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De un potingue a un medicamento media un abismo

8 febrero, 2010

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El diseño, elaboración y comercialización de un medicamento es un proceso largo y tedioso. Exige muchas demostraciones y cumplir largos protocolos de ensayos. Hay muchas formas de saltarse todos esos controles. Uno de ellos consiste en asegurar que lo que tienes no es un medicamento, sino un suplemento. Aún y así en esos casos hay que demostrar la no toxicidad del compuesto. Y no se puede vender como un tratamiento para una enfermedad, sino como un apoyo o suplemento a otro tipo de terapias. Otra forma de saltarse los controles es comercializarlo sin permiso, sea vía internet, venta en parafarmacias o en determinados domicilios o clínicas. Ahí se corre el riesgo de cometer un delito, o si no existe toxicidad, ver rebajado el calificativo de medicamento a suplemento alimentario,

¿Qué procesos típicos sigue el diseño de un medicamento?

Estudio teórico. Este estudio es el que descubre la posible implicación de un compuesto activo en un tema relacionado con la salud. El compuesto actúa sobre una diana o conjunto de dianas con implicaciones sanitarias. Aquí se incluyen sustancias que son selectivamente nocivas para microorganismos, inhibidores de enzimas, estimuladores de algunos tipos de células, etc. Estos estudios suelen ser publicados en revistas científicas para que la comunidad científica valide los resultados. Incluso antes de la publicación se puede patentar el compuesto para posterior diseño de fármacos. Mientras que los controles para publicar suelen ser muy rigurosos para patentar suelen ser menos estrictos. De hecho una idea puede ser patentada (en Estados Unidos) aún sin un desarrollo muy claro. Por ejemplo Bill Gates ha llegado a patentar un sistema para desviar huracanes (¡!).
Esto no quita que haya danzando por ahí presuntas terapias o remedios como el par magnético que contradice todos los conocimientos de la ciencia, y que difunden su fraude a través de libros editados por ellos mismo e internet. Y estos medios como ya relaté no son confiables.

Modelo in silico. En algunas ocasiones, los conocimientos que se obtienen se llevan a cabo por modelos computacionales, a nivel teórico. La gran cantidad de literatura científica que poseemos, junto con ordenadores de gran capacidad de cálculo permiten realizar experimentos denominados in silico (en silicio), o lo que es lo mismo, a nivel computacional. Así por ejemplo conocemos la estructura tridimensional de muchos enzimas y de reguladores transcripcionales. Mediante ensayos de docking se pueden determinar si una determinada sustancia puede interactuar con el centro catalítico de una enzima. Por otra parte tenemos muchos datos acerca de la bioquímica de muchos enzimas, tanto de constantes de afinidad, velocidad de reacción, concentración en los tejidos, etc. Esto permite establecer redes metabólicas y modelos que nos indican como se establecerán los flujos al variar las concentraciones de los compuestos de entrada (sustratos). La informática es una herramienta poderosísima y la denominada biología de sistemas es un área en expansión ya que permite hacer predicciones en función de unos parámetros ya conocidos. Pero nunca hemos de perder la perspectiva, estamos ante un modelo, y estamos muy lejos de conocer todos los elementos que participan en los procesos. Es por ello, que el in silico es una primera aproximación para posteriormente ir al siguiente paso, el experimento con las enzimas purificadas o con tejidos. Proceso que clásicamente se ha llamado in wet (en húmedo).

Estructura tridimensional del centro activo de un enzima interaccionando con un posible inhibidor (en amarillo).

Ensayos en modelo celular. Una vez que se ha demostrado de forma teórica que el compuesto puede funcionar se han de realizar diversos ensayos con organismos vivos, o al menos parte de ellos (células). En muchas ocasiones estos ensayos ya son exigidos por las revistas más prestigiosas del campo de la biología molecular, éstas no se suelen conformar con un planteamiento teórico. Una primera aproximación es probar el compuesto contra la diana terapeútica, viendo así si funcionan para lo que se predice, y al mismo tiempo comprobando su toxicidad. Un ejemplo sería el trabajo que se lleva a cabo en la empresa española Pharmamar. Esta empresa se dedica a la búsqueda de compuestos antitumorales. Y lo hace a partir de organismos marinos. Uno de los ensayos típicos es estudiar el efecto que algunos de esos productos poseen sobre líneas celulares de diversos tumores, a la vez que también se ensaya su efecto sobre células sanas. Podemos observar así si es capaz de inhibir el crecimiento del tumor sin causar mortalidad en el resto de células del organismo. Pharmamar ha tenido muchos éxitos en esta etapa, pero no por ello ha puesto en el mercado estas sustancias, aún quedan otros controles que efectuar.

La holoturia, al igual que otros organismos marinos, ha sido propuesta como productora de sustancias antitumorales.

Ensayo en modelo animal. Una vez establecido que el compuesto funciona sobre un grupo de células de un tejido ahora falta probar un modelo animal. Éste puede representar el primer nivel de dificultad seria. En primer lugar hay un comité ético que controla que los ensayos suponen un beneficio social de gran magnitud. En segundo lugar el modelo animal debe de ser adecuado. Para estudiar si un compuesto contra la neumonía producida por neumococo puede usarse cualquier ratón que haya sido infectado previamente con neumococo, pero si se estudia un antitumoral contra un tipo determinado de tumor o un compuesto contra el Alzheimer se requieren ratones que desarrollen esas enfermedades. Eso son líneas clonales de ratón con un precio elevado. Pero un éxito ante este modelo significa ir por el buen camino, mientras que saltarse este nivel equivale a no conocer en organismo completo si el fármaco funciona adecuadamente.

Ensayo en modelo humano. Este es el ensayo definitivo, pero a la vez el más costoso y el que tiene una mayores barreras burocráticas por el componente ético que se puede derivar. Se recurre a voluntarios, que pueden ser desde presos que cambian una parte de su condena por el ensayo, a personas que cobran por las pruebas, o enfermos que recurren a estos compuestos como última salida, lo que clásicamente se llama “técnica experimental”. Si se supera adecuadamente este ensayo, con un número de personas significativo y cumpliendo unos requisitos estadísticos adecuados de eficacia y de falta de toxicidad, se estará cerca del éxito. Estos ensayos se deben realizar junto con placebos, personas que creen tomar la medicina cuando en realidad no se les trata, y con un sistema de doble ciego, el investigador no sabe quién está recibiendo el medicamento y cuál el placebo, los nombres de los pacientes y los medicamentos van en clave, sólo al final del experimento se destapan esos datos. El uso de placebos es imprescindible, pero a la vez tiene también un problema ético importante, si la sustancia es eficaz habrá una población que no la han recibido, con lo que continuarían con su enfermedad.

Una vez se ha conseguido un éxito en todos estos pasos, o al menos en el decisivo, el modelo humano, se puede empezar a pensar en comercializar el producto. Estos criterios son tan rígidos para evitar que una persona acabe ingiriendo un compuesto ineficaz, o tóxico (ya sea de forma inmediata o a la larga), porque no olvidemos que todo compuesto en el momento que se pone a la venta con el propósito de tratar una enfermedad pasa a ser un medicamento. Esa frase tan manida que está en boca de los defensores de lo que llaman “medicina alternativa” que dice todos los medicamentos son tóxicos de una u otra forma, por tanto debes de tomar X en vez de lo que recetan en la farmacia encierra una gran falsedad, no nos cuentan que X también es un medicamento desde el momento que intentan colocarlo para tratar enfermos. Y me da igual que ese X sea una pastilla, una pomada o unos masaje, si se asegura que X es un tratamiento pasa a ser un medicamento ya que por acción X (toxicidad) o por omisión (sustituir a un compuesto que sí trata la enfermedad) tiene efectos secundarios como cualquier otra sustancia o terapia.

Ya sé que muchas farmacéuticas son grandes empresas multinacionales y grupos de presión importantes. Esto se les ha permitido mentir, mostrando resultados experimentales falsos, esconder resultados negativos a las autoridades, engañar a los voluntarios o tomar personas (especialmente del tercer mundo) como conejillos de indias al no conocer que estaban formando parte de un ensayo clínico. Todo eso es denunciable, y las personas que lo hacen merecen ir a la cárcel. Pero esa realidad no nos tiene que desviar del tema de este artículo: los medicamentos que lleguen al mercado tienen que pasar todos los controles, ya los fabrique la mayor farmacéutica del mundo o un grupo de doctores asociados en una pequeña clínica de barrio.

Para ilustrar todo lo explicado me gustaría acabar con un par de ejemplos reales de los muchos con los que nos podemos encontrar. Ambos son opuestos y dejo a vuestro criterio si merecen ser consideradas como medicinas de confianza.

Ejemplo 1: La nutlina-3 es un compuesto que se ha demostrado tanto in vitro (ensayos en cultivos celulares) como in vivo (en modelo ratón) que es un compuesto que produce apoptosis. En ratones se ha demostrado que es capaz de curar neuroblastomas, un tipo de tumor del tejido nervioso. Esta noticia aparece en un cuadernillo informativo, y también ha sido publicado recientemente en la revista The Journal of the Nacional Cancer Institute. A pesar de los prometedores resultados todavía, hasta donde yo sé, no se han hechos ensayos en humanos, y por tanto los descubridores del mismo no lo han puesto a la venta. Se considera una terapia esperanzadora.

Ejemplo 2 La ingesta de los aminoácidos aspártico o glicina como “suplemento” para tratar diversas enfermedades, algunas relacionadas con el colágeno, otras con problemas metabólicos (niveles de glucosa en sangre, obesidad, etc). Esta terapia la intentó popularizar el doctor Meléndez Hevia, tal y como nos indicó BioMaxi en su blog. La idea parte del prestigioso bioquímico, doctor Meléndez el cual asegura que es necesario suplementar la dieta con estos dos aminoácidos, a pesar de no ser esenciales. Los aminoácidos esenciales son aquellos que el organismo no es capaz de sintetizar, y por tanto debe de tomar en la dieta. Éstos son la fenilalanina, la isoleucina, la leucina, la lisina, la metionina, la treonina, el triptófano, la valina, la arginina y la histidina. A pesar de que no seamos capaces de sintetizar los aminoácidos esenciale éstos abundan en carne, pescados, huevos, legumbres y otros muchos alimentos, con lo que su ingesta está garantizada. Pero el doctor Meléndez asegura que algunos aminoácidos como el aspártico y la glicina de hecho son “semi-esenciales”, y por tanto deben de ser ingeridos. Y asegurar su ingesta no consiste en recomendar ingerir alimentos, sino consumir los llamados Factor 1 ó Factor 2 que él comercializa.

Hasta donde yo sé, el único trabajo publicado relacionado con este tema que aparece en revistas de revisión por pares es un estudio in silico que concluye que la glicina es una aminoácido semi-esencial, por lo que debe de tomarse como suplemento alimenticio. Parece que la cantidad de glicina que encontramos en los alimentos tampoco le da confianza. No dudo para nada de la calidad científica de este insigne bioquímico, pero comparando todos los pasos que son necesarios para comercializar un compuesto como medicamento creo que aquí este doctor está procediendo, cuanto menos, de forma precipitada. Es cierto que el comité de ética de la universidad de la Laguna prohibió al doctor Meléndez ensayos en humanos, y que la oficina del medicamento del ministerio de sanidad impidió distribuir estos compuestos como medicina, pero eso no le da coartada para que este doctor en bioquímica (que no medicina) se salte todos los pasos intermedios y comercialice sus factores, porque en el fondo son medicamentos. Por mucha fe que él tenga en este remedio, por muy seguro que él esté en que hace lo correcto porque sus resultados son impecables, puede estar cometiendo un error (todos podemos equivocarnos) aniquilando la salud de muchas personas.

Entradas relacionadas:


  1. Manuel Abeledo
    8 febrero, 2010 en 10:59

    A los defensores de la pseudomedicina les interesa mantener una neblina entre los medicamentos de verdad y sus terapias, porque quieren tomar lo mejor de dos mundos: las ventajas fiscales y las credenciales de la medicina y los laxos controles sanitarios de los complementos alimenticios.

  2. 8 febrero, 2010 en 13:04
  3. 8 febrero, 2010 en 17:03

    Estupenda entrada, hacéis un gran trabajo acercando la ciencia a la gente con menos formación en este campo.

  4. 8 febrero, 2010 en 18:12

    Gracias, gracias 😀

  5. 8 febrero, 2010 en 22:29

    De hecho, la tal plataforma por las medicinas alternativas, homeopáticas o no se que narices, abogaba porque no se exigieran los mismos requisitos para sus potingues que para las “medicamentos oficiales” a la vez que solicitaban que se incluyan en el sistema nacional de salud.

    Eso es morro, y lo demás tonterías.

  6. thereisalwayssoma
    9 febrero, 2010 en 20:28

    Un artículo muy interesante. ¿Podría enlazar este blog al mío?

    Gracias.

  7. 9 febrero, 2010 en 21:12

    Thereusalwayssoma Dice: ¿Podría enlazar este blog al mío?
    Por supuesto y gracias.
    Saludos

  8. franjaro
    10 febrero, 2010 en 20:05

    Manuel

    el problema de los polvos del dr melendez es que van a hacer que un
    doctor en bioquimica y bilogia molecular se reconvierta en un dietista vendiendo su complemento alimenticio.

    tiempo al tiempo, no tardaran mucho en tener una consulta de nuevo …

    por cierto, ¿requisitos para ser dietista? es que la consulta venidera me cae en la isla de enfrente, y a lo mejor puedo montar una sucursal aqui, y forrarme al estilo par biomagnetico (comentario irónico)

  9. 10 febrero, 2010 en 20:48

    Gracias por la informada dada en Evolucionarios, eres un maestro buscando. Ya ves como se las gasta Ana (pongase aquí el nombre de cualquier persona amante de la medicina alternativa). En fin, es lo que comento en el artículo, si quiere hacer pasar su producto por un medicamento porque efectivamente es maravilloso, que haga los experimentos necesarios y lo demuestre. Si realmente funciona todos saldremos ganando.

    Sobre el problema medicamento/complemento alimenticio/dietista… espero poder aportar más información pronto 😉

  10. franjaro
    10 febrero, 2010 en 21:38

    De nada Manuel, es que mi formación y mi experiencia en “ciencias aplicadas” me obliga a primero aprender como funcionan las cosas, para luego ver donde pueden haber fallado, y después intentar arreglarlas …(si es posible)

    por eso se me da bien la busqueda de información y detectar por donde pueden cojear los argumentos del “funcionamiento” de determinadas cosas.

    y gracias a ustedes por su blog y los fenomenales artículos, estoy aprendiendo un montón de cosas y recordando otras muchas…

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