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La papaya fermentada y Luc Montagnier, ¿ciencia o pseudociencia?

2 noviembre, 2010

Luc Montagnier, premio Nobel de Medicina y Fisiología en 2008 se encuentra en la actualidad llevando a cabo diferentes actividades investigadoras en biomedicina. Una de ellas es comprobar los efectos terapéuticos de la papaya fermentada. En un reciente artículo de la revista Toxicology expone la utilidad de este compuesto. Sin embargo en diversos medios se desacreditan estas investigaciones. En este artículo nos adentramos sobre quién es Montagnier, en qué consiste el tratamiento con papaya fermentada y por qué hay opiniones de apoyo o descrédito hacia este producto.

Luc Montagnier

Montagnier es un virólogo francés cuya principal contribución fue el aislamiento del virus VIH, responsable del SIDA, junto con la también francesa Françoise Barré-Sinoussi. Ambos compartieron el premio Nobel de Medicina y Fisiología con el alemán Harald zur Hausen (que relacionó el virus del papiloma humano con el cáncer de cuello de útero). Montagnier tuvo que dejar el Instituto Pasteur después de su jubilación (en la actualidad tiene 78 años), y desde entonces ha trabajo en el desarrollo de una cura para el SIDA, así como en la búsqueda de sustancias antioxidantes con propiedades terapéuticas, en especial el extracto de papaya fermentada.

En un reciente artículo, al que podéis acceder pinchando aquí comenté como Montagnier no niega la existencia del VIH ni su relación del SIDA. Pero en esa misma entrevista él si afirma que la correcta nutrición y las sustancias antioxidantes podrían tener una importancia capital en la curación de esta enfermedad. De hecho, para probar esta hipótesis está desarrollando un programa de investigación en el Centro de Investigaciones Biomédicas de Abidjan (Costa de Marfil) apoyado por esta institución, así como por la UNESCO, dos entidades internacionales de prevención del SIDA y un centro de prevención del SIDA de Yaoundé (Camerún).

Además Montagnier, en un trabajo realizado en la empresa francesa Nanectics Biotechnologies S.A. afirma haber descubierto una nueva propiedad del DNA, la de inducir ondas magnéticas cuando se encuentra en solución acuosa. De esta forma afirma que puede detectar de forma específica bacterias como Mycobacterium tuberculosis o Escherichia coli en plasma. Incluso afirma que en pacientes de Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple o artritis reumatoide ha podido detectar la presencia de esos microorganismos en plasma mediante detectores de la resonancia producida por secuencias específicas del DNA desde el genoma de estos microorganismos. Este descubrimiento no ha podido ser reproducido por otros investigadores que ponen en duda la validez de lo que se asegura en esta publicación. Incluso algunos científicos han presentado como candidato a Montagnier al premio IgNobel 2010 por esta publicación.

Su tercera labor ha sido la del estudio de antioxidantes y su papel en la prevención y curación de graves enfermedades. Este trabajo lo está realizando en colaboración con el “Tuoro Collage” de farmacia de Nueva York, el Osato Research Institute de Japón, el ReGenera Research Group for Aging Intervention de Milán, Italia y el departamento de hematología del E.Wolfson Medical Center de Holon, Israel. Este trabajo está ligado al uso terapéutico de la papaya fermentada.

La papaya fermentada

La papaya (Carica papaya) es una fruta tropical de origen americano que en la actualidad crece tanto en América, Asia como África. Su fruto es carnoso y comestible. La papaya fermentada se obtiene de la fermentación por parte de determinados tipos de levadura del fruto de la papaya. Se considera a este producto un suplemento alimenticio rico en vitaminas A y C, así como en compuesto fenólicos y conjugados de la catequinas, que son polifenoles de origen vegetal con propiedades antioxidantes.

En el metabolismo aeróbico, aquel que emplean oxígeno como aceptor final de electrones, o dicho coloquialmente, al respirar oxígeno se generan radicales libres, los cuales pueden dañar al DNA y otros componentes celulares. A esa oxidación se le ha hecho responsable de daño celular que ocasiona tumores, envejecimiento o alteraciones del sistema inmune. Todos los organismos producimos sustancias que tienen capacidad de captar estos radicales libres, si bien es cierto que las plantas son las principales productoras de las mismas. Compuestos aromáticos derivados del fenol, del ácido gálico, de los taninos o del ácido cinámico funcionan como antioxidantes, por lo que se recomienda que formen parte de la dieta habitual. El extracto de papaya se supone que posee una abundancia de esos productos fuera de lo común por lo que algunos especialistas la consideran que tiene propiedades antioxidantes, al menos “in vitro”.

La papaya fermentada saltó a la fama cuando Montagnier empezó a recomendarlo, junto con los antirretrovirales, en el tratamiento contra el SIDA. Su opinión era que los daños producidos por la toxicidad de estas medicinas serían reparadas por la papaya fermentada, fortaleciendo el sistema inmune, lo que retrasaría de forma importante la activación del virus. Además también lo recomendaba en procesos de envejecimiento. Tan seguro estaba de esta afirmaciones que se atrevió a recetarla al papa Juan Pablo II. La Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria no vio este producto con tan buenos ojos. Mientras el director de la agencia, Martin Hirsch, reconoció que algunos resultados de laboratorio mostraban que “in vitro” el extracto de papaya fermentada parecía tener propiedades antioxidantes e inmunoestimulantes, se carecía de un riguroso estudio en pacientes para el ver el efecto real sobre enfermedades. La Agencia echaba a faltar estudios clínicos consistentes para poder aceptar categóricamente las afirmaciones de Montagnier. Además el dictamen critica al propio Montaigner al considerar que el expediente presentado por él parecía más próximo a un documento de divulgación dirigido al público que de un expediente científico sustentado.

Tras este pequeño varapalo Montagnier ha seguido trabajando, en colaboración con otros científicos, para estudiar las propiedades del extracto de papaya fermentada. En su último trabajo en la revista “Toxicology” que lleva por título “Applications are bioefficacy of the functional food supplement fermented papaya fermentation” prueba algunos marcadores celulares “in vitro” que, según los autores, son cruciales en el desarrollo de algunas patologías. Así en el artículo se asegura que el extracto de papaya fermentada es eficaz contra: (i) el estrés oxidativo producido por la diabetes, por lo que ayuda a mantener el sistema inmune balanceado durante esa enfermedad, (ii) potencia el sistema inmune ante enfermedades víricas tales como los rinovirus, causantes de los típicos catarros invernales, contra el virus de la gripe o el virus del SIDA, (iii) combate algunos de los efectos colaterales que acompaña la talasemia, un tipo de anemia hereditaria, (iv) contrarresta el daño hepático producido por algunos virus o situaciones de estrés metabólico y (v) combate los efectos secundarios del estrés oxidativo producido por la práctica de deporte profesional. Por todo ello, concluye que la papaya fermentada posee propiedades antioxidantes, inmunoestimulantes y anti-inflamatorias que la hacen poseer una efecto profiláctico beneficioso en casos de enfermedades crónicas, infecciosas o inflamatorias.

Las agencias de control sanitario no quedan satisfechas con estas afirmaciones, y para poder aceptar el compuesto como medicamento que trate algunas de las enfermedades estudiadas pide ensayos clínicos. ¿Quién tiene razón aquí? Desde mi punto de vista ambas tienen su punto de razón. Uno puede argumentar que si este producto no es autorizado como medicamento es porque hay intereses creados por parte de la industria farmacéutica que gusta de bloquear todo aquello que sea barato, fácil de obtener y de propiedades curativas. Y no falta razón en esa crítica, las farmacéuticas son empresas con ánimo de lucro y con muchas ganas de obtener grandes dividendos (como muchas otras empresas), y no dudan de considerar competidores a quienes les eliminen cuota de mercada. Pero los responsables sanitarios también tienen la obligación de velar por la salud de los ciudadanos, y la responsabilidad última de los problemas de salud que ocasione un producto que esté en el mercado, recaerá sobre ellos. Por eso no es descabellado que se pidan ensayos con pacientes, que demuestren la falta de toxicidad, y los efectos beneficiosos comparados con el efecto placebo. El doctor Montagnier cuenta con el apoyo de algunas empresas japonesas e italianas para llevar a cabo este desarrollo, pero desconozco si están estimando realizar las pruebas con pacientes necesarias para demostrar de forma definitiva sus afirmaciones. Esa puede ser la delgada línea que puede separar lo científico de lo pseudocientífico.

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Entradas relacionadas:

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Referencias


  1. Jon
    2 noviembre, 2010 en 12:03

    Interesante artículo.

    Hay algo que no he entendido bien. En el 4º párrafo se dice: “De esta forma afirma que puede detectar de forma específica bacterias como Mycobacterium tuberculosis o Escherichia coli en plasma. Incluso afirma que en pacientes de Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple o artritis reumatoide ha podido detectar la presencia de esos microorganismos en plasma mediante detectores de la resonancia producida por secuencias específicas del DNA desde el genoma de estos microorganismos”.

    ¿A qué microorganismos en plasma se refiere? Yo pensaba que todavía no se conocía la causa de enfermedades como el Alzheimer, Parkinson,… y mucho menos que se tiene localizado ningún microorganismo causante.

    Saludos.

  2. 2 noviembre, 2010 en 12:13

    Jon, Montagnier sostiene que muchas enfermedades crónicas cuyas causas son desconocidas, en realidad son enfermedades infecciosas. Eso lo viene apuntando desde hace mucho, incluso apunta hacia los Mycoplasmas como agente etiológico de algunas de esas enfermedades. Pero no lo ha demostrado, ni tiene la menor evidencia experimental. Usando la tecnología de la resonancia producida por algunas secuencias presentes en el genoma de patógenos (no deja claro cuáles) afirma haber encontrado microorganismos en plasma de pacientes, y no en la de los individuos sanos. Pero para otros investigadores todo esto suena muuuuuy raro.

  3. Maqui
    2 noviembre, 2010 en 12:43

    Si el Parkinson por ejemplo,se acelera a partir de una pérdida superio al 70% de dopoamina,producido por la muerte de las células que lo producen,hecho científicamente comprovado.
    Parece ser posible que algunas toxinas ayuden a que esa pérdida se acelere,están presentes en aqlgunos fármacos,practicamente seguro.
    Con respecto al Vih,es la noticia MÁGICA que creo todos los portadores esperaban escuchar y etc etc.Económico y con abastecimiento garantizado,posiblementa tenga efectos secundarios demoledoras para el organismo(más que cualquier tipo de fármacos o drogras que se usan en la actualidad.
    Ironicamente,si no existe cura actual.Quien puesde estar detras de que estes investigaciones se retrasen,o poner en duda las investigaciones de un Nobel,ahunque compartido.
    O puede que Montagnier,al encontrarse investigando en la zona Africana haya pillado el virus de la Brujeria y esté renunciado a su condición?
    Quizá sea Demencia Senil????????
    Si la papaya fermentada funciona,tengan uds por seguro que muchos billetes van a volar y como eso no está bién para algunos…..DESTUIRAN TODAS LAS COSECHAS DE PAPAYA y la meterán en la lista de substancias prohibidas.
    Saludos desde Oslo.

  4. 2 noviembre, 2010 en 12:57

    Bueno, no se si lo de las ondas electromagnéticas tiene mucha base científica. Lo que parece claro es la relación entre las ondas y las bacterias. Podemos estar delante de una revolución tecnológica o de un completo fiasco, aunque yo prefiero pensar en la revolución, por si acaso…
    La verdad nos hará libres.
    Saludos.

  5. Jon
    2 noviembre, 2010 en 13:16

    Maqui :Si el Parkinson por ejemplo,se acelera a partir de una pérdida superio al 70% de dopoamina,producido por la muerte de las células que lo producen,hecho científicamente comprovado.Parece ser posible que algunas toxinas ayuden a que esa pérdida se acelere,están presentes en aqlgunos fármacos,practicamente seguro.Con respecto al Vih,es la noticia MÁGICA que creo todos los portadores esperaban escuchar y etc etc.Económico y con abastecimiento garantizado,posiblementa tenga efectos secundarios demoledoras para el organismo(más que cualquier tipo de fármacos o drogras que se usan en la actualidad.Ironicamente,si no existe cura actual.Quien puesde estar detras de que estes investigaciones se retrasen,o poner en duda las investigaciones de un Nobel,ahunque compartido.O puede que Montagnier,al encontrarse investigando en la zona Africana haya pillado el virus de la Brujeria y esté renunciado a su condición?Quizá sea Demencia Senil????????Si la papaya fermentada funciona,tengan uds por seguro que muchos billetes van a volar y como eso no está bién para algunos…..DESTUIRAN TODAS LAS COSECHAS DE PAPAYA y la meterán en la lista de substancias prohibidas.Saludos desde Oslo.

    Con todos los respetos y sin acritud, Maqui, se me hace harto complicado leer tu mensaje por la manera en que redactas y por las faltas de ortografía.

    En cuanto al contenido, me parece poco respetuoso insinuar siquiera que Montagnier puediera tener demencia senil.
    Dejémosle seguir investigando, que para eso tiene una reputación ganada a pulso con una vida dedicada a la ciencia, y pospongamos las posibles críticas para más adelante (si sus planteamientos se demuestran falsos y él sigue empecinado).

    Saludos.

  6. Nelson
    2 noviembre, 2010 en 13:21

    Lo importante aquí es que, más allá del prestigio de Montagnier o la aparente disonancia de algunas afirmaciones suyas, lo debe prevalecer ante todo es el riguroso método científico.

  7. Jon
    2 noviembre, 2010 en 13:34

    Nelson :Lo importante aquí es que, más allá del prestigio de Montagnier o la aparente disonancia de algunas afirmaciones suyas, lo debe prevalecer ante todo es el riguroso método científico.

    Eso por descontado.

  8. 2 noviembre, 2010 en 16:51

    Maqui dice Si la papaya fermentada funciona,tengan uds por seguro que muchos billetes van a volar y como eso no está bién para algunos…..DESTUIRAN TODAS LAS COSECHAS DE PAPAYA y la meterán en la lista de substancias prohibidas. No todo el mundo es tan cortito como Bush Jr.. Si funciona las grandes empresas farmacéuticas buscarán la forma de patentar el sistema para ellos bajo el sello “Gourmet” para cobrarlo más caro y las grandes farmacéuticas homeopáticas harán sus micropastillas y sus piscina para una dilución de lo más “fashion” 😉

  9. Rhay
    2 noviembre, 2010 en 20:13

    Pues yo creo que en este caso lo que hay que hacer es dejar trabajar al doctor Montagnier, y si después de obtener los resultados éstos no son los esperados y él se empecina, ya veremos qué hacemos con él.

    Yo creo que la diferencia básica entre este científico y otros que van de científicos por la vida, es que el primero aplica estrictamente el método científico.

  10. 4 noviembre, 2010 en 23:12

    El problema es que el buen hombre necesita dar el paso del laboratorio al campo clínico, una brecha donde muchas promesas in vitro caen de forma estrepitosa. Un hallazgo exvivo no siempre es repicable invivo, y a veces ni siquiera es observable. Esa es la razón por qué de cada 50 moléculas que se investigan en laboratorio sólo 1 demuestra eficacia terapéutica.

    Ahora, sobre la conspiranoia, a las farmacéuticas le importa un comino la papaya, sino la posibilidad de aislar el agente activo y sintetizarlo, ya que es más rentable este último proceso que comprar intermnables hectáreas de cultivo de papaya para obtener unos cuantos gramos de agente activo. Así es como se enriquecen las farmacéuticas, con investigación, no ocultando “la cura natural de las enfermedades”.

    Saludos,

    C.M.

  11. GUTI
    27 diciembre, 2010 en 18:08

    veo que aquí tienen metidas las manos las grandes farmaceuticas que no soportarían que una medicina natural les acabe con su envidiable ganancia.

  12. 27 diciembre, 2010 en 18:10

    Guti, ¿tú crees que lo que propone Montagnier es muy natural?

  13. li
    9 agosto, 2012 en 15:47

    todos emitimos una resonancia electromagnética diferente y estas ondas se pueden rastrear y registrarlas,señores hay que leer ,tenemos que instruirnos para que los dueños de la ciencia no sigan siendo los mismos y se acaben los secretos.

  14. Darío
    9 agosto, 2012 en 17:38

    li :
    todos emitimos una resonancia electromagnética diferente y estas ondas se pueden rastrear y registrarlas,señores hay que leer ,tenemos que instruirnos para que los dueños de la ciencia no sigan siendo los mismos y se acaben los secretos.

    😎 ¿Con qué te drogaste ahora, li?

  15. Luis TxN
    9 agosto, 2012 en 18:22

    li :[…] señores hay que leer […]

    Claro que sí, pero no cualquier cosa. Y además, muy importante, entender lo que se lee. No es recomendable leer sobre “resonancias electromagnéticas” si no se tiene ni idea de lo que significan ambos términos. Luego pasa lo que pasa, que te toman el pelo y ni te das cuenta.

  16. J.M.
    9 agosto, 2012 en 22:42

    li :

    todos emitimos una resonancia electromagnética diferente y estas ondas se pueden rastrear y registrarlas,señores hay que leer ,tenemos que instruirnos para que los dueños de la ciencia no sigan siendo los mismos y se acaben los secretos.

    Vamos a ver, Li, que efectivamente hay que leer, pero no solo tebeos.

    La resonancia electromagnética no es una cosa que “se emita”, sino que es la respuesta del núcleo atómico a un campo magnético. Y sí, se pueden rastrear; de hecho es lo que hacen las técnicas de diagnóstico que se denominan Resonancia Magnética Nuclear (RMN), por ejemplo. No es necesario echar a la calle al “jefe” de la ciencia oficial. Esto es mundialmente conocido.

    Lo que dice Montagnier no es que “emitamos resonancia magnética”, sino que el ADN en solución acuosa emite radiación electromagnética o un campo magnético (no lo tengo muy claro) que es específico y puede permitir la identificación de la especie de bacteria.

    Pero claro, eso hay que probarlo. Hasta la fecha, ningún equipo de investigación ha podido reproducir las supuestas detecciones (electro)magnéticas de Montagnier, con lo que la cosa está -como poco- dudosa.

  17. Felipe
    18 enero, 2014 en 18:50

    Una cosa son los ensayos con células en el laboratorio y otra cosa los ensayos en pacientes. Los organismos se autorregulan, así que si le metes antioxidantes de más, lo más normal es que te los encuentres en orina o heces, es decir… que el mismo organismo elimina el exceso. Esta, y muchas otras razones, son por las que montones de terapias con antioxidantes (sí, ésta no es una más de miles, y muchas lanzadas por farmacéuticas) han funcionado fantásticamente en cultivos celulares e incluso en animales de laboratorio, y luego en la práctica han fracasado.

    Yo mismo he trabajado con antioxidantes (no en clínica, pero sí para mejorar tratamientos veterinarios), y el resultado es muy similar, hay procedimientos que salen muy bien en el laboratorio pero que fracasan (o no compensa el coste) al llevarlos a la granja.

    Y por último, en muchos tratamientos ha ocurrido que al administrar los antioxidantes a los pacientes se han obtenido los efectos contrarios: incremento del daño oxidativo. ¿Por qué? Porque la oxidación y su contrario (llamado “reducción”) forman parte del mismo proceso, y algunos antioxidantes, al elevarse sus niveles en sangre o al ser procesados por el organismo, producen el efecto contrario.

    Y por último, cuando se habla de “ciencia oficial” quiero invitar a hacer una reflexión: casi todos los resultados de la investigación pública están disponibles. Hay cientos de miles de investigadores, en campos muy diversos y en distintos países y centros de investigación. ¿Están todos compinchados para ocultar algo? ¿Cobran todos fortunas fabulosas por ocultar la verdad? ¿También los estudiantes? Si la “ciencia oficial” no funcionase, ¿podrías estar utilizando ese ordenador? (de hecho, es casi seguro que sin los avances científicos habrías muerto varias veces, yo cuento cuatro o cinco).

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