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¿Nos estamos acercando al fin de la era de los antibióticos?
Desde que a principios del siglo XX el bacteriólogo alemán Paul Ehrlich sintetizara un compuesto con actividad antimicrobiana específica (la arsfenamina) contra la bacteria causante de la sífilis o desde que Alexander Fleming descubriera la penicilina hasta la actualidad, los antimicrobianos se han convertido en unas de las herramientas clínicas más exitosas de la medicina moderna, permitiendo el tratamiento de multitud de enfermedades infecciosas y salvando la vida a varios centenares de millones de personas en este último siglo. Pero a la vista de la situación actual en donde están convergiendo diversos factores es muy posible que esta “Era de los antibióticos” en la que hemos nacido y crecido muchos de nosotros esté llegando a su fin.
Cómo recortar en Ciencia (La Pulga Snob)
El cinismo de la cotización de los exbecarios de investigación a la Seguridad Social
El gobierno español acaba de ampliar el plazo para que los exbecarios coticen por su periodo de formación hasta un máximo de dos años. Para los que no estén informados les comento la situación general del asunto. Los que fuimos en su momento becarios de investigación, la mayoría conseguimos una beca oficial de algún ministerio (Sanidad o Educación y Ciencia) o comunidad autónoma tras una dura competencia. Además realizamos nuestra labor investigadora bien como predoctorales y/o postdoctorales (algunos estuvimos lustros “disfrutando” de sucesivas becas pre y postdoctorales en diferentes laboratorios) en algún centro público: hospitales, CSIC, universidades, etc. siempre bajo la dirección de personal investigador de plantilla de los mencionados centros estatales de I+D y prácticamente sin ningún tipo de derechos laborales y sin que nuestro empleador (la administración publica) cotizara nunca por nuestro trabajo. Leer más…
Nuevos hallazgos sobre memoria inmunológica, hipótesis de la higiene y vacunación
Cuando un individuo es infectado por cualquier microorganismo patogénico (bacterias, hongos, parásitos o virus), múltiples elementos del sistema inmune (células especializadas, proteínas, etc) actúan de forma coordinada y específica para combatir al agente invasor. Una vez eliminada la infección, una pequeña fracción de las células implicadas en este exitoso proceso de defensa inmune, denominadas células de memoria se mantienen “patrullando” dentro del torrente sanguíneo a la espera de una posible nueva invasión por parte del patógeno eliminado, de tal forma que si se produce esta reinfección, el sistema inmune puede desencadenar una respuesta contra el agente infeccioso mucho más rápida y eficaz que la primera vez. De tal forma que, muchos patógenos son únicamente capaces de producir una enfermedad grave la primera vez que entran en contacto con el sujeto paciente. Y en esta capacidad de aprendizaje o adaptación del sistema inmune es en la que se fundamenta uno de los mayores éxitos de la ciencia médica: la vacunación. Leer más…
Haciendo leña del árbol científico
Decir que la ciencia está sufriendo uno de los recortes presupuestarios más duros de las últimas décadas ha dejado de ser novedad. Tras unas semanas de aparente silencio mediático (a pesar de que tras los decorados dichos recortes han arrastrado a científicos al paro y a la paralización de líneas de investigación), hoy nos hemos encontrado con una nueva vuelta de tuerca en el BOE. Una sorpresa desagradable que compromete el trabajo a realizar durante el año 2013 de muchos grupos de investigación.
Por estas fechas todos los grupos nacionales de investigación, tanto de las universidades como de los centros públicos de investigación, que vieron aprobada su propuesta de Proyectos del Plan Nacional, esperan las partidas económicas para arrancar dichos proyectos. Con este dinero se empieza a comprar el material necesario, así como la contratación de investigadores que ejecutarán los proyectos. Se espera que los proyectos aprobados se ejecuten en un periodo de 3 años, controlándose a los grupos de investigación por grupos de seguimiento que aseguran que la labor investigadora se está llevando a cabo adecuadamente. Tradicionalmente, la cantidad aprobada se repartía de la siguiente forma: 40% el primer año, 40% el segundo año y 20% el último año. Es normal que se dote de mayor cantidad económica los dos primeros años para poder acometer los mayores gastos al principio (personal y equipos).
Pero hoy nos hemos desayunado en el Boletín Oficial del Estado con un recorte encubierto. No hablo del recorte del 20% al que ha sido sometido el Plan Nacional, y que todos conocemos. Este es más sutil. La partida aprobada se reparte otra forma: 10% para el primer año (o menos), 40% aprox. el segundo, 30% aprox. el tercero y 20% aprox. el cuarto (curiosamente se van a un cuarto año, cuando teóricamente el proyecto ya debía de estar finalizado y todos los gastos realizados).
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El CSIC, en noveno puesto mundial de producción científica
Por delante de prestigiosas instituciones como la Universidad de Oxford o el MIT, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas aparece en noveno lugar en cuanto a producción científica mundial, según el último ranking publicado por el grupo Scimago (Ranking SIR World Report 2012). Para encontrar a otro organismo español, es preciso descender hasta el puesto 165, ocupado por la Universidad de Barcelona.
Aún tomando siempre con cautela todos estos rankings de calidad, dependientes del tipo de variables consideradas, resulta paradójico que con estos resultados se oigan en nuestro circo político opiniones como las que afirman que “sobran investigadores”, que los científicos del CSIC son “meros funcionarios con el puesto asegurado y sin inquietud profesional” o la que es compartida por una preocupante cantidad de público: “total, para lo que inventan…”
Ya se que las críticas a estos resultados caerán como chuzos: que si el grupo Scimago es español y se trata de un estudio trucado, que si es un insulto decir que el CSIC está por delante de Oxford, que si es autocomplaciencia funcionaril que nos lleva a la ruina… pues vale, pero todo eso y más no puede refutar un hecho incuestionable: con el 6% del personal dedicado a la investigación y desarrollo en España, el CSIC es responsable del 20% de la producción científica nacional y del 45% de las patentes solicitadas por el sector público.
Ante esta tesitura, caben dos opciones: plantear políticas de mejora que permitan aumentar tanto la cantidad como la calidad de la investigación realizada en el organismo o hundirlo en la miseria y que inventen ellos…
El lector juzgará cuál le parece más adecuada para el desarrollo de un país como el nuestro.
La inútil investigación básica

Documento Análisis al borrador de la nueva Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación
La Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, perteneciente al Ministerio de Economía y Competitividad ha publicado un borrador de la nueva Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación para los próximos 8 años. Este documento es un Avance de la Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación, que estará vigente durante el período 2013-2020 y sustituirá al VI Plan Nacional de I+D+i.
El borrador ha suscitado una respuesta contundente y casi unánime de la comunidad científica, que considera la estrategia planteada deficitaria y claramente mejorable y por ello ha aunado esfuerzos en la elaboración de un texto de análisis del documento que pone de manifiesto sus conclusiones e incluye varias propuestas de mejora. Este documento enviado a Dª Carmen Vela Olmo, Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Ministerio de Economía y Competitividad, ha sido elaborado por un grupo de 15 científicos, pertenecientes a algunas de las 42 sociedades y organizaciones científicas, en interacción con más de 7,000 científicos así como con las juntas directivas de las sociedades que han tenido acceso al mismo.
El CSIC hace aguas
El CSIC es la mayor institución de investigación pública de España, y uno de nuestros buques insignia en ciencia. Pero los repetidos recortes presupuestarios empiezan a abrir boquetes en la cubierta de dicho buque, y de no recibir un estímulo económico, éste puede empezar a hacer aguas.
Para aquellos que no lo sepan, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas es la mayor institución pública de investigación de España. Emplea a casi 15.000 trabajadores (de los que 6.500 son fijos), desde científicos de plantilla, personal de apoyo a la investigación, personal de gestión y administración, personal de mantenimiento, seguridad, limpieza, etc. Las áreas de investigación que cubre esta institución son muy diversas. Existen institutos dedicados a la biomedicina, a la física teórica, a las matemáticas, a la astronomía, a la biología ambiental, a la agricultura y ganadería, a la minería, a la producción láctea, a la biotecnología, a las humanidades, a la tecnología de alimentos, a la investigación en robótica, a la microelectrónica, y un largo etcétera.
Produce más del 25% de las publicaciones científicas elaboradas en España y sus descubrimientos se han aplicado en múltiples campos tales como la biotecnología, el desarrollo de vacunas, regeneración muscular y nerviosa, estudio de mecanismos de enfermedades incurables, como el cáncer, el SIDA, enfermedades cardíacas o el Alzheimer, realiza estudios sobre el impacto del cambio climático en los ecosistemas, sobre el incremento del rendimiento agrícola y ganadero, la mejora de la calidad de los alimentos, estudios sobre el origen de la vida y del universo, participa en misiones espaciales, participa en estudio del universo y búsqueda de planetas fuera del sistema solar, plantea tecnologías de biorremediación, producción de energías limpias, etc.
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Y sin embargo, se mueve…
Estamos hartos de decir que en este país no hay quien investigue. Si las cosas estaban mal desde hace años, los recortes de los últimos tiempos vienen a dificultar aún más la actividad científica. Y un país sin ciencia es un país condenado a la miseria. También sobran las voces de los que viven a golpe de estereotipo y demás manejadores de tópicos sobre lo poco que trabaja un profesor universitario o la vida asocial e inútil de un científico de CSIC que pagamos con nuestros impuestos. En tan desesperante escenario, lo sorprendente es que quede un solo investigador en España, y no se hayan largado al extranjero o cambiado la bata blanca por un mono de mecánico. Sin embargo, la ciencia engancha, y sin entender muy bien como, se sigue produciendo con calidad.
Ojeando una de las webs de noticias sobre ciencia y tecnología que suelo leer, me he fijado en la cantidad de aportes que provenían de centros de investigación españoles, a pesar de la que está cayendo. No me considero precisamente un patriota, más bien lo contrario: pienso que el país en el que hemos nacido es un mero resultado del azar, y considero estúpido pelearme con un bielorruso sobre cual de las dos es la mejor nación del mundo. Por ello, pienso que este mérito es más humano que español, y que son las personas sin distinción de nacionalidad las que merecen ser felicitadas por su dedicación y su buen hacer, a pesar de no estar -como decía aquel- agradecidos ni pagados.















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