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Historia del negacionismo del SIDA, capítulo primero

19 julio, 2010

Aviso médico

Robert Willner pinchándose con una aguja presuntamente contaminada con el virus VIH

El 28 de octubre de 1994 Robert Willner impartió una rueda de prensa en un hotel de Carolina del Norte, en la cual se clavó una aguja que presuntamente contenía sangre de un enfermo de SIDA: Willner era un médico al que se le revocó su licencia de Florida por, entre otras infracciones, asegurar que era capaz de curar el SIDA mediante ozonoterapia. Además escribió un libro titulado “Deadly deception: the proof that sex and HIV absolutley do not cause AIDS”, aunque insistió mucho en que el acto de pincharse con una aguja presuntamente infectada de SIDA no estaba relacionado con publicidad para su libro. Afirmó que “lo que realmente intento es mostrar al público una evidencia científica de que el HIV no causa el SIDA”.

Esta puesta en escena quizá haya sido la más espectacular de este movimiento de negacionistas que afirman que el VIH no es el responsable del SIDA. La posición de Willner está inspirada en las ideas de Peter Duesberg, un retrovirólogo de la Universidad de California, que en el año 1987 escribió un artículo afirmando que el VIH era un virus inofensivo. Duesberg afirmó que el SIDA no era consecuencia del VIH, sino que era consecuencia de las drogas y del AZT (un agente empleado contra la replicación del VIH). De hecho Willner dedica su libro a Duesberg.

A pesar de que la comunidad científica y la inmensa mayoría de los virólogos no aceptan las ideas de Duesberg, éstas han ganado muchos adeptos entre la opinión pública. Duesberg ha llegado a organizar congresos internacionales donde se cuestiona el papel del VIH en el SIDA y en los que se llega a afirmar que la epidemia africana de SIDA es un mito. El premio Nobel Kary Mullis se ha unido al grupo al afirmar que no existe ninguna “evidencia científica de que el SIDA sea causado por el VIH”.

Peter Duesberg

En junio de 1993, la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia que edita la revista Science organizó un congreso para que los disidentes expusieran sus puntos de vista. Incluso Duesberg fue un editor invitado por la revista Genetics para publicar un número monográfico donde se exponían las teorías alternativas al origen del SIDA. Esto da idea de que la comunidad científica no censuró el trabajo de estos investigadores, todo lo contrario, se divulgaron sus planteamientos, y se les dio un canal de comunicación. Esa idea de los negacionistas de que se les persigue para que cuenten lo que saben es falsa. (añadido del traductor).

La inmensa mayoría de los virólogos piensa que Duesberg está equivocado, y que su actitud no sólo es irresponsable, sino peligrosa, al cuestionar y poner en peligro campañas de prevención que se centran en el uso de los preservativos y en evitar compartir agujas de jeringuilla. A pesar de la preocupación que la comunidad científica muestra hacia la posición de Duesberg, la mayoría tiende a ignorarla, y sólo algunos científicos como John Maddox, editor de la revista Nature manifiesta en público su preocupación. Esta es una posición muy común en la comunidad científica, a aquellos que se les considera cercanos a posiciones pseudocientíficas se les suele ignorar. Pocos científicos escriben rechazando el creacionismo, la astrología o la capacidad de hablar con los muertos, aunque la inmensa mayoría de ellos critica en privado esas “alternativas”.

La revista Science consideró que las tesis revisionistas habían ido demasiado lejos por lo que decidió estudiar a fondo el fenómeno. Durante 3 meses la revista Science entrevistó a más de 50 negacionistas y críticos del mismo, examinó todas la bibliografía existente hasta la fecha sobre el SIDA, incluyendo las publicaciones de Duesberg. Esta investigación concluyó que si bien es cierto que los virólogos del equipo de Duesberg plantearon cuestiones interesantes, nada conduce a extraer la conclusión de que el VIH no provoca el SIDA. Los investigadores del virus del SIDA afirman que los argumento de Duesberg están basados en tomar selectivamente la información científica sobre el SIDA despreciando los argumentos que refutan sus tesis , pidiendo pruebas definitivas imposibles de llevar a cabo, y ninguneando evidencias de gran peso y rigor por debilidad argumental. ¿Os suena?.

Las principales conclusiones a las que Science llegó fue:

1. En hemofílicos (el grupo que Duesberg tomó como modelo porque apoyaba sus tesis) hay gran cantidad de evidencias de que el VIH es responsable de la enfermedad y de la letalidad (Science (1994) vol. 266 p.1645).

2. Investigadores en SIDA afirman que el HIV cumple con los postulados clásicos de Koch para ser asignado como responsable del SIDA (Science (1994) vol. 266 p.1647).

3. La epidemia de SIDA, que Duesberg empleó como modelo para explicar sus puntos de vista, en realidad confirman el papel del VIH en el SIDA (Science (1994) vol. 266 p.1647).

4. Duesberg afirma que el AZT, así como las drogas ilegales causan SIDA, sin embargo ninguna de ellas provoca la inmunodeficiencia característica de esta enfermedad (Science (1994) vol. 266 p.1648).

A pesar de que Duesberg es el nombre más repetido cuando se habla de negacionismo del SIDA, él no fue el primero en cuestionar el papel del VIH en el SIDA. Duesberg es un virólogo e investigador del cáncer, y es miembro de la NAS (Nacional Academy of Science). A principio de los años 70 del siglo pasado, Duesberg fue uno de los investigadores que demostró el papel de los oncogenes en el cáncer. También mostró como algunos retrovirus son portadores de genes que pueden transformar células normales en cancerígenas. Sin embargo, en 1983 escribió un duro artículo en Nature negando que los proto-oncogenes de células humanas, una vez activados pueden comportarse como oncogenes retrovirales y causar cáncer. Duesberg publicó en Science un artículo en la misma en 1985, intentando enterrar así una línea de trabajo en la que él mismo había destacado.

En el año 1987 Duesberg publicó un artículo en Cancer Research en el que afirmaba que la comunidad científica que estudiaba el cáncer estaba equivocada acerca del papel de los retrovirus. Aquellos que se postulaban como causantes de cáncer eran en realidad inofensivos, e incapaces de provocar tumores. Al principio muchos investigadores intentaron debatir y mostrar a Duesberg que estaba equivocado, pero debido a su persistencia decidieron ignorarlo. Eso fue consecuencia de que cada vez había más evidencias experimentales de que mutaciones en proto-oncogenes provocaban cáncer. Sin embargo ese ánimo de intentar convencer a Duesberg se volvió cansancio cuando éste empezó a eludir todos los resultados y evidencias experimentales que ponían en aprietos sus plantamientos. ¿Os suena?. Sin embargo, debido a que las discusiones eran muy técnicas, éstas quedaron confinadas a revistas especializadas.

El asalto a la opinión pública

Cuando Duesberg empezó a mostrar sus opiniones sobre el SIDA la cosa cambió radicalmente. En la publicación de 1987 en Cancer Research ya lanzó la primera andanada al afirmar que el VIH no era más que un virus que estaba de paso en los enfermos de SIDA. La principal baza que encontró su argumentario estribaba en que aún se sabía muy poco acerca de cómo el VIH provocaba el SIDA, un agujero de conocimiento que aún encuentra calado, incluso hoy en día, entre aquellas personas ajenas a la comunidad científica que estudia el SIDA.

Al principio, muchos investigadores pensaron que Duesberg estaba simplemente indicando los aspectos aún no completados acerca del mecanismo exacto de infección del VIH, nunca pensaron en una posición negacionista debido a la montaña de evidencias epidemiológicas y pruebas de laboratorio con animales que muestran que el VIH provoca el SIDA. Sin embargo, a través de la prensa, Duesberg encontró una estupenda audiencia en la opinión pública, y allí mostró un ataque contra lo que llamó el “establishment” del SIDA.

En un principio los ambientes gays aplaudieron la posición de Duesberg, quizás porque pensaron que aportaba algo nuevo que iba a ayudar a solucionar un problema complejo que no veía una resolución inmediata, de hecho veían poco pasaba el tiempo sin que apareciera una cura o una vacuna. Como afirmó el experto virólogo Joseph Sodroski “era una postura más o menos normal, ya que había una parte de la población descontenta al comprobar como, pese a lo que ellos llamaban “el gran poder de la ciencia”, ésta no hubiese dado todavía con ningún remedio”. Hasta cierto punto la vía que añadía otra posible causa para la enfermedad daba alguna esperanza a aquellos que la iban perdiendo conforme pasaba el tiempo.

Sin embargo la posición de la comunidad gay hacia Duesberg cambió por completo cuando éste empezó a afirmar que el SIDA era consecuencia del estilo de vida, en particular del uso de drogas ilegales, responsabilizando así a los enfermos directamente de la enfermedad que padecían. Esta opinión sí tuvo una espléndida acogida en los círculos políticos conservadores que empezaron a tratar al SIDA como una enfermedad del comportamiento, más que una enfermedad infecciosa. Estas opiniones también tuvieron muy buena acogida entre grupos fundamentalistas religiosos que tienen muy poca simpatía por los movimientos homosexuales. De hecho las opiniones de Duesberg empezaron a tener buena acogida fuera de los círculos científicos, especialmente entre aquellos que tienden a considerar a la clase médica como una institución monolítica con un único interés crematístico. Harold Jaffe, jefe del Centro del Control de Enfermedades, división SIDA, afirma que estas opiniones “se convirtieron como algo de “culto” para mucha gente. Era atractiva para aquellos que pensaban que las instituciones siempre están equivocadas”.

La batalla por la credibilidad

Los seguidores de Duesberg van mucho más lejos que el propio investigador al afirmar que quienes consideran que el VIH es el responsable del SIDA están equivocados y además que la mayoría de los científicos han despreciado y apartado al camino de Duesberg para llegar a la verdadera causa. La clásica acusación de censura, que es muy reprochable si es cierta, pero que también es muy efectiva, aún resultando falaz.

Aunque la comunidad científica ha refutado las tesis de Duesberg en publicaciones científicas, medios de comunicación y diferentes, estas réplicas han sido obviadas por los negacionistas. Las revistas especializadas también se han visto en una posición difícil a la hora de manejar los argumentos de Duesberg, para no dar la sensación de que se estaba produciendo una censura. Así en 1989 y 1991 la revista PNAS sometió las publicaciones referidas al SIDA a un proceso más riguroso de control, a pesar de que finalmente acabaron publicando los artículos. Pero la agencia financiadora, el National Cancer Institute denegó la financiación a las tesis de Duesberg. Éste afirmó que se hizo por motivos políticos, mientras que la agencia argumentó que la evaluación fue estrictamente científica. Duesbuerg “vendió” muy bien la idea de que era un castigo contra la disidencia.

Los negacionistas supieron explotar bien la retirada de la financiación. Especialmente cuando algunos compañeros virólogos de Duesberg defendieron su libertad de ser disidente. Los negacionistas añadieron los nombres de estos científicos a la lista de disidentes, lo cual era falso. Tal y como manifestó Harry Rubin al decir “ yo no niego que el VIH provoque el SIDA; además mi laboratorio que las drogas ilegales no provocan la enfermedad, pero apoyo el derecho de Duesberg a ser disidente”. Daniel Koshland Jr., que fue editor en jefe de Science va más lejos al criticar a Duesberg por no investigar en el laboratorio sus argumentos antes de hacerlos públicos, cuando él aún tenía fondos para ello.

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  • Entrevista. Javier Martínez Picado. “No acierto a entender qué puede alimentar la disidencia sobre el VIH/SIDA, pero aquellas personas con responsabilidades sanitarias, científicas, pedagógicas o informativas deberían ponderar cuidadosamente sus consecuencias

  1. Rhay
    19 julio, 2010 en 11:32

    ¡Magnífico! Creo que voy a ser fiel seguidor de esta serie de artículos. 😀

  2. 19 julio, 2010 en 11:46

    Ummm no es que yo sea desconfiada, pero no será este caballero Duesberg un renacido o algo así? me suena mucho al discurso que usa esta gente, o viceversa. el Monstruo del Espagueti volador los cría y ellos se juntan 😀

  3. NewZealander
    19 julio, 2010 en 16:16

    Tal vez tenga que ver con mis nulos conocimientos en temas médicos, pero lo que no alcanzo a ver es la finalidad del negacionismo si es tan evidente que el VIH es el causante del SIDA.
    Un saludo

  4. AvA
    19 julio, 2010 en 19:04

    NewZealander :
    Tal vez tenga que ver con mis nulos conocimientos en temas médicos, pero lo que no alcanzo a ver es la finalidad del negacionismo si es tan evidente que el VIH es el causante del SIDA.
    Un saludo

    El llenarse el bolsillo a costa de los incautos e ignorantes. Yo personalmente no le veo otra finalidad.

  5. Rhay
    19 julio, 2010 en 23:51

    Estoy de acuerdo, Ava, creo que no hay otra finalidad que la de enriquecerse a costa de incautos que compran libros-panfleto escritos por gente tan preparada científicamente como el periodista Jesús García Blanca, que lo más cerca que ha estado de un laboratorio es cuando jugaba de pequeño con su Quimicefa… Pero yo creo que también persiguen notoriedad, ser el “gurú de las masas aborregadas”, el “salvador de la humanidad”, “el que conoce la verdad y la revelará al mundo”. Si no, ¿a qué santo personas que se supone son científicos como Emilio Cervantes apoyan este sinsentido? Pues porque la tienen pequeña y necesitan un baño de multitudes para que su autoestima no se resienta. Si no, no tiene explicación.

    Está claro que entre el primer sujeto y el segundo, es mucho más peligroso el primero, porque encima se lucra, aunque el segundo no le vaya a la zaga, dicho sea de paso…

  6. 20 julio, 2010 en 0:07

    Además de todo eso, yo creo que en el mundo científico a veces se da fenómeno relativamente frecuente: en ocasiones, un descubrimiento mal interpretado, una conclusión mal alcanzada o un experimento mal realizado lleva a lanzar una idea que resulta ser más falsa que un euro de madera. Lo normal es recular y reconocer el error cuando las evidencias te abruman. Sin embargo, y supongo que por un descontrol del ego o de la autoestima, hay gente que tira por la calle de enmedio y no solamente no reconoce el error, sino que se enfrasca en una lucha personal contra viento y marea por defender lo que fue su despropósito. “Dije que era así, y será así por mis x#!@!%$!!”

    He visto casos similares, mucho menos llamativos e infinitamente menos peligrosos, con una especie sinónima, una estructura inexistente, o un comportamiento inventado.

  7. luke Skywalker
    25 marzo, 2011 en 17:28

    De estos temas:

    “Pocos científicos escriben rechazando el creacionismo, la astrología o la capacidad de hablar con los muertos, aunque la inmensa mayoría de ellos critica en privado esas “alternativas”.”

    Estos temas no tienen nada que ver con gente que se muere o una enfermedad contagiosa, es mezclar velocidad con tocino.

  8. Anónimo
    11 febrero, 2013 en 11:17

    (En junio de 1993, la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia que edita la revista Science organizó un congreso para que los disidentes expusieran sus puntos de vista. Incluso Duesberg fue un editor invitado por la revista Genetics para publicar un número monográfico donde se exponían las teorías alternativas al origen del SIDA.)

    La sociedad Americana para el Avance de la Ciencia http://www.aaas.org/ niega rotundamente que se haya celebrado dicho congreso.

  9. 11 febrero, 2013 en 11:44

    Anónimo, si la AAAS miente, es una mentira de corto recorrido. Tengo dos preguntas: (1) ¿Dónde dice la AAAS que no se haya celebrado el congreso? En el enlace que das no he visto esa negación. (2) ¿En qué ciudad se llevó a cabo la reunión de 1993 que niega la AAAS?

  10. Blueoriol
    11 febrero, 2013 en 19:07

    ¿Para los disidentes?
    ¿Disidentes?
    ¿Puntos de vista?

    Debe ser que me vuelvo imbècil porque cada vez entiendo menos a esta gente.

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