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7 razones por las que el virus del SIDA es más inteligente que nosotros

15 febrero, 2011


Mucho se ha escrito acerca del VIH y del SIDA, en algunas ocasiones de forma muy técnica y en otras más divulgativas. El texto que os presento (que es la traducción del que podéis encontrar en el enlace) pienso que reúne los aspectos básicos y más importantes acerca del VIH, las características de la enfermedad y lo que la rodea. Espero que también os resulte interesante.

Se considera genio a aquella persona que muestra una extraordinaria capacidad intelectual o posee un talento muy superior al normal en cualquier campo del saber. En el campo de las infecciones víricas podríamos atrevernos a considerar al virus VIH como uno de los más “inteligentes” que se han descubierto hasta la fecha.

Los virus no poseen una estructura celular por lo que, a pesar de reproducirse, no poseen metabolismo y precisan de una célula huésped para replicarse y sintetizar todos sus componentes moleculares. Estos aspectos son los que todavía mantienen debatiendo a la comunidad científica acerca de si se debe considerar a los virus como entes vivos o no.

Pero, ¿qué tiene de especial el virus VIH? Lo podríamos resumir en 7 puntos, que formarán las 7 razones por las que VIH es más inteligente que nosotros

1. Ataca al sistema inmune

Es bien conocido que en cualquier batalla, si destruimos las defensas del enemigo lo haremos muy vulnerable a nuestros ataques. El VIH ataca el sistema inmune, las defensas naturales contra las enfermedades infecciosas, infectando de forma particular las células CD4, que incluyen las células Th CD4+ y los macrófagos. El VIH toma posesión de esas células y las usa para reproducirse, generando millones de partículas víricas cada día.

En esa situación las células Th (linfocitos T “helper”) no pueden matar potenciales patógenos. Además las células Th están implicadas en la activación de otras importantes respuestas inmunes, como por ejemplo la activación y crecimiento de las células T citotóxicas o maximizar la capacidad bactericida de los macrófagos, entre otros.

Por tanto, el VIH ataca un centro neurálgico de control del sistema inmune. Además, el VIH se multiplica y permanece en macrófagos durante mucho tiempo, incrementando la probabilidad de pasar a otras personas.

2. El VIH siempre está cambiando

No existe una única variedad genética del virus, sino que hay muchas de ellas que están variando y adaptándose en el huésped, lo que hace muy difícil que el sistema inmune lo pueda atacar eficientemente y dificulta la confección de una vacuna efectiva.

3. La infección puede permanecer latente y pasar desapercibida durante muchos años

Una persona puede haber sido infectada por el VIH y no tener SIDA. En muchas ocasiones, tras la infección se produce un “síndrome retroviral agudo” cuyos únicos síntomas son similares a una gripe leve, que puede durar de 1 a 6 semanas, dependiendo del caso. Estos síntomas pasan bastante desapercibidos, y sobre todo, no son relacionados con el VIH:

El virus también puede permanecer en su huésped durante muchos años sin causar ningún problema de salud. Durante esta etapa el virus está en un estado latente o “inactivo”. Sin embargo, mucha gente que es infectada por el VIH desarrolla SIDA, fase en que se produce una disfunción del sistema inmune que posibilita la infección por microorganismos patógenos oportunistas que pueden provocar la muerte en 1 ó 2 años.

El mayor problema estriba en que durante la fase de latencia el virus puede infectar a otras personas, en particular a las parejas sexuales del infectado, que se convierte sin saberlo en un transmisor del virus.

4. El virus se transmite en las relaciones sexuales, por la sangre (agujas y madre-hijo en el momento del parto) y a través de la leche durante la lactancia

El VIH fue identificado por vez primera en 1981 en personas que poseían una extraña enfermedad que afectaba a homosexuales. Era difícil de imaginar que un virus que no se transmite por el aire o la comida provocara una epidemia tan potente como la del SIDA.

La sexualidad es un tema que es tratado de cómo un tabú irracional por muchas personas, postura que favorece la dispersión del virus. El VIH puede afectar a cualquiera, no entiende de grupos sociales ni económicos, aunque todavía hoy día hay muchas personas que creen que esta enfermedad sólo afecta a homosexuales y drogodependientes.

Es muy importante reducir las probabilidades de ser infectados por el VIH. Sin lugar a dudas la más efectiva es la abstinencia, pero una persona que decida ser sexualmente activa con una persona que solamente tenga sexo con ella, y no esté previamente infectada, tiene un riesgo nulo de contraer la enfermedad por esa via. Pero cuando se conoce a alguien, ¿cómo se tiene la absoluta certeza de que es VIH negativo?. En estos casos los preservativos de látex son una eficaz protección contra el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual. Pero si la relación va más allá, ¿por qué no se plantea la posibilidad de realizar un análisis por parte de ambos miembros de la pareja?

El problema estriba en que el VIH ataca la parte más sensible de los humanos. Mucha gente teme acerca de cómo reaccionará su entorno al enterarse de que se han hecho una prueba del SIDA, por las connotaciones sociales derivadas de ello. Se ha comprobado que las personas con comportamientos de riesgo son más proclives a someterse al test, y si el resultado es negativo, su comportamiento de riesgo se potencia.

El VIH además de atacar el sistema inmune también ataca nuestras relaciones sociales y culturales.

5. Los mecanismos de prevención podrían no funcionar: la pobreza, la educación, los errores más comunes y los mitos

No compartas jeringas Es un método muy efectivo para evitar la infección con el VIH siendo quizás el programa que evita el intercambio de jeringas uno de los más efectivos en la prevención del SIDA. El problema es siempre el mismo: la pobreza puede provocar que sea difícil el conseguir jeringuillas. Además mucha gente no conoce compartir jeringas puede acarrear problemas de salud, y otros que si lo saben, en un momento desesperado no les importa compartirlas. Hay que recordar que el uso de una jeringuilla empleada por un seropositivo para el VIH puede ser suficiente para resultar infectado.

Uso de condones Su efectividad para prevenir el contagio del virus es cercano al 100%, mientras que teóricamente es suficiente una sola relación sexual con un seropositivo para resultar infectado. Uno de los problemas acerca del preservativo es el de poder acceder a él. Hay toda una serie de prohibiciones religiosas y mitos acerca del uso del condón. Así por ejemplo, en extensas partes de África se piensa que es necesaria una infusión regular de esperma en las mujeres para que éstas crezcan hermosas, así como también existe el mito de que tener relaciones con una mujer virgen cura a los hombre del SIDA.

Contagio madre-bebé En el caso de no tomar antirretrovirales, la probabilidad de transmisión de la enfermedad de la madre a su hijo es del 25%. Sin embargo cuando la madre tiene acceso a antirretrovirales y el parto se produce por cesárea, la posibilidad de transmisión baja hasta el 1%. En los casos en los que la madre no conoce que está infectada o en países donde el tratamiento, la cesárea no se emplea y no hay sustitutivo para la lactancia, las infecciones madre-hijo se convierte en algo prevalente.

Circuncisión El papel de la circuncisión en la transmisión del VIH es controvertido; por un lado hay quien afirma que es una medida de higiene que disminuye la dispersión del VIH, pero como contrapartida se ha observado que aquellos que son circuncidados interpretan que son inmunes al SIDA con lo que adoptan comportamientos de riesgo. Además la circuncisión en según qué condiciones entraña un riesgo de infección en sí misma.

6. Los mecanismos de prevención podrían no funcionar: exclusión social.

Para evitar la dispersión del VIH y nuevas infecciones es importante localizar los infectados y tratarlos sanitaria y socialmente para evitar problemas de salud y de marginación. Sin embargo, para algunas personas el VIH representa otra preocupación, especialmente en aquellos lugares donde es difícil obtener dinero, comida o viven en ambientes hostiles.

En algunos países el acceso a pruebas fiables de detección del VIH, así como el tratamiento de la infección puede resultar muy difícil. Además algunas comunidades rechazan que los infectados con el VIH vivan con ellos. Es frecuente ver cómo se comenta que el VIH es un problema que afecta a otras personas, de comportamiento promiscuo, homosexual, negros, prostitutas o drogadictos, pero que jamás les afectará a ellos.

En algunas comunidades el estigma alrededor del VIH es tan poderoso que muchas personas tienen miedo de someterse a las pruebas de detección del virus, y si son notificados como seropositivos, muchos de ellos no toman las decisiones correctas, no usan preservativos para evitar la dispersión de la enfermedad ni adoptan un tratamiento correcto, lo que puede incrementar la variabilidad y las resistencias del virus.

Algunas personas VIH+ pueden llegar a sentir que están ayudando a la dispersión del virus en su entorno o que retrasan las correctas medidas de protección frente al virus. Ante esto algunos entran en una reacción de negación, sentimiento que a menudo aflora en muchas personas después de ser diagnosticadas con el VIH. En muchas ocasiones culpan al test, afirmando que está equivocado, y se niegan a aceptar los resultados. Otra respuesta común es la ira, quieren conocer cómo se han infectado ya que ellos pensaron que eso no era posible, y quieren encontrar alguien o algo sobre lo que descargar su rabia. Sentimientos muy comunes como la ira contra los demás o contra sí mismos son también la tristeza y depresión o el miedo y la ansiedad.

Cuando alguien es diagnosticado como positivo no sabe como va a evolucionar la infección ni tampoco como le van a tratar sus conocidos. Es por ello que sienten miedo de comunicarlo, porque mucha gente sigue pensando que contactos casuales (dar la mano o un abrazo) pueden provocar contagio. Este conjunto de sentimientos puede verse potenciados si en su entorno se genera una exclusión social hacia estas personas.

7. El optimismo ante los nuevos tratamientos puede beneficiar la dispersión del virus

Los nuevos tratamientos contra el SIDA han incrementado el estado de salud y la esperanza de vida de los infectados con el VIH. Sin embargo, el riesgo de transmisión del VIH sigue existiendo. Los tratamientos han hecho aflorar dos nuevas preocupaciones. La primera es que la mejora en los pacientes supone un incremento en su actividad sexual, lo que a su vez aumenta la posibilidad de transmisión. La segunda es que la eficacia de los tratamientos puede hacer pensar a algunas personas que el SIDA no es una enfermedad tan terrible, lo que puede empujarlas a prácticas sexuales poco seguras.

Fuente del texto original en este (enlace

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Entradas relacionadas:


  1. 15 febrero, 2011 en 19:47

    ¡Qué bueno el texto! Más claro no puede ser, gracias! 🙂

  2. Jon
    15 febrero, 2011 en 21:16

    Muy buena radiografía del fenómeno.

    Siempre he sido muy crítico con cualquier ley, norma o política que pudiera amenazar la libertad de las personas y tenía mis dudas sobre el planteamiento de la obligatoriedad de realizar el test propuesto por algunos agentes sanitarios.

    Se comenta en la entrada que varios de los métodos usados para reducir las probabilidades de infección se traducen en un aumento de comportamientos de riesgo. Esto me parece peligrosísimo y requiere una atención urgente.
    Después de todo, quizá no sea tan mala idea regular por ley dicha obligación.

  3. Francesc
    16 febrero, 2011 en 10:33

    Tengo más curiosidad sobre que el virus esté cambiando continuamente, os podríais explayar en eso en futuros posts?

    Gracias por la traducción!

  4. 16 febrero, 2011 en 10:39

    Francesc en algún artículo de la serie tratada aquí he hablado de ese tema. Uno de las causas de la alta variabilidad estriba en que la transcriptasa inversa es una enzima que introduce más errores que otras DNA polimerasas, por ello se introducen mutaciones.

  5. Txema M.
    16 febrero, 2011 en 19:12

    Pensar que tener relaciones con una mujer virgen pueda curar el SIDA probablemente se deba a la persistencia de una creencia similar que existió también en Europa antes de la popularización del conocimiento científico de los agentes infecciosos. No era una creencia inocente; se pensaba que el agente causante de la enfermedad actuaba mientras permanecía dentro de la persona, pero que era posible librarse de él induciéndole a cambiar de alojamiento proporcionándole una persona sana. Era un recurso utilizado para intentar curarse de la sífilis. A costa de los demás, claro.

  6. Rhay
    19 febrero, 2011 en 12:38

    Impresionante, Manuel. Mi más sincera enhorabuena.

  7. walter polanco
    26 febrero, 2011 en 3:18

    me parece muy completa la informacion como para no ser tomada muy en cuenta

  8. 1 abril, 2011 en 0:17

    hay una octava razón! el VIH se multiplica sobre 2 aspectos que al ser humano sólo le importan cuando algo anda mal: su sexualidad y su salud.
    Aquí puedes conocer del VIH/SIDA con lenguaje menos técnico: http://goo.gl/nS8ga puedes enseñarlo a los adolescentes para que se hagan conscientes de que su sexualidad y salud es parte de su proyecto de vida.

  9. Somos bacterias y virus
    21 septiembre, 2011 en 14:59

    Cito a Máximo Sandín:” La verdadera “patología mental” es la del pensamiento que domina en la concepción de la Naturaleza. Una concepción que han incrustado en el cerebro de los científicos y que ve a la Naturaleza como un campo de batalla en el que todos sus componentes son “competidores”. Pero no nos preocupemos, las grandes multinacionales farmacéuticas
    nos van a defender de “nuestros peores competidores”. Tras la derrota en la lucha contra
    las bacterias ha comenzado la lucha contra los virus. La madre de todas las batallas.
    ¿Tal vez la lucha final? ”
    ¿Creeís que existe un virus malo súper-inteligente que viene a infectarnos y a destruirnos?….

  10. 21 septiembre, 2011 en 16:19

    ¿Creeís que existe un virus malo súper-inteligente que viene a infectarnos y a destruirnos?….

    No, simplemente manifiesta uno de sus estilos de vida. Y cuando uno está gravemente enfermo por culpa de un patógeno, esas disquisiciones filosóficas se la sudan.

  11. 21 septiembre, 2011 en 16:19

    Ese Sandín tan divertido en su ideología :mrgreen:

  12. J.M. Hernández
    21 septiembre, 2011 en 17:35

    Somos bacterias y virus :

    Creeís que existe un virus malo súper-inteligente que viene a infectarnos y a destruirnos?….

    No, pero tampoco creemos que los virus son nuestros coleguitas que van de buen rollito y con los que tenemos que alcanzar la sintonía del universo y su energía.

    Si el interpretar la historia de la vida como una continua competición entre organismos les parece a algunos irreal, ni te quiero contar lo que me parece de “científica” la idea de que la vida se basa en el buen rollo entre especies…

    Saludos.

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