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James Simpson y las operaciones quirúrgicas sin dolor

15 enero, 2011


Ya hemos mantenido en este medio intensos debates en los que se comparaba la medicina convencional con la medicina alternativa, y especialmente con aquella que pregona una vuelta a los orígenes, abandonando las sustancias químicas de la industria farmacéutica a favor de sustancias naturales o incluso de extraños “flujos de energía” que según ellos tienen unas propiedades curativas potentísimas.

Curiosamente cuando estas mismas personas hablan de medicina convencional, rescatan a la cirugía de la quema, la única especialidad, según ellos, que cura, y que no presenta los efectos secundarios de los medicamentos clásicos. Pero olvidan que la anestesia es una de las sustancias con mayores efectos secundarios de los que contamos en medicina, cada año se producen muchas reacciones adversas que van desde vómitos hasta situaciones de coma y muerte. Si los que practican la medicina natural fuesen consecuentes con sus afirmaciones no aceptarían la anestesia, lo que nos haría retroceder a esa época en la que los cirujanos (y barberos) operaban a lo vivo a sus pacientes, y sin antibióticos que evitasen posteriores infecciones, lo que convertía las operaciones quirúrgicas en una auténtica ruleta rusa.

Para mostrar como era la época pre-anestesia baste recordar las palabras que en 1848 enunció el famoso cirujano escocés James Simpson:

Antes del descubrimiento de los anestésicos, el paciente que se preparaba para una operación se asemejaba a un condenado al que le faltaba poco para ser ajusticiado. Contaba los días hasta el designado, y contaba las horas de aquel día hasta el momento decisivo. Escuchaba calle abajo con angustia el rumor de la carroza del cirujano; esperaba ansiosamente el ruido de la campana, el sonido de los pasos en la escalera y después en la habitación, la aparición de los temidos instrumentos, las pocas graves palabras, los últimos preparativos. Renunciaba, por lo tanto, a su libertad y, aunque horrorizado, permitía que se lo mantuviera bien agarrado o bien atado, para someterse indefenso al cruel cuchillo

Si estas palabras no son suficientemente angustiosas también podemos recordar qué ocurría en una situación cotidiana, que esos tiempos se transformaba en un suplicio angustioso. Este texto fue escrito en 1789 por Humphry Davy, inventor de la lámpara de carburo:

Mientras me brotaba una de aquellas desgraciadas muelas llamadas dentes sapientiae, padecí una difusa inflamación gingival, acompañada por fuertes dolores que evitaban que pudiera trabajar y descansar correctamente. Los días en que la inflamación era especialmente dolorosa, aspiraba abundantes dosis de protóxido de nitrógeno. Después de las tres o cuatro primeras bocanadas, el dolor menguaba, a lo que se sucedía, como siempre, una sensación de euforia y, durante algunos momentos, el malestar se transformaba en una sensación de placer. Cuando volvía en mí, los sufrimientos volvían; es más, me parecía incluso que eran más agudos

Parece que cualquier tiempo pasado no fue mejor.

Referencia

Luciano Sterpellone. Historias curiosas de la medicina. Ediciones RobinBook, sello Ma Non Tropo.


  1. NewZealander
    15 enero, 2011 de 12:04

    Las operaciones quirúrgicas eran una auténtica ruleta rusa, pero ruleta rusa de la chunga, con cinco balas y una camara vacia.
    Un saludo

  2. Gregorovius
    15 enero, 2011 de 16:38

    Supongo que cunado los “altermativos” sólo salvan a la cirugía de entre toda la bazofia de la medicina científica, occidental y vendida a la industria farmacéutica, se refieren a cirugía sin anestesia, sin antibióticos y sin antiinflamatorios.
    ¿O no?
    O será que hay alternativas homeopáticas, energéticas o “cuánticas” a esos venenos industriales asociados a la cirugía actual.
    ¿Las hay?

  3. Gregorovius
    15 enero, 2011 de 16:40

    Y los trasplantes sin inhibidores de la inmunidad, me olvidaba.
    Quizás una oraciones y unas danzas espirituales eviten el rechazo.

  4. Gregorovius
    15 enero, 2011 de 16:48

    Y por supuesto, sin antisépticos ni autoclave ni nada de eso. Los microbios también son criaturas del Señor, y si el paciente está en armonía con la naturaleza, con El Todo, los microbios no le causarán daño…
    Pero entonces no podría estar enfermo … 😕

  5. KC
    15 enero, 2011 de 17:29

    Parece que cualquier tiempo pasado no fue mejor.

    Si pudiéramos meter en una supuesta máquina del tiempo a 30 personas de un país más o menos del “primer mundo”, 27 querrían volver a su época actual al cabo de dos días. El resto serían un anciano, un melancólico y un romántico patológicos. A los del “tercer mundo” no les importaría tanto, o no notarían tanto el cambio.

    Saludos.

  6. Mapoto
    15 enero, 2011 de 18:15

    A James Young Simpson, profesor de obstetricia en Glasgow, se le ocurrió que igual podía usar el cloroformo en una parturienta y mal no le debió ir cuando la niña fue llamada Anesthesia. Sin embargo, un desconocido pastor de Nueva Inglaterra diría de aquello que…

    “El cloroformo es un señuelo de Satanás y aparentemente se ofrece para hacer felices a las mujeres; pero al final endurecerá la sociedad y privará a Dios de los lamentos profundos y vivos que surgen en momentos de aflicción buscando ayuda”

    Claro que, cuando el amigo John Snow administró cloroformo a la Reina Victoria para que diera a luz a Leopoldo Jorge Duncan Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha la iglesia calló y la técnica fue llamada “la anestesia de la reina”.

    Qué cosas.

  7. Nelson
    15 enero, 2011 de 19:09

    Yo también he leído historias de la cirugía antes de la anestesia que son verdaderas historias de terror. Y la causa de la infección postoperatoria no la sabía nadie antes de Pasteur. Todo tiempo pasado fue PEOR. el único tiempo mejor sería un futuro como el de Viaje a las Estrellas, pero sin Klingons.

    P.S: Sería educativa una nota sobre el tratamiento de heridas por cauterización, antes que se descubriera el vendaje.

  8. 15 enero, 2011 de 19:25
  9. gromit
    16 enero, 2011 de 8:30

    Pues en la vanguardia hoy: La ciencia avala el uso de la acupuntura
    http://www.lavanguardia.es/vida/20110116/54102561088/la-ciencia-avala-el-uso-de-la-acupuntura.html

  10. 16 enero, 2011 de 10:57

    Gromit
    Ojalá esa noticia sea cierta y se consiga estandarizar un protocolo que permita demostrar en qué condiciones funciona la acupuntura y cuales no. Lo digo porque por ahora la información que llega es contradictoria. Hace poco los medios recogían un metanálisis donde se mostraba que la acupuntura funciona como el placebo:

    http://demedicina.com/la-acupuntura-funciona-como-placebo/

    Mientras tanto en PubMed se recogen análisis y tratamientos de datos que figuran en la Cochrane Databases donde dan algunas condiciones en las que la acupuntura podría funcionar moderadamente, pero sobre todo se quejan de hacen falta muchos más datos, de momento no se puede afirmar categóricamente que funcione:

    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21092261

    Sham acupuncture interventions are often associated with moderately large nonspecific effects which could make it difficult to detect small additional specific effects. Compared to inert placebo interventions, effects associated with sham acupuncture might be larger, which would have considerable implications for the design and interpretation of clinical trials.

    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20980765

    Due to the heterogeneity of the trials included and the indirect comparison our results must be interpreted with caution. Still, they suggest that sham acupuncture interventions might, on average, be associated with larger effects than pharmacological and other physical placebos.

  11. 16 enero, 2011 de 12:48

    El titular de la vanguardia es todo sensacionalismo. No obedece a ningún descubrimiento nuevo, ni a ninguna nueva prueba de que la acupuntura funcione más allá del placebo, ni siquiera a un nuevo estudio que apunte en esa dirección. La base de la noticia son unas jornadas que va a organizar la sección de acupuntura del Colegio de Médicos de Barcelona, presidida por la Dra. Isabel Giralt Sampedro, que es la que “atestigua” en el reportaje, y además con el típico argumento de que las farmacéuticas no se benefician de las agujas chinas y por eso no hay pasta para investigación.

    Nada más lejos de mi intención que utilizar el argumento ad hominem, pero la coordinadora de la sección de acupuntura del CMB e inspiradora del reportaje es la dueña y directora de una clínica privada de acupuntura.

    Es decir, a estudios clínicos donde no se comprueba más beneficio que el atribuible al placebo, se contesta con artículos de opinión inspirados por dueños de clínicas acupuntoras… mal vamos.

  12. gromit
    16 enero, 2011 de 18:30

    Manuel :
    Gromit
    Ojalá esa noticia sea cierta y se consiga estandarizar un protocolo que permita demostrar en qué condiciones funciona la acupuntura y cuales no.

    Si, ojala. Por que por ahora nadie ha demostrado jamas que funcione.

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