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Especiación en ranas (2): ¡Animalada de poliploides!

5 noviembre, 2009

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No es la primera vez que hablamos sobre ranas y el origen de una nueva especie. Sin ir más lejos, en una entrada anterior, vimos como una especie de ranita arbórea norteamericana llamada Hyla versicolor (con 48 cromosomas) había sido engendrada al menos tres veces en la historia, a partir de la duplicación genética del genoma de otra ranita llamada Hyla chrysoscelis (con 24 cromosomas), lo cual demostraba además que hay mutaciones de muy alto calibre que carecen de consecuencias nocivas. Y de paso vimos como puede evolucionar el comportamiento como secuela de esto.

Xenopus laevis. Animal de laboratorio. Pesadilla de genéticos y ¡Oh my god! Curiosamente, también lo será de creacionistas… (Aunque pueda parecer lo contrario, no es un teleñeco). Crédito: Wikipedia Commons

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Pero lo mencionado anteriormente, todo ello, no solo no es un caso único… Sino que incluso hay ejemplos que exceden el límite de la cordura. Si ya resulta llamativo ver el origen de una sola especie, ¿qué tal conocer el origen de los miembros de todo un linaje? Entremos en el mundo las “ranas de uñas” y su maquiavélica genética…

Antes de seguir es preciso conocer dos conceptos previos: la poliploidía y la alopoliploidía. Si ya estas al día no es preciso que leas esta parte; en caso contrario ¡Empieza cuanto antes!

Los cromosomas son las librerías donde se guardan los genes y todas las células de nuestro cuerpo (salvo excepciones) portan cromosomas en su interior. El juego básico de cromosomas es la ploidía, en cada especie es un número concreto de cromosomas cuyo genérico valor es n. Por norma (salvo excepciones), todas las células de nuestro cuerpo tienen un juego doble de cromosomas, por ello se las llama diploides y se designan como 2n. Esto también ocurre así en la mayoría de los animales y en muchas plantas con flores.

¿Qué es la poliploidía? La poliploidía es el resultado de una mutación, de una alteración genética. Pero no de una alteración cualquiera, sino de una duplicación completa del material genético. Estos organismos con el material genético duplicado no serán diploides, sino poliploides. Y pueden tener un juego de cromosomas cuádruple (4n, tetraploides); séxtuple (6n, hexaploides); décuple (10n, decaploides); etc.

poliploidía

Distintos ejemplos de poliploidía. Las “barras” representan a los cromosomas.

La alopoliploidía también se origina a partir de una duplicación completa del material genético. Sin embargo, hay una diferencia crucial. Los organismos a partir de los cuales se originan los alopoliploides son seres híbridos, que aunque poseen dos juegos de cromosomas en cada una de sus células, cada juego pertenece a una especie diferente. Así por ejemplo, si el genoma del híbrido original se designa como AB (donde cada letra es el juego de cromosomas de cada una de las especies que participaron en la génesis del híbrido), el genoma del alopoliploide será AABB.

alopoliploidía

Modelo típico de alopoliploidía. (1) Producción de gametos de la especie A; (2) Fecundación en la especie A; (3) Producción de gametos en la especie B; (4) Fecundación en la especie B; (5) Fecundación cruzada; (6) Gametos inviables (típico de híbridos); (7) Producción de gametos diploides del híbrido (raro); (8) Fecundación dada entre dos gametos diploides

Y a pesar de lo que digan los creacionistas, ambos fenómenos tienden a producir la evolución de las especies. Aunque digan afirmaciones tales como “no son evolución porque…”:

  • (i) “no se ha realizado según los mecanismos de la evolución: mutaciones al azar del genoma y selección natural“. Lo cual es erróneo, como hemos visto. Vale que la especiación mediada por duplicación genética no es estrictamente darwiniana, si por esta entendemos la especiación intervenida por largos intervalos de tiempo. Pero sí que lo es en el sentido de que está basada en el cambio aleatorio (una duplicación genética es la mutación genética más basta conocida, al fin y al cabo) y el sometimiento a la selección natural (los nuevos organismos han de ser viables y capaces de reproducirse y escindirse de las poblaciones originales). Por otro lado y de todas maneras, la evolución no tiene porque basarse estrictamente en la mutación al azar y la selección natural, otros procesos alternativos también son capaces de provocar la evolución de las poblaciones.
  • (ii) “no ha aparecido información genética nueva“. Lo cual es falso. Dejando de lado que la evolución no es ni precisa de la génesis de nuevos genes para darse (ya que la evolución no es otra cosa que la “variación del conjunto de genes de una población a lo largo del tiempo”), la poliploidía y la alopoliploidía son máquinas de generar nueva información. Al duplicar el material genético permite la evolución independiente de cada uno de los genes duplicados, o el silenciamiento de algunos genes, o provoca modificaciones en los patrones de regulación genética, o afecta al papel de los “elementos saltarines”, puede dar lugar a reorganizaciones cromosómicas completas y cambios funcionales de los cromosomas. Puede alterar el funcionamiento del genoma así como puede provocar la súper-especialización (o subfuncionalización) de diversos genes. Sin olvidar que son causa de rápida evolución y especiación. Incluso hay autores que afirman que la poliploidía es el fenómeno que ha jugado el rol más importante en la evolución de los eucariotas (Ref. 3, 7, 15 y 17).
  • (iii) “no se han generado órganos nuevos“. No es preciso generar órganos nuevos para generar una nueva especie ni  es preciso generar órganos nuevos para evolucionar, sin ir más lejos, entre nosotros, los gorilas, los chimpancés y los orangutanes no hay órganos nuevos. Sin embargo, encontramos modificaciones en los órganos ya presentes. Pero al margen de esto, también encontramos modificaciones que se producen como consecuencia de la poliploidía, que oscilan desde distinta densidad o tamaño celular hasta modificaciones etológicas.
  • (iv) “los propios científicos evolucionistas desechan la idea de que la poliploidía haya tenido impacto en la evolución”. Que tampoco es cierto. Solo hemos de leer las referencias o la bibliografía que acompaña a cada referencia de cada uno de nuestros artículos, incluido este.
Brain Gremlin

Creacionista típico explicando el “porque la poliploidía no es evolución ni ná d’eso”

Y ahora hablemos de bichos 🙂

La familia Pipidae es un grupo bastante estrafalario de ranas con no más de 40 especies. Son anfibios extraordinariamente adaptados a una vida acuática: poseen grandes pies aplanados, un cierto aplastamiento dorso-ventral y una marcada línea lateral (un sistema que les permite detectar presiones y vibraciones del medio acuático). Han perdido la lengua y salvo el género Pipa, además pueden presentar estructuras que recuerdan a “uñas”, razón por la cuál se las conocen como «Ranas de uñas» o «Clawed frogs» en la lengua de Shakespeare. Habitan en medios acuáticos de las zonas tropicales de África y Sudamérica (Ref. 1).

Filogenia Pipidae y Pipa de Surinam

Izquierda. Filogenia de la familia Pipidae. Crédito: (ref. 7). Derecha. La rocambolesca rana pipa de Surinam.

Algunos de estos anfibios son muy conocidos. Sin ir más lejos, Xenopus laevis (Daudin, 1802) es un excelente modelo animal para realizar estudios de toxicología y microbiología, neurología e inmunología, anatomía y fisiología animal, embriología y biología del desarrollo, genética y bioquímica, etc. Sin descontar su gran interés en medicina, farmacia y formación académica (como podréis apreciar en este enlace). Xenopus laevis es un batracio nativo de zonas acuáticas del sur del continente africano. Aunque lamentablemente se ha convertido en una especie invasora en diversos países (Ref. 2).

Precioso Xenopus laevis (Daudin, 1802) albino con sonrisita maliciosa. Seguro no trama nada bueno. Crédito: Xenopus.com

Pero quizás lo más seductor de este animal es su genética. El conjunto de cromosomas de Xenopus laevis delata su naturaleza tetraploide (4n), organizada en 36 cromosomas. Pero no es un caso único, dentro del género Xenopus se conocen 9 especies tetraploides más, todas ellas con 36 cromosomas. Además de otras 5 especies de carácter octoploide (8n), cada una de ellas con un genoma de 72 cromosomas. Por si esto no fuera suficiente, se conocen dos especies dodecaploides (12n), no, no es una errata, hablamos de dos especies cuyo genoma está formado por doce juegos de cromosomas. Son Xenopus longipes y Xenopus ruwenzoriensis y cada una posee un total de 108 cromosomas (Ref. 6 y 7).

Si alguien se pregunta que fue de los animales diploides, sería conveniente decir que en el género Xenopus no se conoce ninguna especie así. La especie diploide filogenéticamente más emparentada con el género Xenopus es Silurana tropicalis Gray, 1864 (otrora Xenopus tropicalis Muller, 1910). Posee 20 cromosomas y como ya dijimos, es diploide. Pero aún así sigue siendo un caso único, porque si en el género Silurana solo se conocen 4 presuntas especies más, solo una de ellas es diploide, las otras tres son tetraploides con 40 cromosomas (Ref. 6 y 7).

Mapa con la distribución de los géneros Silurana y Xenopus. Se incluyen las diferentes especies y su dotación genética (pulsar para ampliar). Crédito: (ref. 6)

Visto este panorama, no es de extrañar que no sea fácil explicar la historia evolutiva de estos animales. Más aún si tenemos en cuenta que, paradójicamente, existen pocas referencias que estudien la biología evolutiva de este taxón. Aun así, lo poco que se sabe es la leche. Para empezar y por llevar la contraria, estas ranas no exhiben un arbusto filogenético. Sino una red.

Filogenia y Evolución Xenopus y Silurana

Árbol filogenético de los géneros Xenopus y Silurana. Como puede apreciarse, existen diversos nodos, puntos donde han existido eventos de hibridación y posterior especiación o alopoliploidía (hibridación y duplicación genética) y consecuente especiación. Las líneas azules delimitan el origen de octoploides y las violetas de dodecaploides, a menudo por alopoliploidía. Crédito: (ref. 7)

Al menos hay un respeto mínimo. El género Silurana forma un linaje independiente desde su origen y sus  miembros tetraploides parecen haberse originado una sola vez en la historia y por duplicación genética, lo cual es de agradecer (Ref. 6 y 7).

Las Xenopus son más cochinas. El antepasado original, hoy extinto, debió de ser un animal diploide (2n) con 18 cromosomas. Según la explicación más parsimoniosa ofrecida por Ben J. Evans, biólogo de la Universidad de McMaster (Ontario, Canadá), este antepasado originaría al menos dos especies que por alopoliploidía engendraron el tetraploide ancestral de todos los Xenopus modernos. Así, la tetraploidía como mínimo se ha dado una vez en la historia de este linaje. Con la octoploidía es diferente, ya que se sospecha que se ha dado al menos tres veces independientemente. Y la dodecaploidía hubo acontencido dos o tres veces por su cuenta, según si consideramos o no como especie a Xenopus cf. boumbaensis (Ref. 7).

Diferentes especies del género Xenopus, salvo una, de izquierda a derecha: X. tropicalis (Ahora Silurana tropicalis, 2n), X. laevis (4n), X. wittei (8n) y X. ruwenzoriensis (12n). Crédito: Bioescience.org

Como demostración de que la poliploidía sí puede ser una importante fuerza evolutiva, capaz de conducir a la génesis de nuevas especies, nos encontramos con que estos animales presentan barreras genéticas que deben ser tenidas en cuenta: son barreras del tipo post-reproductivas, donde los machos híbridos tienden a ser estériles y las hembras híbridas sufren de una fertilidad reducida y altamente variable, muy inestable (Ref. 7, 13 y 14).

Este fenómeno crea un panorama que es ideal para el modelo presentado por Bens J. Evans para explicar la evolución de este linaje de ranas. Según este modelo, las hembras híbridas (tetraploides), tienen una fertilidad mermada, pero aun así son capaces de producir algunos huevos mutantes de carácter tetraploide (Ref. 7).

Estos huevos han de ser fecundados, pero no por sus machos híbridos (tetraploides), ya que son más estériles que un zapato; sino que esta tarea ha de llevarla a cabo cualquiera de los machos parentales (de una de las especies que en su día engendraron estos híbridos). Como resultado de esta fecundación tendremos huevos híbridos hexaploides (6n). Los animales nacidos de estos huevos poseeran una fecundidad variable en los machos y reducida en las hembras (Ref. 7).

Ahora repetimos el proceso anterior, pero con las hembras híbridas hexaploides (6n) nacidas de estos últimos huevos. En este caso, es ahora el macho de la otra especie progenitora quien ha de fecundar los nuevos huevos del híbrido hexaploide. Como resultado, nacerá toda una nueva generación de animales octoploides (8n) con la fecundidad totalmente recuperada (Ref. 7).

Los dodecaploides (12n), por su parte, se originan de forma parecida, aunque su genoma es fruto de la “fusión” del genoma de una especie tetraploide (4n) con el de una especie octoploide (8n) (Ref. 7).

Modelo del origen de los poliploides mediado por hibridación. Crédito: (ref. 7)

Según los estudios moleculares, no hay ninguna duda de que los géneros Silurana y Xenopus son géneros hermanos. Sin embargo, no es fácil datar su aparición. Se ha estimado que el ancestro de todos los Xenopus tuvo su origen entorno a 50.5 y 81.3 millones de años, cuando todo el ecuador del continente africano, incluyendo el desierto del Sahara, era un bosque tropical (estas condiciones de pluviselva permitieron la expansión de estos anfibios en el continente) (Ref. 6).

Más tardíamente surgiría el ancestro de todos los Xenopus modernos, cuya aparición se sospecha que tuvo lugar entre 31.8 y 54.6 millones de años, desde entonces, la posterior pérdida del bosque y su sustitución por la sabana y el desierto llevó al aislamiento de las distintas poblaciones, conllevando la posterior especiación de las poblaciones de tetraploides repartidas por el continente africano (Ref. 6).

Sin embargo, los fósiles de Xenopus descubiertos en Sudamérica (Brasil y Argentina) podrían retrasar el origen de este grupo hasta antes de la fragmentación del antiguo supercontinente de Gondwana, hace unos 130-140 millones de años (Ref. 11). Otros autores no están de acuerdo, tras revisar los fósiles afirman que estos no son de Xenopus, sino un género diferente y emparentado que evolucionó de forma independiente en Sudamérica (Ref. 4 y 6). Lo cual reconcilia el registro fósil con los estudios moleculares (Ref. 6). Por otro lado, los fósiles de Xenopus hallados en Yemen (Península Arábiga) y datados en el Oligoceno tardío (hace unos 25 millones de años aproximadamente), muestran que estos organismos en el pasado fueron bastante similares (mas no idénticos ni mucho menos) a sus representantes modernos y que además tuvieron una distribución mucho mayor que la actual (Ref. 11 y 12).

Durante el Pleistoceno (los últimos 1.8 millones de años) los cambios en las condiciones ambientales alteraron la distribución de las especies forestales de Xenopus, promoviendo la interacción e hibridación de especies que estaban adaptadas a distintos hábitats y altitudes al reunirlas en refugios naturales. Es llamativo que los linajes de octoploides y dodecaploides se hallen en estos refugios. Algunos autores sospechan que fué en estos lugares donde se promovieron los fenómenos de alopoliploidía y especiación. Sin embargo, otros autores afirman que no es así, basándose en estudios moleculares plantean que estas áreas en realidad son un sumidero de especies, no una factoría de especies. En fin, el debate continúa (Ref. 6).

Fósiles de Xenopus arabiensis, descubierto en Yemen, datado en 25 millones de años, Oligoceno tardío (pulsar para ampliar). Crédito: (ref. 11)

Y ya que estamos, ¿cuál ha sido el efecto de la poliploidía en este grupo?

La respuesta se la debemos a los estudios centrados sobre los efectos evolutivos que conlleva la duplicación de genes. Es de aceptación general que cuando un gen se duplica, es presumible que la Selección Natural pueda relajar su presión sobre una de las copias. Esto se debe a que siempre que mantengamos una copia funcional del gen, la otra copia no es “imprescindible”, de modo que puede ser “libre” (ojo, comillas) de mutar cuanto quiera.

Con el paso del tiempo muchos de estos duplicados podrían acumular mutaciones hasta: (i) perderse para siempre al convertirse en pseudogenes y/o (ii) convertirse o resucitar como genes más especializados o con nuevas funciones. Ahí radica la importancia de la duplicación genética como proveedora de nuevo material para la innovación genética y evolutiva.

Respecto a este tema, en Xenopus laevis se han visto varias cosillas interesantes. Los primeros estudios moleculares, realizados con proteínas llamadas globinas, confirmaron el carácter alopoliploide de varias especies de Xenopus (Ref. 5). Publicaciones de mayor amplitud, que abarcaron 17 genes diferentes, concluyeron que tanto los genes como sus copias estaban sometidas por igual a la presión de la selección natural (Ref. 9)… Un momento, ¿por igual? ¿es que no hay tal relajación de la Selección Natural como estaba previsto?

No exactamente. Con el tiempo se refinan las técnicas y los protocolos de investigación. Trabajos más modernos desvelan que en nuestra ranita si existe tal relajación genética, hasta el punto de que entre un 50 y un 75% de los genes duplicados habían perdido una de sus copias. Como resultado de esto, las copias supervivientes estaban tan sometidas a la Selección Natural como cualquier otro gen común (Ref. 8).

Renacuajos de Xenopus sp. en distintas fases de desarrollo.

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El panorama era distinto para aquellos genes duplicados que aún conservaban ambas copias funcionales. Cuando ambos duplicados se compararon con su propia versión presente en la rana diploide Silurana tropicalis (=X. tropicalis), se vió que los duplicados habían sufrido o una notable aceleración evolutiva o, por el contrario, una relajación en la presión de la selección natural (Ref. 8).

Y no solo eso. También había algunos duplicados que tenían ambas copias sometidas por igual a la selección natural. Estos duplicados, además, presentaban secuencias tan parecidas que podríamos decir que sintetizaban la misma proteína; y lo que es más, esta proteína su vez era muy parecida a su equivalente sin duplicar presente en S. tropicalis (Ref. 8).

Lo cuál no es en principio muy lógico ¿Para qué tener dos copias iguales de lo mismo? ¿Dónde estaba el truco? Bueno, el truco residía en el hecho de que entre una copia y otra, sí que había diferencias, pero a otro nivel. Descubrieron que entre ambos duplicados existían diferencias que residían en sus niveles de expresión (es decir, en cuanta proteína había de ser sintetizada), en cuando debían expresarse y en los tejidos donde esta expresión debía tener lugar (Ref. 8).

En otras palabras, los duplicados, aunque no variaban considerablemente su función, sí cambiaban notablemente con qué intensidad, cuándo y dónde debían de realizar esa función. En definitiva, estamos viendo una súper-especialización de los genes (Ref. 8).

Diferente expresión en renacuajos de los genes duplicados de genes de Xenopus laevis y la versión única del mismo en Xenopus tropicalis (= Silurana tropicalis) (pulsar para ampliar). A la izquierda tenemos el nombre el gen, en la parte superior si se trata de la copia (a), la copia (b) o el gen presente en Silurana. Crédito: (ref. 8)

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Curiosamente esto apoya la sospecha de que fue la ancestral multiplicación del complejo de genes Hox en los animales (tanto en invertebrados como en vertebrados), lo que permitió la especialización de este complejo al permitirle desarrollar distintos momentos de expresión en diferentes tejidos de actuación. Siendo probable que esto además, favoreciera el rápido incremento de complejidad de los animales, en especial, durante el periodo Cámbrico (Ref. 10).

Implicación de los genes Hox y su multiplicación en la evolución de los artrópodos. La especialización de cada copia del complejo, con silenciamiento de algunas partes y activación de otras, resultaría en el incremento de complejidad del organismo. Crédito: (ref. 10)

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Pero no solo los genes ayudan a estudiar la evolución de un grupo de organismos. También sus parásitos. El género Xenopus es parasitado por hasta 29 géneros distintos de “bichos”, incluyendo protozoos y animales (sobre todo platelmintos). Un género habitual y residente de la vejiga urinaria es Protopolystoma (Ref. 16).

Platelminto Protopolystoma xenopodis, de la clase Monogenea. Crédito: North-West University

Por lo que se ha visto, los Protopolystoma son tan exclusivos de Xenopus que son incapaces de infectar al género hermano de este, Silurana. No solo eso, también son muy específicos, lo suficiente como para haber evolucionado a la par que las distintas poblaciones de Xenopus, ya que como buenos parásitos, no se han separado de ellas a lo largo de su historia evolutiva. De ese modo, si las poblaciones del hospedador se escinden, también lo hacen las del parásito; si las poblaciones del hospedador se fusionan, también lo hacen las del parásito. Y si con todo ello las poblaciones de Xenopus evolucionan, también evolucionan las del parásito (Ref. 16).

Y este caso es un ejemplo majete. Para facilitar las cosas, consideremos las especies de Protopolystoma cómo letras: A, B, C, D, E y F. Visto así, se ha observado que el linaje tetraploide de X. fraseri es infectado por A y B. Por su parte, el linaje tetraploide de X. laevis es infectado C y D (Ref. 16).

Sin embargo, el origen de X. wittei incluye fenómenos de hibridación entre los linajes de X. fraseri y X. laevis. Y curiosamente, X. wittei es infectado por B y C. Mientras tanto, X. vetistus tuvo un origen similar, siendo infectado, vaya casualidad, por C. Por si fuera poco E y F infectan respectivamente a poblaciones orientales y occidentales de X. muelleri, poblaciones distintas y alejadas para variar. Además, los estudios moleculares separan al linaje de X. muelleri de los linajes de X. fraseri y X. laevis desde muy tempranamente (Ref. 16). Resumiendo, la evolución de los parásitos se superpone con la de sus hospedadores ;o)

Filogenia de Protopolystoma

A.- Distintas especies de Protopolystoma y especies de Xenopus a las que parasitan. B.- Relaciones de parasitismo de Protopolystoma entre especies tetraploides y octoploides de Xenopus. Crédito: (ref. 16)

El género Xenopus es interesantísimo desde un punto de vista evolutivo, no tiene reparos para enseñarnos la huella de notables fenómenos de especiación (incluso lejanos en el tiempo) y la gran capacidad de los organismos para fabricar el gérmen de nuevos genes. Fenómenos que podemos ver y corroborar hoy día. Sin embargo, como siempre digo, aún queda mucho por investigar.

[continuará…]

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Entradas relacionadas:

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BONUS TRACK. Unas preciosas Xenopus mostrando sus habilidades. Luego la gente va y se queja del “diseñoide” del ornitorrinco xD

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REFERENCIAS

  • Más referencias sobre biología evolutiva y general de Xenopus, aquí y acá.

  1. 5 noviembre, 2009 en 11:56

    Interesantísimo artículo, enhorabuena, otro para el Cnidus Journal. Muy simpáticas alguna de las imágenes, esa rana que acompaña la taxonomía de los Pipidae, ¿ha sido pisada por algún excursionista? 😀

    Sobre la opinión de los creacionistas, déjala estar. Algunos incluso llegan a afirmar que el nylon no es orgánico 😀
    Es como hablar de geometría a personas que ni siquiera conocen las reglas de aritmética básica. ¡Y encima piden un debate en la sociedad!
    😦

  2. CHRISTOPHER ALZA CALVO 602
    5 noviembre, 2009 en 22:31

    ME PARECE QUE LA DUPLICACION DE LAS RANA ES SUPER COMO CAMBIAN DE FORMA FACIL ES SUPER FANTASTICO

  3. 6 noviembre, 2009 en 0:07

    Jo, he gozado como un enano leyendo el post. Lo he dejado para lo último porque sabía que iba a ser buenísimo y quería leerlo despacio. Tenía curiosidad por ver estas ranas africanas que nos había recomendado Jose, pero no me imaginaba algo así. La verdad es que estoy impresionado.

    Por comentar todo un poco, me ha sorprendido mucho la afirmación de que los humanos no poseemos ningún organo nuevo que no tengan los chimpancés. Los primeros que se me han venido a la cabeza han sido el clítoris y el hueso hioides (implicado en el habla). Pero lo he buscado, y efectivamente, los chimpancés ya los tenían. Sumamente curioso. El que no haya ni un solo órgano nuevo (por mínimo que sea) entre las dos especies debe significar algo, ¿verdad? 😉

    Además coincido en que el Xenopus laevis de la foto es realmente precioso. 🙂

    Impresionante el arbol-red filogenético. Tenemos suerte de que sólo sea la hipótesis más parsimoniosa. 😀

    Brillante la comparación con la hipótesis de la duplicación de los genes Hox en el Cámbrico como modelo de una evolución acelerada.

    Yo añadiría que tanto la aceleración de la adaptación al medio que vemos en algunos genes como la relajación de la presión de la selección natural en otros, (ambos como consecuencia de la redundancia que conlleva la duplicación del genoma) producen evolución acelerada. Las dos. Porque la relajación de la selección natural produce también evolución acelerada, aunque sea neutra en términos adaptativos, y por tanto normalmente menos vistosa. 😉

    Mmm… no me atrevo a preguntar si entre los parásitos hay también poliploides. 😀

    Y por último, ¿Cómo que las Xenopus del vídeo no son elegantes?!
    Si son como ver a Grace Kelly bailando, pero en rana!! 😆

  4. 6 noviembre, 2009 en 0:49

    Jeje, arigato (gracias)! 😀

    Manuel, pues échale un ojo al comportamiento reproductor de la Pipa de Surinam, vas a pensar inmediatamente en el “creacionista” del artículo. Y respecto a los mismos, no se, ha sido para pinchar un poco 🙄

    Christopher, me alegro de que te haya gustado 😉

    Rano, respecto a los órganos nuevos, no descartaría que alguno pueda habérseme pasado (en tal caso me encantaría saberlo, algún músculo, algún hueso tal vez). pero nu se, a grandes rasgos los parecidos son más razonables y ahora más que nunca apostaría sobre todo por las rutas de desarrollo para conseguir grandes cambios. Pueden obrar milagros las jodias 🙄

    Por cierto, si os fijais en el vídeo veréis como unas verruguitas recorriendo la lisa piel de las Xenopus, como una línea con más curvas que una carretera de montaña. Es la línea lateral esa de las narices… y eso también lo tienen los peces.

    Mmm… no me atrevo a preguntar si entre los parásitos hay también poliploides. 😀

    ¿Apostamos? :mrgreen:

  5. 6 noviembre, 2009 en 1:53

    Muy bueno Cnidus! Para variar… 😉
    En cuanto a los órganos nuevos en humanos con respecto a los chimpancés, se me ocurren las cuerdas vocales, no? No es que sea un órgano como tal, pero ya es una diferencia. Y si no recuerdo mal ellos no pueden tenerlas porque tienen la laringe muy elevada, como los bebés humanos al nacer.
    Lo dicho, muy interesante. Esperaremos con ansia el próximo número del Cnidus Journal.

  6. 6 noviembre, 2009 en 13:58

    No, no, Gonn, creo que las cuerdas vocales tampoco son un órgano nuevo. Lo que cambia es fundamentalmente su localización y función. 😉

    http://www.elboomeran.com/blog-post/6/3188/demetrio-pin/evolucion-segun-el-instinto-del-habla-2/

    Saludos.

  7. 7 noviembre, 2009 en 14:13

    Algún dia le diré a alguien con orgullo que yo ya leía los artículos de Cnidus desde que empezó en el blog. 😄

    Vaya pedazo de lección de biología.

    ¿Cómo es que molan tanto las ranas y son tan simpáticas? Si es que parecen personitas, un poco tontitas, pero muy graciosas. Aunque la rana esa blanca y gorda da un poco de grima. 😄

    Saludos.

  8. 7 noviembre, 2009 en 23:54

    Algún dia le diré a alguien con orgullo que yo ya leía los artículos de Cnidus desde que empezó en el blog. 😄

    Joer que exageraos 😆

    Es que las ranas son muy majas, a ver si pronto alguna cosilla indirectamente relacionada 🙄

  9. 10 noviembre, 2009 en 0:20

    Nunca te acostarás sin saber una cosa más…
    Muchas gracias rano. Supongo que alguna vez me lo contaron en clase de antropología, pero como ahora vivo para las bacterias…
    Saludos!

  10. jc
    10 noviembre, 2009 en 19:34

    Hola a todos

    Solo escribo para comentar que, sin entrar en cuestiones de cromosomas y demas, en las librerias este mes (en España) podeis encontrar un articulito muy interesante relacionado tambien con la especiación de 2 especies de anfibios de norteamerica. Son 2 salamandras que coinciden en buena parte de su distribución y cada una con varias subespecies en contacto. Lo curioso es que cada una es un ejemplo distinto de mecanismo evolutivo.
    Lo podeis encontrar en el Quercus, que por cierto este mes es un especial Darwin.

  11. 10 noviembre, 2009 en 23:22

    Interesante, a ver si le echo un ojo.

    Muchas gracias! 😀

  12. jose
    24 noviembre, 2009 en 17:46

    léete esto cnidus.

    “The researchers also uncovered evidence that maize strains are creating new genes and losing others. For example, at least 180 of B73’s genes are missing from another strain of corn known as Missouri 17 or Mo17. In fact, thousands of pieces of DNA found in one strain are completely missing from the other

    (y me parto con el estilo de escribir de la tía, pero eso es otro tema)

  13. 24 noviembre, 2009 en 17:54

    ¿Por qué será que no me sorprende tanto? 😀

  14. jose
    24 noviembre, 2009 en 18:07

    coño…

  15. pulsa juara.com
    26 noviembre, 2009 en 3:12

    Hii.. your article is good….and interesting……

  16. 26 noviembre, 2009 en 10:01

    …and your commercial URL has been deleted, sorry 😀

  17. argamasa
    7 diciembre, 2009 en 22:18

    En tu post dices esto:

    (iv) “los propios científicos evolucionistas desechan la idea de que la poliploidía haya tenido impacto en la evolución”. Lo cual es descaradamente falso también. Solo hemos de leer las referencias o la bibliografía que acompaña a cada referencia de cada uno de nuestros artículos

    Pero sin embargo hay evolucionistas que se oponen a que esto sea un mecanismo evolutivo:

    “La proposición de que la evolución a larga escala ha ocurrido vía duplicación de genes se contradice con numerosas líneas de evidencia. Pocas evidencias existen actualmente para apoyar la creencia de que la duplicación de genes es una fuente significativa de nuevos genes, apoyando la conclusión de un evolucionista molecular de la Universidad de Carolina del Sur de que los científicos “no pueden probar que la [duplicación del genoma] no ocurrió, pero [si lo hizo], no tuvo un gran impacto. … Para mí es un tema muerto.”

    Levin, D.A., The Role of Chromosomal Change in Plant Evolution, Oxford
    University Press, NY, ref. 19, p. 146., 2002.

    […..]

    According to Hughes, ‘Everything
    we’ve looked at [fails to] support the hypothesis.’

    Pennisi, E., Gene duplications: the stuff of evolution? Science 294:2458–
    2460, 2001.

  18. 7 diciembre, 2009 en 22:27

    argamasa,

    Pues tu referencia ni siquiera dice que la duplicación genética NO sea un mecanismo evolutivo… Sino que su impacto no es demasiado significativo, que no es lo mismo. 😉

    Y lástima que no pueda acceder a la referencia completa para leerla en condiciones, en Google Books el libro se me corta por la página 50. Y no suelo fiarme de las referencias de esa índole… el contexto, preciso del contexto. Es raro que de un libro de más de 200 páginas solo tengas ese mero parrafo.

    Y… si no te fias, leete las referencias que acompañan a esta entrada. Qué para eso están. Te valen la 8, la 9, la 15 y la 17 solo para entrar en calor. Luego la 3 y 7. Y cuando te canses te proporciono más artículos.

    Lo más raro es que digas eso en una entrada donde es la duplicación genética la protagonista a la hora de generar nuevas especies de ranas… ¿No has caído en eso? Es una entrada en la que la génesis de nuevas especies está documentada. ¿No me dirás que solo te has quedado en ese párrafo?.

  19. 7 diciembre, 2009 en 22:36

    Argamasa, a ver si he entendido bien tu razonamiento. ¿Me estás diciendo que a partir de una cita que es usada en algunos debates entre creacionistas, por ejemplo aquí http://www.burbuja.info/inmobiliaria/otras-burbujas/124802-podrias-explicarme-algo-sobre-la-evolucion-de-las-especies-55.html, y que no sé si realmente está bien traducida (llevo mucho visto en esto) contradice que la duplicación génica tenga algún valor en la evolución?. Bueno aquí tienes algunos cientos de artículos que opinan lo contrario: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/sites/entrez (escribir gene duplication and evolution en el botón “search”). Este es el primero: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19956626?itool=EntrezSystem2.PEntrez.Pubmed.Pubmed_ResultsPanel.Pubmed_RVDocSum&ordinalpos=1

  20. cyn
    4 marzo, 2010 en 17:09

    HOLA!
    TE QUERIA DAR LAS GRACIAS POR ESTE ARTICULO, ES MUY INTERESANTE Y ME SIRVIO DE MUCHO PARA UN TRABAJO DE ESPECIACION POR HIBRIDACION.
    GRACIAS!!!

  21. CYN
    4 marzo, 2010 en 17:13

    Y EN CUANTO A LA POLIPLOIDIA COMO PARTE DE LA EVOLUCION YO TE APOYO, TE RECOMIENDO MUCHO EL ARTICULO DE “Speciation: Introduction”.
    TE DA UN POCO MAS ADETALLE EL POR QUE SE TOMA COMO MECANISMO EVOLUTIVO ; ADEMAS QUE TE HBLA DE OTROS.
    DE NUEVO GRACIAS

  22. 5 marzo, 2010 en 0:23

    Muy graciosa la broma, Argamasa. 😀

    Pero ahora vamos a contar la verdadera historia paso por paso de cómo se fabrica un embuste creacionista. El tuyo nace y evoluciona del siguiente modo:

    1) Fuente original:

    http://creation.com/does-gene-duplication-provide-the-engine-for-evolution

    El autor es Jerry Bergman, que no es un científico reconocido, sino un creacionista YEC ido de la olla al que no conocen ni en su pueblo. Y la frase textual de Jerry en esa página creata dice lo siguiente:

    “The proposition that large scale evolution has occurred via gene duplication is contradicted by numerous lines of evidence. Little evidence currently exists to support the belief that gene duplication is a significant source of new genes, supporting one University of South Carolina molecular evolutionist’s conclusion that scientists can not ‘prove that [genome duplication] didn’t happen, but [if it did], it didn’t have a major impact. … For me, it’s a dead issue’.10 ”

    El “evolucionista” de Carolina del Sur autor de las extrañas palabras del final no es identificado. La referencia 10 no lleva a ninguna parte, aunque por error podría pensarse que la referencia 10 llevaba a: Pennisi, E., Gene duplications: the stuff of evolution? Science 294:2458–2460, 2001. Obviamente no es así. Basta con teclear el “volver a texto” para darse cuenta de que Pennisi no tiene nada que ver con esa frase, sino con otra anterior.

    En realidad Pennisi es citado en 10 como respaldo a la idea de Kellis: “Kellis et al., agree that ‘whole-genome duplication followed by massive gene loss and specialization has long been postulated as a powerful mechanism of evolutionary innovation’”

    ¿Y Levin? El mismo Jerry un poco antes también nos dice que:

    “Conversely, polyploidy in plants is very common and can, in many circumstances, benefit the plant, although few researchers argue that it plays a significant role in large scale evolution (ref 19, Levin, D.A., The Role of Chromosomal Change in Plant Evolution, Oxford University Press, NY, p.134, 2002.).”

    Y por último, como curiosidad, la frase “According to Hughes, ‘Everything we’ve looked at [fails to] support the hypothesis.” Es de Jerry citando a Pennisi que a su vez cita a Hughes. Por supuesto, después de esa cadena y teniendo en cuenta que es una frase corta sacada de contexto, es casi imposible saber a qué demonios se refiere.

    En resumen, en la fuente original los argumentos contra la evolución salen exclusivamente de boca del alocado Jerry, mientras que el reconocido científico Levin solo aparece como una autoridad “oficial” que respalda la idea (contraria a Jerry) de que prácticamente ningún investigador discute el hecho de que la poliploidía juega un significativo papel en la evolución a larga escala de las plantas.

    En esa misma fuente original Pennisi es citado también como autoridad “oficial” contraria a las ideas de Jerry, como un científico que respalda la idea comunmente aceptada de que “la duplicación del genoma seguida por pérdida masiva de genes y especiación ha sido largamente postulada como un poderoso mecanismo de innovación evolutiva”.

    Bien. Pasamos a la fase 2.

    2) El texto de Jerry comienza a circular por los foros de discusión creata, donde poco a poco va acumulando erratas y perdiendo frases hasta llegar a ser algo parecido a esto:

    http://forums.carm.org/v/showpost.php?p=5890094&postcount=2

    Y en ese momento alguien que no ha leído la fuente original lo traduce al castellano produciendo aún más errores de interpretación. Se puede seguir el rastro y la evolución en internet hasta llegar al producto final, el texto copypasteado de Argamasa, que se reproduce como los malos virus. Y en esta fase final…

    3) El copypaste del loro.

    argamasa :

    …sin embargo hay evolucionistas que se oponen a que esto sea un mecanismo evolutivo:

    “La proposición de que la evolución a larga escala ha ocurrido vía duplicación de genes se contradice con numerosas líneas de evidencia. Pocas evidencias existen actualmente para apoyar la creencia de que la duplicación de genes es una fuente significativa de nuevos genes, apoyando la conclusión de un evolucionista molecular de la Universidad de Carolina del Sur de que los científicos “no pueden probar que la [duplicación del genoma] no ocurrió, pero [si lo hizo], no tuvo un gran impacto. … Para mí es un tema muerto.”

    Levin, D.A., The Role of Chromosomal Change in Plant Evolution, Oxford
    University Press, NY, ref. 19, p. 146., 2002.

    […..]

    According to Hughes, ‘Everything
    we’ve looked at [fails to] support the hypothesis.’

    Pennisi, E., Gene duplications: the stuff of evolution? Science 294:2458–
    2460, 2001.

    Glorioso!!

    El pobre Levin es designado como autor de las chorradas que en realidad ha escrito Jerry, y gracias a esa frase que no es suya pasa a ser un “evolucionista” que es citado en todas las páginas creatas diciendo todo lo contrario de lo que realmente defiende en su libro. 😀

    La frase de Jerry que cita a Pennisi que cita a Hughes se pone a continuación para dar más realce, sin avisar que es la cita de la cita de una cita, obviamente. 😀 😀

    Y para remate el pobre Pennisi a su vez es puesto como última autoridad que supuestamente respalda las dos anteriores, cuando no tiene nada que ver con lo que hay escrito en ellas, según se aprecia claramente en la fuente original. 😀 😀 😀

    Y…
    el colofón de la historia es ver a Cnidus extrañado buscando donde demonios puede haber dicho Levin una frase tan rara… 😆 😀 😀 😆

    PD: Mentir y difamar es pecado, Argamasa. Si quieres enterarte de algo (y ser una buena persona) tira a la basura los disparates de esos panfletos creatas y lee a los autores que citas antes de decir barbaridades sobre ellos. No es tan difícil comprobar que las ideas de Levin son radicalmente distintas a lo que tú estás planteando. Compruébalo tú mismo:

    http://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=7nsQhHGxjDYC&oi=fnd&pg=PA3&dq=Levin,+D.A.,+The+Role+of+Chromosomal+Change+in+Plant+Evolution,+Oxford&ots=-FEOssEwTc&sig=tMrFsY3YPcd6EBKrDz_QFIP7XD0#v=onepage&q=&f=false

    http://www.amjbot.org/cgi/reprint/91/4/621.pdf?ck=nck

    Saludos. 😉

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