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De lunas y babies…

26 julio, 2009

BEBEComo alguno sabe, en los próximos días (sino horas…) voy a ser papá. Debido a ello, y relacionado con el último artículo escrito por Manuel, me he encontrado a multitud de gente prediciendo el día de nacimiento de mi futura hija en base a las fases lunares. Esto es algo que ya había oído en diversas ocasiones, sin prestarle mayor atención. Sin embargo, el bombardeo en este caso ha sido tal que, picado por la curiosidad, me he visto obligado a preguntar a cada cual que decía que mi hija nacería en la siguiente Luna llena, en qué se basaba para semejante afirmación. Y claro, obviamente, las respuestas han sido del tipo:

–  Todo el mundo sabe que…

–  Los hospitales lo dicen…

–  Una amiga enfermera lo ha comprobado…

–  Mis hermanos y yo nacimos en Luna llena…

–  …

Nadie me ha aportado datos donde pueda observarse esa supuesta tendencia. Algunas de estas personas son bastante racionales, pero parecen apagar dicha racionalidad al hablar de este tema.

– ¿Cómo puedes hacer esta afirmación sin datos?

– Pues porque tiene sentido, si la Luna afecta al mar y produce las mareas, ¿por qué no va a afectar a nuestro cuerpo de algún modo?

– Vale, si aceptamos pulpo para que la Luna afecte a nuestro cuerpo, qué puñetas tiene que ver eso con la Luna llena. La Luna que nosotros vemos es exactamente la misma, ya sea Luna llena, nueva, cuarto menguante o cuarto creciente. Las fases lunares únicamente indican la posición de la Luna respecto del Sol y la Tierra, pero la Luna es la misma en todos los casos.

– Bueno, visto así…

mondfase

Cómo soy bastante asiduo de la página del Instituto Nacional de Estadística (INE), decidí echar un vistazo a ver si encontraba datos al respecto. Sin embargo, el INE sólo posee datos de nacimientos por años y por meses, pero no por días.

Por ello, me he dedicado a buscar en páginas de hospitales y de otros países, a ver si en algún caso dan esta información con un número de nacimientos significativo. Pero, muy a mi pesar, aún no he tenido éxito.

Sin embargo, sí he podido encontrar diversos estudios al respecto donde ya han llevado a cabo este tipo de análisis, como veremos a continuación. En ESTE trabajo publicado en 2001 y llevado a cabo en un hospital de Albacete (1) se analizó si determinadas variables físicas del entorno como la presión atmosférica o las fases lunares podían tener algún tipo de influencia en la frecuencia de los partos o en la rotura espontánea de membranas ovulares. Para ello, estudiaron una población de 2269 mujeres, que se corresponden con todas las que dieron a luz en el hospital a lo largo de un año, analizando la distribución de los partos en relación a las fases lunares. El resultado fue el siguiente:

– Luna nueva: 26% de partos.

– Cuarto creciente: 25.2% de partos.

– Luna llena: 23.9% de partos.

– Cuarto menguante: 24.9% de partos.

Como se puede observar no hay diferencias significativas en la distribución, siendo curiosamente en Luna llena cuando menos nacimientos se registraron. Es decir, el mito ni siquiera puede apoyarse en unos datos que pudieran darle, aparentemente, cierta credibilidad, ya que, aunque así fuera, habría que demostrar la relación causa-efecto.

No obstante, cabía la posibilidad de que existieran otros estudios donde los resultados obtenidos hubieran sido diferentes, así que seguí buscando.

En ESTE otro estudio llevado a cabo con los 564 039 nacimientos que tuvieron lugar en Carolina del Norte (EEUU) a lo largo de 5 años (2) tampoco se obtuvieron diferencias significativas en la distribución de dichos nacimientos (ni en las complicaciones que podían presentarse en el parto) en relación con las fases lunares.

Y el mismo resultado se obtuvo en ESTE estudio realizado en Hannover (Alemania) con una muestra 6725 nacimientos (3) , en ESTE llevado a cabo en un hospital de Los Ángeles (EEUU) con una muestra de 11 691 nacimientos (4), en ESTE otro llevado a cabo con los registros de nacimientos de varios hospitales de la ciudad de Phoenix en Arizona (EEUU) con una muestra de 167 956 nacimientos (5) y en ESTE otro llevado a cabo en una clínica universitaria de Florencia (Italia) con una muestra de 7842 nacimientos (6).

También cabe destacar ESTE otro estudio (7) semejante donde, con el fin de eliminar ciertos  factores adicionales que influyen en la fecha del nacimiento como son las decisiones médicas que pueden anticipar o posponer dicha fecha, se decidió llevar a cabo en un país como Mozambique, donde la asistencia médica al respecto es mínima o inexistente. Pues bien, en este caso tampoco se observaron diferencias significativas relacionadas con las fases lunares, utilizando una muestra de 5226 nacimientos a lo largo de 37 ciclos lunares.

Aunque he encontrado algún que otro estudio más, ninguno de ellos ha arrojado resultados que muestren diferencias significativas relacionadas con las fases lunares, como cabía esperar, lo que nos permite afirmar que el mito carece de base científica alguna.

Como decía al principio, la Luna que observamos desde la Tierra es siempre la misma, independientemente de la fase en la que ésta se encuentre. La Luna es responsable de las mareas, sí, pero no la Luna llena, que es el típico argumento utilizado a favor del mito en cuestión. Las fases lunares son un invento del hombre, utilizado en algunas culturas como referencia temporal, como es el caso del calendario inca o del musulmán, pero sin entidad propia, ya que es un efecto dependiente de la posición desde donde se observe la Luna. Si saliéramos al espacio exterior las fases lunares no coincidirían con las observadas desde la Tierra.

Phases_of_the_Moon

Por tanto, las fases lunares no podrían explicar ningún efecto sobre la Tierra, suponiendo que se hubiera detectado una posible relación causal con los susodichos nacimientos, algo que no ha sucedido.

Cabría pensar que la relación podía encontrarse en la variación de la distancia Tierra-Luna, la cual oscila entre 363 104 km (periselenio, equivalente al perigeo terrestre) y 405 696 km (aposelenio, equivalente al apogeo terrestre), con una distancia media de 384 400 km. Sin embargo, puesto el eje de la elipse lunar no está fijo, la Luna tarda 8.85 años entre el periselenio y el aposelenio, lo cual elimina cualquier posible relación de equivalencia con las fases lunares, que se repiten cada 29 días, 12 horas y 44 minutos.

Earth-Moon

De este modo, si bien me quedo con las ganas de llevar a cabo un análisis propio con datos en crudo (lo cual seguiré intentando…), multitud de estudios llevados a cabo a lo largo y ancho del planeta han demostrado que no existe una influencia por parte de las fases lunares en la fecha del nacimiento.

Una vez más, y parafraseando a Sagan, me quedo con la belleza de la ciencia en lugar de la pseudociencia. Con lo apasionante que es nuestro satélite, lo complejo que es su movimiento alrededor de la Tierra, lo sorprendente que es su influencia sobre el mar, lo importante que es para que la órbita de la Tierra se mantenga estable… ¿qué necesidad hay de inventarse absurdas influencias sobre el ser humano semejantes a las que propone la astrología? ¿por qué hay gente que necesita creer en estos mitos en lugar de abrir un buen libro y aprender cómo se mueve la Luna alrededor de la Tierra?

REFERENCIAS:

(1): García Sánchez, Mª V., Garrote Mata, A. I., Sánchez Peñarrocha, Mª G., García Alcaraz, F. y Molina Alarcón, M. (2001). Influencia lunar y barométrica sobre los partos y la rotura espontánea de membranas ovulares. Revista de enfermería 14.

(2): Arliss J. M., Kaplan E. N. y Galvin S. L. (2005). The effect of the lunar cycle on frequency of births and birth complications. Am J Obstet Gynecol. 192(5):1462-1464.

(3): Staboulidou I., Soergel P., Vaske B. y Hillemanns P. (2008). The influence of lunar cycle on frequency of birth, birth complications, neonatal outcome and the gender: a retrospective analysis. Acta Obstet Gynecol Scand. 87(8):875-879.

(4): Abell G. O. y Greenspan B. (1979). Human births and the phase of the moon. N Engl J Med. 300(2):96.

(5): Morton-Pradhan S., Bay R. C. y Coonrod D. V. (2005). Birth rate and its correlation with the lunar cycle and specific atmospheric conditions. Am J Obstet Gynecol. 192(6):1970-1973.

(6): Periti E. y Biagiotti R. (1994). Lunar phases and incidence of spontaneous deliveries. Our experience. Minerva Ginecol. 46(7-8):429-33.

(7): Strolego F., Gigli C. y Bugalho A. (1991). The influence of lunar phases on the frequency of deliveries. Minerva Ginecol. 43(7-8):359-63.


  1. 26 julio, 2009 en 18:37

    ¡Pero qué entrada más chula! 😀 Me ha encantado. Y si ya la Luna influye poco en nuestra fisiología, a saber lo que influirá sobre nuestra conducta astros situados a chorrocientos años luz.

    Jeee, y mi enhorabuena al futuro papá 😉

  2. 26 julio, 2009 en 18:39

    Hay quien espera al bebé fumándose un cigarrillo y hay quien escribe un post 😀

    Magnífica entrada, contra los datos en crudo poco hay que objetar.

    Que sea leve la espera 😉

  3. 26 julio, 2009 en 19:04

    Jijijij, ya te digo.

    Genial la entrada, y espero que el parto sea igualmente genial!!

    Ya contarás.

  4. KC
    26 julio, 2009 en 20:39

    ¿qué necesidad hay de inventarse absurdas influencias sobre el ser humano semejantes a las que propone la astrología? ¿por qué hay gente que necesita creer en estos mitos en lugar de abrir un buen libro y aprender cómo se mueve la Luna alrededor de la Tierra?

    Lo más curioso es que, si te descuidas, luego son los mismos que ven un reportaje sobre tribus del Amazonas y te dicen que son unos “salvajes” y unos “atrasados”.

    Por otro lado:

    Creer en un mito —> 10 segundos

    Abrir un par de libros y leer sobre la historia de la Luna —> demasiado, tengo que hacer la comida, ir a hacerme el pelo, comprarme un par de zapatos para la boda de mi primo, etc. No tengo tiempo.

    Para todo lo demás, MasterCa**

    Saludos.

  5. KC
    26 julio, 2009 en 20:40

    Felicidades por la paternidad, Gonn!!

  6. Felpete
    26 julio, 2009 en 20:44

    Esto me recuerda que en Galicia la gente mayor del campo aún siembre y cosecha por las fases de la luna. Supongo que serán tradiciones que quedaron de cuando los calendarios eran por la fases lunares.

  7. Manuel Abeledo
    26 julio, 2009 en 21:57

    Felicidades Gonn, por el artículo y por tu próxima paternidad. Si la niña sale la mitad de bien hecha que el texto seguro que como mínimo será científica y racionalista 😉

  8. 26 julio, 2009 en 22:24

    Bueno, el tema de los ciclos biológicos que siguen o se sincronizan con ciclos siderales es complejo. Es evidente que muchos organismos siguen una serie de ciclos de actividad que se encuentran más o menos acoplados al ciclo diario (ciclos circadianos), otros al año sideral (ciclos circanuales) y algunos al ciclo lunar (ciclos circalunares).

    Que sepamos, no se debe a atracción gravitatoria alguna, ni a influencias energéticas de otro tipo, sino a determinados factores que se repiten con esta periodicidad. Por ejemplo, el ciclo luz/oscuridad, que coincide más o menos con la duración de un día o el ciclo estacional que coincide con el año sideral.

    También en algunas ocasiones, los organismos utilizan las señales cíclicas (sean diarias, mensuales o anuales) como estímulos para ajustar sus relojes biológicos que, en ausencia de tales señales, siguen funcionando aunque no tan regularmente.

    El caso de los ciclos circalunares es especialmente complicado, dado que no conocemos cuales pueden ser los factores (salvo precisamente la atracción gravitatoria) que influyen en la sincronización, pero parece que el ciclo reproductivo de muchos invertebrados marinos está sincronizado con el mes lunar, por ejemplo.

    Quizá una explicación puede ser lo que ocurre en el caso del molusco bivalvo Pinna nobilis, en el que se ha estudiado la influencia del ciclo circadiano y circalunar con su actividad: este molusco cierra sus valvas por la noche, excepto cuando la luna está presente en el cielo con el disco iluminado por encima del 50%. (Referencia).

    Así pues, es posible que el ciclo circalunar funcione, aunque de forma menos importante, como otros ciclos biológicos: ajustando ritmos endógenos de los organismos.

    El problema con estas cosas es que cualquier pseudociencia va a aprovechar precisamente el punto más débil de nuestro conocimiento. Decir que por la noche dormimos más que por el día, queda como poco esotérico. En cambio, afirmar que nacen más niñas en noches de luna llena, pues queda como más misterioso; y si ya decimos que aumentan los asesinatos con el plenilunio, pues para que quieres más…

    Saludos.

  9. KC
    26 julio, 2009 en 22:28

    Plenilunio

    Bonita novela.

    Saludos.

  10. 26 julio, 2009 en 22:29

    Ya estamos en plan chat 😉

  11. 26 julio, 2009 en 22:34

    Gracias a todos!
    Espero que Noa, así se llamará, sea también, como mínimo, crítica y racionalista 😉
    Hace un rato discutía con mi chica acerca de por qué la gente tiene esa necesidad de creer. Es decir, te dicen que la Luna llena fomenta los nacimientos e inmediatamente te lo crees. O, como hablaba hace unos días con Manuel, la noticia que corre por internet de que Marte va a estar en agosto en el punto más cercano a la Tierra y que (atención!!!) se va a ver casi del tamaño de la Luna… y hay gente que se lo cree ¿?
    Suponiendo que no tengas ni idea del asunto, en cuanto hagas dos búsquedas te enteras de qué va el tema…

    En cuanto a lo que comentas, Felpete, el tema de las cosechas y las fases lunares me imagino que podría tener su origen en que antiguamente se utilizarían las fases lunares como referencia temporal, para saber cuándo cosechar. Aunque he de admitir que de esto no tengo mucha idea.

    Saludos y gracias de nuevo a todos. Ya os contaré,
    Gonn

  12. 26 julio, 2009 en 22:54

    Hola JM,
    Interesante aporte. Inicialmente, antes de encontrar los estudios que he presentado, pensaba que quizás sí encontraría un mayor número de nacimientos en luna llena, con lo que habría que estudiar la relación causal, y así, al menos, el mito tendría una base parcialmente cierta. Sin embargo, ni siquiera encontré esa relación.
    En el trabajo que propones y algunos otros que hemos estudiado a lo largo de la carrera, sí existe esa relación como comentas, no solo con los ciclos circalunares, sino también circadianos, circanuales, etc., no existiendo aún una explicación a dicho comportamiento en ciertos casos.

    Ahora, centrándome en el caso de Pinna nobilis, estaría bien saber cómo se obtuvieron los datos, porque si este organismo mantiene sus valvas abiertas durante el día (luz) y las cierra durante la noche (oscuridad), excepto cuando hay luna llena o parcialmente llena (luz), habría que ver si la relación es con la luz, y no con la Luna. ¿Sabes si han hecho estos experimentos con organismos aislados o simulando diversas condiciones ambientales?

    En cualquier caso, como bien dices, hay que evitar que la pseudociencia utilice los “huecos” del conocimiento científico para introducir creencias y mitos, aunque finalmente vayan a ser expulsados a patadas por la ciencia 😉

    Saludos,
    Gonn

  13. 26 julio, 2009 en 23:50

    De momento los ciclos biológicos relacionados directamente con la Luna que mejor se manifiestan son los mareales. Pero claro, es que son bichos que viven a línea de costa y necesitan adaptarse a las etapas de bajamar y pleamar, a etapas con disponibilidad de agua y sin disponibilidad de agua, momento para alimentarse o para resguardarse, etc. De ahí a extrapolarlo a nosotros es un paso que mucho sentido no tiene.

    No dependemos tanto de las mareas, bueno, menos en Galicia, caro 🙂

  14. 27 julio, 2009 en 1:40

    Como alguno sabe, en los próximos días (sino horas…) voy a ser papá.

    Enhorabuena, eso sí que se merece atención y dedicación y no las tonterías que algunos predican…

    Saludos 😉

  15. Darío
    27 julio, 2009 en 16:29

    ¡Felicidades, Gonn!

    A lo mejor la luna si influye en algo: provoca la necesidad de que se escriban buenos artículos como este. ¿Quién será el chulo que se atreva e enferentarse a las referencias? 🙂

    Ando un poco fuera de circulación por la enfermedad de moda (Oink!)

  16. 27 julio, 2009 en 17:32

    Felicidades por la paternidad, Gonn.

    La verdad, también yo pensaba que los datos encontrados serían otros, y habría más nacimientos en luna llena. Será porque “lo dice todo el mundo”, y se sabe “desde siempre”. O sea, que todos asumimos a veces cosas sin pensarlas convenientemente, sólo por el “siempre fue así”.

    Pero bueno, viendo los datos que has aportado… pues me retracto, qué remedio me queda 😉 Y a ver si la próxima vez que me encuentre a mi mismo convencido de algo, me lo pienso dos veces… tengo pruebas, o alguien me lo ha dicho, y “se dice”?

    Un saluda.

  17. sbach2k
    27 julio, 2009 en 17:44

    Un pequeño detalle, la Luna no es un asteroide, aunque podría considerarse como un asteroide coorbitante (asteroide capturado temporalmente por la gravedad terrestre) pero hay mucha discusión en astronomía sobre las clasificaciones de los cuerpos celestes.

    Felicidades al futuro papá.

  18. 27 julio, 2009 en 19:56

    Y supongo que tampoco sbach2k . Ya que según algunos modelos actuales se postula que la Luna nació como fruto de una colisión entre una bestialidad de asteroide con la Tierra. Así que en sí sería un cuerpo celeste “hermano” o algo así, digo yo 🙂

  19. 28 julio, 2009 en 1:39

    Gracias de nuevo 😉
    Y sbach2k, tienes toda la razón, se me fue la pinza. Quería decir satélite. Ya lo he corregido.
    Saludos,
    Gonn

  20. 3 agosto, 2009 en 14:28

    Joe, si que te lo has currado.
    Me ha parecido interesante.

    Felicidades por lo de ser padre.

  21. Sergio Vicente
    10 agosto, 2009 en 21:10

    Gonzalo, ¡felicidades por la niña!

    Entrando en tu artículo (qué agradable es siempre leerte), me quedo con la cuestión de corte supersticioso. Te cito: “¿qué necesidad hay de inventarse absurdas influencias sobre el ser humano semejantes a las que propone la astrología? ¿por qué hay gente que necesita creer en estos mitos en lugar de abrir un buen libro y aprender cómo se mueve la Luna alrededor de la Tierra?”

    La gente, como dice Chesterton, cuando deja de creer en Dios, cree en cualquier cosa. Por eso no extrañe que la gente lea horóscopos (hay quien incluso los cree), vaya a que le echen las cartas o evita pasar por debajo de una escalera. Hemos dejado de creer en un Dios que nos ama, que se ha Encarnado para enseñarnos a vivir con plenitud y que ha muerto en la Cruz para redimirnos. El Dios del sentido común (¿es tan raro que Dios “baje” a la Tierra para enseñar a vivir con plenitud a sus hijos?, ¿cómo es posible que si todo se ha formado por azar, la razón humana (también producto del azar) pueda pretender comprender el mundo?).

    Es triste comprobar cómo empezamos a creer en astrologías absurdas, u horóscopos de periódico barato, a la par que abandonamos el amor al Dios verdadero, y el amor sin límites al prójimo. No extrañe que empiecen a llegar las crisis.

    Saludos cordiales, Sergio Vicente.

  22. 10 agosto, 2009 en 22:01

    Sergio Vicente, gracias por tu aporte. Pero no hay por donde cogerlo. Sin ir más lejos, hay muchos cristianos que creen en los horóscopos, fantasmas, Ouijas, conspiranoias, zombies… 😉

    La razón no es “no creer en Dios”, sino que más bien es todo lo contrario: En el momento en el cuál se empieza a creer en Dios, en los Ángeles, en Vírgenes y en Zombies Salvadores… la gente está abierta a creer cualquier cosa.

    En una sociedad donde las creencias irracionales campan a sus anchas, donde el pensamiento crítico es RECHAZADO en virtud de una FÉ sin límites, en el momento en el cual las personas fomentan la creencia en Credos, en Milagros, en cosas inexplicables, incoherentes o sin sentido desde un punto de vista racional o crítico… no hay límites para las supercherías. en una sociedad donde se ha Santificado la Irracionalidad, no te extrañe que mucha gente salte de una irracionalidad en otra y tiro porque me toca.

    Por el contario. Por norma general, el pensamiento ateo va precedido, o debería ir precedido, de un sano escepticismo. Y es esto último lo que debería fomentarse, el escepticimos es una vacuna contra las creencias que no disponen de ninguna prueba a favor de su credibilidad. Pero esto no se va a fomentar en ninguna sociedad religiosa, ¿por qué? Porque atenta contra su propios cimientos…

    Así que, ya ves Sergio Vicente, yo veo un panorama es muy distinto.

  23. Sergio Vicente
    13 agosto, 2009 en 0:12

    Vamos por partes, amigo Cnidus.

    Si hay cristianos que creen en horóscopos, fantasmas… es que no son cristianos coherentes. El primer mandamiento lo deja claro, y no me meto más en él porque me parece obvio (si quieres en otro momento lo discuto más despacio contigo, a la luz del catecismo, por tomar una referencia notable).

    Sé, amigo, un poquito más respetuoso con tu lenguaje, no ofendas si quieres que te tomen en serio.

    No mezclemos. ¿Qué estamos en una sociedad irracional? Pues no sé qué quieres decir con eso, no lo entiendo. Es cierto que hay muchas cosas un tanto difíciles de entender, como aquel que pretende conocer la realidad, es decir, envolver el mundo con el conocimiento traído de medios humanos, y cree a su vez que su entendimiento se ha formado por azar (o azar por pasos, lo mismo me da). ¿Por qué es tan poderoso ese entendimiento huamano? Los católicos pensamos que el mundo obedece una estructura racional porque somos imagen y semejanza de Dios, que es esencialmente Logos. Pero ese que piensa que todo se ha producido por azar (o azar por pasos), ¿sobre qué asienta su fe de pretender conocer el mundo mediante su entendimiento producto del mero azar?

    Si con eso de irracional te refieres a los milagros o a cualquier tipo de fe (el ateísmo es la fe del ateo), te pregunto si F. Collins te parece irracional. Los milagros de Cristo, por ejemplo, no son irracionales, son supra-racionales (distinción a considerar), que no obedecen a las leyes del universo.

    ¿Cómo que el pensamiento ateo debe de ir precedido por un sano escepticismo?, esto es contradictorio, o explícate amigo.

    Saludos cordiales.

    Nada te turbde / nada te espante / todo se pasa / Dios no se muda.

  24. 13 agosto, 2009 en 1:05

    Sergio, sin ánimo de entrar en el debate religioso, que no es ni mi campo ni mi interés, un único apunte:

    La evolución NO SE DESARROLLA por azar. Las variaciones son al azar, la evolución no.

    Si no se comprende esto, mal se puede criticar ningún proceso evolutivo.

    Si deseas informarte más, te señalo algunos artículos de divulgación sobre el tema:

    El azar y la selección natural

    ¿Juega la evolución a los dados?

    ¿Cara o cruz?. Azar y selección natural.

    La mutación como motor de la evolución

    Saludos.

  25. Manuel Abeledo
    13 agosto, 2009 en 1:11

    ¿El ateísmo es la fe del ateo?

    Por favor, por favor, por favor… ¿Cuándo vais a dejar los creyentes de utilizar vuestras debilidades para criticar a los demás? Los ateos no tenemos ninguna clase de fe. Supongo que tú eres de los que piensa que los ateos debemos tener fe en la no existencia de dios, lo cual es un sinsentido tan grande como decir que quien jamás ha creído en los gnomos o los fantasmas es que mantiene una creencia irracional en su no existencia…

    Luego, la diferencia entre irracional y supra-racional daría mucho juego, pero eso lo dejaremos para otro momento…

  26. 13 agosto, 2009 en 9:19

    Pues no pretendía ofender a nadie, lo siento si así ha sido.

    No entiendo a qué te refieres con “entendimiento formado por azar” mezclado con “conocimiento de la realidad” sumado a “estructura racional divina”. Me parece un batiburrillo de conceptos unidos sin base coherente para llegar a conclusiones sin sentido.

    ¿Qué quiero decir que vivimos en una sociedad “irracional”? Pues quiero decir que vivimos en una sociedad donde se ha santificado la irracionalidad, la fe y la creencia en cosas sobrenaturales, todo ello, irracional.

    Los milagros de Cristo, por ejemplo, no son irracionales, son supra-racionales (distinción a considerar), que no obedecen a las leyes del universo.

    Para el caso, suprarracional e irracional es lo mismo. Y su creencia requiere de la Fe, irracional por naturaleza.

    ¿Cómo que el pensamiento ateo debe de ir precedido por un sano escepticismo?, esto es contradictorio, o explícate amigo.

    A mí no solo no me parece contradictorio sino que además es lo más coherente. No creo en dioses por la misma razón que no creo en la astrología, la magia, los pitufos, el chupacabras, las visitas extraterrestres o la energía piramidal. Afirmaciones extraordinarias requieren de pruebas extraordinarias.

    No tiene, para mí, ningún sentido un ateo que no sea escéptico, y yo antes de ateo soy escéptico.

    Saludos!

  27. 14 agosto, 2009 en 1:16

    Hola,

    No es la primera vez que me encuentro con un artículo de este estilo y me gustaría aclarar una cosilla.

    Aunque sólo he podido leerme el primer artículo que citas, creo que el artículo en sí presenta un grave error en la organización de los datos a tratar pues organiza las fases lunares en períodos de 7 días, lo que no es consistente con la hipótesis planteada, pues una fase lunar no dura 7 días.

    Tal como está planteado, la conclusión más fehaciente al análisis estadístico es que existe la misma probabilidad de parir en cualquier semana del mes.

    Saludos

  28. Sergio Vicente
    14 agosto, 2009 en 8:17

    MANUEL ABELARDO, la no existencia de Dios (me refiero al Dios católico, es decir a una idea muy concreta de Dios) no es evidente, no está demostrada con argumentos racionales; de acuerdo, pero tampoco su no existencia, por tanto, si tú afirmas que no existe estás traspasando el umbral de lo evidente y demostrado y estás dando un paso de fe. Lo cierto es que Dios no se hace evidente a todos porque si así fuera todos estaríamos ‘obligados’ a creer, perdiéndose así la esencia de la fe. Dios, también es cierto, se da plenamente a aquel que busca sanamente la verdad (búsqueda a lo que estamos todos obligados). Como decía Ortega y Gasset, desconfío de aquel que no busca comprender hasta el final las razones de sus adversarios (esto también va por CNIDUS, y por J. M. HERNÁNDEZ, que dice que “la religión no le interesa”).

    J.M. HERNÁNDEZ, ya he leído alguna cosa tuya (o de tu blog), de acuerdo, por eso digo “azar por pasos”. Y aquí conecto con CNIDUS: resulta que estamos en un mundo donde todo se ha formado por azar, evolución y/o necesidad, y yo os pregunto: ¿cómo es posible atribuir a la capacidad cognitiva del hombre, proyectada en las ciencias, el poder de comprender plenamente el mundo?, es decir, ¿cuál es la justificación para afirmar que el entendimiento del hombre, formado por mera evolución, puede entender el mundo al completo? Los animales tienen “su mundo”, pero nosotros tenemos “mundo”; el radio de acción cognitivo de los animales es su medio entorno, pero el del hombre es el mundo, es más, pretende conocer, envolviéndolo, el mundo entero: ¿cómo es esto posible desde una perspectiva evolucionista?, ¿qué argumentos se dan?, ojo: como sabéis el papa Juan Pablo II era evolucionista, si bien creía que el alma humana es creada directamente por Dios; y aquí os pregunto: como sabéis, nos diferenciamos genéticamente del primate en mucho menos del 1%, ¿cómo es posible que seamos a la vez tan distintos?, ¿es posible que la ley moral del hombre, que no tiene ningún otro animal, sea producto del azar, la necesidad o la evolución?, la respuesta a esta pregunta le llevó a F. Collins a la fe cirstiana.

    CNIDUS, mientras mantengas que “irracional” y “supra-racional” es lo mismo, me es imposible discutir contigo, tal vez haga falta un poquito de buena voluntad y esfuerzo por comprender. El escéptico tiene cosas buenas, entre otras que no se conforma en posiciones estancas, sino que busca sin descanso la verdad, que no niega.

    Os dejo con un texto que viene muy bien al caso de BENEDICTO XVI, de su última encíclica (imprescindible para entender la postura católica (un quinto de la humanidad) ante la circunstania presente, las crisis de hoy):

    “Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre en cuanto, habiéndolo creado a su imagen, funda también su dignidad trascendente y alimenta su anhelo constitutivo de «ser más». El ser humano no es un átomo perdido en un universo casual[70], sino una criatura de Dios, a quien Él ha querido dar un alma inmortal y al que ha amado desde siempre. Si el hombre fuera fruto sólo del azar o la necesidad, o si tuviera que reducir sus aspiraciones al horizonte angosto de las situaciones en que vive, si todo fuera únicamente historia y cultura, y el hombre no tuviera una naturaleza destinada a transcenderse en una vida sobrenatural, podría hablarse de incremento o de evolución, pero no de desarrollo. Cuando el Estado promueve, enseña, o incluso impone formas de ateísmo práctico, priva a sus ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral y les impide avanzar con renovado dinamismo en su compromiso en favor de una respuesta humana más generosa al amor divino[71]. Y también se da el caso de que países económicamente desarrollados o emergentes exporten a los países pobres, en el contexto de sus relaciones culturales, comerciales y políticas, esta visión restringida de la persona y su destino. Éste es el daño que el «superdesarrollo»[72] produce al desarrollo auténtico, cuando va acompañado por el «subdesarrollo moral»[73]”

    Saludos cordiales.

    Sergio Vicente.

  29. 14 agosto, 2009 en 11:29

    Hola Sergio,

    Dices:

    ¿cómo es posible atribuir a la capacidad cognitiva del hombre, proyectada en las ciencias, el poder de comprender plenamente el mundo?, es decir, ¿cuál es la justificación para afirmar que el entendimiento del hombre, formado por mera evolución, puede entender el mundo al completo?Los animales tienen “su mundo”, pero nosotros tenemos “mundo”; el radio de acción cognitivo de los animales es su medio entorno, pero el del hombre es el mundo, es más, pretende conocer, envolviéndolo, el mundo entero: ¿cómo es esto posible desde una perspectiva evolucionista?, ¿qué argumentos se dan?

    Pues básicamente, la complejidad del cerebro, que ha permitido una evolución cultural inédita en el mundo viviente. Esa comprensión del mundo entero es fruto de esa evolución cultural. Muchos seres humanos en el planeta siguen con un radio de acción cognitivo no mucho mayor que el de cualquier otro primate.

    nos diferenciamos genéticamente del primate en mucho menos del 1%, ¿cómo es posible que seamos a la vez tan distintos?, ¿es posible que la ley moral del hombre, que no tiene ningún otro animal, sea producto del azar, la necesidad o la evolución?, la respuesta a esta pregunta le llevó a F. Collins a la fe cirstiana.

    Una aclaración: nos diferenciamos en menos del 1% del chimpancé. Primates somos todos 😉

    Ese es un tema apasionante, para el que aún no tenemos todas las respuestas. Los descubrimientos más recienten apuntan a que determinadas áreas de regulación genética pueden ser claves en la estructuración de la corteza cerebral, y en ellas se observa una mayor tasa de cambio evolutivo (ver Entre chimpancés…).

    No obstante, si la ciencia no conoce completamente un proceso, se pueden adoptar dos posturas: reconocer el desconocimiento y seguir investigando, o rendirse y abrazar una explicación sobrenatural, abandonando el camino científico. Collins hizo su elección, y es respetable, pero también es respetable que otros sigan investigando estos asuntos desde una óptica científica.

    Saludos.

  30. 14 agosto, 2009 en 14:55

    mientras mantengas que “irracional” y “supra-racional” es lo mismo, me es imposible discutir contigo

    Pues convénceme de que no son lo mismo… Yo en el mismo momento en el que algo “no puede ser estudiado por la razón humana”, lo considero fuera de ella, por encima o por debajo, en definitiva, irracional.

    Respecto al texto de Benedicto, pues bueno, como cabeza de jerarquía (y voy más lejos, desde mi punto de vista, como político, al fin y al cabo) es su respetable opinión… Pero yo como persona, pienso que el ser humano puede ser feliz, consecuente y sentirse completo con su vida sin necesidad de dioses.

    Y de hecho hay muchas personas así.

    Saber nuestro origen, qué es lo que somos o quienes somos, gracias al conocimiento de la ciencia, no tiene nada que ver con lo que debemos o pretendemos hacer con nuestras vidas.

    La ciencia puede ser una ayuda en esa búsqueda, pero no la respuesta a esa búsqueda 😉

  31. Manuel Abeledo
    16 agosto, 2009 en 12:55

    Antes de nada decir que mi nombre es Manuel Abeledo. Y ahora, prosigamos.

    MANUEL ABELARDO, la no existencia de Dios (me refiero al Dios católico, es decir a una idea muy concreta de Dios) no es evidente, no está demostrada con argumentos racionales; de acuerdo, pero tampoco su no existencia, por tanto, si tú afirmas que no existe estás traspasando el umbral de lo evidente y demostrado y estás dando un paso de fe.

    La “no existencia” de un ser cuya hipótesis de existencia es no falsable no se demuestra. Apuesto a que tampoco serías capaz de demostrar que un unicornio rosa invisible no existe. De hecho yo no afirmo que no existe, niego que exista. Y bajo tu punto de vista, no puedes negar racionalmente la existencia de nada, ni siquiera, irónicamente, de todos los “falsos dioses” de otras religiones. La conclusión sería que no hacerlo te convierte en un infiel, y hacerlo en un ser irracional.

    ¿Es eso fe? Asumes por tanto que cualquier negativa ante un concepto, por absurdo que resulte, es una cuestión de fe. Quizá eso te ayude a construir un mundo en el que todos se rigen por los mismos principios de fe, creencia y religión, pero no es así, lo siento.

    Y aunque lo fuese, yo sí podría darte argumentos sobre la no existencia del dios cristiano acudiendo a las bases mismas de la religión. Como muestra un botón: el hipotético dios de los israelitas no fue tal hasta el siglo IV a.C., cuando se escribió de golpe gran parte del antiguo testamento. Vamos, que en un momento de debilidad (el segundo exilio de la élite hebrea) decidieron sacarse de la manga una religión para todo su pueblo, contrapuesta a la multitud de ídolos locales y el politeísmo reinante hasta entonces.

    Los cristianos deberían mostrar interés por la historia de su religión, pero supongo que eso daría lugar a muchos más ateos.

    Lo cierto es que Dios no se hace evidente a todos porque si así fuera todos estaríamos ‘obligados’ a creer, perdiéndose así la esencia de la fe.

    La fe es la aceptación incondicional y dogmática de una historia, por surrealista que parezca. Hasta Tomás de Aquino y Agustín de Hipona esto era así. Ambos creyeron que sería conveniente recuperar el pensamiento clásico para el cristianismo y si te soy sincero, lo único que consiguieron fue hacer que cualquiera relacionado con la Lógica se riese de sus conclusiones.

    Dios, también es cierto, se da plenamente a aquel que busca sanamente la verdad (búsqueda a lo que estamos todos obligados). Como decía Ortega y Gasset, desconfío de aquel que no busca comprender hasta el final las razones de sus adversarios (esto también va por CNIDUS, y por J. M. HERNÁNDEZ, que dice que “la religión no le interesa”).

    ¿Debería yo desconfiar de ti, pues?

    Veamos. Tú y yo tenemos acceso a la literatura científica que permite rebatir, entre otras cosas:
    – El génesis, simplemente irreal a cualquier nivel remotamente cercano a la ciencia.
    – El diluvio universal, física y biológicamente imposible.
    – El éxodo, históricamente indocumentado.
    – La excepcional longevidad de algunos personajes bíblicos.
    – Los milagros, en general. Es curioso constatar que en varios pasajes, ángeles y espíritus malignos se presentaban por la noche, en lugares de climatología extrema como desiertos o ante personas en ayuno o en estado de privación de sueño.

    Además, es posible dar explicaciones racionales a otros hechos como la aparición de vírgenes (siempre ante personas de baja extracción social), las curas milagrosas (desaparecen tumores o fiebres, pero nunca reaparece un ojo o vuelve a andar una persona sin piernas; de todos modos, nunca han resultado bien documentados), las plagas, etcétera.

    Entonces, volviendo al principio, ¿debería yo desconfiar de alguien que evita conocer la verdad de su propia religión y asume sus dogmas sin planteárselos? Parece que sí.

  32. AMBR
    16 agosto, 2009 en 16:15

    Excelente post y debate. Espero que tu baby este muy bien disfrutando de sus padres y Uds. de él.

    Como yo la han comentado, en organismos marinos sí está muy bien documentada la influencia de “las lunas”, es decir, de las posiciones del sol y la luna con relación a la tierra, y su efecto en las mareas. Además del desove de los corales en australia, en peces de arrecife tropicales, como los lutjanidos (en particular la especie gigantesca e imponente denominda “pargo cubera” o Lutjanus cyanopterus), se ven agregaciones reproductivas impresionantes de cientos de individuos, sincronizadas generalmente por la luna llena, más o menos en la misma época del año. Este artículo tiene unas grandes fotos y gráficos, revísenlo que vale la pena:

    http://academic.uprm.edu/~mvpizzini/MVP/HTMLobj-216/Heyman_etal_2005.pdf

    Sobre religión y fe, soy admitidamente un ignorante en estos temas. Para bien o para mal no fui adoctrinado en ello desde temprana edad y ahora no me convence ningún argumento teista, místico o de fe (ni sé diferenciar una cosa de otra). Respeto, eso sí, a quienes defienden sus crencias, lo que sí no creo que se deba respetar es mezclar una cosa con otra (ciencia con fe), como se está viendo ahora a menudo. Y no creo que la ciencia le quite la belleza al mundo, todo lo contraio, ni sea la causante de la deshumanización o de otros fenómenos culturales y sociales.

    Saludos

    AMBR

  33. Sergio Vicente
    16 agosto, 2009 en 20:05

    Saludos.

    Noto un clima general cientifista que pienso no es nada provechoso. Veamos. Parece como si la “ciencia” (habláis además como si supierais lo que es. Yo no sé lo que es, solo conozco ciencias, pero no “la ciencia”, no es tema baladí para el que tiene “fe en la ciencia”), se opusiese a la “fe” (concepto éste tan genérico…). La fe católica, que intenta explicar el conjunto de la realidad a la luz de la Revelación utiliza las herramientas de las ciencias para ello. Hay aquí gran confusión, tal vez en alguna ocasión incluso con deliberación: parece como si conviniera meter en el mismo saco a la fe en horóscopos, fantasmas, milagros y la divina Revelación, transmitiendo así un mensaje simplista de este “saco” y buscar así unos determinados fines. Por aquí falta mucho por aclarar e investigar.

    MANUEL ABELEDO (perdona por haberte cambiado el nombre), demuéstrame que no existen los unicornios ni los gnomos. No puedes. Porque no la posibilidad de su existencia no es contradictoria con otra cosa. Y si no es contradictorio puede existir. Lo que pasa es que tanto tú como yo creemos (tenemos fe) que no existen. Me resultas simpático, por otra parte, cuando hablas de los profetas y el pueblo de Isreal, etc., das por hecho que los creyentes somos meros fideístas que no investigamos sobre eso. Tú intervención anterior es, por lo mismo, una gran falta de respeto a la inteligencia de los creyentes, y te desacreditas un poco a ti mismo despreciando así a hombres como Tolkien, Chesterton o Galileo, grandes católicos todos ellos. No me meto en el material que has enumerado porque parece que fuera una regla mnemotécnica que tuvieras para apartar de ti cualquier posible rastro de fe cristiana. Y no demuestras nada.

    HERNÁNDEZ (y todos) pasas olímpicamente de las cuestiones que te planteaba. Tenéis que reconocer los cientifistas que tenéis una gran fe en el intelecto del hombre, al pensar que a partir de éste se puede comprender el universo (llamo “universo” a lo físico) y el mundo (llamo “mundo” al conjunto de lo físico y no físico). Os desafío a que me contestéis por aquí, porque un pasotismo tal me hece empezar a desconfiar de los cientifistas. ¡Qué gran fe, ay amigos, tenéis en las posibilidades cognoscitivas de los hombres! Y además no parece que sepáis justificar vuestra fe.

    Hay alguna cuestión más por ahí, pero ahora no tengo tiempo.

    Un abrazo cordial.

  34. 16 agosto, 2009 en 21:07

    Hola Sergio,

    Cuando nos referimos a “la ciencia”, simplemente lo hacemos a un método de trabajo para obtención de conocimiento. Nada sobrenatural y mucho menos para tenerle “fe”. ¿O acaso tenemos “fe” en un martillo, que también es una herramienta?

    La fe es otra guerra, es creer en algo de lo que no tienes pruebas empíricas, como la astrología o un dios sobrenatural.

    además no parece que sepáis justificar vuestra fe.

    En aras de entendernos todos, no extrapoles: ni tengo fe en el intelecto del hombre, ni en la ciencia, ni en un destornillador. Lo que hago es utilizar todas estas herramientas, que no es lo mismo.

    MANUEL ABELEDO (perdona por haberte cambiado el nombre), demuéstrame que no existen los unicornios ni los gnomos. No puedes.

    Efectivamente, como muy bien dices, no sabes lo que es la ciencia, ni cómo trabaja ésta.

    El método científico es una forma de trabajar, y pretende resultar útil, es decir, no quedarse anclado por un problema irresoluble, sino poder ir avanzando poco a poco.

    De esta forma, la hipótesis “existe un unicornio invisible que no podemos detectar” es inútil, no podemos trabajar con ella, por lo que no puede ser abordada desde el campo científico. Así pues, para continuar trabajando (por ejemplo describiendo la biodiversidad del planeta), no puedo contar, ni cuento, con los unicornios, por muy indemostrable que sea su no existencia.

    En ciencia necesitamos hipótesis contrastables, para poder establecer teorías que puedan irse ajustando, modificando o sustituyendo con el tiempo. Plantear una hipótesis incontrastable es estancar la línea de trabajo, y por eso se descarta.

    Te pongo un ejemplo: si a finales del siglo XIX, cuando nos estábamos preguntando sobre cómo se transmitían los caracteres hereditarios, en lugar de la hipótesis de que algún material con información pasaba de generación a generación, nos hubieramos quedado con otra como “es voluntad de un unicornio invisible que en su sabia providencia hace que los hijos se parezcan a sus padres”, la hipótesis no hubiera podido ser demostrada como falsa, con lo que la investigación genética ni siquiera se habría iniciado.

    Saludos.

  35. Darío
    16 agosto, 2009 en 23:08

    mientras mantengas que “irracional” y “supra-racional” es lo mismo, me es imposible discutir contigo, tal vez haga falta un poquito de buena voluntad y esfuerzo por comprender.

    ¿Comprender qué, Sergio? ¿Qué no importa en dónde pongas lo irracional y que no importa qué nombre le pongas, está sigue siéndo lo mismo?

    Tenéis que reconocer los cientifistas que tenéis una gran fe en el intelecto del hombre, al pensar que a partir de éste se puede comprender el universo (llamo “universo” a lo físico) y el mundo (llamo “mundo” al conjunto de lo físico y no físico). Os desafío a que me contestéis por aquí, porque un pasotismo tal me hece empezar a desconfiar de los cientifistas. ¡Qué gran fe, ay amigos, tenéis en las posibilidades cognoscitivas de los hombres! Y además no parece que sepáis justificar vuestra fe.

    ¿Cuál fe, señor? Sencillamente se parte del hecho del que el mundo de entrada es cognoscible, aunque no evidente, o para decirlo en términos de un gran científico, sutil, pero no malicioso. Y se parte del hecho de que nuestro interlocutor tiene las mismas capacidades intelectuales que nosotros tenemos y, que a menos que presente algún daño cerebral o una manifiesta incapacidad de articular dos ideas seguidas por el adoctrinamiento que cualquier iglesia o doctrina irracional le husbiese generado, es capaz de entender lo que se está investigando, los límites de esa investigación, y que se puede decir y que no se puede decir como producto de esa investigación. Aquí nadie tiene que justificar un carajo y sería bueno que explicaras a dónde pretendes llegar con este discurso. Los comentarios generados por la pus(pos)modernidad o por el fanatismo antirracionalista y anticientífico actual son precisamente, los actuales representantes de la irracionalidad, y de la que veo que eres un digno representante, al ponerte aquí pretendiendo descalificar un discurso y una metodología que desconoces completamente, y que más aún, ni te interesa conocer, por qué hace tiemnpo que la destinaste a la hoguera en tu feria de vanidades.

    Que no estés bien.

  36. Manuel Abeledo
    16 agosto, 2009 en 23:42

    La fe católica, que intenta explicar el conjunto de la realidad a la luz de la Revelación utiliza las herramientas de las ciencias para ello.

    Mentira. Parte de una serie de prejuicios que necesitarían demostración, pero nadie lo ha hecho todavía porque supondría poner en duda todos los dogmas de la iglesia.

    Porque no la posibilidad de su existencia [de los gnomos] no es contradictoria con otra cosa.

    Lo que sí puedo demostrar es que tanto unicornios como gnomos no son más que hipérboles de realidades más prosaicas, y eso es precisamente lo que os falta a los creyentes: sentido crítico para asumir que existen explicaciones racionales a lo que llamais ángeles, dioses o milagros.

    Tú intervención anterior es, por lo mismo, una gran falta de respeto a la inteligencia de los creyentes, y te desacreditas un poco a ti mismo despreciando así a hombres como Tolkien, Chesterton o Galileo, grandes católicos todos ellos.

    Mencionando a Galileo quien se desacredita eres tú. Un científico que jamás permitió que sus creencias religiosas interfiriesen en su estudio del Universo, algo que fue, en buena parte, la causa de que acabara compareciendo ante el tribunal de la Inquisición.

    La iglesia católica es, sin duda, una de las organizaciones responsables de que el oscurantismo, el misticismo y la mitología triunfasen sobre la ciencia y la razón durante las edades Media y Moderna. Sus métodos, desde evitar que los campesinos pudiesen acceder al saber contenido en las bibliotecas hasta su monopolio del pobre sistema educativo de aquellas épocas, resultan del todo condenables.

    No me meto en el material que has enumerado porque parece que fuera una regla mnemotécnica que tuvieras para apartar de ti cualquier posible rastro de fe cristiana. Y no demuestras nada.

    No te metes porque cuestionarse los fundamentos de tu religión es un terreno muy pantanoso. No pretendo demostrar nada, no he presentado ningún estudio, pero sí es cierto que si un creyente profundizase en las raíces de su religión encontraría tantas incoherencias, mentiras e inexactitudes históricas que le costaría mucho mantener su fe, y muy probablemente la mantuviese con un simple “creo en dios” aunque pensase que todas las historias de su libro sagrado son alegorías.

  37. 17 agosto, 2009 en 2:15

    Noto un clima general cientifista que pienso no es nada provechoso. Veamos. Parece como si la “ciencia” (habláis además como si supierais lo que es. Yo no sé lo que es, solo conozco ciencias, pero no “la ciencia”, no es tema baladí para el que tiene “fe en la ciencia”), se opusiese a la “fe” (concepto éste tan genérico…). La fe católica, que intenta explicar el conjunto de la realidad a la luz de la Revelación utiliza las herramientas de las ciencias para ello. Hay aquí gran confusión, tal vez en alguna ocasión incluso con deliberación: parece como si conviniera meter en el mismo saco a la fe en horóscopos, fantasmas, milagros y la divina Revelación, transmitiendo así un mensaje simplista de este “saco” y buscar así unos determinados fines. Por aquí falta mucho por aclarar e investigar.

    Existe la Ciencia, en el sentido de aquel trabajo que emplea el “método científico”; aquello que no emplea ese método de trabajo no puede ser considerado ciencia.

    A priori no tiene porque haber oposición de la ciencia frente a la fe, salvo cuando esta última se inmiscuye en el trabajo científico.

    Que la fe católica intenta utilizar las herramientas de la ciencia para descubrir la realidad, NO es cierto; en cualquier caso, la fe católica como mucho puede aspirar a tomar lo que le conviene de los descubrimientos científicos para acomodarlos tras sacarlos de contexto a su propia doctrina. Lo cual deja mucho que desear; como “ciencia”, como “religión” y como “fe”.

    Sí. La fe siempre fué, es y será la que mantiene todavía con vida a los horóscopos, los fantasmas, los milagros y la divina Revelación. No es una afirmación simplista. Solo hay que preguntarle a la gente porque cree en eso…

    MANUEL ABELEDO (perdona por haberte cambiado el nombre), demuéstrame que no existen los unicornios ni los gnomos. No puedes. Porque no la posibilidad de su existencia no es contradictoria con otra cosa. Y si no es contradictorio puede existir. Lo que pasa es que tanto tú como yo creemos (tenemos fe) que no existen.

    Así no trabaja la ciencia. Si algo actúa como si no existiese en un sentido práctico, es como si no existiese. Científicamente no merece la pena ni tenerlos en cuenta para nada. No es fe, es sentido común.

    Por otro lado, la resurrección ya de por sí es contradictoria con la Biología…

    HERNÁNDEZ (y todos) pasas olímpicamente de las cuestiones que te planteaba.

    ¿Por ejemplo?

    Tenéis que reconocer los cientifistas que tenéis una gran fe en el intelecto del hombre,

    ¡¿Qué fe?! ¡¿Por qué tres de cada cuatro creyentes tienen que ir poniéndole la etiqueta de FE a todo lo que piensan los demás?!

    Jejeje… Por otro lado ¿No se ha dado cuenta? ¿No será que usted tiene DEMASIADO FÉ en el intelecto del hombre??? Porque, ¿quien sino el ser humano, es quien le ha contado todo lo que sabe sobre Dios? ¿Eso no es confianza en el ser humano, y no en su intelecto, sino en la fe del ser humano? ¿Tienes fe en la fe? Uy.

    al pensar que a partir de éste se puede comprender el universo (llamo “universo” a lo físico) y el mundo (llamo “mundo” al conjunto de lo físico y no físico). Os desafío a que me contestéis por aquí, porque un pasotismo tal me hece empezar a desconfiar de los cientifistas. ¡Qué gran fe, ay amigos, tenéis en las posibilidades cognoscitivas de los hombres! Y además no parece que sepáis justificar vuestra fe.

    ¿Puede usted proponer aquí un método de trabajo que permita descubrir, conocer e investigar; de forma que pueda ser corroborado por cualquiera y de forma falsable, el conocimiento, naturaleza y bases de un mundo NO físico (más allá de la física conocida, de lo material y todo lo demás)?

    ¿Y tiene usted algún método de trabajo alternativo al trabajo científico?

    ¿O es que hemos de dejar de emplear el método científico cuando este incomode a la fe católica porque no la tiene en cuenta?

    Le DESAFIO a responder a estas cuestiones.

    Por otro lado,
    ¿Usted desconfía del “pasotismo” de los “cientifistas” mientras está sentado “al otro lado de su ordenador”, “alimentado con energía eléctrica”, mientras se comunica “de manera instantánea” con otras personas situadas a cientos de kilómetros de su propio hogar; siempre y cuando no sea “interrumpido por una llamada del teléfono móvil”? ¿Deseará que sus alimentos sigan pasando por el análisis de calidad correspondiente o seguirá “desconfiando del pasotismo científico”? ¿Hará alguna revisión regular del médico o “desonfía del pasotismo de los cientifistas”? ¿Tiene su querida Iglesia iluminación eléctrica, altavoces o un sistema integrado de televisión (conozco una que lo tiene);o desconfía del pasotismo científico?

    Por no hablar de valores más allá del tecnológico, al hablar de las inmensidades del cosmos, la grandeza de la biosfera o las locuras del mundo cuántico, cuyo conocimiento resulta de ese “pasotismo cientifista”…

    ¿Podría fabricar o descubrir lo mismo mediante “inspiración divina“? ¿O es que la inspiración divina no llega a tanto? ¿Puede solucionar la Revelación divina algo sobre el misterio de las cuerdas o tendremos que seguir invirtiendo en Aceleradores de partículas? ¿Por qué ahora tenemos tecnología y no durante la Edad Media?

    O sino, ¿qué cuestiones científicas ha solucionado la Revelación Divina?

    Y finalmente, ¿aparte de una retórica sin argumentos llena de crítica vacía, tiene algo más que ofrecer?

  38. 17 agosto, 2009 en 2:30

    Sobre Galileo y la Iglesia Católica: Galileo y los Demonios de la Ciencia

    La fe católica, que intenta explicar el conjunto de la realidad a la luz de la Revelación utiliza las herramientas de las ciencias para ello.

    Sí… cuando no le queda más remedio la fe católica termina por admitir los descubrimientos de la Ciencia. ¿Por qué no siguen defendiendo a capa y espada el geocentrismo? ¿Por qué?

    O mejor dicho, ¿por qué lo defendieron entonces? ¿Es que la Revelación cambia con el tiempo? ¿Y por qué no “admitieron las herramientas de la ciencia” desde el principio? ¿No será que si ahora la fe católica admite ciertas cuestiones es porque se ha visto OBLIGADA a ello?

  39. 17 agosto, 2009 en 3:13

    respecto a los cambios de idea de la Iglesia
    http://lapulgasnob.blogspot.com/2009/04/transferencia.html

  40. jc
    17 agosto, 2009 en 10:19

    Bueno, al leer el post he recordado esta práctica propuesta para docentes
    http://www.arp-sapc.org/docentes/luna.html
    Es una de las que recomendé en una charla acerca del pensamiento crítico para profesores que tenian que impartir la asignatura de educación para la ciudadania. No se si alguno me hizo mucho caso…

    Un saludo y felicidades a Gonn

  41. 17 agosto, 2009 en 17:18

    Gracias por la referencia, JC, la verdad es que la serie de “Recursos para docentes” de al ARP es una joya. Lástima que no sigan engrosando la sección…

    Saludos.

  42. Sergio Vicente
    18 agosto, 2009 en 11:44

    Hay ya muchas cuestiones, voy sintetizando para poder sacar algo en claro.

    I.HERNÁNDEZ dice que “Cuando nos referimos a “la ciencia”, simplemente lo hacemos a un método de trabajo para obtención de conocimiento.” Es decir, que identifica entre “la ciencia” y “método de trabajo”. Resulta entonces que “la ciencia” no es otra cosa que un método. La ciencia queda así como método, es decir, como una manera de hacer.

    CNIDUS dice: “Existe la Ciencia, en el sentido de aquel trabajo que emplea el “método científico”; aquello que no emplea ese método de trabajo no puede ser considerado ciencia.” Ya no dice que la ciencia sea “un modo de hacer”, un “método”, como decía Hernández, sino que afirma la siguiente implicación: [“ciencia” entonces “método científico”] que obviamente no se puede considerar definición. De hecho esto no dice más sino que es necesario el “método científico” para que haya una ciencia (ojo, que entonces ya hablas de ciencias particulares, y no de “la ciencia”, que es lo que yo preguntaba); es decir, no dice más que el que un método, el científico, es condición necesaria para que haya una ciencia.
    Y, cuándo habláis, como si fuera obvio, del método científico, ¿a qué os referís?, ¿al método empírico-analítico, al hipotético-deductivo, al experimental, al hermaneútico, al dialéctico, al lógico?
    En resumen, la única definición de “ciencia”, por ahora, la ha dado J. M. Hernández, y no es otra que “método de trabajo”. Es un concepto muy vago, no es claro y distinto y creo que no dice nada.

    II. Los católicos aseguramos que el mundo tiene una estructura racioanal, porque ha sido creado por un Ser racional. Además, el hombre puede llegar a conocer en parte ese mundo, porque está hecho a “su imagen y semejanza”, es decir, que un componente esencial de Dios, la racionalidad, se refleja en el hombre, y por eso pensamos que parte del mundo lo podemos conocer con nuestros propios medios. Ésta es la justificación que damos. Por eso yo os preguntaba que cuál era la justificación de que los no-creyentes creyérais en las posibilidades cognoscitivas del hombre. Es decir, si todo lo material (también el hombre, aseguráis, y con él su intelecto) se ha formado por azar, necesidad y/o evolución, ¿qué justificación dáis para asegurar que el hombre puede realmente conocer el mundo en el que vive? DARÍO dice: “Sencillamente se parte del hecho del que el mundo de entrada es cognoscible”, es que precisamente yo pregunto por qué dáis esto por sentado, por evidente. ¿Cómo es que el mundo es cognoscible (entiendo que por el hombre), si ese entendimiento se ha formado por azar, necesidad y/o evolución? Temo no terminar de explicarme.

    III: La ley moral del hombre, ¿se ha formado también por azar, necesidad y/o evolución?
    IV: Si sirve de algo, os puedo decir que dedico mi vida al estudio de una ciencia, las matemáticas. Os aseguro que si no tuviera fe en que las ciencias (no sé todavía lo que es “la ciencia”) pueden ayudar al desarrollo integral de las personas (y no más bien a la desintegración moral y social, o a la explotación de los más necesitados, como a veces se han utilizado ciertas tecnologías), dedicaría mi vida a otra cosa.

    Un saludo cordial a todos.

    Sergio Vicente.

  43. 18 agosto, 2009 en 12:24

    Hola de nuevo, Sergio,

    Sí, creo que más o menos te has explicado, o al menos creo que entiendo lo que quieres decir.

    I. Cuando dije que la ciencia era un modo de trabajar, no estaba haciendo una definición académica, quizá no fui demasiado exacto. En sentido estricto, pienso que la ciencia es tanto el método de trabajo como el cuerpo de conocimientos adquiridos mediante ese método. En biología, este método es fundamentalmente el empírico-analítico, con todas sus variantes.

    II. Independientemente de creencias, personalmente no estoy seguro de que el hombre pueda realmente conocer el mundo en el que vive. Por eso soy de la opinión de Darío: asumimos que es cognoscible para poder trabajar.

    III. La ley moral del hombre no es incompatible con la selección natural y la adaptación al medio, en absoluto. La evolución del comportamiento, una ciencia en auge, aporta mucha luz sobre estos aspectos.

    Saludos.

  44. 18 agosto, 2009 en 14:41

    I. Y aparte de lo que comenta J.M.; yo entiendo que si tal método de trabajo no es empleado para estudiar “un algo“, no puede haber Ciencia que valga a la hora de estudiar “ese algo“. Y que los conocimientos que no se han obtenido de esa manera, no pueden ser considerados “científicos”.

    II. También podemos partir del hecho de que aquellos organismos que mejor interactúen con el entorno tendrán una mayor descendencia. Así que la cognoscibilidad del entorno, ya a nivel básico de interactuación con el mismo (sin necesidad de ser conscientes de tal interactuación) y, ya en organismos más complejos la predicción de cómo el entorno va a comportarse en el futuro, ya es algo intrínseco a la vida.

    Eso sí, si existe algo así como la “verdad y conocimiento absolutos“, pues me parece muy improbable que el ser humano pueda alcanzar algo así…

    III: Desde mi punto de vista, la “moralidad” es algo que está ligado a una sociedad no anónima; donde existe cierto conflicto entre los intereses del grupo y los individuales.

    Saludos!

  45. Sergio Vicente
    23 agosto, 2009 en 22:10

    Saludos de nuevo. Por cierto, ¿qué sabéis de Gonzalo? Hace tiempo que no recibo correos suyos.

    J.M.HERNÁNDEZ:

    I. Entonces hablas de ciencias particulares, es decir, asocias a un método científico un cuerpo material de contenidos sobre los que se aplica; de acuerdo, pero no me estás diciendo lo que es la ciencia.

    II. Las conclusiones de las ciencias (pensemos en la biología), ¿son “conocimientos del mundo en el que vivimos”? Yo creo que sí, pero tú afirmas no estar seguro. Observa las implicaciones que tendría que dijeses que no.

    Por otra parte, afirmar tan a la ligera que el mundo es cognoscible, y poder dormir tranquilo sin intentar dar respuesta al fundamento filosófico o religioso (en general, trascendental) de esto, me parece una falta grave de omisión en la sana búsqueda de la verdad. No estamos todos obligados a creer en Dios (el amor, si se impone, ya no es amor; así como la libertad), pero sí estamos obligados a buscar responsable y sanamente la verdad, y más si son cuestiones que se involucran directamente en aquello a lo que dedicamos nuestro tiempo.

    III. No sé si será incompatible, pero ese camino me parece difícil de transitar. Las conductas humanas no se pueden matematizar, so pena de matarlas. Lo más íntimo del hombre nace del amor, y eso no es matematizable, y la capacidad de sorpresa, tampoco es matematizable. Podremos seguir aproximando mediante métodos estadísticos (por tanto nunca seguros), pero nos podremos pasar así la vida entera. Tenemos demasiada fe en la ciencia, y ni siquiera sabemos lo que es.

    CNIDUS:

    I. No tengo nada que añadir al I anterior. Tampoco defines ciencia.

    II. Lo mismo te digo, falta grave de omisión en la búsqueda sana y responsable de la verdad. Hay que preguntarse por qué el mundo es cognoscible, qué fundamentos trascendentales tenemos para afirmar eso, y al menos saber por qué dedicamos nuestras vidas al estudio científico (los que lo hacemos). Si los conocimientos que nos revelan los estudios biológicos no son absolutos, entonces qué son ¿relativos?, si es así, ¿debo tomarme en serio sus conclusiones?, o debo decir, “Ojo, que muy posiblemente sean conclusiones no fiables; tal vez relativas”.

    III. Si Dios no existe, dice Dostoievski, todo está permitido. En efecto, llegamos al genocidio nazi o al abortista. Llegamos a una sociedad sin moral, chata, donde se desconfía de los jóvenes, haciendo que se arrastren por el suelo, olvidando que los jóvenes han nacido para ser héroes, no para el mero placer. Por mencionar un asunto.

    Os dejo un texto sobre la naturaleza de Benedicto XVI, de caritas in veritate, 48, escuchémosle sin prejuicios:

    48. El tema del desarrollo está también muy unido hoy a los deberes que nacen de la relación del hombre con el ambiente natural. Éste es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad. Cuando se considera la naturaleza, y en primer lugar al ser humano, fruto del azar o del determinismo evolutivo, disminuye el sentido de la responsabilidad en las conciencias. El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervención creadora de Dios, que el hombre puede utilizar responsablemente para satisfacer sus legítimas necesidades —materiales e inmateriales— respetando el equilibrio inherente a la creación misma. Si se desvanece esta visión, se acaba por considerar la naturaleza como un tabú intocable o, al contrario, por abusar de ella. Ambas posturas no son conformes con la visión cristiana de la naturaleza, fruto de la creación de Dios.

    La naturaleza es expresión de un proyecto de amor y de verdad. Ella nos precede y nos ha sido dada por Dios como ámbito de vida. Nos habla del Creador (cf. Rm 1,20) y de su amor a la humanidad. Está destinada a encontrar la «plenitud» en Cristo al final de los tiempos (cf. Ef 1,9-10; Col 1,19-20). También ella, por tanto, es una «vocación»[115].

    La naturaleza está a nuestra disposición no como un «montón de desechos esparcidos al azar»,[116] sino como un don del Creador que ha diseñado sus estructuras intrínsecas para que el hombre descubra las orientaciones que se deben seguir para «guardarla y cultivarla» (cf. Gn 2,15). Pero se ha de subrayar que es contrario al verdadero desarrollo considerar la naturaleza como más importante que la persona humana misma. Esta postura conduce a actitudes neopaganas o de nuevo panteísmo: la salvación del hombre no puede venir únicamente de la naturaleza, entendida en sentido puramente naturalista. Por otra parte, también es necesario refutar la posición contraria, que mira a su completa tecnificación, porque el ambiente natural no es sólo materia disponible a nuestro gusto, sino obra admirable del Creador y que lleva en sí una «gramática» que indica finalidad y criterios para un uso inteligente, no instrumental y arbitrario.

    Hoy, muchos perjuicios al desarrollo provienen en realidad de estas maneras de pensar distorsionadas. Reducir completamente la naturaleza a un conjunto de simples datos fácticos acaba siendo fuente de violencia para con el ambiente, provocando además conductas que no respetan la naturaleza del hombre mismo. Ésta, en cuanto se compone no sólo de materia, sino también de espíritu, y por tanto rica de significados y fines trascendentes, tiene un carácter normativo incluso para la cultura. El hombre interpreta y modela el ambiente natural mediante la cultura, la cual es orientada a su vez por la libertad responsable, atenta a los dictámenes de la ley moral. Por tanto, los proyectos para un desarrollo humano integral no pueden ignorar a las generaciones sucesivas, sino que han de caracterizarse por la solidaridad y la justicia intergeneracional, teniendo en cuenta múltiples aspectos, como el ecológico, el jurídico, el económico, el político y el cultural[117].

  46. Manuel Abeledo
    23 agosto, 2009 en 22:29

    Puede que me equivoque, pero en este blog son mayoría los agnósticos y los ateos. Por tanto, se pasan la biblia por el forro de sus gónadas. Metafóricamente, claro. De lo cual deducimos que los dichos, las citas y la mitología cristianas poco o nada interesan.

    Si hay algo que caracteriza a los presentes es la confianza en un método, el científico, y en un pensamiento, el racionalista, que han probado su efectividad en la búsqueda de hechos y teorías frente a la completa inutilidad de las religiones.

    En conclusión, hablar de “genocidio abortista”, de cartas a los romanos, de la crítica de las ciencias por parte de quienes se sienten amenazados por un movimiento que relega la irracionalidad a un segundo plano, no impresiona a nadie. Es más, en lo esencial, en lo que el autor pretende, que es provocar ciertos sentimientos para probar un punto o defender una argumentación, es inútil porque a nadie le interesa lo que digan un hipócrita redomado como Ratzinger o un alucinado machista como Saulo de Tarso, más allá de la indignación o el desprecio que despierten.

    Y por último permíteme un comentario. A diferencia de muchos grupos cristianos, que contradiciendo a su supuesto líder espiritual juzgaron, apalearon y mataron a personas por miedo, intolerancia o simplemente ignorancia, nunca un ateo ha matado en nombre del ateísmo. Jamás. Podrás hablar de comunistas que mataron en nombre del comunismo, de nazis que mataron en nombre del nazismo (nazis que, por cierto, contaron con el beneplácito del papa de la época, llegando incluso a pactar con el gobierno alemán con la firma del Reichskonkordat), pero nunca de ateos que han cometido actos terribles en nombre de la no existencia de dioses, ángeles, espíritus y demás. Así que Dostoievski, a pesar de ser un gran escritor, era un pésimo observador o un cínico redomado.

    Como todos los que piensen lo mismo. Claro que eso podría considerarse un insulto, ¿no?

  47. 23 agosto, 2009 en 22:50

    I. No tengo nada que añadir al I anterior. Tampoco defines ciencia.

    Defíneme “definición”. Y así acabamos antes.

    RAE – Ciencia
    1. f. Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales.

    Y para ser más exactos, nosotros siempre incluímos el método científico, que al fin y al cabo resume más y requiere de menos palabras, pero claro, al señor Vicente no gugta…

    II. Lo mismo te digo, falta grave de omisión en la búsqueda sana y responsable de la verdad. Hay que preguntarse por qué el mundo es cognoscible, qué fundamentos trascendentales tenemos para afirmar eso, y al menos saber por qué dedicamos nuestras vidas al estudio científico (los que lo hacemos). Si los conocimientos que nos revelan los estudios biológicos no son absolutos, entonces qué son ¿relativos?, si es así, ¿debo tomarme en serio sus conclusiones?, o debo decir, “Ojo, que muy posiblemente sean conclusiones no fiables; tal vez relativas”.

    Si te tomas en serio que para calmar la sed es conveniente beber líquidos, que para cuidar una planta es preciso regarla o que para abrir una puerta suele ser recomendable usar las llaves, el pomo o ambas cosas… pues sí, entonces sí que debes tener presente que hay cosas cognoscibles… Y que podemos apurar al máximo esa cognoscibilidad.

    ¿Qué quieres encontrar “un porque”? Lo siento, eso no es asunto de la Ciencia, ella se encarga del cómo. ¿Qué necesitas vivir en un mundo con conocimientos “absolutos”? Pues nada, a ver como te apañas para conseguirlo… que yo sepa, aquí… hasta el Papa… TODOS somos humanos.

    III. Si Dios no existe, dice Dostoievski, todo está permitido. En efecto, llegamos al genocidio nazi o al abortista.

    Pues nada, el problema es que hasta ahí llega TÚ moral. No la mía, ni la de muchas otras personas.

    Y curioso que para apoyarte necesites los textos de uno que combatió por el partido nazi 😉 Un tipo que encima le da por mezclar “datos del mundo” con “moralidad”, lo cual es lamentable, muy lamentable.

    Y lo que nos faltaba… Una Evangelista nos bombardea con textos bíblicos… y un Católico nos bombardea con textos de Benedicto; no se quien es peor.

  48. KC
    23 agosto, 2009 en 23:41

    III. Si Dios no existe, dice Dostoievski, todo está permitido. En efecto, llegamos al genocidio nazi o al abortista. Llegamos a una sociedad sin moral, chata, donde se desconfía de los jóvenes, haciendo que se arrastren por el suelo, olvidando que los jóvenes han nacido para ser héroes, no para el mero placer. Por mencionar un asunto.

    Volvemos al tema de religión como edificadora de la moral. Señor Vicente, que no, que en una mente críticamente sana no es necesario tener un padre que no se ve para llevar una conducta mínimamente respetuosa con lo “permitido”. Que Dios fue un invento para modificar, atenuar o reprimir esos “no permitidos”. Que como no había medios para instaurar una Educación en condiciones, lo sencillo era darle solemnidad a un hippie de barba y melena que ahora sería echado de cualquier Iglesia. Que por mucho que históricamente la religión sirviera de vara para que el rebaño no se saliera de la fila, curiosamente, como apunta Abeledo, los segmentos políticos que han abanderado las diferentes religiones han sido, paradójicamente, los menos indicados para hablar de morales y éticas.

    En síntesis, como vengo diciendo, que creer en Dios es diferente a querer ser amigo de Dios.

    Saludos.

  49. Darío
    24 agosto, 2009 en 0:15

    Esta si que es buena: apoyarse en los textos del Rotweiller de El Vaticano, para acabar diciendo, ¿qué cosa?

    Si Dios existe, habrà que preguntarle por qué autorizó a los jerarcas de las iglesias fingir demencia mientras el genocidio sucedía. Total, que incluso algunos de sus ministros fueran asesinados pasan a los daños colaterales: lo que importa es el gran acuerdo, ¿verdad? Y, ¿La Operación Clippaper, que contó con la participación de las jerarquìas católicas para sacar a los nazis de Europa y mandarlos a América, en qué contabilidad entra? Tú preocupándote por la estupidez de los abortos mientras tus jerarcas hacen lo que quieren.

    Si Dios no existe, dice Dostoievski, todo está permitido. Y si existe, pues también, vale para un carajo el tipo, ni sus adoradores lo pelan. Así de sencillo.

    Si sirve de algo, os puedo decir que dedico mi vida al estudio de una ciencia, las matemáticas Pues yo también, Sergio. Me gustaría verlo, por qué hasta ahorita lo único que has mostrado es una moral muy rancia y unas ganas de pelearte con los ateos. Pues búscate las páginas ateas adecuadas. Ahora, si quieres hablar sobre Ciencia y pseudociencia, como esta de que la luna afecta a los niños de alguna manera, o de como comko las religiosnes pueden servir para estorbar, o de los alucines esotéricos de los homeopatas, pues sería bueno que fundamentaras mejor tus cosas.

    Y lo que nos faltaba… Una Evangelista nos bombardea con textos bíblicos… y un Católico nos bombardea con textos de Benedicto; no se quien es peor.

    Entre un alucinado y otra estamos 😛

  50. 24 agosto, 2009 en 0:45

    Lo gracioso es que en ninguno de los mencionados casos sacamos nosotros el tema “divino” 😉 Nosotros tan felices, ale, hablando de Biología Evolutiva, enga, caña a la pseudociencia… y tienen que venir a “convertirnos”…

    Y luego los malos son los ateos por sacar buses por ahí.

  51. 24 agosto, 2009 en 8:23

    Sergio dice:

    I. Entonces hablas de ciencias particulares, es decir, asocias a un método científico un cuerpo material de contenidos sobre los que se aplica; de acuerdo, pero no me estás diciendo lo que es la ciencia.

    Cnidus te lo ha definido formalmente, añadiendo el concepto de método científico a la propia definición de la RAE.

    II. Las conclusiones de las ciencias (pensemos en la biología), ¿son “conocimientos del mundo en el que vivimos”? Yo creo que sí, pero tú afirmas no estar seguro. Observa las implicaciones que tendría que dijeses que no.

    Yo, más que conocimiento, diría que son aproximaciones al mundo en el que vivimos. Las leyes de Newton funcionan razonablemente bien para calcular órbitas planetarias y caidas de proyectiles, pero el universo no funciona según las leyes de Newton. Estar muy seguro de tus conocimientos no es un buen método para seguir avanzando.

    Por otra parte, afirmar tan a la ligera que el mundo es cognoscible, y poder dormir tranquilo sin intentar dar respuesta al fundamento filosófico o religioso (en general, trascendental) de esto, me parece una falta grave de omisión en la sana búsqueda de la verdad.

    Eso es una apreciación personal, y cada uno obra según sus necesidades psicológicas. A mi, por ejemplo, buscar una respuesta filosófica o religiosa a la existencia me parece una falta de madurez y una necesidad de consuelo ante una vida sin sentido.

    No estamos todos obligados a creer en Dios (el amor, si se impone, ya no es amor; así como la libertad), pero sí estamos obligados a buscar responsable y sanamente la verdad, y más si son cuestiones que se involucran directamente en aquello a lo que dedicamos nuestro tiempo.

    Bueno, depende. Obligados, lo que se dice obligados, no estamos. Al que le guste buscar la verdad, que la busque, al que le guste averiguar el genoma de la cucaracha, que lo averigüe. Pero el que prefiera emplear su ocio en jugar al World of Warcraft también está empleando correctamente su tiempo.

    No sé si será incompatible, pero ese camino me parece difícil de transitar. Las conductas humanas no se pueden matematizar, so pena de matarlas. Lo más íntimo del hombre nace del amor, y eso no es matematizable, y la capacidad de sorpresa, tampoco es matematizable. Podremos seguir aproximando mediante métodos estadísticos (por tanto nunca seguros), pero nos podremos pasar así la vida entera.

    Es cuestión de percepción. También costaba imaginarse una Tierra redonda o girando alrededor del sol, cuando es éste el que se mueve en el cielo. Te repito, que si estudias etología animal, alucinas con lo simples que somos. El amor es una estrategia reproductiva, presente en otros animales en diferente medida, pero una estrategia reproductiva al fin y al cabo. Pregúntate porqué -en la inmensa mayoría de los casos- los hombres no aman igual que las mujeres, o podemos llegar a amar a un hijo adoptivo como uno propio, y encontrarás paralelismos impresionantes con otros mamíferos.

    Tenemos demasiada fe en la ciencia, y ni siquiera sabemos lo que es.

    Craso error. En la ciencia no se tiene fe, como no se tiene fe en un martillo. El que tenga fe en la ciencia está más perdido que un pulpo en un garaje.

    Saludos.

  52. Sergio Vicente
    24 agosto, 2009 en 15:10

    Bueno, me voy a ir despidiendo ya de esta entrada, que parece que no soy muy bien recibido por algunos; además no tengo por qué aguantar insultos, ni topicazos sin demostrar.

    El único que parece querer discutir seriamente es J.M.Hernández. A los demás, que os vaya bien. Y Darío: tiene que ser duro vivir odiando.

    J.M. Hernández, cuando decía lo de definición de ciencia, no me refería a una referencia de la RAE, quería motivar que expusiéseis las líneas generales de vuestra teoría de la ciencia, me esperaba, por ejemplo, que argumentáseis desde la perspectiva de la teoría del cierre categorial de Gustavo Bueno, que es materialista, y que yo estudié en su momento cuando también era materialista. O que mencionaseis algún otro teórico de la ciencia a este respecto, Kuhn, Carnap, Popper…

    Por último, Abeledo, si los nazis o los comunistas o los abortistas están cometiendo o han cometido genocidios sólo puede explicarse porque son ateos y no temen a Dios. Yo creo que un terrorista o un abortista no recibirán la misma recompensa que un misionero que lo deja todo y marcha con los más necesitados; es decir, que soy optimista.

    La razón humana puede dar cuenta de la dignidad de todos los seres humanos, y de su igualdad (que no es precisamente el caso de nazis, comunistas o abortistas), pero no es suficiente para establecer relaciones personales entre éstos. Por eso estamos creando una sociedad egoísta, y por eso llegan las crisis.

    El recuerdo que me llevo de vosotros me lo guardo para mi.

  53. Manuel Abeledo
    24 agosto, 2009 en 15:15

    Por último, Abeledo, si los nazis o los comunistas o los abortistas están cometiendo o han cometido genocidios sólo puede explicarse porque son ateos y no temen a Dios.

    ¿Y qué dices de los ateos antiabortistas?

    Del mismo modo, como conozco un montón de cristianos fundamentalistas gilipollas, puedo deducir que lo son porque creen en dios. Et voilà!

  54. Darío
    24 agosto, 2009 en 15:27

    Y Darío: tiene que ser duro vivir odiando.

    Pues si poner las cosas en su sitio, hablar de hechos históricos y no tener miedo a decir las cosas como son y no como quisieras que fueran te parece odiar, pues no estamos de acuerdo. A mi me parece de lo más sensato y divertido.

    ¿Vas a darle la vuelta a las cosas? Pues que estés bien.

  55. 24 agosto, 2009 en 15:35

    Por último, Abeledo, si los nazis o los comunistas o los abortistas están cometiendo o han cometido genocidios sólo puede explicarse porque son ateos y no temen a Dios.

    Pues yo conozco a una creyente en Dios que dice que “las buenas obras son un intento de sobornar a Dios”…

    Así que bueno, así le va a usted y a ella con sus argumentos…

  56. maritza
    7 noviembre, 2009 en 8:05

    CREO QUE EL BURRO ERES TU, Y EN VERDAD TIENES KE LEER UN BUEN LIBRO PORQUE LOS QUE ESTAS LEYENDO TE ESTAN CONFUNDIENDO LA VIDA Y HACIENDO CREER EN LO QUE AHORA CREES, LEE MAS DENTRO DE TI Y SABRAS PORQUE LA GENTE INTUYE COSAS, VAS A CREER TODA TU VIDA A TUS BUENSO LIBRO , NO ERES DUEÑO DE LA VERDAD Y TU NO HAS VIVIDO LOQUE EL UNIVERSO A VIVIDO ASI QUE NUNCA LE VAS A GANAR , SOLO ASUME QUE ES UN HECHO O SINO ESPERA A TU CIENCIA ACTUAL QUE TE LO DEMUESTRE, ESO ES SER TONTO Y TERCO CREO , ACUERDATE CCOMO ANTES MARGINABAN A LOS QUE SE ADELANTABAN A SU EPOCA, MEDITA UN POCO , ESTAS DESCONOCIENDO TU ORIGEN PENSANDO COMO AHORA PIENSAS.

  57. 7 noviembre, 2009 en 9:29

    Joer como está el patio 😀

  58. 7 noviembre, 2009 en 13:02

    Si lo que usted pretende es salir en la portada de nuestra sección “El Profeta aneuronado”, pues no, no lo ha conseguido, jovencita.

    No basta con gritar, insultar y escribir mensajes incoherentes, no. Eso lo sabemos hacer todos. Para ser un profeta aneuronado de verdad se necesita un grado de iluminación que usted está todavía muy lejos de alcanzar.

    Pásese, pásese por la sección y aprenda de los verdaderos maestros en este arte. 😀

    https://cnho.wordpress.com/el-profeta-aneuronado-2/

  59. Manuel Abeledo
    7 noviembre, 2009 en 13:06

    Pues siempre con lo mismo oye: que si no “tenemos la verdad”, que “hay que confiar en la intuición”, que si “antes se reían de los revolucionarios”.

    O hay un manual del perfecto alucinado, o esto merece ser parte de una investigación psicológica seria.

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