mecanismos cognitivos subyacentes al pensamiento religioso y a los comportamientos sociales que implica.
¿La ciencia puede explicar la religión? Ambas se basan en enfoques de la realidad generalmente percibidos como radicalmente diferentes. A lo largo de la historia, sus múltiples divergencias fueron suscitando debates unas veces productivos, y otros controvertidos, y fuente de malentendidos así como de emulación. Sin embargo, desde hace algunos años, científicos de diferentes disciplinas como la historia, la antropología, la biología, las neurociencias o incluso la psicología se afanan por bajar a la religión de su pedestal con el fin de abordarla de manera empírica y de constituir un corpus científico de conocimientos en la materia.
El programa Explaining Religión (EXREL) sigue esta línea y constituye uno de los proyectos más ambiciosos en el campo de las nuevas ciencias cognitivas de la religión. Según Harvey Whitehouse, antropólogo y coordinador del proyecto:
Pretende explicar cómo se crean los sistemas religiosos y luego se transmiten, y comprender las causas de las variantes religiosas.


















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