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Las mentiras del creacionismo

24 julio, 2009

Michael Shermer

Michael Shermer expone, desde el último número de Scientific American, las irracionales afirmaciones de los creacionistas y sus absurdas demandas de “demostraciones” para una teoría que lleva comprobada más de un siglo y medio. El problema con el creacionismo no es técnico ni científico, sino educativo. La mayoría de las exigencias de “pruebas” que los místicos reclaman en los rostros de los científicos ortodoxos se basan, casi siempre, en profundos malentendidos acerca de los mecanismos de que se vale la naturaleza para hacer evolucionar a las especies, cuando no de una supina ignorancia sobre el mismo tema. El ejemplo típico es cuando el creacionista le pide al evolucionista que le muestre un fósil del “eslabón perdido” entre el Hombre y el mono. Quien así procede está ignorando el hecho fundamental y comprobado de que el Hombre no “desciende” del mono, sino que sencillamente ambos divergieron a partir de un antepasado común, lo cual no es lo mismo en absoluto. El biólogo no puede mostrarle al predicador el eslabón perdido, por la sencilla razón de que tal organismo no existe ni existió nunca. Antes de pedir, hay que agarrar los libros, que, como todo el mundo sabe, no muerden.

El sociólogo victoriano Herbert Spencer escribió: “Todos aquellos que rechazan caballerosamente la Teoría de la Evolución porque consideran que no está adecuadamente apoyada en los hechos, parecen inclinados a olvidar que su propia teoría no está apoyada en ningún hecho en absoluto”. Shermer agrega: “Bueno, después de más de un siglo, nada ha cambiado”. Lamentablemente, hay que darle la derecha y concederle que tiene razón.
Es muy graciosa la técnica que los creacionistas de hoy en día utilizan para intentar detener la avalancha incontenible de evidencias que demuestran la realidad de la evolución. Cada vez que Michael se cruza con uno de estos seudocientíficos, el tipo le exige que le muestre un fósil de transición, al menos uno, que pruebe la evolución. El bueno de Mike normalmente recurre a Ambulocetus natans, el animal cuadrúpedo que un día se metió en el mar y es el antepasado de muchos cetáceos modernos. ¿Qué hace el creacionista entonces? ¡Le pide que le muestre el fósil de transición entre A. natans y las ballenas! Es la versión boba de la fábula de Aquiles y la tortuga…
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transicion

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“Igualmente”, reconoce Michael, “es una estrategia inteligente, pero descansa sobre un profundo error que yo llamo “La Falacia del Fósil”. Es la creencia de que un único fósil —un solo bit de datos— constituye la prueba de un proceso multiforme y complejo como la secuencia histórica. De hecho, las pruebas se derivan de la convergencia de numerosas líneas de investigación. Son múltiples inducciones independientes que, todas juntas, apuntan a una conclusión libre de error”.

Que la evolución existió ya es un hecho comprobado e inamovible. Y sabemos que así fue no porque una vez haya habido un chanchito llamado Ambulocetus (“ballena con patas”), sino porque todos los datos de la geología, la paleontología, la biogeografía, la anatomía comparativa, la fisiología comparativa, la biología molecular y la genética están totalmente de acuerdo en ese punto. Ningún descubrimiento aislado de cada una de esas ciencias puede probar la evolución, pero todas juntas demuestran que la vida evolucionó en una secuencia determinada por medio de un procedimiento particular.

Shermer nos recomienda (gratis) una de las mejores recopilaciones de datos evolucionistas: “The Ancestor´s Tale: A Pilgrimage to the Dawn of Evolution” (“La historia ancestral: una peregrinación hacia el amanecer de la evolución” ), obra magna de Richard Dawkins. En ella se rastrean numerosos fósiles de transición, a los que el autor llama “comcestros”, contracción de “ancestros comunes”. El comcestro es el último antepasado común compartido por una categoría completa de organismos. Dawking comienza desde Homo sapiens hacia atrás, cuatro millones de años en el pasado, hasta llegar al origen de nuestra herencia y la aparición de nuestra evolución. En el libro se demuestra que ningún comcestro puede, por sí mismo, demostrar la realidad de la evolución biológica, pero que todos los comcestros juntos revelan la majestuosa historia de este proceso a lo largo del tiempo.

El doctor Anthony Poole va aún más allá, y está intentando desenmascarar a LUCA, el último comcestro de todos los organismos terrestres. A un nivel más pedestre, Sherman presenta el ejemplo del perro doméstico, que también hemos tratado en el pasado. Si la idea del creacionista fuera que le explicásemos cuándo la subespecie Canis lupus familiares (el Boby) se diferenció de Canis lupus (el lobo gris), podría pensarse que, con tantas razas distintas criadas por el hombre desde hace tantos miles de años, debieran haber millones de fósiles de transición que permitieran al paleontólogo reconstruir aceitadamente el árbol evolutivo de nuestra mascota. Por desgracia, esto no es así. La bióloga evolutiva Jennifer A. Leonard, del Museo de Historia Natural del Instituto Smithsoniano dice que “el registro fósil que va del lobo al perro está muy disperso”. La paleontología, entonces, por sí sola y aisladamente, no puede probar que el perro evolucionó del lobo. ¿Qué se hace en estos casos? ¿Se dejan las cosas como están y se afirma supinamente “Dios creó al lobo y al perro”? De ningún modo. Se busca la evidencia convergente.

Así es que, en este estado del proceso, otra ciencia corrió en ayuda de los buscahuesos: la genética molecular. El 22 de noviembre de 2002 los genetistas demostraron sin sombra de duda, mediante el análisis del ADN mitocondrial de diversos cánidos, que los perros primitivos americanos y eurasáticos comparten un origen común con los lobos grises europeos. De hecho, incluso se ha comprobado que los perros tienen mejores capacidades que los lobos en la compleja tarea de comprender e interpretar las señales y gestos de los seres humanos. Como su ADN es el mismo, se deduce de ello que esta capacidad es adquirida, y que el hombre la transmitió al perro durante el proceso de domesticación mutua.

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  1. 24 julio, 2009 en 19:14

    Ahí, ahí, dando caña, Manuel.

    Es curioso lo de LUCA (Last Universal Common Ancestor, el último antepasado común de todos los seres vivos).

    Se sospecha que LUCA era ya un organismo bastante organizado y no vivía solo (no era la primera forma de vida, sino la última de la cual descendemos todos). Y… cada vez hay más gente que cree que no era LUCA, sino LUCAs, ya que si era un procariota es fácil que su descendencia se viera afectada por transferencias genéticas horizontales con aportaciones de genoma “no-LUCA”, con lo cual sería prácticamente imposible retroceder en el tiempo hasta encontrar un genoma libre de aportes exteriores (con la excepción del primer ser vivo y su descendencia inmediata, supongo, pero ese no es el concepto que pretendemos expresar con la palabra LUCA).

    Así que venimos de LUCAS. Ahora vas y se lo cuentas a un creata. 😆

  2. KC
  3. 24 julio, 2009 en 20:02

    **Quien así procede está ignorando el hecho fundamental y comprobado de que el Hombre no “desciende” del mono, sino que sencillamente ambos divergieron a partir de un antepasado común, lo cual no es lo mismo en absoluto**

    siento discutirtelo, ese antepasado comun era un mono, asi que SI DESCENDEMOS DEL MONO.

  4. 24 julio, 2009 en 20:30

    Gouki, la frase “el hombre NO viene del mono”, se utiliza para indicar que no provenimos de ningún primate actual (que conlleva la típica idea creacionista de que si la evolución fuera cierta, de una pareja de chimpancés podría nacer un ser humano).

    Es algo así como decir que provenimos de nuestro primo hermano. No es así, sino que nuestro primo hermano y nosotros tenemos un ancestro común (en este caso, nuestros abuelos).

    Saludos.

  5. 24 julio, 2009 en 20:47

    si, pero eso lo sabemos tu y yo y algunos mas, cuando a alguien de la calle le dices ‘no descendemos del mono’, no entiende ‘no descendemos de un mono actual’.
    si lo queremos es corregir confusiones y creencias incorrectas sobre la evolucion en la poblacion que vienen por malentendidos, decir frases a medias no es buena idea, llevan a mas malentendidos.

  6. 24 julio, 2009 en 20:57

    Cierto, cierto, es verdad que a veces decimos las frases a medias y pasa lo que pasa. Lo que comentas me ocurrió, de hecho, hace unos años. Daba clase en primero de magisterio y una compañera me viene un día y me dice “oye, que me ha dicho un alumno tuyo en mi clase que le dijiste que el hombre no venía del mono, y le he tenido que explicar lo del ancestro común y toda la pesca…”

    A veces no debemos reducir, ni en un sentido ni en el otro. En este caso, lo adecuado sería decir “No descendemos de ningún mono actual, sino que éstos y nosotros tenemos antepasados comunes”, como el rollo de los primos 😉

    También es cierto que es más complicado, y quizá nuestro interlocutor nos mire raro, pero es que hay cosas que son largas de explicar, nos guste o no nos guste y es verdad que resumirlas en una frase puede confundir más de lo que aclara.

    Saludos.

  7. 24 julio, 2009 en 21:23

    Entiendo lo que quieres decir, pero si utilizas una frase breve y dices ‘venimos del mono’ la aclaracion la tendrias que dar para explicar porque es correcta, pero si dices una frase breve’ no venimos del mono’ la aclaracion la tendras que dar para decir porque no es correcta. De resumir mejor decir algo que de por si es correcto.

  8. 24 julio, 2009 en 23:37

    No sé, Gouki y JM. Pero me da la sensación de que son los creatas los que principalmente utilizan esa frase. Y lo hacen precisamente porque la palabra “mono” es ambigua y no es un término de taxonomía zoológica.

    Yo últimamente cuando alguien me pregunta si venimos del mono, le respondo que venimos del australopiteco. Y si me preguntan si el australopiteco es un mono o no, les digo que eso lo tendrán que decidir ellos, porque la palabra “mono” es ambigua.

    Normalmente el que pregunta por interés insiste pidiendo una descripción del australopiteco. El que sólo quiere confundir, no. Se da cuenta de que le han pillado y cambia de tema. 😉

  9. 24 julio, 2009 en 23:51

    Totalmente de acuerdo Rano. De hecho lo que siempre les fastidia es que les preguntes ¿y tú como defines..”X”…? Y les fastidia porque no saben, así a secas y sin más. No pueden definir porque no tienen conocimientos suficientes para hacerlo,

    Y eso es algo que me llama la atención. Si hay tantos y tantos “doctores” creacionistas, ¿por qué siempre acabo debatiendo con predicadores iletrados en ciencias?, ¿dónde están esos doctores?. No me trago que no debatan porque quieren permanecer en el anonimato. Si hay algo con lo que se puede conseguir el anonimato es con Internet. Igual es que esos expertos sólo existen en la mente de algunos, o bien es que simplemente sólo hablan inglés.

    Saludos

  10. KC
    24 julio, 2009 en 23:51

    “Descender del mono” es un mismo significante -o conjunto de ellos- que puede revestir significados diferentes según la interpretación subjetiva que se le quiera dar. Y es justamente por ello que “descender del mono” suele sonarles mal a algun@s y, además, lo usan para que al otro también le suene mal. Y bueno, no sé vosotros, pero yo ya me he cruzado más de 2 personas que creen que cuando se dice la frase, se refiere a chimpancés, orangutanes y demás. Igual es que frecuento lugares un poco extraños 😀

    “Evolucionar” o “venir de” mejor que “descender”, pues este último además tiene connotaciones peyorativas desde según qué interpretaciones y en según qué contextos.

    Saludos.

  11. 25 julio, 2009 en 0:32

    Jeee, muy claro 😀

    Y ahora venía yo también a discutir lo del mono (influencia paleofrikiana fijo), pero os habéis adelantado 🙂

    Un punto para: pedir la definición de mono antes de contestar. Aunque por otro lado es una lástima, tener que reducir el asunto a un tema de semántica es bastante lamentable.

    De todas maneras no es nada fácil resumir en una sola frase la naturaleza ramificada de la evolución, el linaje ancestro-descendiente y la diferencia entre “moderno” y “ancestral”.

    ¿Que tal:
    nuestro linaje y los linajes de “monos” modernos derivan de un linaje de monos “ancestrales”? :mrgreen:

  12. Darío
    25 julio, 2009 en 0:44

    Que bronca aceptar que estamos muy cercanos a los peludos monos y que por azar nosotros estamos aquí y ellos allá :mrgreen:

    Al menos a los peludos esos los veo y el azar puedo calcularlo, pero al mono que dicen que por su sacro santa inteligencia estamos aquí no se le localiza “ni yendo a bailar a Chalma” :mrgreen:

    Que bronca.

  13. 25 julio, 2009 en 1:48

    Juer, pues la verdad es que nunca me había planteado tanta complicación con la “semántica” del mono o no mono.

    Lleva razón de nuevo Gouki cuando dice que, si tenemos que elegir, es más correcta la frase “venimos del mono” que “no venimos del mono”. También estoy de acuerdo con lo que comentáis de empezar preguntando por “que entiendes por mono”, aunque quizá sea demasiado “a la defensiva”. Lo del Australopithecus tampoco me parece la solución óptima, porque no es antepasado común de Homo y resto de póngidos.

    ¿Y algo así como “los monos actuales y nosotros descendemos de los mismos ancestros primates”?

    Saludos.

    Saludos.

  14. 25 julio, 2009 en 9:20

    que los creacionistas usen la palabra mono de forma peyorativa no es razon para que la evitemos, puesto que hacen lo mismo con la palabra primitivo, usandola como sinonimo de inferior.
    algunos cientificos ya la evitan y terminan con pajas mentales para no decir ‘primitivo’.
    es como si dijesemos ahora que el ornitorrinco es una forma evolucionada de mamifero pero que ha mantenido caracteristicas basales de los mamiferos. Lo mismo se hace al decir el humano no viene del mono pero tiene un antepasado comun.
    el ornitorrinco es primitivo y el humano viene del mono.

    el australopiteco no surgio por generacion espontanea, evoluciono a partir de algo, y ese algo si la gente lo viese en la naturaleza diria ‘coño!! mira ese mono’

  15. 25 julio, 2009 en 12:07

    ‘coño!! mira ese mono’

    😆 😆 😆

    Cuando tienes razón, tienes razón, Gouki.

  16. Rawandi
    25 julio, 2009 en 12:55

    Me parece que la razón la tiene KC, no Gouki. Dado que el término “mono” es ambiguo y no se identifica oficialmente con ningún taxón zoológico, lo que debemos hacer es no utilizar el vocablo “mono” cuando hablemos de evolución. Así de sencillo. No hay ninguna necesidad de optar entre la expresión “venimos del mono” y la expresión “no venimos del mono”, pues ambas resultan equívocas y por tanto desaconsejables a la hora de divulgar la ciencia.

    Cuando alguien nos pregunte si los seres humanos “venimos del mono” la respuesta es muy sencilla: todo depende de si se refiere a especies de mono ‘extintas’ o a especies de mono ‘actuales’. Venimos de las primeras, no de las últimas.

    Un saludo.

  17. Uranus
    25 julio, 2009 en 16:22

    Hola mi nombre es Uranus y estoy investigando sobre el tema de la creación. Alguien me puede decir si el ornitorrinco es una especie de transición, puesto que siendo un mamífero pone huevos.

  18. 25 julio, 2009 en 16:40

    Uranus, no hace falta que te presentes que ya te has hecho más famoso que el coño de la Bernarda (con perdón por la Bernarda). Ya te he baneado por troll una vez, y no me costará nada volver a hacerlo como vuelvas a montarla, ¿OK?

  19. Rawandi
    25 julio, 2009 en 17:56

    Puestos a comparar las engañosas expresiones “venimos del mono” y “no venimos del mono”, a mí me parece que la segunda es con diferencia la menos perniciosa, ya que la mayoría de la gente no conoce ninguna especie ‘extinta’ de mono, y en consecuencia entiende el vocablo “mono” en el sentido de “individuo antiguo perteneciente a alguna especie ‘actual’ de mono”. Obviamente, ninguno de nuestros antepasados ha sido miembro de una especie actual de mono.

  20. KC
    25 julio, 2009 en 18:23

    Rawandi, yo también creía que era obvio, pero en la visión de otras personas parece no serlo tanto como yo pensaba. Sólo hay que hacer una pequeña encuesta en un entorno medio y comprobarlo. No sabría decir qué es más o menos engañoso, pero los creacionistas han sabido darle mucho juego a ese tema. Está claro que su cosmogonía no tiene nada que ver con “descender” ni con “mono” y justamente por ello es por lo que personalmente creo que se han dedicado a desvirtuar el significado científico de la frase. Seguramente incluso les interesa no salir de “descender del mono”.

    Saludos.

  21. KC
    25 julio, 2009 en 18:25

    Uranus, como dice Manuel, no hace falta que te presentes, te conocemos de sobra 😀

    Saludos.

  22. Darío
    25 julio, 2009 en 18:36

    Uranus: Ya comportate 🙂

  23. 26 julio, 2009 en 16:54

    Tanto mono tanto mono… ¡parecéis Berto Romero! 😆

    Yo creo que aquí está tan bien como mal dicho. Se podría perdonar ya que el blog pretende ser leído por gente de conocimientos avanzados en la materia (que sabrán por donde van los tiros) como por gente que acabe de llegar (y necesite una explicación).

    En caso de ser un boletín oficial de una investigación en la que se han invertido millones de L€uros pues poner “mono” implicaría pasar de una patada a la cola del INEM…

    Para relajar este semántico ambiente que mejor que una tira cómica:
    http://lapulgasnob.blogspot.com/2009/07/juego-limpio.html

  24. 26 julio, 2009 en 20:37

    Jeee, muy bueno Resker 😀

    Sobre el mono, acabo de encontrarlo por ahí:

  25. 31 julio, 2009 en 2:37

    Por cierto, ya que está esta entrada creada…

    ¿Habéis oído hablar de la “Conservapedia”?

    http://es.wikipedia.org/wiki/Conservapedia

    Echadle un vistazo 😆

  26. 31 julio, 2009 en 9:16

    Sip. Es que los creacionistas intentan enraizar en todos lados… en fin…

  27. PICAPOYOS
    31 julio, 2009 en 11:34

    “Mono” es un término no taxonómico (en cristiano, que no se usa para la clasificación de especies) que designa a un amplio conjunto de primates simiiformes entre los que se encuentran los simios y los seres humanos. Por lo tanto, cabe la posibilidad de llamar a tu vecino “mono repugnante” sin que éste se pueda ofender salvo por lo de repugnante.
    ¿Cómo no decir que descendemos del mono? ¡Es que somos monos! Otra cosa es que nos podamos diferenciar, más o menos, de la mona Chita (algunos no lo consiguen por más que lo intentan) pero si se intentan diferenciar del gorila que tiene su ADN extremadamente similar al nuestro la llevan clara.
    Claro que, en algunos casos, es mejor decir que descendemos de un mono pero de un mono especial así le podrán poner un nombre, por ejemplo, Adán y nosotros Luci.
    ¡Qué monos somos!

  28. jose
    31 julio, 2009 en 15:47

    Pilla a mil personas al azar y pídeles que pinten un mono. ¿cuántos dibujarían una persona? Y como es una palabra del lenguaje común, como bien dices, y el lenguaje común no lo decide linneo sino la gente…

    Si a alguien le apetece puede llamar mosca a una libélula o rata a un ratón o lagartija a una salamanquesa o bicho a… cualquier animal (y hasta ). Sin embargo, si le pides a mil personas que dibujen un bicho, cuántas dibujarán una persona?

    Esto no es lo mismo que pasa con “animal”, por ejemplo. Animal sí tiene una acepción científica, así que sí es científicamente un fallo decir que no somos animales aunque nadie dibuje una persona cuando les pidas que pinten un animal.

    Si a uno le apetece ir contra el lenguaje común haciendo que mono signifique lo que uno quiera de forma que nos incluya a nosotros, pues bueno, pero va a tener un montón de problemas cuando intente comunicarse con otra persona que no le haya dado por abrazar el mismo significado que uno, al menos hasta que le aclares que has redefinido el término específicamente para que nos incluya, en cuyo caso no habrá mucho que discutir porque no se trata de un argumento sino de una definición.

  29. 31 julio, 2009 en 16:28

    Entonces, a partir de ahora, cuando hables con alguien de cualquier tema académico puedes prescindir de los términos habituales y puedes cambiarlos por “esto”, “aquello”, “una cosa”… Así te “entenderán” mejor.
    El hombre desciende del mono y, obviamente, todos los descendientes de este, incluidos chimpancés, gibones o gorilas, son monos y si alguién se asusta del término es que piensa que le estás diciendo que Adán no existió. Lo mandas al cuerno y punto pelotas.
    Otra cosa sería que la cuestión viniera de un alumno, como dice J.M. Entonces puedes advertirle algo más:
    “Nene, si estás pensando que nuestros tatatatatarabuelos eran chimpancés estas ido… Y tienes un cero hasta septimbre del próximo curso!” Se acaban las cuestiones al momento.
    Por favor, la época de Darwin ya pasó. Seguir acojonado pensando qué dirirán cuando se plantee la evolución de un homínido no nos saca de la ignorancia.
    Si no usamos el lenguaje con sus correctas acepciones nunca trasmitiremos correctamente nuestras ideas y siempre estaremos sujetos a reintrepretaciones que, normalmente, irán contra nuestros intereses

  30. jose
    2 agosto, 2009 en 18:39

    “cuando hables con alguien de cualquier tema académico puedes prescindir de los términos habituales y puedes cambiarlos por “esto”, “aquello”, “una cosa”… Así te “entenderán” mejor.”

    Los términos habituales se pueden usar sin problemas cuando quieren decir lo que significan normalmente. Si tú ahora redefines el término habitual mono para que nos incluya a nosotros, entonces los términos habituales empiezan a volverse un coñazo.

    “Si no usamos el lenguaje con sus correctas acepciones nunca trasmitiremos correctamente nuestras ideas”

    Pues entonces usa las correctas acepciones, no las que te inventas porque sí.

  31. 6 agosto, 2009 en 16:30

    Habria que recordar, que si Dios existe, la EVOLUCION bien que pudo ser un modo de CREACION. Si la evolucion es un hecho, este hecho no excluye la posibilidad de existencia de Dios dado que esta cuestion, desde el punto de vista cientifico, solo sera resuelta en un laboratorico. ¿Alguien pudo alguna vez introducir un concepto por fe en una probeta? Tanto el ateismo evolutivo, que es un sector de la ciencia, como el teismo creacionista, que es otro sector de la ciencia, no pueden probar con el metodo cientifico que Dios exista o no. Por eso, ante la duda, el exceptico y ateo Shermer debería considerar la posibilidad de existencia de Dios y si este existe, la evolucion es creacion.

  32. Manuel Abeledo
    6 agosto, 2009 en 19:07

    Tanto el ateismo evolutivo, que es un sector de la ciencia, como el teismo creacionista, que es otro sector de la ciencia, no pueden probar con el metodo cientifico que Dios exista o no.

    El teísmo creacionista no es un sector de la ciencia, es parte de una mitología respetada en gran medida por la sociedad.

    De todos modos, que dios exista o no es irrelevante para el método científico, ya que en esencia es algo que causa fenómenos inobservables. ¿Es el responsable de la evolución? Nadie lo ha podido confirmar. ¿Es quien inició el Big Bang? Imposible saberlo. ¿Ha dirigido la formación de estrellas y planetas? Quizá de una manera muy sutil y utilizando fuerzas conocidas, pero hasta hoy absolutamente nadie se ha encontrado con un cuerpo celeste cuya existencia no pueda ser atribuida a hechos más prosaicos.

    Considerar la existencia de algo sin pruebas más allá de la mitología y la sinrazón es, haciendo uso de un símil popularizado por Russell, igual que creer que existe una tetera en órbita entre la Tierra y Marte.

  33. 6 agosto, 2009 en 20:57

    jose,
    No me lo digas a mi. Quéjate a la R.A.E.

    mono, na.
    4. m. Nombre genérico con que se designa a cualquiera de los animales del suborden de los Simios.
    simio.

    1. m. Primate antropoide.
    antropoide.

    1. adj. Zool. Dicho de un animal, y especialmente de un mono antropomorfo: Que por sus caracteres morfológicos externos se asemeja al hombre. U. t. c. s.

  34. 6 agosto, 2009 en 21:01

    Y siguiendo tus palabras:
    Pilla a mil personas al azar y pídeles que pinten un mono. ¿cuántos dibujarían una persona?

    Te contesto:
    Ninguna. Todos intentaran pintar un chimpancé ¿o no?

    A lo mejor sería oportuno olvidarnos del término mono y cambiarlo por “monkey” o “aoe”. Así no habría tanta confusión.
    Saludos

  35. 6 agosto, 2009 en 21:02

    donde dice “aoe” léase “ape”. Sorry

  36. 7 agosto, 2009 en 0:05

    el ateismo evolutivo, que es un sector de la ciencia

    Para nada. El ateismo evolutivo tampoco es un sector de la ciencia, ni se estudia en ciencias. Es una invención de ciertos sectores fundamentalistas que pretenden equiparar evolución con satanás.

    Saludos.

  37. Darío
    7 agosto, 2009 en 1:28

    Tanto el ateismo evolutivo, que es un sector de la ciencia, como el teismo creacionista, que es otro sector de la ciencia, no pueden probar con el metodo cientifico que Dios exista o no. Por eso, ante la duda, el exceptico y ateo Shermer debería considerar la posibilidad de existencia de Dios y si este existe, la evolucion es creacion.

    ¿En que planeta el teismo creacionista es ciencia seria, tú? Y cuidado con tus apuestas, ¿o estás presentando ooooooooooooootra versión modificada de la apuesta de Pascal? 😛

    Saludos.

  38. jose
    7 agosto, 2009 en 2:31

    Sí, habría que quejarse a la RAE, muchas de sus definiciones son de risa. Incluso algunas de sus palabras son de risa, como “cederrón”, “güisqui” o “elepé”. Pero ya que tú te ciñes a esas definiciones que son de risa, también te lo tengo que decir a ti.

    Y sí, todo el mundo pintaría a un chimpancé. El chimpancé es el mono por excelencia. Píde a mil personas que imiten a un mono y todas imitarán a la mona Chita, que mira por dónde, era un chimpancé. De todas formas estás cambiando de tema. Lo que yo comentaba era tu opinión de que “somos monos”. Te puse el ejemplo del dibujo por la siguiente cadena de razonamiento:

    – “mono” es una palabra del lenguaje común, sin definición científica.
    – El lenguaje común evoluciona según el uso que le dan sus hablantes. El que nadie (un porcentaje minúsculo de la población, por si acaso alguien se pone demasiado literalista) use las tres palabras que he puesto antes por ser ridículas demuestra que no es el diccionario sino los hablantes quienes deciden.
    – Por tanto, los sujetos competentes para decidir sobre el significado de esta palabra son los hispanohablantes.
    – Y éstos, con sus dibujos, demuestran que, según su uso del lenguaje, un hombre no es un mono.

    En mi opinión, lo oportuno sería aceptar que el español, al ser un idioma independiente que evoluciona por el uso que la gente le da, no tiene por qué coincidir ni con la cladística ni tampoco con otros idiomas, que también han ido evolucionando a su manera.

    El hombre es un animal? Sí. Un primate? También. Y un mamífero, y un hominoide, y un homínido, y un hominino, y un homo. Todos éstos son términos científicos. No es un mono. Por la razón que sea; porque el lenguaje es arrogante o especista o porque somos muy malos; pero así es.

    ¿A que es un coñazo cuando alguien redefine las palabras y se forman discusiones sobre los significados?

  39. 8 agosto, 2009 en 12:45

    Jose,
    Durante mucho tiempo tachamos de ranciedad la pauta de la RAE a la hora de definir nuevos conceptos. Muy lejos de la inglesa, un todo terreno que se adapta a cualquier innovación semántica, la española tiene que avalar cualquier término antes de incluirlo en su diccionario. Escritores como Unamuno, Baroja o, recientemente, Cela vieron acotados sus ingenios lingüísticos por un afán excesivamente conservador de sus miembros. Afortunadamente esto ha cambiado y la RAE intenta adaptarse al lenguaje de la calle en lugar de imponer el lenguaje en la calle, como hasta ahora, y eso está muy lejos de la risa. Por otro lado, posiblemente esté bien el crear normas para trasgredirlas y hacer la vida como mejor le salga a uno pero este no es mi caso. No me lo propongas.
    En cuanto a lo del mono, ya dije desde un principio que las palabras mono o simio son términos no taxonómicos que se pueden usar para describir casi cualquier bicho con más o menos gracia. La verdad es que la acepción más reconocida es que mono es un nombre genérico con que se designa a cualquiera de los animales del orden de los primates no humanos, lo que no deja de ser un craso error semántico. La división en la que se establecía que la superfamilia “homonoidea” englobaba a los “póngidos” (chimpancé, gorila y orangután) y a los “homínidos” (hombre), entre otros, diferenciándolos entre sí, ha quedado en el olvido. (véase, P.E., la wikipedia).
    Hoy en día se habla abiertamente de antropomorfos, es decir, con forma humana, y, litera: “no hay nada que justifique la formación de un grupo para los grandes simios y otro para el ser humano” y establece que “según esta nueva clasificación, los gibones son el grupo más basal y el resto forman la familia Hominidae, que está dividida en dos subfamilias, Ponginae (orangutanes) y Homininae; esta última, a su vez, se divide en las tribus Gorillini (gorilas) y Hominini (chimpancés, humanos y sus ancestros bípedos)”. Osease que decir que “el chimpancé es el mono por excelencia”, como dices tú, pero el hombre no es tan mono va contra esta clasificación y me recuerda a un viejo profesor mío de naturales que decía (enseñaba) que los monos son los que tienen cola. No deja de ser una monada pero no te saca de pobre.
    Dices que “El hombre es un […] hominino y un homo” pero tienes que seguir diciendo que el chimpancé también es un hominino (por lo tanto todo lo demás) pero no un homo sino un pan. Yo agrego que el ADN del gorila está tan próximo al del hombre que sólo se diferencia en un escaso 2% y el chimpancé en un 4%. Ante esto, decir que un gorila y un chimpancé se pueden definir con el “término no científico” mono o simio pero el hombre no es echarle huevos al asunto. Para mi que esto es narcisismo.
    Por otra parte dices: “- Por tanto, los sujetos competentes para decidir sobre el significado de esta palabra son los hispanohablantes”.
    ¿Te da risa que la RAE defina “güisqui” y, por otro lado, te parece lógico que el usuario sea el que imponga las reglas? Ahora sí que el conejo me riscó la perra. ¿Y qué pasa cuando los hispanohablantes dicen de forma generalizada “arradio”, “amoto”, “estijeras”, etc., etc.?¿Hay que cambiar el diccionario? Yo creo que es mejor rectificarles y enseñarles las normas preestablecidas, pero, no sé; tú mismo.
    Y dices: – “Y éstos, con sus dibujos, demuestran que, según su uso del lenguaje, un hombre no es un mono”.
    Dicho de otra forma, si pides que dibujen un mono dibujarán un chimpancé por lo que se entiende que el hombre no es un mono. Osea que el gorila tampoco es un mono, ni el orangután, ni ningún otro primate. ¡¡¡Mondeo, cómo está el paño!!!
    Conclusión, de siempre hemos visto a los “monos” como los parientes pobres del hombre pero ahora que sabemos con certeza que somos parientes no tan lejanos mejor convendría en reconocernos como parte del mismo grupo y no tenemos que preocuparnos por la RAE pues ellos ya lo han hecho.

    Monos fuimos y monos seremos. Si el término es coloquial y no científico ¿qué razones hay de querer diferenciar lo evidente?¿Alguna fobia oculta?

  40. jose
    12 octubre, 2009 en 14:38

    Vaya hombre, no había visto el último mensaje.

    la acepción más reconocida es que mono es un nombre genérico con que se designa a cualquiera de los animales del orden de los primates no humanos, lo que no deja de ser un craso error semántico.

    Pues la gente que no intenta cambiar el significado de las palabras sabe muy bien qué tiene en mente cuando habla de monos. Sois vosotros los que os empeñais en liar las cosas.

    “no hay nada que justifique la formación de un grupo para los grandes simios y otro para el ser humano” (…) Osease que decir que “el chimpancé es el mono por excelencia”, como dices tú, pero el hombre no es tan mono va contra esta clasificación

    En la wikipedia hablan de taxonomía, no del lenguaje común. No hay razón para separarnos taxonómicamente; sí la hay para separarnos con una palabra vernácula, y es la que llevo todo el tiempo diciendo. Y no, el lenguaje común no va en contra de esa clasificación, porque “mono” no pertenece a esa clasificación. Por eso dije en el mensaje anterior que los hombres son primates pero no monos. Porque “primate” es una categoría taxonómica mientras que “mono” no lo es. Conclusión, cualquier intento de recurrir a la taxonomía para hablar de la palabra “mono” es una meada fuera de tiesto.

    Ante esto, decir que un gorila y un chimpancé se pueden definir con el “término no científico” mono o simio pero el hombre no es echarle huevos al asunto. Para mi que esto es narcisismo.

    Si la taxonomía pinta poco aquí, el ADN aún menos. Que sea narcisismo, o mala leche si te apetece. Así es el lenguaje y no lo puedes cambiar. No lo decides ni tú ni la ciencia, sino los hablantes. Acostúmbrate.
    Por otra parte dices: “- Por tanto, los sujetos competentes para decidir sobre el significado de esta palabra son los hispanohablantes”.

    ¿Y qué pasa cuando los hispanohablantes dicen de forma generalizada “arradio”, “amoto”, “estijeras”, etc., etc.?

    Esas palabras que dices no están generalizadas. Si dentro de doscientos años todo el mundo dice esas palabras así, y así se enseñan en el colegio, y así salen en las etiquetas de los supermercados, y escritas de otra forma se ven raras, pues sí: en ese momento habría que cambiar el diccionario. Eso de “cederrón” es una gilipollez como una casa.

    si pides que dibujen un mono dibujarán un chimpancé por lo que se entiende que el hombre no es un mono. Osea que el gorila tampoco es un mono, ni el orangután, ni ningún otro primate. ¡¡¡Mondeo, cómo está el paño!!!

    ¿Quieres decirme qué te parece esto a ti? ¿De qué especie es ese dibujo? Si ese dibujo no corresponde a ninguna especie, entonces según tú, significa que el que lo pintó cree que los monos son animales que no existen. Absurdo.

    No tendría que haber dicho chimpancé, cierto: dibujarán un chimpancé con cola. O sea, un bicho que no existe. Seguramente tampoco les dibujen bien los dedos de las manos ni de los pies. Con toda probabilidad tendrá la cara demasiado pequeña, la espalda demasiado larga, los dedos demasiado cortos, los ojos demasiado humanos y un sinfín más de detalles típicos de los dibujos. Lo que la gente tiene en la cabeza es una idea aproximada, un ideal genérico. Ya veo que estás empezando a intentar sacarles punta a las cosas porque la idea principal te empieza a parecer inatacable.

    Conclusión, de siempre hemos visto a los “monos” como los parientes pobres del hombre pero ahora que sabemos con certeza que somos parientes no tan lejanos mejor convendría en reconocernos como parte del mismo grupo

    O sea, que admites que lo que pretendes es cambiar el lenguaje. Demuestras que no sabes cómo evolucionan las lenguas. Esto no depende de razonamientos, ni de reconocer cosas, ni de justicia, ni de exactitud ni de ningún argumento racional que quieras meter. Se trata de usos comunes simplemente.

    y no tenemos que preocuparnos por la RAE pues ellos ya lo han hecho.

    ¿Te refieres a esa tontería de “el suborden de los Simios”? (suborden que no existe en la clasificación taxonómica, por cierto)

    Monos fuimos y monos seremos.

    Tú dilo muchas veces, a lo mejor así convences a alguien. Puede que ellos convenzan a más gente a su vez y dentro de doscientos años la lengua haya evolucionado hacia lo que tú quieres. De momento, decir eso sólo te convierte en alguien voluntarioso y equivocado.

    Si el término es coloquial y no científico ¿qué razones hay de querer diferenciar lo evidente?

    Que de momento no tenemos ganas de adecuarnos a lo que a ti te apetezca para hablar, ésa es la razón. Si no te gusta, siempre puedes cambiar de idioma.

    ¿Alguna fobia oculta?

    ¿Y por qué ese repentino interés por mis sentimientos? ¿Algún deseo homosexual oculto? Puestos a preguntar idioteces…

  41. CarlosR
    28 mayo, 2010 en 23:37

    Con los monos tenemos un ancestro común que era un primate, venimos del mismo tronco pero pertenecemos a ramas distintas. Creo que con esa breve definición queda bastante aclarada la cuestión independientemente de lo que opine la R.A.E. Saludos.

  42. 16 julio, 2013 en 1:05

    Creo que hay errores conceptuales: creer que somos los mas evolucionados me parece tonto. Un virus, comparado con un mamífero no es menos evolucionado: simplemente tomó caminos evolutivos distintos, pero el nivel de evolución quizá es muy muy alto. La vida existe para seguir generando vida adaptándose al medio ambiente cambiante. Ustedes creen que los humanos, que muy pronto seguramente se autoextinguiran destruyendo su ambiente, son mas evolucionados que el resto de las especies? Que especie se autodestruye condenando su descendencia? Estamos lejos de ser la cúspide de la evolución

  43. J.M.
    16 julio, 2013 en 7:05

    Completamente de acuerdo, Marcos. Ni el autor, ni la mayor parte de comentaristas pensamos que el ser humano sea la cumbre de la evolución. Precisamente ese es uno de los aspectos que les chirrían a los religiosos, que tienen la obligación por fe de situar al hombre a la cabeza del resto de criaturas de dios.

  44. Francesc
    16 julio, 2013 en 9:39

    “La vida existe para seguir generando vida”
    Eso es como decir que llueve para que podamos cultivar remolachas

  45. 16 julio, 2013 en 9:45

    Francesc, eso se llama pensamiento teleológico. Ejemplos: existen montañas para que las escalemos o existen árboles para que nos den sombra, o existe el Sol para que nos caliente. Ese pensamiento es normal en los humanos, hasta la edad de 10 años. Aunque algunos parece que lo mantienen tras esa edad 😀

  46. Anónimo
    29 julio, 2013 en 18:15

    Primero fue el big bang, o sea una explosion que salio de la nada? luego de esa explosion se crearon algunos elementos quimicos basicos, que con el transurso de los años, millones y millones, se fueron mezclando casualmente y asi formando todo lo demas, demosle a una persona cualquiera un par de dados y lo dejamos miles de millones de años tirandolos, y estoy segur que NUNCA lograra crear toda la VIDA: AL HOMBRE, ANIMALES, PLANTAS, VIDA TERRESTRE, LA TIERRA, LOS PLANETAS, SISTEMAS, GALAXIAS, Y EL UNIVERSO ENTERO
    Esa es la teoria de la EVOLUCION, un absurdo, una idea sin un sustento logico, pues de la NADA, solo nace la nada, cuando es mucho mas sencillo, simple y elemental que detras de la toda la creacion, esa creacion que ahora concemos solo puede ser producto de un ser superior, una entidad muy por encima de todo, creador de los cielos y la tierra, solo asi podemos entender a la creacion y su proposito.
    La evolucion existe, pero esta es solo parcial, es adaptacion, la igualdad que tenemos todos los seres vivientes entre si, no es producto de una evolucion, es producto de una sola mente. DIOS

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