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La Ley de la Evolución

24 noviembre, 2009

Si la evolución es tan cierta como dicen, ¿por qué es una Teoría y no una Ley?. Bueno, de hecho la evolución es tan solo una teoría“…

¿Cuántas, pero cuántas veces han llegado esas frases a nuestros oídos? ¿Cuántas veces han sido plasmadas en libros de propaganda y en páginas güeb de dudosa calidad? ¿Y cuántas veces hemos puesto los ojos en blanco y pensado “ya estamos otra vez…”? Parece ser que en el movimiento creacionista y tendencias afines (como el Diseño Inteligente); desvirtuar las ideas de su contexto original y mezclarlas con ingredientes “de diversa índole” es una práctica recurrente.

Tal día como hoy se cumplen 150 años desde la publicación del libro “El Origen de las Especies por medio de la Selección Natural“, obra del naturalista británico Charles Darwin. Lo cual sentó como una ducha de agua fría a mucha gente. Desde entonces han sido vistas críticas a la Biología Evolutiva de todos los tipos.

Quizás una de las más curiosas y gastadas, y cansinas, es aquella en la cual el personal pide una Ley de la Evolución… ¡Pues bien! ¡Qué no se preocupen! ¡Aquí y ahora le vamos a enseñar esa Ley tan buscada! E incluso se la vamos a describir matemáticamente. Total, los biólogos disponen de ella desde hace más de un siglo… El problema es que no se le ha publicitado como debiere fuera del mundo académico.

Dentro del marco científico tenemos tres cosas muy diferentes: los hechos, la descripción de esos hechos y las explicaciones dadas a esos hechos.

Discusiones filosóficas aparte, ya que nos vamos a mover en la esfera de lo científico y nos vamos a acotar a lo que se describe dentro de la misma, podríamos decir que los hechos son aquellos eventos que son al margen de nuestra existencia. Están ahí y nosotros nos topamos con ellos, cuando sucede esto, hacemos algunas cosas. Los científicos optan por describirlos y explicarlos.

Estas descripciones de los hechos serán, lógicamente, realizadas según un criterio humano. Si fuéramos somormujos los describiríamos dentro de los límites, posibilidades y criterios de los somormujos. Estas descripciones no son otra cosa que las Leyes, una formulación basada en palabras o en el lenguaje matemático que pretende decir cómo se comporta un fenómeno en un contexto dado y preciso. Esto último es fundamental, sin contexto, sin precisión en los términos elegidos, no hay Ley que valga. Y tal es así que si los somormujos contaran con científicos que también formularan Leyes, si las contextualizáramos correctamente, tanto sus Leyes como las nuestras coincidirían.

Y distinto a lo anterior, son las hipótesis, los modelos y las teorías científicas. Los tres términos anteriores se refieren a, en un orden creciente de certeza, la explicación de cómo debe ser la naturaleza íntima de un hecho, por qué lo describimos de ese modo y no otro, así como el intento de resolver el origen de tales eventos. En definitiva, son una explicación de nuestro mundo, cotidiano o menos cotidiano. Y de todas las opciones anteriores la que tiene mayor grado de certeza es la Teoría Científica, que vienen a ser aquellas explicaciones que han soportado todos los envites de aquellos que han intentado refutarlas, o en otras palabras, las teorías científicas son aquellas explicaciones que han sido corroboradas continuamente hasta el día de hoy y no desmentidas por los sucesivos descubrimientos. Si bien, en la práctica, parece ser que el término teoría también se emplea casi como sinónimo de modelo, una explicación seria con bastante poder explicativo, sin el carácter tan especulativo de la hipótesis y apoyada o en múltiples hechos o en un potentísimo aparato matemático (mientras espera de recibir evidencias  a favor o en contra).

Simpático esquemita del método científico 😀 1.- Observa tu mundo; 2.- Planteate preguntas; 3.- Planifica un experimento; 4.- Hazte con el instrumental adecuado; 5.- Consulta una bibliografía como FSM manda!; 6.- Organiza la información obtenida; 7.- Consulta varias fuentes; 8.- Experimenta y pon los resultados a prueba con el análisis estadístico pertinente; 9 y 10.- Acepta o rechaza tu planteamiento inicial en función de los resultados, propón nuevas cuestiones y vuelta a empezar... Crédito: Cientec

De ese modo, en el campo de la Biología Evolutiva tenemos las tres cosas.

La primera de ellas es el hecho, el hecho indiscutible de la evolución. Está claro que los seres vivos cambian a lo largo del tiempo, que no son tan estables como algunos imaginan, que no existe un tipo único sino un gradiente en los seres vivos, que antaño existieron seres muy distintos a los de ahora y que a nivel general seres totalmente dispares pueden tener un grado de semejanza tal que asustaría al más pintado, desde el nivel bioquímico hasta el anatómico o ecológico. No solo eso. En la práctica agraria de los últimos milenios, en el mundillo de los aficionados a tener bichos domésticos y en los laboratorios de microbiología de todo el planeta, esto es pan de cada día.

En segundo lugar tenemos las múltiples explicaciones que han surgido en torno a este hecho. Podríamos recordar a Jean-Baptiste Lamark, pero también a Charles Darwin o a Alfred Russel Wallace; a Aldous Leonard Huxley o a Theodosius Dobzhansky; a Richard Dawkins, Stephen Jay Gould, Motō Kimura o Lynn Margulis, entre otros muchos. Todos ellos aportaron bases y conocimientos para intentar comprender cómo funciona ese fenómeno conocido como Evolución. La Biología Evolutiva descansa sobre hombros de gigantes.

Finalmente, tenemos las Leyes. Una fórmula descriptiva de un fenómeno determinado. Los creacionistas están encabezonados en qué si la “evolución es tan chachi-guachi debe ser una Ley“; y ya vemos que en ciencia hay planteamientos tan o más importantes que las leyes mismas. Y además, la evolución es mucho más que eso. Pero aún así quieren, desean, anhelan o incluso rezan por ver una Ley de la Evolución… ¿O solo lo dicen para incordiar? En cualquier caso, señoras, caballeros, platelmintos, muones, he aquí ante vuesas mercedes, la Ley de la Evolución:

En una población de elevado número de individuos, con reproducción aleatoria entre ellos y sin que actúe ninguna fuerza evolutiva, las proporciones de los alelos de un gen se mantienen estables, generación tras generación.

Formulada matemáticamente, en su forma más sencilla, se representa así:

(p + q)2 = p2 + 2pq + q2 = 1

Mola, ¿eh? 😀

La definición y la fórmula que hemos presentado es la famosa Ley de Hardy-Weinberg, también llamada Principio de Hardy-Weinberg o Equilibrio de Hardy-Weinberg; en honor a sus descubridores. Su función primordial es describir si una población de organismos está evolucionando o no, pero no seamos tan raudos.

Este es otro de esos llamativos casos de la actividad científica en los que los descubrimientos convergen por pares casi al mismo tiempo. Esta Ley, o Principio, como gusten llamarla, fué formulada por primera vez y casi al mismo tiempo por el matemático británico Godfrey Harold Hardy y el médico alemán Wilhelm Weinberg, a inicios del siglo XX,  concretamente en el año 1908:

  • Wilhelm Weinberg (1862-1937) fue un pionero en el estudio de los gemelos y de cómo se conjugaban el ambiente y la herencia para originar lo que nosotros conocemos como fenotipo. Ideó por su cuenta lo que posteriormente será recordado como la Ley de Hardy-Weinberg, lo cual fue mostrado al gran público el 13 de Enero de 1908, ante la Verein für väterlandish Naturkunde in Württemberg (Sociedad de la Historia Natural de la Patria de Württemberg), seis meses antes que G. H. Hardy.
  • Godfrey Harold Hardy (1877-1947), fue un genial matemático británico, en su curriculum figuran importantes avances para las matemáticas puras; junto al indio Srinivāsa A. Rāmānujan ideó una fórmula (llamada fórmula asintótica de Hardy-Ramanujan) que aplicada en física ha resultado muy importante para el estudio del núcleo atómico; y el 10 de Julio del año 1908 publicó en la prestigiosa revisa Science un breve artículo titulado “Mendelian Proportions in a Mixed Population” (también disponible aquí) con el que serían sentadas las bases de su futura Ley.

A la izquierda, el matemático británico Godfrey Harold Hardy (1877-1947). A la derecha, el médico alemán Wilhelm Weinberg (1862-1937). Cada uno por su cuenta fueron los autores de la Ley de Hardy-Weinberg

¿Pero qué encarna la presente Ley en la Biología Evolutiva? ¿Qué nos quiere decir el Principio de Hardy-Weinberg?

Los genes son segmentos de DNA que codifican proteínas, esas nano-máquinas que emplea la célula para realizar sus labores de mantenimiento, gestión de recursos, producción de energía, síntesis de moléculas útiles, etc. Pero un gen determinado no es algo único, en la naturaleza para cada gen existen múltiples variedades. Estas variedades reciben el de alelos.

De ese modo, en una población de individuos, para un gen concreto, la frecuencia de un alelo es la proporción que presenta ese alelo frente al conjunto de todos alelos de la población. O dicho de otra manera, si un alelo tiene una frecuencia de 0.3, podemos decir que ese alelo representa el 30% de todos los alelos de la población.

Y esto nos lleva directamente a la Ley de Hardy-Weinberg, que nos dice que: “En una población de elevado número de individuos, con reproducción aleatoria entre ellos y sin que actúe ninguna fuerza evolutiva, las proporciones de los alelos de un gen se mantienen estables, generación tras generación.

Esto implica que si tenemos una gran población de organismos donde prácticamente todos tienen las mismas posibilidades de reproducirse y donde además no existe ningún “factor evolutivo” (más adelante veremos cuáles son), las frecuencias alélicas de una población permanecen estables, sin cambios, de una generación a la siguiente. Si os dais cuenta, esta es nuestra definición de la evolución pero en sentido contrario:

La evolución se define como la variación de las frecuencias alélicas de una población a lo largo del tiempo

Definición general de evolución biológica

Aprendiendo de evolución con conejitos suicidas. Si la flecha señala un lapso de diez generaciones, por ejemplo, la población A es un ejemplo de una población que ha evolucionado; mientras que la población B es un ejemplo de una población que no ha evolucionado.

De modo que esta Ley nos describe el comportamiento evolutivo de una población a través de su genética, permitiéndonos discernir si la población que estamos estudiando está o NO en plena evolución.

Para detectar esto aplicando la Ley de Hardy-Weinberg hemos de estudiar las proporciones de homocigotos y heterocigotos para un gen dado. Nosotros tenemos dos alelos de cada gen, uno de ellos proveniente de nuestro padre y el otro proveniente de nuestra madre, si los dos alelos son iguales, seremos homocigotos para ese gen; si ambos alelos son distintos, seremos heterocigotos para ese gen.

En una población en Equilibrio de Hardy-Weinberg, la probabilidad de tener esa combinación genética dependerá de la frecuencia de cada alelo en la población. Considerando el caso más sencillo, el de un gen con tan solo dos alelos (un alelo A y un alelo a), la probabilidad de tener cada combinación, cada genotipo, será la siguiente:

Donde p es la frecuencia del alelo A en la población y q es la frecuencia del alelo a en la población. Como la suma de todos los genotipos es el total de los genotipos de la población, la suma de todos los genotipos (proporcionalmente hablando) tiene un valor de 1. Lo que no es otra cosa que la expresión matemática más sencilla de la Ley de Hardy-Weinberg: p2 + 2pq + q2 = 1

¿De qué nos sirve esto para detectar si una población está evolucionando o no? Bueno, pongamos un ejemplo… En una población en Equilibrio de Hardy-Weinberg donde la frecuencia de A es 0.5 (p=0.5) y la frecuencia de a es 0.5 (q=0.5), como ha de cumplirse que p2 + 2pq + q2 = 1, hemos de tener las siguientes proporciones en las combinaciones alélicas:

Esta población se encuentra en Equilibrio de Hardy-Weinberg, es decir, no está evolucionando. Ya que vemos que se cumplen las frecuencias características de esta situación: p2 = 0.25; q2 = 0.25 y 2pq=0.5 (dado que pq=0.25).

Podríamos dar un paso más allá y decir, que todas las posibles situaciones de equilibrio para todas las posibles combinaciones alélicas (de un gen que solo tenga dos alelos) son las siguientes:

Pero otra cosa sucedería si tuviéramos el siguiente panorama:

También tenemos que la frecuencia de A es 0.5 (p=0.5) y la frecuencia de a es 0.5 (q=0.5), pero no se cumple que p2 = 0.25; q2 = 0.25 y 2pq=0.5 (que es el valor que se obtiene cuando pq=0.25); por lo que la población no está en Equilibrio de Hardy-Weinberg. Esto implica que hay algo que está desviando, alejando, las proporciones de los genotipos de su punto de equilibrio. Ahora viene la pregunta clave ¿Qué está ocasionando algo así?

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En estos casos están interviniendo uno de esos factores que anteriormente hemos llamado “factores de evolución”. ¿Quiénes son? Pues a saber:

  • 1.- La Selección Natural y la Selección Sexual. Que puede actuar presionando sobre los genotipos a favor o en contra.
  • 2.- La mutación y otros fenómenos que alteran el genotipo. Ya que pueden crear o destruir alelos por sí solos.
  • 3.- La Deriva Genética. Ya que en la práctica, como contamos con poblaciones finitas, los alelos menos comunes tienden a perderse incluso con apareamientos “solo al azar”…
  • 4.- La migración. Que puede traer genotipos de otras poblaciones o bien llevarse los presentes en nuestra población a otras tierras.
  • 5.- Poblaciones muy pequeñas. Dónde los efectos de la Deriva Genética son muchos más intensos. Por ello las condiciones idóneas del Equilibrio de Hardy-Weinberg se dan en poblaciones infinitas.
  • 6.- Apareamientos no al azar. Dónde esto es consecuencia de cualquiera de los fenómenos anteriores, en especial por la Selección Natural y Sexual.

Alguien podría pensar, ¡oye, que eso es trampa! ¡Siempre se cumple alguno de los puntos anteriores y encima las poblaciones nunca son infinitas! Pues ese alguien tiene razón. Es raro que se alcance el Equilibrio de Hardy-Weinberg… en ese sentido, según esta Ley, es raro, tremendamente raro que una población no evolucione.

Los eventos de Selección pueden provocar la ruptura del Equilibrio de Hardy-Weinberg (pulsar para ampliar)

¿Hasta qué punto es útil esta Ley? Pues mucho. Esta es la base de una rama completa de la Biología Evolutiva, la Genética de Poblaciones, que como su nombre indica, se encarga de estudiar cómo se comportan los genotipos en una población (o en varias poblaciones) a lo largo del tiempo y de cómo actúan lo que nosotros hemos llamado “factores de evolución” sobre las mismas. De hecho, si queremos estudiar que factores están afectando a la evolución de un grupo de organismos, es útil saber primero si, para empezar, una población está evolucionando o no. Esta Ley nos sirve para averiguarlo.

<<OFF TOPIC: “Factores de evolución” es un término que he empleado por mi cuenta para englobar los 6 puntos anteriores de un plumazo,  pero no se emplea en Biología Evolutiva, sino que a cada “factor” se le llama por su nombre y ya está>>

Pero no solo eso. El Principio de Hardy-Weinberg también nos permite estudiar el comportamiento de diversas enfermedades humanas de base genética, este Principio nos permite calcular su incidencia en la población y su devenir futuro. ¿Quién decía que “la evolución no servía para nada”? Pero no solo eso, también nos permite emplear los bancos genéticos humanos, disponibles actualmente, para localizar alelos que produzcan enfermedades (a menudo graves) o la susceptibilidad a las mismas, en base a la localización de desviaciones en los Equilibrios de Hardy-Weinberg para estos alelos.

Y ahora, ale, un poco de alegría, “Children of Evolution” por “Darwin & The Naked Apes” 😀

La Ley de la Evolución, la Ley de Hardy-Weinberg. Nos describe si una población está evolucionando o no; es la base de toda una rama de la ciencia, la Genética de Poblaciones; y es una herramienta indispensable en múltiples estudios de la biología, así como un instrumento más de la medicina. ¿Alguien puede pedir más? 😉

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Entradas relacionadas:

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Referencias e información para ampliar:


  1. 24 noviembre, 2009 en 14:32

    Muy bueno Cnidus, no conocia bien el principio matemático o la Ley de Hardy-Weinberg,pero los has dejado muy claro!
    Imagino que esta postal dará bastante que hablar a quien “los ajos les pique”. Por cierto, es importante el dato de que el Principio de Hardy-Weinberg nos viene ideal para el cálculo del comportamiento e incidencia de las enfermedades de origen genético, para tenerlo en cuenta a quienes dicen que la evolución no sirve para nada y que sólo ha traido desgracia…, pues muy bien, ahí un ejemplo de como gracias a los principios evolutivos y esta ley, se puede prevenir o anticiparnos a la incidencia y comportamiento de determinadas enfermedades. Sencillamente fantastico!
    8)

  2. 24 noviembre, 2009 en 14:58

    Chapeau, Cnidus!

    Es curioso que la Ley de Hardy-Weinberg sea una gran desconocida para los no-biólogos. Yo sin ir más lejos hasta hace un año ni siquiera había oído hablar de ella, y es una herramienta fundamental en la genética de poblaciones.

    Y es más curioso todavía que esa ley describa justamente lo que ocurriría a nivel matemático si las poblaciones no evolucionaran. La consecuencia obvia es que la ley prácticamente nunca se corresponde con lo que observamos en la Naturaleza (ya que en el mundo real las poblaciones sí que evolucionan).

    Pero es una ley que tiene una inmensa utilidad como modelo teórico a nivel comparativo, aunque los condicionantes de partida prácticamente nunca se cumplan en el mundo real.

    Claro, que explicarle a un creacionista que toda ley tiene condicionantes me temo que es una empresa imposible. La inmensa mayoría no entiende la diferencia entre:

    – Segunda ley de la termodinámica: “La cantidad de entropía de cualquier sistema aislado termodinámicamente tiende a incrementarse con el tiempo.”

    – Lo que entendemos la gente de la calle como segunda ley de la termodinámica: “En un sistema cerrado la materia-energía tiende al caos.”

    – Lo que entienden ellos como dicha ley: “La materia tiende al caos”.

    ¿Y el condicionante del sistema cerrado que no intercambia energía con el exterior? Lo han eliminado porque no lo entienden. Como para explicarles lo de Hardy-Weinberg… 😀

  3. natrix
    24 noviembre, 2009 en 15:12

    Hola, he visto este magnífico artículo en meneame.net.
    Sólo era por puntualizar dos cositas:

    Hay un par de fallos de concepto, la Ley de Hardy-Weinberg no describe si una población de organismos está evolucionando o no, sino que describe si está en equilibrio o no; puede que no esté en equilibrio y no evolucionar.

    Otro error: La ley no dice “sin que actúe ninguna fuerza evolutiva”, sino sin que actúe ningún factor externo (selección, migración o mutación). Lo siento, pero no es lo mismo.

  4. 24 noviembre, 2009 en 15:19

    Hola natrix! Gracias por los apuntes.

    Cierto en el primer punto, pero esa situación se deberá a un nuevo “equilibrio” pero no del tipo Hardy-Weinberg, sino debido a lo que llamas “factores externos”. Algo está empujando a la población para no ser cómo debe de ser, sino que la esá llevando a ser de otra manera. Esa era la impresión que quería dar. No estar en Equilibrio significa no estar en una situación tal que no media ninguna fuerza evolutiva, no estar en Equilibrio implica no estar en una situación tal como si no se diera o no se hubiera dado la “evolución”.

    Y digo fuerza evolutiva porque todos los factores externos que mencionas pueden tratarse como tal, me parece a mí 😀 (aparte de que se les llama así en mis apuntes de “Técnicas Moleculares”).

    Pues sí Rano, además de que hace falta publicidad, hay gente de la que no quiero acordarme que entiende las cosas como quiere 😀

    Me alegro de que te haya sido útil, Belizón 😉

  5. 24 noviembre, 2009 en 15:39

    Y ampliando la respuesta a Natrix, yo añadiría que si una población no está en equilibrio, forzosamente está evolucionando (al cambiar la frecuencia de los alelos). Otra cosa es que dicha evolución no tenga por qué responder a mecanismos darwinianos. Puede que sea por selección natural o por cualquier otro factor, pero es evolución al fin y al cabo.

    Sí que es cierto que los manuales suelen definir la ley con las palabras que cita Natrix (equilibrio y factor externo). Pero yo creo que el concepto que se desprende de la ley es el que cita Cnidus, al margen de las palabras, que en fondo son sinónimas.

    Saludos.

  6. 24 noviembre, 2009 en 15:41

    Rano esta ley no sólo es una gran desconocida para los no biólogos, yo tampoco la conocía bien, y las referencias que tengo de ellas no son precisamente de la carrera donde (al menos en el plan que yo estudie) en 3º se daba una genética general (si se explicó ahí yo debí de perderme aquella clase en favor de algunas cañas en la cafeteria) y en 4º genética de poblaciones que era por si misma una asignatura opcional a elegir junto con Paleontología. Yo que opté por la Paleo… no tuve oportunidad de aprender esta ley en la facultad, ;), si a eso le sumas una trayectoria profesional bastante alejada de la genética habrá muchos biólogos que como yo vean esa Ley como,… ¡la gran desconocida!

    Menos mal que tenemos a Cnidus!

  7. 24 noviembre, 2009 en 15:43

    Cnidus, muy didáctico y muy interesante. Lo que más me choca es lo de “ley de la evolución”. No porque la evolución no sea un hecho (que lo es) sino porque la palabra “ley” no me acaba de gustar en el campo de la biología, donde sabemos que basta que encontremos una propiedad X para que al dia siguiente aparezca una Y que no tiene nada que ver. Pero bueno, también se hablan de las “leyes de Mendel” aunque sabemos que es difícil de encontrar modelos en los que funcione. Hay tantas excepciones….

  8. 24 noviembre, 2009 en 16:13

    Hablar de lo que es un “hecho científico” y demás sin haberse pasado por una sana lectura de teóricos de la metodología científica como Paul Feyerabend, Thomas Kuhn, Gaston Bachelard, Steve Woolgar, David Bloor, o Willard Quine es algo muy tonto…..

    La evolución no es un “hecho”. Ninguna teoría científica, o ley científica, por muy apoyada en la experiencia que se encuentre, es un “hecho”, dejen ya la bobada.

    Que hayan leyes de la evolución no es algo extraño, el punto es que por “ley” no estamos considerando una descripción de lo real: que pena pero “ley” no es sinónimo de “descripción”. Ese tipo de creencias son siglodiecinueveras, hace raaaaatuuu que la filosofía de la ciencia superó eso.

    Qué haremos pues con estos positivistas de medio pelo que no son capaces de ejercer la crítica filosófica a sus conceptos. Lean, hombre, lean. Y por leer no me refiero al manualito de Mario Bunge, que el tipo no sabe ni donde esta parado.

    Y que conste, para que no opinen babosadas: yo creo en la evolución, me encanta, me parece una de las teorías más hermosas del mundo científico.

    Hago aquí un comentario de tipo conceptual, con el simple propósito de mostrar prejuicios en lo que escribe. Por favor , si me va a contestar, tómese antes el trabajo de leer a por lo menos uno de los autores que le cito, para que sea capaz de evaluar mi punto con imparcialidad, y si ya los leyó, busque a alguien que se los explique…

  9. 24 noviembre, 2009 en 16:20

    ¿Y por qué no nos resumes en algunas líneas los conceptos de “hecho”, “ley” y teoría”? Tal vez eso sea lo más productivo.

    Ninguna teoría científica, o ley científica, por muy apoyada en la experiencia que se encuentre, es un “hecho”, dejen ya la bobada.

    Eso ya lo digo yo al principio de todo 😉

    De todas maneras, lo primero que he hecho, ante todo, es dejar claro que no había ninguna, absolutamente intención de meterse en filosofía de la Ciencia con esta entrada. Y solo en esas primeras líneas, la intención era describir la idea que a alguien de a pie le viene cuando piensa en el concepto “hecho” o “Ley”. Solo para entrar en ambiente.

    Cuando yo leo la “Ley de la Conservación de la Masa”, yo veo que me están contando cómo se comporta un sistema dado en unas condiciones determinadas bajo un contexto adecuado, por poner un ejemplo.

    De todas maneras. El objetivo de esta entrada era dar a conocer la Ley de Hardy-Weinberg.

  10. 24 noviembre, 2009 en 16:39

    ¿La evolución no es un hecho? Bueno ocurre continuamente, ocurrió en el pasado y todo indica que si no nos desintegramos antes, mañana seguirá dándose. Ponle la etiqueta que quieras a eso.

    Aunque bueno, igual todo parte de un problema de definiciones. ¿Cómo defines evolución?

  11. 24 noviembre, 2009 en 16:44

    El problema es que si tu usas conceptos, necesariamente te metes con la definición de esos conceptos, que es lo que haces al principio de la entrada, no?. Pero si te metes con la definición de los conceptos, ya estas en el plano de la filosofía de la ciencia, porque a eso nos dedicamos los filósofos de la ciencia (o los que estudiamos a los duros de la filosofía de la ciencia): al análisis de los conceptos usados por el científico de manera acrítica, a la clarificación del método científico y su diferenciación de otros ámbitos de saber. Por favor, te lo imporo, no me salgas con el cuento que no reconoces la importancia de la filosofía de la ciencia en esta discusión, sobre todo en la gran discusión entre ciencia y religión, por ejemplo, eso sería muy triste. Veo que es una de tus preocupaciones, la pelea entre creacionismo y darwinismo. Así que no me digas que tu única intención es presentar la ley de nosequependejadas.

    La mayoría de las confusiones científicas y metodológicas surgen porque no somos conscientes del sentido de los conceptos que usamos, así que mi querido, que pena contigo, pero tu arenita mental necesita recambio, el problema es que, puede que tengas mucha nariz para lo ajeno, pero no eres capaz de oler tu propio pu.

    Por otro lado, me pides que te resuma las concepciones de esos autores? Mira, te reconozco el deseo de aprender, pero hacer eso implicaría básicamente redactar un artículo propiamente hablando…. Con mucho gusto, si tu interés es legítimo, lo haré cuando tenga tiempo… Tu me avisas, vale?

    Por otro lado, tu no dices que las teorías son hechos. Te tomas el trabajo de distinguirlos: hecho, descripción, ley, teoría. Pero manuel sí lo hace en comentarios, y no es la primera vez, en general, que escucho una bobada así. No te lo tomes muy a pecho, yo hablaba en plural, para todos. No sólo para ti.

  12. 24 noviembre, 2009 en 16:55

    Veo que es una de tus preocupaciones, la pelea entre creacionismo y darwinismo. Así que no me digas que tu única intención es presentar la ley de nosequependejadas.

    SÍ. Mi única intención era presentar tal Ley.
    NO. Tal Ley no es ninguna pendejada.
    Y NO. No me interesa una discusión sobre “Filosofía de la Ciencia”.
    NO. tampoco me interesan las discusiones semánticas.

    Si veo una mariposa volar pienso en “vaya, una mariposa volando”. Luego podría optar por describir cómo se mueve y a qué se debe ese movimiento. El cómo quieras llamar a tales actos no me parece tan importante como el acto en sí.

    Y te pregunto para amenizar y de paso aprender. No me vengas con esa condescendencia, hay muchas cosas complejas e interesantes en este mundo y si no supiéramos resumir sería totalmente imposible aprender más de cuatro cosas cosas en esta vida.

    Por otro lado, me pides que te resuma las concepciones de esos autores?

    Te pido TÚ definición. Por favor, adelante.

    Y finalmente:

    La mayoría de las confusiones científicas y metodológicas surgen porque no somos conscientes del sentido de los conceptos que usamos…

    ¿Podrías dar algún ejemplo concreto? Es que tales generalizaciones me impiden hacerme una idea sobre a qué te refieres concretamente 🙄

  13. Darío
    24 noviembre, 2009 en 16:56

    Simpática la arenita: venir a decir que “no hay hechos” y apoyarse en Fayereband, Bachelard y Quine y rematar con la imbecilidad de que

    … “ley” no es sinónimo de “descripción”.

    es típico de gente quiténdo sus honrosas excepciones) que no tuvo ni la capacidad ni el valor ni la disciplina de intentar hacer algo interesante en alguna rama de la ciencia y derivó hacia la “filosofía” de la ciencia para hablar de cosas que ni entienden ni estudian ni nada. Y que se refugian y joden con la basura posmodernista que tampoco entiende ni se le entiende ni sabe en donde está parada.

    Contestada estas arenita: [editado]. Y cuando quieras hablarme dime si entiendes algo de la matemática del artículo o si te metiste a degradar la filosfía por qué a duras penas pasaste el álgebra de la enseñanza elemental.

    Y si me he leído a los que mencionas. Pero este no es lugar para discutirlos. 😛

  14. 24 noviembre, 2009 en 17:03

    Yo NO tengo una definición, ese es precísamente el tipo de ligereza metodológica que no me permito. para eso hay autores que han reflexionado sobre el tema de una manera rigurosa y por años.

    Por otro lado dices que bno estas interesado en preguntas conceptuales y de filosofía de la ciencia. Sobre eso:

    1) es de elogiar que seas tan claro como para decir q

  15. Darío
    24 noviembre, 2009 en 17:09

    Yo NO tengo una definición, ese es precísamente el tipo de ligereza metodológica que no me permito. para eso hay autores que han reflexionado sobre el tema de una manera rigurosa y por años.

    ¿Cúal es el problema en aceptar las definciones aquí dadas basadas en estudios y trabajos por gente que lleva muchos años trabajando en esto si tú no tienes una?

  16. 24 noviembre, 2009 en 17:12

    Yo NO tengo una definición, ese es precísamente el tipo de ligereza metodológica que no me permito. para eso hay autores que han reflexionado sobre el tema de una manera rigurosa y por años.

    Entonces de divulgación, ya ni hablamos, ¿cierto? 😀

    Por otro lado dices que bno estas interesado en preguntas conceptuales y de filosofía de la ciencia

    MEC! Error. No estoy interesado en una discusión sobre eso (ya que este no es el lugar adecuado ni tengo la formación precisa para ello). Que no es lo mismo que no estar interesado en eso.

  17. 24 noviembre, 2009 en 17:12

    Yo NO tengo una definición, ese es precísamente el tipo de ligereza metodológica que no me permito. Para eso hay autores que han reflexionado sobre el tema de una manera rigurosa y por años. Puede que yo puedo reevaluar las reflexiones que ellos hacen, pero siempre teniéndolas como horizonte de referencia.

    Por otro lado dices que no estas interesado en preguntas conceptuales y de filosofía de la ciencia. Sobre eso:

    1) es de elogiar que seas tan claro como para decir que simplemente deseas evadir la discusión.

    2) es muy triste, ¿donde estudiaste lo que estudiaste?, lo digo para no mandar mis hijos allá y no aceptar trabajo de ese lugar.

    3) por un lado no te interesan esas discusiones pero por otro lado me pides ejemplos concretos de confusiones metodológiocas provocadas por una mala comprensión de nuestros conceptos. ¿No te parece como idiota?

    Aclara, ¿estas interesado o no?… si no estas interesado, te dejo con tu paroquialismo metodológico y científico y la discusión se acaba, es tu problema, básicamente. Todo el mundo tiene derecho a la ignorancia.

    Si estas interesado, por lo menos para ejercer un poco de sana autocrítica, entonces te animo amigablemente a que iniciemos una discusión seria al respecto. Podemos organizarnos y dejar los insultos atrás, y empezar a trabajar en intereses comunes.

    Como te dije, es tu jugada, tienes la pelota. Pero entonces no me escribas por acá, ya aquí la sana discusión esta viciada. Aqui tienes mi correo:
    Khelicerata@yahoo.es

  18. Darío
    24 noviembre, 2009 en 17:13

    Cnidus: Hiciste una excelente exposición. Gracias por compartirla por qué me complementa en los estudios que de manera autónoma estoy haciendo sobre genética.

    Voy a revisar la bibliografía que mandas. Ya sé a quién preguntar si tengo más dudas.

    Saludos.

  19. 24 noviembre, 2009 en 17:19

    1) es de elogiar que seas tan claro como para decir que simplemente deseas evadir la discusión.
    2) es muy triste, ¿donde estudiaste lo que estudiaste?, lo digo para no mandar mis hijos allá y no aceptar trabajo de ese lugar

    ¿Triste? ¡Vaya! Ahora evitar hablar de los terrenos del conocimiento que uno desconoce es… ¡¡Triste!!. No tengo formación en filosofía de la ciencia, así que comprenderás que no me interese entrar en discusión sobre el tema en la que nos basemos en análisis de texto y en estar citando a tal o cual autor. Se cómo se usan tales términos en mi entorno, pero no la historia de tales términos a lo largo de la historia y para los filósofos de la Ciencia. ¿Entiendes?

    3) por un lado no te interesan esas discusiones pero por otro lado me pides ejemplos concretos de confusiones metodológiocas provocadas por una mala comprensión de nuestros conceptos. ¿No te parece como idiota?

    No me parece nada idiota preguntar para intentar saber a qué te refieres exactamente cuando hablas.

    Aclara, ¿estas interesado o no?… si no estas interesado, te dejo con tu paroquialismo metodológico y científico y la discusión se acaba, es tu problema, básicamente. Todo el mundo tiene derecho a la ignorancia.

    Amen! 😀

    Si estas interesado, por lo menos para ejercer un poco de sana autocrítica, entonces te animo amigablemente a que iniciemos una discusión seria al respecto. Podemos organizarnos y dejar los insultos atrás, y empezar a trabajar en intereses comunes.

    Curiosamente yo no soy el que tiene que dejar ningún insulto atrás 🙄

  20. 24 noviembre, 2009 en 18:48

    Si no te interesa saber, para que intentas saber? No, por favor, no me respondas….. ya tuve suficiente.

    No tener interés en conocer algo que se involucra tan profundamente en la disciplina de uno, casi hasta el punto de definirla, es muy idiota.

    Sobre lo último que escribes. ¿eso es todo lo que tienes que decirme?
    No se ni por qué me sorprendo.

    Eso de que no quieres entrar en una discusión sobre un texto, un autor o un concepto….
    vaya si lo eres!!!
    No se si escandalizarme o reírme por semejante savajada ignorante que acabas de decir. Insisto, ve a donde estudiaste y di que te devuelvan esos años perdidos…

    Te dejo entonces, te deseo suerte. Ya no te jodo más con mis insultos, soy consciente que yo los inicié. Te pido sinceras disculpas.

    Tranquilo, uno por ignorancia no debe disculparse, eso es natural, uno no se las sabe todas, como tu bien dices.

  21. Darío
    24 noviembre, 2009 en 18:57

    Tranquilo, uno por ignorancia no debe disculparse, eso es natural, uno no se las sabe todas, como tu bien dices.

    Sobre todo cuando eres incapaz, Arenita, de ejercer la menor autocrítica y venir de soberbio a dar clases sobre temas que se te ve a leguas que ni entiendes ni te interesan. Para encubrir tu soberbia utilizas a la filosofía.

  22. 24 noviembre, 2009 en 19:15

    Si no te interesa saber, para que intentas saber? No, por favor, no me respondas….. ya tuve suficiente.

    Si usted supiera leer, habría leído que no me interesa entrar en discusión sobre un tema en el que estoy incapacitado para ello… pero sí me interesa conocer primero el tema en el cuál no puedo entrar en discusión para luego ya con los conocimientos en la mano si poder entrar a discutir sobre ese tema en un futuro. Pero bueno, veo que eres incapaz de captar la sutil diferencia.

    Una lastimica para alguien tan versado en filosofía 🙄

    Aunque es curioso que preguntes si ya te contestas a tí mismo 😀

    Te dejo entonces, te deseo suerte.

    Como gustes, de aquí no te ha echado nadie… Pero es curioso, este es el segundo comentario que dices algo así.

    En definitiva. Dime arenita… ¿qué quieres oir? ¿quieres una alabanza o algo por el estilo? 😀 O por otro lado, ¿Realmente tienes algo productivo que decirnos en mente? ¿O vamos a tener seguir escuchando comentarios soeces carentes de argumentación alguna de tu parte?

  23. 24 noviembre, 2009 en 20:56

    Que conste que estoy intentando comprender la argumentación del señor Arenita una vez que la despojamos de los insultos, pero… es que no encuentro nada comprensible dentro de lo que está diciendo. Debe de ser que no soy filósofo faltón… 😆

    Pero bueno, aún así, intentémoslo:

    Hablar de lo que es un “hecho científico” y demás sin haberse pasado por una sana lectura de teóricos de la metodología científica como Paul Feyerabend, Thomas Kuhn, Gaston Bachelard, Steve Woolgar, David Bloor, o Willard Quine es algo muy tonto…..

    Querido Arenita, la definición de “hecho científico” es algo muy debatido en filosofía de la Ciencia. Podríamos estar horas hablando sobre el tema para después concluir que todos esos autores presentan definiciones contradictorias para el término, pero desde el punto de vista del sentido común yo diría todos ellos estarían de acuerdo en que una observación directa que puede ser repetida en laboratorio indefinidamente con el mismo resultado es… un hecho.

    Y ello independientemente de que definamos el hecho como observación o como acontecimiento, e independientemente del grado de fuerza que queramos dar a dicho término. Es simplemente… sentido común. 😉

    La evolución no es un “hecho”. Ninguna teoría científica, o ley científica, por muy apoyada en la experiencia que se encuentre, es un “hecho”, dejen ya la bobada.

    Mmm… de filosofía de la Ciencia es posible que usted sepa algo, pero de Biología, definitivamente no. Menuda patada. 😀

    La evolución es un hecho observable en laboratorio. Y la teoría que a día de hoy explica mejor ese hecho es la Síntesis o Teoría Evolutiva. Pero el hecho y la Teoría son dos cosas distintas aunque tengan el mismo nombre. Y usted está confundiendo las dos cosas en lo que es un error de principiante.

    Si mañana la Teoría dominante en lugar de la Síntesis fuera el Lamarckismo, la simbiogénesis o la evolución dirigida por los marcianos, aún así seguiría habiendo un hecho al que llamamos Evolución. ¿entiende ahora la diferencia entre los dos conceptos?

    Qué haremos pues con estos positivistas de medio pelo que no son capaces de ejercer la crítica filosófica a sus conceptos

    Pues con los positivistas, no sé, pero con usted, sin duda banearle por troll como siga con esa cadena de insultos y descalificaciones gratuitas sin presentar ningún argumento útil a partir del cual podamos empezar una discusión.

    Porque… a partir de aquí yo al menos no encuentro ninguno en su discurso. Lo que sí encuentro son preguntas sin responder que van acumulándose en el tintero:

    1) ¿Cómo defines evolución?

    2) ¿Y por qué no nos resumes en algunas líneas los conceptos de “hecho”, “ley” y teoría”? Tal vez eso sea lo más productivo.

    3) (Por otro lado, me pides que te resuma las concepciones de esos autores?) Te pido TÚ definición. Por favor, adelante.

    4) (La mayoría de las confusiones científicas y metodológicas surgen porque no somos conscientes del sentido de los conceptos que usamos…)
    ¿Podrías dar algún ejemplo concreto?

    5) ¿Cúal es el problema en aceptar las definciones aquí dadas basadas en estudios y trabajos por gente que lleva muchos años trabajando en esto si tú no tienes una?

    Obviamente una discusión no tiene sentido si una de las partes se empeña en ignorar a la otra y seguir yendo a su bola andándose por las ramas. Y francamente, después de leer atentamente todo lo que ha escrito la impresión que me da es que sólo escribe para autosatisfacer su ego (“qué bien insulto, si parezco cervantino”) sin intentar ni siquiera comprender lo que le dicen los demás. Y ese es un método infalible para acumular una inmensa ignorancia sobre cualquier tema, tal y como podemos apreciar claramente en los posts de su blog.

    Pues nada, siga así, hombre, siga, que va bien… 😀

  24. 25 noviembre, 2009 en 0:12

    Hablar de lo que es un “hecho científico” y demás sin haberse pasado por una sana lectura de teóricos de la metodología científica como Paul Feyerabend, Thomas Kuhn, Gaston Bachelard, Steve Woolgar, David Bloor, o Willard Quine es algo muy tonto…..
    La evolución no es un “hecho”. Ninguna teoría científica, o ley científica, por muy apoyada en la experiencia que se encuentre, es un “hecho”, dejen ya la bobada.

    Arenita, en biología hoy día nadie habla de la evolución como una teoría. Cuando decimos “teoría evolutiva” en realidad nos referimos a teorías que explican la evolución (Teoría sintética, Simbiogénesis, etc.).

    Hace años, la biodiversidad se explicó mediante la teoría científica de la evolución de los seres vivos. Hoy, la evolución es un hecho comprobado más allá de toda duda razonable (Ayala). Ocurre algo similar que con la “teoría heliocéntrica”: hoy día el heliocentrismo es un hecho.

    Y la culpa es de los biólogos. Muchas veces damos por entendidas cosas que no son conocidas fuera de nuestro ámbito, e incurrimos en la inducción a error.

    Posiblemente podamos complicarnos la vida con definiciones y disquisiciones filosóficas sobre el significado de “hecho” y sus tremendas diferencias epistemológicas con los conceptos de “fenómeno” o “descripción”, pero como dice Cnidus, no viene al caso. Todos sabemos de que estamos hablando.

    También podemos enzarzarnos en lo que parece ser pero puede no ser, y discutir si en realidad la estructura del universo es demasiado compleja para nuestro intelecto, de tal forma que la Tierra no gira alrededor del Sol, pero nuestra limitada capacidad de comprensión así lo interpreta.

    Ambas son cuestiones muy interesantes, y dignas de seguir ocupando debates y ríos de tinta. Pero son otro debate, que no tiene nada que ver con si la evolución de los organismos es un hecho o solo una hipótesis. Para hablar de filosofía hay que saber de filosofía, y al menos el que suscribe (lamentablemente) anda bastante flojo…

    Y que conste, para que no opinen babosadas: yo creo en la evolución, me encanta, me parece una de las teorías más hermosas del mundo científico.

    Eso puede tener sentido en un entorno filosófico -no lo sé-, pero es una barbaridad en un entorno científico. En la evolución no se “cree”, igual que no se “cree” en la relatividad o en las tortillas de patatas.

    Una teoría es una herramienta que sirve para describir la realidad de una forma más o menos aproximada, de la misma manera que un martillo es una herramienta para clavar. No tiene sentido creer en un martillo, sino utilizarlo o elegir otra herramienta más adecuada. Lo mismo ocurre con las teorías científicas (y sigo insistiendo que, sin enfoques filosóficos, biológicamente la evolución de los organismos no es una teoría, sino un hecho).

    Saludos.

  25. 25 noviembre, 2009 en 0:14

    jajajaja Este Arena… Lo que tienen los “filósofos” de este tipo es que se creen muy listos, porque definen conceptos, debaten sobre cuál es el significado de “teoría”, o qué es un componente esencial del Universo. Pero se pierden en abstrusas discusiones, separan demasiado las palabras de su significado, y al final, la palabras pierden el concepto. La conclusión es que critican cómo usamos los científicos las palabras, los conceptos, pero no entienden nada de lo que decimos. Y no por un mal uso de esas palabras, sino porque no saben nada de ciencia.

    A veces creo que esta gente pensaba que estudiaba ciencia, pero en realidad lo que estudiaron fue “palabrería”. Es como si alguien pretendiese decirle a un físico cómo enseñar física cuántica, sin saber exáctamente qué es la física cuántica… Absurdo…

    Castillos de Arena, al fin y al cabo.

    Saludos!

  26. edgar
    25 noviembre, 2009 en 6:20

    muy buen articulo. ay unas cosas que no entendi. pero que me informare para entenderlas.

    tengo la imprecion de que los [anti evolucionistas] no saben al 100% como actua la evolucion y como funciona. osea se echan sus discurso pero tampoco presentan evidencia para contradecir la evolucion.

    ¿como vas a refutar algo que no lo conoces al 100%? asi que los anti evolucionistas tiran el tepache con su postura

    un saludo.

  27. Eta Carinae
    25 noviembre, 2009 en 12:05

    Ley A mí la palabra ley no me gusta para nada en las ciencias, ni siquiera en la física, porque le confiere a una ecuación demasiada importancia, como si fuese inmutable. Y como bien sabemos la ciencia cambia día a día. Pero no me pongo a regañar a los que la usan así…

    Teoría Tampoco estoy de acuerdo en que hipótesis « modelos « teorías estén en orden de certeza. Por lo menos en la física hay muchas teorías que no han sido comprobadas, cuya certeza es por decir 0 pero se les llama teorías, por ejemplo la teoría de la supersimetría.

    Claro aquí podría llegar arenita a darnos clases con la nariz hacia el techo. Sobre arenita:

    Yo NO tengo una definición, ese es precísamente el tipo de ligereza metodológica que no me permito. para eso hay autores que han reflexionado sobre el tema de una manera rigurosa y por años.

    Por favor que me digan dónde él estudia para nunca estudiar o tomar un trabajo ahí, donde un filósofo no se atreve a reflexionar sobre términos y dar su propia definición.

    De cierta manera entiendo lo que quiere decir. Yo en el colegio encontraba fútiles los esfuerzos de dos compañeros (entonces teniamos unos 18 años de edad) para crear sus propias teorías del tiempo-espacio, sin haber estudiado primero la relatividad general. Pero en ese caso realmente sí es casi fútil, sin tener una educación en física moderna.

    No se como sea en otras universidades, pero aquí muchos de mis amigos de las ciencias sociales estaban deprimidos al escirbir sus tésis porque decían que era casi sólo repetir sobre lo que otros han escrito. Y tras leer que “no me permito tener mi propia definición” al parecer mi uni no es el único caso.

    Y bueno, tengo que comentar esto: es el segundo filósofo que conozco y es igualito al primero. Nos intenta decir a los de ciencias naturales que sabe más de nuestra área. El primero que conocí de hecho era un compañero de física que dos semestres tomó unas clases de filosofía y regresó a física con una actitud de superioridad que nunca había visto. “Sólo tras leer a Kant puedes decir que entiendes lo que es la ciencia.” Y junto con otro compañero también de física nos embarcamos en una discusió sobre la objetividad. Los fisicos argumentábamos que la existencia de los átomos y los electrones existen más allá de cualquier duda, mientras que el pseudofilósofo nos “educaba” que no era cierto y que nuestras nociones de objetividad eran “muy superficiales”. Pero cuando confrontado con la opción “Entonces, por favor, explícanos como es” miró al reloj, dijo que era muy complicado y se marchó. Igualito que arenita.

    Creo que le voy a copiar, cuando en mi blog alguien me pregunte de mecánica cuántica, les diré que es muy complicado, que mejor lean a Sakurai y Schwabl y regresen más educados.

  28. Segismundo Burrus
    25 noviembre, 2009 en 12:51

    Los, por suerte, escasos filósofos que quedan son, ciertamente, una panda de “acronismos”. En mi disciplina -psicología- hemos tenido que aguantarlos constantemente, pero me huelo que este elemento no llega ni a eso. Además quizás tengamos frente a nosotros otro tipo de problemas mas cercanos a mi disciplina que a la vuestra. Un vistazo a su blog (aconsejo adblock y flashblock como medida precautoria) me señala dos posibilidades, una, que el muchacho realmente crea haber dicho algo importante o consistente, en cuyo caso pues nada, se le ha explicado y no ha podido/querido comprenderlo, no hay más. Mi segunda hipótesis es que quería generar tráfico para su blog, cuando en su blog no hay nada que pueda atrapar el tráfico generado desde aquí.

    En ambos casos su discurso antiateo y anticiencia es pelín paranoide, persecutor, en este caso, con ciertas dosis de megalomanía, es, si superan la ampulosidad del discurso, bastante cachondo, como solo son capaces de serlo los discursos de los paranoides, especialmente cuando creen tener una base de la que carecen.

  29. Aficionado
    25 noviembre, 2009 en 13:00

    A ver qué piensan…

    los hechos son aquellos eventos que son al margen de nuestra existencia

    Una definición mejor podría ser esta: un hecho es el estado de una cosa o el cambio de estado de una cosa (“cambio de estado” es idéntico por definición a “evento”). Ya lo he puesto antes, pero qué importa repetir… Represente p una propiedad, entonces el estado s de una cosa C se formaliza así:

    s(C)=

    Ahora, represente e el cambio de estado o evento de una cosa C, entonces:

    e(C)=

    De aquí que un proceso P sea una sucesión de cambios de estado o eventos de una cosa:

    P(C)==

    Todos los eventos son hechos (hasta los fenómenos, es decir, las apariencias o percepciones e imaginaciones), pero a la inversa es falso. Por esto, la definición del artículo es incompleta. Los hechos se informan a través de datos empíricos; es decir, los hechos son los referentes de los datos empíricos. Los datos empíricos se construyen (pues son proposiciones) con base en la observación (directa o indirecta) y la experimentación; pero los hechos no se construyen. Por ello, la expresión “hecho científico” es confusa: los científicos no construyen los hechos (a excepción de los hechos en los experimentos), que es lo que parece que se sugiere.

    La proposición “la evolución es un hecho” es inexacta, hay que admitirlo, pero resulta muy sencillo exactificarla: “los eventos o procesos de evolución organísmica son hechos” (como el proceso de evolución del teocinte en maíz, tratado en el Huerto Evolutivo).

    Estas descripciones no son otra cosa que las Leyes, una formulación basada en palabras o en el lenguaje matemático que pretende decir cómo se comporta un fenómeno en un contexto dado y preciso.

    No deben confundirse las pautas objetivas estables (regularidades presentes en el universo) con los enunciados legales que las conceptualizan aproximadamente; es decir, las leyes objetivas son los referentes de las leyes científicas. Las leyes no necesariamente son sólo descriptivas (si una ley describe un mecanismo, entonces es explicativa). En ciencia teórica avanzada, un enunciado fáctico es un enunciado legal si y sólo si es general en algún aspecto, es componente de un sistema hipotético-deductivo (axiomatizado) fáctico y ha sido probado satisfactoriamente, al menos por el momento.

    Una teoría científica jamás podría ser una ley científica porque las teorías están compuestas por múltiples proposiciones, mientras que una ley es una sólo proposición.

    Gracias por el artículo. ¡Ah! Como de costumbre, las ideas las he tomado de ese tipo que no sabe ni dónde está parado, jijiji. A propósito, algo en lo que discrepo de la mayoría de los autores de este magnífico blog: siempre que se hace ciencia o se habla de ciencia hay filosofía (muchas veces implícita), así que resulta imposible, aunque bien intencionado, aquello de “Discusiones filosóficas aparte, ya que nos vamos a mover en la esfera de lo científico y nos vamos a acotar a lo que se describe dentro de la misma”.

    Saludos.

  30. 25 noviembre, 2009 en 13:05

    Carinae, por eso al término “teoría” luego le hago el añadido “Si bien, en la práctica, parece ser que el término teoría también se emplea casi como sinónimo de modelo, una explicación seria con bastante poder explicativo, sin el carácter tan especulativo de la hipótesis y apoyada o en múltiples hechos o en un potentísimo aparato matemático (mientras espera de recibir evidencias a favor o en contra) 🙄

    En cuanto a la Ley, pues bueno, excepto las Leyes de la Termodinámica, no caigo ahora con una ley científica que no tenga un agujero donde no pueda cumplirse 🙄 Creo que ahí radica la importancia del contexto…

    Si esto al final es lo de siempre; da igual si a algo lo llamamos modelo o teoría, o incluso Ley (aunque pueda aplicarse en otro contexto), lo que cuenta realmente es el apoyo que tenga encima. Y siempre con la idea de que nuestras ideas pueden cambiar de un día para otro.

    Paradojas de la vida… Al final me parece a mí que la persona que habla con más inseguridad acerca de casi cualquier tema son los que poseen la mentalidad más científica, es la más consciente acerca de sus propias limitaciones…

  31. Aficionado
    25 noviembre, 2009 en 13:07

    Lo siento, no salieron las proposiciones matemáticas… Según yo usé una etiqueta válida en WordPress:

    $ latex $

    Sin el espacio entre $ y latex. No sé qué ha pasado. Todo por querer que los subíndices salieran bien, jajaja.

  32. Aficionado
    25 noviembre, 2009 en 13:23

    Debió decir:

    s(C)={p_1, p_2, …, p_n}

    e(C)={s_1, s_2}

    P(C)={s_1, s_2, …, s_n}={e_1, e_2, …, e_n}

  33. Aficionado
    25 noviembre, 2009 en 13:24

    Joder, ahora las primeras tres “p” salieron mayúsculas en vez de minúsculas, jajajaja. Mejor lo dejo así.

    Disculpen.

  34. 25 noviembre, 2009 en 14:54

    El caso de Arenita es tremendo. Mantengo una discusión con un moderador en los foros de eciencia acerca precisamente de epistemología. Yo nunca he leído un libro ni de Popper, ni de Kuhn, ni de Lakatos ni de ningún otro filósofo de la ciencia, pero conozco más o menos las conclusiones de sus obras a grandes rasgos. La discusión es algo así como “los filósofos de la ciencia dicen esto” mientras que yo respondo “pero en ciencia sucede esto otro”; vamos, que mientras que el moderador anda mostrando la visión que tienen de la ciencia los propios filósofos de la ciencia, yo ando mostrando cómo funciona la ciencia en sí. Es una discusión interesante sobre todo por algunas conclusiones que van saliendo.

    Por ejemplo, que si Arenita habla de Feyerabend, malo, muy malo, más que nada porque este señor dice que la astrología o la homeopatía son tan válidas como la ciencia y que no existe un método científico en ciencia y por tanto no debe usarse. Si un filósofo de la ciencia empieza hablado justo con Feyerabend, hay que echarse a temblar.

    Otra conclusión es que el estado actual de la ciencia hace que sea la tecnología la que tire de la ciencia, y la ciencia tira de la filosofía de la ciencia. Que la tecnología tire de la ciencia es en sí algo connatural al proceso científico, pues necesitamos tecnología para hacer ciencia, y lo bueno es que la ciencia a su vez también tira de la tecnología porque sienta las bases para crear nueva tecnología. Así que finalmente ciencia y tecnología tiran una de la otra recíprocamente.

    Y ¿la filosofía de la ciencia? Pues es algo así como el diccionario: ha de pasar mucho tiempo para que la RAE se decida a incluir palabras, conceptos o acepciones que llevan años usándose. Los filósofos de la ciencia andan así, con conocimientos de hace décadas, pero da la sensación de que nunca han entrado a un laboratorio. Es lo que le pasa a Arenita, seguro que no ha entrado a un laboratorio en su vida, pero eso no le impide elevar a la categoría de dogmas las conclusiones de los filósofos de la ciencia, convirtiendo a la epistemología en una suerte de religión.

    En cualquier caso, no es la primera vez que observo ese comportamiento soberbio en “filósofos”. Ya no sólo en quienes dicen saber más de ciencia por haber leído a filósofos de la ciencia (sin haber entrado nunca a un laboratorio), sino en general a muchos que se hacen llamar filósofos y no pasan de ser simplemente trolls (¿quién no recuerda el caso de Irichc?). No sé, quizá es un efecto de la filosofía mal entendida, que lleva a creerse que cualquier conclusión filosófica es una verdad absoluta.

    Con respecto a la discusión sobre el grado de certeza de hipótesis, ley, teoría… Bueno, yo no uso la palabra certeza. En la facultad me enseñaron que en ciencia las hipótesis son válidas o erróneas (y no verdaderas o falsas). Si son válidas, lo son con un margen de confianza estadístico (95% o el que se haya usado). Una ley podríamos decir que se trata de una hipótesis cuyo rango de aplicación se ha acotado perfectamente, y en ese rango es válida en el 100% de los casos. Un teoría es, a fin de cuentas, un conjunto de hipótesis y leyes, así que su validez dependerá de la validez de dichas hipótesis y leyes. Creo que J. M. Hernández lo ha expresado muy bien al decir que, cuando por ejemplo hablamos de la teoría de la evolución, en realidad estamos hablando de todo un conjunto de subteorías que explican los diferentes mecanismos evolutivos (vamos, que no es lo mismo que mute un gen, a que dividamos una población en islas… pero de un modo u otro, la evolución es un hecho).

    Cnidus, excelente artículo, muy didáctico. A mi personalmente me ha servido como minirepaso de genética de poblaciones. Pero (te voy a poner un pero, para que no se te suba a la cabeza 😀 es broma) me has despistado cuando has puesto p^2=0.25, q^2=0.25, pq=0.25; porque siempre he visto 2pq=0,5… vamos, que es lo mismo pero con otra notación, es simplemente que estoy acostumbrado a leer 2pq en lugar de pq, que además sirve para ver más claramente que, al final, p^2+q^2+2pq=1.

  35. 25 noviembre, 2009 en 15:16

    Aficionado, me vas a tener que disculpar si tengo que leer dos o tres veces más tus comentarios 😀

    Svyadov, gracias por las anotaciones, he hecho un apaño en la entrada. A ver si ahora está más claro. Respecto a los filósofos, es que son así. Yo tengo un colega que está terminando filosofía y bueno, tendrías que haberlo visto en su etapa “escéptico radical” (que ya la pasó, afortunadamente 🙄 ).

    Mientras tanto voy pensando en como amoldar la crítica de natrix para con la entrada, sin perder el sentido de ambas 😛

  36. Eta Carinae
    25 noviembre, 2009 en 17:45

    Creo que las p’s si están en minúscula. Mira la colita arriba iquierda. Si fuese mayúscula estaría horizontal.

  37. Eta Carinae
    25 noviembre, 2009 en 17:57

    Cnidus: Oh, disculpa, no sé como se me pasó ese párrafo 🙂

    Por cierto, les quería pasar este enlace de Massimo Pigliucci, un científico vuelto filósofo que habla de las diferencias de ambas disciplinas

    On the difference between science and philosophy

    Eso lo leí ayer y me empezaron a caer bien los filósofos. Pero hoy leo a arenita y bueno… mis comentarios están arriba

  38. 25 noviembre, 2009 en 20:41

    Joder! Pues muy buena recomendación, porque los libros de Sakurai sobre mecánica cuántica son de lo mejorcito 😉

    Saludos!

  39. 25 noviembre, 2009 en 23:43

    arenita no es filosofo. ve su blog. y te daras cuenta que tiene un cuadro psicologico depresivo.

  40. Aficionado
    25 noviembre, 2009 en 23:55

    La validez es la propiedad de un razonamiento (o de la proposición que es conclusión de uno) de ajustarse a las reglas de inferencia deductiva. En otras palabras, la validez depende exclusivamente de su forma. De aquí que “validez” sea idéntico por definición a “verdad formal”. El dual de la validez es la invalidez o falsedad formal.

    En cambio, la verdad fáctica es la propiedad de una proposición (o de un sistema de proposiciones) de corresponderse con la realidad. En otras palabras, la verdad fáctica depende exclusivamente de su contenido. Se le llama “fáctica” a esta clase de verdad para distinguirla de la verdad formal. Su dual es la falsedad fáctica o, sencillamente, falsedad (no la mentira).

    La lógica matemática estudia la validez, mientras que la semántica filosófica estudia la verdad. Existen proposiciones parcialmente verdaderas, pero no existen razonamientos o conclusiones parcialmente válidos. A los científicos fácticos les interesa especialmente la verdad (sea completa o parcial), pero también tratan de validar sus conclusiones; en cambio, a los matemáticos les interesa únicamente la validez. Si un biólogo humano o un antropólogo físico afirman que en los humanos la apófisis espinosa de las vértebras cervicales es bituberculosa es porque están seguros que, de hecho, la apófisis espinosa está bifurcada en su vértice (aunque pueda darse el caso de alguna vértebra cervical de algún humano que no sea así).

    No debe confundirse la probabilidad de un hecho, con la verosimilitud de una proposición. La probabilidad es una propiedad exclusiva de algunos eventos. Las hipótesis, al ser proposiciones, no pueden ser “probablemente verdaderas” ni, aún menos, “probablemente válida”; sólo un hecho puede ser probable (pero no probablemente verdadero). Las hipótesis sí pueden ser verosímiles, inverosímiles, verdaderas, parcialmente verdaderas o falsas.

    Saludos.

  41. 26 noviembre, 2009 en 18:25

    Estoy de acuerdo parcialmente contigo. Y digo parcialmente por lo siguiente: dices que la probabilidad es una propiedad exclusiva de algunos eventos y que, por tanto, una hipótesis, al ser una proposición, no puede ser “probablemente verdadera” o “probablemente válida”. Y eso es válido hasta que te metes en el proceso de falsación de una hipótesis. Cuando estás falsando una hipótesis, estás enfrentando tu hipótesis de trabajo y la hipótesis nula. A este proceso se le llama contraste de hipótesis, y consiste en un análisis estadístico mediante el cual puedes determinar si tu hipótesis de trabajo es correcta, o lo es la hipótesis nula. El problema viene al confrontar la hipótesis con la realidad: es posible que hayas dado por correcta la hipótesis de trabajo y en realidad no lo sea. ¿Qué probabilidad existe entonces de que la hipótesis sea realmente correcta?

    La hipótesis se convierte en este momento en un evento estadístico. Si el análisis estadístico te dice que la hipótesis de trabajo es correcta, y ésta en realidad lo es, ¿con qué probabilidad lo es? Y si por contra no es correcta, ¿con qué probabilidad lo es? Si el análisis estadístico te dice que la hipótesis de trabajo es correcta pero en realidad no lo es, estás cometiendo un error de tipo I. Los análisis se diseñan de tal manera que se procura minimizar el impacto de un posible error de tipo I, por ello se habla de un alfa del 5% (probabilidad de que tu estés dando por cierta la hipótesis cuando en realidad no lo es), dicho de otro modo, damos como cierta una hipótesis de trabajo con un probabilidad igual a 1-alfa. Si alfa es el 5%, entonces estás diciendo que tu hipótesis de trabajo es cierta con una probabilidad del 95%, porque el análisis estadístico se ha diseñado así, contando con que es posible que en un 5% de los casos, tu hipótesis no sea cierta. De ahí que aplicando el método científico y el análisis estadístico correspondiente (contraste de hipótesis), se diga que las hipótesis son válidas (o no lo son) con una probabilidad del 95%.

  42. Gakko
    30 noviembre, 2009 en 14:25

    El problema en el mundo científico, y el porqué de que la evolución no está aceptada como ley, es porque no existe todavía una explicación matemática (Tal como la de Hardy y Weinberg, que como lo dijiste, sólo se aplican a poblaciones estables). Tampoco está bien definido de como ocurre en realidad, si es por un suceso estocástico que desencadena una serie de mutaciones en una cantidad de especies, o es gradualista.
    Parte de esto ya está comprobado con el Reloj molecular de Moto Kimura, aunque falta hacerlo a gran escala. Si alguien llegase a definir los conceptos de velocidad evolutiva en micro y macro evolución. Creo que no habría más contrarias para que esta no sea una ley y tal vez un dogma.
    Saludos.

  43. Gakko
    30 noviembre, 2009 en 14:30

    Y, disculpas si ofende, pero tenés un lío conceptual bárbaro con respecto a lo que es un Principio, una Ley, un Modelo y no sé que cosas más pusiste.

  44. 30 noviembre, 2009 en 15:04

    El problema en el mundo científico, y el porqué de que la evolución no está aceptada como ley, es porque no existe todavía una explicación matemática (Tal como la de Hardy y Weinberg, que como lo dijiste, sólo se aplican a poblaciones estables).

    El motivo de esta entrada era mostrar que dentro del marco de la Biología Evolutiva, tenemos hechos, tenemos modelos y tenemos Leyes. Por eso a tu expresión “el porqué de que la evolución no está aceptada como ley, es porque…” no le encuentro sentido alguno. Por otro lado, la Ley de Hardy-Weinberg, en principio se puede aplicar a cualquier población. Otra cosa son las condiciones requeridas para que se de un Equilibrio sí o sí.

    Tampoco está bien definido de como ocurre en realidad, si es por un suceso estocástico que desencadena una serie de mutaciones en una cantidad de especies, o es gradualista.

    La estocasticidad no es incompatible con el gradualismo, de hecho, se pueden llevar muy bien.
    Solo que esta vez, la siguiente expresión en toda su locuacidad: “si es por un suceso estocástico que desencadena una serie de mutaciones en una cantidad de especies” no la he escuchado en mi vida. Se conocen situaciones en la que se dispara el número de mutaciones por encima de lo habitual, pero mas allá de ello, ¿querías decir algo más?

    Parte de esto ya está comprobado con el Reloj molecular de Moto Kimura, aunque falta hacerlo a gran escala.

    Los relojes moleculares son más falibles cuanto más nos alejemos en el tiempo.

    Si alguien llegase a definir los conceptos de velocidad evolutiva en micro y macro evolución.

    Es que no se usan mucho en Biología Evolutiva, son más usados por creacionistas y especies semejantes. también quisiera que me los aclararan y les pusieran el límite, la frontera 🙄

    Creo que no habría más contrarias para que esta no sea una ley y tal vez un dogma.

    No existen dogmas en ciencia. Respecto a “contrarias para que esta no sea una ley“… no lo capto, ¿podrías explicarte?.

    Y, disculpas si ofende, pero tenés un lío conceptual bárbaro con respecto a lo que es un Principio, una Ley, un Modelo y no sé que cosas más pusiste.

    ¿Podrías dar tus definiciones? También es curioso que digas que tengo un lio en “no se qué cosas”… no da buena impresión esa falta de precisión 😉

    En fin… Me parece que no soy yo el que tiene un lio conceptual bárbaro con respecto a la evolución 😉

  45. Darío
    30 noviembre, 2009 en 16:33

    La respuesta que da Cnidus la secundo totalmente.

    Solamente agregaría que hay que tener cuidado con eso de que la Evolución no es ley por qué no se puede explicar matemáticamente. Primero por qué hay muchas cosas que están explicadas con herramienta matemática como la genética y segunda, por qué se pueden tener muchas matemáticas y acabar por no explicar nada, como sucede con muchas áreas sociales o para. ir más cerca, con las explicaciones “matemáticas” de la basura conocida como diseño inteligente

  46. rebeca
    3 diciembre, 2009 en 21:57

    Redalyc, es una hemeroteca científica de libre acceso, que pone a disposición de los usuarios 550 revistas de carácter científico, con un total de 119805 artículos a texto completo los cuales podrán ser leídos, criticados, analizados y citados. http://redalyc.uaemex.mx/

  47. Darío
    3 diciembre, 2009 en 22:11

    Rebeca:

    Creo que nadie te ha dado las gracias por este enlace, ya incluso pude ver cosas interesantes.

    Gracias.

    Saludos.

  48. 3 diciembre, 2009 en 22:28

    Rebeca, gracias por el enlace, pero es la tercera que nos lo mandas. No dudo que sea interesante, pero ya sabes, lo bueno si breve…

  49. Anónimo
    24 septiembre, 2012 en 17:03

    Gracias 😀

  50. 25 junio, 2013 en 5:08

    La biología evolutiva (ciencia) estudia la evolución biológica entendiendo a esta como un hecho y un proceso, que se explica a través de hipótesis ,teorías y modelos basados (sustentados) en evidencia.

    La evolución biológica puede definirse como el cambio de variabilidad genética o fenotípica en una población en el transcurso de las generaciones (el cambio debe ser heredable)

    Las evidencias NO dicen como ha ocurrido el cambio. Por ello es que se formulan , hipótesis,teorías o modelos que expliquen los mecanismos de cambio como por ejemplo :la selección natural,la deriva genética , las mutaciones , la deriva natural.

    La discusión sobre que son las leyes, las teorías y los modelos , es un tema actual y con poco acuerdo , las principales discusiones se dan en el ámbito de la filosofía de la ciencia (Mauricio Suarez, Tarja Knuutila , Ronald Giere e Isabel Peschard son algunos de quienes tratan esos temas.)

  51. 25 junio, 2013 en 7:46

    ….las principales discusiones se dan en el ámbito de la filosofía de la ciencia…

    No lo dudo, mientras ellos discuten otros científicos más empiristas buscan más evidencias para que validar/refutar algunas de las hipótesis establecidas para explicar los mecanismos evolutivos. No vaya a ser que el despiste en discusiones nos haga perder Bizancio 😉

  52. Darío
    25 junio, 2013 en 9:37

    De tanto en tanto hay quien quiere revivir inutilidades pseudofilosóficas en contra de la biología evolutiva 😎

  53. Víctor
  54. 25 junio, 2013 en 23:23

    perdón mi ignorancia pero ¿que significa entrar como elefante en cacharrería? saludos

  55. 26 junio, 2013 en 7:57

    Pedro, imagina a un elefante entrando a toda velocidad en una tienda que vende loza, porcelana, cristal… Pues eso.

  56. Darío
    26 junio, 2013 en 8:22

    ¿Hoy el Club de la Comedia está desatado? :mrgreen:

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