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¿Quién se fía de la Fundación Templeton?

18 febrero, 2011

La revista Nature, en su sección Nature News, dedica un interesante artículo publicado online el 16 de febrero a las importantes reticencias que gran parte de la comunidad científica sigue manifestando ante la actividad de la Fundación Templeton, a pesar de la insistencia de ésta en que sus fines son promover la investigación y la ciencia.

El inversor y millonario John Templeton (1912-2008) fundó esta organización filantrópica en 1987, con el objetivo de «Servir de catalizador filantrópico para el impulso de aquellos descubrimientos relacionados con las grandes cuestiones de la vida. Estas cuestiones abarcan desde la exploración de las leyes de la naturaleza y el universo, hasta la indagación acerca de la naturaleza del amor, la gratitud, el perdón y la creatividad.».

Para cumplir con ello, la Fundación Templeton otorga unos 70 millones de dólares anuales en proyectos y becas de investigación, junto con un premio anual, el premio Templeton, que otorga 1,6 millones de dólares a «una persona viva que haya hecho una contribución excepcional a afirmar la dimensión espiritual de la vida, ya sea a través de una idea, de un descubrimiento, o de alguna acción concreta». En sus inicios, establecidos antes que la propia fundación, no se otorgaron precisamente a científicos; de hecho, la primera galardonada en 1973 fue la Madre Teresa de Calcuta.

Franciso Ayala, galardonado con el premio Templeton 2010

Franciso Ayala, galardonado con el premio Templeton 2010

Todo esto, unido a ciertos coqueteos con el diseño inteligente, ha venido siendo motivo para que la Fundación Templeton, que asumió la gestión del premio Templeton,  fuera tachada de intentar dinamitar el conocimiento científico en favor de la fe y la religión. Sin embargo, Templeton varió considerablemente sus primeros enfoques, aunque sin abandonar el interés por la espiritualidad, dando cada vez mayor relevancia a los científicos: el primero de ellos en obtener el premio fue el biólogo marino Alister Hardy en 1985, que también investigó “la experiencia religiosa”. En 2010, el galardonado fue el español Francisco Ayala, de la Universidad de California, conocido por su lucha contre el creacionismo en las escuelas públicas.

No obstante, muchos científicos siguen siendo muy críticos con estos premios, como afirma Harold Kroto, químico de la Universidad Estatal de Florida en Tallahassee y co-ganador del Nobel de Química en 1996: «Hay una clara sensación en la comunidad científica de que el premio Templeton únicamente recae en los científicos de más alto rango que están dispuestos a decir algo bueno de la religión»

De igual forma, y manteniendo también una marcada tendencia hacia cuestiones metafísicas, los proyectos financiados por la Fundación Templeton siguen una revisión por pares y se enmarcan en algunas investigaciones punteras poco o nada relacionadas con la religión, tales como biología evolutiva, ecología, cosmología, matemáticas o física cuántica. De los 70 millones de dólares empleados el pasado año para subvencionar proyectos de investigación, alrededor de 40 millones fueron destinados a investigaciones de primera línea. Sin embargo, otros millones se han dirigido a objetivos más peregrinos, como los 4,6 millones otorgados en 1999 a un proyecto para la investigación del “perdón” o los 8,2 millones entregados en 2001 para la creación sobre un Instituto de Investigación sobre el Amor Ilimitado (eso del altruismo, compasión, etc.).  «Una gran cantidad de dinero gastado en las ideas sin sentido», afirma Kroto.

Los grandes interrogantes de la Templeton son fuente de recelo para muchos investigadores

Los grandes interrogantes de la Templeton son fuente de recelo para muchos investigadores

Actualmente, la Fundación Templeton financia proyectos enmarcados en alguna de sus grandes áreas prioritarias: Ciencia y Grandes Cuestiones, Desarrollo del Carácter, Libertad y Libre Iniciativa, Talentos cognitivos excepcionales y Genética. Según sus críticos, una mezcla un poco extravagante, especialmente cuando la Fundación plantea como grandes interrogantes cosas como ¿Tiene objeto el Universo?, ¿Hace la ciencia la fe en Dios obsoleta? o ¿Explica la evolución la naturaleza humana?

Para colmo de males, la Fundación ha financiado de forma directa e indirecta actividades creacionistas, como las ayudas otorgadas en la década de 1990 a Guillermo González y William Dembski o las subvenciones a cursos universitarios y conferencias sobre diseño inteligente. En 2005, durante un juicio muy publicitado sobre la enseñanza del creacionismo en Dover, Pensylvania, varios medios de comunicación publicaron que la Fundación Templeton era uno de los principales mecenas del movimiento del diseño inteligente. Financiación que Charles Harper, a la sazón vicepresidente de la Fundación, se esforzó en negar.

Jerry Coyne, de la Universidad de Chigago, no se fía de las buenas intenciones de la Templeton

Jerry Coyne, de la Universidad de Chigago, no se fía de las buenas intenciones de la Templeton

Con el tiempo, la Templeton ha aprendido que una excesiva implicación con creacionistas y fundamentalistas religiosos puede ser muy contraproducente para sus intereses, y lejos de querer convertirse en otro Discovery Institute, cuida cada vez más las causas y proyectos que financia.

No obstante, las críticas y los recelos siguen siendo abundantes en la comunidad científica. Jerry Coyne, un biólogo evolutivo de la Universidad de Chicago afirma que la financiación de proyectos como los mencionados corrompen la ciencia, debido a que el dinero tienta a los investigadores a perder tiempo y esfuerzo en temas que no valen la pena.

Más globalmente, muchas críticas se dirigen a lo que sería el verdadero objetivo de John Templeton y de sus ahora herederos: utilizando los millones de dólares como calzador, introducir la idea de que la religión no está reñida con la ciencia, y que las investigaciones rigurosas pueden llegar a justificar los temas que generalmente se consideran como asuntos espirituales.

El debate sigue vivo, y posiblemente durante bastante tiempo.


  1. Vicentico
    18 febrero, 2011 de 7:06

    Yo tengo bastante claro que la Templeton Fundation intenta lavarse la cara con los “cambios” en las concesiones de los premios. Sin embargo no debemos dejarnos engañar. Esta gente es experta en introducirse poco a poco en el sistema para ir tomando el control de ciertos sectores cada vez más numerosos.

    Gran parte de sus subvenciones siguen siendo para instituciones del estilo de Metanexus Institute ( http://www.metanexus.net ). En Granada tenemos, por desgracia, el dudoso honor de contar con un grupo/germen de este organismo que cuenta con varios científicos que trabajan en la Facultad de ciencias (algunos de ellos docentes). Y dejan muy claro que su misión es infiltrarse lo máximo posible en todos los sectores de la educación y la investigación para conseguir sus fines.

    Más info en http://www.teol-granada.com/cufiles/METANEXUS_Infomación_julio2006.pdf

    Salud 🙂

  2. 18 febrero, 2011 de 8:11

    J.M., gracias por el artículo. Ayer precisamente estuve leyendo el original en Nature y me llamaron varias cosas la atención (algunas las has resumido muy bien).

    La opinión de Coyne es clara y creo que la resume cuando dice “la religión está basada en dogmas y creencias, mientras que la ciencia se basa en la duda y el escepticismo. Mientras que en la religión la fe es una virtud, en ciencia es un vicio”, indicando que es difícil la reconciliación entre ambas.

    Pero Michael Shermer, director de la revista “Skeptic” informa que, bajo su punto de vista, la fundación Templeton no presiona ni trata de imponer su ideología a ninguno de sus financiados.

    Algo que me llamó la atención es el nombre de uno de los institutos que ha creado, con una aportación de 8.2 millones de dólares: “Institute for Research on Unlimited Love”, que trata del altruismo y la compasión. Cosas veredes amigo Sancho.

  3. Marino
    18 febrero, 2011 de 13:10

    Es complicado. Puede que su problema sea el pretender abarcar tanto que no sepan marcar bien los límites a la hora de adjudicar fondos, y por eso acaben con proyectos de lo mas variopinto. O puede que si sean unos listos, que por el procedimiento de una de cal y otra de arena, se disfracen y se estén infiltrando a una quinta columna, preparada para sabotear cuando haga falta…
    En todo caso, veo cuando menos simpático que se critique el gasto de dinero privado, diciendo que eso puede corromper a cientificos para investigar cosas que no valen la pena, o que es una gran cantidad de dinero gastado en ideas sin sentido. Asi a bote pronto me viene a la cabeza una publicación de Van Andel, que se le ocurrió que sería gracioso meter a parejas en un aparato de RMN para ver si se podia obtener imagen por resonancia del coito, o una publicación muy graciosa haciendo formitas humanoides con moleculas…
    Yo veo que a mi alrededor se gasta mucho dinero en cosas que mucha gente podría considerar peregrinas, sobretodo cuando el dinero no se lo dan a ellos. Y todos sabemos lo importante que es poner “bonita” una investigación para conseguir presupuestos. El “Institute for Research on Unlimited Love” desde luego suena como mínimo estúpido, pero no me suena tan estupido si me dices que alguien pone dinero en estudios de sociología, psicología, etc, para comprender los mecanismos del altruísmo y la compasión… Claro que si esto está enfocado a demostrar que dios nos ama y es el el que nos inculca esas ideas, no sería estupido, si no peligroso.

  4. 18 febrero, 2011 de 14:34

    Totalmente de acuerdo contigo, J.M. (y con Coyne). Es la tipica estrategia religiosa: primero te acostumbras a mi presencia, luego a que haga cosas raras, y cuando te das cuenta, te estoy censurando lo que no me gusta.

  5. 18 febrero, 2011 de 15:24

    una publicación de Van Andel, que se le ocurrió que sería gracioso meter a parejas en un aparato de RMN para ver si se podia obtener imagen por resonancia del coito, o una publicación muy graciosa haciendo formitas humanoides con moleculas…

    Es que hoy día hay competencia hasta para conseguir un IgNobel 😀

  6. Jose Manuel
    18 febrero, 2011 de 15:25

    A mí, en vista tanto de su comportamiento “bipolar”, como lo que hace con el dinero, suvbencionando investigaciones e “hinbestigaciones” por igual y al “Instituto METANEXUS para el encuentro entre las Ciencias y la Religión”, por ejemplo, me parece que esa Fundación sólo trata de rescatar del anonimato aquellos estudios que, de alguna manera más o menos seria o con apariencia seria, traten de conseguir (o puedan ser usados para conseguir) ese “encuentro” entre Ciencia y Religión, que tanto buscan algunos religiosos no fundamentalistas para legitimar, mediante un uso demasiado “generoso” de la Ciencia, postulados y creencias religiosas.

    Pero, ojo, que también buscan ese “encuentro” de buen rollito mutuo algunos científicos en principio serios para evitar enfrentamientos que podrían afectar a su imagen y a la financiación de sus investigaciones en países como USA, donde la influencia social y política del fundamentalismo religioso está en alza y declararse ateo o simplemente escéptico es hasta peligroso en ocasiones.

    Creo que esa Fundación sólo busca sacar provecho de esos casos de matrimonio de conveniencia para usarlos, evidentemente, a favor de la religión en última instancia, ya que esta está mucho más necesitada de ganar credibilidad como algo “valioso” y “correcto” para la Humanidad que la Ciencia, cuya credibilidad no está ni mucho menos tan deteriorada en los países desarrollados.

    Lo veo más como oportunismo a favor de posturas religiosas en última instancia que como una especie de conspiración astuta, burda y artera. Es algo más sutil, según lo veo yo, pero no menos peligroso a largo plazo para el pensamiento y método científicos que el ataque directo de los fundamentalistas. Y desde luego, para científicos que no tengan un compromiso moral muy fuerte con la verdad obtenida con escrupuloso cientificismo, la oferta monetaria es muy tentadora.

    De lo que no me cabe duda, es de que quien realmente necesita del apoyo del otro para prosperar, es muchísimo más la religión que la ciencia, cuyo apoyo sólo le beneficiaría a esta última a corto plazo en casos y países muy concretos, pero que a la larga se volvería contra ella. Por eso buscan algunos religiosos tan diligentemente el apoyo científico a sus tesis. Y ahí es donde situó yo a esta Fundación aparentemente “neutra” (siempre he recelado de la “neutralidad” en casi todo, por otro lado).

  7. Jose Manuel
    18 febrero, 2011 de 15:27

    ¡¡¡Joder, que “suvbencionando” se me ha escapado!!!

    Eso de que la “v” y la “b” estén tan arrimaditas, es peligroso para alguien torpe con el teclado como yo. Quise poner “subvencionando”, evidentemente. Mis disculpas.

  8. 18 febrero, 2011 de 22:38

    “Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras..” Si antes “no te lleva la úlcera”..:smile:

  9. Rhay
    19 febrero, 2011 de 12:35

    Felicidades por el artículo, JM. Estoy de acuerdo con todos vosotros en que una fundación de estas características no debe financiar proyectos anticientíficos como el creacionismo o su hermano con bata blanca “Diseño Inteligente”.

    Ahora bien, hay una opinión con la que no puedo estar de acuerdo:

    «Una gran cantidad de dinero gastado en las ideas sin sentido», afirma Kroto.

    Esto, si me perdonáis, es de un mirarse al ombligo propio que asusta. Puede que para la biología estudiar el perdón o el amor ilimitado sean una tontería que sólo sirve para perder el tiempo, pero ¿este hombre se ha parado a pensar que un antropólogo, un psicólogo, un sociólogo o un incluso un psiquiatra pueden encontrar este tema lo suficientemente interesante como para ser estudiado, porque les puede servir de herramienta para explicar alguna patología o simplemente entender mejor el comportamiento humano más allá de las reacciones químicas primarias? Es que claro, si resulta que tú te eriges en autoridad para decidir qué es un tontería y qué no, y por tanto qué se puede estudiar y qué no, pues a lo mejor nos encontramos con que la mitad de las cosas que se han estudiado hasta ahora no se habrían estudiado. Está claro que no hay que tener la mente tan abierta como para que se te caiga el cerebro, pero sí que hay que tener cierta anchura de miras para entender que más allá de tu propia disciplina académica puede seguir habiendo conocimiento, y por tanto parcelas de estudio.

    No sé…

  10. Rhay
    19 febrero, 2011 de 12:37

    Perdón, donde pone “biología” tiene que poner “química”. Sorry.

  11. 19 febrero, 2011 de 13:10

    Sí, posiblemente la frase de Kroto sea demasiado prepotente, pero a veces el problema es que resumimos demasiado y salen cosas como esa.

    Supongo que a lo que Kroto se refiere es a subvencionar proyectos sin unas garantías mínimas de resultados, especialmente porque no disponemos ni de los conocimientos ni de las herramientas para abordar la experimentación.

    Me explico con un ejemplo: El teletransporte, o transporte inmediato de una masa de un punto a otro entre los que existe una distancia mayor que 0, es una idea típica de la ciencia-ficción. Sin embargo, hay grupos de investigación dedicados a estudiar la teletransportación, especialmente a nivel cuántico (y no de esa cuántica que cura el cáncer). Se trata de un campo muy complejo, pero donde se han obtenido algunos resultados muy interesantes.

    Dudo que Kroto, ni nadie, diga que destinar fondos a estas investigaciones representa un desperdicio.

    Sin embargo, imagínate un grupo de himbestigadores que pretende obtener financiación para un proyecto que consiste en sintonizar sus mentes con el poder cósmico para utilizar esa energía en el transporte de su cuerpo astral al otro lado del mundo.

    Obviamente, ningún comité evaluador serio destinaría ni un euro a tal fantasía, porque aunque no sepamos si el teletransporte es viable, de lo que estamos seguros es de que con nuestros recursos actuales, lo de sintonizarnos con el poder cósmico para trasladar un cuerpo astral no va a obtener resultados interesantes por mucho millón de dólares que empleemos en ello.

    Saludos.

  12. Odiseo Blabla
    19 febrero, 2011 de 21:15

    Mi opinión es muy simple: cada uno gasta su dinero en lo que quiera… y si los científicos se alquilan a instituciones como esta es culpa tanto de los científicos como de los gobiernos que recortan I+D que de las instituciones privadas que les ofrecen un nuevo empleo… no creo que nadie sea obligado a investigar en el sentido que Templeton desee….

  13. Ford Prefect
    21 febrero, 2011 de 10:02

    Pues que queréis que os diga, visto como comenzó la fundación Templeton y ha donde llegado, a mi me parece mucho más una (nueva) derrota de los creacionistas que cualquier otra cosa.

    Y esta es una batalla de las de verdad. Todos nos alegramos muchísimo cuando los creacionistas pierden un juicio en algún lugar perdido de la USA profunda, pero olvidamos que tras un juicio viene otro, y otro, ad aeternum, alimentando la sensación de guerra permanente.

    Y aquí de lo que se trata es de que un montón de pasta, mucha pasta, que antes contribuía a sostener las batallas de los creacionistas ahora financia, como mucho, “buen rollo ciencia-religión”.

    Un ejemplo. Ahora que Ayala tiene el premio Templeton ¿Se puede permitir la fundación financiar chorradas creacionistas y arriesgarse a que sus máximos premiados declaren contra su nueva estrategia de acercamiento a la ciencia? Yo creo que no.

    No debemos olvidar que la lucha contra el creacionismo no es una lucha entre ateos y creyentes; es una defensa del pensamiento cientifico y de su método.

    Si la fundación quiere financiar investigaciones sobre el “amor verdadero” o el “sufrimiento extremo” ( y otros conceptos ya tratados en La Princesa Prometida xD ) es perfectamente lícito que lo haga siempre que se mantenga en los cauces y métodos de la ciencia. Y bien está (y además es necesario ahora más que nunca) que se le critique cuando caiga en las veleidades que tan comunes eran anteriormente.

    Pero eso no quita para que debamos alegrarnos del camino ya hecho, que es terreno perdido para los creacionistas.

  14. Millán Mozota Holgueras
    22 febrero, 2011 de 0:10

    Nah, esta claro que no son creacionistas tapados 😉

    Si lo dice bien claro la nota:

    “4,6 millones otorgados en 1999 a un proyecto para la investigación del “perdón” o los 8,2 millones entregados en 2001 para la creación sobre un Instituto de Investigación sobre el Amor Ilimitado”

    ESta claro quienes son en realidad ¿no?: Los “buenos” de la pelicula “Los hombres que miraban fijamente a las cabras”.
    (es broma, pero poneros la peli que es muy buena)

  15. nena
    15 abril, 2011 de 20:29

    Para mi este tema de la fundación recién entra a mi conocimiento. Soy una persona “ordinaria”, sin alas de “científica”, mas que con la conciencia y experiencia de una realidad que nos rodea y que va mas allá de nuestro conocimiento. El ser científico no vas mas allá de tener esta realidad en sus manos y querer buscarle una explicación que muchas veces no es encontrada por la “ciencia”; entonces sucede ser un tema “estúpido”.
    El que alguien esté dispuesto a donar SU dinero en aquellos temas o realidades que merecen atención para gente “ordinaria” que están viviendo en carne propia los “avances de la ciencia”, (y que dicho sea de paso, no cualquiera está dispuesto a financiar), me parece muy bien, ya que mas allá de esas interrogantes científicas, está un diario vivir que debe ser mejorado con urgencia, para mejor la calidad de vida de los que hoy por hoy estamos vivos. Que mejor que invertir en el amor, el entendimiento, la paz, el hambre, el freno a la violencia y a la delincuencia, etc. etc.

  16. 15 abril, 2011 de 20:36

    Nena una curiosidad, ¿qué tipos de investigaciones hace esa fundación para mejorar el nivel de vida de los que hoy por hoy estamos vivos?

  17. nena
    15 abril, 2011 de 20:57

    Dije inicialmente que estoy comenzando a investigar a la fundación. Pero por lo que sé, es factible que financie programas tendientes a reinsertar personas al margen de la sociedad, y a la que la mayoría teme.

  18. 15 abril, 2011 de 21:03

    Pero por lo que sé, es factible que financie programas tendientes a reinsertar personas al margen de la sociedad, y a la que la mayoría teme.

    Primera noticia, cuando te enteres mejor de qué el proyecto y quienes lo desarrollan ya nos lo comentarás. Yo sé que un par de grupos de Harvard que estudian el origen de la vida están siendo financiados por esta fundación.

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