Inicio > Ciencia, Crítica literaria, Escepticismo > Cuentos de Navidad

Cuentos de Navidad

24 diciembre, 2009

Comparte este artículo:

meneame enchilame bitacoras facebook twitter delicious technorati Enviar por correo electrónico Imprimir

De nuevo estamos en fechas navideñas, invernales y llenas de nieve en el hemisferio Norte, y cálidas y playeras en el hemisferio Sur. Desde aquí os deseamos a todos unas felices fiestas y os regalamos unas historias muy relacionadas con estas entrañables fechas. Varios de los autores de este blog hemos decidido preparar una serie de curiosas entradas extrañamente relacionadas. ¿Qué puede relacionar la Navidad con la botánica, con la astronomía y con la ictiología?

No sé, veamos…

Oro, incienso y mirra

Autor: Manuel


La tradición cristiana dice que los Reyes Magos de Oriente llevaron al Mesías oro, incienso y mirra. Postrándose los magos en tierra lo adoraron, y abriendo sus tesoros le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra (Evangelio de San Mateo 2, 11). El lenguaje simbólico que tiene este pasaje es muy claro. Los tres regalos son una señal del destino del homenajeado. El oro, un regalo que sólo se hacía a los reyes, en este caso se entregaba al Rey de reyes. El incienso, que era el perfume de los templos, se entregaba al encargado de tutelar el templo, y la mirra sustancia utilizada para embalsamar a los muertos relevantes, indicando que su muerte sería venerada.

Pero, ¿qué es exactamente la mirra?


La mirra es una sustancia rojiza resinosa aromática, un jugo lechoso que se extrae del tallo del Commiphora abyssinica, árbol de Arabia, común en medio oriente, así como Somalia, Etiopía, Yemén y Sudán.

A la izquierda un dibujo del árbol Commiphora abyssinica del cual se extrae la mirra, sustancia que se observa a la derecha

En la antigüedad la mirra fue muy valorada, ya que era uno de los componentes empleados para la elaboración de perfumes, incienso, ungüentos, medicinas, así como para diluir tinta en los papiros. Se usaba también para embalsamar a los muertos. Para obtenerla, se realiza una incisión en la corteza del árbol y de esta herida brotan lágrimas, que al secarse se tornan de color parduzco.

¿Voy a seguir hablando de la mirra en la antigüedad?

Pues la verdad es que no. Es cierto que la mirra fue una mercancía de mucho interés en el pasado, y tanto historiadores como arqueólogos podrían narrar aquí muchas historias en torno a ella. Pero no, yo no voy a hacerlo. Podéis ver una introducción a ese tema aquí. Yo me voy a mover por terrenos más bioquímicos.

La mirra y la divulgación científica

La mirra hoy en día se sigue utilizando por sus propiedades medicinales. Es antiséptico, desinfectante, astringente, desodorizante y cicatrizante. Su uso principal está relacionado con el tratamiento de ciertas afecciones bucales.

La mirra también fue motivo de debate científico hace unos años por la ocurrencia de uno de los editores de la revista Nature. Las grandes editoriales también necesitan publicidad. Compiten entre ellas, y no desprecian jamás un halago. En el año 1996 la revista Nature recibió un manuscrito que trataba acerca de las propiedades analgésicas de la mirra. La casualidad quiso que ese artículo llegara a la revista para ser revisado en épocas cercanas a la Navidad. El artículo fue revisado y considerado correcto, pero por debajo de los estándares de calidad que exige Nature para publicar en su revista. Sorprendentemente el editor jefe de la revista aceptó el trabajo para ser publicado en fechas cercanas al día de Reyes. Por supuesto este artículo tuvo una doble reacción, de un lado la prensa se hizo eco ya que en las redacciones eran bien recibidas noticias relacionadas con la Navidad. Pero en los círculos científicos no gustó tanto, ya que por motivos mercantilistas se habían variado los criterios de publicación.
Pero, ¿qué contaba ese artículo?.

El artículo lleva por título Analgesic effects of myrrh y lo firman Piero Dolara y colaboradores. En él se cuenta que un componente de la mirra, los sesquiterpenos, poseen un efecto analgésico. Dado que el Naloxone es capaz de inhibir este efecto analgésico se sospechó que los compuestos presentes en la mirra actuaban sobre los receptores de opiáceos del cerebro. Los autores pudieron demostrar que el componente mayoritario de la mirra, el furanoedusema-1,3-dieno realmente se une a  estos los receptores cerebrales. El hecho que otros componentes de la mirra provoquen efectos adversos sobre la salud ha sido lo que paró el uso de la mirra como analgésico a favor de otros descubiertos posteriormente.

En cualquier caso la mirra sí supuso un buen regalo de Reyes a los autores de este estudio, en forma de publicación en la revista Nature. Si hay alguien que esté estudiando algún aspecto de la resurrección de cadáveres debería esperar a enviar el artículo en Semana Santa.

Referencias:

  • 1. Dolara, P., Luceri, C., Ghelardini, C., Monserrat, C., Aiolli, S., Luceri, F., Lodovici, M., Menichetti, S., y Romanelli, M. N. (1996). Analgesic effects of myrrh. Nature 29 doi: 10.1038/379029a0.
  • 2. Carlos Elías. La razón estrangulada. Editorial Debate.

La estrella de Belén

Autor: J.M.Hernández

Uno de los símbolos más emblemáticos de la Navidad es la estrella de Belén, ese extraño astro con forma de cometa que guió a unos supuestos Reyes / Magos hasta el mismísimo portal en el que poco antes había nacido Jesús.

Históricamente, las pruebas documentales ya apuntan hacia un mito sin base real, comenzando porque la única -y exigua- mención al hecho proviene del evangelio de Mateo, escrito hacia los años 70-90 despúes del supuesto nacimiento de Jesús, y pasando porque tanto la denominación de “Reyes Magos”, como el número de tres, sus nombres, el color negro de Baltasar o la forma cometoide de la estrella son invenciones muy posteriores acuñadas desde el siglo III al XVI.

Sin embargo ¿Es posible que algún fenómeno astronómico pueda explicar la mencionada en la tradición cristiana, o nos encontramos ante otro mito carente de fundamento?

Posibilidad astronómica

Astronómicamente, el suceso relatado por Mateo (y aún más el resto de añadidos posteriores) tampoco se sostiene demasiado bien.

Los meteoritos únicament son visibles durante unos pocos segundos

Los meteoritos únicamente son visibles durante unos pocos segundos

Ningún cuerpo celeste cesa en su movimiento, por lo que la parada sobre el Portal de Belén resulta bastante difícil de explicar. La única posibildad sería el movimiento de retrogradación de los planetas, que hace que para un observador situado en la Tierra, éstos se detengan en el cielo para moverse luego hacia atrás, volver a pararse y continuar con su movimiento habitual. Sin embargo, este fenónomeno era demasiado bien conocido por los observadores de hace 2000 años como para considerarlo un acontecimiento excepcional.

Otras posibilidades como estrellas fugaces (meteoritos y demás bólidos que entran en ignición al atravesar la atmósfera) también deben descartarse, dado que son fenómenos muy breves (apenas unos segundos) como para guiar a unos viajeros desde Arabia o Mesopotamia hasta Belén, trayecto en el que deberían invertir unos cuatro meses.

El cometa Halley en su aproximación de 1986

El cometa Halley en su aproximación de 1986

La explicación más coincidente con el mito (excepto por la supuesta “parada”), sería un cometa. Pero no existe ningún registro histórico sobre un cometa visible desde la Tierra en el año del supuesto nacimiento de Jesús. Las fechas de visita de los más de 2.000 cometas periódicos que conocemos hoy día tampoco coinciden. Cabe esperar además, que un cometa tan visible durante al menos cuatro meses, hubiera sido documentado por los astrónomos de la época.

Algunos autores han postulado como candidatas a estrellas de Belén a novas y supernovas, pero ambas carecen de movimiento aparente con respecto al fondo de estrellas, por lo que difícilmente podrían mantener un rumbo hacia Belén o hacia ninguna parte.

Supernova 1987A

Supernova 1987A

Por último, una conjunción planetaria podría haber servido de base al relato de Mateo, a pesar de que las más cercanas a la fecha del supuesto nacimiento de Jesús son algo tempranas: año 7 a.c. (Júpiter y Saturno) y año 6 a.c. (Marte, Júpiter y Saturno). Una segunda objección a esta hipótesis la establece una conjunción mucho más espectacular en el año 145 a.c. acerca de la cual, el astrónomo Mark Kidger afirma que “Si el único factor a tomar en cuenta fuera la conjunción, los magos, viendo esta conjunción triple y espectacular hubieran debido llegar a Jerusalén 139 años antes!”.

¿Un adorno posterior?

Quizá la opción más verosímil sea que algún suceso astrómico como los mencionados y que hubiera sucedido en los años posteriores al nacimiento de Jesús (o anteriores a la escritura del Evangelio de Mateo) motivara a los cronistas para adornar y dar relevancia al mito cristiano. Máxime cuando el Imperio Romano solía vincular nacimientos y muertes de personajes ilustres a sucesos astronómicos.

Referencias

  • Kidger, M. 1999. The Star of Bethlehem (An astronomer’s view), Princeton, Princeton University Press.
  • ¿Qué me estás contando?. El mito de la estrella de Belén.

Los peces no beben en el río

Autor: Cnidus

Pero mira como beben
los peces en el río,
pero mira como beben
por ver al Dios nacido.
Beben y beben y vuelven a beber,
los peces en el río
por ver a Dios nacer

Yo no se cómo se apaña la religión, que tiene una capacidad innata para acaparar mitos bastante sorprendente. Estos se aglutinan entorno al aparato religioso de mil maneras, como spin-off de personajes secundarios carismáticos, como leyendas que van y vienen según la marea, como reinterpretaciones y actualizaciones continuas de las historias de siempre debido a la presión selectiva de la sociedad o bien, como canciones, cuentos y fábulas.

Y también villancicos navideños.

¿Los peces beben en el río?

En realidad, no tengo nada en contra de ellos. Solo son bonitas canciones de paz y amor que cantamos cual inocentes niños mientras subliminalmente nos introducen propaganda religiosa.  Aunque un poco disonante, eso sí: tenemos mozas orientales rubias cual chicuelas de Europa del norte; encontramos que gente que técnicamente denominaríamos “pobre”, goza de bisutería de plata fina; y tenemos peces que beben en los ríos.

Pero no señor, beber en un río, es lo último que haría un pez en su sano juicio.

Imaginad un sencillo experimento. Tenemos un recipiente con agua que está dividido en dos secciones gracias a una membrana semipermeable: es una membrana que solo y exclusivamente permite el paso de moléculas de igual o menor tamaño que el de la molécula de agua. Como podéis imaginar, al final del experimento tendremos la misma cantidad de agua a un lado y otro de la membrana y además, la misma cantidad de moléculas de agua pasando de un lado a otro de esa misma membrana.

Presentamos la membrana semipermeable

Ahora imaginad la misma situación anterior, con la diferencia de que en una de las secciones hemos añadido sacarosa (un azúcar). La molécula de sacarosa es muy grande y no podrá atravesar la membrana, pero el agua sí. Al cabo de un tiempo, a diferencia del experimento anterior, veremos que el agua tiende a entrar y a acumularse en el lado donde tenemos la sacarosa, ¿por qué?

Básicamente, porque la sacarosa actúa como un obstáculo para las moléculas de agua. Ya que si tenemos una molécula de agua que se dirige hacia el otro lado de la membrana, esta desviará su dirección si “impacta” contra una molécula de sacarosa. Así, al final de este experimento, veremos que el agua tiende a acumularse en esa sección donde tenemos nuestro azúcar.

Este incremento de volumen se prolongaría indefinidamente hasta que la presión a ambos lados de la membrana se iguale, de modo que a ambos lados de la membrana tendríamos el mismo número de moléculas de agua pasando de un lado a otro.

Movimiento osmótico del agua. Las flechas rojas indican que mucha más agua se mueve en ese sentido, que en el contrario. Crédito: Lucasbrower Blog


Ahora bien. ¿Cómo afecta a esto a la célula? Después de todo, hemos de recordar que nuestras células son entidades cuyo límite con el medio externo es una o dos membranas muy selectivas al paso de ciertas sustancias. Y además, en su interior tenemos una amalgama de moléculas y estructuras. En ese sentido, una célula actúa como la segunda parte de nuestro experimento.

Así, todas las situaciones a las que se puede enfrentar una célula, son las siguientes:

  • Si el medio externo se encuentra a la misma concentración que el interior celular, decimos que la concentración es isotónica. En este caso, idealmente entra en la célula tanta agua como sale.
  • Si el medio externo se encuentra a mayor concentración que el interior celular, decimos que la concentración es hipertónica. En este caso, sale de la célula más agua de la que entra, por lo que la célula tiende a perder agua y más agua. Las células animales son muy vulnerables a esto y se llegan a romper por la excesiva pérdida de agua, esta ruptura la llaman crenación.
  • Si el medio externo se encuentra a menor concentración que el interior celular, decimos que la concentración es hipotónica. En este caso, entra en la célula más agua de la que sale, por lo que la célula tiende a absorber agua y más agua hasta, si es una célula animal, reventar en un estallido llamado plasmólisis.

Distintos comportamientos osmóticos según la diferencia de concentración entre dos medios. Crédito: Auladenaturales


Este es un vídeo muy molón sobre el tema, incluye experimentos y todo 😉

Ahora imaginad que le sucede a un pez de río… Visto desde la perspectiva de un pez, estás viviendo en un medio donde el agua es hipotónica respecto a tus células, por lo que vives en un medio donde el agua tenderá a entrar en tus células hasta ¡plop! hacerlas reventar. Y lo peor es que no pueden evitar que el agua entre a través de tus branquias, tu boca, tu ano, tu sistema digestivo, tus ojos, tu piel… prácticamente existen pocos rincones de tu cuerpo alejados del agua.

Por eso los peces dulceacuícolas se defienden de esta situación expulsando tanta agua de sus cuerpos como les es posible y evitando tragar tanta agua como puedan.  ¿Y cómo expulsan tanta agua? Básicamente, miccionando mucho, miccionando ingentes cantidades de orina. Muy diluida, eso sí, su sistema renal se encarga de reabsorber las sales y los nutrientes tan escasos como preciados en estas dulces aguas.

Acabamos con una bonita canción navideña, una música acompañada de las imágenes que nos recuerdan por qué gusta la Navidad. Hoy festejamos la aparición de aquellos que vienen por estas navideñas fechas. ¿No sabéis a quien o a quienes me refiero?

😀

Inolvidables!!! ¡¡¡FELICES FIESTAS!!! A comer, dormir y perrear mucho!

:mrgreen:


  1. 24 diciembre, 2009 de 16:58

    Queridos lectores, pasad una feliz Navidad.

    Saludos

  2. 24 diciembre, 2009 de 18:10

    Me causó gracia la manera como Cnidus arranca su tema, pero me quedo con el artículo de Hernández. Me recuerda un poco a la manera como muchos otros hechos históricos tienden a contener su parte mística para ser explicados, de tal manera que la Historia es un dechado de hechos y anécdotas con una mezcla entre verdad y ficción.

    Algo similar a ‘la estrella de Belén’ sucedió en el México Prehispánico cuando supuestas profecías anunciaron al huey tlatoani (emperador azteca) la llegada de los españoles aunado ello al fin de la cultura azteca. Una de esas profecías fue el avistamiento de un cometa en el cielo. Tengo entendido que dicho avistamiento obedece a uno de sus ciclos de viaje del Halley, aunque claro, para los aztecas fue un hecho digno de asustar al más pinta’o de los guerreros porque en aquél entonces no pudieron encontrar una explicación a dicho fenómeno.

    Pásenla bien en estas fechas y ojalá sigan adelante con su blo’ porque me encanta leerles.

    Saludos renegados.

  3. Raúl
    24 diciembre, 2009 de 19:08

    Este es uno de los artículos navideños más originales que he visto.

    A los autores de este excelente blog quiero agradecerles por dedicar parte su tiempo para que a personas que no pertenecemos al ámbito científico nos llegue un poco del basto conocimiento producido día a día y que tanto esfuerzo cuesta y contribuir a iluminar un poco más este mundo nuestro tan sumergido en la oscuridad (a la manera de Sagan, aclaro). Un agradecimiento especial a todos los comentaristas asiduos, se aprende mucho de las discusiones generadas y a veces hay algunas para desternillarse de risa.

    A todos los creyentes les deseo feliz navidad, hanuka, etc etc, y a los que no seamos creyentes pues hay que pasárnosla bien, de cualquier forma es agradable cenar sabroso y acabar la noche con un buen cognac, ¿o no?

    Manuel, gracias por los buenos deseos.

  4. Carl Cox
    25 diciembre, 2009 de 1:39

    Felices días a todos!!!

  5. 25 diciembre, 2009 de 2:58

    Feliz navidaaaaad Ho Ho Ho 😀

  6. Rata
    25 diciembre, 2009 de 6:57

    Muchas gracias por este excelente blog y por el gran regalo navideño que fue esta entrada.

    ¡¡¡Felices fiestas a todos!!!

  7. 25 diciembre, 2009 de 16:39

    Feliz Navidad a todos vosotros y que Dios os bendiga.

  8. 26 diciembre, 2009 de 1:07

    Felices Fiestas y a disfrutarlas! Un descansillo bueno que nos lo hemos ganado!

  9. edgar
    26 diciembre, 2009 de 8:03

    muy buen articulo. lo de los peces es bastante curioso. me imagino que algo parecido le pasaría al ser humano si consume mucha agua.

    feliz navidad a todos.

  10. remem0rama
    26 diciembre, 2009 de 18:04

    Con respecto a lo del cometa, y las fechas aproximadas… no estoy muy seguro de donde lo he visto, pero me parece que ni siquiera los estudiosos del Cristianismo se ponen de acuerdo en el año en el que realmenter hubiera nacido el Jesús histórico (es decir, no sería el año 0, iría entre el 6 a.C. y el 1 d.C. creo), así que eso de las conjunciones plantarias sí podría cuadrar

    Felices fiestas a todos

  11. 26 diciembre, 2009 de 20:19

    Hola remem0ram. En cuanto a la fecha de nacimiento de Jesús hay un relativo consenso, entre el 8 A.C. y el 4 A.C. (Sabemos que el Herodes histórico murió en el año 4 A.C., y que por tanto los primeros años de Jesús deberían ser ligeramente anteriores a dicha fecha).

    Esto demuestra que…

    1)Sin duda fue un personaje adelantado a su época. Algo más de 4 años. 😀

    2)Las matemáticas no eran el punto fuerte de los primeros padres de la Iglesia.

    Saludos. 😉

  12. 27 diciembre, 2009 de 1:40

    Efectivamente, en el año 7 a.c. y año 6 a.c. hubo dos conjunciones planetarias. De hecho, Kepler y otros estudiosos “recalcularon” la fecha del nacimiento de Jesús en base a estos acontecimientos.

    No obstante, difícilmente un astrónomo de la época confundiría estas conjunción con estrellas (pensando siempre en la literalidad de la Biblia).

    Por eso se piensa que algún suceso de este tipo (y no necesariamente coetáneo) debió inspirar el adornado relato de Mateo. En el Imperio Romano era muy común ligar acontecimientos astronómicos a nacimientos y muertes de personas notables: del propio Julio Cesar rezan las leyendas romanas que una estrella apareción el día de su nacimiento y un cometa fue avistado el día de su muerte.

    Saludos.

  13. Picapoyos
    27 diciembre, 2009 de 2:06

    Lamento no haber podido enviarles antes un saludito especial pero bueno, después que se me inundara la casa el miércoles, se me incendiara la cocina el jueves por la mañana y, por la tarde, se me quedara el coche jeringado pensé que no me podía pasar nada pero… tampoco me ha funcionado el ordenador hasta ahora que lo hemos resucitado. Bueno está encontrarse con un artículo como este para relajarse un poco para lo que queda de semana y de año y poder mandarles a todos los mejores deseos para el próximo 2010.
    Bueno, ya está todo dicho. ¡Ala, ya se puede ir la luz!

  14. 27 diciembre, 2009 de 11:58

    Gracias Picapoyos! Igualmente, feliz año, felices Pascuas y ya verás que todo tiene arreglo 😉

  15. 27 diciembre, 2009 de 13:59

    Joer, Picapoyos, a eso es a lo que se le llama una “feliz navidad”.

    Que el resto de las fiestas te sean un poco más propicias!!!

  16. Picapoyos
    28 diciembre, 2009 de 0:24

    La verdad es que no me atrevo a beber ni agua no sea que se me partan los dientes. En fin, una apreciación a tu artículo, J.M. Si los supuestos magos viajaban de Oriente como dice el texto bíblico o se debieron dar mucha prisa para montar una expedición y viajar rapidito para llegar a tiempo de ver cualquier meteoro sobre el cielo de Belén o un “fenómeno” astronómico desconocido por la ciencia actual se tomó su tiempo para lucirse por los cielos de la época de forma totalmente inexplicable.
    Los viajes terrestres de esta época no se invocaban a gusto de tal o cual rey o mago o señorito acaudalado sino que debían ser muy bien estudiados en base a reducir costos y, sobre todo, por razones de seguridad. Se tardaba mucho tiempo en programar una y no se lo podían tomar a coña el asunto. Por esta razón es poco probable que los hechos ocurrieran de esta forma.
    Tengo entendido, con referencias imposibles de recordar ahora, que parte del evangelio de Mateo fue escrito en Egipto con objeto reforzar la fe de los judíos recién convertidos. Mateo, si es que fue él el que lo redactó, hace referencia constante a tradiciones judías y a pasajes del Antigüo Testamento con objeto de reforzar sus narraciones y no sería muy disparatado pensar que echara un chupito de Osiris, Orión, etc. etc. amén de cierta influencia de la cultura griega y, como no, de Halley que debió pasar por aquí en torno a la fecha de redacción de este evangelio (80 – 85 d.c.???) y terminar de idear esta historia con el remate de los magos que son tres precisamente porque tres eran el poder, la salud y la inmortalidad, la perfección del triángulo, la Trinidad (en la tradición de Santa María la Mayor son dos magos, cuatro en la iconografía de otros textos orientales y doce para la iglesia Siria (doce apóstoles, doce tribus de Israel), bla, bla, bla).
    Con todo esto se puede concretar que la narración es un cuento para reforzar el carácter divino de Jesús poco original y bastante absurdo.
    Por cierto, a quien le interese, los Reyes Magos están enterrados en la Cámara del Tesoro de la Catedral de Colonia, Alemania. Juntitos los tres.¡Qué cosas, no!
    Saludos.

  17. 28 diciembre, 2009 de 12:09

    Cierto. Las estimaciones más optimistas apuntan a que el viaje debió durar al menos cuatro meses, algo imposible para una estrella fugaz.

    Por otro lado, el número de tres para los magos de oriente parece deberse a Orígenes de Alejandría (185-254 d.c) y acabó imponiéndose a partir del siglo IV.

    Saludos.

  1. No trackbacks yet.
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: