Anarquismo y anticiencia

5 noviembre, 2010

Una de las ventajas de viajar cada día largas distancias en transporte público es que tengo mucho tiempo para leer. Desde publicaciones científicas relacionadas con mis investigaciones, literatura, divulgación científica, el periódico del día, textos pseudocientíficos o folletos del Carrefour, cualquier cosa es útil para hacer más llevadero el ya memorizado itinerario. Durante estos días le ha tocado el turno a un panfleto pseudocientífico que lleva por título “El rapto de Higea” y cuyo autor es Jesús García Blanca. Leerlo es algo así como entrar en el sambódromo de Río de Janeiro en pleno carnaval: mucho ruido, mucho colorido, pero cuando las luces se apagan y los primeros rayos de sol despuntan sobre la bahía queda la nada más absoluta. Es tal la amalgama de datos económicos, científicos y políticos, todos entremezclados sin ton ni son, que uno acaba mareado. Intentar meter su relato de conspiraciones en mitad de descubrimientos científicos mil veces corroborados o de denunciar las amistades peligrosas de las corporaciones industriales junto con las corrientes filosóficas en boga en el siglo XIX sólo es una coartada intelectualoide (que no intelectual) para algo que no tiene ni pies ni cabeza.

Y no es que no alabe la denuncia cuando ésta está bien fundamentada, ni que critique los documentos de carácter político si están bien concebidos, sino que lo que lleva a la confusión total es el uso de la política para desprestigiar resultados científicos perfectamente documentados. No pienso que haya mala fe, pero si me parece muy sospechoso la capacidad de tildar de corruptos, sobornados o inoperantes a millones de científicos de múltiples nacionalidades para hacer cuadrar su mensaje político. Recuerdo que alguien me preguntó si con motivo del Manifiesto contra la presencia de la pseudociencia en la universidad lanzado desde este blog se iba a prohibir la teología. Para mí la respuesta es que la teología enseñada en las facultades de teología no está fuera de lugar, lo que es pseudocientífico es enseñar teología en clase de ciencias como pretenden los creacionistas. De igual manera dudar de los resultados científicos desde discursos políticos (sea el que sea) también es practicar la pseudociencia. Pero hay más.

El análisis completo del libro de García Blanca exigiría varios artículos dedicados a ello, por lo que en este post voy a tratar solamente de uno de los capítulos del mismo, el que habla sobre la “Teoría de la Infección”. Según puede leerse en ese capítulo:

La Teoría de la Infección o Teoría Microbiana de la Enfermedad propone que los microorganismos son la causa de muchas enfermedades y que, por tanto, la estrategia terapéutica fundamental consiste en destruirlos. (…) esta teoría constituye los cimientos del criminal poder económico de la “Farmafia” (…)

A partir de este punto se hace una visión muy particular de la historia de la microbiología, eso sí repartiendo acusaciones ad hominem como principal mecanismo de crítica. Así a Pasteur lo considera un plagiador y fraudulento. Eso no es nuevo para Pasteur, ya que en su época a muchos tampoco gustaron sus trabajos. La opinión generaliza entre los médicos llamados “salubristas” era que las enfermedades que hoy llamamos infecciosas eran causadas por las condiciones sociales: desnutrición, hacinamiento, falta de higiene…, y nada tenían que ver con los microorganismos que los bacteriólogos estaban empezando a descubrir. Muchos de estos profesionales eran miembros de sindicatos obreros y su mayor crítica científica era que los microbiólogos eran unos burgueses que intentaban mantener su estatus. No se daban cuenta de que los defensores del concepto de infección les estaban dando la razón: las condiciones de insalubridad eran lo que permitía que los microorganismos proliferaran, y la malnutrición y las duras jornadas de trabajo eran responsables de unas condiciones físicas que impedían la correcta respuesta inmune del organismo para combatir los patógenos.

Pero no acaba ahí la crítica a Pasteur, se le acusa de plagio, en concreto de copiar las ideas de Antoine Bechamp. Es posible que Pasteur tomara ideas de otros científicos de su época para su trabajo, pero es difícil pensar que plagiara a Bechamp, ya que los conceptos de Pasteur son completamente opuestos. Bechamp fue un biólogo contemporáneo de Pasteur que afirmó que la “enfermedad causaba gérmenes”. Para él los agentes externos, entre ellos los microorganismos, no eran la causa de la enfermedad, sino que ésta procedía desde el interior: las células se ven dañadas por el estrés o toxinas ingeridas, que las acaban destruyendo por la acción de lo que llamó “microsomas”. También afirmó que todos los microorganismos están dentro de todo ser vivo y que su forma patógena no es más que una parte del ciclo vital de los mismos. Algunos autores han llamado a estos planteamientos “teoría celular de la enfermedad”. Pasteur defendía lo contrario: los microorganismos que habitan en el exterior pueden llegar a colonizar el organismo y provocar la enfermedad. Aunque hubo cierto debate, las pruebas acumuladas a favor de las tesis de Pasteur son aplastantes.

También se le acusa de fraudulento, de falsear sus resultados experimentales. Esta es una acusación muy fuerte, de las peores que puede recibir un científico y que no sólo enturbia a éste sino también a sus resultados. Parece ser que la acusación proviene del historiador de la ciencia Gerald Geison, el cual ha escrito una biografía de Pasteur titulada “The Private Science of Louis Pasteur”, y varios artículos sobre el tema (ver referencias). Geison insinúa que Pasteur hizo trampas al estudiar el efecto de la luz polarizada sobre las sales de ácido tartárico, y llegó a esas conclusiones a partir del estudio de sus cuadernos de trabajo. Pero según M. Perutz, Pasteur no falseó nada, se limitó a recoger los resultados observados y extrajo las conclusiones adecuadas. De hecho Perutz, en uno de sus artículos invitaba al doctor Geison a acudir a su laboratorio de química a repetir los experimentos de Pasteur para que comprobara que procedió de forma correcta. Lee Ligon es mucho más contundente al analizar la obra de Pasteur: éste tenía una fuerte personalidad y no dudaba en usar resultados de otros en su beneficio. Pero su personalidad no ensombrece para nada que su “teoría del germen” fuese correcta tal y como corroboraron incluso sus propios competidores científicos (como el propio Koch).

Más adelante el objeto de las críticas es el microbiólogo alemán Robert Koch, descubridor del microorganismo responsable de la tuberculosis y autor de los postulados que llevan su nombre como guía para determinar si un patógeno es el responsable de una enfermedad dada. Como principal crítica nos cita una frase de una referencia científica:

Los postulados de Koch se cumplen raramente o nunca

Y la referencia de esa frase corresponde nada menos que a la revista Lancet, ¡pero de un artículo de 29 de marzo de 1909! A tenor de lo que leo en este libro y los enlaces que dan parece que muchos piensan que la ciencia no ha variado nada desde hace un siglo, pero sí lo ha hecho, y la microbiología muchísimo. Somos capaces de aislar microorganismos de gran cantidad de tejidos de personas enfermas (postulado número 1), se han desarrollado un elevado número de medios sintéticos para crecer “in vitro” esos microorganismos (postulado número 2), se utilizan un elevado número de animales de experimentación, hay casos de personas infectadas involuntariamente, incluso casos de investigadores que se han inoculados ellos mismos el microorganismo para probar sus tesis (postulado número 3) y se ha comprobado la re-infección en estos modelos de estudio (postulado número 4). Negar eso es negar la evidencia.

Olvida además que en el último siglo multitud de científicos de todas las nacionalidades, creencias religiosas o tendencias políticas han corroborado las teorías de Pasteur y Koch hasta la saciedad. ¿Son todos ellos unos ignorantes, pagados, sobornados, conspiradores o no sé cuántos epítetos de los suyos usar?, ¿cuántos experimentos de laboratorio con microorganismos han hecho los que afirman esto para lanzar esas acusaciones?

Como modelo de alguien que sí se ha acercado a un laboratorio nos presenta al virólogo alemán Stefan Lanka, el cual afirma:

Así que durante mucho tiempo estudié virología, desde el fin al principio y desde el principio al fin, para estar absolutamente seguro de que no había tal cosa como el VIH. Y fue muy fácil para mí estar seguro de ello porque descubrí que el grupo entero de virus al que se dice que pertenece el VIH, los retrovirus- al igual que otros virus de los que se proclama su peligrosidad- de hecho no existen en absoluto

Llama la atención que el señor Lanka estudiara virología con el objetivo de ver que no existía con el VIH, ya que su currículo muestra que sólo tiene 3 publicaciones indexadas, una sola como primer autor y ninguna como autor principal, lo que muestra que nunca ha dirigido una línea de investigación. Además, ha trabajado en virus de algas, organismos bastante alejados de los humanos. Y su experiencia con retrovirus es igual a cero. También sorprende que tras ese trabajo haya desaparecido de la investigación académica para aparecer únicamente en ambientes disidentes del SIDA. ¿Realmente puede ser escuchado como una voz autorizada o estar al nivel de otros virólogos disidentes del SIDA como Peter Duesberg, que al menos no niega algo tan básico como la existencia de los retrovirus?

Pero no contento con eso parece que el señor Lanka es capaz de afirmar que

los virus más peligrosos o relevantes en medicina –como el ébola, herpes, polio o gripe- no han sido nunca aislados y la mayoría de las fotografías presentadas no son más que partículas celulares, en un claro intento de fraude cometido por los investigadores con la complicidad de científicos y médicos

Simplemente patético.

Unos cuantos virus de esos que no existen

Esto indica que el hecho de que dedique casi un tercio del libro a negar la existencia del VIH/SIDA no parezca algo personal con este tema. Como se puede ver se apunta a negar cualquier otro agente patógeno. Ha elegido el virus VIH como modelo simplemente porque el SIDA es una de las pandemias más mediáticas del momento; la malaria o la tuberculosis, a pesar de provocar mayor mortalidad, no atrae tanto los focos de atención. Pero si en estos momentos la epidemia más mediática fuese la viruela no le importaría apuntarse a la disidencia del virus de la viruela. Por eso frases como las del principio del capítulo dedicado al VIH que dicen:

Nadie ha publicado jamás micrógrafos del VIH, nadie ha podido obtener ejemplares aislados del VIH para establecer cuáles son sus proteínas o su información genética

han dejado de tener sentido ya que existen multitud de imágenes del virus VIH, tal como muestro aquí, el virus es responsable del SIDA al cumplir los protocolos de Koch, tal como muestro aquí, las diferentes proteínas y el genoma se conocen, tal y como indico aquí. Basta por darse un paseo por la literatura científica para encontrarlo.

Mezclar una agenda política anarquista con la ciencia tiene el peligro de que ésta te deje en paños menores a las primeras de cambio. La única forma de evitarlo es negar todos los resultados incómodos y acusar a los que obtuvieron esos resultados en base a su agenda política. Seguir manteniendo que los microorganismos no son la causa de un elevado número de enfermedades se me antoja un anacronismo y una lejanía del mundo de a píe de gran magnitud. Es algo que quizás pueda llegar a confundir a personas con pocos conocimientos en ciencia, y esa parece ser una parte de la estrategia. Así por ejemplo el señor García Blanca tiene alojada en su página web una carta abierta firmada por Luc Montagnier dirigida a la academia sueca renunciando al premio Nobel. Es una carta claramente irónica que recoge los trasnochados deseos de su autor, que en la introducción de la misma deja claro que el firmante no es Montagnier. Lo más patético es que docenas de comentaristas han acudido a este blog mostrando esa carta como cierta con el fin de legitimar su disidencia. Evidentemente el autor de la misma no puede hacerse responsable de todos los que apoyan sus puntos de vistas, pero da idea del espíritu crítico que maneja ese colectivo.

Nos encontramos pues ante un grupo de personas que por motivaciones políticas son capaces de negar las evidencias recogidas durante décadas de trabajo investigador en nombre de su análisis crítico de la situación política. Pero dado que el espíritu crítico debe de funcionar en todas las direcciones, esas personas deberían ser capaces de contestar planteamientos obvios, que los microbiólogos del siglo XIX fueron capaces de responder. Si alguien afirma que la “teoría del germen” es falsa (sin aportar ninguna evidencia más allá de la retórica política) tendrán que encontrar respuestas a preguntas triviales, esas que acosan día a día a la sociedad, como por ejemplo:

¿Por qué se colecciona un arsenal de patógenos para la guerra bacteriológica si resulta que no hay gérmenes patógenos? La guerra bacteriológica es muy antigua, ya en la Edad Media se utilizaban cadáveres de muertos de peste u otras enfermedades contagiosas para contaminar pozos o para romper asedios. Hoy esto se ha sofisticado y las grandes potencias guardan arsenales de microorganismos peligrosos (previamente aislados). En ocasiones se han producido fugas. Por ejemplo en la antigua URSS hubo un escape de esporas de ántrax que mató un buen número de personas. También hemos visto como no hace demasiado tiempo como las esporas de esta bacteria se enviaban por correo con intenciones criminales.

¿Por qué los enfermeros y los médicos que atienden en las epidemias pueden resultar infectados? Incluso personal sanitario del llamado primer mundo, con un estado de salud bueno puede acabar sufriendo la misma la misma enfermedad que afecta a sus pacientes.

Habiendo como hay grandes rivalidades científicas, económica o políticas entre grandes potencias como Rusia, China o EEUU, ¿por qué no desenmascaran a su rival, dejándolo en evidencia? Si en la URSS o China hubiesen visto que el VIH no provoca el SIDA hubiesen tenido un arma poderosa para dejar en evidencia a su rival político. Sin embargo hoy podemos ver en revistas científicas de esos países trabajos que relacionan el VIH con el SIDA, así como profundos estudios con ese retrovirus. Si ya sé, ya sé, esta es una cuestión política no científica. Vale, vuelvo a la ciencia.

¿Por qué cuando se inyecta un patógeno (ese que dicen que no ha sido aislado) a un animal de experimentación éste desarrolla la enfermedad que esperamos? Si se inyecta Streptococcus pneumoniae desarrolla neumonía y no rabia, si se le inyecta el virus de la rabia desarrolla rabia y no neumonía. Quizás el reino animal no esté para planteamientos políticos.

Los patógenos se han aislado, extraído su material genético que ha sido secuenciado. En estos momentos en los bancos de datos hay miles de secuencias de genomas de otros tantos organismos patógenos ¿Por qué esas secuencias no se encuentran en el genoma humano, sino que forman parte de entidades independientes?

Los microbiólogos encuentran fáciles de contestar esas preguntas porque tienen respuestas desde hace mucho tiempo. Aquellos que no son capaces de aceptar, ni tan siquiera de reconocer todas las evidencias recogidas en más de un siglo de trabajo, están completamente alejados de la realidad. De hecho un párrafo en propio libro de García Blanca muestra la clave:

La ciencia ha construido un mundo virtual en el que sus predicciones funcionan, pero las consecuencias reales de sus actos constituyen una agresión contra el equilibrio vital del planeta

Mezclar ambos discursos es corrosivo y contraproducente tanto para las ideas políticas, que se pueden ver desacreditadas, como para la ciencia. Si alguien piensa que las aplicaciones científicas se están llevando de una forma inadecuada, ya sea en el terreno sanitario, medioambiental o energético entiendo que se hagan las denuncias que estime oportunas. Estoy seguro que mucho de nosotros estamos en desacuerdo con muchas actuaciones o pensamos que muchas cosas se pueden hacer de otra forma. Pero decir que los resultados obtenidos por miles de científicos en condiciones de precariedad laboral y bajos salarios, son fraudulentos y tratan de engañar a la opinión pública es como mínimo injusto cuando no insultante. El párrafo anterior da a entender que aunque los resultados de la ciencia sean correctos, hay que pararla porque el mundo lleva un camino inadecuado. Eso admite reflexión y búsqueda de soluciones. Lo que no la admite es decir que como los actos de la ciencia pueden suponer una agresión, hay que considerar a los mismos falsos. Eso es completamente incorrecto, porque si una bacteria provoca una enfermedad determinada, y eso está demostrado, por mucha revolución que se haga, la bacteria seguirá provocándola.

Y puestos a reivindicar yo reivindicaría un aspecto importante: educación de calidad y crítica. Se debe fomentar de forma prioritaria una educación de calidad para que cuando se confronte la opinión de un profesional con la de un charlatán no gane la de éste último por su capacidad de oratoria, sino que prevalezca aquella que contiene información veraz. Hay que educar a los alumnos para que desenmascaren a los brujos, los chamanes, los falsos expertos y los embaucadores. Eso debe de ser prioritario, y en esa labor debe de participar toda la sociedad, o toda la tribu, como diría el filósofo J.A. Marina. Ahora mismo estamos en el Cambalache del tango donde en temas que exigen rigor académico vale lo mismo la opinión del profesor que la de alguien que no ha tocado un libro en su vida. Y así nos va.

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Entradas relacionadas:

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Referencias

  • Perutz, M. (2000) Kos. 176:54-60.

  1. Rhay
    5 noviembre, 2010 de 11:23

    Aunque un magufo de poca monta como García Blanca no se merece un artículo tan extenso y bien detallado, te felicito por la valentía de haberte leído tan soberana mierda intelectualoide como “El rapto de Higea”.

    Enhorabuena por la paciencia y el buen hacer que has tenido, Manuel.

  2. 5 noviembre, 2010 de 11:49

    Muy buen trabajo Manuel y como siempre la explicación es impecable.

    Yo me he propuesto hacer algo parecido con el libro de “El Secreto”, pero es que hay que echarle mucha paciencia para leerlo XD

  3. albireo beta cygni
    5 noviembre, 2010 de 11:56

    Además de embaucador y charlatán, lo que es este sr. García Blanca es un CARADURA. A cualquier persona mínimamente coherente se le caería la cara de vergüenza al comprobar con que facilidad se le desmonta el chiringuito. Con lo de facilidad no quiero quitarle mérito a Manuel, que lo tiene (menudo artículo este), sino decir que casi cualquier persona con talante crítico y una mínima formación (a nivel de secundaria) le cazaría todas las trolas a este sub-magufo de feria.

  4. miguel
    5 noviembre, 2010 de 12:14

    Muy bueno el post.
    Me temo que para la mayoría es mas fácil creerse lo que dice la “caja tonta (TV)”que pensar aunque solo sea un poquito.

    Supongo que en la frase “Hoy esto se ha sofisticado y las grandes potencias guardan artesanales de microorganismos peligrosos.”donde dice artesanales, debería decir arsenales.

  5. Jon
    5 noviembre, 2010 de 13:18

    miguel :</strongSupongo que en la frase “Hoy esto se ha sofisticado y las grandes potencias guardan artesanales de microorganismos peligrosos.”donde dice artesanales, debería decir arsenales.

    Es la segunda vez que observo ese mismo lapsus. Yo creo que a Manuel le pasa algo parecido a mí y es que, aunque conozco perfectamente la diferencia, cuando hablo rápido confundo las palabras “autobús” y “ascensor”.

    Buen análisis, Manuel, pero tranquilízame y dime que no le has comprado el libro a ese individuo.

    Por cierto, ¿no te has mareado durante el viaje? No lo digo por el transporte público sino por la lectura de ese panfleto.

    Saludos.

  6. miguel
    5 noviembre, 2010 de 13:44

    Jon es probable que sea algo así como lo que tu comentas, también puede ser lo que me pasa a mi al escribir en un procesador de texto, y es que este activado el texto predictivo y por ir rápido lo damos por bueno, y metemos la pata. En lo demás completamente de acuerdo contigo.
    Un saludo.

  7. 5 noviembre, 2010 de 14:16

    Jon tranquilo no me he comprado el libro. Te lo puedes descargar de Internet, el PDF anda por ahí. Y no llegué, iba con un lápiz para hacer pequeñas anotaciones cuando encontrase algún error o algo para comentar. A la segunda página guardé el lápiz porque estaba dejando el texto original de color negro.

  8. 5 noviembre, 2010 de 14:46

    Esto es lo que se llama la “izquierda esotérica”. Mauricio-José Schwarz prefiere llamarla “izquierda fengshui”, pero vamos, el concepto es el mismo: “si va contra el poder, es cierto, así sea una logia chamánica tocada por los extraterrestres”.

    Y, en cierta forma, así nos va.

  9. 5 noviembre, 2010 de 15:06

    Es una desgracia que dentro del movimiento libertario calen tan bien estas estupideces, como las de Sandin. Parece haber una predisposición insana a agarrarse a todo lo que suene a conspiración, joder. Pero hay algunos intentos, creo, honrosos y que pueden poner una pequeña semilla de esperanza en recuperar la instrucción y educación que eran y han sido siempre banderas del anarquismo:

    http://www.nodo50.org/juventudesanarquistas/index.php?view=article&id=52%3Anueva-publicacion-ciencia-filosofia-de-la-ciencia-y-anaruismo&format=pdf&option=com_content

  10. Rhay
    5 noviembre, 2010 de 16:27

    Si el problema, Hereje, es que este señor tiene de libertario lo que yo de siberiano. Vamos, que seguro que me encuentran antes un antepasado en Siberia que ideas libertarias al menda este… Creo que es labor también de los movimientos libertarios no permitir estas patochadas entre sus filas, y a la primera que salte, patada en el culo y a otra cosa.

    A mí me duele especialmente que se identifique a gentuza como esta con el anarquismo, que es algo muy serio y digno de respeto. Pero insisto, son los propios anarquistas los que tienen que decir “basta”.

  11. 5 noviembre, 2010 de 17:21

    Lo malo de los magufos es que usan una argumentación simple que no requiere mucho esfuerzo por parte del lector (“todo es culpa de XXX”) y para desmontarlo hace falta un discurso más complejo y que requiere usar un poco las neuronas. El que ya esté convencido de estas imbecilidades no cambiará de opinión.

    En cualquier caso, gracias por tu labor, Manuel, al que le chirríe algo al leer a este impresentable, tiene aquí una ayuda inestimable para valorarlo.

  12. Francisco
    5 noviembre, 2010 de 18:14

    Te cito: “Los microbiólogos encuentran fáciles de contestar esas preguntas porque tienen respuestas desde hace mucho tiempo.”

    Y gracias a ti, y a otros blogs como este, los que no tenemos formación científica también tenemos algunas herramientas para contestar algunas preguntas.
    Excelente artículo.

  13. Marín
    5 noviembre, 2010 de 19:29

    “si una bacteria provoca una enfermedad determinada, y eso está demostrado, por mucha revolución que se haga, la bacteria seguirá provocándola”

    verás, estudio Derecho y Biología Ambiental, y mis profesores de derecho muchas veces no entienen eso tan fundamental, firmaré mis reviews citando esa frase, jejejeje

  14. jc
    6 noviembre, 2010 de 16:28

    Me ha gustado mucho. Lo que no entiendo es que tiene que ver el anarquismo con el contenido del post. Será que no me he leidfo el libro ni he pisado su web (ni pienso hacerlo). De todas formas yo eliminaria las referncias al anarquismo.

    PD: Jon, durante muchos años he tenido ese problema intercambaindo las mismas palabras que tu (autobus y ascensor).

  15. Flip
    6 noviembre, 2010 de 21:17

    Excelente entrada pero lamentable que la titules como “Anarquismo y anticiencia” y asismismo le pongas la etiqueta “anarquismo”. Tal y como han dicho por ahí arriba el anarquismo es una cosa demasiado seria y digna de respeto como para mezclar esa mierda-panfleto con el ideario anarquista. Sería bastante más apropiado “Pseudoanarquismo y anticiencia”

  16. martin
    6 noviembre, 2010 de 21:25

    Opino como JC y Flip, no sé a que viene meter al anarquismo en el mismo saco de mierda que la pseudociencia o anticiencia.

  17. Darío
    6 noviembre, 2010 de 21:31

    Flip: son ellos, los de la izquierda esotérica, en especial García Blanca los que se vinculan al anarquismo. La Haine durante muchos años estuvo sacando sus escritos.

    Ya va siendo hora de que se recupere la racionalidad y la Ilustración en la izquierda.

  18. 6 noviembre, 2010 de 22:47

    martin :

    Opino como JC y Flip, no sé a que viene meter al anarquismo en el mismo saco de mierda que la pseudociencia o anticiencia.

    Martín, el anarquismo clásico de científicos como Kropotkin es una opción política muy respetable, que además en buena parte comparto. Pero a mi modo de ver el post de Manuel no está atacando al anarquismo en sí, sino a aquellos individuos que se autodefiniéndose como anarquistas y utilizando medios de difusión “alternativos” atacan a la Ciencia en sí por considerarla “parte del sistema”.

    A mí también me disgusta ver el nombre “anarquismo” relacionado con las pseudociencias en un post. Pero me disgusta mucho más el hecho de que ideas antirracionales, anticientíficas, y peligrosas para la salud estén difundiéndose por todas partes bajo la etiqueta del “anarquismo” en el mundo actual.

    Si queremos que el anarquismo siga siendo una opción política respetable y no se llene de mierda (con perdón), lo que hay que hacer es desenmascarar a estos descerebrados que se amparan en una presunta ideología “anarquista” para darle difusión a sus alucinaciones. La izquierda libertaria real lo agradecerá con el tiempo.

    Saludos.

  19. 6 noviembre, 2010 de 22:56

    Me ocurre lo mismo cuando se habla de anarquismo o izquierda, así que propongo hacer lo mismo que con la astrología o la homeopatía: llamémosle pseudoanarquismo y pseudoizquierda esotérica.

  20. martin
    6 noviembre, 2010 de 22:59

    Quizás hay algo que se me escapa, pero la palabra “Anarquismo” sólo aparece en el título del post.

    Saludo

  21. Darío
    6 noviembre, 2010 de 23:17

    martin :
    Quizás hay algo que se me escapa, pero la palabra “Anarquismo” sólo aparece en el título del post.
    Saludo

    Ciertamente sería bueno que vieras el libro, y te darás cuenta de que el título está más que justificado.

    Saludo.

  22. 6 noviembre, 2010 de 23:21

    Martín no intento en ningún momento desprestigiar el anarquismo, y lo digo en el artículo, su posición anticientífica desprestiga cualquier corriente política a la que se adscriba. Da la casualidad de que el autor del panfleto se mueve por círculos anarquistas (donde escribe ensayos de tipo político), tal y como puedes ver en el primer enlace (palabra “politica” en azul).

  23. Rhay
    6 noviembre, 2010 de 23:53

    Para aquéllos que no entendéis el por qué se relaciona “anarquismo” con esta gentuza, os voy a dejar un artículo que escribió mi marido hace tiempo en un medio de contrainformación como Kaos en la Red, en donde se daba pábulo a gente como García Blanca, y que nos costó duras conversaciones con su dirección para que dejaran de difundir el negacionismo del VIH/SIDA:

    http://www.kaosenlared.net/noticia/negacionismo-vih-sida-teoria-conspirativa-debate-anticapitalista

    Fijáos sobre todo en los comentarios del personal, que no tienen desperdicio. Si en un medio de información alternativa de la izquierda libertaria y revolucionaria como es Kaos se permitieron estos desmanes, qué no se hará en nombre del anarquismo y la revolución.

    La izquierda libertaria y revolucionaria, las de verdad, es hija de la Ilustración, y como tal tiene que defender a capa y espada la ciencia, el conocimiento y el entendimiento entre los humanos, debe luchar contra el oscurantismo y la superchería que supone toda esta gente que nos ocupa, y hasta que no se les dé una soberana patada en el culo, no se quitará el sambenito que desgraciadamente se le ha colgado. Muchos aquí somos libertarios y revolucionarios convencidos, y a mí personalmente me duele como al que más que me puedan identificar con gentuza como el García Blanca porque éste haga uso de los medios de contrainformación. Y no es justo.

    Así que, como en la Ilustración, al que ponga en duda la Medicina, ¡guillotina!

  24. martin
    7 noviembre, 2010 de 0:28

    Entendido, Manuel, disculpa. Me da rabia que individuos como ese se las den de “anarquistas” o de “científicos”. Claro, que ya hemos visto al doctor Lanuza, farmacólogo y homeópata a la vez.

  25. Rhay
    7 noviembre, 2010 de 1:11

    El Lanuza sí que pertenece a la “Farmafia”… :mrgreen:

  26. 7 noviembre, 2010 de 10:32

    El Garcia Blanca impartirá un curso en Granada llamada “demontando el SIDA”:
    http://encantoyarteporamoralarte.blogspot.com/2010/10/curso-desmontando-el-sida.html

    Lo organiza un grupo llamado “Por amor al arte”, pero pese a ese nombre cobran 50 euracos por asistir a esa magufada. 😦

  27. Rhay
    7 noviembre, 2010 de 12:29

    Buéh… Acabo de dejar un comentario que tiene que ser autorizado por moderación del sitio. Ya te digo yo que no va a ser publicado…

    De todas maneras, me he estado dando una vuelta por el sitio y me he encontrado con un curso sobre flores de Bach, o sea que no me extraña nada que llamen al magufo este. Normal, de algo tiene que comer el hombre, que el jamón está muy caro…

  28. Rhay
    7 noviembre, 2010 de 18:46

    Como me imaginaba, no me han publicado el comentario, y eso que no llevaba ningún insulto ni descalificación personal… En fin, luego somos nosotros los que censuramos, ya sabéis…

  29. 8 noviembre, 2010 de 22:34

    Una de las ventajas de viajar cada día largas distancias en transporte público es que tengo mucho tiempo para leer.

    Por la cantidad ingente de material que publicas yo calculo que debes de estar viajando por lo menos 7836 x 10^765 Km al día a una velocidad constante de 7Km la hora creando una paradoja termotemporal infraintestinal que te convierte en el ser con más pulsaciones de teclado y palabras leídas por minuto de todo el universo, y creador de las 11 paradimensiones espacioauriculares que se perciben desde la física teórica.

  30. 8 noviembre, 2010 de 22:36

    Hexo :

    Una de las ventajas de viajar cada día largas distancias en transporte público es que tengo mucho tiempo para leer.

    Por la cantidad ingente de material que publicas yo calculo que debes de estar viajando por lo menos 7836 x 10^765 Km al día a una velocidad constante de 7Km la hora creando una paradoja termotemporal infraintestinal que te convierte en el ser con más pulsaciones de teclado y palabras leídas por minuto de todo el universo, y creador de las 11 paradimensiones espacioauriculares que se perciben desde la física teórica.

    …por tanto ¡la majiterapia funciona! 😀

  31. 9 noviembre, 2010 de 20:27

    Hola

    Felicitaciones por el interesante post y mi admiración por haberte leído ese panfleto. Confieso que yo no tengo esa paciencia.

    Me ha hecho recordar la historia de Lysenko. Y es que las ideologías tomadas como una religión son totalmente opuestas al sano escepticismo de la ciencia. En ellas siempre hay una serie de dogmas de fe y si no crees en ellos, entonces eres o bien un secuaz-del-sistema-capitalista-opresor o un siervo-del-diablo.

    Una pequeña nota. Aunque a mi también se me escapa “ántrax” en más de una ocasión, pero creo que estaría bien que apareciera el término español “carbunco” para denominar la infección producida por B. anthracis.

    Saludos

  32. Rhay
    9 noviembre, 2010 de 21:08

    Bueno, perdón por lo puntilloso que es uno, pero ántrax está aceptada por el DRAE, así que para mí es tan correcta como carbunco.

    Hexo, de verdad, cuando leí tu post estuve cinco minutos riéndome, lo juro…

  33. 10 noviembre, 2010 de 14:17

    Hola

    Puestos a ser puntillosos. Por supuesto que “ántrax” está aceptado por la RAE, pero si hablas del carbunco entonces tienes que especificar “ántrax maligno”.

    Hasta hace unos años, en los libros de Microbiología (general o clínica) escritos en español, el término “ántrax” se reservaba para la forunculosis cutánea producida por Staphylococcus aureus (u otras bacterias que no fueran B. anthracis). En la literatura inglesa a esa patología se la denomina como “carbuncle”.

    Es uno de los clásicos ejemplos de “falso amigo” pero esta vez con un término científico.

    Lo que si es cierto es que se está imponiendo la terminología inglesa, así que supongo que dentro de unos años nuestros libros de microbiología en español usaran ambos términos con el significado anglosajón.

    Saludos

  34. Carl Cox
    10 noviembre, 2010 de 14:44

    En todo caso yo no usaría mucho el diccionario de la RAE como referencia de terminología científica.

  35. xuan
    18 septiembre, 2011 de 22:46

    Muy buen artículo, salvo por el título. Yo soy científico (estudiante de química), y soy anarquista, no creo que una cosa tenga nada que ver con la otra; o quizá sí, quizá soy científico porque soy anarquista, ateo, antidogmático y librepensador. Gracias por el blog, uno de mis favoritos junto con “gluón con leche”

  36. Lope The Vegan
    17 diciembre, 2011 de 21:33

    #35 Bueno, el artículo habla de la relación entre ciertos anarquistas y la anticiencia, y eso es algo que no podemos negar. Acabo de llegar de tener una discusión exactamente en los mismos términos en los que habla el autor. Y hasta el libro de marras circuló por ahí.

    Yo me enfadé y me marché diciendo que era insultante… Y cuando llego a casa y leo el artículo… Pues imaginaos. Un gran descanso intelectual 🙂

    Yo también entiendo que la ciencia encaja a la perfección con el anarquismo, por lo ateo, antidogmático, crítico y librepensador que éste último tiene como características básicas.

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