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Será por bolas… de lavar

18 agosto, 2009

zeolitasYa dediqué hace tiempo un artículo a las Ecobolas de lavar que se están poniendo tan de moda en los circuitos alternativos de distribución:  unas cápsulas plásticas que se introducen en la lavadora y que albergan distintos componentes según la marca, pero que coinciden en aprovechar el tirón de lo “ecológico”, presentándose como una alternativa al lavado tradicional, permitiendo un gran ahorro de detergente, energía y contaminantes.

El motivo de volver sobre el tema es que el otro dia, una buena amiga (y muy empírica ella), decidió probar personalmente otro modelo de bolas mágicas. En este caso, la presentación consiste en tres pequeños dodecaedros de plástico que contienen unas pequeñas bolitas de materíal cerámico técnico (sic!). Tras varios lavados sin apenas resultados, excepto la rotura de un vestido -que obviamente pudo ser circunstancial- mi amiga me regaló las tres bolas y el folleto explicativo.

En este caso, y a diferencia del otro modelo que comentamos hace tiempo, el prospecto y las espectativas son bastante más modestas aconsejando siempre un mínimo de un 15 o 20% de detergente o incluso más, así como un tratamiento previo de las manchas. De hecho, tanta pruedencia incluso hace dudar tras leer las instrucciones de si no se obtendrán los mismos resultados sin bolas y con el 20% de detergente.

Pero veamos que se supone que tienen estas revolucionarias bolitas para ahorrar un 85% de detergente: según el distribuidor, gracias a un tratamiento térmico, contienen cuarzo, silicatos alumínicos, óxidos metálicos y abundantes zeolitas. Y ahí hemos llegado a la palabra mágica: “zeolitas”, no sabemos que hará, pero suela tope de técnico.

Las zeolitas

De siempre, los inventos revolucionarios que no son apoyados por la “ciencia oficial” presentan algún componente novedoso y/o misterioso que no es de conocimiento común. Sin embargo, en este caso no se trata de un desconocido, sino de zeolita, un tipo de aluminosilicatos cristalinos que, si bien se conocen desde el siglo XVIII, han tenido en los últimos años una gran atención por parte de la investigación petroquímica, agrícola y de tratamiento de aguas.

¿Y que hacen las zeolitas? pues muchas cosas, ya que son un material muy útil en muy diferentes procesos, como suavizantes de agua, en detergentes, como catalizadores, como adsorbentes, para mejorar las características de suelos al controlar el pH, la humedad y el mal olor de los abonos, etc. Pero ¿limpian?

zeolita_molecule

Modelo molecular de zeolita

Las zeolitas, como decíamos más arriba,  son un grupo de aluminosilicatos cristalinos porosos (con un tamaño de poro de 2 a 12 ångströms aproximadamente). Estra ultraestructura porosa permite que sean unos tamices moleculares muy efectivos, dado que si un líquido presenta moléculas de mayor tamaño que el poro de la zeolita, éstas no podrán atravesar la red cristalina, filtrándose el agua. No obstante, son poco efectivas para compuestos de tipo macromolecular, dada la estructura de la red microporosa. Ahora bien, para realizar esta función, es preciso que las zeolitas formen una barrera o filtro, de tal manera que todo el agua atraviese la masa cerámica, quedando las moléculas de mayor tamaño a un lado, y el agua filtrada al otro. En ningún caso podemos filtrar agua simplemente echando las zeolitas en ella, dado que sería como querer colar los posos del café echando el colador dentro de la cafetera.

Otro aspecto fundamental de la gran utilidad de las zeolitas es que poseen una carga neta negativa, por lo que en el interior de la estructura se sitúan cationes como el N+, K+ o NH4+ para compensarla. Estos cationes son muy móviles, y fácilmente intercambiables por otros. Si el agua tiene iones Calcio (que aportan dureza), éstos pueden intercambiarse por los que se encuentran en la zeolita, en una reacción como ésta:

Na-zeolita + Ca2+ = Ca-zeolita + 2 Na+

Con esto podemos conseguir variar el equilibrio iónico del agua, ablandándola, siempre y cuando tengamos el tipo y la cantidad adecuada de zeolita. Muchos detergentes suelen incorporar zeolitas como agentes coadyuvantes, para permitir el lavado en aguas duras, donde no sería posible con un jabón convencional.

¿Cómo pueden ayudar entonces la zeolitas en un lavado? Si no tomamos en cuenta la escasa cantidad y la contínua utilización de las mismas (que previsiblemente acabaran colmatando rápidamente la red microporosa), como mucho contribuyen a ablandar el agua, facilitando la acción del detergente, que es exactamente lo mismo que hacen las propias zeolitas del detergente.

Ahora bien, para quitar la suciedad de la ropa, no basta con ablandar el agua. Las manchas de grasa o las proteínicas (leche, sangre, etc.), no son solubles en agua, por mucho que la ablandemos, por lo que el agua sola no puede limpiarlas. Y ahí está el truco de la mayor parte de estos productos mágicos: aseguran el funcionamiento con ropa “poco sucia”, que es la que habitualmente lavamos. Nadie considera como ropa “poco sucia” una camisa con manchas de aceite, o un pañuelo ensangrentado. Si la ropa solo contiene algo de sudor y polvo, con un agua blanda y muy poquito detergente podemos alcanzar unos resultados muy satisfactorios, siempre que la poca suciedad presente sea hidrosoluble.

La función del jabón

La grasa no es soluble en agua, por lo que no puede ser disuelta empleando únicamente este elemento. El producto empleado tradicionalmente para este menester es el jabón, sal alcalina de un ácido graso de cadena larga, que se caracteriza por presentar dos partes: una hidrófoba (o apolar), que repele el agua y se une a las gotas de grasa y otra hidrófila (o polar), que se une al agua.

Molécula de jabón

Al añadir jabón al agua, las cabezas hidrófilas se orientan hacia el agua, mientras las colas hidrófobas se unen a las partículas de grasa, englobándolas y formando unas estructuras esféricas denominadas micelas, con el material graso atrapado en el interior. Con el aclarado, estas micelas se eliminan y se consigue extraer la grasa del medio.

Micela formada por moléculas bipolares con grasa en el interior

Micela formada por moléculas bipolares con grasa en el interior

Los detergentes

El problema del jabón es que no resulta efectivo en aguas duras. Éstas, contienen una elevada cantidad de sales de calcio y magnesio, que reaccionan con el jabón formando precipitados de sales insolubles, perdiendo así sus propiedades limpiadoras.

Los detergentes (cuyas primeras formulaciones se realizaron en Alemania en 1936), sustituyen las moléculas de jabón por otro tipo de moléculas que mantienen las propiedades bipolares, con un extremo hidrófobo y otro hidrófilo, pero que no reaccionan con las sales de calcio, siendo mucho más efectivos en aguas duras.

Molécula de detergente común

Molécula de detergente común

Dada la grandes ventajas frente al jabón, los detergentes se popularizaron rápidamente, produciendo sin embargo un importante problema de contaminación de las aguas. Para evitar esto, hoy día se sustituye la parte  hidrofóbica por una cadena lineal, sin ramificaciones, que resulte biodegradable.

Sin embargo, existen otros tipos de manchas que no pueden ser extraídas con agua ni con jabón: las manchas proteicas o de carbohidratos. Para ello, muchos detergentes incorporan enzimas que atacan directamente estos compuestos, permitiendo eliminar manchas de sangre, huevo, frutas, etc. En este caso, el problema de toxicidad vino durante el proceso de fabricación del detergente, que producía un polvo que dañaba los pulmones de los obreros que intervenían en la fabricación. Para evitarlo, ahora se fabrican detergentes con gránulos mayores, que no producen polvo.

Además del agente activo y las enzimas, los detergentes comerciales suelen incorporar otros compuestos que facilitan el lavado y mejoran el resultado final, tales como ablandadores de agua (polifosfatos-silicatos o zeolitas), blanqueantes (perboratos, sustancias fluorescentes), productos repulsivos de polvo (carboximetilcelulosa, sulfato de sodio), estabilizadores de espuma, perfumes, etc.

Un detergente medio presenta unas proporciones similares a éstas:

Principio activo (~15%)
Ablandadores de agua (~30%)
Perborato sódico (~20%)
Fluorescente (~0.1%)
Sulfato sódico (~20%)
Enzimas (~0,5%).
Agua (~15%)

La utilización real de las zeolitas en el lavado

Por todas las características mencionadas, las zeolitas se están utilizando ampliamente en la fabricación de detergentes para sustituir a los productos fosfatados  -mucho más contaminantes- en su labor de ablandamiento del agua gracias a su capacidad de intercambio iónico. Sin embargo, no pueden sustituir al principo activo del detergente, dado que no poseen capacidad disolvente para grasas ni enzimática para manchas proteicas. De igual forma, tampoco pueden sustituir otros aditivos como blanqueadores o aromatizadores. En aguas blandas, el resultado puede llegar a ser inapreciable.

No se tratan pues de ningún producto revolucionario, sino de unos minerales que se llevan utilizando desde hace más de 50 años en multitud de procesos industriales y domésticos, cuya dosis debe estar equilibrada y cuyo agotamiento exige el cambio o la reactivación mediante lavados ácidos.  De esta forma, los no más de 50 gramos de bolitas dando vueltas una y otra vez durante cientos de lavados, difícilmente pueden realizar una función mucho más allá que la de un lavado con agua ligeramente ablandada.

De hecho, podemos proponer un sistema aún más revolucionario para ahorrar detergente: con ropa poco sucia (como aconsejan los vendedores del invento, sin manchas ni lamparones), incorpore al lavado únicamente un 20% de la dosis que indica el fabricante, sin bolas y sin más aditivos. Los resultados es posible que le sorprendan.

Entradas relacionadas:


  1. 18 agosto, 2009 en 13:00

    Lo que hacen estos cachondos sí que es vender una bola. 😀

    Supongo que con el tiempo recomendarán usar “sólo” un 80% de detergente y entoncés la bola acabará con todas las manchas con un considerable ahorro. 😀

    Y ahora vendrá el tonto de turno a exigir que se demuestre científicamente y al milímetro que la bola no contiene energías kármikas desconocidas para la ciencia actual.

    En fin…

  2. 18 agosto, 2009 en 14:49

    Buena entrada!

    Si siempre ha sido igual, grandes afirmaciones ensalzando curiosas peculiaridades que nos van a vender el milagro… 🙄

  3. Silvia
    18 agosto, 2009 en 20:33

    Un artículo muy interesante. Yo se hacer jabón natural, y es bastante entretenido.

    Si es que ya está todo inventado, como dice mi abuela, pero claro, algunas cosas se olvidan…y luego viene un listo que le hecha un poquito de imaginación y morro….y ya tiene un nuevo producto para forrarse!!!

  4. 18 agosto, 2009 en 21:40

    Hace tiempo estuve haciendo jabón natural en un curso sobre Eduación Ambiental, cierto que es muy entretenido, parece mentira además que con la guarrería de aceites que traía la gente, hasta salían cosas aprovechables 🙂

    Saludos.

  5. Olvido
    19 agosto, 2009 en 18:11

    ¡Saludos!

    Muy interesante el artículo, al igual que el anterior :). La verdad es que ya se encuentra una con las bolas hasta en la sopa (y no son nada baratas, por cierto). Os ha faltado nombrar a la “hermana verde” de las ecobolas: las nueces del Himalaya (!). Supongo que serán para fardar más todavía ante amistades alternativas. Digo yo.

  6. 20 agosto, 2009 en 20:04

    Creo que fue en el “antiguo” blog,que fue cómo conocí éste,que había una entrada sobre éstas bolas.Como uno,muy largo no es,leí a conciencia la gran cantidad de comentarios que generó el tema de las bolas.Uf,ahora me sería dificil recordar los muchos argumentos que se esgrimían tanto a favor como en contra.Saqué como conclusión,que efectivamente,todo éra una “bola”.
    Pero a raiz de aquel esfuerzo para comprender realmente el cómo y porqué de la supuesta eficacia de la bola,saqué dos conclusiones,que les expongo a continuación.
    Primera:Parafraseando a Julio Cesar:”la “bola”,está echada”;es decir,a partir de aquí,cambiará de nombre,forma,color,y lo que haga falta,para que se siga vendiendo;tal es el sistema con los infumables artículos que nos trata de vender “el sistema”.
    Segunda:Con la difusión de la bola,se arrinconará el método tradicional de lavado,por razones de:ecología,economía,y lo que haga falta(duración de la ropa,ausencia de las peligrosísimas bacterias que merman nuestras defensas y que combate el actimel,etc).
    Es decir,nos hallaremos con un caso similar al del bicarbonato sodico(esto no es de mi cosecha,sino de Font Quer,insigne botánico),dicho bicarbonato,cepillado sobre nuestros dientes,les da una blancura muy notable(con la ventaja de que si tragamos por descuido parte de él,rebajará la acidez estomacal).Entonces,se deja pasar el tiempo,se dice que dicha práctica es “cosa de viejas”(como el jabón casero),y ya se puede sacar al mercado el dentrífico “Blanquident”,cuya composición no es otra que bicarbonato sódico soportado por una pasta excipiente.¿Ven que fácil?.

  7. 20 agosto, 2009 en 20:50

    Lo del dentrífico lo he dicho en forma genérica,no es que la marca concreta “Blanquident”,ni ninguna de ellas,se componga unicamente de bicabornato sódico,claro está.

  8. 23 agosto, 2009 en 2:02

    No creo yo que la continuidad de las bolas llegue a representar más que un porcentace bajito de consumidores, como el de los que tienen pulseras ionizantes o jarras imantadoras de agua. Estas cosas suelen tener un boom y luego van cayendo en el olvido.

    Yo veo el problema más a nivel intelectual, parece que no tengamos capacidad crítica, alguien nos dice “oye, prueba esto que te crece el pelo” y no es que nos gastemos la pasta y lo probemos (al fin y al cabo, es empirismo), sino que todo calvos, nos creemos que tenemos más pelo. Por eso, el problema lo veo en que hoy son las bolas y la homeopatía, mañana serán los imanes para el cáncer y la salsología, y así…

    Saludos.

  9. 28 agosto, 2009 en 22:33

    Pues hablando de consumidores, en la revista de la OCU de este mes viene un estudio sobre los detergentes.

    Para los que no la conozcan, la OCU (Organización de Consumidores de España) es una organización independiente que entre otras cosas se dedica a hacer estudios de calidad sobre los productos existentes en el mercado, con el fin de que los consumidores sepan cuáles tienen mejor relación de calidad/precio. Y normalmente subcontrata laboratorios también independientes para los análisis de los productos.

    Y en el estudio de este mes le tocaba a los detergentes. Como curiosidad han incluido las ecobolas entre los demás productos, y… me he sorprendido bastante cuando he visto que han obtenido una puntuación de 5.

    El 5 es en una escala de 1 a 100 (no de 1 a 10). 😆 Pero aunque sea una puntuaciòn ridícula, aún así es sorprendente. Yo me esperaba un cero. Pero claro, hay que leer la letra pequeña. La ventaja de las ecobolas es que efectivamente no contaminan y no dañan los colores. Claro. Son indistinguibles del agua sin detergente. Y eso también lo dice el estudio. 😀

    Os paso un scaneillo del artículo, que está curioso ;):

  10. 28 agosto, 2009 en 23:54

    JUAS! Efecto placebo versión “higiene y limpieza” 😀

  11. 29 agosto, 2009 en 17:35

    Ya era hora que la OCU hiciera un estudio de este tipo. Resultados que eran de esperar: lavar con bola o solo con agua es exactamente lo mismo, tal y como se preveía de la justificación “tecnológica” de las bolitas.

    Me quedo con este recuadro del reportaje:

    Ecobola: como el agua sola

    Saludos y muchas gracias por el escaneo, Rano.

  12. 2 noviembre, 2009 en 1:16

    Fenomenal entrada. Con tu permiso, la reproduzco en las listas de correo escépticas a las que estoy adscrito.
    Saludos

  13. Juan
    16 mayo, 2010 en 9:29

    Os comentaré brevemente mi experiencia.

    Compré la bola porquye tengo grnades problemas dérmicos y cuando andas muy jodido buscas soluciones hasta en la basura.

    La bola lava fatal, al tiempo las camisas tienen cercos de sudor por todos lados, básicamente es como lavar con agua. Junto a esta comprobación empírica mi piel ha mejorado considerablemente y apenas uso las máditas cremas llenas de corticoides que por cierto son carísimas.

    He buscado varios productos para mejorar el lavado de la ropa y he encontrado uno que funciona correctamente, son la nueces de la India.
    Echándo 6 medias nueces en una bolsita de algodón directamente a la lavador y añadiendo unas gotitas de esencia de limon, consigo una ropa limpia y perfumada libre de restos de detergente.
    Si quiero lavar en frío hago una decocción y funciona igualmente. Para colmo de mi sorpresa unas nueces dentro del cubertero te dejan los platos y cubiertos relucinetes y si pasas el dedo oyes ese ruidito de ausencia de grasas.
    También dicen que vale como champú, pero n o lo que probado aún.

    Esta es mi experiencia, espero os ayude y mejore vuestro sentido crítico.

  14. Rhay
    16 mayo, 2010 en 16:33

    Yo también fui uno de los incautos que cayó en la trampa de la bolita de marras… La promocionaban en la revista del Círculo de Lectores (que todavía no entiendo por qué). El caso es que le comenté a mi marido “este mes podríamos coger la bola, a ver qué tal”, y así lo hicimos. El invento costaba la friolera de 28 leuros, pero bueno, hay que probarlo todo en esta vida…

    El caso es que cuando la recibí puse la primera lavadora para ver qué tal funcionaba. Lo único que pedía era que pusieras sal marina en la cubeta, y nada de detergente. Así lo hice. Cuando acabó el programa, saqué la ropa, la olí, la sequé, y acto seguido la volví a meter en la lavadora para lavarla con detergente, porque en ese mismo instante me di cuenta de que había caído en un timo. Ahora tengo la bolita cerca de la lavadora para que me recuerde siempre que no vuelva a caer en los inventos revolucionarios de turno. En fin…

    Yo también hago jabón en casa, y la verdad es que es muy divertido… Lo único que me da un poco de cosa la sosa cáustica. Supongo que habrá formas de hacer jabón sin sosa o de no tener que calentarlo…

  15. Darío
    16 mayo, 2010 en 17:29

    Ni duda cabe: el ecobolismo es algo que sigue dando de que hablar :mrgreen: :mrgreen:

  16. 15 noviembre, 2010 en 21:09

    HOYGAN, PHUEZ HA MHÍ MHE FUNZÍONA!!!!
    Asco de vida, cuanta magufada suelta por hay…
    PD: Sigo teniendo un número de Universo Holístico, FFFFUUUUUUUUUUU-!

  17. KC
    5 febrero, 2011 en 12:44

    En fin, un AÑO Y MEDIO después:

    http://www.publico.es/359796/sanidad-frena-el-timo-de-la-ecobola

    Estos señores son más lentos que los de la Justicia, y ya es decir.

    Saludos.

    P.D.: lo mejor, la parte que cuenta que las pruebas con sólo agua fueron incluso más efectivas que la ecobola…

  18. 5 febrero, 2011 en 13:30

    Ese es el tema, KC, y mientras tanto, se han montado en el dólar…

    Ainsss

  19. Gregorovius
    5 febrero, 2011 en 14:58

    Cada colada ha de ser tratada individualmente, pues el lavado es personalizado para cada familia, edad de los usuarios de la ropa, régimen alimenticio, costumbres, etc. etc. Así que no se debe generalizar de esta forma. La lavadora guarda estos datos en La Memoria del Tambor, mediante el contacto con la suciedad sucesivamente diluida a lo largo de muchos lavados de ropa de la misma familia.

    Ni en el estudio del Ministerio ni en el de la OCU se ha tenido en cuenta La Memoria del Tambor, basada en la energía cuántica de los electrones del cacao, de la salsa de tomate, etc. Acordaos de Galileo.

    Además las ecobolas no tienen efectos secundarios.

  20. 5 febrero, 2011 en 18:55

    Cierto, Gregorovius, además: ¡a mi me funciona! :mrgreen:

  21. Gregorovius
    5 febrero, 2011 en 19:01

    Se me pasó el detalle 😉

  1. 8 septiembre, 2009 en 0:10
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