Toxina

11 diciembre, 2010


Autor: Robin Cook

Kim daba patadas en el suelo y se frotaba los brazos. No acababa de comprender por qué, pero los cero grados de la planta de producción de hamburguesas le parecían más bien cinco o incluso diez grados bajo cero. Se había puesto una bata blanca de Carnes Mercer sobre la del hospital, pero ambas eran de algodón, y debajo sólo llevaba el pijama del quirófano. Las tres capas no lo aislaban suficientemente del frío. El gorro blanco no le ayudaba en nada.

Marsha ojeaba los libros de registro desde hacía más de un cuarto de hora. La localización de las fechas concretas, los lotes y las partidas estaba siendo más dificultosa de lo previsto. Al principio Kim había mirado por encima del hombro de la inspectora, pero cuanto más frío tenía, menos interesado estaba.

Había otras dos personas, además de ellos, ocupadas en limpiar la máquina de preparación de hamburguesas con mangueras de vapor a alta presión. Estaban allí cuando Kim y Marsha llegaron, pero no habían hecho intento por trabar conversación.

– Ah, aquí está – dijo ella con tono triunfal – . Aquí está el 29 de diciembre. Recorrió la columna con el dedo hasta llegar al lote número dos. Luego, moviéndolo horizontalmente, llegó a las partidas que buscaban de la uno a la cinco – . Oh, oh.
– ¿Qué pasa? – preguntó Kim, acercándose para mirar.
– Es justo lo que me temía. Las partidas de la uno a la cinco eran una mezcla de carne de vacuno fresca deshuesada de Higgins y Hancock y carne de vacuno picada de importación. Es imposible rastrear la carne importada, salvo quizá hasta el país de origen. Por supuesto, eso no servirá para lo que usted busca.
– ¿Qué es Higgins y Hancock? – preguntó Kim.
– Un matadero cercano. Uno de los más importantes.
– ¿Y el otro lote?
– Comprobémoslo – dijo Marsha, volviendo la hojas -. Aquí está. ¿Puede repetirme el número del lote y de las partidas?
– Lote seis, partidas de la nueve a la catorce – dijo Kim, consultando su papel.
– Buen, aquí está. Eh, estamos de suerte si la producción del 12 de enero es culpable. Esas partidas proceden integramente de Higgins y Hancock. Eche un vistazo.

Kim vio que le lote entero estaba formado por carne de vacuno fresca producida el 9 de enero en Higgins y Hancock.
– ¿No hay modo de saber de qué lote se trata? – preguntó Marsha.
– Según el cocinero de Onion Ring, no. Pero he entregado muestras de las dos fechas de producción a un laboratorio. Me han asegurado que el lunes tendrán sus resultados.
– Hasta entonces supondremos que es el lote de enero – dijo ella –, porque es el único que se podrá seguir, espero que más allá de Higgins y Hancock.

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  1. MR
    12 diciembre, 2010 en 12:56

    Perdonad mi confusión, pero… ¿va de problemas de trazabilidad ante una alerta sanitaria?
    Si es así, tenía entendido que esto se solventó hace años.

  2. 12 diciembre, 2010 en 13:03

    MR esta novela de ficción de Robin Cook, un licenciado en medicina que se dedica a escribir relatos de forenses bastante antes de series como CSI, va sobre la falta de control sanitario en algunas industrias alimenticias que anteponen la pasta rápida a la salud pública. Una cadena de sucesos desafortunados (descongelaciones fortuitas, planchas y sartenes que no están lo suficientemente calientes) desencadenan una serie de casos de contaminación con una cepa peligrosa de E. coli. Cosas parecidas, aunque no tan exageradas, se produjeron durante los años 80 en los EEUU.

  3. Jon
    12 diciembre, 2010 en 14:08

    Recuerdo haber visto en televisión un documental sobre un caso real de contaminación por E. Coli en la zona de Seattle (EEUU) hace muchos años.

    Por lo visto se trataba de un zumo natural de frutas muy popular en aquel estado que basaba gran parte de su éxito en el hecho de que no se sometía a pasteurización, lo cual para mucha gente sin demasiados conocimientos lo convertiría en un zumo “de lo más sano y natural”.

    El caso es que una partida de esos zumos se debió hacer con piezas de fruta recogidas del suelo (en vez de directamente del árbol) y estaban contaminadas con la bacteria.

    El resultado fue: muchos meses o años de investigaciones para conocer el origen de la contaminación y bastantes personas enfermas (entre ellas 2 pobres niñas menores de edad que fallecieron).

    Saludos.

  4. 13 diciembre, 2010 en 0:49

    No tiene mala pinta, me lo apunto para lectura ligera de navidades.

    Saludos!

  5. Uno
    13 diciembre, 2010 en 9:01

    Señores, yo me dedico a la auditoría de la cadena alimentaria y puedo aseguraros que, aunque se ha mejorado mucho en la trazabilidad de los alimentos y se han incrementado la cantidad y calidad de los controles, sigue habiendo grandes puntos débiles. Es más, estos puntos débiles son cada vez más difíciles y caros de eliminar, debido sobre todo a la globalización de la comercialización de alimentos en cuyos países de origen no pasan por los mismos controles.
    No obstante, esto no es en absoluto una invitación al consumo de alimentos de cultivo, recolección u obtención propia, ya que estos pasan aun menos controles que los normales que podemos encontrar en cualquier supermercado.
    En mi opinión, la mejor forma de tratar de evitar intoxicaciones y problemas alimentarios es comprar alimentos de calidad en tu tienda habitual confiando en los sellos oficiales (Calidad Certificada, Calidad Diferenciada, Producción Integrada, Producción Ecológica, etc) y en las etiquetas informativas a las que obliga nuestra legislación.
    ¡Salud!

  6. 13 diciembre, 2010 en 9:08

    Uno Desde ese IP han escrito Uno, Kiko, Paco, Ana, Mario y Juanma. El cambio de identidad está muy, pero que muy visto por aquí. 😦

  7. Jon
    13 diciembre, 2010 en 19:56

    Uno :Señores, yo me dedico a la auditoría de la cadena alimentaria y puedo aseguraros que, aunque se ha mejorado mucho en la trazabilidad de los alimentos y se han incrementado la cantidad y calidad de los controles, sigue habiendo grandes puntos débiles. Es más, estos puntos débiles son cada vez más difíciles y caros de eliminar, debido sobre todo a la globalización de la comercialización de alimentos en cuyos países de origen no pasan por los mismos controles.No obstante, esto no es en absoluto una invitación al consumo de alimentos de cultivo, recolección u obtención propia, ya que estos pasan aun menos controles que los normales que podemos encontrar en cualquier supermercado.En mi opinión, la mejor forma de tratar de evitar intoxicaciones y problemas alimentarios es comprar alimentos de calidad en tu tienda habitual confiando en los sellos oficiales (Calidad Certificada, Calidad Diferenciada, Producción Integrada, Producción Ecológica, etc) y en las etiquetas informativas a las que obliga nuestra legislación.¡Salud!

    Yo es que no tengo ni tiempo ni ganas para andar mirando etiquetas como loco cuando voy a hacer la compra.

    Sí me suelo fijar en las fechas de caducidad porque alguna vez me he llevado algún producto que estaba caducado y se les había pasado a los del centro comercial, pero de eso a andar haciendo investigaciones cuando haces la compra…
    Para eso están las autoridades competentes y delegamos en ellos para que velen por nuestra salud controlando la seguridad alimentaria.

  8. 14 diciembre, 2010 en 4:24

    En Chile, desde hace ya dos años, hemos vivido casos de listeria monocytogenes en productos lácteos. Esa bacteria es la causante de la peligrosa listeriosis, que tiene altas tasas de mortalidad. Los casos se han presentado en fábricas de menor escala, como artesanales, por ejemplo.
    Tal vez desde el punto de vista biológico no son comparables pero si desde el punto de vista sanitario.
    Por lo general las deficiencias en las cadenas de producción o frío se conocen cuando ya alguien ha padecido de los errores cometidos.

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