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Luna, alias «Ocean Sunfish». El pez que más mola

8 julio, 2010

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Gigantesco, tranquilo, extravagante… así es la criatura que veremos en esta entrada. La superficie de los océanos está llena de seres estrafalarios. Incluso los grupos de animales que estamos aburridos de ver en nuestra vida cotidiana cuentan con miembros que tienen una pinta de lo más rara. Supongo que todos tenemos la misma imagen mental cuando decimos la palabra “pez”. Mas estoy seguro, que pocos imaginan entonces a los peces luna. En esta entrada veremos algunas pinceladas de su anatomía, vida y evolución.

Los peces óseos son el grupo de vertebrados más rico en especies que existe, cuentan con la nada despreciable cifra de alrededor de 31.000 especies descritas, un número que equivale a todas las demás especies de vertebrados juntas (anfibios, reptiles, aves y mamíferos).

El aspecto típico del pez óseo es bien conocido. Contamos con una cabeza con un par de ojos, una boca (dientes opcionales) y un opérculo que cubre las agallas. A continuación tenemos una región troncal  con una o dos aletas dorsales, un par de aletas pectorales y un par de aletas pélvicas. Finalmente tenemos la zona caudal, partiendo del ano hasta el extremo posterior del pez, tenemos una aleta anal y una aleta caudal. Suelen estar cubiertos de escamas y suelen presentar una línea lateral, un órgano excepcional capaz de captar cambios de presión en el agua circundante.

Esta es la pinta del pez típico. Sin embargo, los “mastodónticos” peces Luna no se parecen en nada a esta constitución. Y además, literalmente, son un “peaso” bicho que mola al cuadrado (y eso sin estar llenos de dientes como los peces abisales; ni tuneados como los caballitos de mar u otros signátidos; ni estar elegantemente estilizados como los casi extintos atunes rojos).

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¿Has mirado y remirado bien la imagen anterior? Si no es así, hazlo, porque ahora vamos a presentar al pez Luna. ¿Ya lo has hecho? ¡Bien! Pues ahora mira al bicho que hay debajo de este mismo párrafo… Mola, ¿verdad? Pues ese ser tan bizarro es el pez Luna, el «Ocean Sunfish» de los anglosajones. Y el de esta imagen es un chiquitín.

El bizarro pez Luna (Mola mola Linnaeus, 1758), son los dos bichos de la derecha, no el de la izquierda. Crédito: fishingfury.com

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En el mundo académico el nombre científico de esta criatura es Mola mola (Linnaeus, 1758). Carl von Linné (1707 – 1778), naturalista sueco y padre del sistema de nomenclatura binomial usado actualmente en Biología, fue el primero en bautizar en el nombre de la Ciencia a este engendro de los mares y lo hizo con el nombre de Mola. Y no porque molara un montón.

«Mola» es un término latino que hace referencia a las “muelas” de los molinos, destinadas a moler cereales para conseguir harina y para moler las aceitunas u olivas para obtener su cautivador aceite. No es un nombre casual, las “muelas” empleadas para estos menesteres son rocas grandes y pesadas, pulidas hasta obtener una forma circular y suelen tener un color grisáceo característico. Y el Mola mola, también es una criatura grande, pesada, algo más redondeado que un pez habitual y con tendencia a tener un gris monocromático.

El extraño pez Luna (Mola mola Linnaeus, 1758)

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El pez luna tiene el honor de ser el pez óseo más pesado conocido. El récord lo registra un ejemplar recuperado en Japón en el año 1996, con una longitud de 2.7 metros resultó ser una mole de 2.3 toneladas. Sin embargo, quizás la característica más notoria de estos animales es la degeneración de la aleta caudal y la presencia en su lugar de una estructura rígida y lobulada denominada «clavus», del latín “timón” (Pope et al. 2010).

Posición espectral del pez Luna en la superficie del agua. Desde un barco suelen verse en esta posición. Da mal rollo. Crédito: discoverlife.org (pulsar para ir)

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Los peces Luna pertenecen a la familia Molidae, un grupo de peces que incluye entre 3 y 5 especies, si bien la posición de algunas de ellas es bastante controvertida. Así encontramos tres géneros, dos de ellos con una única especie: Masturus lanceolatus y Ranzania laevis. En el género Mola encontramos al gigantesco Mola mola y, recientemente, los autores han vuelto a resucitar a la especie Mola ramsayi en base a estudios moleculares y anatómicos. Estos mismos estudios, basados en animales capturados, apuntan a que posiblemente pueda existir otra especie del género Mola aún sin identificar. Los estudios siguen en curso (Bass et al. 2005, Pope et al. 2010).

Filogenia de la familia Molidae. Otra vez, los estudios moleculares han confirmado las sospechas derivadas de los estudios anatómicos. Crédito: Pope, C. E. et al (2010)

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Un poco de anatomía.

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Los mólidos son animales con características anatómicas muy particulares. Poseen una piel gruesa, carente de escamas y con una textura que recuerda al cuero. Toda la superficie del cuerpo está recubierta de pequeños dentículos no superiores a un milímetro de longitud (Gregory & Raven 1934, FishBase 2005).

Las mandíbulas tienen pinta de pico, formadas por dos pares de dientes fusionados (un par por mandíbula). El opérculo es muy reducido. La columna vertebral está subdesarrollada (posee tan solo 16 – 18 vértebras). Carecen de costillas. Carecen de aletas pélvicas. El pedúnculo caudal y la aleta caudal se encuentran ausentes y en su lugar tienen una estructura denominada «clavus», un elemento formado por radios constituidos por dos piezas de cartílago y una última pieza calcificada; tales radios constan de un tendón (Gregory & Raven 1934, FishBase 2005).

Esqueleto del pez Luna (Mola mola Linnaeus 1758). Crédito: Wikipedia

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Por otro lado, las aletas anal y dorsal están hiper-desarrolladas, al igual que su musculatura asociada. De la misma forma los músculos lateralis, encargados de flexionar el cuerpo durante la natación en otros peces, en este caso se anclan en la aleta dorsal y en la aleta anal (que son las dos grandes aletas que podemos observar en la región dorsal y ventral del cuerpo, respectivamente) (Gregory & Raven 1934, FishBase 2005, Pope et al. 2010).

Son animales con un esqueleto cartilaginoso (a pesar de ser peces óseos), esponjoso y poco osificado. El cuerpo es rígido y tiene muy poca o nula capacidad para flexionarse lateralmente, por ello, las aletas anal y dorsal son los principales recursos para su locomoción. Igualmente, carecen de línea lateral y de vejiga natatoria (Gregory, W. K. & Raven, H. C. 1934, FishBase 2005). Es curioso, este bicho se define sobre todo por lo que no tiene.

Anatomía interna del pez Luna (Mola mola, Linnaeus 1758). Crédito: Gregory, W. K. & Raven, H. C. (1934)

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Un poco de su estilo de vida.

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Aunque por otro lado, es como los dioses, ¡está en todas partes! Se trata de un animal con un rango de distribución prácticamente mundial. Ha sido capturado en el Mediterráneo, Atlántico Norte, Atlántico Sur y en el Golfo de México; así también en las costas Este y Oeste del Pacífico, incluyendo las costas de Australia (Pope et al. 2010).

Área de distribución del pez Luna (Mola mola, Linnaeus 1758). Cuánto más rojo, más abundancia de esta especie se ha calculado. Crédito: discoverlife.org

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Estas criaturas suelen verse rozando el azul rostro de las profundidades, de movimientos lentos, con su aguda vista se desplazan en busca de sus presas. Tradicionalmente los zoólogos han apuntado que el componente principal de su dieta también consiste en seres lentos que vagan sobre la superficie de las aguas: el plancton gelatinoso, un grupo de organismos que incluye a las medusas y otros cnidarios, los ctenóforos y las curiosas salpas. Lo cual es apoyado por estudios realizados en la década de los 70, que han confirmado la presencia de ácidos grasos propios de medusas (como Aurelia aurita) en los tejidos de este animal. Estos mismos ácidos grasos habían sido aislado con anterioridad en la tortuga laud (Dermochelys coriacea), considerada la devoradora de plancton gelatinoso por excelencia  (FishBase 2005, Pope et al. 2010).

Sin embargo, hay que tomar estos datos con cautela dado que resultan desconocidos los hábitos de este animal a grandes profundidades. El contenido estomacal de muchas capturas ha revelado la presencia de algas, ofiuras, moluscos, cnidarios bentónicos y peces (incluyendo larvas leptocéfalas). De todas maneras, este animal ha picado más de una vez en anzuelos cebados con calamares o peces, por lo que no debe desdeñar ningún tipo de presa (Pope et al. 2010).

Los tres principales componentes del plancton gelatinoso. De izquierda a derecha: medusas (cnidarios), ctenóforos y salpas.

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Son animales muy móviles. Gracias a investigaciones en las que se emplearon radiotransmisores ha sido posible constatar que recorren grandes distancias, hasta 27 km en un solo día, si bien suelen tener una velocidad de crucero de 0.4 a 0.7 m/s (similar a la de peces de gran talla como salmones, marlines y tiburones pelágicos) y realizan numerosos movimientos verticales. Esta rapidez de desplazamiento es posible en parte gracias a su neutra flotabilidad (ni tienden a hundirse ni a flotar), algo que consiguen en parte gracias a una capa de tejido subcutáneo muy poco densa y su degenerado esqueleto cartilaginoso. En sus desplazamientos se mueven a profundidades que oscilan entre 40 y 150 metros, aunque pueden encontrarse desde la superficie hasta los 250 metros (Pope et al. 2010).

En cuanto a su biología reproductora, es muy animal. Venga, voy a soltar el dato… Una hembra con un tamaño no muy grande (1.37 metros) puede ser capaz de contener, en una sola gónada ¡¡¡Hasta 300 millones de huevos!!! Ni los esturiones llegan a tanto. Claro que, son huevos muy pequeños, solo tienen 1.3 mm de diámetro. Y de ellos nacen unas larvas que de estrafalario tienen tanto como sus padres (FishBase 2005, Pope et al. 2010).

Una graciosa larvita de pez Luna (Mola mola Linnaeus, 1758). Crédito: Harvard University (pulsar para ir)

Otra adorable larvita de pez Luna (Mola mola Linnaeus, 1758). Crédito: Flickr (pulsar para ir)

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Como en muchas otras especies animales, las hembras de pez Luna alcanzan tallas mucho mayores que las de los machos. Si un pez Luna mide 2.5 metros de longitud, con seguridad es hembra. Y también son relativamente longevos, en cautividad han llegado a superar los 8 años de edad y se sospecha que los ejemplares con casi 3 metros de longitud podrían rondar los 20 años. Como ya hemos dicho, ponen una cantidad inabarcable de huevos, hasta 300 millones, de los que nacen larvas que no superan los 2 mm de longitud. Con estas cifras es evidente que la mortalidad debe ser elevadísima. Seguramente menos de una larva por millón alcanza la edad adulta. De hecho alcanzar los 3 metros de longitud implica ¡aumentar tu peso más de 60 millones de veces! (Pope et al. 2010). Se han sugerido cinco áreas de freza para esta familia de peces: Atlántico Norte y Sur, Pacífico Norte y Sur y el Océano Índico (Bass et al. 2005).

Las pequeñas larvas, cubiertas de púas, también revelan una pista del pasado evolutivo de los peces Luna. Cuando nacen, ¡portan una pequeña aleta caudal! La extravagante metamorfosis ha sido estudiada en un trabajo realizado sobre un pariente cercano del Mola mola, Ranzania laevis, donde ha sido posible verificar que los animales nacen con un pedúnculo caudal, inútil, que a posteriori será reabsorbido de nuevo.

Metamorfosis del pez Luna (Ranzania laevis Pennant, 1776). Crédito: Rui-Jing & Ren Zhai (2005)

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Con su tamaño y masa, una pregunta legítima es… ¿Alguien se come a los peces Luna? La respuesta es sí, en realidad, incluso esta mastodóntica mole tiene enemigos en el basto ponto. Está muy bien documentada la predación de esta especie por parte de leones marinos, orcas y grandes tiburones, incluyendo “tiburonejos” de andar por casa como la tintorera (Prionace glauca) hasta colosos temibles como el gran blanco (Carcharodon carcharias) (Pope et al. 2010).

Pero no solo son blanco de predadores. Los peces Luna son el objetivo de una enorme cantidad de parásitos, reportándose hasta 54 especies que hacen su vida sobre Mola mola, donde más de la mitad se corresponden con platelmintos. Asimismo, se han descrito hasta 14 especies de copépodos que se fijan a su piel como garrapatas.  Otros crustáceos (isópodos, cirrípedos, braquiuros), nemátodos y protozoos también infestan este animal. No es de extrañar que el pez Luna solicite los servicios de los peces limpiadores, en estudios realizados en Indonesia se han descrito hasta 5 especies haciendo su trabajo sobre esta mole. No está muy clara la razón por la que este animal porta una carga tan elevada de parásitos, algunos autores aventuran que el plancton gelatinoso es uno de los anfitriones intermediarios de varias de estas criaturas, en especial, de los megalómanos platelmintos (Pope et al. 2010)…

Algunos de los enemigos del pez Luna. De izquierda a derecha, león marino, tiburón tintorera y copépodo parásito.

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Un poco de historia evolutiva.

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Espero que con lo visto hasta ahora os haya podido convencer de que el pez Luna es una criatura bastante diferente y situada al margen de lo que vemos habitualmente. Se trata de un pez óseo… que se parece muy pero que muy poco a ellos. Ahora bien, ¿de dónde carajo ha salido? ¿cuáles son sus orígenes?

A lo largo de esta entrada he evitado profundizar más en la taxonomía de estos peces adrede. Lo estaba reservando hasta este momento. ¿Existe algún grupo de peces carente de aletas pélvicas, con escamas modificadas, con costillas reducidas o ausentes, con aletas anal y dorsal muy desarrolladas, con capacidad reducida o nula para flexionar el cuerpo, con aperturas branquiales reducidas y provistos de un pico?

Pues sí, existe, son los Tetraodontiformes, un orden de peces con alrededor de 350 especies descritas y que incluye a los peces ballesta, cofre y globo, entre otros. Suelen ser animales costeros de aguas tropicales y habitantes comunes de los arrecifes. La familia Triacanthodidae es la más basal de este grupo y cómo puede verse en la imagen presente a continuación, posee dos aletas dorsales y el par de aletas pélvicas. Sin embargo, en este grupo ha habido una marcada tendencia a perder una aleta dorsal y el par de aletas pélvicas, así como a la reducción de la aleta caudal en contraposición al desarrollo de las aletas pectorales. El pez Luna representa el caso extremo de esta tendencia. La siguiente imagen ha sido extraída de Tolweb y es una representación de la variedad del orden Tetraodontiformes, para ir a la página (recomendable), pulsar aquí.

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No solo a nivel anatómico. El parentesco de los mólidos con el resto de Tetraodontiformes ya resulta más que patente desde el estadio larvario, donde las larvas son portadoras de una graciosa colita. En base a los estudios llevados a cabo con DNA mitocondrial, varios autores aventuran que la divergencia entre Ranzania y el grupo MasturusMola tuvo lugar hace aproximadamente 19.8 – 52.1 millones de años, mientras que la escisión entre Masturus y Mola debió ocurrir hace 17.6 – 46.3 millones de años (Bass et al. 2005).

Con estos datos la edad de Ranzania situaría al origen de los mólidos próximo al origen de los Tetraodontiformes (calculado en 65 millones de años) y apoya la suposición de que este grupo animal se diversificó antes de pasados los últimos 35 millones de años (hipótesis propuesta inicialmente gracias al registro fósil ya que de esta época datan algunos fósiles de Ranzania y el grupo hermano del mismo, Eomola). Así mismo, muchos fósiles de mólidos, datados en el Mioceno y Plioceno (5 – 24 millones de años) son muy parecidos a las especies modernas (en consistencia con los estudios moleculares). Finalmente la escisión del género Mola en M. mola y M. ramyasi podría haber tenido lugar hace 2.8 – 7.5 millones de años (Bass et al. 2005).

El fósil del pez Luna Austromola angerhoferi. Crédito: Gregorova, R. et al (2009)

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Un nuevo aporte al registro fósil de los mólidos tuvo lugar este pasado año 2009. En un yacimiento del Mioceno Temprano (23 – 20 millones de años) de la Formación Ebelsberg de Austria se halló el fósil de una nueva especie de mólido bastante grande. El hallazgo fue estudiado por un equipo de paleontólogos encabezado por el Dr. Ruzena Gregorova, experto en la fauna ictícola del Terciario al oeste de los Cárpatos y miembro del Department of Geology and Paleontology del Moraviam Museum (República Checa) (Gregorova et al. 2009).

Posición filogenética de Austromola angerhoferi. Crédito: Gregorova, R. et al (2009)

El fósil fue designado como Austrolomola angerhoferi, siendo «Austro-» un epíteto para designar Austria, el país donde fue descubierto y «-mola» una designación para hacer referencia al género Mola con el guarda un cercano parentesco. El nombre específico, «angerhoferi», fue puesto en honor al Dr. Bercht Angerhofer, quien encontró al espécimen mejor conservado y lo dispuso para su estudio.  Los especímenes, denominados NHMW 2003z0026/0892 (holotipo) y NHMW2008z0037/0001 (paratipo) se encuentran en la colección del Natural History Museum Viena (Gregorova et al. 2009).

El fósil, excelentemente conservado, se presenta como el más antiguo pez Luna con aspecto “moderno” conocido, solo que es gigantesco, se calcula una longitud total de 3.2 metros y un diámetro que podría haber alcanzado los 4.0 metros. Ha sido clasificado como una género hermano del grupo Masturus-Mola (Gregorova et al. 2009).

Ahora bien, la Pregunta por antonomasia acerca de este grupo animal es… ¡¿cuál es el origen del «clavus»?! El timón, la estructura rígida situada en la parte posterior del cuerpo de los mólidos. Esa estructura colocada en puesto del pedúnculo y aleta caudal y que no suple su función. ¿Qué es realmente?

Hoy los biólogos están más cerca de la respuesta que ayer. Y no, la respuesta no es 42, por una vez la pregunta está bien formulada. Hasta ahora había dos hipótesis vigentes:

  • 1.- En realidad la aleta caudal no ha desaparecido, sino que el «clavus» es una aleta caudal súper-modificada.
  • 2.- Lo que ha sucedido es que componentes de las aletas dorsal y anal se han modificado y desplazado sustituyendo la aleta caudal.

¿Qué respuesta es la correcta? Siempre han habido autores apoyando y aportando pruebas, la mayoría de carácter anatómico y funcional, que han mantenido equilibrada la balanza de la aceptación científica, siendo muy difícil descartar cualquiera de ambas hipótesis. En una reciente publicación del 2004, trabajando sobre el desarrollo de Ranzania laevis, un par de científicos han intentado dar con la respuesta (Johnson & Britz 2004).

Empleando técnicas de tinción sobre las larvas, observaron que con el avance del desarrollo la aleta caudal no se modificaba para formar el «clavus», sino que los componentes del mismo eran idénticos a los que forman la estructura de las aletas dorsal y anal. Es más, no encontraron traza alguna de la aleta caudal conforme avanzó el desarrollo. De elegir alguna opción, probablemente el origen del «clavus» pueda explicarse con la 2ª hipótesis (Johnson & Britz 2004).

Preciosísima foto de un pequeño pez Luna, tomada en el acuario de Monterrey. Crédito: Monterey Bay Aquarium (pulsar para ir)

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El pez Luna, Mola mola (Linnaeus, 1758), un pez que literalmente mola bastante, una criatura bizarra entre los osteictios, uno de los frutos más extraños de la evolución de las especies mediada por la Selección Natural. Un pez globo de lo más raro preparado para la vida pelágica y deformado por el camino. Es el pez Luna, una guapísima y heavy criatura ¡qué requiere de más estudios!

Para terminar… ¿Quién si no? :mrgreen:

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Entradas relacionadas:

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BONUS TRACK.

Larva del pez abisal Lamprogrammus scherbachevi. Este animalito durante su estadio larvario mantiene el sistema digestivo fuera del cuerpo. Desde luego no tendrá miedo a que le saquen las tripas... Crédito: Harvard University (pulsar para ir).

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REFERENCIAS.


  1. Anita
    8 julio, 2010 de 9:37

    ¡Siempre me ha encantado este bicho!

  2. 8 julio, 2010 de 9:40

    Genial! Lo releeré con más calma en casa porque hace un tiempo estuve buscando info de este pez a raiz de un avistamiento en la costa de Girona y no hay mucha disponible en la red…

  3. 8 julio, 2010 de 10:03

    ¿Eso no es lo que dicen los matones al jefe cuando han cogido al que querían dar una paliza?:
    -“¿Te le hostio?”

  4. 8 julio, 2010 de 10:20

    jesús :

    ¿Eso no es lo que dicen los matones al jefe cuando han cogido al que querían dar una paliza?:
    -”¿Te le hostio?”

    ¡Por Monesvol ahora caigo! XDDDDDDD ¡Qué bueno!

  5. KC
    8 julio, 2010 de 10:47

    Lo vi en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia y desde luego es un animal muy llamativo. Pedazo de entrada. Mola, mola 😀

    Saludos.

  6. Uno
    8 julio, 2010 de 12:02

    Yo he visto varios desde un barco. Cuando está en la superficie en la posición espectral “tomando el sol” inclinado 90 grados, no se puede mover rápidamente. Primero tiene que ponerse otra vez vertical y sale nadando asustado. Así da tiempo a acercarse un poco y echar un vistazo a esta apasionante criatura.

  7. Alberto
    8 julio, 2010 de 13:29

    Hola!!

    Te sigo a diario desde hace bastante tiempo, pero por pereza nunca te había posteado xD.
    Bueno, que sepas que esta entrada me ha encantado!!!! Estudio biología y me ha parecido fantástica, muy bien estructurada, un grandísimo aporte y unas estupendásticas imágenes!

  8. Alberto
    8 julio, 2010 de 13:30

    Cuando digo “te”, quiero decir “os”, siento el spam xD

  9. 8 julio, 2010 de 14:46

    Pues lo cierto es que no conocía a este bicho, Cnidus. Me suena de algún documental, pero, vamos, ni idea. Y después de tu entrada no es que sepa algo, es que lo se todo 😉

  10. Cynos
    8 julio, 2010 de 23:00

    Las larvas me recuerdan a esos bizarros peces abisales.

  11. 9 julio, 2010 de 0:14

    Cnidus muy buen post, ya sabes que me muevo más en el mundo acuático que en el terrestre y no tengo nada que añadir respecto a esta ilustrativa entrada sobre el Mola mola, en cuanto a la metamorfosis de la (mal llamada) larva quizás me parece aun más interesante y sorprendente la de la migración del ojo en el género solea(lenguados), bueno mas que del género Solea los del orden Pleuronectiformes (peces planos), pero esta serie de imágenes que nos has puesto es tambien muy buena e imagino que muy desconocida para muchos.

  12. 9 julio, 2010 de 9:11

    Joer, comparar con la metamorfosis de los Pleuronectiformes no vale! :mrgreen:
    ¿mal llamada larva? ¿y eso?
    Aunque bien mirado, en el trabajito donde saqué la imagen de la metamorfosis al primer estadío lo llamaban post-larva, luego ya hablamos de juveniles.

  13. 9 julio, 2010 de 13:04

    El estudio marino siempre ha ido muy por detrás de los estudios terrestres, con el nacimiento de la acuicultura el estudio de la reproducción de los peces deja patente esta tara y se utiliza la nomenclatura de los invertebrados para designar determinados estadios, como el uso de Larva y postlarva y esto no es del todo correcto ya que no es estrictamente una metamorfosis como en el caso de los invertebrados.
    Su uso está generalizado en la comunidad científica pero todos admiten que no es exacto, esto corresponde más a un convencionalismo aceptado.
    Bueno esto es lo que me explicaron en el master que he hecho de acuicultura y pesca…

  14. AvA
    9 julio, 2010 de 18:31

    Anita :
    ¡Siempre me ha encantado este bicho!

    A mí también 😀 Gracias por tan deliciosa información Cnidus.

  15. 11 julio, 2010 de 0:46

    Por cierto cnidus…, habrá que explicar la migración del ojo de los Pleuronectiformes no!!! :mrgreen:

  16. 12 julio, 2010 de 18:53

    De estos hay aquí en el acuario de Barcelona y son impresionantes.

  17. Jose
    13 julio, 2010 de 9:12

    El artículo bien, pero la palabra bizarro no significa lo que crees que significa.

  18. 18 julio, 2010 de 10:22

    S.Belizón :

    Por cierto cnidus…, habrá que explicar la migración del ojo de los Pleuronectiformes no!!! :mrgreen:

    Tomo nota 😉

    Jose :

    El artículo bien, pero la palabra bizarro no significa lo que crees que significa.

    Cierto… pero jo, como se usa tanto así… 🙄

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