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Viajero del tiempo

16 octubre, 2010

Autor: Gotzon

Cuando aquel fracasado científico, retando todas las leyes de la física conocida, logró construir el artilugio que le trasladó dos décimas de segundo hacia el pasado, se sintió enormemente abrumado y decaído. Aquella angustia le fue sumiendo en una profunda depresión que terminó finalmente con su salud.

Su verdadera aspiración siempre había sido conseguir viajar al futuro, descubrir por sí mismo y en directo los avances que el destino nos depara. Lamentablemente, jamás pudo alcanzar su deseo en vida.

Pero gracias a los apuntes que legó a la ciencia sobre tales experimentos, el ser humano ha podido diseñar nuevas tecnologías, como por ejemplo el tele-transportador de materia, dispositivo que ha transformado por completo nuestro modus vivendi, toda una revolución en el campo del transporte de personas y mercancías cuyo efecto más loable ha sido terminar con las penurias alimenticias del otrora mal llamado tercer mundo.

Con éste modesto homenaje, queremos hoy recordar aquí, en la casa museo donde transcurrió su vida, que a pesar de no conseguir realizar físicamente su mayor reto, toda la humanidad le recordará siempre “como un hombre adelantado a su tiempo”

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  1. Edu
    16 octubre, 2010 de 20:19

    Y en que consistía el experimento? Cómo se llamaba el científico? Falta información en estos artículos.

  2. 16 octubre, 2010 de 20:50

    Mmmm… Edu, creo que no te has fijado en los tags que aparecen en azul debajo del artículo… 😉

  3. Darío
    16 octubre, 2010 de 22:26

    Ya, Gotzon, muestra los papers, suelta la información … :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen:

  4. ralvar
    16 octubre, 2010 de 23:51

    Gotzon:
    Me ha gustado, y solamente tiene 190 palabras.
    Y el remate, estupendo.
    Felicitaciones.

  5. Felix
    17 octubre, 2010 de 10:53

    Interesante relato de ciencia ficción, en realidad para tele transportar una persona necesitaríamos la energía equivalente a una bomba atómica, un sistema informático capaz de almacenar la posición de cada uno de los átomos de nuestro cuerpo, básicamente tecnología imposible :). Y sobre todo, la duda de: soy yo quien me tele transporto? o yo me destruyo y se crea una copia de mi? ahí entraríamos en el campo de la filosofía. Somos un cúmulo de recuerdos? una configuración de posibilidades? en que consiste la conciencia?

  6. 30 julio, 2011 de 11:47

    Gracias por los comentarios, se que llego tarde a leerlos… es por el tele-transportador que me trae (y me lleva) de cabeza… 🙂

    Puestos a imaginar…¿y si nos ocurriera alguna de estas dos posibilidades imposibles?=>

    1.- Paradoja. (Alguien preguntaba por los papers? jejeje)

    2.- Paranoia.

    Son dos microrrelatos. (Por imaginar que no quede, y si es imposible o no tiene base cientifica alguna pues bueno, siempre nos quedará la fantasía…)

  7. D.F.
    21 mayo, 2012 de 11:14

    Por desgracia, aun con teletransporte, los precios artificiales de los alimentos harían que la gente se siguiera muriendo de hambre como ahora. Es lo malo de la ciencia ficción ahora, que entre el agotamiento de fuentes de energia, la sobreexplotación de materias primas, los desastres ecológicos y el sistema económico, o vienen extraterrestres o la cosa pinta parda.

  1. 30 julio, 2011 de 11:50
Los comentarios están cerrados.
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