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Buscando al Mokéle-Mbémbé, el primo africano de Nessi

25 junio, 2010

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La mitología mundial no sólo está llena de divinidades humanizadas que poseen el poder de hacer todo aquello que se le escapa a cualquier mortal como crear cosas a partir de la nada, ser eterno, dominar a todos los seres vivos, poder controlar todos los eventos del universo… Cada cultura tiene su divinidad, y cada vez para más claro que la evolución humana ha estado ligada a este tipo de pensamientos míticos. Pero la imaginación humana, en un rasgo característico de nuestra inteligencia, también ha creado lugares míticos por todo el planeta y animales mitológicos que adornaban tales lugares. Desde las serpientes de mar que atacaban los barcos de los primeros navíos construidos por humanos, los dragones medievales, el moderno monstruo del lago Ness o el peludo Yeti. Seres borrosos, de lugares poco explorados o semidesérticos, pantanosos, llenos de niebla, de maleza infranqueable. Vamos, sitios donde cabe cualquier cosa porque demostrar su inexistencia es harto difícil. Lugares perfectos para colocar la tetera de Russell

Uno de esos seres míticos es el llamado Mokéle-mbémbé africano. Recibe diferentes nombres según la región donde dice haber sido visto, pero este es el más común. La zona de avistamiento es bastante amplia: Camerún, Gabón, amplias regiones de África central, pantanos de la Republica Popular del Congo, etc. Pero no transita cerca de ninguna población, siempre en lugares recónditos y de difícil acceso. Este ser tendría un gran tamaño y la apariencia de algún dinosaurio herbívoro, tipo Diplodocus, aunque de menor tamaño. Para liarlo un poco más algunos aseguran que tiene un cuerno, otros una larga cola similar a la de un caimán y dejar huellas similares a las del hipopótamo, pero con palmas entre los dedos. Y para aumentar la leyenda, los pigmeos, especialmente de Camerún, aseguran que esta criatura es capaz de devorar seres humanos, se ve que se cansa de los tristes vegetales.

La zona donde presuntamente podría vivir una criatura de estas características es una región poco explorada y de difícil acceso, por lo que bien podrían habitar allí muchas especies todavía no conocidas para la ciencia. De hecho, cada vez que se ha organizado una campaña científica en regiones inexploradas de elevada diversidad, se han catalogado cientos de nuevas especies. Pero en el caso del Mokéle-mbémbé se reúnen demasiadas propiedades de los relatos míticos. Cualquier cocodrilo o hipopótamo de gran tamaño (o animales muy similares a éstos) podrían encajar en esas características. No es la primera vez que se ha construido el mito en torno a un animal cazador gigante y demoníaco, que en realidad ha resultado ser un león que se había acostumbrado a la carne humana. Aún y así se han organizado expediciones zoológicas buscando esta criatura. Sí, aunque parezca mentira parece que algunas universidades tienen fondos para este tipo de investigaciones que bordean la pseudociencia. Las expediciones de los biólogos Michael Fay, Bill Gibbons o del profesor de zoología de la Universidad de Chicago, Roy Mackal no ha conseguido encontrar esa criatura, espero que al menos hayan ido catalogando nueva fauna y flora, para aprovechar el viaje y los fondos gastados.
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Para enredar un poco más las cosas e introducirnos más en el mundo del esoterismo, la existencia de esta criatura es defendida por mucha vehemencia por algunos grupos de creacionistas estadounidenses. Afirman que el Mokéle-mbémbé es un dinosaurio que ha sobrevivido al diluvio, lo cual según ellos “demostraría claramente” que la evolución es falsa. A una mezcla de credulidad a prueba de bomba añaden de nuevo una ignorancia supina acerca de lo que significa la evolución. Que encontremos un dinosaurio vivo no contradice la evolución, lo que sería difícil de explicar en términos evolutivos es que aparecieran restos humanos o de algún mamífero actual en el mismo estrato donde encontramos los fósiles de dinosaurios. Pero, claro eso no lo consideran. Ni se preguntan por qué quedó todo tan ordenadito tras el diluvio, los trilobites con seres marinos, sin estar mezclados con dinosaurios o con grandes mamíferos. Y yo que me imaginaba que un diluvio era algo más caótico. Esa manía de ser escéptico, ¡mecachis!

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  1. Abensend
    25 junio, 2010 a las 10:26

    Será por el café que todavía está por hacerme efecto pero te juro que leí: “…el primo africano de Messi.”

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  2. MaeMae
    25 junio, 2010 a las 17:21

    Un dia en la TV vi un reportaje de una expedición de búsqueda del famoso Mokéle-mbémbé en el Congo, evidentemente no encontraron a ningún dinosaurio, pero cuando el equipo de la expedición pregunto a los habitantes de las tribus de la zona que animal era el Mokéle y les enseñaron fotos de animales, todos coincidieron en señalar a un rinoceronte. Luego en el programa dijeron que problabemente eran rinocerontes que habían quedado dentro de la selva al retorceder la sabana con el paso del tiempo. Un programa interesante …
    Supongo que cada región tiene su versión del mito, pero en este caso era fácilmente explicable.

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  3. josemi
    25 junio, 2010 a las 17:45

    ¿Para cuando una busqueda seria del unicornio?

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