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Atrapados en el hielo

4 diciembre, 2010

Autora: Caroline Alexander

El 8 de agosto de 1914, el Endurance salió de Inglaterra. Navegó hasta el sur, pasando por Madeira, Montevideo y Buenos Aires, donde estuvieron cargando provisiones durante dos semanas y adaptaron la tripulación a sus necesidades. El propio Shackleton no se unió a la expedición hasta que ésta llegó a la ciudad de la Plata a mediados de octubre. No todo había sido fácil en esta primera etapa hacia el sur. Debido a la escasez de combustible, el Endurance quemó la madera que había de usarse para la cabaña antártica del físico especialista en magnetismo, y bajo las órdenes del temperamental capitán neozelandés Frank Worsley, la disciplina a bordo resultó notablemente laxa. El propio Worsley menciona altercados en Madeira y apunta con cierta fruición que “a Irving le hicieron un corte en la cabeza con una espada y a Barr le rompieron una gran maceta en la cara”. Cabe resaltar que poco después de que Shackleton se uniera al barco, los nombres de Irving y Barr desaparecieron de los registros del buque, así como el de otros dos tripulantes ya olvidados.

También se unió al Endurance, en Buenos Aires, unos días antes que Shackleton, James Francis Hurley, fotógrafo australiano de gran talento en el que tenía puestas todas las esperanzas la distribuidora de películas de Shackleton. Hurley nació para esa clase de aventuras. Independiente y tozudo desde niño, huyó de casa a los trece años y encontró trabajo en la fundición local que a su vez le llevó a los astilleros de Sydney. De adolescente compró su primera cámara, una Kodak de quince chelines que pagó a razón de un chelín por semana. Su primer trabajo profesional fue hacer fotos para tarjetas postales, pero pronto consiguió cometidos más importantes.

El 26 de octubre el Endurance pintado de negro y cargado de provisiones frescas, así como de sesenta y nueve perros de trineo canadienses, puso vela hacia el Atlántico Sur. La tripulación no se sentía muy tranquila al saber que las fuertes lluvias en Buenos Aires indicaban que el hielo no se había quebrado en el mar de Weddell.

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  1. 4 diciembre, 2010 en 13:07

    Je, aunque ya conozco la historia, sería interesante leer el libro.
    Saludos!

  2. 4 diciembre, 2010 en 13:33

    La historia de esa expedición es increíble

  3. Uri
    5 diciembre, 2010 en 21:27

    La historia es increible(aunque no deja de ser la historia de un fracaso)uno casi no se puede creer que sobrevivieran todos,que pudieran cruzar ese mar con una barca de remos,las travesias antarticas…Y luego esta el romanticismo de que Shackleton terminara muriendo allí de forma repentina.

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