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Evolución del sistema inmune: lo más fuerte no siempre es lo más apto

2 noviembre, 2010

La robustez del sistema inmune es importante para mantener a los organismos protegidos de la colonización por parte de los parásitos y organismos patógenos. Una pregunta que es lícito plantearse es por qué existen todavía infecciones, cómo es que la evolución no ha generado un sistema inmune tan poderoso que pueda evitar la agresión por parte de agentes externos. ¿Por qué la evolución no ha generado sistemas inmunes lo suficientemente poderosos para evitar las infecciones? Parece una paradoja que en la evolución se seleccionen aquellos organismos con mayor probabilidad de transmitir sus genes a la descendencia, pero a la vez no se seleccione el fortalecimiento del sistema inmune para preservar esos mismos organismos del ataque por parte de patógenos.

Un reciente trabajo publicado en el último número de la revista Science plantea una hipótesis para explicar esa paradoja. En él se defiende que los organismos que poseen un sistema inmune muy potente tienen un menor rendimiento reproductivo debido al elevado coste energético que supone el mantenimiento de ese sistema inmune fortalecido. De hecho este coste se pone de manifiesto por una importante pérdida de calorías y proteínas, pérdida de capacidad reproductiva e incremento de las posibilidades de que se produzca respuestas autoinmunes.

El equipo de Graham y colaboradores han estudiado el problema en poblaciones de ovejas de Soay, que habitan en isla de Soay, en Escocia, y que se consideran unas de las primeras ovejas domesticadas por los humanos. Han comprobado que tanto los machos como las hembras que poseían una concentración de anticuerpos más elevadas tenían una probabilidad mucho más baja de reproducirse. Además encontraron, que las posibilidades reproductivas eran superiores en individuos con respuestas inmunes intermedias. En resumen este trabajo parece indicar que lo óptimo para pasar los genes a la descendencia (al menos en el modelo animal elegido) no es tener el sistema inmune más fuerte sino el más adecuado para equilibrar una menor posibilidad de infección con el menor gasto energético destinado a su mantenimiento posible para no repercutir en la tasa reproductiva.

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  1. Kuki
    2 noviembre, 2010 a las 20:22

    Muy interesante el artículo, pero ahí os dejo una cosa a cuestionar:
    Si supuestamente una evolución es algo que hace que la especie mejore…¿no debería incluir en sus mejoras el rendimiento para su reproducción? Veo lógico el planteamiento que se expone en el artículo, pero también me gustaría que se consideraría el aspecto de “mejor reproducción” como punto de evolución…Porque viendolo así, yo no lo llamaría evolución, simplemente unas compensación de una cosa por la otra.

    Si me contestan estaré agradecida:)

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  2. WOLFLink
    2 noviembre, 2010 a las 20:24

    ¿Y la nutrición?
    ¿Si un animal con un nivel inmunológico bajo (y a la vez, alto rendimiento reproductivo) se alimenta con bastantes proteínas que le ayuden al sistema inmunológico podría tener más capacidad de sobrevivir que uno que, naturalmente ya tiene esos niveles en su adn y no tiene la misma nutrición o no se puede porque los niveles del sistema inmunológico no se pueden subir por su adn?
    ¿Si un animal que vive en un medio en el que se pueden conseguir altos grados de proteínas para el sistema inmonológico y así, todos los animales pudieran ser totalmente sanos, tendrían que haber otras formas de que su descendencia prevalesca?

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  3. miguel
    2 noviembre, 2010 a las 21:19

    En mi humilde opinión la clave esta en el rendimiento general del sistema y no en el de una parte, porque de poco valdría, por ejemplo, tener un sistema inmune perfecto si el sistema de defensa contra los predadores es mediocre o falla, por lo tanto los que “dejarán su semillita” serán aquellos que mejor “sepan” distribuir sus recursos.

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  4. Cronopio
    3 noviembre, 2010 a las 0:30

    Un sistema inmune demasiado maduro, demasiado perfecto, será además poco “evolucionable”, poco flexible. Los patógenos también evolucionan y en razón a su menor tiempo de generación y a su gran número, es fácil que evolucionen más rapidamente. Si consigues estar perfectamente inmunoprotegido hoy, te extinguirás mañana.

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  5. Oru
    3 noviembre, 2010 a las 3:06

    Evolución es adaptación, no necesariamente una mejora desde nuestro punto de vista. Por ejemplo, a nosotros podría parecernos una ventaja tener un mayor tamaño, pero no siempre es así. En otras palabras, sino te adaptas a tu entorno, mueres. Tambien es cierto lo que dice Cronopio, a la vez los patógenos evolucionan, y esto a una velocidad mucho más alta. La palabra clave aquí es ‘equilibrio’.

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  6. Carlos
    3 noviembre, 2010 a las 11:12

    y por que crees, Cronopio, que un sistema maduro tiene que ser poco flexible?

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  7. Carlos
    3 noviembre, 2010 a las 11:14

    si Kuki, entre la mejora por evolución se encuentra la mejora para la reproducción, por supuesto

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  8. Carlos
    3 noviembre, 2010 a las 11:22

    dos ejemplos: el paso de fecundación externa a fecundación interna. Otro: el huevo amniótico.

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  9. Francesc
    3 noviembre, 2010 a las 13:04

    En la gestación el sistema inmune de la hembra tiene que ser suavizado, no? Para que no se encargue de eliminar ese parásito que está creciendo en ella. Me equivoco?

    Aaprte un aumento de la resistencia a enfermedades podría tener a la larga el efecto contrario: que los portadores sobrevivan más tiempo y faciliten la propagación de la enfermedad, o incluso la transmitan a su descendencia

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  10. Terribilis
    16 junio, 2012 a las 22:20

    Creo que este tema tiene que ver con esta noticia, que me parece muy interesante…

    “Lo más destacado del ejemplar de Science del 8 de junio”

    (…) “Cómo el Silenciamiento de la Quimiocina Mantiene al Bebé Seguro: ¿Cómo es que las mamás embarazadas evitan que sus sistemas inmunológicos ataquen a sus fetos en desarrollo? Dado que la mitad de los genes de un bebé no nacido es heredada del padre, un feto a veces puede ser etiquetado como extraño por parte del sistema inmunológico de la madre, en gran parte como un órgano trasplantado. Ahora, Patrice Nancy y colegas han mostrado que, en ratones, se requiere una regulación precisa de las señales de reclutamiento celular para asegurar que el sistema inmunológico de una madre tolera al feto en desarrollo. Estos investigadores estudiaron cómo las células T se organizan a sí mismas en los tejidos uterinos de ratonas embarazadas, y descubrieron que grandes números de células T se congregaron en la capa media de la pared uterina, o el miometrio, pero muy pocas entraron en la decidua, o el tejido uterino que encapsula al feto y la placenta. Según Nancy y sus colegas, esta organización de células T fue facilitada mediante el silenciamiento de quimiocinas, o pequeñas proteínas de señalización celular que reclutan células T para ir a tejidos, claves en la decidua y la expresión de esas quimiocinas en el miometrio. Sus resultados sugieren que este tipo de expresión de quimiocina específica al tejido, resulta en tolerancia específica a órgano y feto en mamíferos.”

    “Artículo #19: “Chemokine Gene Silencing in Decidual Stromal Cells Limits T Cell Access to the Maternal-Fetal Interface,” por P. Nancy; E. Tagliani; C.-S. Tay; P. Asp; D.E. Levy; A. Erlebacher de New York University School of Medicine en Nueva York, NY; P. Asp de Albert Einstein College of Medicine en Bronx, NY. ”

    Tomado de http://www.eurekalert.org/pub_releases_ml/2012-06/aaft-t060412.php

    Saludos Silenciosos

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