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Matemáticas Divinas

25 enero, 2010

Visto en La Pulga Snob, el genial blog de Andrés Diplotti

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  1. ralvar
    25 enero, 2010 de 4:12

    ¡Qué poder de síntesis!
    ¡Felicitaciones!

  2. 25 enero, 2010 de 9:23

    Casualidades de la vida, el otro día escricbí una entrada sobre algo parecido.
    http://fisilosofo.wordpress.com/2010/01/21/el-bien-y-el-mal-%C2%BFson-matematicas/

  3. 25 enero, 2010 de 11:29

    Muy bueno! Esto es una interpretación divertida de la Paradoja de Russell, que casi tiró por tierra la Teoría de Conjuntos de Cantor:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Paradoja_de_Russell

    Si no recuerdo mal, el propio Russell encontró una forma de solucionar la paradoja postulando que un conjunto que se contiene a sí mismo debía ser tratado no como un conjunto, sino como orto objeto diferente (una “clase). Hablo de memoria, así que espero no estar metiendo la pata.

    Saludos!

  4. 25 enero, 2010 de 17:19

    Me parece y sospecho, que el hermano Ambrosio no llega a carnaval antes de que le hagan su propia hoguera de San Juan.

  5. RDC
    26 enero, 2010 de 20:13

    Gracioso el post… pero ni Descartes ni Spinoza, por ejemplo, dicen eso para demostrar la existencia de Dios, o sea, la existencia de algo eterno, infinito, etc. Tanto Descartes como Spinoza decían que Dios es el creador de todas las cosas que existen o pueden existir: Como que Dios es infinito su poder de creación no tiene límite, por tanto, pueden existir infinitas cosas de infinitas magnitudes. Es más, a diferencia de Descartes Spinoza añadía que Dios no sólo crea todas las cosas sino que las contiene y es infinito porqué no existe nada fuera de él. En razón, concluía, no hay nada que lo limite, o sea, no hay nada que le impida crear todo lo que puede crear.

    Es cierto que la paradoja de Russell pone en jaque toda esta mentalidad; de hecho, y hablando rápido y mal, Frege intentaba demostrar la tesis de Spinoza, pero Russel destacó que no era posible. Porqué tal paradoja demuestra la existencia de sistemas contradictorios, eso es, sistemas que al definirse a sí mismos se niegan. O en otras palabras: hay objetos que al crearse a sí mismos se destruyen. Ello echa por los suelos la tesis de Spinoza, y a todo el idealismo aleman del s.XIX y principios del XX. Cierto que la solución más plausible para evadir esta contradcción es considerar, entonces, que el sistema no se puede definir a sí mismo, sino que debe definirse a través de otro sistema ajeno ¡Y retomamos la tesis de Descartes que decía: Dios crea todas las cosas des de fuera del tiempo y el espacio, como espíritu puro! Pero esto no es solucionar el problema, sino evadirlo. Porque lo que realmente interesa és encontrar sistemas que se puedan definir completamente a sí mismos. Y vemos que esta és una tarea imposible ¡Siempre hallaremos sistemas contradictorios! Nietzsche seguramente sea el que haya ido más lejos en estos temas, pero me parece que no se le ha seguido demasiado.

    En fin, no me enrollo más.

    Buen blog.

  6. diego
    6 febrero, 2010 de 14:58

    Dios > E

    que esten muy, pero muy bien, bendiciones

    Au revoir & Adio

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