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¿Existe la macroevolución?

13 febrero, 2010

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Entendemos por microevolución al conjunto de  las pequeñas alteraciones que se dan en una población y que se deben, fundamentalmente, a cambios en sus frecuencias alélicas. Por el contrario, la macroevolución se refiere al cambio mucho más patente que origina especies y taxones superiores, como géneros y familias. Según ciertos fundamentalistas religiosos, la segunda de ellas es una mera invención.

Sin embargo, micro y macroevolución no son conceptos que se empleen frecuentemente en biología evolutiva, dado que la mayor parte de especialistas opinan que los procesos que producen la diferenciación de una población no se distinguen cualitativamente de aquellos que acaban produciendo especies (mejor dicho, serían los mismos). De esta forma, la macroevolución no sería más que una microevolución continuada y las grandes diferencias entre taxones de alto rango el resultado de infinitud de pequeños cambios acumulados a lo largo de largos períodos de tiempo. Por el contrario,  algunos especialistas piensan que los mecanismos que rigen una y otra no tienen porqué ser similares y ofrecen explicaciones alternativas a la selección gradual, como la simbiogénesis o las formulaciones más duras del equilibrio puntuado.

Esta discusión, científicamente legítima y enriquecedora, es prostituida por creacionistas y otros fanáticos para reconocer la existencia de una microevolución como hecho probado -algo que no molesta a sus creencias-, mientras niegan la existencia de macroevolución bajo el pretexto de que no existe ninguna prueba de que este fenómeno ocurra realmente, consistiendo únicamente en elucubraciones de los “evolucionistas” que la defienden.

Pruebas directas e indirectas

Suele leerse que  vemos procesos microevolutivos contínuamente pero nunca se ha observado un proceso macroevolutivo de forma directa.

Esta afirmación no es del todo cierta. Existen muchos ejemplos comprobados de especiación, que por definición, serían macroevoutivos al producir especies diferentes.

Lo que sí es cierto que no hemos visto nunca una rana convertirse en reptil, o un pez en un sapo partero. Sin embargo, el que no podamos observar un fenómeno no significa que éste no ocurra ni haya ocurrido. Hay fenómenos que no podemos observar directamente, bien porque suceden a una gran escala temporal (como la deriva continental o la rotación del Sol alrededor del centro galáctico), bien porque no dispongamos de instrumentos suficientemente precisos para realizar las observaciones (como ocurre con la existencia del electrón o la composición química de las estrellas).

¿Quiere decir esto que no existe ninguna prueba de que se produzca macroevolución, de que los continentes se muevan o de que las estrellas estén compuestas de helio? ¿Estos fenómenos no observables no pueden ser objeto del estudio científico?. ¿No hemos oído muchas veces que la ciencia solo cree lo que ve?

No, en absoluto, todas estas preguntas no obedecen más que a tópicos. Aunque la macroevolución, los electrones o la deriva continental no puedan ser comprobados mediante la observación directa, esto no significa que no podamos abordar el estudio científico de todos ellos. La ciencia, cuando no puede observar un fenómeno recurre a pruebas indirectas. Obviamente, una prueba de este tipo no puede nunca ser tan concluyente como la propia observación, pero la acumulación de un elevado número de ellas nos permiten estimar con mayor o menor medida explicaciones y fenómenos imposibles de observar.

En el caso de las partículas subatómicas se detecta su interacción con otros cuerpos, en el estudio de la composición estelar se emplean los espectros luminosos para inferir que elementos químicos poseen, y en el caso de la macroevolución se dispone de numerosas evidencias paleontológicas, anatómicas y moleculares que, aunque de forma indirecta, prueban abrumadoramente la existencia de la misma.

Tiktaalik roseae, fósil transicional entre peces y anfibios. Fósiles como éste son pruebas indirectas de la macroevolución.

Tiktaalik roseae, fósil transicional entre peces y anfibios de hace 375 millones de años. Fósiles como éste son pruebas indirectas de la macroevolución.

Macroevolución y fantasmas

Este es un aspecto que confunden muy frecuentemente los seguidores de lo paranormal: al no existir prueba alguna de la existencia de fantasmas, del monstruo del Lago Ness o de la telekinesia, siempre recurren la denuncia de que “que los científicos desprecian lo que no son capaces de ver con sus ojos”. Como hemos visto, nada más lejos de la realidad. La ciencia también se ocupa de aquello que no podemos observar, pero una cosa es algo no pueda verse, y otra muy distinta que no exista ninguna evidencia, ni directa ni indirecta, del fenómeno que pretendemos hacer pasar por verdadero.

Como dijo Michel Ruse  en 1982: “la evidencia de que yo tengo un corazón es toda indirecta, ni yo ni nadie lo hemos vista jamás, pero ¿alguien cree que no es un hecho que yo tengo un corazón?

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Articulo revisado del publicado originalmente en el blog ¿Qué me estás contando?


  1. 13 febrero, 2010 en 2:08

    Sin embargo, micro y macroevolución no son conceptos que se empleen frecuentemente en biología evolutiva, dado que la mayor parte de especialistas opinan que los procesos que producen la diferenciación de una población no se distinguen cualitativamente de aquellos que acaban produciendo especies (mejor dicho, serían los mismos).

    Sinceramente me pareció extraño que titularas un artículo de esa forma, considerando el público que emplea estos términos. Por otro lado, como siempre, muy buen artículo; muy explicativo.

  2. Darío
    13 febrero, 2010 en 20:29

    JM:

    después de leer tu excelente artículo, he caído en la cuenta de que hay algo en lo que ustedes, biólogos evolucionistas, defensores de Darwin y amigos que los acompañan, no entienden a los pobres creacionistas, literalistas bíblicos y defensores del bodrio llamado diseño inteligente.

    Ese “algo” es lo siguiente: los creacionistas no creen que exista algo llamado macroevolución por qué … esperan ver el milagro de los “Transformers”. Si, esos personajes que de camiones de mudanzas y pipas de gasolina se transforman en combatientes estilo soldado universal tal y como S. Segal nos los da a conocer en sus películas. Tuve que estar con el hijo de cinco años de una amiga y soplarme el trabajo de campo de ver la película para darme cuenta de cual es el problema de los creacionistas, y darme cuenta de que su problema no es biológico, sino infantil-frustrado. Y es que en el fondo los creacionistas son niños frustrados, ¿o de qué otra manera alguien en su blog puede escribir que la teoría darwinista es falsa por qué no vemos transformarse un sapo en un elefante? (saludos, Pepito). U otra quejarse de la falsedad de la macroevolución, por qué no existe evidencia que la sustente (¿me estás leyendo, logos inútil?). Si hay quien pueda escribir estas dos cosas sin caersele la carota de vergüenza, es por qué es un crío que sigue esperándo la transformación de los panes en peces y de buses en soldados. 😛

    Y ustedes esforzándose por qué entiendan biología … :mrgreen: Entender biologia (la verdadera) es un trabajo para adultos sanos … :mrgreen:

    Saludos.

    (Y no soy biólogo) :mrgreen:

  3. 15 febrero, 2010 en 15:30

    Nunca se sabe, Darío, nunca se sabe. Siempre puede ser que alguno de esos personajes sintonice su cerebro con el canal del razocinio, y abandone “radio chiflados fm”. Yo creo que en el fondo no somos tan diferentes, es una cuestión de educación, y aquí trabajan con eso; educándonos. Yo estoy muy agradecido a internet, a la blogosfera, y a este blog, porque además de informa y formarnos con artículos tan científicos y bien documentados como por ejemplo los de Cnidus, me enriquecen el pensamiento con artículos sumamente críticos e ingeniosos. ¡Y gratis!

    Estoy seguro de que más de un creata de esos le podrá sacar partido a este heroico servicio que hacen aquí.

  4. 18 febrero, 2010 en 14:58

    ¿Aquí no habían más comentarios? O_o

  5. 18 febrero, 2010 en 16:21

    Pues no me acuerdo ahora mismo 😯

  6. Darìo
    18 febrero, 2010 en 21:07

    No habìa màs comentarios, Hexo. 🙂

  7. 24 noviembre, 2012 en 20:25

    En el articulo se dice “Existen muchos ejemplos comprobados de especiación, que por definición, serían macroevoutivos al producir especies diferentes.” ¿Me pueden dar más info al respecto? Siempre me dicen “nunca hemos visto a una especie producir otra especie distinta” y no se como responder.

  8. 24 noviembre, 2012 en 21:04

    Alberto Mella y Diego A. Vera (la misma persona), firmar con nombres diferentes siendo la misma persona es uno de los indicios de ser un troll.

    PD: Ejemplos de especiación:

    Ahearn, J. N. 1980. Evolution of behavioral reproductive isolation in a laboratory stock of Drosophila silvestris. Experientia. 36:63-64.

    Boraas, M. E. 1983. Predator induced evolution in chemostat culture. EOS. Transactions of the American Geophysical Union. 64:1102.

    Breeuwer, J. A. J. and J. H. Werren. 1990. Microorganisms associated with chromosome destruction and reproductive isolation between two insect species. Nature. 346:558-560.

    Budd, A. F. and B. D. Mishler. 1990. Species and evolution in clonal organisms — a summary and discussion. Systematic Botany 15:166-171.

    Bullini, L. and G. Nascetti. 1990. Speciation by hybridization in phasmids and other insects. Canadian Journal of Zoology. 68:1747-1760.

    Butters, F. K. 1941. Hybrid Woodsias in Minnesota. Amer. Fern. J. 31:15-21.

    Butters, F. K. and R. M. Tryon, jr. 1948. A fertile mutant of a Woodsia hybrid. American Journal of Botany. 35:138.

    Callaghan, C. A. 1987. Instances of observed speciation. The American Biology Teacher. 49:3436.

    Craig, T. P., J. K. Itami, W. G. Abrahamson and J. D. Horner. 1993. Behavioral evidence for host-race fromation in Eurosta solidaginis. Evolution. 47:1696-1710.

    Crossley, S. A. 1974. Changes in mating behavior produced by selection for ethological isolation between ebony and vestigial mutants of Drosophilia melanogaster. Evolution. 28:631-647.

    de Oliveira, A. K. and A. R. Cordeiro. 1980. Adaptation of Drosophila willistoni experimental populations to extreme pH medium. II. Development of incipient reproductive isolation. Heredity. 44:123-130.

    de Wet, J. M. J. 1971. Polyploidy and evolution in plants. Taxon. 20:29-35.

    del Solar, E. 1966. Sexual isolation caused by selection for positive and negative phototaxis and geotaxis in Drosophila pseudoobscura. Proceedings of the National Academy of Sciences (US). 56:484-487.

    Dodd, D. M. B. 1989. Reproductive isolation as a consequence of adaptive divergence in Drosophila melanogaster. Evolution 43:1308-1311.

    Dodd, D. M. B. and J. R. Powell. 1985. Founder-flush speciation: an update of experimental results with Drosophila. Evolution 39:1388-1392.

    Feder, J. L., C. A. Chilcote and G. L. Bush. 1988. Genetic differentiation between sympatric host races of the apple maggot fly, Rhagoletis pomonella. Nature. 336:61-64.

    Feder, J. L. and G. L. Bush. 1989. A field test of differential host-plant usage between two sibling species of Rhagoletis pomonella fruit flies (Diptera:Tephritidae) and its consequences for sympatric models of speciation. Evolution 43:1813-1819.

    Frandsen, K. J. 1943. The experimental formation of Brassica juncea Czern. et Coss. Dansk. Bot. Arkiv., No. 4, 11:1-17.

    Frandsen, K. J. 1947. The experimental formation of Brassica napus L. var. oleifera DC and Brassica carinata Braun. Dansk. Bot. Arkiv., No. 7, 12:1-16.

    Galiana, A., A. Moya and F. J. Alaya. 1993. Founder-flush speciation in Drosophila pseudoobscura: a large scale experiment. Evolution. 47432-444.

    Gottleib, L. D. 1973. Genetic differentiation, sympatric speciation, and the origin of a diploid species of Stephanomeira. American Journal of Botany. 60: 545-553.

    Halliburton, R. and G. A. E. Gall. 1981. Disruptive selection and assortative mating in Tribolium castaneum. Evolution. 35:829-843.

    Hurd, L. E., and R. M. Eisenberg. 1975. Divergent selection for geotactic response and evolution of reproductive isolation in sympatric and allopatric populations of houseflies. The American Naturalist. 109:353-358.

    Karpchenko, G. D. 1927. Polyploid hybrids of Raphanus sativus L. X Brassica oleraceae L. Bull. Appl. Botany. 17:305-408.

    Karpchenko, G. D. 1928. Polyploid hybrids of Raphanus sativus L. X Brassica oleraceae L. Z. Indukt. Abstami-a Verenbungsi. 48:1-85.

    Knight, G. R., A. Robertson and C. H. Waddington. 1956. Selection for sexual isolation within a species. Evolution. 10:14-22.

    Koopman, K. F. 1950. Natural selection for reproductive isolation between Drosophila pseudoobscura and Drosophila persimilis. Evolution. 4:135-148.

    Lokki, J. and A. Saura. 1980. Polyploidy in insect evolution. In: W. H. Lewis (ed.) Polyploidy: Biological Relevance. Plenum Press, New York.

    Macnair, M. R. and P. Christie. 1983. Reproductive isolation as a pleiotropic effect of copper tolerance in Mimulus guttatus. Heredity. 50:295-302.

    McPheron, B. A., D. C. Smith and S. H. Berlocher. 1988. Genetic differentiation between host races of Rhagoletis pomonella. Nature. 336:64-66.

    Meffert, L. M. and E. H. Bryant. 1991. Mating propensity and courtship behavior in serially bottlenecked lines of the housefly. Evolution 45:293-306.

    Owenby, M. 1950. Natural hybridization and amphiploidy in the genus Tragopogon. Am. J. Bot. 37:487-499.

    Pasterniani, E. 1969. Selection for reproductive isolation between two populations of maize, Zea mays L. Evolution. 23:534-547.

    Rabe, E. W. and C. H. Haufler. 1992. Incipient polyploid speciation in the maidenhair fern (Adiantum pedatum, adiantaceae)? American Journal of Botany. 79:701-707.

    Rice, W. R. 1985. Disruptive selection on habitat preference and the evolution of reproductive isolation: an exploratory experiment. Evolution. 39:645-646.

    Rice, W. R. and E. E. Hostert. 1993. Laboratory experiments on speciation: What have we learned in forty years? Evolution. 47:1637-1653.

    Rice, W. R. and G. W. Salt. 1988. Speciation via disruptive selection on habitat preference: experimental evidence. The American Naturalist. 131:911-917.

    Rice, W. R. and G. W. Salt. 1990. The evolution of reproductive isolation as a correlated character under sympatric conditions: experimental evidence. Evolution. 44:1140-1152.

    Ringo, J., D. Wood, R. Rockwell, and H. Dowse. 1989. An experiment testing two hypotheses of speciation. The American Naturalist. 126:642-661.

    Shikano, S., L. S. Luckinbill and Y. Kurihara. 1990. Changes of traits in a bacterial population associated with protozoal predation. Microbial Ecology. 20:75-84.

    Smith, D. C. 1988. Heritable divergence of Rhagoletis pomonella host races by seasonal asynchrony. Nature. 336:66-67.

    Soltis, D. E. and P. S. Soltis. 1989. Allopolyploid speciation in Tragopogon: Insights from chloroplast DNA. American Journal of Botany. 76:1119-1124.

    Vrijenhoek, R. C. 1994. Unisexual fish: Model systems for studying ecology and evolution. Annual Review of Ecology and Systematics. 25:71-96.

    Waring, G. L., W. G. Abrahamson and D. J. Howard. 1990. Genetic differentiation in the gall former Eurosta solidaginis (Diptera:Tephritidae) along host plant lines. Evolution. 44:1648-1655.

    Weinberg, J. R., V. R. Starczak and P. Jora. 1992. Evidence for rapid speciation following a founder event in the laboratory. Evolution. 46:1214-1220.

  9. J.M.
    25 noviembre, 2012 en 2:25

    Ahora vendrá lo de “una mosca siempre es una mosca, no un elefante”, como si lo viera…

  10. 25 enero, 2013 en 1:42

    Sii! soy la misma persona, la cosa es que no recordaba que nombre me habia puesto en un comentario de otro articulo, pero los dos nombres son reales y juntos forman mi nombre completo XD es que no sabia muy bien como hacer comentarios …

    Pero en fin… Gracias por los casos de especiación, justo lo que necesitaba 😀

  11. 4 julio, 2013 en 12:48

    .
    Henderson, Diccionario de Biología
    Macroevolución
    Procesos Evolutivo de ampliación a través de los tiempos geológicos que conducen a la evolución a hacer GÉNEROS NUEVOS y de GRUPOS TAXONOMICOS SUPERIORES.
    .
    Ahora que ya sabes que la MACROevolucion debe formar
    un NUEVO GÉNERO y un NUEVO GRUPO TAXONOMICO SUPERIOR
    Dame un ejemplo de especie original que macroevolucione y forme un NUEVO GENERO y un NUEVO GRUPO TAXONOMICO SUPERIOR .
    .

  12. 4 julio, 2013 en 13:57

    Alberto, te dejo literatura científica sobre diversos casos de macroevolución, que es sinónimo de especiación, o lo que es lo mismo: formación de especies nuevas (http://es.wikipedia.org/wiki/Macroevoluci%C3%B3n):

    Ahearn, J. N. 1980. Evolution of behavioral reproductive isolation in a laboratory stock of Drosophila silvestris. Experientia. 36:63-64.

    Boraas, M. E. 1983. Predator induced evolution in chemostat culture. EOS. Transactions of the American Geophysical Union. 64:1102.

    Breeuwer, J. A. J. and J. H. Werren. 1990. Microorganisms associated with chromosome destruction and reproductive isolation between two insect species. Nature. 346:558-560.

    Budd, A. F. and B. D. Mishler. 1990. Species and evolution in clonal organisms — a summary and discussion. Systematic Botany 15:166-171.

    Bullini, L. and G. Nascetti. 1990. Speciation by hybridization in phasmids and other insects. Canadian Journal of Zoology. 68:1747-1760.

    Butters, F. K. 1941. Hybrid Woodsias in Minnesota. Amer. Fern. J. 31:15-21.

    Butters, F. K. and R. M. Tryon, jr. 1948. A fertile mutant of a Woodsia hybrid. American Journal of Botany. 35:138.

    Callaghan, C. A. 1987. Instances of observed speciation. The American Biology Teacher. 49:3436.

    Craig, T. P., J. K. Itami, W. G. Abrahamson and J. D. Horner. 1993. Behavioral evidence for host-race fromation in Eurosta solidaginis. Evolution. 47:1696-1710.

    Crossley, S. A. 1974. Changes in mating behavior produced by selection for ethological isolation between ebony and vestigial mutants of Drosophilia melanogaster. Evolution. 28:631-647.

    de Oliveira, A. K. and A. R. Cordeiro. 1980. Adaptation of Drosophila willistoni experimental populations to extreme pH medium. II. Development of incipient reproductive isolation. Heredity. 44:123-130.

    de Wet, J. M. J. 1971. Polyploidy and evolution in plants. Taxon. 20:29-35.

    del Solar, E. 1966. Sexual isolation caused by selection for positive and negative phototaxis and geotaxis in Drosophila pseudoobscura. Proceedings of the National Academy of Sciences (US). 56:484-487.

    Dodd, D. M. B. 1989. Reproductive isolation as a consequence of adaptive divergence in Drosophila melanogaster. Evolution 43:1308-1311.

    Dodd, D. M. B. and J. R. Powell. 1985. Founder-flush speciation: an update of experimental results with Drosophila. Evolution 39:1388-1392.

    Feder, J. L., C. A. Chilcote and G. L. Bush. 1988. Genetic differentiation between sympatric host races of the apple maggot fly, Rhagoletis pomonella. Nature. 336:61-64.

    Feder, J. L. and G. L. Bush. 1989. A field test of differential host-plant usage between two sibling species of Rhagoletis pomonella fruit flies (Diptera:Tephritidae) and its consequences for sympatric models of speciation. Evolution 43:1813-1819.

    Frandsen, K. J. 1943. The experimental formation of Brassica juncea Czern. et Coss. Dansk. Bot. Arkiv., No. 4, 11:1-17.

    Frandsen, K. J. 1947. The experimental formation of Brassica napus L. var. oleifera DC and Brassica carinata Braun. Dansk. Bot. Arkiv., No. 7, 12:1-16.

    Galiana, A., A. Moya and F. J. Alaya. 1993. Founder-flush speciation in Drosophila pseudoobscura: a large scale experiment. Evolution. 47432-444.

    Gottleib, L. D. 1973. Genetic differentiation, sympatric speciation, and the origin of a diploid species of Stephanomeira. American Journal of Botany. 60: 545-553.

    Halliburton, R. and G. A. E. Gall. 1981. Disruptive selection and assortative mating in Tribolium castaneum. Evolution. 35:829-843.

    Hurd, L. E., and R. M. Eisenberg. 1975. Divergent selection for geotactic response and evolution of reproductive isolation in sympatric and allopatric populations of houseflies. The American Naturalist. 109:353-358.

    Karpchenko, G. D. 1927. Polyploid hybrids of Raphanus sativus L. X Brassica oleraceae L. Bull. Appl. Botany. 17:305-408.

    Karpchenko, G. D. 1928. Polyploid hybrids of Raphanus sativus L. X Brassica oleraceae L. Z. Indukt. Abstami-a Verenbungsi. 48:1-85.

    Knight, G. R., A. Robertson and C. H. Waddington. 1956. Selection for sexual isolation within a species. Evolution. 10:14-22.

    Koopman, K. F. 1950. Natural selection for reproductive isolation between Drosophila pseudoobscura and Drosophila persimilis. Evolution. 4:135-148.

    Lokki, J. and A. Saura. 1980. Polyploidy in insect evolution. In: W. H. Lewis (ed.) Polyploidy: Biological Relevance. Plenum Press, New York.

    Macnair, M. R. and P. Christie. 1983. Reproductive isolation as a pleiotropic effect of copper tolerance in Mimulus guttatus. Heredity. 50:295-302.

    McPheron, B. A., D. C. Smith and S. H. Berlocher. 1988. Genetic differentiation between host races of Rhagoletis pomonella. Nature. 336:64-66.

    Meffert, L. M. and E. H. Bryant. 1991. Mating propensity and courtship behavior in serially bottlenecked lines of the housefly. Evolution 45:293-306.

    Owenby, M. 1950. Natural hybridization and amphiploidy in the genus Tragopogon. Am. J. Bot. 37:487-499.

    Pasterniani, E. 1969. Selection for reproductive isolation between two populations of maize, Zea mays L. Evolution. 23:534-547.

    Rabe, E. W. and C. H. Haufler. 1992. Incipient polyploid speciation in the maidenhair fern (Adiantum pedatum, adiantaceae)? American Journal of Botany. 79:701-707.

    Rice, W. R. 1985. Disruptive selection on habitat preference and the evolution of reproductive isolation: an exploratory experiment. Evolution. 39:645-646.

    Rice, W. R. and E. E. Hostert. 1993. Laboratory experiments on speciation: What have we learned in forty years? Evolution. 47:1637-1653.

    Rice, W. R. and G. W. Salt. 1988. Speciation via disruptive selection on habitat preference: experimental evidence. The American Naturalist. 131:911-917.

    Rice, W. R. and G. W. Salt. 1990. The evolution of reproductive isolation as a correlated character under sympatric conditions: experimental evidence. Evolution. 44:1140-1152.

    Ringo, J., D. Wood, R. Rockwell, and H. Dowse. 1989. An experiment testing two hypotheses of speciation. The American Naturalist. 126:642-661.

    Shikano, S., L. S. Luckinbill and Y. Kurihara. 1990. Changes of traits in a bacterial population associated with protozoal predation. Microbial Ecology. 20:75-84.

    Smith, D. C. 1988. Heritable divergence of Rhagoletis pomonella host races by seasonal asynchrony. Nature. 336:66-67.

    Soltis, D. E. and P. S. Soltis. 1989. Allopolyploid speciation in Tragopogon: Insights from chloroplast DNA. American Journal of Botany. 76:1119-1124.

    Vrijenhoek, R. C. 1994. Unisexual fish: Model systems for studying ecology and evolution. Annual Review of Ecology and Systematics. 25:71-96.

    Waring, G. L., W. G. Abrahamson and D. J. Howard. 1990. Genetic differentiation in the gall former Eurosta solidaginis (Diptera:Tephritidae) along host plant lines. Evolution. 44:1648-1655.

    Weinberg, J. R., V. R. Starczak and P. Jora. 1992. Evidence for rapid speciation following a founder event in the laboratory. Evolution. 46:1214-1220.

    Sólo por justificar la definición de macroevolución, añado que empleo la misma que Dobzhansky (1937) en su obra “Genetics and the origin of species”: “Macroevolutionary studies focus on change that occurs at or above the level of species, in contrast with microevolution, which refers to smaller evolutionary changes (typically described as changes in allele frequencies) within a species or population. La misma definición es usada por Reznick DN y Ricklefs RE (2009) “Darwin’s bridge between microevolution and macroevolution”. Nature 457:837–42.

  13. Guillermoe
    4 julio, 2013 en 15:26

    ¿No sería muy interesante que el señor Alberto Taure diese un ejemplo de una especie nueva o un género nuevo que haya surgido por cualquier otro proceso que no sea evolución (y que de pruebas de que ese proceso existe)?

    Yo estaría dispuesto a concederle la falsedad de la evolución si me pudiera describir cualquier otro proceso que genere biodiversidad y me demostrase que ese proceso existe.

  14. Francesc
    4 julio, 2013 en 15:27

    “Dame un ejemplo de especie original que macroevolucione y forme un NUEVO GENERO y un NUEVO GRUPO TAXONOMICO SUPERIOR”
    Es un “O”, no un “Y”; ya sé que de la definición puedes interpretar “y”, pero si tienes alguna idea de los grupos taxonómicos que hay interpretarás que “género” es uno de los taxones más bajos; lo que está diciendo la definición que copias es que desde cambios de géneros pa’riba todo es “macroevolución”
    Te voy a dar un ejemplo yo también: el género Australopithecus da origen al género homo XD

  15. Phosphoros
    4 julio, 2013 en 19:10

    Hola Alberto
    Vos trascribís del Diccionario Henderson de Términos Biológicos (1984/1985), “a través de los tiempos geológicos”, y pedís “un ejemplo de especie original que macroevolucione y forme un NUEVO GENERO y un NUEVO GRUPO TAXONOMICO SUPERIOR”. Yo te pregunto, ¿qué parte de “tiempos geológicos” no entendiste?. Acá te pongo un Link: http://www.talkorigins.org/faqs/comdesc/
    Saludos.

    P.D: Acá tenés otro diccionario, con una definoción parecida en la página 377. http://biociencias7.files.wordpress.com/2010/12/diccionario_akal_de_terminos_biologicos.pdf

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