Puros cuentos

17 septiembre, 2010

AUTOR: Darío
A saber por qué, cuando una persona o un grupo de personas tienen necesidad de darle un toque, vamos a decir, serio, a sus ideas o intuiciones (palabrita famosa que debería ser erradicada del lenguaje humano) lo primero que se les ocurre es recurrir al lenguaje, los métodos y los resultados de la denostada, odiada y siempre ninguneada Ciencia (Occidental, para mayores identificaciones), o al menos, a lo que ellos parecen entender sobre ésta. Publicaciones, congresos, convocatorias a espíritus libres (de este y/o de otro mundo, da igual), verborrea inacabable en publicaciones de papel e internet y de las cuales los amables lectores de La Ciencia y sus Demonios pueden dar cuenta, aparecen todos los días y la utilización de la Ciencia Occidental está siempre presente. Todo para justificar o “explicar” una idea nueva, un método tradicional, una visión completamente revolucionaria de entender la realidad, un concepto que solamente al iluminado o iluminados en turno se les ha ocurrido y que cambiará para siempre la civilización humana, el devenir histórico, la dialéctica trascendental y la forma en que la abuelita hacía el chocolate. Si todo esto va en contra de los principios de la Ciencia Occidental en alguna de sus varias áreas (en caso de que nuestros iluminados los hayan entendido o alguien sensato hiciera el esfuerzo de explicárselos) pues … tanto peor para la ciencia, lo suyo supera a este “conocimiento limitado”. Si hay algo sobre lo que la Diabólica Ciencia Occidental (más caracterizaciones) no tenga las cosas en claro y sean parte de muy interesantes debates para los involucrados, los iluminados tratarán de colar “su conocimiento” como complemento obligado de la Diabólica Ciencia Occidental incompleta y mecanicista. Los alucines baratos del diseñointelegentismo son ejemplo de ello.

En suma, para denostarla o para usarla a conveniencia, la Ciencia Occidental (Diabólica, Atea, Materialista, negadora del espíritu humano, Insensible, Fascista, Mecanicista, Incompleta Deshumanizada, … y JesusMariayJosé, agreguen los apodos que falten que yo ya me cansé) no puede ser dejada de lado por parte de quienes ni la entienden ni les importa como no sea para sus fines.

Y será por lo que involucra con respecto a nuestra vida y nuestra muerte, a nuestra enfermedad y a nuestra salud, pero el área de la medicina en estas épocas oscuras está siendo muy frecuentado por los iluminados. Hoy veremos en estas líneas una publicación ya conocida por los habituales de este blog.

Ya se ha tratado en nuestro blog el asunto de una revista llamada Dsalud. No entraré en las estafas que este mamotreto panfletario dedica al cáncer, las vacunas o los medicamentos, por ejemplo, ya se le han dedicado unas muy buenas líneas al respecto. Lo que deseo tratar hoy es un editorial del año 2000 titulado “Ciencia y Conciencia” por qué no es frecuente encontrar en unas pocas líneas el ideario que seguramente firmarían sin cambiarle ni un punto ni una coma la mayoría de los esotéricos, magufos, esotéricos de izquierda, antirracionalistas, seguidores del “New Age” y demás fauna que puebla los albañales de la clase media y alta traumatizada por la guerra y la perpetua crisis económica. Vean ustedes si no es así, pónganse cómodos.

Cuando uno se enfrenta a un texto magufo y alucinado como los que se publican en la revista de marras, la primera cosa que saldrá a relucir es la necesidad de encontrar una trascendencia que, antes que los redactores, o nadie había visto, o se refuerza lo que ya es moneda corriente entre los creyentes: “Vivimos un tiempo en el que una abrumadora cantidad de estudios experimentales están derribando las bases en las que se asentaron muchas de las leyes científicas de los siglos anteriores. Aún más, de todos los confines del globo llegan informaciones que no sólo expresan nuevos descubrimientos científicos sino que conducen a un planteamiento completamente diferente de la existencia misma”. Y las preguntas obligadas son: ¿Cuáles bases? ¿Las de la física, la química, la medicina, las matemáticas? No lo dicen, y les comento: nunca lo dirán. No es necesario. Se ha puesto las bases para que los convencidos sientan que están ante las puertas, sino es que adentro, de algo “completamente diferente, superior y trascendente” que supera todo lo que saben, o intuyen que saben, o les dijeron que sabían, es lo de menos. Pero es algo superior, diferente y fantástico. Lo primero que el posible lector tiene que tener claro es que “se encuentra implicado en algo muy importante”.

Y quizás los lectores que no están “in” en el discurso y el ambiente esotérico y/o alternativo podrían decir: ¿y cuál es el problema? Finalmente cada quién cree en lo que quiere o en lo que puede, cada quien su conciencia. Pues es cierto, no debería de existir problema alguno por qué finalmente las creencias de cada quién es su derecho a tenerlas, pero lo interesante de la discusión es que inmediatamente pasan en el escrito, en el discurso de la revista, a hacer uso de lo que en las teorías comunicativas se conoce como antítesis por medio de la interpretación de dos de los personajes que son considerados padres fundadores del conocimiento racional y científico: Rene Descartes e Issac Newton:

“La civilización occidental está hoy estructurada sobre la base del pensamiento newtoniano-cartesiano. Es decir, está asentada en los conocimientos de dos hombres de profunda creencia en lo divino pero de cuyo pensamiento se tomaron sólo aspectos parciales.”

De entrada difícilmente se puede estar en desacuerdo con este párrafo, por qué a pesar de que parece ser correcto, bien visto, en realidad no dice nada. ¿Qué cosa es esto del “pensamiento newtoniano cartesiano”? Nuevamente, el artículo no aclara algo y se necesita ser ciertamente conocedor en la historia de las ideas filosóficas y de la historia de la ciencia en general para darse cuenta que detrás de esta frase se encuentra en realidad una gran ambigüedad, cuando no una franca mentira. El conocimiento de la acción a distancia a las que dio origen las teorías de Newton, eliminaron, por ejemplo, las consideraciones del problema de los cuerpos que Descartes marcó como central. Entonces, suponiéndo que para los autores del artículo esto no les es desconocido ¿para qué ponen esta ambigüedad?

“Recordemos -dice el artículo- por un lado, la frase cartesiana por excelencia: “Pienso, luego existo”. Bien, ¿implica eso que Descartes pretendió decir que la función que define al ser humano es la pensante? Cabe dudarlo. Antes bien, da la sensación de que fue la errónea interpretación de esta frase la que dio pie a que la visión del mundo del hombre occidental se limitara a la dada por la razón.”

¿Errónea interpretación? La pregunta es si esta interpretación y esta visión que dice la revista sobre el “hombre occidental” que da la revista es siquiera válida para cualquiera que conozca, por ejemplo, “El Discurso del Método” o sus “Meditaciones metafísicas”: “¿Qué soy, entonces?” se pregunta Descartes en la segunda meditación metafísica, y afirma: “Una cosa que piensa. ¿Y qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, que entiende, que afirma, que niega, que quiere, que no quiere, que imagina también y que siente.” (Puesta en negra por nosotros) Esto (y muchas otras cosas de la obra de ese filósofo) demuestra que Descartes, y que cualquiera que lo estudie honestamente, no puede sinceramente pensar que “el hombre se reduce a puro pensamiento” y que la revista realiza una hipérbole (figura retórica que consiste en aumentar o disminuir algo hasta el límite de su inteligibilidad) de la famosa frase con la que Descartes es identificado, totalmente fuera de contexto, como todo lo que hace este artículo.

Olvidando que, para Descartes, el hombre era lo principal, ya que en su época las preguntas importantes estaban relacionadas a la brevedad de la vida. Y que la ciencia debía aplicarse al cuidado de la vida humana, posición que compartía con Bacon, por ejemplo.

Continúa la revista:

“Pero razonar no es más que una función del hemisferio izquierdo del cerebro. Hemos dejado a un lado el hemisferio derecho y funciones tan importantes como la intuición, controlada por los preceptos de las religiones. Como consecuencia, llevamos cientos de años caminando con una pierna -el hemisferio izquierdo- y dos muletas: la visión mecanicista de la ciencia y la concepción dogmática de la religión.”

Decía Roberto Musil acerca de la intuición: “Es un error funesto oponer el espíritu al entendimiento; así no se hace más que embrollar los problemas humanos esenciales con toda la maraña sobre el racionalismo y el irracionalismo. La intuición es una cuestión aparte. (…) Porqué, en nuestros días, se ha llegado al punto en que todos aquellos que quieren afirmar una cosa que no pueden probar, o que no han meditado a fondo, apelan a la intuición.” (En negritas por nosotros)

Es interesante que la revista, por medio de “la intuición” la tome en contra de “la visión mecanicista de la ciencia” y “la concepción dogmática de la religión”. Pero es aquí en donde la revista empieza a evidenciar por donde irán las cosas en su línea editorial, de sus trabajos y de sus propuestas: incapaz de discutir “con la ciencia mecanicista” y conocedora de qué difícilmente, sino de forma imposible, obtendrá el apoyo de la iglesia institucionalizada, la “iglesia dogmática”, avisa lo que será el “sine qua non” de su forma de trabajar y reproducirse: todo se basa en la intuición, y no cualquier intuición, sino la que se obtiene “ controlada por los preceptos de las religiones”, pero, ¿cuáles religiones? Ciertamente no las dogmáticas, sino aquellas religiones (misticismos clasemedieros baratos es lo que mejor las identifica) que sigan en la línea de sus “investigaciones” alternativas en cosas como la medicina, por ejemplo.

En suma: al invocar a Descartes en la forma en que lo hace, DSalud se propone voltear el Evangelio de lo que ellos perciben como racionalismo en contra de lo que ellos perciben como la Iglesia Racional, sin tener que pasar ellos por ese Evangelio, y sin raspar mucho al Dios del Racionalismo.

“Por otro lado -y ahora va el escrito a buscar su segundo apoyo- de Newton fueron tomados la ley de causa y efecto en la Física y el concepto de que el universo es una serie de objetos mecánicos que interactúan al azar. Esta aplicación reduccionista de las leyes de la Física newtoniana a otras ramas de la ciencia como la Medicina, la Biología, la Filosofía, la Psicología o la Economía conduciría a una ciencia mecanicista y, lo que es peor, a una existencia mecánica. Empero, Newton fue una persona de profunda espiritualidad que desarrolló un enorme interés en la astrología, el ocultismo y la alquimia. De hecho, él fue “el último de los grandes magos antes que el primer científico”. Newton creía que el universo era material en su naturaleza pero no pensaba que su origen pudiera ser explicado a partir de causas materiales.”

“Hypotheses non fingo”, decía Newton cuando era interrogado acerca del “por qué” se daban las cosas, mientras él se conformaba en describir el “cómo” se daban. Newton no era ningún idiota a diferencia de lo que la revista pretende hacernos creer ya que él sabía que estaba describiendo un mecanismo, una forma de funcionamiento de fenómenos por él estudiados, basados sus estudios en los trabajos de sus antecesores: sus célebres gigantes. ¿En qué parte de sus trabajos sobre el movimiento de los planetas o de la gravitación Newton se preocupaba por “su origen”, en qué parte este “su origen” fue fundamento de sus trabajos? Para la gente de su época, como para él mismo, esto era simple y llanamente blasfemo, ¿quién era él para enderezarle a Dios la página o explicarle cómo hacía las cosas? Para Newton la gravitación universal era tan solo la sistematización de datos proporcionados por la experiencia, nada más, pero nada menos. Lo que la revista estúpidamente califica de “reduccionismo” es lo que cualquier científico que sepa su trabajo hace: estudios de fenómenos y obtención de leyes generales. Nada más.

Pero como no se trata de explicar un carajo por parte de los responsables del bodrio panfletario que es DSalud (es más, se requiere que las víctima-lectores desconozcan esto que hemos explicado, o hagan el esfuerzo por olvidarlo), el artículo toma la libertad, típica de los alucinados, de mezclar azar (como sinónimo de desorden, caos, algo sin control), la “ la ley de causa y efecto” (es de suponerse que invocan, sin saberlo, la Tercera Ley de Newton) como algo metafísico, y una crítica del “macanicismo” de varias áreas del conocimiento humano (olvidando o desconociendo que es una consecuencia del positivismo filosófico del siglo XIX, que de ciencia también nada más entendía lo que le convenía). ¿Para qué? Pues muy sencillo: para contraponerlo al “otro Newton”, aquel que tenía un “enorme interés en la astrología, el ocultismo y la alquimia”, por qué, saben ustedes, esto es, claro que sí, “muy Espiritual, Oh my God!” Poco importa que en la época de Newton la alquimia era una cosa que se investigaba con la mayor seriedad de acuerdo a los conocimientos vigentes, y que la astrología y la astronomía estaban tan mezclados, de acuerdo a los conocimientos vigentes. Para estos inútiles de DSalud la ciencia parece haberse quedado estancada en los siglos XVII y XVIII. Y de paso, prefieren no saber que Newton tenía otra frase tan buena como la de las hipótesis y que indicaba que sabía mejor en donde estaba parado que los mamarrachos que redactaron el editorial y hacen la revista: “Física, guárdate de la metafísica.”

En resumen, y como en el caso de Descartes, lo que este artículo pretende en el caso de Newton es rescatar al Dios de la Ciencia, voltear el Evangelio de lo que ellos consideran ciencia contra la Iglesia de la idem, y no tener que pasar ellos por el Evangelio.

Y, ¿qué creen, queridos lectores de La Ciencia y sus Demonios?

Pues que a partir de estas bases todo lo que los de DSalud desean se encuentra justificado. Al haber desacreditado (según ellos y alienados que los acompañan) el Evangelio de La Ciencia Racional, lo que ellos digan que es ciencia y como sirve ésta para lo que ellos consideran “el resquebrajamiento de un esquema rígido y anticuado” es lo único que vale. Y entonces cualquier cosa que para alguien con un mínimo de honestidad intelectual y conocimiento real de lo que es la ciencia verdadera serían verdaderas tonterías, son, para estos señores de DSalud grandes y serios conocimientos científicos. Sirva de ejemplo lo siguiente, también extraído del editorial del año 2000:

El caso es que del emergente matrimonio entre ciencia y espiritualidad ha nacido la investigación sobre algo tan inasible como el reino de la conciencia humana, un nivel de la realidad distinto donde la ciencia mecanicista es tan innecesaria como las tablas de multiplicar para pintar un cuadro.

“Como expresa el profesor ruso Korotkov, catedrático de Física: “Lo que manifiesta mayor dificultad es la comprensión del funcionamiento del ser humano y de su conciencia. El siglo XX fue un siglo de revolución en Física; el siglo XXI será el siglo de la revolución en el estudio de la conciencia, estudio que combina las ideas de la Física, la Biología y la espiritualidad.”

¿Y quién es este ruso, preguntarán ustedes extrañados? Pues en una investigación somera realizada por quien esto escribe, Konstantin Korotkov se asume como profesor de la Universidad Lomonosov (si lo es o no, nada raro y nada importa, después de que se entera uno de los pajarracos que ocupan cátedras en algunas universidades españolas y estadounidenses, o los cursitos que se imparten en una universidad pública cercana a la ciudad de Texcoco, en México) y que tiene, en lo que parece ser su página personal, algo tan simpático como “un curso” que al parecer se llevó a cabo en julio, en donde se mezclan, como no, faltaba más, medicina alternativa y clásica (o sea, tarugadas y algo que seguramente era medicina real), conciencia y “propiedades anómalas del agua”:
Dr. Konstantin Korotkov

July 3, 4, 2010, Saint Petersburg, Russia
Main topics will cover the following:
• Methods of bioelectrography in classical and alternative medicine;
• Study of human consciousness and its effect on the surrounding world;
• Anomalous properties of water;
• GDV in sports. Workshop “GDV Technologies”

Pero vean como lo patrocina la siguiente página española en donde a los temas anteriores se le ha agregado, también no podía faltar en todo discurso esotérico que se precie, la Física Cuántica:

Bioelectrografía GDV

La Bioelectrografía GDV (Gas Discharge Visualization), fue creada por el catedrático de la Universidad de San Petersburgo Konstantín Korotkov. Está relacionada con el modelo del Universo que nos ha ofrecido la física cuántica. Cuando un objeto es situado dentro de un campo electromagnético de ciertas características, emite electrones y fotones. Esta emisión se fotografía y es enviada un ordenador donde se analiza. Las características de la energía emitida permiten averiguar ciertas propiedades del objeto. Al realizarlo con seres humanos, concretamente con sus dedos, obtenemos una valiosa información psicológica y física de la persona, tales como el estado de ánimo y la vitalidad.

Ni al caso extendernos en los otros ejemplos (no podía faltar el buen cotorreo del “centésimo mono” – cotorreo en la forma en que ellos lo ponen) o el asunto de que se “rompió” el límite de la velocidad de la luz (en alguna página buena de astronomía alguien pretendió defender esto poniendo un enlace de Nature que al acceder a él mandaba a un aviso de artículo inexistente). Pudieron haber puesto 20, 200 o 20 mil tonterías por el estilo pero lo que importa verdaderamente es que esto les permita fundamentar lo siguiente:

Afortunadamente, el reino de la conciencia está siendo descubierto por la ciencia. De ahí que la intención con la que abordamos esta nueva sección sea ambiciosa: ofrecer las informaciones científicas relacionadas con este campo de estudio. Ello no sólo nos permitirá ampliar nuestros conceptos mentales sino que puede ir transformando la existencia de las personas convirtiéndolas en más plenas, humanas e interesantes.
Porque créanme: lo que se está descubriendo acerca de la conciencia conducirá a la humanidad a un cambio sin precedentes. ¿Nuestra intención?: poner esas informaciones valiosísimas al alcance de nuestros lectores.”

La conciencia: algo que jamás se toman la molestia en definir pero que servirá de gancho para que los interesados compren la revista con la periodicidad obligada para que sepan estos cuales son los “cambios sin precedentes”. ¿Cuáles? Usted compre los números, ya lo descubrirá. Y si no, pues ya la compró y no se ha liberado lo suficiente para conocer estos “cambios sin precedentes”.

Por qué la revista DSalud se encargará que lo que llegue a sus compradores sean “verdaderas investigaciones científicas hechas por auténticos científicos que no creen en esa ciencia deshumanizada (la Diabólica, pues) y son taaaaaaaaaaaaan desinteresados que no aspiran al premio Nóbel, vamos, ni siquiera a una pinchurrienta cátedra mal pagada en alguna universidad o instituto perdido de la periferia”. Qué nobleza, que desinterés, mi dios, compre usted la revista y contribuya y conozca y avale estos “cambios sin precedentes”:

Hablaremos, pues, de la influencia de la mente en los dispositivos electrónicos, del efecto de los pensamientos en el campo electromagnético humano, del descubrimiento de que la sangre emite luz y sus consecuencias, de los efectos de las medicinas alternativas en el ser humano medidos por cámaras Kirlian controladas por ordenadores… y de otros muchos estudios. Estudios que se caracterizan por los rasgos humanistas de sus autores, científicos que no investigan en función de la carrera por el Nobel, el desarrollo de patentes o meros intereses comerciales, científicos con la facultad de transformar el concepto que el ser humano tiene de sí mismo y de la propia existencia a través de sus hallazgos. Personas que nos llevan a una nueva dimensión.

Gracias a esto la revista puede exhibir y patrocinar sin pudor algunos desinfectantes de piscina como cura de enfermedades, vitaminas a precios exhorbitantes, y congresos en donde se habla de medicinas alternativas que curan el cáncer. Gracias a esto, DSalud puede despotricar contra las farmacéuticas, las antivirales o la quimioterapia. Gracias a esto tantos compañeros de ruta que en otros casos seguramente estarían matándose pueden aparecer en los enlaces de la revista o ésta ser mencionada como referencia obligada. Gracias a esto la gente que milita en el espectro derecho de lo social y lo político pueden sentirse menos culpables de sus posiciones privilegiadas, reales o ficticias. Gracias a esto la gente que milita en el área izquierda puede despotricar a gusto contra las transnacionales, la ciencia deshumanizada y el control (manifestaciones del capitalismo global que vivimos) sin tocar para algo la explotación, la obtención de la plusvalía o el imperialismo, cosas que sí pueden meter en auténticos problemas (la raíz de los problemas). Gracias a esto la izquierda esotérica puede reunirse sin problemas con cierta derecha transnochada clasemediera y asustada, mientras unos cuantos se llevan las tajadas del pastel de la auténtica investigación científica, a la que aquellos ni conocen ni les importa conocer: no están dispuestos a esforzarse. En suma: gracias a esto DSalud puede vender sus tonterías sin que casi exista quien le pida cuentas.

“¿Viajamos juntos?”, termina el editorial de la revista para ir en busca de las nuevas dimensiones más humanas, según ellos. De parte de quien esto escribe: NO, GRACIAS. Me quedo en la tierra de la racionalidad, de la ciencia y de la Ilustración, del conocimiento parcial y siempre perfectible pero con más sustancia y sustento que todas las tonterías que he visto al recorrer su página y algunas revistas a las que tuve acceso. De hecho, sería fabuloso torpedearles la nave y hacer que más gente se de cuenta de sus fraudes y sus embustes. Invito a todos los que puedan a contribuir a este torpedeo.

Nosotros, después del Siglo de las Luces, hemos bajado la guardia. El menor fracaso ha bastado para apartarnos de la razón y permitirnos al primer visionario que se presente insultar el esfuerzo de un Diderot o de un D’Alembert calificándolo de “vano racionalismo”. Chillamos en favor del sentimiento y contra el intelecto y olvidamos que, sin el intelecto y salvo en casos excepcionales, el sentimiento alcanza el tamaño de un falderillo. Hemos arruinado hasta tal punto nuestra literatura, qué después de haber leído dos novelas alemanas (o una revista de DSalud, digo yo) hay que apresurarse a ir a resolver una integral para adelgazar un poco.

No es que tengamos exceso de razón y escasez de alma, sino que tenemos demasiada poca razón en las cuestiones que atañen al alma.”


Roberto Musil.

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Entradas relacionadas:

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Referencias empleadas:

1. Editorial “Ciencia y Conciencia”, revista DSalud, año 2000.
2. Ernst Fisher y “El Hombre sin Atributos”. Ernst Fisher, con prefacio de Roger Garuday. Editorial Ayuso, Madrid, España, 1970.
3. Meditaciones Metafísicas con objeciones y respuestas. René Descartes. Ediciones Alfaguara, Madrid, 1977.
4. De la filantropía a las pasiones. Ensayos sobre la Filosofía Cartesiana. Laura Benitez y Myriam Rudoy. Ediciones de la UNAM. D. F., México, 1994.
5. Tratado de la Cuadratura de las Curvas (Edición facsimilar de 1723). Isaac Newton (traducción de Angelo Altieri Megale). Ediciones de la Universidad Autónoma de Puebla. Puebla, México, 1984.
6. Páginas de internet de Konstantin Korotkov y la española “La Web del agua”, consultadas por última vez el 13 de septiembre de 2010.


  1. KC
    17 septiembre, 2010 de 15:37

    Desde luego, cuentistas hay más que en unas tablas de teatro. Tanto en altos cargos políticos, como en cualquier plaza de España. Es el arte de tomar el pelo a beneficio propio, algo ya bastante antiguo, por cierto. Aunque ahora parece que se haya normalizado e incluso profesionalizado.

    Saludos.

  2. 17 septiembre, 2010 de 18:07

    Me gusta la crítica que haces a la intuición, Darío, porque aunque ésta supone una importante herramienta para cualquier actividad, no puede usarse más que como camino para ser comprobado. Desgraciadamente, demasiados discursos utilizan el argumento “me guío por mi intuición”, en lugar de “comprobé si mi intuición era realista”.

    Me quedo con la cita de Musil.

    Saludos.

  3. Francisco
    18 septiembre, 2010 de 3:14

    El caso es que las tablas de multiplicar si sirven para pintar un cuadro. Es cosa de tener el privilegio de mirar la “Leda atómica” de Salvador Dalí, un claro ejemplo de proporción áurea. Pero no me quedo ahí, también podemos observarla en la música, al interpretar una obra escrita en escala diatónica de Pitágoras, por ejemplo.
    Hay un miedo intrínseco en sentirse despojado del elemento místico en la conciencia. Puede ser el último bastión, y frente de batalla, de la religión. No tengo miedo de que el avance de la ciencia llegue a explicar y demostrar que nuestra conciencia, personalidad y moral, está determinado por una serie específica de enlaces ectodérmicos ocurridos en la etapa del desarrollo embrionario, o en etapas posteriores.
    Cada espacio en blanco que rellena la ciencia es un espacio ganado al pensamiento mágico. Pero he aquí una paradoja, en cada paso, la ciencia abre un nuevo plano de conocimiento y estudio. El crecimiento del conocimiento responde preguntas pero exponencialmente aumenta las interrogantes en otras áreas. Eso siempre sera caldo de cultivo para la pseudociencia. Un ejemplo claro, y contingente, es el de la física clásica y la cuántica. Cuando a la homeopatía se le terminaban los argumentos, se agarran de este campo de estudio en extremo complejo. Arrogándose conocimientos de un nivel de complejidad casi “místico” (vamos que no hace mal reírse un poco).
    Claro que esa paradoja es una ilusión. La naturaleza del universo no cambia por nuestras creencias, pero si puede suceder al revés. Nosotros cambiamos al conocer mejor la naturaleza aunque, desgraciadamente, eso no significa que cambiemos nuestra naturaleza para mejor.

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