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El cráneo de Piltdown y el sistema de autocorreción de la ciencia

27 diciembre, 2010


En 1912, Charles Dawson, un abogado y arqueólogo aficionado de Sussex, llevó varios fragmentos de cráneo a Arthur Smith Woodward, encargado del Departamento de Geología del Natural History Museum de Londres. El primero, según él, había sido enterrado por unos trabajadores en una cantera de grava en 1908. Desde entonces había buscado entre los montones de desperdicios y había encontrado unos cuantos fragmentos más. Los huesos, desgastados y profundamente coloreados, parecían procedentes de la antigua grava; no eran los restos de un enterramiento reciente. Y, no obstante, el cráneo parecía tener una forma notablemente moderna, aunque los huesos eran desusadamente gruesos.

Woodward, junto con Dawson y con el padre Teilhard de Chardin, buscaron más evidencias entre los montones de desperdicios. En una de sus expediciones conjuntas, Dawson encontró la famosa mandíbula inferior. Al igual que los fragmentos del cráneo, la mandíbula estaba profundamente teñida, pero parecía tener una forma tan simiesca como humana era la del cráneo. No obstante, tenía dos molares desgastados de un modo similar al que se ve en los humanos, pero nunca en los monos. Desgraciadamente, la mandíbula estaba rota precisamente en los dos lugares que podían haber dejado sentada su pertenencia definitivamente al cráneo: la región de la barbilla, con todas sus marcas distintivas entre el mono y el humano, y el área de la articulación con el cráneo.

Junto a los restos del presunto ancestro humano, además hallaron varios pedernales y huesos tallados. Tanto Woodward como Dawson presentaron sus datos a la Sociedad Geológica de Londres el 18 de diciembre de 1912. Hubo división de opiniones, pero en general se acogió favorablemente. Nadie sospechó de un fraude, aunque la asociación de un cráneo tan humano con una mandíbula tan simiesca indicara según algunos críticos que tal vez se hubieran mezclado los restos de dos animales totalmente distintos en la cantera.

Posteriormente, se encontraron nuevos restos que estaban perfectamente programados para acallar a los críticos. Así, Teilhard encontró un diente canino, de forma simiesca, pero tan desgastado como lo tienen los humanos. Dawson encontró nuevos restos a dos millas del lugar de la excavación con nuevos fragmentos craneanos humanos y dientes simiescos. Henry Fairfield Osborn, famoso paleontólogo americano y crítico converso, escribió:

si existe una providencia pendiente de los asuntos de los hombres prehistóricos, no hay duda de que se puso de manifiesto en este caso, porque los tres fragmentos del segundo hombre de Piltdown encontrados por Dawson son exactamente aquellos que hubiéramos escogido para realizar una comparación con el espécimen original… Puestos uno al lado del otro, con los fósiles correspondientes al primer hombre de Piltdown, concuerdan con precisión; no hay ni sombra de diferencia. 

La prensa británica rápidamente se hizo eco de la noticia y saltó a las primeras páginas de los periódicos. Fue llamado el Hombre de Piltdown, aunque recibió el nombre científico de Eoantrhropus dawsonii. Esto ayudó en gran manera a mantener el fraude. La razón principal estribaba en que por aquella época se estaban encontrando restos de ancestros humanos por toda Europa continental y en África, pero ninguno había aparecido en el Reino Unido. Encontrar un fósil de este tipo, descrito incluso como más antiguo que los fósiles continentales daba el honor a los británicos de tener el ancestro más antiguo en su territorio.

Las primeras sospechas serias vinieron de la mano del dentista Alvan T. Marston, el cual en 1936, tras estudiar la morfología del canino se dio cuenta que ese diente pertenecía a un simio. Marston también se dio cuenta de que el color chocolate que poseía la mandíbula se debía a que había sido tratada con dicromato potásico. Pero el fósil reposó durante 30 años bajo llave en el Museo de Historia Natural de Londres, sin que nadie fuera autorizado a verlo. No era nada fácil acceder a él, los que querían estudiarlo tenían que conformarse con una réplica en escayola que impedía un serio análisis del mismo. Eso retrasó más aún que el fraude fuese desvelado. El relevo del director del Museo de Historia Natural cambió las cosas.

En 1949 Kenneth P. Oakley aplicó su prueba del flúor a los restos de Piltdown. Los huesos absorben el flúor en función del tiempo que hayan pasado en un depósito y del contenido en flúor de las rocas y tierra que les rodean. Tanto el cráneo como la mandíbula de Piltdown contenían cantidades difícilmente detectables de flúor; no podían haber pasado mucho tiempo en las gravas. Lástima que esta técnica no hubiese estado disponible en el momento del descubrimiento de los huesos. Posteriormente, tras un análisis profundo de los huesos originales se detectó el fraude por completo: la mandíbula estaba teñida para aparentar vejez, los molares habían sido limados de forma artificial. En realidad era una mezcla de nueve restos craneales de un humano con mandíbula de orangután. A fin de hacer parecer las dos piezas como pertenecientes a un mismo animal a la mandíbula se le había quitado el cóndilo mandibular (el punto de unión de la mandíbula al cráneo) y la sínfisis mandibular (el lugar de unión de la mandíbula izquierda con la derecha). En 1953, con las técnicas de datación basadas en isótopos radioactivos se confirmó que los restos hallados en Piltdown no tenían más de 100 años de antigüedad. Al final fueron Weiner, LeGros Clark y Oakley quienes expusieron públicamente el fraude.

El Hombre de Piltdown jamás existió. La presencia de esta especie en nuestro árbol filogenético obstaculizó por cuatro décadas la comprensión de la evolución humana en Europa, pues este fósil reforzaba la idea que nuestros más remotos ancestros eran simios cuadrúpedos con un enorme cerebro, cuando en realidad nuestros antepasados de hace más de 16.000 generaciones eran pequeños bípedos con cerebros pequeños. Y esto se iba confirmando a partir de 1920 con la aparición de nuevos fósiles en África y Asia.

¿Quién realizó el fraude, Dawson, Woodward o Theilard?. Eso todavía no está claro. Dawson aparece como principal sospechoso, pero no se tienen evidencias físicas de que eso fuese así. Quedaría absuelto por falta de pruebas en un juicio.

¿Por qué este fraude se mantuvo tanto tiempo?. Para eso hay varias razones: (i) en primer lugar por presión mediática; al imperio inglés le convenía estar a la misma altura científica que el resto de Europa, y estos fósiles lo mantenía en una posición de dominio dentro del campo de la paleontología; además de situarlos como la cuna de la humanidad dentro del viejo continente, (ii) en aquellas época la ciencia estaba en manos de personas adineradas, que dentro de la sociedad tenían un alto estatus social y con enorme influencia. Es más, su forma de actuar podía ser tachada de caballerosa. En este sentido no se entendía el juego sucio, y desde luego, alguien que quisiera realizar una acusación de fraude debería proceder de estamentos sociales parecidos o sería ignorado por completo, (iii) el hecho de que perdurara tanto tiempo el fraude fue debido sobre todo a lo difícil que fue acceder a las muestras reales, tal y como ya he comentado.

¿Cuál fue la motivación del fraude?. Como no se ha averiguado quién realizó el fraude no se puede contestar con seguridad esta pregunta. Es posible que haya sido una mezcla de vanidad y de patriotismo mal entendido. En cualquier caso fueron los propios científicos quienes desentrañaron el engaño.

Los creacionistas exponen este caso como un claro ejemplo de prueba en contra de la teoría de la evolución. Es equivalente a decir que como Robert Gallo falseó los resultados al aislar el virus del SIDA, este virus no provoca la enfermedad.También afirman que todos los restos de homínidos son falsificaciones, olvidando que se disponen de miles de fósiles; muchos de ellos suficientemente contrastados, pero esos ni los miran.

Además, el rigor que muestran con este fósil queda olvidado cuando analizan las “pruebas” que esgrimen para apoyar su peculiar interpretación de la Biblia. Así por ejemplo, afirman que en cuevas habitadas por antiguos indios americanos hay pinturas que muestras dinosaurios. Muestran el dibujo y ahí se quedan, ¿investigar para qué?, ¿ver la antigüedad de la pintura, para qué?, buscar restos de los dinosaurios en la zona, o pruebas de la interacción con los humanos, ¿para qué?. Eso sería hacer ciencia, cosa de la que los creacionistas no pueden presumir. Que apliquen la visión crítica de Oakley.

Para algunos autores creacionistas estamos, sin lugar a dudas, ante una pintura rupestre que simboliza un dinosaurio

La ciencia sin embargo fue muy crítica con el cráneo de Piltdown, y también lo es con la teoría de la evolución. Cientos de laboratorios trabajan día a día para comprobar sus axiomas. Se desconfía de todo. Cada semana aparecen nuevos fósiles. Estos se analizan en profundidad. Ahora ya conocemos que hay redes de falsificación de fósiles, especialmente en China, con el ánimo de lucrarse con el dinero procedente de los museos. Hay engaños, como en todos los campos donde la humanidad interviene, pero tarde o temprano éstos se desvelan. Como dijo Carl Sagan respecto a la ciencia:

Una de las razones del éxito de la ciencia es que tiene un mecanismo incorporado que corrige los errores en su propio seno. Quizás algunos consideren esta característica demasiado amplia, pero para mí, cada vez que ejercemos la autocrítica, cada vez que probamos nuestras ideas a la luz del mundo exterior, estamos haciendo ciencia.

 

Artículo de referencia: “Nueva visita a Piltdown” Stephen Jay Gould.


  1. Alive
    27 diciembre, 2010 de 12:39

    Este caso nos demuestra lo que Sagan dice, que la ciencia corrige sus errores. Pero la parte mala es que la gente que vaya en contra de esa terrible mafia que es la ciencia (Íker Jiménez, vendedores de medicina alternativa, creacionistas…) lo usará como argumento para reforzar su idea y la de sus seguidores de que la ciencia es mala, terrible y engañosa. Una lástima 😦

    Saludoss.

  2. 27 diciembre, 2010 de 12:57

    Alive dices la ciencia es mala, terrible y engañosa, es que la ciencia es una actividad realizada por humanos, por tanto en ocasiones hay engaños, se hace mala ciencia y se usa la ciencia con fines terribles. ¿Hay alguna actividad humana a la que jamás se puede colocar uno de esos tres epítetos? La ciencia tiene capacidad de detectar engaños, y sacar del juego a los tramposos. Se tardará más o menos, pero al final se hace, y quienes lo hacen son otros científicos.

  3. tumba anonima
    27 diciembre, 2010 de 12:59

    Al cráneo le acompañaban accesorios: como un hueso de elefante tallado en forma de bate de crícket. Los defraudadores cometen un primer fraude y luego se lanzan.

  4. josemi
    27 diciembre, 2010 de 13:08

    Si, vale, el error se corrigio, pero ¡cuanto tiempo despues!

    Lo cierto es que cada vez mas se dudaba de este fosil ya en aquella epoca, el hombre de Piltdown era un especimen que no encajaba, pero si ya de por si la evolucion humana es compleja, encajar ademas piezas falsas hace la tarea imposible. Por eso causo un retraso indudable en la paleontología

    Por cierto, otro autor distinto a Gould apuntaba a Teilhard como autor del fraude. ¿o era Gould?

  5. josemi
    27 diciembre, 2010 de 13:19

    Manuel, la idea es de Iker Jimenez, no de Alive.

    Efectivamente, el hombre de Piltdown es usado rutinariamente por los creacionistas, como los tratados de Chick. Basicamente dicen que solo hay una prueba, el hombre de Piltdown, y hasta la ciencia la reconoce como falsa.

  6. 27 diciembre, 2010 de 13:20

    Si Josemi, Teilhard también está en el punto de mira de las acusaciones, aunque Gould no apuesta por él (al menos en lo que yo he leído). Hay un reportaje interesante de Discovery donde especulan con varias posibilidades. Se puede ver en YouTube, dejo el enlace a la primera parte, el resto se puede ir enlazando desde allí:

    Y es cierto, ese fósil retrasó la investigación en paleontología, a pesar de que había autores que dudaban seriamente de su validez. Esta experiencia también ha servido para que los fraudes sean más difíciles de cometer. A pesar de ello se siguen comentiendo, eso no sólo no se debe ocultar, sino que se debe de airear, para intentar que cada vez se cometan menos. Sin embargo, aunque de tanto en tanto haya algún fraude, el resultado final es que la ciencia es el método más fiable para obtener información acerca del cosmos que poseemos.

  7. Fernando Cervera
    27 diciembre, 2010 de 13:58

    Interesante. Respecto a las redes de falsificación de fósiles, añado un dato curioso. En Marruecos también es muy frecuente, desde burdas copias que se notan a 2 metros que no son reales, hasta sofisticados trilobites mitad reales y mitad esculpidos en piedra sobre otros restos añadidos a posteriori. De una vez que estuve por allí comprando fósiles, me traje uno que, aunque estaba casi seguro de que era una falsificación, merecía ser comprado por lo original y bien falsificado que estaba.

    saludos.

  8. Alive
    27 diciembre, 2010 de 14:08

    Manuel :
    Alive dices la ciencia es mala, terrible y engañosa, es que la ciencia es una actividad realizada por humanos, por tanto en ocasiones hay engaños, se hace mala ciencia y se usa la ciencia con fines terribles. ¿Hay alguna actividad humana a la que jamás se puede colocar uno de esos tres epítetos? La ciencia tiene capacidad de detectar engaños, y sacar del juego a los tramposos. Se tardará más o menos, pero al final se hace, y quienes lo hacen son otros científicos.

    No, no, yo no he dicho eso, lo que he dicho es que eso lo dicen magufos. Y por supuesto que la ciencia es imperfecta, pero no como nos quieren hacer creer Jiménez and company al decirnos que no acepta nada nuevo, que se ha convertido en una religión, y cosas de esas.

    Saludoss.

  9. 27 diciembre, 2010 de 14:42

    Alive cuando leí el comentario sabía que te referías a lo que dicen los magufos. Tienes razón en que tal y como pongo el comentario parece que es idea tuya. Perdona y gracias por matizarlo.

  10. 27 diciembre, 2010 de 14:55

    había sido enterrado por unos trabajadores en una cantera de grava en 1908.

    ¿No debería decir “desenterrado”?

  11. Boca
    27 diciembre, 2010 de 15:44

    Por lo que leí, lo más probables es que fuese una broma para reirse de Woodward, que hicieron Dawson y Teilhard, pero se les fue de las manos, a Teilhard por que se fue a la guerra y a Dawson porque debía reírse mucho.

    Por otra parte, dudas hubo desde el principio, no tengo a mano las referencias, pero recuerdo haber leído sobre ellas.

    Lo que si es cierto es que un engaño de ese estilo no duraría en nuestros días más de un par de meses.

    Y si, en la ciencia hay fraudes, pero en la ciencia el mentiroso siempre termina descubierto y vilipendiado, el el resto de los ámbitos humanos, muchas veces, es al contrario y entre los magufos, a mayor fraude, mayor prestigio.

  12. Carlos
    27 diciembre, 2010 de 18:45

    Espero que fraudes como ese no afecten a la ciencia en nuestros dias.

  13. jose
    27 diciembre, 2010 de 23:12

    En ciencia al que se pasa de listo se le deja en pelotas sin piedad. No hay más que ver la avalancha de críticas que recibieron los del darwinius cuando se vió cómo habían montado el chiringuito de exclusivas y documentales y demás.

  14. Pablo Segovia
    28 diciembre, 2010 de 18:01

    El robot traductor es tan malo que no se entiende el discurso. Lástima

  15. 28 diciembre, 2010 de 19:25

    Sin duda detrás estavan las manos del creacionismo del “diseño inteligente” que pretendian hacer creer la teoria de la creación por “saltos”

  16. josemi
    1 enero, 2011 de 23:07

    Por cierto, para los que creen que estas cosas ya no pueden pasar en nuestros dias, una muestra

    ¿cuantos habra sin ser descubiertos?

  17. josemi
    1 enero, 2011 de 23:08

    Perdon, en el enlace anterior lo que queria poner era esto

    http://www.ilya.it/chrono/pages/japanfakessp.htm

    De hecho, ese otro enlace no se ni lo que es :-S

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