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“Los políticos españoles tienen una terrible ignorancia sobre lo que representa la ciencia”

30 junio, 2010

Rubens López es doctor en ciencias biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de Investigación del CSIC, ya jubilado. Ha dedicado su labor científica a la microbiología, siendo uno de los mejores especialistas en Streptococcus pneumoniae, conocido también como neumococo, bacteria responsable de neumonías, otitis y meningitis. Rubens ha creado escuela, por su laboratorio han pasado un gran número de investigadores que en estos momentos lideran nuevas líneas de investigación de una forma fructífera. Además, es una persona rigurosa e inconformista, exigente con su propio trabajo y con el de los políticos responsables de la ciencia española. Sus docenas de publicaciones en las mejores revistas científicas internacionales dan fe de la calidad de sus aportaciones a la ciencia, y sus escritos y artículos de opinión en periódicos, así como las conferencias impartidas atestiguan su compromiso con la sociedad al exigir a los responsables políticos mayor inversión en ciencia.

1. ¿Cuáles crees que son los mayores retos con los que se enfrenta la microbiología?

Principalmente son dos: los virus, por la dificultad con la que nos encontramos para combatirlos y las resistencias bacterianas a los antibióticos.

2. Los antibióticos cada vez funcionan menos como herramienta para combatir infecciones, aunque estemos ganando batallas, ¿crees que a la larga la guerra contra las bacterias está perdida?

Desde luego es claro que los antibióticos desde que fueron descubiertos en la época de Alexander Fleming, han ido perdiendo su eficacia. Las razones no las vamos a analizar ahora, pero están relacionadas en parte con el uso abusivo que se hace de ellos. Recientemente, se han abierto nuevos flancos para estudiar desde otra perspectiva este problema. Por ejemplo, hoy sabemos que más del 60% de las infecciones se producen por bacterias que no viven en estado libre, sino formando biopelículas, que son estructuras comparables a las que poseen las células superiores en los tejidos, distribuyendo sus funciones en dichas biopelículas. Evitar la formación de esas biopelículas sería un mecanismo de combatir las bacterias ya que los niveles de antibióticos necesarios para destruirlas varía si están en forma libre (se requiere menos) o en la biopelícula (se precisa una concentración mucho mayor de antibiótico).

3. ¿Hay algo a lo largo de tu carrera científica que habrías cambiado, algo que quizás te dejaste en el tintero y que ahora te arrepientes de haberlo dejado allí?

Sólo hubo un momento de mi carrera científica en la que pienso que anduve dando unos pocos tumbos, fue durante la realización de mi tesis doctoral. Una parte de la misma la hice en el extranjero, hay que tener en cuenta que hablamos de 1965. Pienso que para salir al extranjero hay que ir con una cierta preparación previa, no cuando aún no se ha adquirido ésta, que coincide con las primeras etapas de la labor investigadora. Por lo demás yo no modificaría nada de la labor que he realizado. Principalmente por dos razones. La primera porque estuve con una persona en la Rockefeller University como Alexander Tomasz que me propuso un tema de trabajo de gran interés: las enzimas líticas que producen neumococo y particularmente sus bacteriofagos, tema en el que todavía había muy pocos estudios hechos. En ese sentido mi mujer, Concepción Ronda fue una de las codescubridoras de esos bacteriofagos. Y la segunda razón es la gente con la que aquí me rodeé y a quienes les pareció un tema muy adecuado de estudio, lo que me permitió sacar un gran partido de la labor investigadora que realicé. Fruto de esto han sido las más de 14 colaboraciones establecidas con grupos extranjeros, incluido el propio Tomasz y con un elevado número de grupos nacionales que han derivado en líneas que incluso a mí, como microbiólogo se me escapan un poco, como por ejemplo los estudios cristalográficos que han permitido desentrañar el mecanismo estructural y funcional de las enzimas líticas, algunas de las cuales ya están en la farmacia y pueden llegar a ser una buena alternativa ante cepas bacterianas resistentes a gran número de antibióticos.

4.- ¿Por qué nuestros políticos nunca piensan en la I+D como motor de desarrollo y futuro?

Por ignorancia. La ciencia requiere un tipo de cultura muy especial. La ciencia ha sido el motor de desarrollo e innovación desde el siglo XVII en países como Francia o Inglaterra. Eso por no hablar de Estados Unidos, cuyos científicos han recibido más premios Nobel que el resto de países juntos, porque tienen una gran confianza en la ciencia, a pesar del crisol de culturas y creencias que lo componen. Pero los anglosajones, junto con su forma de entender la religión han apostado más por la ciencia. Por ejemplo Darwin tuvo muchos problemas en su país, sin embargo también tuvo grandes apoyos, muchas personas le apoyaron, y no tuvo grandes inconvenientes para que se publicaran sus resultados. Se suele decir, y no creo que sea una leyenda urbana, que los economistas ingleses del siglo XVIII, coincidiendo con la Revolución Francesa, dijeron que a los científicos había que apoyarlos económicamente. Eso era algo inconcebible en España, y casi lo es todavía. Aquí hay una terrible ignorancia sobre la ciencia, y sólo apuestan por la ciencia influidos por alguien, no porque ellos realmente tengan entre sus convicciones que esa inversión es necesaria. Para superar esta forma de pensar la cultura científica es fundamental.

La ciencia en España ¿está ahora en crisis o siempre ha estado en crisis?

En España la ciencia está en crisis permanente. Salvo raras excepciones como la Junta de Ampliación de Estudios y la labor de investigadores que actuaron casi por su cuenta como Ramón y Cajal no ha existido una protección específica de la ciencia, los políticos no están convencidos de eso. La cultura humanística de España ha sido decisiva para que esto sea así. En otros países, como por ejemplo Italia, la situación tampoco me parece muy boyante. Pero Obama, en el otro extremo, ha reservado una suma considerable de dólares para que la ciencia básica vuelva a tener el papel que siempre ha jugado en EEUU, y que ha servido para obtener posteriormente todas las aplicaciones que hoy conocemos.

5.- ¿Por qué encontramos tanta precariedad laboral entre las personas que desarrollan una actividad científica?

En una charla que realicé en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias en la que impartí una introducción al mundo microbiano, una joven que mostraba bastante entusiasmo y que iba a entrar a estudiar en la universidad me preguntó qué había que hacer aquí para poder llegar a ser científico. Mi respuesta fue que esta profesión desde el punto de vista económico, crematístico que dicen ahora, significa pasarlo mal. Por lo demás hay que tener una enorme vocación y pleno convencimiento de que lo que haces te compensa, porque quien no tiene ayuda por parte de los padres ha de aceptar condiciones mezquinas para desempeñar su labor. Y lo más grave es que personas estupendamente formadas, no sólo aquí sino también en el extranjero llegan a los 40 años sin saber qué hacer. No hay apoyos, las instituciones piensan que es dinero malgastado. Se equivocan, no tienen más que ver la experiencia de otros países.

6.- Bien, hablemos de vocación. Un neurocirujano también hace su trabajo por vocación, sin embargo están muy bien pagados

Cierto, es que lo peor que les ocurre a los científicos es aquello de “el mayor desprecio es no hacer aprecio”. Ni siquiera ven reconocido su esfuerzo. Y no lo hacen, porque a diferencia de lo que ocurre por ejemplo con los médicos de la Seguridad Social, donde su buen trabajo se ve inmediatamente, la ciencia tarda un tiempo en dar sus frutos. Y para entender eso hace falta gente con visión, que sepa que tarde o temprano se recogerán esos frutos. Y el primer paso es tratar adecuadamente a los científicos. Porque esta situación precaria de ahora es la misma situación precaria de cuando me dieron mi primera beca, o cuando obtuve mi primer puesto fijo de trabajo en lo que ahora se llama Científico Titular. Cuando marché a Roma, a aprender a purificar DNA, cosa que en el año 1968 hacía muy poca gente en el mundo, mi sueldo, pese a tener ya una plaza, era inferior a la beca que disfrutaba mi mujer. Eso es así porque nadie se ocupa de estas cosas, ni administradores ni nadie. Si es que me acuerdo hasta de la cifra, 9.800 pesetas al mes, mientras que la beca, que era del llamado Plan de Desarrollo, era de 10.000 pesetas al mes. Eso ya reflejaba la desgana de los servicios públicos, y es algo que sigue vigente hoy en día. Y no alcanzan a entender que esas personas, con una labor magnífica y un currículum excelente, siguen aquí por amor a este país, porque les pagarían mucho más en otros países.

7.- ¿Por qué crees que algunos científicos de prestigio hacen en ocasiones declaraciones pseudocientíficas? Ocurrió con Fred Hoyle cuando postuló nuestro origen a partir de ordenadores extraterrestres que nos diseñaron, o de Kary Mullis apuntándose a la tesis negacionistas del SIDA. ¿Qué motiva ese abandono del rigor de la ciencia y el método científico?

Es complejo de decir. O bien esta gente necesita publicidad o empiezan a envejecer y buscan otro tipo de cosas. Hay científicos que cuando envejecen cambian su línea de trabajo y todavía siguen realizando una labor muy digna y grandes aportes al campo, sin embargo otros se apuntan a ideas disparatadas como el Diseño Inteligente, y recuerdan más a habitantes del “cinturón bíblico” de los EE.UU., o a esos puritanos expulsados de Europa porque aquí no había quien los aguantara, que a verdaderos científicos. Lo cierto es que sus argumentos han dejado de apoyarse en aquello que fundamenta la ciencia.

8.- El fundamentalismo religioso, el pensamiento mítico y la complicidad de una sociedad poco interesada en el conocimiento hacen retroceder a la ciencia y sus enseñanzas en países punteros como Inglaterra o Estados Unidos, ¿ves algún antídoto efectivo?

El antídoto no es fácil. Como supongo ya conoces, hay fundaciones religiosas que apoyan económicamente al diseño inteligente. Y la cosa es muy sutil, por ejemplo ese mismo tipo de fundaciones ha otorgado un premio a Francisco Ayala, persona que separa claramente (y así lo manifiesta en público) el método científico y la religión. De hecho en uno de sus últimos libros, “Darwin y Diseño Inteligente” deja claro que nada tiene que ver una cosa con otra, es absurdo mezclar ambas. Según él no es que la complejidad de nuestros órganos no se pueda explicar si no hay una inteligencia superior, no. El argumento ha de ser a la inversa: hay tantos órganos que no son perfectos que atribuirlos a un ser sabio y protector es un absurdo. Lo que puede llevar a decir, y eso son palabras de Ayala, que la evolución ha hecho un gran favor a la doctrina del creacionismo, ya que le quita tener que responsabilizar a un creador de esas imperfecciones, esas “chapuzas” que están ahí porque han aparecido a través de una evolución que ha tomado los elementos que ya estaban presentes en la naturaleza. Esto es algo que les cuesta mucho aceptar. Pero Ayala defiende su postura contundentemente al decir que si realmente aplicamos el mensaje que nos manda la naturaleza a una divinidad, teniendo en cuenta que el 20% de los abortos son espontáneos, entonces esa divinidad se convertiría en el primer abortista.

Un antídoto contra esto sería la divulgación, y valorar la labor del investigador en divulgación. Por ejemplo, en EEUU la Sociedad Americana de Microbiología está promocionando, y además valorando en los currículos, que una parte de la tarea del científico sea divulgar. Hay que premiar de alguna forma, para potenciarla, la labor de los divulgadores; y los científicos cuando ya tienen una cierta edad y prestigio tienen la obligación social de difundir ciencia.

9.- ¿Por qué no hay divulgación científica de calidad en los grandes medios en “prime-time”? Yo no me acabo de creer eso que no venden en las audiencias.

No es fácil de saber, lo que está claro es que hay que probar e intentar divulgar una y otra vez. Uno de los mejores ejemplos es el de Carl Sagan, con una gran capacidad para trasmitir conceptos complejos y muy novedosos al gran público. Pero en torno a la ciencia hay gente con ideas muy religiosas; una parte de ellos no consideran a la ciencia como su enemigo sino como un complemento a sus ideas entre las cuales dan un alto valor al método deductivo, pero hay otras que son auténticos enemigos de la ciencia, a pesar de saber que de sus aplicaciones han surgido beneficios que permiten a la sociedad vivir en el bienestar que se vive en la actualidad. De hecho estuve escuchando en dos conferencias a Albert Boadella que dijo en un momento determinado, con esa agudeza que le caracteriza, y ante la pregunta “¿en qué época le hubiese gustado vivir?, afirmó que le habría disfrutado en el Renacimiento, pero con un sistema de Seguridad Social como el actual. Boadella es un artista y por eso ama el Renacimiento, pero es consciente de la importancia de los avances de la ciencia, que nos han dado bienestar.

10.- ¿Te consideras un cientifista, crees que la ciencia tiene algo que aportar como línea de pensamiento a la sociedad, para que éstas escape de los pensamientos míticos?

Sí, sin lugar a dudas, pero matizando cómo se ha de canalizar ese pensamiento. La ciencia no es teología, es decir hay que convencer, hay que explicar a la gente el porqué. El científico no ha de tener dogmas ni dioses, al menos en su trabajo, en su vida particular que haga de su capa un sayo. Pero en su tarea científica no puede convertir a Darwin en un dios. Por otra parte si nuestros políticos supieran valorar lo que supone la ciencia habría cambios importantes en la sociedad. Salvador Pániker dice que incluso cuando escribe de filosofía su pensamiento está condicionado por el hecho científico, es una manera de actuar. En este país habría que desterrar, conceptos que no sólo utiliza el hombre de la calle sino que también usan profesionales con fuerte preparación intelectual. Y es eso de decir: “mira de ciencia no hablamos porque es muy difícil y muy aburrido”. Evidentemente hay que encontrar el canal, el lenguaje y la forma correcta de comunicar ciencia, de ahí la importante labor del divulgador, pero menoscabar la ciencia por considerarla compleja no es propio de personas se autoproclaman intelectuales.

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  1. mikemarlowe
    30 junio, 2010 de 13:54

    Buenas:

    yo no hablo de ciencia por no meter la pata.

    Eso sí, veo “The Big Bang Theory” ¿eso cuenta como ciencia o como “eres un frikazo de mierda”? XD

  2. Brigo
    30 junio, 2010 de 22:47

    Hay una pequeña errata en el título. Donde pone ““Los políticos españoles tienen una terrible ignorancia sobre lo que representa la ciencia” Debe poner “Los políticos españoles tienen una terrible ignorancia”

  3. 2 julio, 2010 de 11:44

    más bien habría que positivizarlo con un “Los políticos españoles tienen un gran conocimiento sobre los restaurantes de menú a 200€, el tráfico de influencias y la prevaricación aunque les falla un poco el conocimiento científico”

  4. 2 julio, 2010 de 20:17

    Me ha encantado, Manuel. Excelente. Muchas gracias al Dr.Rubens López por su dedicación a responder todas estas preguntas, lo he disfrutado mucho. A partir de hoy soy su admirador.

  5. 27 julio, 2011 de 11:10

    Que buen artículo.
    Gracias! totalmente cierto-

  1. 16 mayo, 2012 de 11:28
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