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Sabotajes en la ciencia

5 octubre, 2010


La carrera profesional es muy dura para cualquiera, muchos años de estudio, perfeccionamiento y competencia por el puesto de trabajo con otras muchas personas plenamente cualificadas para dicha tarea. El mundo de la ciencia no es ajeno a este ámbito laboral. La carrera académica o en empresas viene determinada por los éxitos profesionales, que en muchas ocasiones se miden como número de publicaciones en revistas de alto índice de impacto, capacidad de liderazgo en el grupo y por patentes licenciadas que reporten beneficios a sus dueños.

No son pocas las voces que han llamado la atención sobre el exceso de presión que sufren muchos investigadores que intentan conseguir posición estable en investigación, así como el cuidado que hay que tener con comportamiento poco éticos por parte de aquellos científicos con afán de protagonismo. En este sentido los centros de investigación tienen un protocolo para proceder contra conductas no éticas, contra el plagio o contra la falsificación de resultados. Estas dos últimas incluso son delitos en algunos países, pudiéndose pagar con la cárcel.

Hay sin embargo otro tipo de conducta que tiene una frecuencia algo mayor de la que se podría pensar en un primer momento: el sabotaje. En muchas ocasiones varios compañeros de laboratorio compiten a la vez por los resultados y por las pocas posiciones académicas existentes. Esto ha inducido a algunos delincuentes de bata blanca a tirar por el camino más corto: sabotear los experimentos de sus colegas mientras ellos siguen obteniendo resultados limpiamente.

En un artículo del último número de la revista Nature Brendan Maher nos describe como Vipul Bhrigu, un antiguo posdoctoral del “Comprehensive Cancer Center” de la universidad de Michigan ha saboteado de forma repetida y meticulosa el trabajo de su compañera Heather Ames, contaminando sus medios de cultivo celular y manipulando sus experimentos. Una grabación con cámara oculta han confirmado las sospechas de los responsables del laboratorio y ha hecho confesar a Vipul, el cual ha sido arrestado y puesto a disposición judicial.

Este tipo de noticias tienen que hacernos pensar en el camino que está tomando la ciencia, en una época en la que cualquier persona medianamente bien dotada técnica o intelectualmente puede hacer un trabajo de mérito. En primer lugar hay que eliminar los garbanzos negros de la cesta. No se puede permitir que personas sin ningún escrúpulo y en las que no se puede confiar estén en nuestros laboratorios. No es sólo por el buen nombre de los grupos de investigación sino por la ciencia en sí misma, sus resultados han de generar respeto y confianza en la sociedad, y este tipo de conductas son las que hunden esa credibilidad. En segundo lugar los directores de los trabajos han de plantearse como reparten las tareas, se trata de hacer equipos de investigación no enfrentar a los componentes de su grupos convirtiéndoles en corredores en plena competencia. El estrés de esa competencia es una mala aliada que puede provocar enfrentamientos en los que las malas artes pueden salir a relucir. En tercer lugar la ciencia necesita de gente íntegra y de confianza. En sus manos están resultados de los que depende la salud de la población, la calidad ambiental de nuestros ecosistemas o la fiabilidad de nuestra tecnología, por poner. Y eso no admite excusas.

Los científicos son personas, con sus grandezas y sus debilidades. Intentemos entre todos organizar un sistema en el que las grandezas se vean potenciadas sobre sus posibles miserias.

Referencia: Maher, B. (2010) Nature 467:516-519

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  1. 5 octubre, 2010 de 8:36

    Quizá sea una reflexión que deba exceder el campo científico y abarcar igualmente otros ámbitos laborales, y me parece importantísima.

    El sistema actual exige una competencia feroz en muchísimas profesiones. La típica mentalidad neoliberal aplaude la competición y la competencia y la establece como una de los pilares del sistema. No se si conscientemente, están aplicando un darwinismo social que apesta.

    Muchos estudios afirman que un ambiente relajado y sin tensiones contribuye a mejorar tanto la productividad como, esencialmente, la iniciativa y la innovación. Sin embargo, seguimos rodeándonos de competidores en lugar de compañeros y de carreras de obstáculos en lugar de proyectos.

    El sistema que debemos organizar, como comenta Manuel, debería basarse en la colaboración en lugar de la competencia, en el trabajo valorado con independencia del realizado por otros, en buenos resultados, no en los mejores resultados.

    Pero quizá esto exija cambiar algo más que laboratorios y universidades…

  2. KC
    5 octubre, 2010 de 13:44

    JM, ¿recuerdas el “cuento” del cesto con una manzana podrida? Pues eso. Pero bueno, bienvenido a Utopía.

    Saludos.

  3. jc
    5 octubre, 2010 de 16:56

    No si os habeis enterado de esto http://lacomunidad.elpais.com/apuntes-cientificos-desde-el-mit/posts

    El afectado en cuestión es Hauser, de Harvard.
    Por cierto en el enlace tambien hablan de este tema del areticulo de Nature, pero desgraciadamente tambien de algun caso más.

    JC

  4. 5 octubre, 2010 de 20:22

    Jc pues parece que en bastantes centros de élite han habido casos. Me han comentado que en algunos laboratorios la gente tiene pequeñas divisiones en los incubadores que se cierran con llave, para que nadie manipule las muestras. Cuando trabajé en el MIT recuerdo un caso todavía más brutal. A un posdoctoral lo estaban intoxicando con fósforo-32 (que es radiactivo y se usa en los experimentos in vitro) en el café. En su momento también apareció el caso en Science.

  5. KC
    5 octubre, 2010 de 20:59

    Desde luego personalmente no me sorprende nada de esto, porque es de esperar en un sistema que favorece la competencia más allá de lo puramente comercial y/o deportivo. El sistema que todos conocemos, al ser tan “liberal” incita a la trampa, a las argucias, los engaños y demás elementos maquiavélicos, con tal de posicionarse mejor que los demás; diría que tiene algo de principio psicológico de incertidumbre o inseguridad, ya que sabemos de la importancia de tener un buen trabajo, estar bien considerado por los demás, etc. Porque no olvidemos que en un sistema social, las conexiones son primordiales, y con ellas se puede hacer muchas cosas, aún cuando el sujeto sea un auténtico imbécil. Mi tesis es que esto aún es mayor en un ámbito de personas que tiende a cierta perspectiva política. Lo que está claro es que estas cositas son las que luego los conspiranoicos meten en su amplificador, conectan su efecto Watergate y ya todo pasa a ser una parte de una conspiración de todos los científicos del Mundo.

    Era una mañana calurosa, sofocante, irrespirable desde el momento
    en que la energía solar se fundía con el apestoso olor a carburante quemado, tan característico de la ciudad. Sobre las abarrotadas aceras de la avenida las personas parecían olas que ondulaban mediante un movimiento mecánico, artificial, casi frenético, dando la curiosa sensación de que unos siguieran a otros en una persecución continua, inacabable, perpetua, tan inagotable como la casi eterna combustión del Sol. Más allá, sobre el pegajoso alquitrán de la calzada, un orfeón de conductores mostraba su escasa paciencia a través del claxon. Algunos eran dueños de tan poca que no dudaban en infringir cualquier ley, fuera ésta relativa al tráfico o a la moral, con tal de posicionarse mejor que los demás sobre la jungla de asfalto.

    1er párrafo de La Melodía del Violinista.

    Saludos.

  6. jc
    5 octubre, 2010 de 22:05

    Intoxicando a compañeros …. me dejas de piedra Manuel.

    Yo sigo pensando que son casos aislados y que finalmente muchos de los fraudes se tienen que pillar. Es lo que tiene poder repetir los experimentos y el que los repitan otros. Ahora esos si, cuando empieces a hacer trampas, debe ser muy dificil parar.

  7. Rowena
    6 octubre, 2010 de 10:37

    Joer, y yo que me quejaba de que mi compañera de tesis me copiaba los archivos…. Que ya es triste tener que poner contraseñas a TODO pq a la que me despisto se copia los informes.
    No volveré a bajar a comer com ella, por si les flies

  8. S.Belizón
    6 octubre, 2010 de 20:43

    Me quedo helado Manuel, sobre todo con lo que has comentado del colega que era contaminado con P32, hace precisamente unos días acudí a un curso donde nos hablarón de las radiaciones del P32, joder es que eso es tentativa de homicidio en toda regla!!!.
    Es alucinante que exista esta gentuza.

  9. 6 octubre, 2010 de 21:02

    S.Belizón, no llegó a intento de homicidio, pero quiso hacer daño de eso no hay duda. Si te bebes un frasquito completo de 32P, de los de 250 microlitros, recibes la misma radiación que la podrías recibir de forma natural en un año. Vamos, que es bastante radiación, pero no estamos hablando de uranio o radio. Pero el acto en sí mismo ya es criminal.

  10. AvA
    6 octubre, 2010 de 22:09

    Desde luego es esta gente la que en peor lugar sitúa a la ciencia O_o

    Manuel, ¿a ese tipo lo denunciaron? ¿Cómo se supo?

  11. 6 octubre, 2010 de 23:45

    AvA sí lo denunciaron, aunque no sé como acabó la historia. El como lo descubrieron suena a leyenda urbana, no sé si será cierto, pero me comentaron que se dieron cuenta en el propio laboratorio. Estaban trabajando con el Geiger encendido (tal y como se hace cuando se trabaja con 32P) y al pasar la victoma después de tomar café volvió loco al aparatejo.

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