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La pseudociencia nazi y la picaresca española

31 julio, 2010

Fotografía tomada en 1940 en Madrid, en la que aparece Himmler conversando con el falangista Julio Martínez Santa Olalla. Fuente: (lacuevadehercules.com)

El falangista Julio Martínez Santa Olalla fue Jefe de la “Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas”, creada en 1939 siguiendo el mismo patrón que la Ahnenerbe nazi fundada en 1935, entre cuyas investigaciones arqueológicas y de la raza ancestral aria, buscaban reliquias sagradas de poder como el Santo Grial, el Arca de la Alianza o La Mesa de Salomón. Santa Olalla acompañó a Himmler a Toledo.

Durante los años que el gobierno nacionalsocialista alemán de Adolf Hitler estuvo en el poder hubo un auge de la pseudociencia en ese país. Hasta nosotros nos han llegado los criminales y macabros experimentos realizados por médicos alemanes con presos en los campos de exterminios, buscando evidencias científicas a su trasnochado concepto de raza. También son famosos los grandes esfuerzos realizados en el campo de la ingeniería y la física para desarrollar sofisticadas armas que inclinaran a su favor el platillo de la balanza en la guerra. Igualmente otros científicos alemanes se adentraron dentro de la pseudociencia al realizar ingentes inversiones monetarias para la buscar el Santo Grial, el Arca de la Alianza, la tumba de Jesús, las raíces arias de los pueblos europeos o las características antropomórficas que definían la superioridad de la raza aria sobre el resto de razas del planeta.

Desgraciadamente muchos de los científicos que apoyaron a Hitler no acabaron frente a un tribunal, sino que salieron de la Alemania ocupada hacia América Latina, donde ayudaron a siniestros dictadores, o hacia Estados Unidos, país que borró su pasado a cambio de servir a su nueva patria.

Durante la Segunda Guerra mundial, los nazis tuvieron muchos apoyos fuera de sus fronteras. Más allá del Eje militar que organizaron junto con Italia y Japón, el gobierno nacionalsocialista encontró gran cantidad de simpatizantes (y en ocasiones ayuda material) en la España de Franco, en Francia, Bélgica, Holanda, la antigua Checoslovaquia, Croacia, Austria, Turquía o Lituania, por poner algunos ejemplos.

En España, la maquinaria de guerra alemana pudo realizar repetidas pruebas de su eficacia contra las regiones que se mantuvieron fieles a un gobierno legalmente constituido en las urnas. Así, el 26 de abril de 1937, la legión Cóndor alemana destruyó la ciudad vasca de Guernika. Este “matrimonio” hispano-alemán se mantuvo durante varios años. España envió 46.000 voluntarios, que constituyeron la División Azul, a luchar junto con los soldados alemanes en el frente ruso. Franco, incluso estuvo tentado en varias ocasiones de cambiar su situación de “no beligencia” a aliado del Eje. Justo en el momento en que los gobernantes españoles le daban vueltas a esa posibilidad Heinrich Himmler, comandante en jefe de las SS, visitaba España, para tantear la posibilidad de una invasión de Gibraltar por parte del ejército alemán.

Incluso antes de iniciarse la contienda española científicos alemanes vinieron a España a realizar estudios que apoyaran sus tesis de “raza superior”. Esto es lo que nos cuenta Juan Eslava Galán en su estupendo libro Los años del miedo:

Hacia 1935, el recién fundado Ahnenerbe, instituto de investigaciones raciales, adscrito a las SS, envió una comisión científica al norte de la provincia de Jaén, a las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, con objeto de estudiar el ancestro alemán en los descendientes de los colonos alemanes que repoblaron aquella comarca en tiempos de Carlos III. A todo nativo que presentara un certificado de nacimiento, expedido por la parroquia, en el que constara un apellido alemán, le daban cinco pesetas por dejarse medir y estudiar el cráneo. Por los cortijos y pueblos de la sierra circuló la noticia de que unos alemanes pirados te pagaban el jornal sólo por dejarte medir la cabeza y, de pronto, empezaron a menudear mellizos y trillizos en cantidad sorprendente. El truco consistía en darle una propina al sacristán para que emitiese una partida del bautismo duplicada o triplicada, cambiando sólo el nombre de pila del titular. El mismo sujeto la presentaba en días sucesivos haciéndose pasar por hermano del anterior. Las conclusiones del estudio, evidentemente falseadas por la picaresca, las publicó Johan Schänble, profesor de antropología de la Universidad del Kiel, en “Estudios antropológicos en las llamadas colonias alemanas del Sur de España”. Vease Zeitsschrift morphologische Antropologie. Bd. 48, Stuttgart, 1957, pp. 151-202. En esta obra se alude al estudio de O. Wendel Deutsches Blut in Spanien (Sangre alemana en España) aparecido en Der Auslands Deutsche, Jq. 19, p. 629, 1936 y “Los últimos restos de la colonización alemana de Andalucía”, en Der Auslands deutsche, Jq. 16, 1937, p. 417. En cuanto a los arqueólogos e historiadores españoles que colaboraron con la pseudociencia alemana en la confirmación de las teorías racistas de este lunático cabe citar a Julio Martínez de Santa Olalla, que intensificó las relaciones culturales con la Alemania nazi, especialmente con las asociaciones Das Ahnenerbe y el grupo Santa Olalla en Bonn mientras que los nazis financiarían excavaciones en las Islas Canarias atraídos por la falsa noticia del descubrimiento de momias guanches con trenzas rubias.

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  1. 31 julio, 2010 de 16:24

    Como una vez, más o menos (esencia es está) dijo Abeledo:
    Sin son tan tontos como para creerse esas cosas, merecen ser estafados
    Un saludo

  2. 31 julio, 2010 de 17:00

    “Desgraciadamente muchos de los científicos que apoyaron a Hitler no acabaron frente a un tribunal, sino que salieron de la Alemania ocupada hacia América Latina”

    Ciertamente una desgracia. Acá en Argentina, tuvimos la desgracia de dar alojamiento a un magufo nazi de los buenos. Ronald Richter, que hizo invertir una millonada en un proyecto que, según el, permitiría obtener energía “baratita baratita” utilizando la fusión controlada. No hace falta decir que, como todo magufo, fracasó miserablemente.

  3. Rhay
    31 julio, 2010 de 19:43

    Uff… Qué miedo me dan los nazis, diosa…

    Ya se podría haber metido el enano del Ferrol en la II Guerra Mundial. Hoy, otro gallo nos cantaría…

  4. Santiago Martin
    31 julio, 2010 de 20:05

    “Desgraciadamente muchos de los científicos que apoyaron a Hitler no acabaron frente a un tribunal, sino que salieron de la Alemania ocupada hacia América Latina, donde ayudaron a siniestros dictadores, o hacia Estados Unidos, país que borró su pasado a cambio de servir a su nueva patria”
    Pues si llegan a ir todos todos todos a los tribunales, quizas, ahora, todavia no abriamos llegado a la luna de la mano de varios cientificos nazis conocidos por todos que trabajaron para los EEUU y para la antigua URSS……..
    Esto es, lo que yo llamo….las paradojas de la historia…jejejeje

  5. 31 julio, 2010 de 21:25

    muy buen articulo.
    lo que me da risa y pena es que le didicaran tiempo y dinero a reliquias que no existieron – como la arca de la alianza el santo grial y todas esas figuritas de coleccion biblica.

    ahora iker jimenez y javier sierra ganan dinero por vender estas historias. 😦

  6. 1 agosto, 2010 de 1:11
  7. Rhay
    1 agosto, 2010 de 1:55

    Bueno, Santiago, los nazis descubrieron las sulfamidas, que han salvado millones de vidas en todo el mundo… Son estas paradojas que se dan en la vida…

  8. 2 agosto, 2010 de 15:56

    Es curioso cómo se hace referencia a los experimentos inhumanos de los Nazis, mientras que los historiadores se encargan de borrar los experimentos que la US Army de EEUU realizó también de este lado del globo.

    Actualmente es políticamente incorrecto hacer referencia a dichos proyectos secretos, e incluso en mi visita al MIT en Massachusetts, es un tabú revisar las publicaciones clasificadas por el ejército de investigaciones hechas por encargo en esos años (especialmente las relacionadas con el condicionamiento operante, y la privación del sueño), si bien, hay una política de “libre” documentación.

    En cuanto al apoyo Español al nazismo, francamente lo desconocía aunque no me extraña. Es importante destacar que Hitler en su momento de máximo poder político (que no militar) fue visto por casi todas las naciones como el ejemplo del líder capaz de hacer resurgir a una nación. El prólogo que se mantuvo hasta antes de 1945 de su obra “Mi Lucha” en la versiones publicadas en Chile y Argentina, dan cuenta de la admiración que provocaba el Nazismo en estos países.

    En México este tema es otro tabú que nuestra educación pública a borrado de los libros de texto, pero todavía hay cronistas que recuerdan cómo se anunciaba con bombo y platillo en cadena nacional por radio y TV la correspondencia entre el presidente de México y representantes del Eje para evaluar su posición ante los “injustos juicios Británicos que ven amenazada su hegemonía ante las naciones emergentes”.

    Saludos,

    C.M.

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