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Segunda edición: Pruebas directas y pruebas indirectas
Este artículo va tratar sobre otra de las estrategias empleadas por los pseudocientíficos y magufos con el fin de plantear dudas acerca de la forma de proceder de la ciencia. Estas tácticas por supuesto también son usadas por los creacionistas para desacreditar la evolución. La estratagema consiste en afirmar que sólo aquello que es observable de forma directa, o bien aquello que alguien ha observado por sí mismo y lo ha dejado escrito, tiene validez como conocimiento. Así, el presunto ingeniero John Pendleton suele decir en sus “debates” que la ciencia empírica es aquella que muestra fenómenos que deben de ser observados y repetidos para afirmar que son ciertos. Con este tipo de afirmaciones se pretende eliminar por ejemplo todo conocimiento previo a la escritura, o lo que es lo mismo desde la prehistoria al origen del universo. Todo ello no podría ser conocido por la ciencia.
Este sistema de pensamiento elimina todos los métodos indirectos para alcanzar un conocimiento, que han llevado a conocer la edad de la Tierra, la composición química del planeta en el pasado, la evolución biológica, etc. Estos datos los conocemos gracias a tecnologías que implican el cálculo de la desintegración radiactiva, estudio de la composición química de las rocas en diferentes estratos, medición de radiaciones del espacio, análisis del movimiento de partículas subatómicas en aceleradores de electrones, estudio de fósiles, de secuencias de genomas de organismos vivos, etc.
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Evidencia o creencia: cómo funciona el método científico (I)
Este tema quizá resulte cansino para la mayor parte de nuestros lectores, pero es algo que recurrentemente parece ser necesario escribir. Bastan unas cuantas conversaciones, sean en persona o virtuales, para sorprenderte una vez más (y van…) con la incomprensión generalizada que gran parte de la población muestra sobre cómo trabaja la ciencia.
Es común leer aseveraciones tales como “la ciencia es la nueva religión“, “los dogmas de la ciencia” o la “incapacidad de la ciencia oficial para aceptar nuevas ideas“. Obviamente, estas críticas pueden ser aplicables a muchos científicos que, como personas que son, pueden adolecer de defectos y prejuicios como cualquier otra. Sin embargo, cuando se refieren a “la ciencia” en general, solo denota la enorme ignorancia que el crítico posee sobre la forma de trabajar en el mundo científico.
Decía Arthur C. Clarke que “toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia” y, lamentablemente, esto es lo que ocurre en muchas ocasiones. Para un buen número de personas, la ciencia consiste en una especie de ministerio donde unos doctores con batas blancas opinan magistralmente sobre un tema y, dado su prestigio y posición, sientan cátedra sin mayor argumentación que su valía. El resto, se limita a creer ciegamente sus aseveraciones.
“Pruebas” a favor y Evidencias en contra del Diluvio (I)
Geodinámica Externa Creacionista
La Geodinámica es una rama de la Geología, que trata de los agentes o fuerzas que intervienen en los procesos dinámicos de la Tierra. Se subdivide en: Geodinámica interna o de procesos endógenos y
Geodinámica externa o de procesos exógenos.
1. Las “pruebas” citadas en apoyo de un diluvio global:
Los geólogos del diluvio, basan su creencia en un Diluvio Universal, relativamente reciente en varias líneas de aparente evidencia. Pero, obviamente, ninguno de estas pruebas es suficiente para probar que un diluvio global ocurrió. Sin embargo, los geólogos de la inundación siguen sosteniendo que un diluvio global es la explicación más razonable y parsimoniosa para explicar la estructura externa e interna de la Tierra.
A. Las rocas sedimentarias
Las rocas sedimentarias son aquellas que se forman por la destrucción de rocas preexistentes, sometidas a procesos físicos (disgregación mecánica) y químicos (descomposición química), y posterior compactación y cementación (diagénesis), por diferentes medios de transporte (aire, agua, hielo) dando lugar a materiales más o menos consolidados. Pueden formarse a las orillas de los ríos, en el fondo de barrancos, valles, lagos, mares, y en las desembocaduras de los ríos. Se hallan dispuestas formando capas o estratos.
Aunque sólo el 8% de las rocas de la Tierra son sedimentarias, del 75-80% de los depósitos de la superficie de la Tierra, con excepción de los eruptivos (de origen interno) está cubierta de rocas sedimentarias, formando una cobertura sedimentaria sobre un zócalo formado por rocas ígneas y, en menor medida, metamórficas, de la corteza terrestre. Es decir, que tienen un origen frecuentemente acuoso. Por lo tanto, los geólogos creacionistas señalan que, hay pruebas irrefutables de que al menos el 75% de la superficie de la Tierra fue cubierta una vez por el agua.
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Brujería, posesiones demoniacas y exorcismos en el siglo XXI
Históricamente el comportamiento fuera de la norma imperante en cada sociedad ha sido el ejemplo por excelencia del predominio de la superstición frente a la racionalidad. Así a lo largo de los tiempos, innumerables personas han sido estigmatizadas, excluidas, perseguidas y muchas veces asesinadas por una ignorante mezcla de enfermizo miedo y fanatismo religioso simplemente por padecer algún desequilibrio psíquico, por demostrar alguna rareza o incluso por sobresalir en sus aptitudes intelectuales.
La geología diluviana y la escala geológica creacionista
Autor: Alaksandu (conocido anteriormente como Phosphoros)
Este manuscrito, intenta ser una versión integradora de los excelentes artículos Donald U. Wise (1998), Ken Harding (1999), Andrew McRae (1996-1997), Mark Isaak (1998) y otros, en el que se propone una visión introductoria para aquellos que se quieren iniciar en la batalla de la ciencia contra la creciente influencia en los EEUU, y en el resto del mundo, de la pseudociencia, que representa el movimiento creacionista internacional.
Introducción:
Los Creacionistas insisten, una y otra vez, que tienen un modelo científico que puede competir con el que sustenta a la geología moderna, la paleontología y la biología evolutiva. Un reclamo recurrente de los mismos es que la Naturaleza es la “evidencia” de la Creación Especial, y que la Teoría Evolutiva tiene acumulada tanta evidencia en contra (o según otros, carece de las mismas), razón por la cuál no debe enseñarse en los establecimientos educativos. Entonces, al refutarla o directamente prohibirla, se va a provocar una Ruptura de Paradigma llevando a que sea reemplazada por el Creacionismo Científico, el Diseño Inteligente y/o la Geología Diluvial.
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La lotería y las terapias alternativas
Ya estamos cerca de la navidad, y en estas fechas vuelve el soniquete de la publicidad de la lotería. La probabilidad de que nos toque es muy baja, pero no por ello deja de producirse largas colas en las administraciones de lotería. Y si no juegas en el trabajo te miran como un bicho raro, alguien en quien no se debe confiar. De hecho uno de los mejores eslóganes es el que dice “si no juegas, no ganas”. Una verdad (por los pelos) que un capo del marketing ingenió. Esta persona ahora debe trabajar fabricando frases para las eléctricas y petroleras, que nos despluman a diario sin la menor revuelta civil contra ellas.
Pero este artículo no va de loterías, sobre eso algunos compañeros de la blogosfera han escrito artículos muy interesantes. Esto va sobre la esperanza, sobre la capacidad de los humanos para agarrarnos a un clavo ardiendo, aún sabiendo que lo más seguro es que ésta nos lleve a perder dinero. De hecho el 22 de diciembre, día del sortero, es llamado “el día de la salud”, fruto del cínico consuelo que se escucha: “lo importante es la salud”. Y ahora sí, esto va de salud.
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Eh, ¿pero acaso lo has probado?
Uno de los argumentos magufos más extendidos (muy utilizado en este medio por ciertos personajes), y que encierra una enorme falacia es aquel que sentencia que jamás se puede afirmar que algo no funciona si antes no se prueba. Sólo desde el desconocimiento o desde un punto de vista muy interesado se puede realizar una afirmación de este tipo. Si por algo se caracteriza el método científico y la capacidad analítica que de él se desprende, es por extrapolar y llegar a conclusiones sin necesidad de probar personalmente todos los fenómenos.
Pero para quien todavía dude dejaré unas cuantas frases, quizás así entienda lo que quiero decir:
1. El carromato es el medio de transporte más rápido para atravesar los Estados Unidos de costa a costa.
2. Una mezcla concentrada de cicuta, toxina botulínica y cianuro potásico, es un buen remedio contra el ardor de estómago.
3. Se puede atravesar descalzo una colada volcánica ardiente sin graves problemas para la salud.
4. En la cara oculta de la Luna hay enormes plantaciones de cereales.
5. Los humanos podemos vivir sin comer ni beber, basta con permanecer una media de 5 horas al sol.
Si alguien piensa que debe atravesar los EEUU en carromato para dar como válida la primera afirmación, que tiene que beber la pócima del ejemplo 2 para comprobar si se produce una mejora en su salud estomacal, bailar sobre la lava para estudiar si ésta causar algún mal, fotografiar la cara oculta de la Luna kilómetro a kilómetro para descartar la presencia de cultivos, o dejar de comer y beber mientras toma el sol para comprobar si hay desfallecimiento, es que tiene un problema para analizar la realidad. Por favor, no intenten transplantar ese falta de rigor al resto de mortales.
Magufadas ilustres
Hay quien cree que el pensamiento mágico solamente se da en personas de escasos conocimientos culturales, pero eso no se cumple con regularidad. Es cierto que la formación académica es una buena barrera contra las ideas mágicas, pero solamente si viene acompañado del desarrollo de la capacidad crítica, ya que la mera memorización de datos no influye en la capacidad de desarrollar el escepticismo.
De hecho, el pensamiento teleológico es instintivo. Diversos trabajos de psicología muestran como cuando se precisa de una respuesta rápida, la primera que aparece es de tipo teleológico, aquel que nos sitúa en el centro de la realidad. ¿Por qué hay montañas? Para que las escalemos. ¿Para qué tienen hojas los árboles?, para que nos den sombra. Es el tipo de pensamiento que aparece en los niños, y que abandona la mente adulta, al ganar capacidad de (auto)crítica.
El pensamiento crítico también se desarrolla, es una habilidad como puede ser la destreza manual, o el sentido musical, pero incluso en aquellos que lo poseen más desarrollado, pueden quedar retazos de pensamiento teleológico. Todos podemos, en un momento u otro, en incurrir en una idea mágica o supersticiosa. ¿Quién no conoce a personas altamente inteligentes y cultas que acuden a un amuleto cuando se ven en una situación que quieren solventar positivamente? Me he llegado a encontrar con doctores universitarios que no querían ver un partido de su equipo favorito con el argumento de que “cada vez que les veo jugar, éste pierde”. Un pensamiento teleológico, al pensar que la realidad depende de cada uno de nosotros, es más, da idea de que la realidad no existe, sino que se construye a la medida para cada individuo, recordando aquellas historias con finales alternativos: si no veo el partido mi equipo ganará, y si lo veo perderá seguro. De ese axioma podríamos deducir que su equipo descendería de categoría si le forzamos a ver todos los partidos. Un poco absurdo, ¿no?
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El método científico aplicado a la biomedicina explicado en la barra de un bar
Las vacaciones de verano están por completo olvidadas, pero los momentos pasados en ellas aquí quedan. Entre dichos momentos quedan las charlas con los amigos que hacía tiempo que uno no veía. Una de esas charlas giró en torno a métodos para conocer si algo es cierto o no, ¿cómo podemos estar seguros de que algo funciona, de que algo que nuestros sentidos dan como válido ocurre en realidad? Fue aquí donde yo introduje el concepto del “método científico”, como uno de los métodos más completos para llegar a ese conocimiento. Ante la duda de algunos de mis colegas acerca de su significado planteé un problema teórico, a cuya respuesta debíamos llegar entre caña y caña. Les dije: imaginad que tengo un compuesto A, del que afirmo que es capaz de curar la enfermedad X, un terrible mal que ha azotado a la humanidad desde tiempos ancestrales. ¿Cómo probaríais que no intento venderos la moto, cómo confirmaríais que A es efectivo frente a X?
Alguien apuntó que se podían tomar animales que tuvieran la enfermedad X y probar A directamente en ellos. No es mala idea, pero alarga la discusión, por lo que decidí saltarme el paso, y dado que era un problema teórico, podíamos pasar a humanos directamente. Además, muchos medicamentos que se han mostrado efectivos en animales de experimentación posteriormente han fracasado en humanos, por lo que tampoco tendríamos una prueba definitiva de su eficiencia con el modelo animal. Los animales nos podrían servir para analizar toxicidad, algo muy importante, pero nadie saldría envenenado por esta charla, salvo que alguna de las tapas que estábamos tomando estuviera en mal estado.
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Batalla perdida
La feroz defensa que algunas personas hacen de algunas terapias alternativas, aquellas cuya eficacia jamás ha sido demostrada, tiene diversas razones. Pienso que ninguna de esas razones está basada en un análisis racional, ya que cualquier crítica escéptica o científica de la misma será menospreciada. Por tanto los debates con los defensores de estas terapias son batallas perdidas de antemano.
Este verano hemos cumplido tres años en la blogosfera. Durante este tiempo hemos intentado, con mayor o menor éxito, difundir conocimientos científicos, así como trasmitir herramientas para realizar análisis crítico y escéptico de las situaciones que nos rodean día a día. En este período hemos escrito mucho sobre múltiples terapias autocalificadas como alternativas (o complementarias), sobre sus debilidades, así como acerca del seguimiento irracional que de muchas de ellas se hace. Hemos tratado la homeopatía , las flores de Bach, el par biomagnético, los medicamentos milagrosos, y otras docenas de métodos que se venden como terapia pese a que jamás han demostrado una eficacia mayor de la que puede tener un placebo.
Nuestra insistencia en pedir pruebas científicas de su eficiencia ha sido interpretada por muchos amantes de las terapias alternativas como una estrategia de defensa de la medicina científica (en algunos casos con veladas acusaciones de estar comprados por las empresas farmacéuticas). Nada más lejos de la realidad, lo que no nos cabía en la cabeza es que personas ponga su salud en manos de terapias que jamás han demostrado su eficacia.
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