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El diseñador poco inteligente IV: Columnas torcidas

30 noviembre, 2010

Una de las molestias más comunes en toda la humanidad son los dolores de espalda. No es necesario trabajar ocho horas con un pico, ni estar sentado en una posición poco ergonómica para sufrirlas. Campesinos, ejecutivos, ministros y camioneros, granjeros americanos, nativos australianos, hotentotes y normandos, todos sufren en mayor o menor medida de dolores de espalda. Es uno de los principales factores de absentismo laboral y algunas estimaciones calculan que dos de cada tres personas presentan dolor lumbar en algún momento entre los 20 y los 50 años.

Es cierto que algunas actividades o posturas poco adecuadas contribuyen a agudizar de las molestias dorsales, pero el motivo último es congénito en nuestra especie: una deficiencia de diseño de la columna vertebral.

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El raquis o columna vertebral

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La columna vertebral es un órgano del sistema esquelético que cumple diversas funciones: soporte y protección del sistema nervioso central, sostén mecánico para el cuerpo y órganos internos, estabilidad y biomecánica del movimiento, etc.

En el ser humano, la columna está compuesta por 29 vértebras, de las que las primeras siete pertenecen al cuello (cervicales), doce son torácicas o dorsales, cinco lumbares y 5 sacras soldadas entre sí. En el extremo caudal, un vestigio de la cola primate constituye un pequeño hueso residual, el cóccix formado por la fusión de cuatro o cinco pequeños restos vertebrales. Todas las vértebras se articulan entre sí de forma muy compleja, presentando distintos tipos de articulaciones con mayor o menor movilidad dependiendo de la región.

A pesar de ser fundamentalmente de naturaleza ósea (las vértebras están constituidas por tejido óseo esponjoso), la columna presenta estructuras cartilaginosas y conjuntivas, como los discos intervertebrales de cartílago situados entre los cuerpos de las vértebras, que sirven de cojinete tanto durante el movimiento como en el soporte del peso cuando el cuerpo está erguido. Un elevado número de ligamentos sujeta unas estructuras con otras permitiendo la consistencia, junto con la musculatura, de este eje corporal compuesto de pequeños eslabones óseos.

La columna presenta varias curvaturas, principalmente dorsoventrales, que le dan una forma sinuosa en visión lateral. Estas curvaturas, junto con los discos intervertebrales antes mencionados, contribuyen a absorber y distribuir el esfuerzo realizado en las actividades diarias como caminar o en actividades más intensas como correr y saltar.

Los dolores de espalda se derivan de esta función biomecánica de la columna, y no podemos comprenderla sin acudir al origen evolutivo de la misma.

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Evolución del raquis

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Los vertebrados desarrollaron una envuelta dura para proteger el sensible tubo nervioso dorsal típico de los cordados. Esta daría lugar al cráneo y columna vertebral, en cuyo interior se encuentra el encéfalo y la médula espinal, respectivamente. Sin embargo, como suele ser común en evolución, sobre esta función protectora original se desarrollaron otras posteriores, entre la que se encuentra la que hoy nos ocupa: el de órgano de sostén y biomecánico implicado en el desplazamiento. Para ello, la columna presenta otra característica importantísima: proporcionar un punto de anclaje para la musculatura corporal.

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Los primeros vertebrados comenzaron a utilizar este eje duro y móvil para el desplazamiento mediante la ondulación en el plano horizontal. Los peces disponen de una aleta caudal con su plano dispuesto verticalmente; ésta permite que las ondulaciones horizontales la desplacen a derecha e izquierda, propulsando al animal. Los primeros vertebrados que colonizaron la tierra firme se trasladaban también mediante oscilaciones horizontales, tal y como hacen los actuales cocodrilos y serpientes. Los miembros acompañan el movimiento de forma rítmica, estando situados en posición lateral.

Posteriormente, las extremidades pasan a colocarse por debajo del tronco, adquiriendo una nueva función complementaria al desplazamiento: soportar el peso corporal. Esta nueva función lleva al desarrollo de las cinturas (escapular y pelviana), al robustecimiento de los huesos de las patas y a la curvatura dorsal de la columna (cifosis), que se constituye en un arco apoyado en las extremidades para soportar todo el cuerpo prácticamente colgando de ella.

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Esta postura requiere un considerable gasto energético, ya que exige una actividad muscular permanente para mantenerla. El beneficio, que permitió el desarrollo de esta forma estructural, es la gran ventaja que aporta para la locomoción. Al situarse el centro de gravedad cercano al suelo y por delante de las patas posteriores, puede aprovechar la fuerza de reacción del suelo al avanzar. Por otro lado, esta nueva disposición permite el movimiento vertical de la columna, consiguiendo mediante movimientos de extensión y flexión (galope) alcanzar una velocidad y empuje considerables. Esto es lo que explica que los mamíferos marinos, que proceden de organismos terrestres, se desplacen mediante movimientos en el plano vertical, colocando sus aletas dorsales horizontales, a diferencia de los peces.

La nueva estructura y función de la columna vertebral aporta grandes ventajas adaptativas, pero también comienza a pasar factura por su excesiva modificación. De unos peces que jamás se quejarán de lumbago o contracturas en el cuello, hemos llegado a unos cuadrúpedos que empiezan a sufrir las consecuencias del peso, traduciéndose especialmente en problemas en las caderas y articulaciones.

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La última vuelta de tuerca: la postura erguida

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Sobre esta estructura ya modificada, los homínidos hemos sufrido otro nivel crucial de modificación funcional: la columna vertebral se ha utilizado para servir de poste y permitir la postura erguida o bipedestación. Esta nueva posición presenta serios problemas, derivados de las imperfecciones de un órgano originado para algo muy diferente y de una disposición corporal organizada para mantener una postura horizontal.

La posición bípeda resulta mucho más frágil: a diferencia de un cuadrúpedo, el ser humano presenta las partes menos protegidas de su cuerpo totalmente descubiertas y hacia el frente, en lugar de en la parte inferior del cuerpo, mucho menos accesible. Con la excepción de los machos de algún otro primate cercano, somos el único animal que se enfrenta a sus adversarios poniéndole bien a tiro los genitales.

El bipedismo proporciona menos velocidad, además de un complejo control muscular y nervioso para poder mantener el equilibrio sobre la marcha. Debido a ello, en distancias cortas no somos precisamente buenos escapando a predadores (en realidad, la mayor parte de nosotros no podemos seguir ni a nuestro propio perro).

Biomecánicamente, mantener la postura erguida representa un costo energético aún mayor: muchos músculos dorsales necesitan ejercer una contracción constante incluso si permanecemos inmóviles, especialmente debido a que el centro de gravedad se encuentra por delante de la columna, que representa el eje sustentador del cuerpo. A diferencia de otros tetrápodos, cuya base de apoyo está constituida por el área que limitan las cuatro extremidades, en el cuerpo humano ésta se ve reducida al área que abarcan nuestros dos pies; esto hace que sea extremadamente fácil desplazar el centro de gravedad fuera del área de apoyo, perdiendo el equilibrio. La simple acción de levantar un brazo hacia delante exige un aumento en la contracción de los músculos dorsales para compensar el desplazamiento del centro de gravedad. Este aspecto se ve magnificado en la cabeza, puesto que la inserción de la columna tiene lugar en la parte posterior de la base del cráneo, en una posición muy retrasada con respecto al centro de gravedad de éste. De nuevo, poder mantener la cabeza erguida supone una contracción constante de los músculos dorsales del cuello (y por eso tendemos a que la cabeza se nos incline hacia delante a la mínima relajación).

Por otro lado, la columna pasa a soportar una tensión extrema, dado que el peso de las partes cefálica, torácica y abdominal es soportado directamente por las articulaciones intervertebrales. Durante el desplazamiento y especialmente en la carrera, la columna sufre el violento golpe de gran parte de la masa corporal al descender contra el suelo.

El bipedismo ha afectado hasta el punto de dificultar el parto humano: la nueva disposición de la pelvis, que pasa a soportar verticalmente el peso corporal, produce un canal del parto más largo y sinuoso que  el de cualquier otro mamífero, incluyendo al resto de los primates.

A lo largo de la evolución humana, estos problemas se han ido solventando sobre la marcha de mejor o peor forma: la columna se ha curvado dorsoventralmente para equilibrar el centro de gravedad y amortiguar las tensiones verticales, las vértebras se han hecho más redondas para soportar mejor el peso, la cintura pelviana se ha modificado haciéndose más robusta mientras que la escapular se ha aligerado para primar la movilidad de los miembros superiores modificados para la manipulación. Las extremidades posteriores, por el contrario, se han fortalecido ósea y muscularmente, al ser ahora las únicas responsables del soporte y desplazamiento.

Por si fuera poco, nuestras crías no pueden andar nada más nacer, debiendo aprender mediante un largo y dificultoso proceso que se extiende a lo largo de los primeros años de vida, período en el cual son especialmente vulnerables y totalmente dependientes de sus progenitores.

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La improvisación pasa factura

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Como cabe esperar de cualquier parche desarrollado para adaptar una estructura preexi

stente a una función diferente, todas estas soluciones presentan importante

s desventajas, agravadas por el hecho de que se trata de adaptaciones relativamente recientes (no más de 6 o 7  millones de años). De esta forma, sufrimos dolores de espalda generalizados, contracturas, fragilidad de las vértebras, hernias discales, multitud de pinzamientos, un parto muy complejo y peligroso, unas crías con una gran indefensión durante un largo período postnatal, etc.

Nuestro bipedismo produce además una mayor propensión a las lesiones accidentales: las articulaciones de la rodilla y el tobillo, que deben soportar todo el peso del cuerpo, son especialmente frágiles; mientras que en el extremo opuesto, el gran tamaño, el peso y la elevada posición de la cabeza hacen que la tan probable pérdida del equilibrio pueda acabar estampando nuestro cráneo contra el suelo con gran violencia, siendo demasiado comunes las lesiones craneales y -lo que es peor- encefálicas por un mero tropezón o un simple desvanecimiento.

Por si fuera poco, la edad va produciendo un aplastamiento progresivo de la columna y especialmente de los discos vertebrales, que se traducen en una curvatura cada vez mayor y las consecuentes pérdidas de funcionalidad, merma en la estatura y desarrollo de cifosis.

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Entonces, ¿por qué no seguimos a cuatro patas?

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Resulta evidente que ningún diseñador competente habría cometido tal serie de chapuzas a la hora de construir un organismo bípedo de haber tenido libertad de acción. Si nuestra estructura hubiera sido mínimamente meditada, la disposición, estructura y funcionamiento del esqueleto y musculatura sería sin duda muy diferentes.

La única forma de comprender el porqué de tamaño desaguisado es estudiar de donde procedemos y cómo hemos alcanzado la bipedestación.  Nuestro cuerpo corresponde a un tetrápodo puesto de pie, que ha su vez se originó a partir de peces con una columna diseñada para anclar los músculos implicados en el desplazamiento, no para soportar el peso. La anatomía comparada nos enseña cómo los huesos y otros órganos se han ido modificando a partir de las estructuras anatómicas de nuestros ancestros no bípedos y de que manera aún conservan los restos de aquellas configuraciones biomecánicamente tan diferentes.

No podemos explicar que nuestras manos tengan exactamente los mismos huesos que nuestros pies sin recurrir a las extremidades similares de los mamíferos de los que procedemos. Seríamos incapaces de entender por qué nuestro eje de sustentación esta en posición dorsal en lugar de central si no lo comparamos con la columna vertebral cuadrúpeda. Pensaríamos en nuestro canal del parto como obra de un sádico, si no lo analizáramos como producto de una pelvis de vivíparo modificada.

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Y, obviamente, todo esto tuvo que merecer la pena. Dicho de otra forma: la postura bípeda debió suponer una ventaja adaptativa de tal envergadura que compensara todas las desventajas que produce. Aunque es un tema largamente discutido en antropología, el bipedismo ofreció innegables beneficios a nuestros antiguos parientes. La postura erguida parece haber surgido antes de que los homínidos abandonaran el medio boscoso, posiblemente incluso como una adaptación a determinado tipo de desplazamiento arbóreo. Posteriormente, cuando los cambios climáticos redujeron estos hábitats en favor de las grandes extensiones herbáceas de la sabana,  supuso una mejor posición para examinar el horizonte por encima de la vegetación herbácea, para localizar tanto depredadores como refugios. A diferencia del mantenimiento de la postura y de la carrera, la marcha bípeda lenta es menos costosa energéticamente, permitiendo recorrer grandes distancias en un medio como la sabana, mucho más pobre en recursos que la selva o el bosque. En un ambiente tropical, la postura erguida expone menos superficie al sol directo, aprovechando mejor el viento, lo que ayuda a refrigerar el cuerpo y disminuir los requerimientos hídricos. Algunos autores también apuntan que el cambio de conformación pudo favorecer el aumento de la capacidad craneana y el tamaño del cerebro, aunque el aumento significativamente distintivo en Homo es muy posterior a la bipedestación.

Por otro lado, aunque posiblemente fuera una ventaja sobrevenida, la bipedestación permite liberar los miembros superiores, dejando vía libre a una especialización de estos en la manipulación, comenzando por la capacidad de transporte y finalizando con la habilidad de fabricar y manipular herramientas muy elaboradas.

Entradas relacionadas:


  1. Felipe Aizpún
    30 noviembre, 2010 en 8:21

    Como argumento frente al fijismo que nadie ya defiende está muy bien. Como explicación de cómo un organismo tan defectuoso pudo haberse impuesto evolutivamente resulta decepcionante. Como argumento contra el diseño carece por completo de valor ya que el hecho evolutivo no es contradictorio con la idea de diseño sino que la exige y complementa ya que la emergencia espontánea y fortuita de novedosas formas biológicas es irracional.

  2. 30 noviembre, 2010 en 9:23

    Hombre, Felipe, cuanto tiempo…

    Ojalá fuera cierto que el fijismo no lo defiende nadie, pero si sales un poco, verás que desgraciadamente no es así.

    Con respecto a “Como argumento contra el diseño carece por completo de valor ya que el hecho evolutivo no es contradictorio con la idea de diseño sino que la exige y complementa ya que la emergencia espontánea y fortuita de novedosas formas biológicas es irracional.“, pues muy bien, pero es un argumento sin validez científica, meramente teológico. Lo complemente porque a ti te lo parece, es irracional porque tu lo calificas así, pero ¿alguna prueba de ello?. En absoluto, más bien al contrario: la emergencia de novedosas formas biológicas se explica perfectamente mediante una evolución sin diseño, y está apoyada por innumerables pruebas que puedes encontrar en incontables entradas en este mismo blog.

    Las modificaciones, las desventajas y las ventajas del bipedalismo son las mismas, pensemos en selección natural o en una mentalidad divina que lo ha planificado previamente. Según tu argumento, un organismo tan defectuoso no se pudo imponer evolutivamente, pero si resulta ser un plan prediseñado, entonces sí. ¿El diseñador también despistaba a los leones y acercaba la comida para permitir que se impusiera la forma bípeda?. Felipe, como siempre, veo tu comentario demasiado cargado de prejuicios.

    Saludos.

  3. Francesc
    30 noviembre, 2010 en 13:30

    …ya que la emergencia espontánea y fortuita de novedosas formas biológicas es irracional

    Pues en eso estamos de acuerdo. No se producen novedosas formas biológicas al azar, se producen a través de la selección natural. El azar solo aplica en el momento de crear la variabilidad genética para que la SN pueda actuar y discriminar aquellos alelos con más éxito. ¿Esto ya se ha dicho muchas veces, no? Y sin embargo siguen confundiendo azar con selección natural.

  4. Eladio
    30 noviembre, 2010 en 13:47

    Otra chapuza del “diseño inteligente” que les comento a los chavales: Somos el único animal incapaz de tragar y respirar al mismo tiempo, chapuza adaptativa que nos cuesta miles de muertos al año, muertes que pagamos para poder hablar… Curiosamente, lo de tragar y respirar es una proeza que podemos realizar de bebés. Si hubiese habido un diseño inteligente… ¿nos habría cobrado tanto por hablar en SU mayor gloria?

  5. jose
    30 noviembre, 2010 en 18:41

    La explicación del bipedismo como adaptación a la sabana me parece, como mínimo, pasada de moda…

  6. Felipe Aizpún
    1 diciembre, 2010 en 0:01

    Hola J.M.

    supongo que me habréis echado mucho de menos, aunque ya sabes que lo mío es el diseño.
    De todas formas sigo siempre vuestro blog y no puedo menos que felicitaros por su estupendo nivel científico.
    La pena es que a veces confundís un poco algunos conceptos. por ejemplo, decir que existen pruebas de que los organismos complejos se han formado por acumulación de variaciones fortuitas es un poco fuerte. En realidad, como bien sabes, no existe prueba alguna de tal cosa, sino simoples especulaciones que desentonan poderosamente con los conocimientos científicos más actualizados.

    pero resumiendo, osea, tu artículo viene a decir que un cuadrúpedo sufrió una desgraciada mutación genética y nos salió bípedo el pobre. Aunque el accidente fue fortuito, el chico, como podía mirar por encima de la hierba y le daba más el aire se apoderó de toda la cabaña y acabaron todos siendo bípedos. ¿Es así no?
    Casi me lo voy a pensar y mañana te digo lo que pienso…

    Saludos cordiales

  7. 1 diciembre, 2010 en 0:50

    jose :

    La explicación del bipedismo como adaptación a la sabana me parece, como mínimo, pasada de moda…

    Sí, parece fuera de toda duda que la aparición del bipedismo fue anterior al abandono del ecosistema boscoso. Lo que ocurre es que eso no quita en absoluto el que constituyera una preadaptación valiosísima para colonizar la sabana.

  8. 1 diciembre, 2010 en 0:56

    Felipe Aizpún :

    Hola J.M.

    supongo que me habréis echado mucho de menos, aunque ya sabes que lo mío es el diseño.

    Por supuesto 😉

    Felipe Aizpún :
    La pena es que a veces confundís un poco algunos conceptos. por ejemplo, decir que existen pruebas de que los organismos complejos se han formado por acumulación de variaciones fortuitas es un poco fuerte. En realidad, como bien sabes, no existe prueba alguna de tal cosa, sino simoples especulaciones que desentonan poderosamente con los conocimientos científicos más actualizados.

    Échales un vistazo para poder seguir hablando de pruebas en serio:

    Pruebas directas y pruebas indirectas

    ¿Existe la macroevolución?

    Felipe Aizpún :

    pero resumiendo, osea, tu artículo viene a decir que un cuadrúpedo sufrió una desgraciada mutación genética y nos salió bípedo el pobre. Aunque el accidente fue fortuito, el chico, como podía mirar por encima de la hierba y le daba más el aire se apoderó de toda la cabaña y acabaron todos siendo bípedos. ¿Es así no?

    Felipe, hijo, no hay forma de hacer carrera contigo. ¿Ni siquiera te leíste aquel texto básico -y hasta caduco- de biología evolutiva que te recomendaron? Joer, solo te ha faltado citar al eslabón perdido. Me has recordado a nuestro ídolo Jolimu y sus preballenatos…

    Saludos.

  9. KC
    1 diciembre, 2010 en 0:58

    JM, yo creo que el último párrafo es justamente la clave. Lo que no sabría decir es que fue antes: la liberación de las manos o la inteligencia que se requería para su uso.

    Saludos.

  10. jose
    1 diciembre, 2010 en 1:24

    Sin duda la liberación de las manos. Lucy era un mono.

  11. jose
    1 diciembre, 2010 en 1:25

    Por cierto, los monos usan las manos a todas horas para muchas cosas distintas.

  12. 1 diciembre, 2010 en 1:59

    ¿No visteis el chimpancé utilizando dos herramientas diferentes de forma consecutiva que salió hace poco? la leche…

    Está claro que primero las manos y luego el aumento cerebral, sin duda.

  13. ralvar
    1 diciembre, 2010 en 5:55

    “Felipe Aizpún :
    Hola J.M.
    supongo que me habréis echado mucho de menos, aunque ya sabes que lo mío es el diseño”

    😆 😆 😆

    Oye hombre, como ya lo has confesado en otro post, lo tuyo no es nada de lo que aquí se trata, lo tuyo es la filosofía.
    Por eso lo que dices ¡madre mía!

  14. 1 diciembre, 2010 en 13:03

    JM.., un semi-off topic y curiosidad:

    Se de buena tinta que en ciertas poblaciones humanas antiguas y relativamente apartadas, situación que incrementa la posibilidad de conservación de mutaciones.., se ha identificado en la parte baja lumbar de la columna, una o dós vértebras, de los que los profanos denominamos “dobles”, parece ser que estas “anomalía genética” consiste en un “debilitamiento” de las lumbares dando una apariencia de tener una divida en dos.

    Mi pregunta es,así y a “bote pronto”.., desde el punto de vista ergonómico y de motricidad ¿Se trata de una posibilidad de mejora ó nuevo “experimento” fallido del diseñador..?

    Saludos,

  15. jose
    1 diciembre, 2010 en 14:42

    JM, veo llamativo que estés de acuerdo con tanta naturalidad con esa teoría del origen del bipedismo y sin embargo no la hayas mencionado en el post, quedándote con la versión tradicional del simio levantándose en la sabana para mirar por arriba.

  16. 2 diciembre, 2010 en 1:40

    Lampuzo, no se si te refieres a la patología conocida como “espina bífida”, que es un trastorno congénito con componente genético y ambiental, por lo que puede presentarse en una abundancia mayor en poblaciones endogámicas. Si es ese caso, se trata de una modificación no adaptativa que clasificamos como patología, dado que es desventajosa. Consiste en un cierre incompleto de los arcos vertebrales, lo que produce que el tejido nervioso de la médula espinal -en los casos más agudos- llegue a salir de la columna formando una bolsa neural sin recubrimiento óseo. En otros casos, compatibles con la vida, la médula no llega a salir, y sólo se manifiesta externamente por una ligera depresión en la zona lumbar, a veces con un exceso de pilosidad. Ya te digo que -por lo que se- no aporta ninguna ventaja, todo lo contrario.

    Jose, es que pensé que era preferible no liar demasiado las cosas, pero es cierto que quizá queda un poco “cojo”. Añado una sencilla frase que creo que matiza lo suficiente. Gracias por la observación.

  17. 2 diciembre, 2010 en 11:48

    J.M. Hernández :
    Lampuzo, no se si te refieres a la patología conocida como “espina bífida”.

    Ahora que lo dices, es muy posible. La información proviene de mis correrías por la Hurdes extremeñas y habla también de deficiencias en la calcificación de la uñas de los pies y sintomatología de “cavo alto”. Por lo que entiendo (después de echar un vistazo al tema …) que llevas razón.

    Un saludo,

  18. 2 diciembre, 2010 en 19:19

    Me encanto tu post, siempre me gusta ver estos tema de la evolucion y de donde venimos, sinceramente me encanto.

  19. 3 diciembre, 2010 en 0:20

    Gracias Chaz 🙂

  20. 4 diciembre, 2010 en 15:40

    Hace poco terminé de leer un libro maravilloso, muy en línea con esta serie de posts. Se llama “Del pez al hombre”, de Hans Haas, y recorre absolutamente todo el cuerpo mostrando cómo llegamos a ser como somos. Lo interesante es qué cantidad de cosas se podrían “mejorar” en el cuerpo humano, me refiero a aspectos morfológicos que ho día son así simplemente por el camino evolutivo por donde han llegado a conformarse, y no porque sean la mejor solución.
    Muy buen blog, saludos.

  21. Rhay
    9 diciembre, 2010 en 20:03

    J.M., te quería proponer un tema para un artículo a ver qué te parece: el proceso de convergencia evolutiva de los apéndices caudales en los mamíferos de la selva amazónica, o lo que es lo mismo, el por qué hay tantos mamíferos con cola prensil en esta zona del planeta y de especies tan dispares taxonómicamente como pueden ser la zarigüeya o el mono aullador. Es que acabo de ver un “Hombre y la Tierra” (que los dioses tengan a Rodríguez de la Fuente en su gloria) y me he quedado flipado, porque hay una cantidad de animales enorme con esta característica común, prueba fehaciente de que la selección natural es un hecho. ¿Qué te parece?

  22. albireo beta cygni
    9 diciembre, 2010 en 20:58

    En realidad los ejemplos de convergencia evolutiva son muy frecuentes a lo largo del registro fósil. Las soluciones que han dado los organismos a problemas concretos han sido siempre similares.

  23. Rhay
    9 diciembre, 2010 en 21:36

    Ya, pero aquí no hablamos de registro fósil, sino de especies vivas, y es lo fascinante. Es decir, es un experimento “de campo” de selección natural. ¿Por qué hay tantos animales con cola prensil? Porque es práctica. Simple y elegante.

  24. 9 diciembre, 2010 en 23:34

    Tomando nota!

    Sí, la verdad es que el tema de la convergencia adaptativa es apasionante. Cada vez que veo un delfín y un tiburón sigo flipando…

  25. ralvar
    10 diciembre, 2010 en 3:57

    Y tan obvio es, que cuando aparecen nuestros amigos intentando negarla, cae de maduro sus segundas intenciones, inconfesables ellas, transformándolos, a todos, en repugnantes hipócritas cobardes, que al no poder sustentar sus posturas, intentan destruir, con las armas más arteras, el conocimiento científico y hacer pasar por ciencia, mitos y leyendas. Es realmente ridículo, un insulto a la inteligencia, que hacen que a uno, en ocasiones, se le suelte la cadena.
    Sus posturas son tan aberrantes que el enojo es absolutamente comprensible, pues todos sabemos que su objetivo final es la imposición de una evidente y clara agenda política.
    Para terminar “entre esos tipos y yo hay algo personal”

  26. jose
    10 enero, 2011 en 15:27

    “¿No visteis el chimpancé utilizando dos herramientas diferentes de forma consecutiva que salió hace poco? la leche…”

    Se reciben trabajos regularmente de ese tipo de cosas, tanto de Gombe como de otros sitios menos famosos como Goualougo. Un chimpancé observa a unas abejas metiéndose en un agujero de un árbol. Coge una rama gorda y empieza a golpear la boca de la colmena, partiendo la corteza y agrandando el boquete. Luego, arranca una lasca delgada de la rama y hurga con ella en el agujero. No hay nada. Vuelve a la rama gorda y sigue martilleando. Vuelve a hurgar con el trocito delgado. Ahora sí. Apenas le da tiempo a saborear la miel una vez, porque el jefe llega gritando histéricamente porque nadie come antes que él si está ahí para evitarlo.

    Un chimpancé ve uno de esos nidos enormes de termitas. Coge un palo de dos dedos de ancho y una rama delgada y flexible y se los lleva. Al llegar al nido, muerde un extremo de la rama delgada y desgarra pequeños trozos, dejando finas hebras de madera “deshilachada”, como una especie de brocha. Luego, clava el palo en el nido y lo remueve para hacer más hueco. Seguidamenta, retira el palo y hurga con la rama-brocha. Se ha comprobado que el truco de la brocha funciona: los chimpancés sacan hasta diez veces más termitas cuando lo usan.

    Un video no exactamente on topic pero relacionado, y con el extra de ser IN YOUR FACE!

  27. 10 enero, 2011 en 21:38

    Genial!!

  28. Selfish
    1 marzo, 2011 en 11:14

    Excelente artículo. Gracias!

  29. Larealidadesunmilagro
    19 septiembre, 2013 en 3:15

    Desde el punto de vista del programador: Pongo las instrucciones en el codigo genético y le doy infinitos modos de combinación y me voy a dormir la siesta, no soy diseñador, soy programador.

  30. 19 septiembre, 2013 en 7:46

    Larealidadesunmilagro :

    Desde el punto de vista del programador: Pongo las instrucciones en el codigo genético y le doy infinitos modos de combinación y me voy a dormir la siesta, no soy diseñador, soy programador.

    Y la siesta es tan larga que ni siquiera apareces cuando gracias a tus errores de código provocas el colapso del sistema o el mal funcionamiento del mismo 😉

    Si es que el mundo se hizo en siete días… y se nota. XD

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