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Mentes Colmena o la Teoría de los Enjambres

1 febrero, 2011

Por G de Galleta

Hace tiempo leí un artículo en National Geographic que me resultó interesantísimo, pero quedó almacenado en algún rincón de mi mente hasta hace poco. Fue en 2007, mientras estudiaba en verano para el eterno castigo de Septiembre (ya no, que soy licenciado). En esencia, trataba el comportamiento de los enjambres, y una incipiente metodología de trabajo, o incluso nueva ciencia, llamada Teoría de Enjambres (Swam Theory).

El artículo explica cómo funciona realmente un enjambre o colonia. Cada individuo sigue reglas sencillas, que cuando son seguidas por todo el grupo, resultan en acciones totalmente optimizadas y en estrategias de supervivencia exitosas. En curioso ver que, a partir de pocas reglas sencillas, surgía un orden o comportamiento superior que resultaba muy elaborado. Por ejemplo, en el caso de los ñus (o como se escriba, que me sale como mal escrito), comentaba el artículo que se podía suponer que seguían básicamente dos:

  1. mantenerse lo más lejos posible del depredador  y
  2. mantenerse a más de unos centímetros de sus compañeros más cercanos.

Algo tan sencillo resultaba en esos movimientos coordinados de las manadas escapando de leones, que confunden a los depredadores. Recordad que, aunque en los documentales siempre cae algún ñu en zarpas de los leones, la mayoría de las veces (20 o 30% de éxito), las cacerías no tienen éxito, y las piezas cobradas suelen ser animales viejos o enfermos. Es decir, que la estrategia funciona.

Explicaba también que este comportamiento está presente en las hormigas. Reglas sencillas que optimizan el camino a seguir a la comida. Por lo que contaba, parece que a la comida llegan por el camino más rápido a través de sucesivas aproximaciones, hasta conseguir la línea recta. Y la regla básica que usan es: sigue las feromonas lo más rápido y directo que puedas.

Por último, el artículo hablaba de que se están aplicando (en el 2007, o sea que ahora será más común, supongo) estas estrategias para optimizar procesos industriales. No recuerdo bien, pero hablaba de la distribución de combustible en gasolineras. La empresa hacía una simulación sobre los puntos que habían tenido más tráfico, las rutas del día que habían sido más eficaces, etc. Pero no recuerdo bien como era, así que, si podéis, recomiendo leerlo, que a mí me da pereza ahora mismo.

Para acabar, quiero comentar una cosa. Buscando material para recordar todo esto, y darle un poco de alegría al post, encontré algunos blogs que hablaban del asunto. Y me di cuenta de lo fácil que es malinterpretar el asunto. En este blog, aunque la entrada es interesante, me parece que no entendió lo básico del artículo, a saber: los individuos de las colmenas son pequeños autómatas, sin valor individual, sin capacidad de pensar ni de improvisar.

Así que pretende extrapolar ese comportamiento a los humanos, planteando que así quizá conseguiríamos una sociedad más justa, sin egoísmo o actitudes poco solidarias. Ya contesté en su entrada, pero lo repito aquí: los seres humanos no somos autómatas, no seguimos reglas sencillas. Somos bastante complicados. Además, en la colmena, el individuo no importa, ya que las gacelas no se paran a defender a la que ha sido enganchada por una leona, ni las abejas se preocupan si una avispa se zampa a su compañera.

No son acciones desinteresadas por la comunidad, ya que no podemos humanizar a estos animales (algo muy común que lleva a bastantes errores y teorías sin sentido). Simplemente, no pueden ni saben actuar de otra manera. Así, tampoco sufren por los compañeros caídos, ni intentan acciones arriesgadas para salvarlos.

Además, cuando se enfrentan a enemigos con estrategias distintas que nunca han conocido antes, se comportan exactamente igual, con el resultado de que mueren a cascoporro. Y si no, mirad lo que les pasó a las abejas europeas que llevaron a Japón, cuando aparecieron unas avispas gigantes autóctonas: la carnicería hecha fiesta. Son pequeñas máquinas biológicas programadas para actuar de una determinada manera. Por eso, salvo que consideremos a los humanos como máquinas programadas con reglas sencillas, no se puede aplicar.

Publicado originalmente en Aventuras y Desventuras de G de Galleta


Categorías:Biología evolutiva Etiquetas: , ,
  1. 1 febrero, 2011 a las 16:53

    Es que los humanos SOMOS “máquinas programada con reglas sencillas”: cada una de nuestras neuronas sigue una regla sencillísima: “si recibes más de tal cantidad de estimulación de las neuronas con las que estás conectada, te enciendes”. Todo lo demás se deriva de ahí.

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  2. C.
    1 febrero, 2011 a las 17:24

    Ya había dejado un comentario en el sitio de G de Galleta. Pero he tenido tiempo para pensar un par de cosas más, sobretodo respecto a las notas conclusivas del artículo que rezan que nosotros, los seres humanos, no somos máquinas sencillas. Cuando uno piensa en las razias de las hormigas, o en la costumbre de algunas de tomar pulgones y ordeñarlos acariciando sus espaldas con sus antenas…no puede más que pensar en el apartheid y en las vacas. Por otro lado, muchas personas someten su vida diaria a tareas cretinizantes y repetitivas, como esas máquinas simples que el autor dice que no somos. Basta ver Koyanisqatsi para encontrar más parecidos aún con las hormigas. Y es que a veces pienso que los sistemas sociales también vienen evolucionando, pero no sólo durante la existencia del hombre, sino desde tiempos mucho más viejos. Basta recordar las monarquías, sistemas un tanto similares a los de las hormigas y abejas. Por lo demás, no sé mucho de teoría de enjambres, así que me perdonarán por mis opiniones, que sólo son eso. Pero cuando hay una balacera en mi ciudad tercermundista, ¡vaya que todos actúan como los ñu y salen despavoridos en estampida! Saludos.

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  3. leonardo
    1 febrero, 2011 a las 19:02

    “si recibes más de tal cantidad de estimulación de las neuronas con las que estás conectada, te enciendes”. Todo lo demás se deriva de ahí.”

    Me temo que eso no es siquiera una teoría, sino más bien un deseo: el deseo de que el hombre se reduzca a una máquina. No voy a entrar en las motivaciones psicológicas de ese deseo. Pero es bien sabido que no existen tales derivaciones. La Física no es matemática aplicada. La química no es física aplicada. La biología no es química aplicada, ni la sociología biología aplicada. Cada nuevo nivel requiere nuevas reglas, que no se deducen de las reglas de las capas inferiores. Cada nuevo nivel tiene sus propios principios y su propia metodología.

    También los gatos tienen neuronas, que individualmente funcionan según los mismos principios. Pero no somos gatos. Se pone énfasis en que si nuestro genoma coincide al noventa y tantos por cientos con este bicho o aquél. ¿Por qué quedarse a nivel de genoma? A nivel químico, la coincidencia no es del noventa y tantos, sino del 100%. Ese empeño por querer borrar diferencias evidentes ¿a qué se debe?

    En cuanto a la razón, exclusiva del hombre, ¿se puede explicar por su base biológica, siendo ésta tan similar a la de los monos y otros bichos?

    Es bien sabido que todo sistema eléctrico tiene un equivalente mecánico. El cerebro, siendo una red eléctrica, tan compleja como se quiera, tiene un equivalente mecánico, tan complejo como se quiera, formado por resortes, masas y amortiguadores. Imaginemos un viaje submicroscópico a través de esa red de masas conectadas unas a otras con sus resortes y demás. ¿Dónde está ahí la razón? ¿Dónde el sentido de la justicia? ¿Dónde la Ley Natural?

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  4. Marino
    1 febrero, 2011 a las 19:14

    Aunque somos individuos, muchas veces si tenemos comportamiento, no diría de enjambre, pero si de manada. Aun hoy me encontré con un caso. Semáforo en rojo para peatones, momento en el que no pasan coches, rebaño que titubea, uno que avanza y todos, en manada, se lanzan a cruzar. Si en ese momento llega a aparecer un coche por la esquina, se monta. Y es que de todos los que se lanzaron a cruzar, solo el primer “pionero” habia mirado, el resto lo hizo por imitación. Y asi, un montón de cosas. Cuanta mas gente junta, mas cercano el comportamiento al de los ñus/ñues.
    Lo que no entiendo es (tendré que ir a ver esa entrada del blog, no me suena) es como extrapolar eso a la sociedad para conseguir una sociedad más justa, sin egoísmo o actitudes poco solidarias.
    Desde luego, en el enjambre el individuo no existe como tal, así que el egoísmo y la solidaridad no tienen sentido. Y la justicia que existe en una colmena, no creo que la querramos para ninguna sociedad humana…

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  5. Kojio
    1 febrero, 2011 a las 22:10

    La única diferencia entre nosotros y las hormigas u otros seres sociales es que pensamos de forma más compleja y tenemos iniciativa propia, etc., el ejemplo que pone Marino del semáforo me ha recordado a como los bancos de peces se mueven cuando uno de ellos cambia de dirección, si mas de unos pocos lo siguen, el resto creen que es la mejor elección y todos lo siguen, si algunos de los que lo siguen deja de hacerlo porque no encuentra motivo (comida o peligro) los demás tampoco siguen al primero. De todas no tiene sentido decir que somos como un enjambre de abejas y que podríamos vivir sin nuestras características como humano, la mayoría consecuencias de nuestro cerebro, cada animal social tiene su tipo de “enjambre” con sus reglas programadas, con características parecidas o similares muchas veces pero cada una con sus diferencias, y una de esas diferencias con respecto a nosotros es que una de nuestras reglas programadas es precisamente pensar y utilizar nuestras capacidades humanas exclusivas.

    Lo que es verdad es que cuanto más miras el mundo más se tiene la sensación de estar mirando un fractal, en prácticamente todos los aspectos

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  6. Kobalis
    2 febrero, 2011 a las 2:15

    Creo que es un error mezclar vertebrados en la teoría de los enjambres ya que en el caso de los insectos estos actúan según un “programa prefijado” y tienen diferencias físicas que los distinguen en ello (obreras, soldados, zánganos, reina) funcionado como piezas de ajedrez sin posibilidades de que los roles cambien en el tiempo (naciste soldado mueres soldado, naciste obrero mueres trabajando). En cambio los vertebrados actúan como manadas(ñus, flamencos, humanos, etc.), si bien viven en grupo existe el individualismo sobre el grupo donde los roles se definen de forma mas ambigua y variable en el tiempo (tanto en humanos como en otras especies las jerarquías y los roles en general se van cambiando entre los miembros del grupo e incluso hay asesinatos en la carrera por el poder, lobos, macacos, chimpancés, etc. ) en el fondo el funcionamiento de la manada se resume en que si todos están corriendo es que hay que correr.

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  7. Kimalainen
    2 febrero, 2011 a las 9:22

    Yo aún diría más: en las manadas se dan situaciones en las que el individuo sí que importa. Recordad el vídeo grabado por unos turistas en África donde una manada de búfalos acorrala a un grupo de caza de leonas para conseguir rescatar a la cría de búfalo que habían atrapado (y que milagrosamente salió viva). Hay un gran trecho entre un enjambre de abejas y aquella manada de búfalos.

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  8. albireo beta cygni
    2 febrero, 2011 a las 9:24

    Si los seres humanos no tuviésemos esa componente de automatismo y no siguiésemos reglas sencillas, pues…¡se acabó la publicidad y el marketing!

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  9. 2 febrero, 2011 a las 10:43

    Leonardo:
    eso no es siquiera una teoría, sino más bien un deseo:
    creo que confundes dos cosas totalmente distintas: una es el HECHO de que lo que ocurre en el sistema nervioso considerado como un todo no es nada más que el RESULTADO del patrón sencillo de activación que tiene cada neurona. Eso es lo que digo yo que SUCEDE: que nuestro comportamiento, por muy complejo que sea, no es más que el RESULTADO de las sencillísimas reglas de activación que tiene cada neurona.
    La otra cosa es la POSIBILIDAD DE CALCULAR cuál sería nuestro comportamiento sabiendo el patrón de activación de cada neurona; naturalmente, eso no sabemos hacerlo, y posiblemente no lo lleguemos a saber nunca. Pero no hace falta saber hacer esto último para saber que el funcionamiento del sistema nervioso se basa únicamente en los simples patrones de activación de las neuronas individuales, igual que no hace falta ser capaz de predecir el tiempo atmosférico que hará dentro de 1.000 años en Alcobendas para saber que el clima depende de la diferente capacidad de reflejar o absorber las radiaciones electromagnéticas que tiene cada trozo de la superficie terrestre y de la atmósfera.
    Es decir, confundes el “reduccionismo ontológico” (que es trivial, y que es lo que yo he defendido) con el “reduccionismo epistemológico” (que es falso, y que ni tú ni yo defendemos).
    .
    También los gatos tienen neuronas, que individualmente funcionan según los mismos principios. Pero no somos gatos.
    Claro, porque tenemos más neuronas y conectadas de maneras diferentes.
    .
    Ese empeño por querer borrar diferencias evidentes ¿a qué se debe?
    ¿Quién pretende borrar NINGUNA diferencia? Lo único que digo es que las ENORMES diferencias entre nosotros y los gatos se deben, sobre todo, a la diferente configuración de nuestras redes neuronales.
    .
    En cuanto a la razón, exclusiva del hombre, ¿se puede explicar por su base biológica, siendo ésta tan similar a la de los monos y otros bichos?
    Claro que sí, exactamente igual que se puede dar una explicación físico-química de la diferencia entre el diamante y el oro, aunque ambos consistan NADA MÁS que en la forma en que interactúan un puñado de protones, neutrones y electrones.
    .
    Imaginemos un viaje submicroscópico a través de esa red de masas conectadas unas a otras con sus resortes y demás. ¿Dónde está ahí la razón? ¿Dónde el sentido de la justicia? ¿Dónde la Ley Natural?
    Evidentemente, no son cosas que estén “al nivel” de las neuronas, sino al nivel de los SISTEMAS COMPLEJOS creados por las interacciones entre las neuronas, igual que si te haces lo bastante pequeñito para ver los quarks, no ves si estás dentro de un diamante o de un vaso de agua.
    Lo que es INTERESANTE preguntarse es “¿cómo carajo tiene que estar organizada una red neuronal para ser capaz de entender cosas como las ecuaciones de segundo grado o la declaración de los derechos humanos?”; seguramente esa pregunta no la podremos responder de manera COMPLETA, pero podemos averiguar MUCHÍSIMAS cosas sobre ella. En cambio, con actitudes como la tuya, sencillamente se PROHIBIRÍA este tipo de investigación, y no podría avanzar nuestro conocimiento de nosotros mismos.

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  10. 2 febrero, 2011 a las 13:03

    Cierto. Tanto en mi blog como aquí he visto que no me expliqué bien cuando dije que los humanos no seguíamos reglas tan sencillas. Por un lado, creo que esto sigue siendo fundamentalmente cierto, las reglas de comportamiento humano no son tan sencillas como las de las hormigas, aunque la base de esto siga siendo la misma: supervivencia y transmisión de genes. Pero lo que quiero decir es que en los humanos, el valor individual de cada componente del grupo es mayor que en un enjambre de hormigas o abejas, ya que cada individuo puede aportar más al grupo (aunque sólo sea porque el factor numérico es determinante en la diferencia con las colmenas).

    Los insectos de enjambre pueden permitirse perder cientos de individuos de manera regular, sin que la supervivencia comunal se vea comprometida, no así los humanos (como sociedad local, no como humanidad). Eso permite que exista el altruismo, ya que hace razonable que todo el grupo se centre en salvar a un sólo individuo. En el caso de los enjambres, la supervivencia individual está muy por debajo, en cuanto a importancia, de la supervivencia de la colmena. Entre otras cosas, porque sólo la reina procrea, expandiendo sus genes, y la mayoría de la colmena desciende de ella. Como procreadora de todos los individuos, la defensa o protección de la reina sería una labor prioritaria, y esto se traduce en que la protección de la reina es igual a proteger la colmena o nido, y proporcionar alimento. De esta forma, un individuo no tiene mucho valor por sí mismo, así que no importa su muerte. Richard Dawkins habla de esto en “El Gen Egoísta”, libro que recomiendo encarecidamente, y sabe mucho más que yo. En el caso de las personas, de cada uno de los componentes del grupo, la supervivencia individual está más ligada a la supervivencia grupal, porque cada individuo es más importante, o menos sustituible para los demás que en los insectos. Si muere un cazador, la comida que proporcionaba ya no llega, y cazar piezas grandes, faltando uno de ellos será más complicado.

    En cualquier caso, mi especialidad no es la biología, así que estoy abierto a debate. Creo que podré aprender bastante.

    Por último, ha debido ser error mío que no aparezcan los enlaces dentro del texto, al copiar la entrada a un documento .odt. Le enviaré un mail a J.M. con los enlaces que faltan, para que pueda introducirlos. Un saludo.

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  11. Francesc
    3 febrero, 2011 a las 17:47

    No sólo los humanos nos comportamos -en general- como un enjambre, sino que cada uno de nosotros es un enjambre. Cada una de nuestras células tiene una función específica -como las hormigas- y cada una de ellas responde a instrucciones muy sencillas. Por ejemplo, las células de los músculos simplemente tienen que estirarse o encogerse cuando reciben la señal. Cuando una muere se la reemplaza sin más. Finalmente, sólo algunas de las células transferirán su información genética a la siguiente generación. Y de esas instrucciones tan sencillas aparece una especie “inteligente”.

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  12. 4 febrero, 2011 a las 11:02

    Cierto. A veces me parece que nuestro cuerpo, mirado como conjunto de células, se parece más a un enjambre que a otra cosa. Aunque como no soy biólogo, quizá me puedan corregir. Pero tu idea resulta bastante interesante, al menos a mí me lo parece. Un saludo!

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  13. Kojio
    4 febrero, 2011 a las 11:42

    Mas que parecerlo, es un paso evidente de la evolución, desde los primeros organismos pluricelulares que básicamente empezaron siendo colonias de células del mismo tipo en las que iban apareciendo comportamientos diferentes (o cíclicos) cuando había una población en aumento, como si la abundancia de individuos provocara esos cambios, de hecho fue en este blog hay un post muy interesante acerca de eso (https://cnho.wordpress.com/2010/05/28/%c2%abhongos-mucilaginosos%c2%bb-%c2%bfreinventando-la-pluricelularidad/) y viene siendo mas un fenómeno anterior a la vida si tenemos en cuenta la autoorganización que se obtiene a partir de principios simples en prácticamente cualquier sistema colectivo, cuantos mas individuos hay, mas complejas son las reacciones que se obtienen, y en nosotros hay muuuuchos individuos celulares, y del mismo modo en que una abeja no puede comportarse como un enjambre entero, seria una tontería decir que una célula de nuestro cuerpo es tan inteligente como un ser completo, pero evidentemente todas juntas forman seres inteligentes.

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  14. ralvar
    5 febrero, 2011 a las 5:03

    El video que ha colgado Kimalainen me ha dejado impresionado.

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