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Año de la Biodiversidad: la microbiota

1 octubre, 2010

Autor: Ruben López*

Por biodiversidad, según la ONU, se entiende “la variabilidad de organismos vivos que abarca, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos”. Actualmente se cuenta con un rico arsenal de información global sobre la interrelación entre cambio climático y biodiversidad, pero carecemos de catálogos de ámbito local no excluyentes.

La imperiosa necesidad de proteger la biodiversidad del planeta, para mimar la supervivencia en el mismo de los seres humanos, ha llevado a la ONU a elegir a 2010 como el Año Internacional de la Diversidad Biológica, y a convocar en Corea del Sur a un panel de instruidos economistas para analizar el discutido cambio climático, junto a representantes de los países denominados del G-8. Serán los encargados de crear una comisión de expertos que se ocupe de elaborar catálogos detallados sobre los seres que habitan nuestro planeta y elevar posteriormente estos datos a una computación universal. Los censos de que disponemos se refieren casi exclusivamente a lo que se llama “macroorganismos”, es decir, animales y plantas, y se cuenta en este apartado a los protistas, hongos, etcétera. En el mejor de los casos se llegarían a contabilizar unos tres millones de especies.

Como señala el profesor Guerrero, presidente de la Sociedad Española de Microbiología, es preciso incorporar a ese minucioso catalogo las bacterias terrestres y marinas. Estos microorganismos representan casi el 90% de las especies que habitan la Tierra, es decir, unos 30 millones. Las bacterias fueron los primeros seres vivos que aparecieron en la Tierra; sucedió hace unos 3500 millones de años y, siguiendo un patrón darwiniano de mutación-selección, los “microorganismos” darían origen a los “macroorganismos”, pero antes de que esto aconteciera las bacterias habitaron la Tierra en solitario durante unos 1.200 millones de años. Las bacterias y las llamadas cianobacterias son los microorganismos marinos más abundantes y proporcionaron a la Tierra el “primer oxígeno”. Sucedía muchos millones de años antes de que las plantas realizaran esta imprescindible función usando los cloroplastos, que son antiguas bacterias que conviven dentro de las células vegetales. Los microbios marinos realizan la descomposición de la materia orgánica, y, para mayor abundamiento, las proteínas obtenidas de bacterias capaces de habitar en localizaciones donde soportan elevadas temperaturas han posibilitado el despegue de la Ingeniería Genética, esto es, los análisis detallados de DNA, los experimentos de clonación, las identificaciones forenses y un largo etcétera. Paradigmas científicos que harán del siglo actual el siglo de la biología molecular. Estos ejemplos alientan a llamar a la Tierra el planeta Agua.

En contra de lo que se suele creer, sólo una minoría de especies bacterianas son patógenas para el hombre. Pero conviene recordar su faceta fundamental y beneficiosa para el ser humano. El hombre conforma su organismo utilizando para ello unos diez billones de células, pero, al mismo tiempo, estamos habitados por una microbiota (no microflora, ya que no son plantas) que suma cien billones. Sin ellas nuestra vida sería precaria. Sé que en el título de esta colaboración cometo un pleonasmo que, tal vez, sirva para enfatizar nuestra petición para que se incorporen las bacterias al amplio catálogo que se está gestando.

Y si recalamos en nuestras islas, podemos ilustrarnos sobre el peligro que representan las exclusiones, involuntarias o políticamente interesadas, de las especies en los censos locales. El recién aprobado “Catálogo canario de especies protegidas” sólo incluye 250 plantas y animales, pero Canarias cuenta, sólo en plantas, con más de 500 endemismos, es decir, taxones exclusivos de las Islas. Un auténtico lujo si tenemos en cuenta que representan la mitad de todos los que existen en España (en Gran Bretaña hay solo 16). Tengo para mí que ese catálogo ha estado guiado por personas que precisan asesoramiento biológico, ya que únicamente son capaces de pensar en el corto plazo. Han olvidado incorporar a sus conocimientos las enseñanzas de Darwin, un referente que marca un antes y un después en la historia de la humanidad. Una historia siempre condicionada por la biodiversidad.

*Profesor de Investigación del CSIC

Fuente: Diario de Avisos

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  1. Felix
    1 octubre, 2010 de 18:28

    Mientras no cambiemos el modelo productivo mundial Petróleo + Armamento + Especulación, de poco sirve que se reúnan cuatro pringados que no pintan nada, ni tienen poder real. Por otra parte obviar los microorganismos que son los principales motores de la globosfera es como quien se olvida de poner gasolina y se pregunta por que no corre el coche.

  2. 1 octubre, 2010 de 20:27

    Llevas mucha razón, Felix, aunque también reunirse, opinar y, sobre todo transmitir esas conclusiones son una forma de luchar contra ese modelo.

    Interesante artículo y bonita foto 😉

  3. Aioros
    3 octubre, 2010 de 20:36

    Y sobre todo, divulgar, como lo hacen en este blog. El resto depende de la educación y es ahí donde se jode la cosa. Yo le he pasado el link de la CyD a mis compañeros, pero de las noticias de espectáculos y otras cosas por el estilo no salen. ¿cómo pueden comprender la importancia de la microbiótica si no saben ni les interesa lo básico en biología? Yo no es por nada pero no le veo futuro a este mundo. Me dedico a disfrutarlo mientras puedo y no joderlo tanto con mis acciones.

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