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Sólo la ciencia y sus aplicaciones

19 mayo, 2010

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Autor: Rubens López

Es muy triste que en este país tengamos que recurrir periódicamente a lo que dijera Pasteur en el s. XIX: “no existe ciencia básica y aplicada sólo la ciencia y sus aplicaciones”. Años más tarde, ya en el s. XX Ramón y Cajal, nuestro Premio Nobel por excelencia (el único que desarrollo todo su trabajo en España) nos recordaría la misma idea: … importa combatir… la falsa distinción entre ciencia teórica y ciencia práctica…”. Me pregunto si las preclaras mentes de los asesores que rodean a nuestro presidente del gobierno, el Sr. Zapatero, han tenido la delicadeza de aclararle, con una breve lectura de estos seres privilegiados que acabo de citar, los principios que han de regir el desarrollo científico.

Entiendo que de ciencia en general y particularmente de básica el Sr. Zapatero no conozca lo suficiente. Al menos, eso me parece que se debe concluir, si comparo la brillante soflama que nos dirigió a los más de 400 científicos que abarrotábamos el salón del CSIC en el año 2004, días antes de ganar sus primeras elecciones, con los hechos reales: Presupuestos del Estado para 2010. Pese a los obispales años que quien suscribe lucía en ese momento y a los más de 40 de servicio a la ciencia en el CSIC caí, una vez más, en la ingenuidad de otorgar mi confianza a los políticos cuando hablan de ciencia y prometen que esta fundamental materia sería estimulada en nuestro país como sucede en aquellos otros más avanzados. Las promesas, de forma incompleta, se cumplieron en sus primeros 4 años de gobierno. En cuanto llegó “la crisis económica” pasamos a ser el ministerio mas castigado con una dotación de mantenimiento en los Presupuestos de 2010. En otras palabras, la ciencia vuelve a ser ninguneada, como ha sucedido en toda nuestra historia si se exceptúa el primer gobierno de Felipe González. De los 8 años del PP más vale no hablar.

¿Habrán leído nuestros políticos, felizmente gobernantes, que en EE.UU. el presidente Obama ha decidido dotar a la Ciencia Básica con 10.000 millones de dólares extras? ¿Tendrá que ver esta decisión de calado con el hecho de que sea esa nación la que, por citar una cifra significativa, en los últimos 30 años ha obtenido en disciplinas científicas más premios Nobel que el resto de los países tomados conjuntamente?

Creo que, afortunadamente, tenemos una ministra en el Ministerio de Investigación y Desarrollo quien podría, si quiere, aleccionar a sus colegas sobre el valor insustituible de la ciencia básica? Por estar la Dra. Garmendia muy cercana a los otros ministros, y venciendo, tal vez, su natural discreción podría usar para ese propósito su propio ejemplo: Realizó la tesis en un laboratorio donde se hacía ciencia muy básica y brillante a la vez, dirigida por la Prof. Margarita Salas quien después de más de 30 años de trabajo sobre un virus de bacterias (fago), que reportó decenas de exitosas publicaciones, finalmente de ese laboratorio ha salido una aplicación práctica que ha reportado al CSIC mucho dinero. Tal vez, la Sra. Ministra aprendió como nadie que su tesis, muy básica, le permitiría acometer posteriormente y con resultados notables las aplicaciones de la Ciencia. Es por eso, que me he permitido la osadía de pedirle que ilustre a los otros ministros, con conocimiento de causa, sobre el camino muy lógico que ella ha seguido como investigadora. La comunidad científica le estaría eternamente agradecida por esta impagable actividad pedagógica. De paso, el Prof. Rubalcaba, prestigioso ministro y reputado químico, podría ayudarle en la idea de estimular la imprescindible investigación básica. La aplicada vendrá por añadidura, como ilustran espléndidamente en astronomía y astrofísica, Galileo, Copérnico, Newton, en física cuántica Einstein, Bohr; en Biología y Medicina Fleming, Pasteur, Ochoa, Cajal, Darwin, y una lista interminable en muchas otras disciplinas científicas. Sin estos científicos, investigadores básicos donde los hubiera, los avances en salud y en conocimientos científicos en general serían hoy tristemente penosos.

Rubens López es Prof. de Investigación del CSIC, jubilado.

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  1. 19 mayo, 2010 en 7:25

    Muy acertado, sí señor. Comparto con el autor esa, quizá excesiva, ingenuidad que consiste en albergar esperanzas sobre el que algún gobernante, algún día, sea capaz de verlo.

  2. 19 mayo, 2010 en 7:49

    El autor de este ensayo R.López es profesor de investigación del CSIC, ya jubilado. Es uno de los mayores expertos nacionales en Streptococcus, el género bacteriano que acoge a microorganismos que provocan neumonía, meningitis u otitis. Durante su dilata y fructífera carrera científica ha publicado decenas de trabajos en las mejores revistas internacionales. Y ha sabido levantar la vista de la poyata para producir ensayos que han sido publicados en diversos medios de comunicación, desde periódicos de su Canarias natal hasta TVE. En estos ensayos ha opinado acerca de su visión del estado actual de la ciencia y ha exigido a la clase política una mayor implicación en el desarrollo del país mediante un incremento de inversión en I+D.

  3. javi
    23 mayo, 2010 en 3:46

    Como hacer que un político vea a la ciencia como algo positivo? esa es la cuestión, la pelota está en vuestro tejado.

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