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Como se debe tratar el tema del creacionismo en clase de ciencias

16 agosto, 2010

Mejor combatir la superstición con ciencia que ignorar las supersticiones

Los titulares no podían ser mas claros: “científico de prestigio argumenta que el creacionismo debe de ser enseñado en las escuelas”. Este fue el titular del periódico The Times del 12 de septiembre de 2008, repitiéndose ese mismo encabezado en numerosos medios británicos. La historia explicaba que Michael Reiss, un afamado biólogo con ocupación tanto docente como investigadora y con fuertes convicciones religiosas (protestante anglicano), y en esos momentos director de educación de la Royal Society, ha manifestado de forma clara que el creacionismo debe de ser enseñado en clase de biología.

Estos artículos de prensa no eran correctos. En un discurso en la Asociación Británica para el Avance de las Ciencias, el día 11 de septiembre M. Reiss realizó -como hizo muchas veces con anterioridad- unas manifestaciones en concordancia con la postura de la Royal Society (R.S.): cuando los estudiantes realizan cuestiones acerca del creacionismo en clase, el profesor debe de explicar por qué el creacionismo no es ciencia y la evolución sí lo es. Sin embargo, el 16 de septiembre la R.S. anunció la renuncia de Reiss, argumentando que la mala interpretación que había hecho la prensa de sus palabras había socavado la reputación de la R.S.

Nature no conoce las conversaciones mantenidas entre los periodistas y los editores responsables de las noticias de prensa, por tanto dejamos a su consideración cómo esta malinterpretación ha podido pasar, y las lecciones que se puedan aprender de ello. Esta revista tampoco conoce las deliberaciones mantenidas en la R.S. acerca de qué posición era la que proporcionaba un menor daño a su reputación.

Pero este malentendido ha sido una enorme propaganda para el movimiento creacionista. En este sentido son interesantes las declaraciones del actual presidente de EEUU recogen este medio: ni el creacionismo ni el diseño inteligente deben de ser recogidos en el programa de ciencias. Pero los científicos y los educadores en ciencias deben de tener en cuenta la cuestión abierta por Reiss: cómo responder a estudiantes que realizan cuestiones acerca del creacionismo en clase.

Aquellos que piensan que discutir acerca del creacionismo en clase de ciencia lo legitima, y que esas preguntas se han de plantear en otros lugares, están equivocados. Eugene Scott, directora ejecutiva del Instituto Nacional para la Educación de Ciencias, que lleva muchos años defendiendo la enseñanza de la evolución en su país, argumenta que una no respuesta por el profesor a sus dudas es percibido por el alumno como una respuesta humillante. Esto más que ayudar puede entorpecer la resolución del problema. Y además invita a protestas por parte de padres “ultrajados”.

Es más, es una forma de despilfarrar lo que se podría llamar, una “oportunidad docente”: una excelente oportunidad de la escuela para reclutar a estudiantes disidentes e informarles sobre cuál es la postura de la ciencia al respecto.

En esos momentos, es cuando se debe realizar la postura defendida por Reiss: manejar la pregunta, sin ridiculizar, pero dejando bien claro que en ciencia las teorías deben de ser testadas para ser validas. “Tú preguntas si la Tierra tiene 6.000 años de antigüedad, y por qué los descendientes de Adán y Eva no están relacionados con los animales inferiores. Bien, ¿cómo podemos validar esas hipótesis y qué dicen las evidencias recogidas hasta ahora”.

Este es una senda tortuosa y llena de obstáculos para los profesores. Un ejemplo de lo delicada que puede ser esta situación fue publicada en New York Times del día 23 de agosto, donde un profesor de Florida explica sus dificultades. En particular, es de extrema importancia que el profesor tenga unos buenos conocimientos de la teoría de la evolución para poder realizar una docencia competente. El problema es que no hay tantos profesores de ciencias que entiendan en profundidad esa teoría, debido fundamentalmente a que ésta no siempre es explicada de forma adecuada en las universidades. Y esto ocurre en un país del primer mundo, en muchos países pocos desarrollados los profesores no reciben ningún tipo de información acerca de la evolución.

Aquellos estudiantes de biología a los que no se les han presentados evidencias de la evolución en acción (en fósiles, en microorganismos, en genomas) están recibiendo una enseñanza deficiente. La educación superior en general, y los departamentos de biología en particular, están en primera línea de la batalla entre el creacionismo y la evolución.

Editorial de Nature (2008), 455:431-432

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Entradas relacionadas:

  • Entrevista. Eugenie Scott: “Enseñar creacionismo es promocionar la religión, por tanto es ilegal” / “Teaching creationism would promote religion, so it would not be legal”

  1. ophpe
    16 agosto, 2010 de 23:15

    Pues de haber sido yo el profesor M. Reiss hubiese puesto una querella a The Times y cualquier otro medio que hubiese mentido acerca de mis palabras…

  2. 17 agosto, 2010 de 12:01

    En teoría está muy bien explicar porqué no es cierto el creacionismo o el diseño inteligente. Hay que despejar cualquier duda de la mente de los niños (o no tan niños), lo mismo que sería interesante explicar el “misterio” del triángulo de las Bermudas o tantas otras cosas que conviene sacar de las cabezas de aquellos a los que se está formando. Los profesores deben contestar a todas las dudas que puedan tener sus alumnos, pero hay un problema; y es que la teoría y la práctica no suelen ir de la mano y si el profesor de biología utiliza sus clases para desmentir todos estos mitos (por otra parte, tan atractivos para los chicos, másque la fotosíntesis), no tiene tiempo para explicar ciencia, no hay tiempo material. Quizás se podría hacer en las clases de primaria, pero convendría que los chicos afrontaran la secundaria y el bachillerato (no digo ya la universidad) con todos los mitos desterrados. No sé cuál es la solución, quizás ampliar el tiempo de aprendizaje, tanto en horas diarias como en años de estudio. ¡Hay tanto que aprender y tan poco tiempo!
    Un saludo.

  3. lagartija78
    17 agosto, 2010 de 17:35

    Desde la lejanía parece que este debate: creacionismo si o no en las aulas, no tiene sentido y, se asemeja mucho al que sucede en España con las clases de religión en los colegios públicos.

    Desde hace siglos la Ciencia nos va aportando poco a poco las piezas para llegar a comprender que es la vida y los misterios de la misma. La religión creo que desde hace mucho ha quedado fuera y más cuando se empeñan en mantener verdades, sus verdades, como inalterables.

    No me gustaría que a mis hijos, algo imaginario hoy, tuvieran que recibir una enseñanza en la que ponen al mismo nivel el creacionismo con el evolucionismo. Me aterra la verdad.

    Pero si me gustaría que en nuestras aulas, las ciencias ocuparan un mayor espacio, sobretodo de un modo práctico para que los estudiantes aprendieran haciendo ciencia, pero esto lo veo complicado más que nada por la falta de interés y esfuerzos de los que deciden qué enseñar.

  4. KuerVo
    19 agosto, 2010 de 2:27

    Alicia dice:

    <>

    Ah bueno, que no se trata de eso, Alicia. Si es o no es cierto quizá se sepa, quién sabe cuando. De lo que se trata es de determinar si son, o no, objetos de la ciencia. El creacionismo religioso, claramente, no lo es, porque invoca a figuras sobrenaturales cuyas existencias no pueden ser observadas, ni medidas. En cuanto al DI… bueno, depende de cómo se plantee.

    Alicia continúa:

    <>.

    Entrecomillar la palabra <> no viene a cuento. Lo que planteas es una contradicción, porque en parte, develar Misterios es el trabajo de la ciencia. Si lo del Triángulo de las Bermudas, y esas tantas otras cosas, ya dejó de ser misterio, pues lo que conviene es justamente explicar de qué va el asunto. Vamos, que para eso están los científicos y los profesores de ciencia, para encontrar y dar explicaciones.

    Lo que conviene no es dejar de lado estos temas, sino incluirlos en los programas de ciencia. De paso, se les explica a las personas la diferencia que existe entre lo científico y lo verdadero. Mirá, que hay gente que cree que son la misma cosa.

    Abrazos

  5. KuerVo
    19 agosto, 2010 de 2:31

    Opppssss… repito.

    Alicia dice: En teoría está muy bien explicar porqué no es cierto el creacionismo o el diseño inteligente.

    ***

    Ah bueno, que no se trata de eso, Alicia. Si es o no es cierto quizá se sepa, quién sabe cuando. De lo que se trata es de determinar si son, o no, objetos de la ciencia. El creacionismo religioso, claramente, no lo es, porque invoca a figuras sobrenaturales cuyas existencias no pueden ser observadas, ni medidas. En cuanto al DI… bueno, depende de cómo se plantee.

    Alicia continúa: lo mismo que sería interesante explicar el “misterio” del triángulo de las Bermudas o tantas otras cosas que conviene sacar de las cabezas de aquellos a los que se está formando.

    ***
    Entrecomillar la palabra Misterio no viene a cuento. Lo que planteas es una contradicción, porque en parte, develar Misterios es el trabajo de la ciencia. Si lo del Triángulo de las Bermudas, y esas tantas otras cosas, ya dejó de ser misterio, pues lo que conviene es justamente explicar de qué va el asunto. Vamos, que para eso están los científicos y los profesores de ciencia, para encontrar y dar explicaciones.

    Lo que conviene no es dejar de lado estos temas, sino incluirlos en los programas de ciencia. De paso, se les explica a las personas la diferencia que existe entre lo científico y lo verdadero. Mirá, que hay gente que cree que son la misma cosa.

    Abrazos reiterados

  6. Dario
    19 agosto, 2010 de 3:03

    En cuanto al DI… bueno, depende de cómo se plantee.

    Ponlo como gustes: no hay algo científico en el diseñismointelegentioso.

  7. ralvar
    19 agosto, 2010 de 6:24

    KuerVo:
    “Lo que conviene no es dejar de lado estos temas, sino incluirlos en los programas de ciencia”

    Si se hiciera eso, te pasarías el tiempo hablando de las estupideces en que cree la gente (incluído el DI) y no enseñarías ciencias.
    Las creencias fundamentalistas, la fe en la astrología, la homeopatía, y unas cuantas decenas más de “credos” son producto de la ignorancia y falta de pensamiento crítico.
    Enseña ciencias como corresponde y formarás personas inmunes a la barbarie.
    En cuanto a las dudas que surgen en clases, esto es otra cosa, y deben ser abordadas por el docente mediante estrategias que lleven al alumno a encontrar una respuesta, por sí solo, desde lo racional.
    No es tan difícil.
    Te cuento una anécdota.
    En medio de una clase de matemática (suele pasar) una alumna me preguntó:
    ¿Cree en la astrología?
    Y mi respuesta, fue la siguiente pregunta:
    ¿Crees que la posición de Saturno, que está, aproximadamente, a 10 AU (1AU=150.000.000 km), influya y pueda aumentar mis probabilidades de contraer una enfermedad estomacal, en esta semana?
    Luego que mi alumna sonriera, yo seguí con mi clase.
    Como dije antes, no es tan complicado.

  8. Rhay
    19 agosto, 2010 de 8:57

    Estoy de acuerdo con Ralvar. Abrir la puerta a este tipo de supercherías en la clase de Ciencias es una locura, y se puede llegar a convertir en un triunfo del creacionismo-diseño inteligente.

    Lo que yo creo que se debe hacer es tener a los profesores bien formados de tal manera que cuando surjan estas dudas se puedan contestar, nada más. Además, si tú enseñas correctamente la teoría de la evolución, y te apoyas en fósiles, microorganismos, genomas, estudios… harás la clase mucho más amena y los estudiantes tendrán muchas más armas para combatir la superstición que supone el creacionismo. Lo que tampoco se puede hacer es ignorarlo, porque entonces te enfrentas al alumno y lo frustras.

    ¿Sabéis dónde se podría plantear el creacionismo como forma de debate para que los alumnos pudieran llegar a la conclusión de que es un mito falso? En clase de Filosofía. El profesor de Filosofía tiene la obligación de enseñar a sus alumnos a usar el pensamiento crítico, y esto incluye desterrar todo este tipo de supercherías desde la lógica y la razón.

  9. ralvar
    20 agosto, 2010 de 5:35

    Rhay, en la escuela pública jamás debe hablarse de religión, pues no es el ámbito.
    Y cuando no hay más remedio que referirse a supersticiones, mitos y leyendas (religión), yo siempre utilicé las palabras “pensamiento mágico”
    Si alguien me preguntaba qué significaban esos términos, siempre respondía, “saque sus propias conclusiones”
    Sí puedes utilizar el vocablo “creencia” porque es mucho más amplio, tanto puedes creer en dios como en que un vaso con agua debajo de tu cama te hará descansar mejor.

  10. ralvar
    20 agosto, 2010 de 5:54

    A ver si me explico mejor.
    No hace falta hablar de creacionismo, específicamente.
    Debes abordar el tema en forma general, pues, si no, cuando termines con el creacionismo, tendrás que seguir con la homeopatía, con la astrología, etc.
    Por eso lo de “creencia” o “pensamiento mágico”
    Espero que haya quedado claro.

  11. Rhay
    20 agosto, 2010 de 10:36

    A mí no me parecería mal que hubiera una clase que se llamara “Historia de las Religiones” o “Historia de las Mitologías” en la escuela pública. Los niños aprenderían que el mensaje de Jesús no es ni el primero ni el más original, sino que antes que él ya hubo otros profetas que contaron lo mismo y de formas mucho más divertidas que muriendo en una cruz. Creo que eso ayudaría bastante a desarrollar el pensamiento crítico.

  12. ateoporsuerte
    20 agosto, 2010 de 12:32

    apoyo a Rhay precisamente porque creo que así se fomentaría el libre pensamiento, en fin de cuentas sería como una clase de filosofía, y puede que hasta se pueda transmitir algun valor de esos desaparecidos hoy en día.

  13. ralvar
    20 agosto, 2010 de 14:14

    Rhay, el objetivo, aquí, no es informar sobre las distintas religiones o lograr que los estudiantes sean ateos.
    Lo importante es dar a los jóvenes las herramientas para que opten qué camino elegir, conscientes de que hay más de uno.
    Tú les facilitas el pensamiento crítico y ellos deciden.
    Con esto te aseguras que los que sigan por el sendero de la creencia, sabrán que no es el único, y jamás se les cruzará por la cabeza pensar que ellos tienen la “verdad”, ni intentarán imponer sus “credos” a los demás.
    Y con respecto a qué religión elijan, si esa es su decisión, que se preocupen los departamentos de marketing de cada una de ellas 🙂

  14. 20 agosto, 2010 de 15:59

    Rhay, le veo un fallo a lo que propones. Tratar estos temas en la clase de biología no, porque el profesor de biología está para enseñar ciencia y el pensamiento crítico se tiene que desarrollar en otro sitio. Tratarlos en la clase de filosofía, sin embargo, está bien. ¿El temario de filosofía no es importante y podemos dedicarnos a enseñar otras cosas? A mí ésa es la impresión que me da después de leerte, y creo que tampoco.

    No sé si la solución pasa por ir destapando mitos en todas las clases (será que no hay mitos en la historia o la filosofía, por ejemplo) o por crear una asignatura nueva. Pero es un problema que afecta a todas las ramas de estudio y que no se soluciona pasándole la pelota al profesor de al lado.

  15. Rhay
    20 agosto, 2010 de 16:15

    Trilce, no sé si has leído mi último comentario, pero iba en la onda que tú comentas: una clase de Historia de las Religiones o de la Mitologías da para tratar estos temas.

    Y sinceramente, teniendo en cuenta que Filosofía ha pasado a ser una asignatura optativa, sí creo que es necesario ampliar el temario.

    Ralvar, yo no quiero lograr que los estudiantes sean ateos, sino que sepan que ni la religión de sus padres es la única verdadera, ni es la más original. Nada más. Luego que cada cual saque sus conclusiones.

  16. 22 agosto, 2010 de 17:33

    La asignaturas que tú comentas sí me parece bien. Por cierto, ¿filosofía optativa? Aquí por lo menos no lo es. Otra cosa es que en la PAU elijas entre historia o filosofía, pero en bachillerato se cursan las dos.

  17. Marco A. G.
    29 octubre, 2010 de 19:49

    El autor de este artículo es un mediocre. Desde su mediocridad (y si me equivoco que nos diga cuáles han sido sus logros en el campo de la Ciencia. Esa Ciencia con la que se llena la boca, D. mediocre).

    A continuación expongo una lista de científicos no mediocres (son Premios nobel y creyentes).

    (Editado porque aquí va esa larga lista que todos hemos visto porque Jolimu nos la restregó mil veces hasta que le dedique unos articulitos que le obligó empezar a decir que eran unos Judas. Pasaron de héroes a demonios en un minutos, oigan.)

    La lista incluye a ARNO PENZIAS (1933- ) o CHRISTIAN B. ANFINSEN (1916 – 1995) entre otros muchos.

  18. 29 octubre, 2010 de 20:09

    Marco yo no hablo de creyentes, yo hablo de creacionistas. Si a ti no te importa que te digan en clase de ciencias que la Tierra tiene 6.000 años o que un antepasado tuyo iba por el campo rodeado de dinosaurios, haya tú. Pero eso es información falsa

    Otro individuo tan amigo de llamar mediocre a todo el mundo y de no enterarse ni de la misa la mitad (nunca mejor dicho) también lucía esta lista por ahí. En dos artículos le demostré que Penzías o Anfinsen no sólo no eran creacionistas sino que firmaron un manifiesto publicado en el NYTimes contra el creacionismo. Para que veas que no miento aquí de dejo los enlaces:

    -Penzias: http://oldearth.wordpress.com/2008/10/26/cientificos-creacionistas-iii-arno-a-penzias/

    -Anfinsen: http://oldearth.wordpress.com/2008/10/23/cientificos-creacionistas-ii-chistian-anfinsen/

    -Manifiesto contra el creacionismo firmado por ambos: http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?sec=technology&res=9A0DEFDC1F39F93AA2575BC0A960948260

    Así que la próxima vez antes de llamar mediocre a alguien estudia, lee y piensa, porque eso de copiar textos de páginas web creacionistas más viejas que la vara de Moisés lo tenemos ya muy visto por aquí.

  19. AydaN
    29 octubre, 2010 de 21:01

    Cuánta razón tenía Unamuno con aquello de «Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee».

  20. Rhay
    29 octubre, 2010 de 21:34

    Amén, AydaN, Amén…

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