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Especiación en ranas (1): ¡Poliploidía en Animales!

27 octubre, 2009

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Y otro ejemplo más. Espero que a nuestros estimados lectores les interese la Biología Evolutiva, porque para variar, esta es otra entrada más sobre evolución y más concretamente, sobre especiación. En este blog ya llevamos unos cuantas (1, 2, 3, 4, 5, 6…) ¡Y las que nos quedan!.

La especiación es ese fenómeno cuyas bases hace siglo y medio el revolucionario naturalista británico Charles Darwin intentó explicar en su obra más famosa, “El Origen de las Especies”. Darwin daba por sentado, al igual que varios contemporáneos suyos, que la aparición de nuevas especies a lo largo de los eones de este planeta con canas era un hecho demostrado. Bueno, el re-demostró que esto era así, pero además invirtió bastantes páginas en sentar las bases de cómo esto podría suceder.

Preciosísimo ejemplar de Hyla versicolor, una ranita muy maja que tiene algo que enseñarnos sobre Biología Evolutiva.

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Según Darwin, la génesis, el origen de las especies era un proceso lento lentísimo. Hoy sabemos que esto es generalmente bastante cierto si lo comparamos con la brevedad de la vida humana (¿o tal vez no?); sin embargo encontramos excepciones: actualmente los biólogos reconocen varios ejemplos de especiación que pueden observarse en vivo y en directo.

Ahora toca hablar de ranitas arbóreas.

Los que han seguido a este blog desde sus inicios ya estarán al tanto de lo que son las poliploidías. Todos los organismos eucariotas (protistas, hongos, animales y plantas) tienen todo su material genético empaquetado y repartido en bloques denominados cromosomas; cuyo número, forma y tamaño es variable. El número de juegos de cromosomas recibe el nombre de «ploidía».

Por regla general los animales y vegetales tienen células diploides, esto significa que tienen duplicado su juego de cromosomas, designándose esta duplicación como 2n. Por su parte, las células reproductoras (en nuestro caso, óvulos y espermatozoides), tienen un juego único de cromosomas, por ello se las llama haploides y se designan como n. Si consideramos que una dotación cromosómica diploide es la estándar, toda dotación cromosómica superior se denominará poliploide, de las que hay varios tipos: tetraploide (4n), hexaploide (6n), decaploide (10n), etc.

Esquema donde se resumen las diferencias en el número de cromosomas entre un organismo A. haploide (n); B. diploide (2n); y C. poliploide, de tipo tetraploide (4n)

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¿Cuál es el origen de los poliploides? Bueno, es la mutación genética más basta que pueda imaginarse. Como ya hemos comentado, nuestros gametos (nuestros óvulos y espermatozoides) son células haploides (n), pero debido a errores durante su proceso de formación pueden formarse gametos con el doble de carga genética, gametos diploides (2n).

Ahora bien, en un proceso de fecundación normal, un óvulo y un espermatozoide, dos gametos haploides, han de fusionarse para dar lugar a un cigoto diploide (n + n = 2n); pero si por casualidades de la vida tenemos dos gametos mutantes diploides, se origina un cigoto poliploide, en este caso tetraploide (2n + 2n = 4n). Así, la poliploidía es la mutación genética de mayor calibre que puede imaginarse; ya que alcanza a engendrar individuos con el doble de carga genética que los progenitores originales. ¿Quién decía que las mutaciones solo “reducían” la información? ;o)

Esquema muy sintetizado del proceso de nacimiento de un poliploide. Crédito: Occidental College

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Pero esto no es suficiente para engendrar una nueva especie. Para ello se requieren de al menos dos condiciones:

  • 1º. Los nuevos organismos han de ser viables. Esto es habitual en el caso de los poliploides vegetales, es más, los poliploides vegetales pueden recibir un incremento en su fecundidad. Pero por el contrario, los poliploides animales suelen ser inviables, aunque todavía no está claro el por qué, puede que ello tenga que ver con la mayor complejidad que poseen y la mayor importancia de la regulación génica.
  • 2º. Para considerar dos poblaciones como pertenecientes a especies diferentes, un criterio efectivo es considerar su independencia genética. Esto es, que no puedan originar descendencia cruzada fértil o que en su defecto, la fertilidad sea mínima. Lo cual es casi la norma entre los poliploides y sus especies parentales, por ello, la poliploidía, en caso de éxito, puede ser considerada como causante de especiación inmediata.

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Ahora bien, ¿y esto que tiene que ver con nuestras ranitas?

Nuestras protagonistas son Hyla versicolor Le Conte, 1825 e Hyla chrysoscelis Cope, 1880. Son dos simpáticas especies de ranitas arborícolas, conocidas habitualmente como «Gray Treefrogs» en Yankilandia. A nivel morfológico son tan parecidas entre sí que resultan prácticamente indistinguibles. Comparten distribución semejante, hábitat parecido y morfológicamente son quasi-idénticas, presentando una gran variabilidad en su coloración (Ref. 1). Son lo que los zoólogos llaman especies crípticas, ya que para identificarlas con exactitud hay que recurrir a caracteres no visibles a simple vista  (Ref. 11).

Hyla chrysoscelis e Hyla versicolor

Aquí podemos ver a ambas ranitas. Hyla versicolor la podemos ver a la izquierda, por su parte, Hyla chrysoscelis está a nuestra derecha. La diferencia de las pupilas de ambas se debe al efecto flash de la cámara, no es un carácter taxonómico. Crédito: ADW

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En el caso de estas especies, un modo de identificarlas eficientemente es acudiendo a su genoma. Hyla chrysoscelis es el típico animalito diploide y presenta una dotación de 24 cromosomas (= 2n). Por su parte, Hyla versicolor posee 48 cromosomas (= 4n), que se corresponden con una duplicación genética de los 24 cromosomas de Hyla chrysoscelis. De esto se deduce que Hyla versicolor se originó a partir de Hyla chrysoscelis por un evento de duplicación genética (Ref. 11). Que se dice pronto, sobre todo si tenemos en cuenta la rareza de las poliploidías en los animales.

Este curioso caso seguramente le gustaría a Richard Goldschmidt, el autor del “modelo Saltacionista”, según el cual, las especies se originan por grotescas mutaciones que dan lugar a seres completamente nuevos, “monstruos esperanzados” según él, fuente de innovación en la biosfera. Sin embargo, ojito, este modelo no está muy arraigado actualmente en Biología Evolutiva (como mucho, puede considerarse excepcional en, al menos, la Evolución Animal). Y no debe ser confundido con el Equilibrio Puntuado, acto que suelen hacer los creacionistas adrede, en realidad, ambos son modelos muy diferentes (lo cual ya lo discutimos en esta entrada).

Por lo general, estas ranitas viven en zonas boscosas asociadas a lagos, pantanos, estanques, etc.; distribuyéndose de forma que Hyla chrysoscelis domina casi toda la mitad este de los Estados Unidos, mientras que por su parte, Hyla versicolor domina una franja casi vertical ¡Incluyendo Texas! XD (Ref. 1). Esto plantea algunas preguntas, cómo ¿Todas las poblaciones de Hyla versicolor comparten una población antecesora original desde la cuál se expandieron? ¿O se originaron en varias ocasiones?

Distribución Hyla chrysoscelis e Hyla versicolor

Mapa de distribución de las ranitas arbóreas Hyla chrysoscelis (derecha) e Hyla versicolor (izquierda), como podéis ver, los mapas de ambas especies se solapan. Crédito: Discover Life

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Para responder a estas cuestiones, biólogos de la Universidad de Missouri recolectaron individuos de 24 poblaciones de H. chrysoscelis y de 13 poblaciones de H. versicolor, provenientes de distintos puntos localizados a lo largo y ancho de toda su área de distribución. A continuación extrajeron, amplificaron, secuenciaron y compararon el gen del citocromo b de cada individuo, una técnica ideal para realizar estudios de parentesco filogenético (Ref. 11).

Según los resultados obtenidos, no todas las poblaciones de Hyla versicolor descendían del mismo “ancestro original”, de la misma población inicial de Hyla versicolor. Sino que la especie Hyla versicolor había aparecido múltiples veces a lo largo de la historia. Pero no solo eso, las poblaciones de H. versicolor estaban mucho más emparentadas con las poblaciones de H. chrysoscelis de su misma área o de áreas adyacentes, que con poblaciones de H. versicolor o de H. chrysoscelis situadas en otros puntos de la geografía norteamericana. Lo cual confirma que H. versicolor es una especie que había aparecido independientemente al menos tres veces en la historia (Ref. 11).

Filogenia Hyla versicolor e Hyla chrysoscelis

Árbol filogenético entre Hyla versicolor (V) e Hyla chrysoscelis (C). Nótese la aparición independiente, en al menos tres ocasiones, de Hyla versicolor (V). Crédito: Ref. 11

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Por otro lado,  ¿son realmente especies diferentes? ¿cómo de fuerte es el distanciamiento genético entre Hyla versicolor e Hyla chrysoscelis? En ese sentido se han hecho varios trabajos de laboratorio. Estos evidenciaron que cruzar ambas especies con éxito es una tarea muy complicada: la fecundación cruzada tiene un elevado porcentaje de fracaso; los renacuajos nacidos de los pocos huevos fecundados poseen una mortalidad que ronda entre el 50 y el 80% (7). Y si consideramos que alrededor de un 20% de los híbridos pueden alcanzar la etapa adulta, el cruzamiento de estos híbridos con las especies parentales es un fracaso absoluto (Ref. 8).

De hecho, estos fueron los trabajos pioneros que en cierto modo obligaron a declarar ambas ranitas como especies diferentes (Ref. 7 y 8).

Otra cuestión crucial es la llamada nupcial de los machos. Los batracios (ranas y sapos) atraen mediante el canto a las hembras de su especie para aparearse con ellas; o visto de otro modo, las hembras se guían por el canto para localizar a los machos de su especie y reproducirse. Debido a esto, si una rana macho canta de forma diferente al resto de los suyos, tendrá unas probabilidades muy inferiores a la de sus congéneres para ser seleccionado como reproductor.

Por ello, si los experimentos de hibridación nos muestran la existencia de barreras post-reproductoras, diferencias en el canto nupcial nos mostrarían la presencia de barreras pre-reproductoras. Lo que a fin de cuentas, representaría que el canto es otra barrera que conduce a la especiación.

Esto mismo pasa con nuestras ranitas. La llamada nupcial es otra barrera entre ambas especies. Sin ir más lejos, cuando el conocimiento sobre estas ranas estaba en pañales, H. versicolor e H. chrysoscelis eran conocidas como “razas de canto de Hyla versicolor”; por aquel entonces, los biólogos distinguían poblaciones de “canto rápido” y de “canto lento”. Hasta que llegaron los estudios de hibridación en laboratorio que obligaron a separarlas como especies distintas (Ref. 7 y 8).

A continuación, una ranita macho de Hyla versicolor en pleno cortejo fatal 😉 :

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Y acá, una ranita macho de Hyla chrysoscelis en orquesta magna:

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Y aquí, comparando ambas. Hyla chrysoscelis es la primera en cantar, con una entonación más grave. Con un canto más semejante al de un pájaro, tenemos a Hyla versicolor:

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Estas diferencias en el canto han convertido a esta pareja de especies en una diana perfecta para estudiar la evolución del comportamiento (aquí también podéis escuchar el canto de Hyla versicolor y acá, el de Hyla chrysoscelis).

Los estudios “de campo” han mostrado que H. chrysoscelis presenta además variaciones poblaciones, el canto de las poblaciones orientales es mucho más prolongado que el de las occidentales. Sin embargo, en H. versicolor el canto es algo intermedio al de los dos anteriores, curiosamente, al igual que su distribución geográfica, que podría decirse que se superpone al límite entre las poblaciones orientales y occidentales de H. chrysoscelis (Ref. 10).

Oscilograma comparativo entre los dos tipos de poblaciones de Hyla chrysoscelis, en la parte superior: (a) de población situada al este, en New Jersey; (b) de población situada al oeste, en Missouri. En la parte inferior híbridos triploides (3n) localizados en las respectivas localidades. Crédito: (ref. 3)

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Ya vimos en otra entrada como el comportamiento puede verse afectado por cambios genéticos. Este es un caso similar. Se ha visto que debido a la poliploidía, las células de la rana tetraploide H. versicolor poseen un núcleo al menos el doble de grande que el de los núcleos de las células de H. chrysoscelis. En los híbridos triploides (3n), por su parte, el núcleo celular alcanza un tamaño intermedio (Ref. 2).

Comparación entre el tamaño celular del tejido de la capa del manto de la médula espinal en Hyla chrysoscelis (izquierda) e Hyla versicolor (derecha). Crédito: (ref. 2).

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Esto también se ha observado en los eritrocitos (glóbulos rojos) de H. versicolor, los cuales poseen un volumen 1.8 veces superior a los  de H. chrysoscelis, mientras que esta por su parte posee 1.8 veces más eritrocitos que H. versicolor (se lo puede permitir al tener eritrocitos más reducidos). Esto puede aplicarse a otros tejidos, de modo que H. chrysoscelis posee mayor densidad de células sanguíneas, musculares o nerviosas  (Ref. 10).

Esta distinta densidad y tamaño celular en tantos tejidos deriva, según los autores, en cambios en el canto. Los cuales no se deberían tanto a cambios neurológicos como a las modificaciones mecánicas de los tejidos (Ref. 10). Ya que al fin y al cabo, el canto de las ranas es fruto de la vibración de sus cuerdas vocales.

Dependencia temperatura e interespecífica en el canto en las Gray Treefrogs

En la parte superior, tenemos la comparación entre los pulsos poblaciones, recolectadas al oeste del estado de Virginia, de (A) la diploide (2n) Hyla chrysoscelis a 20.8 ºC; (B y C) los dos híbridos triploides (3n) a 20.2 y 20.8 ºC respectivamente; y (D) la tetraploide (4n) Hyla versicolor a 21.0 ºC. En la parte inferior, dependencia entre la frecuencia de los pulsos y la temperatura en poblaciones del oeste de Virginia de Hyla chrysoscelis (cuadrados), los híbridos (triángulos) e Hyla versicolor (círculos). Crédito: (ref. 4)

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Los trabajos con híbridos parecen confirmar esto, ya que son muy difíciles de localizar en libertad, de hecho, en una campaña donde recolectaron 164 machos sumando ambas especies, solo dos de ellos eran híbridos (que además fueron localizados gracias a sus cantos). Y como queriendo confirmar la base genética de las alteraciones cánoras, estos híbridos mostraban un canto en muchos sentidos de tipo intermedio. Pero no solo eso, la propia escasez de híbridos podría considerarse una prueba de las improbabilidades de la fecundación cruzada en libertad  (Ref. 4).

No solo en el campo, también en el laboratorio se ha querido averiguar la influencia de la poliploidía sobre las vocalizaciones de estos animales. En este caso los híbridos inducidos en laboratorio también mostraron una llamada de carácter intermedio, si bien, mantenía una frecuencia de pulsos un 15% inferior al valor esperado. Por su parte, los animales tetraploides obtenidos artificialmente a partir de Hyla chrysoscelis mostraron una reducción en la frecuencia de pulsos de entorno al 13% respecto a la anterior, mientras que se esperaba una reducción de pulsos del 50% (Ref. 9) ¿Qué había pasado?

En este caso, basándose en trabajos realizados con Hyla japonica, los investigadores sospechan que para explicar esto hay que apelar a la Selección Natural: por un lado tenemos que el cruzamiento es una pérdida de tiempo y energía ya que los híbridos serán estériles por mucho que sobrevivan, con lo que todo movimiento a favor de evitar la hibridación será seleccionado (Ref. 9); por otro lado tenemos a la mayor preferencia de las hembras por los conciertos de sus respectivos machos (Ref. 3 y 5).

Se sospecha que a partir de las diferencias originadas por la propia poliploidía, estas se fueron acentuando con el paso de las generaciones (Ref. 5 y 9). De modo que los fracasos reproductivos entre diploides y tetraploides desembocaron en una fuerte selección en contra de la fecundación cruzada. Las hembras tetraploides se especializarían en identificar a los machos de su propia estirpe y estos diferenciarían aún más sus cantos respecto al de los diploides (Ref. 5).

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Por el contrario, parece ser que dada la similitud en sus cantos, las distintas poblaciones de Hyla versicolor no parecen tener problemas para hibridar entre sí, lo cual es coherente con la evidencia de flujo genético entre estos linajes evolucionados independientemente. Curioso, cuanto menos (Ref. 5).

Más llamativas son las posiciones más heterodoxas respecto al origen de estas ranitas. Basadas en estudios genéticos, han visto que la diversidad genética de estas ranas no siempre puede ser explicada por mera poliploidía de Hyla chrysoscelis, sino que hay alelos que debieron de pertenecer a poblaciones, seguramente otras especies del género Hyla, bien actualmente extintas o bien sin descubrir. Lo que implicaría que como en el caso del trigo, sería un fenómeno de alopoliploidía (Ref. 6).

Modelo alopoliploide propuesto para el origen de Hyla versicolor. Como puede verse, los autotetraploides puros de H. chrysoscelis solo explican una pequeña parte de la diversidad genética de H. versicolor (pulsar para acceder al artículo). Crédito: (ref. 6).

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En fin. En cualquier caso, aquí tenemos un caso de múltiple especiación rápida que además es acentuada mediante cambios graduales debidos a la Selección Natural. Es el caso de ranitas que entre otros sitios, se encuentran en Texas. Ver para creer. Aún así, como siempre digo, son precisos más estudios. Los anfibios son el grupo de vertebrados más vulnerable que existe hoy día, no dejemos que se pierdan…

[continuará…]

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Entradas relacionadas:

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BONUS TRACK. Renacuajos de Hyla versicolor ¡protége a los anfibios!

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REFERENCIAS


  1. 27 octubre, 2009 en 12:29

    Artículo muy interesante sí señor…

    Se ve que las ranas tienen cierta “tendencia” a la tetraploidía…

    Me recuerda mucho al caso del Xenopus laevis, muy usada en investigación y también tetraploide.

  2. 27 octubre, 2009 en 15:00

    Tus artículos siempre son de una gran calidad Cnidus, este no es ninguna excepción. Yo no hubiera imaginado nunca esto de la poliploidía, menos aún en animales.

    Una pregunta, alomejor un poco tonta; ¿No es posible que existan organismos 3n?

  3. 27 octubre, 2009 en 15:37

    Yo no veo tonta la pregunta en absoluto, me parece de lo más interesante.

    Para un matemático, obviamente bastaría con unir un gameto defectuoso 2n con uno normal n, pero supongo que habrá alguna razón biológica que impida que esto prospere, no lo sé.

    Felicidades por el artículo.

  4. 27 octubre, 2009 en 20:34

    A eso te puedo responder yo, en acuicultura se usan muchas especies Triploides como la Dorada y el Rodaballo, las técnicas presisas para la obtención de estos individuos no te las puedo dar porque no las recuerdo (más bien no las sé) y no es mi área pero si, se usan triploides porque suelen poseer mayor tasa de crecimiento que las diploides, si comes dorada de piscifactoria lo mas probable es que te hayas comido alguna triploide con total seguridad.

    Y sobre el artículo … como siempre Cnidus…MUY bien!

    saludos

  5. 28 octubre, 2009 en 0:18

    Arigato! 😉

    Como dice Javi, de tonta la pregunta nada tiene. Yo no sabía lo de las doradas que comenta Belizon.

    Lo que tienen las triploidías es que los cromosomas tienen bastante problemas para aparearse en la meiosis, vale que algunos cromosomas tienen a su pareja, pero los otros no. Y eso conlleva la formación de gametos inviables.

    Tengo entendido que en algunos cultivos se utiliza esto para conseguir no solo especímenes más grandes, sino frutos sin semilla. Aunque debería profundizar 🙄 Y en ocasiones para conseguir triploides se puede inducir la formación de gametos diploides y su posterior fecundación con gametos haploides.

    Saludos! 🙂

  6. 28 octubre, 2009 en 11:21

    Fabuloso el artículo, Cnidus, como siempre. Plas! Plas! Plas! 🙂

    Lo que más me ha sorprendido es la diferenciación tan acusada en el canto, además de la especiación repetida en el tiempo, claro.

    Hace tiempo que vengo esperando un estudio como este para la rana verde europea (Rana esculenta), nuestro hibrido (triploide, por cierto) del viejo continente, también con una historia evolutiva muy curiosa. Todo llegará, supongo. 😉

  7. 28 octubre, 2009 en 13:10

    Capto la indirecta 🙄

  8. 28 octubre, 2009 en 17:43

    No Cnidus, no; yo al menos no he encontrado nada tan detallado sobre Rana como lo que nos has puesto sobre Hyla, ni en el schoolar ni en ningún otro sitio.

    Me temo que… primero habría que hacer el trabajo de campo. 😆

  9. jose
    28 octubre, 2009 en 17:46

    ¡Pedazo de post! Gusta mucho eso de que expliques las cosas a fondo, por ejemplo no simplemente decir “la poliploidía afecta al canto” y ya está, sino explicar mecánicamente cómo. Eres un máquina.

    Al principio me pareció raro un macromutante con barreras pre y postcigóticas que se convierte en una especie numerosa que vive en media américa. Menos mal que resolviste el misterio con el origen múltiple y la diversidad que crea el flujo entre poblaciones.

    De todas formas, qué poca vergüenza tienen estas ranas, cruzándose como si nada… a ver, que sois de especies distintas, un poquito de decencia… en las referencias salen estudios de ranas de África a las que les ENCANTA cruzarse, formando especies hasta dodecaploides, y además con toneladas de genes que se duplican cada dos por tres, la leche…

  10. 28 octubre, 2009 en 22:55

    Felicidades Cnidus. Extremadamente interesante y revelador.
    Hoy he aprendido un poco más.
    Gracias.

  11. 28 octubre, 2009 en 23:28

    Arigato! 🙂

    Rano, no se, de todas maneras bucearé un poco a ver que sale. Es que es muy interesante la bicha 😀

    Jose, tal vez los poliploides aparezcan con más frecuencia de la que podría imaginarse en algunos grupos. Pero ya sería especular y no me atrevo.

    en las referencias salen estudios de ranas de África a las que les ENCANTA cruzarse, formando especies hasta dodecaploides, y además con toneladas de genes que se duplican cada dos por tres, la leche…

    Chs, chs, calla, que eso es para otro tema! 😀

  12. Bernita
    29 octubre, 2009 en 1:22

    Y el Rano Verde? Como es su canto? xD

  13. 29 octubre, 2009 en 1:36

    [audio src="http://usuarios.lycos.es/avisiete/Sonidos/Sonidos_Animales_Anfibios/Rana/rana1.wav" /]

    🙂

  14. 29 octubre, 2009 en 2:19

    Como un rugido de león cuando se enfada. 😛

    mira, mira:

  15. jose
    29 octubre, 2009 en 2:48

    Me parto con la cara de cachondeo de la rana xD

  16. 29 octubre, 2009 en 15:39

    Tremendo Cnidus! Por fin lo acabé ¿No te has planteado enviar estas revisiones a revistas científicas de divulgación? Lo dicho, excelente 😉
    Saludos.

  17. 29 octubre, 2009 en 15:41

    jajajaajjaaja!! El del dedo eres tú, Rano, verdad? Que careto más cachondo tiene la rana 😉

  18. 29 octubre, 2009 en 15:49

    Lo apoyo totalmente. O eso, o editar el Cnidus Journal y subscribir a algunos que conocemos 😀

  19. Darío
    30 octubre, 2009 en 3:53

    Mis respetos. Apenas lo terminé.

    Esto es auténtica divulgación científica. Organicemos el Cnidus Journal 🙂

    Un abrazo.

  20. 30 octubre, 2009 en 11:59

    HAHAHAHHAH Dios que cara tiene ese bicho XD madre mia que agresiva, con esa mirada asesina!!! XD ¿Qué rana es esa?

  21. 30 octubre, 2009 en 12:03

    Otra pregunta de evo-ficción: ¿Qué os parece la posibilidad de un sistema sexual de 3, donde para la fecundación sea necesaria la intervención de 3 gametos diferentes (3 sexos), o iguales (sin sexo) pero complementarios y de distintos individuos? ¿Es biológicamente posible?

  22. 30 octubre, 2009 en 12:08
  23. 30 octubre, 2009 en 12:26

    ¡Yo me pido una para reyes! 😀

  24. 30 octubre, 2009 en 12:30

    Hola Hexo,
    Yo a priori lo veo complicado, pero la naturaleza nunca deja de sorprendernos…
    Lo que sí se han descrito son especies que poseen 2 o más tipos de machos y/o hembras, con conductas o características físicas diferentes entre unos y otros. Si no recuerdo mal había unos peces, unos lagartos y algún bicho más con estas características.
    El que sean necesario 3 gametos para la fecundación tiene, en principio, un handicap evolutivo, ya que siempre será más complicado que se encuentren 3 individuos a que lo hagan 2. La ventaja adaptativa debería ser realmente notable. Y luego, desde el punto de vista cromosómico, no se como podría haber un apareamiento de homólogos y una recombinación. No obstante, es posible que me tenga que comer todas estas palabras antes o después 😉
    Y es que la biología es así…
    Saludos.

  25. 30 octubre, 2009 en 12:43

    Hola Gonn, gracias por tu respuesta.

    Tienes razón, en esto de la biología es arriesgado discernir qué es posible y qué no lo es. La naturaleza siempre sorprende. Y no me extrañaría que ahora aparezca algún frikazo y me diga; “pero si eso ya existe, como puede ser que no lo sepas…”. XD

  26. 30 octubre, 2009 en 13:11

    Je, je. De hecho sí hay sistemas con 3 participantes. Hay bacterias que poseen en su interior plásmidos conjugativos, pero no poseen algunos de los determinantes para la conjugación, mientras que otras sí poseen esos sistemas pero pueden carecer de esos plásmidos. En esas circunstancias es posible que una bacteria A sin capacidad de conjugar, pero con un plásmido conjugativo A1, puede ser atraída por una bacteria B capaz de conjugar, que le toma el plásmido. La bacteria B es conjugativa, y ya la puede pasar a otro individuo C. Para pasar de A a C es necesario B. Otro aspecto más de la promiscuidad bacteriana 😀

    Con algunos bacteriofagos (virus de bacterias) pasa algo parecido. Un fago X infecta a una bacteria Y, quedando como lisógeno (integrado en el genoma). Puede permanecer allí tantas generaciones que las mutaciones acumuladas le hagan perder la capacidad de pasar a ciclo lítico. Pero si otro fago Y infecta, le puede suministrar las funciones perdidas y X pasar a ciclo lítico reproduciendo su carga nucleica.

    Estos dos modelos se usan rutinariamente en los laboratorios de biología molecular, ¿existen en la naturaleza?. Es muy posible que sí, lo que único que hacemos en los laboratorios es copiar lo que los seres vivos hacen.

    Lo que no conozco es el caso de un organismo 3n que precise de otros dos individuos n que aporten una carga n en su proceso de reproducción. Pero el universo es tan grande…..

  27. 30 octubre, 2009 en 13:28

    Bfff, me pierdo entre tanta terminología, pero comprendo lo que quieres explicar, que es lo importante.

    Por cierto, si tenéis curiosidad acerca de seres que necesitan tres “sexos” para reproducirse leeros “Los Propios Dioses”, de Asimov, (si no lo habéis hecho ya), es una maravilla.

    Saludos!

  28. 30 octubre, 2009 en 18:35

    Carai, no me he enterado de la mitad, pero me parece muy interesante 😀

    Lo que no conozco es el caso de un organismo 3n que precise de otros dos individuos n que aporten una carga n en su proceso de reproducción. Pero el universo es tan grande…

    Ajá, algo así como… ¿esto? o_O

  29. 30 octubre, 2009 en 18:36

    Este comentario debería aparecer más abajo. :S

  30. 30 octubre, 2009 en 19:24

    Hexo el enlace que has puesto no va!

  31. 30 octubre, 2009 en 19:27
  32. 30 octubre, 2009 en 20:13

    Hexo Tampoco conozco ningún caso en el que se requieran tres sexos para dar lugar a un cigoto viable. Pero yo que se, ya no te puedes fiar. Hace tiempo que dejé de dar nada por sentado 🙄

    Manuel, ¿y qué hacéis los microbiólogos para mantener la cordura?

    Javi Oribe. Ese libro lo tengo en mi lista de pendientes, un minipunto más para leerlo 😀

  33. 30 octubre, 2009 en 21:23

    Cnidus ¿y qué hacéis los microbiólogos para mantener la cordura?

    Y a tí, ¿quién te ha dicho que los microbiológos estamos cuerdos? 😀

  34. 31 octubre, 2009 en 14:58

    En reproducción lo desconozco, pero en metabolismo también existen sitemas con 3 participantes o más. Algunos insectos son capaces de degradar determinado compuesto A en un producto B, y viven con dos especies bacterianas endosimbiontes; la primera degrada B en C y la segunda C en D, que es utilizado de nuevo por el insecto.

    Se trata de un ciclo metabólico con tres actores, donde ningno es capaz por sí mismo de utilizar el nutriente (A) para obtener el producto (B).

    Saludos.

  35. jose
  36. 9 noviembre, 2009 en 19:46

    Eureka!!!!
    la inducción a la triploidía se produce mediante la aplicación de choques fríos a los huevos recién fertilizados tanto en Doradas como en rodaballos (imagino que en lubina tambien).

    ¿Podrá la triploidia haberse originado en las Ranas por bruscos cambios de Temperatura en el medio natural?

  37. 9 noviembre, 2009 en 19:53

    Vaya, qué cosa más simple… :O

  1. 7 noviembre, 2011 en 19:18
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