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Ha nacido la primera radio española de Ciencia y Tecnología

29 julio, 2009

Radiosintesis

El pasado mes de abril empezó a emitir Radiosíntesis, la primera la primera emisora online dedicada exclusivamente a la Ciencia y Tecnología en España. La idea surge con la idea de divulgar y compartir contenidos sobre cultura, ciencia y tecnología y difundir los avances, hallazgos y descubrimientos más actuales.

Este nuevo canal está pensado para acercar el conocimiento al gran público, dirigiéndose no sólo a un usuario especializado, sino llegando también a aquellas personas, instituciones y organismos con deseos de crecer intelectualmente y de descubrir el entorno que les rodea. Todo ello, siempre desde un lenguaje cercano y muy accesible.

Entre sus objetivos se encuentran: mostrar las diferentes líneas de investigación pública y privada y a las personas involucradas en ellas; dar a conocer la base científico-tecnológica de las empresas privadas y promocionar sus actividades; incentivar la creación de nuevas empresas y su desarrollo; promocionar cualquier tipo de actividad pública o privada cuyo fin esté relacionado con la promoción de avances tecnológicos y científicos… y por supuesto apoyar y promover el talento de los jóvenes para que se unan al progreso a través del conocimiento.

Diariamente, se emiten en continuo programas y entrevistas a personajes del ámbito profesional y universitario. Además de los contenidos radiofónicos, la web de la emisora ofrece la posibilidad al usuario de ampliar la información a través de noticias de actualidad, enlaces recomendados, eventos actuales datos sobre la programación semanal, los personajes entrevistados recientemente y por supuesto la descarga de podcast con los últimos contenidos emitidos.

Por otro lado, el usuario también cuenta con un servicio de RSS gratuito para que los oyentes puedan conocer, a tiempo real, las noticias más importantes.

Ya conocéis Radiosíntesis, si queréis escucharla o consultar los contenidos de su página web sólo os queda pulsar AQUÍ

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  1. 29 julio, 2009 de 14:19

    Qué interesante! Muy buena iniciativa 😀

    Pero he intentado sintonizar y no puedo, me da error 😦

  2. 29 julio, 2009 de 14:25

    Cnidus, acabo de enlazar y funciona (aunque sale con voz del pato Donald). En la parte superior derecha pincha en “Emitiendo”, debería funcionar.

  3. 29 julio, 2009 de 14:27

    Eh, y además se puede oir on-line. Ahora mismo están hablando de informática.

    Muy bueno el enlace, Manuel. Espero que tengan mucha suerte con la iniciativa. 🙂

  4. 29 julio, 2009 de 14:54

    Es lo que he hecho, pero nada 😐 ¿Qué sistema operativo y reproductor tenéis?

  5. 29 julio, 2009 de 14:58

    Mmm… un con XP normalito funciona ¿has desactivado la barra que bloquea los elementos emergentes (anti pop-ups)?

  6. 29 julio, 2009 de 19:52

    Hola ,
    Muy interesnate tu articulo .
    Enhorabuena con el blog
    Angels Vinuesa

  7. 29 julio, 2009 de 21:51

    Hola Angels, gracias por el comentarios, esperamos verte por aquí a menudo.
    Saludos

  8. Uranus
    30 julio, 2009 de 17:11

    Por favor, si oyen a un científico afirmar que lo que él ha demostrado es irrebatible; si ven que no vacila al enunciar los principios de la termodinámica o las bases genéticas de la conducta humana, pueden estar seguros de que se trata de un impostor, alguien tan dogmático como el que más y que, desde luego, no se atiene al método científico.
    La ciencia se caracteriza por cuestionar incluso principios tan básicos como la existencia de otra vida después de la muerte o la propia existencia divina. Pero por encima de todo, lo que caracteriza a la ciencia es que no para de cuestionarse a sí misma todo el rato. ‘Y decir digo donde dijo Diego.’ Los ejemplos más recientes de lo que sugiero se han dado con dos órganos o mecanismos tan básicos de la existencia como el cerebro y el genoma.
    El cerebro ha dejado de ser, repentinamente, el objeto más sofisticado del universo para convertirse en un subproducto bastante imperfecto de la evolución. Es más, creíamos que consumía nada menos que el 20 por ciento de la energía total disponible para profundizar en el conocimiento del mundo exterior, cuando acabamos de constatar que, con toda probabilidad, pasa casi todo el tiempo haciendo algo que nos ha hecho famosos a los humanos por hacerlo rematadamente mal: predecir el futuro.
    El otro ejemplo del cuestionamiento constante de la ciencia de sus propios descubrimientos tiene que ver con el genoma, que comprende todo el material genético de los humanos. Ahora resulta que sólo el 1,2 por ciento forma genes; el resto es pura basura. Pero hay más. Si se hubiera querido confundir al personal respecto a los genes –esta especie de soporte intergeneracional del secreto de la vida–, difícilmente se habría hecho mejor. El viejo aforismo de ‘ADN hace ARN que hace proteínas’ tampoco es lo que parecía. En otras palabras, el viejo principio de que el gen se servía de un esclavo/mensajero (el ARN) para hacer proteínas –el primer ladrillo de la vida– se ha derrumbado. El mensajero hace lo que quiere, o casi. De simple mensajero, nada de nada.
    Peor aún. Antes se pensaba que el ADN era el único encargado de transmitir el secreto de la vida. Ahora se ve también que la llamada ‘epigenética’ juega un papel fundamental. Existen sucesos en el ámbito biomolecular que no tienen nada que ver con la molécula del ADN propiamente dicha, pero que también codifican algunas características heredadas. Una dieta o un entorno determinado, no sólo los genes, pueden marcar el ADN durante varias generaciones; lo que constituye un verdadero sacrilegio en el debate biológico.
    Un ejemplo irrebatible lo ofrece una especie de pulga del agua; cuando se ve amenazada por depredadores, le crece una especie de muralla defensiva que reaparece en sus descendientes si son fecundados en aquellos momentos de temor. Otro ejemplo increíble tiene que ver con las preferencias de las ratas a la hora de emparejarse: detestan hacerlo con machos cuyos abuelos fueron inoculados con un determinado fungicida. Las hembras parecían elegir pareja en función de una estructura epigenética, en lugar de por una diferencia genética.
    Claro que los genes son muy importantes, pero los genes por sí mismos no hacen nada; se trata de una molécula profundamente relacional que sólo aporta algo en el contexto celular. Lo que convierte el ADN en una molécula viva es su dinamismo y sus interrelaciones. Como ha manifestado el médico y ensayista Lewis Thomas: «Mi hígado es mucho más listo que yo; preferiría pilotar un jumbo que dirigir mi propio hígado». Tendría que atender a demasiadas variables. Los genes son sólo una parte de la historia.

    Eduardo Punset

    ¿Y vosotros, que opináis?.

    Fuente: XLSemanal (http://xlsemanal.finanzas.com/web/home.php)

  9. 30 julio, 2009 de 18:14

    El texto de Punset le ha quedado un poco exagerado. Quizás le pillaría en un momento de excitación. 😀

    Básicamente es correcto, pero yo lo puliría un poco.

    Por ejemplo, el ADN no codificante no siempre es “pura basura”. A veces puede cumplir funciones reguladoras.

    Y el ARN no “hace lo que quiere”. Simplemente el modo en que transmite la información es algo más complejo de lo que antes creíamos.

    Y la herencia epigenética no es “un sacrilegio”. 😀 Puede que sea un poco chocante, sí, pero es un tipo de herencia que hoy prácticamente nadie discute. Otra cosa es que alguno (y no me refiero a Punset) crea que es más importante que la herencia genética. Eso tampoco sería un sacrilegio, pero sí una visión extremadamente heterodoxa y hoy por hoy sin demasiado fundamento.
    😉

  10. 30 julio, 2009 de 20:01

    Estoy con Rano, bastante acertado en su conjunto (como suele ser Punset), pero se desliza en algunos puntos. Eso del “ADN basura” está un poco superado, parece que no hay tanta basura como creíamos.

    Ahora bien, lo de la provisionalidad de la ciencia me parece muy acertado, y destacaría el primer párrafo:

    “Si oyen a un científico afirmar que lo que él ha demostrado es irrebatible; si ven que no vacila al enunciar los principios de la termodinámica o las bases genéticas de la conducta humana, pueden estar seguros de que se trata de un impostor

    Saludos.

  11. Silvia
    30 julio, 2009 de 20:24

    Entonces…este artículo de Punset quiere decir que Aramis Fuster y Rappel son superdotados????

    Ohhh Dios mio, con la Iglesia hemos topado 🙂

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