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El mono desnudo

14 abril, 2010

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En el número de este mes de Investigación y Ciencia, Nina G. Jablonski, Directora del Departamento de Antropología de la Universidad Estatal de Pensylvania, presenta un interesante artículo sobre un tema que los biólogos llevan discutiendo durante decenios: ¿porqué somos el único primate sin apenas pelo corporal?. La autora repasa las distintas hipótesis ofrecidas hasta ahora para concluir que el sudor y la optimización de la regulación de temperatura puede ser la clave de nuestra desnudez.

Todos nuestros parientes cercanos, desde los monos aulladores hasta los orangutanes, presentan el cuerpo cubierto de un denso pelaje protector. Sin embargo, en algún momento tras nuestra separación del linaje del chimpancé, la línea evolutiva humana perdió el pelo. No sabemos exactamente en que momento, dado que el pelaje no fosiliza, resultando muy difícil saber si otras especies de Homo eran tan inusualmente lampiños como nosotros.

Todos los mamíferos presentan pelaje corporal en mayor o menor abundancia, aunque la mayoría poseen una densa capa en todo el cuerpo. Precisamente, lo primero que se preguna Jablonski es sobre la utilidad del mismo, clave para comprender su pérdida. El pelo representa una valiosísima protección ante rasguños, radiación solar, parásitos y microorganismos; y especialmente, constituye un aislante frente a la humedad, el calor y el frío.

Sin embargo, algunos mamíferos -además de nosotros mismos- han reducido su pelaje corporal en respuesta a determinadas condiciones del medio: ciertas especies endógeas han perdido el pelo como adaptación a la vida subterránea; algunos mamíferos marinos como ballenas y delfines presentan la piel desnuda para facilitar la natación y la fricción. Por otro lado, los grandes hervíboros como elefantes, rinocerontes e hipopótamos han perdido el pelo corporal debido a que presentan un riesgo constante de sobrecalentamientod, dada su masa corporal (y reducida superficie disipadora de calor) y su vida en climas cálidos.

Ninguno de estos es el caso del ser humano. No somos organismos subterráneos ni acuáticos, y no tenemos una gran masa corporal comparada con la superficie disipadora de calor. ¿Porqué compartimos entonces desnudez con ratas topo, ballenas y elefantes?. Algunos especialistan han visto como única explicación el que nuestra línea evolutiva haya atravesado en algún momento del pasado, por una forma de vida donde el pelo fuera una desventaja, y ese carácter se habría mantenido hasta la actualidad.

La hipótesis más representativa de este tipo de explicación es la que ofreció en 1960 el zoólogo inglés Alister Hardy, que vino a denominarse la hipótesis del Mono Acuático. Según Hardy, entre hace cinco y siete millones de años, nuestros antepasados sufrieron un cambio climático que les obligó a adoptar una vida semiacuática -probablemente en regiones pantanosas del actual valle del Rift- durante cerca de un millón de años. Este tipo de vida habría favorecido la reducción del pelaje, como les ha ocurrido a otros mamíferos. Reestablecidas las condiciones ambientales, los humanos habrían retornado a una vida terrestre, manteniendo el caracter adquirido. La hipótesis del Mono Acuático nunca ha tenido mucha aceptación, y hoy día se encuentra prácticamente abandonada.

Sangre, sudor y lágrimas

Jablonski centra el artículo sobre un aspecto que hemos mencionado antes de pasada: los problemas de regulación de temperatura de los mamíferos. No solamente los grandes herbívoros deben preocuparse de mantener un equilibrio térmico; todos los animales deben hacerlo, y el ejercicio resulta una actividad peligrosa por el riesgo que supone de calentamiento. Muchos mamíferos de distinto tamaño han tenido que desarrollar estrategias para evitar el sobrecalentamiento: el jadeo de los perros o la poca actividad diurna de los felinos son dos remedios para el mismo problema.

En el caso de los primates, aunque lo compartimos con otros mamíferos, el mecanismo principal es la sudoración. Al sudar, la piel se recubre de un líquido que al evaporarse la refresca, incluyendo los numerosísimos capilares que la recorren por debajo a muy poca distancia. Todos los primates sudan, pero no de la misma manera. Existen tres tipos de glandulas productoras de sudor: sebáceas, sudoríparas apocrinas y sudoríparas ecrinas. La mayor parte de los animales presentan sobre todo glándulas sebáceas y apocrinas, situadas en la base de los folículos pilosos. Así, el sudor producido por estas -de naturaleza oleosa- inpregna los pelos y al producirse la evaporación los refresca. El problema es que tras un tiempo, el pelo se enmaraña y empapa de sudor, perdiendo el sistema mucho de su eficacia.

Por el contrario, el ser humano presenta una gran cantidad de glándulas ecrinas, que producen una gran cantidad de sudor más acuoso (hasta 12 litros diarios). Además de no tener tanto pelo corporal, las glándulas ecrinas humanas no se sitúan en la base de los folículos, sino que vierten directamente en la superficie de la piel. De esta forma, la evaporación puede realizarse de forma constante y muchísimo más efectiva.

Evolucionar sudando

Para Jablonski, la clave de la pérdida del pelaje en el ser humano es una adaptación al ejercicio. Los cambios de hábitos que llevaron a nuestros antepasados a abandonar los bosques cerrados y colonizar la sabana les obligaron, por un lado, a enfrentarse a una mayor cantidad de radiación solar y, por otro, a adoptar un tipo de vida múcho más activo, donde la carrera -tanto de persecución como de huída- y el recorrido de grandes distancias, se convirtieron en factores determinantes de la supervivencia.

Esto favoreció varias de las adaptaciones que nos hacen humanos: el alargamiento de los miembros, el bipedalismo, y la pérdida del pelo corporal. Pero Jablonski va más lejos, y afirma que la ausencia de pelo pudo conllevar profundas repercusiones en otras fases posteriores de la evolución humana. La capacidad de disipar una mayor cantidad de calor permitió el incremento del cerebro, que es el órgano más termosensible. De igual forma, la ausencia de pelo ha influenciado las relaciones sociales, especialmente desarrollando sistemas de comunicación puramente “epidérmicos”, como el rubor, las expresiones faciales o -entrando en el desarrollo cultural- la pintura, los cosméticos y los tatuajes.

La autora resume esta idea en una reflexión final: la piel desnuda no sólo nos refrescó, sino que también nos hizo humanos.

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Referencias.

  • Jablonski, Nina G. 2010. El origen de la piel desnuda. Investigación y Ciencia, 403 (Abril, 2010): 22-29. [Resumen]

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Entradas relacionadas:


  1. Lucien
    14 abril, 2010 de 7:29

    muy interesante. Quizás la simple estética tuvo algo que ver también en que se potenciara la escasez de pelo. Si los monos menos peludos resultaban mas atractivos al sexo opuesto (creo que a día de hoy normalmente aún pasa xD) la tendencia es obvia.

  2. 14 abril, 2010 de 7:37

    Mmm, sí, pero la selección sexual tampoco es caprichosa. Cuando un pavo real exhibe su inútil cola multicolor, en realidad está diciendo “mira, voy tan sobrado que tengo recursos para fabricar este cacho de cola, así que imagínate formando gametos…”. Así, la hembra en realidad elige al macho más vigoroso, valiéndose de la cola como indicador.

    Si la ausencia de pelo supuso un mayor atractivo sexual debió ser por otra causa indirecta, si no no hubiera supuesto una presión selectiva importante, al estar seleccionándose algo no adaptativo. Ahora bien, una vez iniciado el proceso (p.e. el que propone Jablonski) la selección sexual bien pudo contribuir grandemente a su continuidad.

    Saludos.

  3. 14 abril, 2010 de 12:23

    Sí, es interesantísimo. Me ha gustado mucho JM. Hace poco vi por la tele un documental en el que hablaban de este tema, y en el que salía un cazador africano persiguiendo un gran kudú durante horas. Se ve que no somos muy rápidos, pero tenemos mucha resistencia, mucha más de lo que nos creemos, y los animales no ponen cara de cansados, pero al parecer aguantan menos.

    Casualmente ayer mismo escribí una nota sobre el fútbol, y el deporte en general, con estos asuntos dándome vueltas por la cabeza. Me ha encantado encontrarme este artículo. ^^

  4. Lucien
    14 abril, 2010 de 12:59

    ¿”fijate que sobrado voy que no necesito ni pelo para protegerme de, y cito, rasguños, radiación solar, parásitos y microorganismos y especialmente la humedad, el calor y el frío.”? xD

  5. 14 abril, 2010 de 13:16

    La seleccción sexual seguramente sí actuó sobre ese aspecto, pero en el dimorfismo. Los hombres conservamos la barba, que nos da un estatus de macho adulto, aunque ahora mismo eso parece que no está de moda. 😛

  6. 14 abril, 2010 de 16:02

    Buen articulo, yo siempre pense que la ausencia de pelo era por nuestra caracteristica de crear habitats adecuables o seleccionarlos bien (lease cuevas) para protegernos de los elementos, pero ahora con esto parece resultar al reves… 😐

  7. 14 abril, 2010 de 16:02

    Por cierto, no recuerdo cuando me tomaron la foto esa…. :mrgreen:

  8. 14 abril, 2010 de 18:01

    ¡Vaya tonterías! Todo el mundo sabe que la razón es la que dice el Génesis: cuando Yavé se enteró de que Adán y Eva habían empezado a jugar a los médicos sin su supervisión, les dijo aquello de “¡ahora sí que se os va a caer el pelo!”.
    Y desde entonces.
    (P.D. Sólo lo conservaron en donde se pusieron las manos para taparse las vergüenzas; bueno, y en la cabeza para no matar de hambre a los peluqueros, que Dios depila pero no ahoga).
    (P.P.D. Los hermeneutas bíblicos siguen tirándose de los pelos para averiguar por qué mística razón también tenemos pelos en los sobacos, cejas, pestañas, orejas y agujeros de la nariz -algunos más que otros-).

  9. Darío
    14 abril, 2010 de 20:57

    Daiko :
    Por cierto, no recuerdo cuando me tomaron la foto esa….

    Les digo que no fue a mi: mis antepasados bajaron apenas hace dos generaciones :mrgreen: :mrgreen:

  10. 14 abril, 2010 de 22:58

    Hexo :

    Sí, es interesantísimo. Me ha gustado mucho JM. Hace poco vi por la tele un documental en el que hablaban de este tema, y en el que salía un cazador africano persiguiendo un gran kudú durante horas. Se ve que no somos muy rápidos, pero tenemos mucha resistencia, mucha más de lo que nos creemos, y los animales no ponen cara de cansados, pero al parecer aguantan menos.

    Gracias!

    Con respecto a que aguantamos mucho, comenta la autora que posiblemente en un maratón, un deportista humano ganara a un caballo, precisamente por el tema de la resistencia. Algo valiosísimo en la sabana, sin duda.

  11. 15 abril, 2010 de 2:55

    Dos preguntitas, JM!

    1. Si producimos 12 litros de sudor diario y la mayoría de las personas tomamos 3 litros de agua al día, de donde viene el resto, de los alimentos? Hay tanta agua en toda la comida? 😮

    2. Mencionas que el cerebro es el órgano más termosensible. Pero no acaso cuando el cuerpo está en extremos frío son la cabeza y el pecho los que se mantienen más calientes? Probablemente es la respuesta del cuerpo: mantener el cerebro y el corazón calientes porque son los más importantes…

  12. Aldebaran
    15 abril, 2010 de 5:05

    ¿Alguien podría platicar si hay alguna suposición al respecto de por qué en la cabeza y en los genitales se mantiene gran cantidad de pelo a pesar de las explicaciones descrita en el texto anterior?

  13. 15 abril, 2010 de 7:38

    Homo cosmicus

    1. En absoluto, el metabolismo produce del orden de 200-300 ml diarios de agua, el resto debemos ingerirlo. Una actividad normal gasta, entre evapo-transpiración, heces y orina, unos 2.300 – 2.500 ml diarios. Por eso lo normal es ingerir entre 2 y 3 litros diarios de agua. Los 12 litros que menciona el artículo es lo que podemos llegar a perder en condiciones extremas en un solo día. En ese caso, la ingesta debe aumentarse hasta ese nivel, so pena de padecer una deshidratación importante.

    2. Exacto, algo que se deriva de la mayor irrigación y de la actividad metabólica (el cerebro es el órgano más caro en cuanto a gasto energético).

    Aldebarán

    Explicaciones no hay ninguna definitiva. Para el caso de la cabeza, se especula con que al vivir en una sabana con gran irradiación solar, el mantenimiento de una mata de pelo en la parte superior del cráneo produciría una cámara de aire (especialmente si el pelo es rizado) que ayudaría a evitar el sobrecalentamiento del cerebro. Sobre los genitales, ni idea.

  14. jose
    15 abril, 2010 de 22:32

    “la clave de la pérdida del pelaje en el ser humano es una adaptación al ejercicio. Los cambios de hábitos que llevaron a nuestros antepasados a abandonar los bosques cerrados y colonizar la sabana les obligaron, por un lado, a enfrentarse a una mayor cantidad de radiación solar y, por otro, a adoptar un tipo de vida múcho más activo”

    ¿Cómo ha puesto a prueba esta idea?

  15. 16 abril, 2010 de 7:42

    Probablemente debido a un cambio climático, los bosques retrocedieron frente a la sabana(de eso hay evidencia fósil) y las adaptaciones al terreno abierto permitieron a ciertos homínidos subsistir y explotar el nuevo hábitat. Las pruebas de esta adaptación son variadas, fundamentalmente con respecto a la estructura corporal y particularmente de las extremidades. Frente a una estructura típica de chimpancé (como la que presentaban los austrolopitecinos), la línea de Homo comenzó a desarrollar piernas más largas y musculadas (creo recordar que el primero en poder llamarse “piernaslargas” sería H.erectus) y todas las consecuencias de ello, como el bipedalismo, la liberación de las extremidades superiores, etc.

    La hipótesis de esta gente es que ese cambio en el tipo de ejercicio (en el bosque se prima el sprint y el trepar rápidamente a los árboles, mientras que en la sabana es más ventajoso poder recorrer grandes distancias y detectar a los predadores de lejos), favoreció las adaptaciones que permitieran una mejor refrigeración para la continuidad de la carrera o la marcha. En lo que se apoyan, fundamentalmente, es que en los que descendemos de los corredores de sabana, aparece un sistema sudoríparo para la disipación de calor mucho más efectivo que en el resto de primates con pelo.

  16. 16 abril, 2010 de 8:55

    Hola

    Que poca idea tiene la investigadora, el mismo titulo es erroneo.
    No hemos perdido el pelo corporal, simplemente lo hemos miniaturizado. El pelo continua estando en toda la superficie de nuestro cuerpo (a excepción de palmas de pies y manos, que es de cajón pues sino ni podríamos andar ni asis obejetos 😉 ), si se ve al microscopio se comprueba. Si lo hubieramnos perdido como indica el titular, posiblemente no estaríamos leyendo en internet.

    En fin, mas leña para el cuerpo, y espero que Nina Jablonski pueda aclararlo.

    Un saludo
    Armando

  17. 16 abril, 2010 de 11:12

    Hola Armando,
    sí, según la wiki los humanos actuales tenemos unos 5 millones de pelos (1 millón de ellos en la cabeza). Creo que fue Desmond Morris el que avisó que lo importante no era tanto el número de pelos como el grosor y la longitud de los mismos.

    Pero vamos, cuando Nina Jablonski habla de “perder”, se sobreentiende que a lo que se refiere es la capa protectora visible en otros animales, no al número concreto de pelos.

    No obstante, buena puntualización. Estáis en todo. 😀

  18. 16 abril, 2010 de 11:27

    “Que poca idea tiene la investigadora”. Sí, seguro que ella no sabe lo que tu has dicho, eh. Estos científicos no se enteran de nada, ¿es que no ven los documentales de la 2? 😀

  19. Segismundo Burrus
    17 abril, 2010 de 13:58

    En relación a los líquidos y el ejercicio, como corredor habitual (12-15 kms unas 4-5 veces por semana) confirmo lo que -por otro lado- ya es mas que sabido en medicina deportiva y nefrología. El sudar refrigera, pero se suda mas o menos en función de distintas variables, a mayor forma se suda un poco menos (es mas eficiente), a menor humedad ambiental se suda mas (de hecho con demasiada humedad ambiental correr es un suplicio, porque se suda igual, pero se evapora mucho menos, con lo que es mucho menos eficiente), a mayor temperatura externa se suda más (porque es mas necesario)…

    Los corredores habituales bebemos (y orinamos) bastante mas que los demás, lo normal en una persona sedentaria se duplica o triplica en un corredor habitual y si la salida ha sido larga y calurosa mucho más.

  20. WOLFLink
    19 abril, 2010 de 5:44

    Hay un gato que no tiene pelo y quien sabe porqué, pero es la excepción entre todos sus primos gatunos, felinos, que comen Wiskas, etc.
    Lo mismo sucedió con el ser humano, el gato sin pelo es la clave! LA CLAVE!
    Ah y recuerdo que una ves vi que nuestros antepasados que eran como hombres pero todos peludos se la mantenían corriendo, y además los nómadas también se la pasaban caminando por ahí, quizás es por eso.

  21. Juan Cerrato
    20 abril, 2010 de 8:20

    Y yo me pregunto ¿dónde en la evolución nos quedamos los que, desnudos, nos parecemos más a Cheewaka que al de la foto?. ¿Por qué tengo el cuerpo cubierto de pelo, desde lo tobillos hasta el cuello, por delante y por detrás, y padezco una halopecia galopante (con unas entradas que parecen abonos de temporada y una coronilla que ni los frailes)? ¿Si el ser humano ha sido capaz de transplantar un corazón o un hígado de una persona a otra, podría transplantarme el pelo de pecho y espalada a la cabeza?

  22. 20 abril, 2010 de 8:30

    Juan dices ¿dónde en la evolución nos quedamos los que, desnudos, nos parecemos más a Cheewaka que al de la foto? ¿Serás una forma intermedia? 😀 Perdona por la broma, pero es que me lo has puesto a huevo para contestar a algunos que aparecen por aquí. De todas formas el de la foto ha tenido una buena sesión de depilación antes de la sesión fotográfica, seguro.

    ¿Si el ser humano ha sido capaz de transplantar un corazón o un hígado de una persona a otra, podría transplantarme el pelo de pecho y espalada a la cabeza?

    El trasplante de pelo ya existe, aunque no todo él tiene las mismas características. Igual que no puedes poner un hígado donde va un corazón no creo que sea recomendable poner vello púbico en la cabeza. Pero trasplante de pelo de otra persona es perfectamente posible.

  23. Picapoyos
    21 abril, 2010 de 12:49
  24. 27 abril, 2010 de 8:41

    El rano verde :
    Hola Armando,
    sí, según la wiki los humanos actuales tenemos unos 5 millones de pelos (1 millón de ellos en la cabeza). Creo que fue Desmond Morris el que avisó que lo importante no era tanto el número de pelos como el grosor y la longitud de los mismos.
    Pero vamos, cuando Nina Jablonski habla de “perder”, se sobreentiende que a lo que se refiere es la capa protectora visible en otros animales, no al número concreto de pelos.
    No obstante, buena puntualización. Estáis en todo.

    Hola Rano verde;

    No creo que Nina no sepa el concepto de perder y/o miniaturizar el pelo, me gustaría leer el articulo en original para saber si hay algún problema en la traducción pero, mira que el pelo es tan importante para nosotr@s que incluso en alopecia universal existen los cabellos, eso si, miniaturizados. Soy de la opinión de que el pelo es vital para nuestra existencia.

    Un saludo
    Armando

  25. 27 abril, 2010 de 8:47

    Hexo :
    “Que poca idea tiene la investigadora”. Sí, seguro que ella no sabe lo que tu has dicho, eh. Estos científicos no se enteran de nada, ¿es que no ven los documentales de la 2?

    Hola Hexo;

    El cabello humano o unidad pilosebacea es el órgano mas complejo que tenemos, sugiero una lectura de este trabajo, revision, Controls of hair follicle cycling de Stern y Paus, 2001, en medline

    Un saludo
    Armando

  26. Oskar
    2 mayo, 2010 de 9:06

    Lo de mantener pelo en la cabeza tiene logica por lo de protegernos de la radiacion solar, (ahora usamos sombreros
    En los genitales, podria ser para protegerlos de araniazos y desgarros. Imaginense correr desnudos por la sabana durante horas con zarzas y arbustos espinosos rozandoles los.. pues eso.Las mujeres tambien podrian sufrir heridas en los labios exteriores de la vagina.
    Lo mismo serviria para explicar porque tenemos mas pelo en brazos y piernas.

    En cuanto a las axilas, podria ser que para caminar y correr mantenemos el equilibrio balanceando los brazos, si no tuvieramos pelo en las axilas el roce de la piel desnuda cubierta con sudor y polvo podria irritar mucho esa zona. El pelo serviria para evitar eso.

  27. 13 mayo, 2010 de 0:20

    La teoría del simio acuático es más incómoda que descabellada. En un principio se tomó poco menos que a cachondeo pero no está totalmente derribada.

    No me negaréis que los humanos tuvieron que vivir muchos milenios al lado de los ríos y lagos hasta que fue posible canalizar el agua. Por otra parte la pesca habría sido siempre menos arriesgada que la caza. Obviamente eso no implica pasarse el día en el agua y además habría que tener en cuenta que los grandes mamíferos depredadores también tenían que pasar por el mismo sitio para abastecerse de agua.

    Supongo que en climas calurosos es imprescindible disipar bien el calor y para eso también va muy bien el agua. No estaría de más un post sobre la hipótesis del mono acuático.

    Hasta hace muy poco se nos separaba radicalmente de los Neanderthales y ahora resulta que tenemos algo de ellos. En teorías todo fluye y nada permanece.

  28. 13 mayo, 2010 de 7:26

    Francisco,
    Hombre, para la hipótesis del “mono acuático” yo esperaría además una forma corporal más hidrodinámica y algún vestigio de membranas interdigitales 😀

    Hasta hace muy poco se nos separaba radicalmente de los Neanderthales y ahora resulta que tenemos algo de ellos. En teorías todo fluye y nada permanece.

    No te creas, eso ha sido un tema candente en antropología que nunca ha cerrado completamente. Por no añadir que Neandertales y Sapiens son un grupo hermano bastante afianzado 😀

    No estaría de más un post sobre la hipótesis del mono acuático

    Sugerencia anotada 😉 Saludos!

  29. Rhay
    13 mayo, 2010 de 11:39

    Francisco Miranda :
    Por otra parte la pesca habría sido siempre menos arriesgada que la caza.

    No sé yo si es más peligroso enfrentarte a un león que a un tiburón blanco…

  30. Brenda
    21 junio, 2010 de 5:13

    La selección sexual pero también el hecho que al sudar a través de toda nuestra piel permite que podamos controlar el calor de nuestros cuerpos , algo esencial para carreras largas. Aún hoy en África algunas tribus para cazar su alimento las persiguen hasta que estas colapsan debido a que no pueden disipar el calor, cosa que no sucede con los seres humanos donde el sudor enfría la piel y esta a su vez a la sangre.

  31. 25 junio, 2010 de 20:03

    Hace tiempo fui a una conferencia de Arsuaga y él dejó caer una pregunta de lo más sencilla y que de algún modo tiene relación con estos asuntos capilares: ¿por qué el pelo de la cabeza en los humanos no para de crecer? Ninguna otra especie tiene que ir a la peluquería… Exceptuando a los calvos, todos usamos las tijeras para poner freno a ese crecimiento que nos dura toda la vida y sólo en la cabeza. Desde el punto de vista evolutivo, aún no hay respuesta a la pregunta!

  32. Noa
    12 febrero, 2011 de 8:32

    No estoy de acuerdo en que todos los mamíferos tengas pelaje, un claro ejemplo es el delfín.

  33. 23 diciembre, 2011 de 12:12

    nadjejda :
    Hace tiempo fui a una conferencia de Arsuaga y él dejó caer una pregunta de lo más sencilla y que de algún modo tiene relación con estos asuntos capilares: ¿por qué el pelo de la cabeza en los humanos no para de crecer? Ninguna otra especie tiene que ir a la peluquería… Exceptuando a los calvos, todos usamos las tijeras para poner freno a ese crecimiento que nos dura toda la vida y sólo en la cabeza. Desde el punto de vista evolutivo, aún no hay respuesta a la pregunta!

    Si es que Arsuaga sabe de lo que sabe, ¿no contesto nada? ¿No hablo del factor de aislamiento?, ¿no hablo de la asincronicidad de los cabellos sobre la cabeza? Si todos perdieramos el pelo a la vez, dificil lo tendrían nuestros hij@s en reconocer a sus padres?. En fin, qu lea y estudie mas.

  34. 23 diciembre, 2011 de 13:27

    Armando, veo que la humildad no se encuentra entre tus virtudes, porque eso de aconsejar a juan Luis Arsuaga, doctor en biología y catedrático de paleontología y a la también doctora en biología, además de primatóloga y paleontóloga, Nina Jablonski, que estudien y lean más… resulta un tanto pedante de tu parte. Eso sí, para no caer en la falacia de autoridad si tienes datos esclarecedores y comprobados sobre el tema háznoslo saber. Y mándalos a Nature, no desaproveches la oportunidad, ya nos cuentas qué les parece tu teoría de la almohada.

  35. Cronopio
    23 diciembre, 2011 de 23:52

    No es cuestión de humildad. Es cuestión de detectar las tonterías en cuanto se ven. El pelo de la cabeza de los humanos tiene un límite de longitud máxima de entre 50 y 70 cm que se pueden calcular multiplicando la velocidad de crecimiento (aprox 0,4 mm/día) por el tiempo de vida promedio de un folículo piloso de la cabeza (de 3 a 5 años). Cortarse el pelo no es una necesidad. Es una moda. En un ambiente natural además, las agresiones del medio rompen agrietan y arrancan pelos, por lo que la longitud de la melena se vería mermada dependiendo del ecosistema.
    Una tontería es una tontería la diga quien la diga. (que no digo que la dijera Arsuaga, por cierto. Porque yo no se la he oído)

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